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BASES PARA LA MEJORA DE LA AGILIDAD Y LOS CAMBIOS DE DIRECCIÓN

COMO ELEMENTOS ESPECÍFICOS PARA LA PREVENCIÓN DE LESIONES Y LA


READAPTACIÓN FÍSICO-DEPORTIVA
Material Principal de “Especialista en Entrenamiento de Fuerza para la Prevención de Lesiones, Readaptación
Funcional y Físico-Deportiva”

Mg. Mauricio Moyano

ÍNDICE

1-Conceptualización de la velocidad cíclica y acíclica

2-Naturaleza de la agilidad

3-Conceptualización de Agilidad

4-Modelos constituyentes de la agilidad

a-Modelo de constituyentes de la agilidad (Young, 2002; 2006)

b-Modelo de componentes de la habilidad de cambio de dirección (Delany et al, 2015)

c-Modelo de constituyentes de la agilidad (Hewett, Cronin y Hume, 2013)

d-Modelo de constituyentes de la agilidad (Wheeler, 2009)

5-Perspectivas desde donde se contextualiza a la agilidad

6-Factores técnicos de la agilidad ligados a la técnica de movimiento

7-Tipos de cambios de dirección (COD)

a-Comparación cinemática y cinética entre cambios de dirección (COD) planeados y no planeados

b-Análisis de frecuencia de zancada para acelerar o desacelerar

8-Puntos clave para el desarrollo de la agilidad

9-Relación entre la velocidad lineal y la velocidad de cambio de dirección

10-Desarrollo de la agilidad reactiva

11-Límites o restricciones para el desarrollo de agilidad (Jeffreys, 2011)

a-Limitaciones/restricciones orgánicas

b-Limites/restricciones de tareas

c-Limites / restricciones de ambiente

12-Un enfoque por tareas para el desarrollo de la agilidad

13-Ambiente eficaz de aprendizaje de habilidades ligadas a la agilidad

14-Desarrollo de efectivo de agilidad reactiva

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lesiones y la readaptación físico-deportiva” - Mg. Mauricio Moyano
1-Conceptualización de la velocidad cíclica y acíclica

La velocidad es el resultado de la aplicación de fuerza explosiva a un movimiento específico o técnica, y en el marco de los
deportes de abiertos o de ejecución podría estar asociada a un gesto técnico de alguno de los segmentos corporales
(miembros superiores o miembros inferiores) a través de movimientos como golpes, remates, patadas, lanzamientos, etc.; o
bien al desplazamiento del cuerpo del deportista en el espacio de juego (Martín Acero, 1998; Pradet, 1999).

Autores como Martín Acero (1999) y Lago Peña (2002), diferenciaron estos aspectos dentro de la velocidad, y denominaron
rapidez a todos aquellos movimientos aislados o segmentarios, y velocidad propiamente dicha a los movimientos globales
del cuerpo para generar un desplazamiento del deportista en el espacio de juego.

Siguiendo con esta visión, se diferenció entonces la velocidad cíclica y la velocidad acíclica. La velocidad cíclica hace
referencia a una secuencia coordinada de movimientos ejecutados a alta intensidad en los cuales no se produce un cambio
de dirección o sentido en el desplazamiento. La velocidad acíclica manifiesta la capacidad para generar desplazamientos a
una alta intensidad, pero cambiando la dirección o sentido del movimiento.

Teniendo en cuenta lo desarrollado por Vález Vasquez y Areces Gayo (2002), en el marco del Máster en entrenamiento en
deportes de conjunto (Barcelona), la velocidad cíclica que se manifiesta de manera preferente en el marco de los deportes
cerrados o de ejecución como las carreras de velocidad en atletismo, tiene las siguientes características (Figura 1):

Figura 1. Características de la velocidad cíclica en el marco de los deportes cerrados o de ejecución, como las carreras de velocidad en atletismo
(Vález Vasquez y Areces Gayo, 2002; en el marco del Máster en entrenamiento en deportes de conjunto, Barcelona).

Por otro lado, aunque siguiendo lo desarrollado por Vález Vasquez y Areces Gayo (2002), en el marco del Máster en
entrenamiento en deportes de conjunto (Barcelona) (2003), la velocidad acíclica que se manifiesta de manera preferente en
el marco de los deportes abiertos o de decisión como los deportes de equipo tiene las siguientes características (Figura 2):

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Figura 2. Características de la velocidad acíclica en el marco de los deportes abiertos o de decisión, como los deportes de equipo (Vález Vasquez y
Areces Gayo, 2002; en el marco del Máster en entrenamiento en deportes de conjunto, Barcelona).

2-Naturaleza de la agilidad

Las definiciones tradicionales de la agilidad se han centrado en los patrones de movimiento típicos asociados como la
aceleración, la desaceleración y el cambio de dirección.

