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Que significa la palabra transformación?

Transformación o trasformación

1. f. Acción y resultado de transformar o transformarse:


con la jubilación, su vida ha experimentado una profunda transformación.
2. biol. Fenómeno por el que ciertas células adquieren material génico de otras.
3. ling. Operación que establece formalmente una relación sintáctica entre dos
oraciones.

Que es la Transformación espiritual?


La transformación espiritual es un concepto mas complejo de lo que pudiéramos
imaginar. Es el darle fuerza predominante a tu espíritu. No es el hecho de simplemente
montar un altar o ir a la iglesia a encender velas y levantar oraciones hacia el
firmamento, es mucho mas complejo que esto.

La transformación espiritual es transformarse desde su interior hasta su exterior. Es el


hecho de enfrentar las consecuencias y obstáculos de esta vida con Amor y con Fe.

La transformación espiritual no es buscar refugio de los conflictos, contrariedades de la


vida. No es simplemente el encender una vela y esperar que nos lleguen todos felices
pensamientos y resultados a nuestras vidas.

La transformación espiritual es sumamente difícil porque requiere de un habito


constante de superación sobre los obstáculos que se presentan durante el proceso de la
transformación espiritual.

Visualiza que vives en un lugar bien caluroso y sientes la humedad en el ambiente tu


cuerpo procede a sudar y te sientes mojado/mojada esto te causa una incomodidad y tal
vez un cambio de humor donde reaccionas con agresividad hacia los que te rodean.

Pasas por una Piscina o una playa bella con agua fresca y arena blanca y sientes el
llamado a entrar al cuerpo de agua para refrescarte. Entras y mientras estas en el agua te
sientes vivo/a, limpio/a, fresco/a, y has superado el mal humor y no hay nada que en el
preciso momento pueda afectarte ni la misma humedad que existe en el ambiente te
puede afectar porque estas en el agua refrescante pero todo esto esto es temporal por la
simple razón que no has arrancado la raíz que te hizo reaccionar de mal manera a las
condiciones del mundo que no puedes evitar. Tienes primero que transformarte de una
manera donde los patrones que te cambian el humor , que te atrasan espiritualmente, que
te traen dolor del alma sean eliminados.

Los obstáculos en la vida están presente para que podamos superarlos de una manera
correcta. Es una oportunidad de reflexionar y estar agradecido que existen porque en
superarlos evolucionas tu espíritu, tu alma y te acercas mas a la luz de Dios. Al
principio
Caminando en el Espíritu
Los patrones negativos de la vida son difíciles de vencer pero cuando tratamos de
superarlos uno por uno podemos vencerlos todos y acercarnos más a Dios.

Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu” (Gálatas 5:25). Aquí


tenemos una simple instrucción del apóstol Pablo. Nos está diciendo en términos
sencillos, “Si el Espíritu Santo está viviendo dentro de ti, dale control total de tu vida.
Todos debemos ser guiados por el Espíritu.”

El Espíritu Santo fue enviado para ser nuestro guía constante e infalible, y habita en
todos los que confiesan a Cristo como Señor y Salvador. El Espíritu reclama nuestros
cuerpos como su lugar de domicilio, reinando en residencia en nuestros corazones.

La mayoría de los cristianos no tienen problema con aceptar que el Espíritu Santo los
guía hacia Jesús. Y no tenemos ningún problema creyendo que el Espíritu está
continuamente obrando dentro de nosotros, a cada momento. Casi todos nosotros le
hemos llamado un sinnúmero de veces para consuelo durante nuestros tiempos de crisis.
Le damos honor al Espíritu, predicamos sobre Él, enseñamos sobre sus dones y fruto.
Le oramos a Él, le buscamos, le pedimos que rasgue los cielos y reviva a su iglesia. Y
muchos cristianos han experimentado manifestaciones genuinas del Espíritu. Pero me
parece que sabemos muy poco sobre lo que significa caminar en el Espíritu.

Si yo te preguntara que significa caminar en el Espíritu, ¿podrías describir lo que es?


¿Podrías explicarlo claramente a cualquiera que te preguntara?

Entendiendo la verdad acerca de caminar en el Espíritu podría liberar a muchos de la


confusión, contiendas, pena, indecisión, hasta la lujuria de la carne. Así que, ¿cual es
esta verdad? Pablo, la resume claramente: “También caminemos en el Espíritu” (Gálatas
5:25)

La carne contra el Espíritu

Hay solamente dos maneras para un cristiano; caminar: en la carne, o en el Espíritu.

