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En este caso, se puede concluir que los trabajadores no están obligados a soportar esta

carga, pues, su trabajo ceso por las circunstancias ajenas a la empresa, pero, cabe
precisar que el articulo 61 del Código Sustantivo del Trabajo establece que un contrato
de trabajo puede terminar por la clausura o liquidación definitivo de una empresa o
establecimiento de comercio, por otro lado, el empleador no podría condenarse a
pagar la indemnización y liquidación de cada uno de sus empleados, pues debido a las
circunstancias del caso, no existe algún pronunciamiento en la legislación colombiana
para que este se encuentre obligado a hacer esto, por ende, se ve viable imponerle
esta carga al estado, pues es el, quien otorga los permisos de funcionamiento y el
empresario solo se limita a realizar lo que le permita la licencia, en consecuencia,
mediante reparación directa podrán todos los implicados pedirle al estado que
indemnice por los daños causados tanto como al empresario como a los empleados,
debido su acción de otorgar licencias, generando daños los cuales deberá estar
condenado a pagar.

En la sentencia C-644 de 2011, la Corte Constitucional ha manifestado que “La


responsabilidad patrimonial del Estado, en nuestro sistema jurídico, encuentra
fundamento en el principio de la garantía integral del patrimonio de los ciudadanos, y
se configura cuando concurren tres presupuestos fácticos a saber: un daño antijurídico
o lesión, definido como el menoscabo o perjuicio que sufre la víctima en su patrimonio
o en sus derechos personalísimos, sin tener el deber jurídico de soportarlo; una acción
u omisión imputable al Estado, que se presenta cuando la Administración Pública no
satisface las obligaciones a su cargo dentro de las circunstancias de modo, tiempo y
lugar en que han sido fijadas; y una relación de causalidad, para que el daño
antijurídico atribuido al Estado sea indemnizable, que exige que éste sea consecuencia
del incumplimiento de las obligaciones de la Administración, esto es, desde una
perspectiva negativa, que el daño sufrido por la víctima no se derive de un fenómeno
de fuerza mayor o sea atribuible a su conducta negligente”.

En el caso en concreto, el daño antijurídico dio a lugar, fue que todos los empleados
hubieran perdido sus empleos y el empresario hubiese estado obligado a cerrar su
empresa, por otro lado se encuentra que, esto se debió a la acción de la
administración al momento de otorgar licencias, finalmente, se puede evidenciar que
los daños que sufrieron el empresario y los empelados fue debido a que el estado
aprobó la licencia para que el la empresa tuviera funcionamiento.

En la misma sentencia, anteriormente citada, la corte aclara que “La reparación directa
es una acción de naturaleza subjetiva, individual, temporal y desistible, a través de la
cual la persona que se crea lesionada o afectada (…) podrá solicitar directamente ante
la jurisdicción de lo contencioso administrativo que se repare el daño causado y se le
reconozcan las demás indemnizaciones que correspondan. Se trata de una típica
acción tendiente a indemnizar a las personas con ocasión de la responsabilidad
extracontractual en que pudo incurrir el Estado. En el análisis jurídico de la acción de
reparación directa opera el principio iura novit curia, en la medida que a la persona
interesada no le corresponde presentar las razones jurídicas de sus pretensiones, sino
simplemente relatar los hechos, omisiones, operación u ocupación, para que el juez
administrativo se pronuncie con base en el derecho aplicable al caso”.