Plisk (2004; en Baechle y Earle, 2004), manifiesta que la agilidad es la capacidad de cambiar de dirección y velocidad en
el momento adecuado. Esta agilidad requiere rápido desarrollo de la fuerza y elevada producción de potencia, así como la
capacidad de acoplar de forma efectiva acciones excéntricas y concéntricas en movimientos balísticos.

Según Graham y Ferrigno (2004; en Brown, 2004), la agilidad se relaciona con dos tipos de funciones motoras. Por un lado,
es crucial para la capacidad de arrancar en forma explosiva, desacelerar, cambiar de dirección y re-acelerar mientras se
mantiene el control del cuerpo y se minimiza la pérdida de velocidad (Costello y Kreis, 1993). Por otra parte, la agilidad se
refiere a la capacidad de coordinar varias tareas de deportes específicos simultáneamente (Cissik y Barnes, 2004). Diversos
estudios demuestran que la agilidad en estas tareas es el principal factor determinante para predecir el éxito en un deporte
(Halberg, 2001).

Vescovi (2007), definió a la agilidad como una manera eficaz y rápida de acoplar la carrera con el frenado, el cambio de
dirección y aceleración de nuevo, manteniendo el control de motor en vertical u horizontal dirección. Un atleta que
manifieste la agilidad bien desarrollada es que poseen otras cualidades, tales como, el equilibrio dinámico, percepción
espacial, el ritmo, así como de procesamiento visual (Vescovi, 2007). Así, mientras que la agilidad puede ser definida
simplemente como la habilidad de parar rápidamente y volver a iniciar el movimiento, hay un alto grado de complejidad en
esta habilidad motora.

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La agilidad implica una mayor participación de la desaceleración y la capacidad de acoplarla con la aceleración. Los autores
citados anteriormente manifiestan que las habilidades motoras funcionales que requieren fuerza y velocidad de aceleración
y de desaceleración son la base del entrenamiento de la velocidad y agilidad. Sin embargo, para otros autores, como Jeffreys
(2011), Young (2002), Sheppard (2006), Bruguelli (2008) entre otros, estos tipos de definiciones típicamente no tienen en
cuenta el contexto de las acciones motrices en el marco de los deportes abiertos (decisión) (Figura 3).

-Estímulo Reaceleración
-Lectura de Aceleración Cambio de +
Situación Desaceleración dirección Movimiento
-Reacción específico

Figura 3. Naturaleza de la agilidad. Varios autores no han tenido en cuenta en la naturaleza de la agilidad el contexto de las acciones motrices en
los deportes abiertos (decisión).

Un punto de partida necesario es establecer la naturaleza exacta del rendimiento de agilidad en el deporte. La especificidad
de ejercicio y su contexto son dos de las consideraciones más importantes en el diseño de las intervenciones de
entrenamiento. Definiciones precisas de los componentes de la aptitud, y una comprensión de su aplicación directa en el
rendimiento, por lo tanto, son importantes.

Además, las definiciones utilizadas pueden influir en la manera en la que se aborda el desarrollo de las variables importantes
de la aptitud física relacionada a la agilidad. De todos los elementos del rendimiento examinados, la fuerza y su
acondicionamiento, proporcionan el mayor desafío de definición en el desarrollo de la agilidad en cuanto a los aspectos
condicionales.

La agilidad es en última instancia específica para el contexto en el que se expresa e incluso específica para una situación
dada dentro de cada contexto. Por ejemplo, en básquetbol los requerimientos específicos para acelerar y desacelerar y llegar
a realizar una defensa adecuada de un jugador atacante con triple acción ofensiva (pase, tiro, dribling y penetración), son
diferentes de los requerimientos del mismo deportista pero en situación de aceleración y desaceleración con dribling en
ataque en el momento de acercarse a realizar una bandeja o lanzamiento corto al lado del cesto.

-Estímulo Reaceleración
-Lectura de Aceleración Cambio de +
Situación Desaceleración dirección Movimiento
-Reacción específico

Figura 4. Naturaleza de la agilidad. En la actualidad la mayoría de autores han tenido en cuenta en la naturaleza de la agilidad el contexto de las
acciones motrices en los deportes abiertos (decisión), haciendo referencia al contexto y situación que genera una acción motriz de alta o máxima
intensidad y de carácter cognitivo.

3-Conceptualización de Agilidad

Verstegan y Marcello (2001), plantearon que la agilidad es la habilidad física que les permite a los individuos desacelerar
con rapidez y eficiencia, cambiar de dirección y acelerar rápidamente, en un esfuerzo por reaccionar de manera apropiada
a las señales relevantes para la actividad.

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Young y cols. (2006), manifestaron que en muchos deportes de campo se requiere de alta velocidad de los movimientos de
cuerpo entero. Muchos de ellos son en respuesta al movimiento de una pelota, a los jugadores oponentes, o compañeros de
equipo. Este componente importante del rendimiento deportivo se puede describir como la agilidad, y a veces se denomina
con términos tales como velocidad y rapidez (quikness).