La carne tiene su propia terca voluntad, y actúa como le place. Hace cualquier cosa que
decida, luego le pide a Dios que bendiga esas decisiones. Se levanta y declara: “El
Señor me dio una mente lucida y puedo hacer decisiones inteligentemente. No necesito
esperarlo para dirección. Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos.”

Pero caminar en el Espíritu es lo opuesto. Rendimos nuestra voluntad al Espíritu Santo,


y confiamos en su voz quieta y apacible para que nos dirija en todo. Ciertamente, el
Espíritu Santo fue enviado para establecer el gobierno pleno de Cristo en nuestras vidas.
La Biblia nos dice, “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre y él aprueba su
camino.” (Salmo 37:23), y el Espíritu es quien hace este mandato u orden. Él desea
guiar y dirigir cada uno de nuestros movimientos.
Sumisión al Espíritu Santo
Sencillamente, hemos de caminar en total sumisión al Espíritu Santo, tal como Cristo
camino en constante, absoluta sumisión al Padre.

Jesús testificó: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al
Padre. Todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente, (Juan 5:19). “No
puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque
no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió.” (5:30). “He
descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió… yo
vivo por el Padre.” (6:38, 57).

¿Cómo podemos pensar que no tenemos que depender del Padre para todas las cosas,
cuando Cristo mismo dijo que lo hacía? Como amantes y seguidores de Jesús, ¿nos
atrevemos a pensar que podemos hacer lo que nuestro Salvador y Señor no pudo hacer?
Jesús esperó en el Padre, siempre buscando tener la mente de Dios.

Si somos honestos, admitiremos que el cielo es a menudo el último lugar que tornamos
cuando necesitamos dirección. Casi siempre, corremos hacia los consejeros, o pasamos
horas en el teléfono con nuestras amistades, buscando consejo: ¿Qué piensas? ¿Es una
buena idea que yo vaya en esa dirección? ¿Crees que lo deba hacer? Tristemente, vamos
al Espíritu Santo como ultima opción, si es que vamos a él alguna vez.

Una señal de la presencia de Dios


Por la noche, la nube sobre el tabernáculo en el desierto se convirtió en un pilar de
fuego, un resplandor calido en un lugar oscuro: “Así era continuamente: la nube lo
cubría de día, y de noche la apariencia de fuego.” (Números 9:16)

El pueblo de Israel siempre seguían a esta nube sobrenatural como quiera que los
dirigía. Cuando se elevaba sobre el tabernáculo, la gente sacaba las estacas de sus
tiendas y la seguían. Y dondequiera que la nube se detenía, la gente también se detenía y
levantaban sus tiendas. Se movían o permanecían de acuerdo a su clara dirección.

“Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban;
todos los días que la nube estaba sobre el Tabernáculo permanecían acampados. Cuando
la nube se detenía sobre el Tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel
guardaban la ordenanza de Jehová y no partían.” (9:18-19).

Los israelitas eran cuidadosos de moverse solamente como la nube se movía, porque
sabían que era la guía provista por el Señor. Podía moverse todos los días, o todas las
semanas y entonces no otra vez por meses. Sin embargo, de día o de noche, la gente
siempre se movía según los dirigía.
“Si la nube se detenía sobre el Tabernáculo dos días, un mes o un año, mientras la nube
permanecía sobre él, los hijos de Israel seguían acampados y no se movían. Pero cuando
ella se alzaba, ellos partían. Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová
partían. Así guardaban la ordenanza de Jehová,…” (9:22-23)

La señal del Nuevo Testamento


Esa nube en los tiempos del Antiguo Testamento eventualmente ascendió al cielo. Pero
otra nube descendió del cielo siglos después, en el Aposento Alto en Jerusalén. El
Espíritu Santo—el mismo Espíritu que se posaba sobre el tabernáculo en el desierto—
bajó y se posaba sobre 120 adoradores quienes se habían reunido en el Aposento Alto
después de la muerte de Jesús. Esta nube bajó aún más, hasta la misma habitación donde
la gente estaba sentada, y permaneció sobre las cabezas de las personas como si fueran
lenguas de fuego.

La palabra griega para “lenguas” significa “totalmente distribuida.” En resumen, esta


nube de fuego se había dividido y se asentó sobre cada persona en el Aposento Alto.
Luego las llamas poseyeron los cuerpos de las personas.

