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¿Por qué nos limitamos tanto, si creemos que estamos “completos”

físicamente?

Dentro del siglo XXI, la población mundial ha delegado muchas de sus actividades
diarias a instrumentos tecnológicos que les facilita el desarrollo de dicha actividad,
permitiéndoles un mejor rendimiento de tiempo o un aporte con sentido de
facilidad. Este tipo de situaciones han encaminado a las personas sin ningún tipo
de discapacidad, en torno a, auto limitarse en diversos sentidos, generando un
gran índice de flojera general u estados de sedentarismo más altos en los últimos
años a nivel mundial, y conformismo personal.

Cabe entonces cuestionarse por qué las personas que disponen de sus funciones
locomotoras en un margen del cien por ciento, personas con la totalidad de
condición cerebral, con todos los parámetros u estatutos que la sociedad le
atribuyen a una persona “normal”, se limitan a vivir una vida sin mucho sentido con
respecto a la superación, en un sentido social, económico, afectivo y de
autoestima. Generando entonces un debate en torno a considerar el termino de
discapacidad, no como un adjetivo con referencia o asociación hacia los
problemas y barreras sociales, sino por el contrario un adjetivo que propone
cambios verdaderamente significativos en la vida de una persona.

En este sentido es pertinente considerar que cuando una persona autoevaluada


como “normal” dentro de la sociedad, nunca va a sentir ese deseo o ganas de
trascender parámetros sociales que le otorguen un progreso en sus capacidades
físicas e intelectuales, teniendo en cuenta que posee el cien por cien de estas,
entonces a de comprender el término de “zona de confort”, en términos de la
psicología es una zona MENTAL, donde no se tiene sentido de riesgo. De manera
general por esta razón las personas de consideración “normal” se limitan tanto en
muchos aspectos, que a grandes rasgos permean la situación social, laboral,
afectiva y autoestima, en otras palabras cuando me siento “normal o completo” no
voy a tener esa necesidad de demostrar a la sociedad de lo que realmente puedo
llegar a ser capaz.

Por el contrario a la perspectiva de vida que tienen las personas con discapacidad
de tipo hereditaria o adquirida. Marcus (2015) define que la discapacidad no es
una lucha valiente o coraje en frente de la adversidad, La discapacidad es un arte.
Es una forma ingeniosa de vivir. Ciertamente es del saber común que las
personas en condición de discapacidad tienen un estilo de vida mucho más
complejo que el de una persona ajena a esta situación, por ende su rutina diaria
se configura de una manera más laboriosa, otro aspecto recae en la adaptación a

Jhon Edison Cortes Miranda


Actividad física y discapacidad
IX Semestre
la cual se tiene que ser sometida esta persona; adaptaciones sociales y
limitaciones que involucran su desplazamiento, su aprendizaje u capacidades
competitivas, y porque no su autoestima, en este orden de ideas es acá cuando en
a las personas en condición de discapacidad les nace el deseo de la auto
superación personal y por este medio demostrar que su valor como persona sigue
siendo el mismo, aportando a la sociedad lo mismo pero de una manera diferente
configurado a las condiciones o necesidades específicas de cada persona en
discapacidad, en otras palabras “puedo hacer lo mismo pero de una manera
diferente”, método por el cual se le atribuyen a las personas con estas condiciones
ese arte o deseo de vivir la vida bajo unas maneras ingeniosas, de trascender los
paradigmas e imaginarios que impone la sociedad con respecto a la exclusión, sea
laboral, deportiva, social, etc.

Por esta razón parece ser que las personas más competentes o con deseos
infinitos de superación en un principio se pensaría que son dichas personas que
cuentan con todas su extremidades, que pueden caminar con fluidez, hablar por
mucho tiempo durante el día, los que tienen la oportunidad de trabajar, los que no
se les dificulta el poder moverse de un lugar a otro, el que puede ampliar sus
fronteras con facilidad y sobre todo el que es aceptado sin discriminación dentro
de una sociedad. pero si se pensara de esta manera estaríamos equivocados
puesto que es de reconocer a nivel personal como una persona “normal”, que
muchas veces no estamos conformes con lo que nos complementa o sobra,
ahora bien piensen como estaríamos de conformes si algo nos faltase; lo que es
peor en muy pocas personas con condiciones normales se halla o evidencia ese
deseo de sobrepasar metas, así mismo nos sentimos inconformes por los
imaginarios impuestos por una sociedad consumista, por ejemplo a la frustración
generada en una mujer solo porque el vestido que se le veía bien a la modelo a
ella no le quedo como lo esperaba o imaginaba.

En suma de estos y otros factores más, la magia de la trascendencia y superación


no tendría por qué experimentarse solo en los momentos más complejos de la
vida sino por el contrario tendría que pensarse desde una perspectiva de modelo
de vida, donde a diario como las personas con discapacidades, nos invitáramos a
innovar en nuestras decisiones, en ser ingeniosos con respecto al desarrollo de
actividades diarias o rutinas laborales, coincidir que los obstáculos o dificultades
de la vida tienen que superaren de alguna manera permitiéndonos ampliar
nuestro campo de la creatividad; entre varias cosas más, pero sobre todo en
nosotros, personas que dentro de los imaginarios de la sociedad nos perciben con
todas las condiciones “normales”, a diario tendríamos que pensar e invadirnos la
mente y el corazón con los mismos y más deseos de auto superación como los
poseen estas personas tan maravillosas con condiciones de discapacidad.

Jhon Edison Cortes Miranda


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