Hasta este punto, los seguidores de Jesús estaban “en el Espíritu,” con el Espíritu Santo
viviendo dentro de ellos. Sin embargo una cosa es tener al Espíritu habitando dentro de
ti, y otra cosa enteramente distinta es vivir en total sumisión al Espíritu. Puedes estar
lleno del Espíritu Santo, pero eso no quiere decir que estas caminando en obediencia a
su guía y permitiendo que seas gobernado por él.

Aplicación practica para hoy


Nosotros quienes amamos a Jesús hoy también tenemos una nube que seguir. Podremos
estar llenos del Espíritu Santo—orando y cantando en el Espíritu, o experimentando
manifestaciones del Espíritu—pero nosotros todavía nos tenemos que comprometer a
tomar ordenes de él. Si no esperamos su dirección en todas las cosas, simplemente no
estamos caminando en el Espíritu. La instrucción de Pablo hace esta distinción clara:
“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.” (Gálatas 5:25)

Le he preguntando al Señor que me abra el significado de la frase de Pablo: “…


andemos también por el Espíritu.” Al acercarme a este tema, oré, “Señor hazlo todo
claro y entendible para mí.” Aquí esta como creo que el Espíritu me contestó: la llave
dorada para entender nuestro caminar en el Espíritu no es complicada. No requiere
ningún entrenamiento teológico. Es más, es tan simple que la mayoría de nosotros no
puede verlo. Sin embargo, si podemos captar esta sola verdad, podemos entrar en una
vida que esta libre de pena, llena de dirección asegurada, y marcada por perfecto reposo.
El Espíritu recalcó en mi estas tres simples palabras: “¡Solo di que sí!”
Tan pronto como esta frase destelló dentro de mi conciencia, yo respondí, “Señor, eso
es verdaderamente simple. ¿Pero que quiere decir?”

Todo regresa a un verso que Pablo escribió a los Gálatas. El apóstol audazmente
declaró, “porque todas las promesas de Dios son en él «sí», y en él «Amén», por medio

de nosotros, para la gloria de Dios. (2 Corintios 1:20). Según Pablo, caminando en el


Espíritu comienza cuando damos un “sí divino” confiado e insoluble a todas las
promesas de Dios. Quiere decir tener la confianza segura que el Señor cumplirá cada
una de sus promesas en su libro a nosotros. Es decir, “Padre, he leído tus promesas, y le
digo que sí a todas. Creo en tu palabra para mí.”

Considera la advertencia de Santiago: “Pero pida con fe, no dudando nada, porque el
que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una
parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor,”
(Santiago 1:6-7)

Ahora sabemos que es un “sí divino.” Así que, ¿qué quiere decir Pablo por el “Amén”
en el mismo verso? La palabra en si, significa literalmente, “Que así sea. Puedas confiar
en ella.” En el contexto del pasaje, “Amen” quiere decir, “Yo creo en tu palabra para
mi, Señor. Que así sea en mi vida.”

Las promesas de Dios


Considera estas promesas que Dios nos ha hecho y a ver si tu respuesta es “Sí y Amén”:

▶ 1. El Señor te ha establecido, sellado, llenado y ungido con su Espíritu Santo. “Y el


que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también
nos ha sellado y nos ha dado, como garantía, el Espíritu en nuestros corazones.” (2
Corintios 1:21-22).

No puedes caminar en el Espíritu hasta que creas que estás lleno del Espíritu. Y la
verdad es, el Espíritu Santo está con nosotros en todo tiempo, aún cuando hemos caído
en el pecado. Es más, lo necesitamos tanto cuando hemos hecho el mal como cuando
hemos hecho el bien.

Te pregunto: ¿las promesas en este pasaje son un “sí y amén “asentadas para ti? ¿Hay
alguna posibilidad de un “quizás” en tu mente? Si todas las promesas del Señor son sí y
amén, entonces deben ser así en nuestras vidas. Tenemos que determinar, “Si el Espíritu
Santo vive en mí. Soy su templo santo. Por lo tanto, no importa como me sienta día a
día. El Espíritu Santo vino sobre mi, me llenó y me ungió.”

▶ 2. Jesús prometió que el Espíritu Santo “esté con vosotros para siempre: el Espíritu de
verdad… él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.”
(Juan 14:16-17, 26). En resumen, el Espíritu llena nuestras mentes con la verdad y nos
guía a través de esa verdad. Así que, ¿has comprometido un “sí” divino a esta promesa?
¿Puedes decir “Amén, Señor, que sea así en mi vida”
▶ 3. Jesús prometió que el Espíritu será nuestra voz interior para guiarnos, para
glorificar a Cristo dentro de nosotros, y enseñarnos las cosas por venir. “Pero cuando
venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad,… y os hará saber las cosas
que habrán de venir.” (16:13). ¿Estás todavía titubeando en cuanto si esta gran promesa
pudiese ser cierta? ¿Parece demasiado bueno que el Espíritu quiera dirigir cada paso de
tu vida? ¿O puedes decir, “Sí Señor, que así sea?”

▶ 4. Dios ha prometido proveerte con dirección para todos tus caminos. “Reconócelo en
todos tus caminos y él hará derechas tus veredas.” (Proverbios 3:6). ¿Has aceptado Su
dirección de tus idas y venidas—literalmente, cada paso de tu semana, tu día, este
momento? ¿Te has comprometido totalmente a este tipo de caminar? ¿Es un sí y un
amén para ti?

Protegidos por el Espíritu


Te puedes preguntar como yo, “¿Qué tal sobre las protecciones en mi caminar? ¿Cómo
puedo estar seguro que estoy escuchando la voz del Espíritu, y no otra?”

Primeramente, el Espíritu Santo no puede, y no, gobernará a ningún creyente que no


este totalmente rendido a su voluntad. El Espíritu le habla a aquellos que están
preparados para obedecer su voz. Y algo más me preocupó cuando estaba pensando
sobre como allanar este tema vasto que es el caminar en el Espíritu. Si este caminar trata
de total confianza en escuchar su voz y ser guiado por ella, ¿cómo podemos estar
protegidos contra el engaño? ¿Cómo podemos saber si estamos escuchando la voz del
Espíritu, y no la nuestra o la del diablo?

¿Qué dice la Biblia acerca de la guerra espiritual?

Pregunta: "¿Qué dice la Biblia acerca de la guerra espiritual?"

Respuesta: Hay dos errores primarios cuando se habla de guerra espiritual: sobre-
enfatizarla y subestimarla. Algunos culpan de cada pecado, cada conflicto y cada
problema a los demonios que necesitan ser expulsados. Otros ignoran completamente la
realidad espiritual, y el hecho de que la Biblia nos enseña que nuestras batallas son
contra poderes espirituales. La clave para el éxito en la guerra espiritual es encontrar el
balance bíblico. Algunas veces Jesús expulsó demonios de la gente, y algunas veces
sanó a la gente sin mencionar lo demoníaco. El apóstol Pablo enseñó a los cristianos a
librar batallas contra el pecado en ellos mismos (Romanos 6), y a librar batallas en
contra del maligno (Efesios 6:10-18).

Efesios 6:10-12 declara, “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el


poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes
contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino
contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este
siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Este pasaje nos
enseña algunas verdades cruciales; (1) Sólo podemos estar fuertes en el poder del Señor,
(2) Es la armadura de Dios la que nos protege, (3) Nuestra batalla es contra fuerzas
espirituales de maldad en el mundo.

(1) Un poderoso ejemplo de esto es el arcángel Miguel en Judas verso 9. Miguel, como
el más poderoso de todos los ángeles de Dios, no reprendió a Satanás en su propio
poder, sino que dijo “El Señor te reprenda.” Apocalipsis 12:7-8 dice que en el final de
los tiempos, Miguel derrotará a Satanás. Aún así, cuando se presentó su conflicto con
Satanás, Miguel reprendió a Satanás en el nombre y autoridad de Dios, no en la suya
propia. Es sólo a través de nuestra relación con Jesucristo que nosotros, como cristianos,
tenemos alguna autoridad sobre Satanás y sus demonios. Es sólo en Su nombre que
nuestra reprensión tiene algún poder.

(2) Efesios 6:13-18 nos da una descripción de la armadura espiritual que Dios nos da.
Debemos estar firmes con (a) el cinturón de la verdad, (b) la coraza de justicia (c) el
Evangelio de la paz, (d) el escudo de la fe, (e) el yelmo de la salvación, (f) la espada del
Espíritu, y (g) orando en el Espíritu. ¿Qué es lo que estas piezas de la armadura
espiritual representan para nosotros en la guerra espiritual? Debemos hablar la verdad
contra las mentiras de Satanás. Debemos descansar en el hecho de que somos
declarados justos por el sacrificio que Cristo hizo por nosotros. Debemos proclamar el
Evangelio, sin importar cuánta resistencia recibamos. No debemos vacilar en nuestra fe,
no importa cuán fuertemente seamos atacados. Nuestra defensa principal es la seguridad
de que tenemos nuestra salvación, y el hecho de que las fuerzas espirituales no pueden
quitárnosla. Nuestra arma ofensiva está en la Palabra de Dios, no en nuestras propias
opiniones y sentimientos. Debemos seguir el ejemplo de Jesús en reconocer que algunas
victorias espirituales sólo son posibles a través de la oración.

Jesús es nuestro mejor ejemplo para la guerra espiritual. Observa cómo Jesús manejó
los ataques directos de Satanás: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto,
para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta
noches, tuvo hambre. Y vino a Él el tentador, y le dijo; Si eres Hijo de Dios, di que estas
piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está; No solo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a
la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios,
échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te
sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está
también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y
le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si
postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al
Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí
vinieron ángeles y le servían.” (Mateo 4:1-11) La mejor manera de combatir a Satanás
es la manera que Jesús nos mostró y que fue citando la Escritura, porque el diablo no
puede manejar la espada del Espíritu, la Palabra del Dios Viviente.
El poder de la oración espiritual

La oración debe ser para vosotros algo más grande y poderoso que repetir las palabras
aprendidas de memoria con las que nada alcanzáis si no tenéis elevación espiritual. No
acostumbréis a orar únicamente con palabras, orad con el espíritu. También os digo:
Bendecid con la oración, enviad pensamientos de luz a vuestros hermanos, no pidáis
nada para vosotros, recordad que quien se ocupe de lo mio, siempre me tendrá velando
por él.

Por la oración se logra la paz, se adquiere sabiduría , se obtiene salud, se comprende lo


profundo, se ilumina la mente y se fortalece el espíritu.

Orar con el espíritu, no con la materia.

El que sabe orar de espíritu a Espíritu se siente acompañado en todas partes, no así el
que busca formas e imágenes porque necesita ir a donde están ellas para percibir su
presencia y sentirse seguro.

Todas las horas y todos los sitios pueden ser propicios para orar y meditar, nunca os dije
en mis enseñanzas que hubiesen lugares o momentos destinados a ello.¿Por qué buscar
en el mundo lugares determinados para orar siendo vuestro espíritu más grande que el
mundo que habitáis?

¿Qué es la oración espiritual?

Me preguntáis en qué consiste la oración y Yo os digo: En permitir que vuestro espíritu


se eleve libremente hacia el Padre, en entregaros con plena confianza y fe en aquel acto,
en recibir en el corazón y en la mente las sensaciones recogidas por el espíritu, en
aceptar con verdadera humildad la voluntad del Padre. El que ora de esta manera goza
de mi presencia en cualquier instante de su vida y jamás se siente menesteroso.

Cuando al orar me interroguéis o me pidáis, no os esforcéis en tratar de explicarme con


claridad las frases mejor construidas; a Mí me basta con que vuestro espíritu se
desprenda del mundo en ese instante y que deje limpios el corazón y el entendimiento,
para que ellos puedan recibir mi inspiración. ¿De qué os servirá decirme muy bellas
palabras si no sois capaces de sentir mi presencia en vuestro interior?

Cuando la petición es elevada y verdadera, sobreviene la parte más importante de la


oración: El éxtasis. Es en ese éxtasis donde se escucha la voz de la conciencia, en
donde, se hace transparente lo impenetrable y se ilumina la obscuridad. Es cuando se
logran despertar los sentidos superiores, surgen la intuición, la inspiración brilla y el
futuro se presiente.

Es a través del éxtasis como el espíritu comprende su grandeza y percibe todo lo que
aun le falta por conocer. Es en ese instante en el que los dones se agigantan y surgen las
más grandes revelaciones, es cuando el espíritu regresa a su casa y está en los brazos de
su Padre, entonces la oración se convierte en una verdadera comunión en la que el
espíritu habla y escucha, pide y recibe. Es cuando el hombre en cumplimiento de las
profecías, ha alcanzado la comunicación de espíritu a Espíritu.