Sheppard y Young (2006), han manifestado que la agilidad es una cualidad compleja y en el reconocimiento de esto, se ha
afirmado que la agilidad de un atleta permite reaccionar a un estímulo, comenzar a moverse de forma rápida y eficiente,
avanzar en la dirección correcta, y estar dispuestos a cambiar de dirección o detener rápidamente para hacer una técnica
deportiva de una forma rápida, eficiente y de manera reproducible.

Para Brughelli (2008), la agilidad considerada como la habilidad para cambiar de dirección mientras se desarrolla una acción
de alta velocidad en respuesta a la lectura de un estímulo específico deportivo, es considerada esencial para el éxito en la
mayoría de deportes, especialmente en deportes de equipo y de raqueta (Figura 5).

Figura 5. Acción de agilidad en situación de episodio de duelo, en la cual la variación de velocidad (acelerando, desacelerando, cambiando de
dirección y re-acelerando) se produce como respuesta a estímulos que se presentan en el marco de los deportes abiertos.

4-Modelos constituyentes de la agilidad

a-Modelo de constituyentes de la agilidad (Young, 2002; 2006)

Young (2002 y 2006), presentó una propuesta de elementos constituyentes de la agilidad, que se toma como referencia en
la mayoría de publicaciones relacionadas al tratamiento de esta capacidad.

Esta propuesta manifiesta dos elementos muy importantes a considerar: los que hacen referencia a lo que se lleva a cabo
antes del movimiento, que son los factores perceptivos y de toma de decisión; y los que se realizan durante el movimiento
(aceleración, desaceleración, cambio de dirección, re-aceleración, y las capacidades motoras implicadas principalmente en
esas manifestaciones) (Figura 6).

a-Dentro de los factores perceptivos y de toma de decisión, se encuentran:

• Escaneo visual.

• Anticipación.

• Reconocimiento de modelos.

• Conocimientos de las situaciones.


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b-Dentro de los aspectos relevantes de la agilidad en lo denominado velocidad de cambio de dirección, se encuentran:

1-Técnica.

• Colocación de los pies.

• Ajustes de las zancadas para acelerar o desacelerar (capacidad de aceleración y desaceleración).

• Postura corporal (relacionado con equilibrio dinámico).

2-Velocidad lineal.

3-Variables antropométricas.

4-Cualidades musculares

• Fuerza máxima.

• Potencia.

• Fuerza explosiva reactiva

AGILIDAD

FACTORES
PERCEPTIVOS VELOCIDAD
Y DE DE
TOMA DE DESICION CAMBIO DE
DIRECCION

RECONOCI CONOCIMI
ESCANEO MIENTO ENTO VARIABLES
ANTICIPACION VELOCIDAD ANTROPOM.
VISUAL DE DE LAS CUALIDADES
MODELOS SITUACIONES TECNICA MAXIMA
MUSCULARES
LINEAL

COLOCACION
FUERZA
DE LOS
MAXIMA
PIES

AJUSTES DE
ZANCADAS
PARA POTENCIA
ACELERAR
DESACELERAR

POSTURA FUERZA
CORPORAL REACTIVA

Figura 6. Modelo de elementos constituyentes de la agilidad (Young, 2002; Young, 2006).

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b-Modelo de componentes de la habilidad de cambio de dirección (Delany et al, 2015)

En una publicación de Delany et al. en 2015, en relación a los factores de la habilidad de cambio de dirección (COD) en
jugadores de rugby profesional, basándose en lo publicado por Sheppard et al. (2006), proponen considerar dentro de la
habilidad de COD (sin tener en cuenta en este análisis los factores perceptivos y de toma de decisión del modelo de Sheppard
y Young, 2006), lo siguiente (Figura 7):

Figura 7. Modelo de constituyentes de la habilidad de cambio de dirección (COD) (Delany et al, 2015).

De este enfoque, resulta particularmente interesante la consideración del disbalance muscular o asimetría en manifestaciones
de fuerza entre pierna derecha e izquierda. Así como la fuerza en sus diferentes manifestaciones o la potencia pueden ser
medidas o estimadas a partir de diversos test directos o indirectos respectivamente, el disbalance muscular o asimetría entre
MMII puede y debería ser registrado y controlado.

Este aspecto resulta ser fundamental para los programas preventivos de lesiones en el caso de los deportes de campo, en los
cuales los deportistas realizan la mayoría de acciones de aceleración, desaceleración, cambios de dirección y re-aceleración
aplicando fuerza con una pierna (siendo pierna dominante o no dominante).

c-Modelo de constituyentes de la agilidad (Hewett, Cronin y Hume, 2013)

Se presenta el modelo de constituyentes de la agilidad, propuesto por Hewett, Cronin y Hume (2013), basándose en el
modelo de Young (2001 y 2006) y de Sheppard (2006).

Como se puede apreciar, este modelo es más profundo y detallado en cuanto a cada uno de los elementos constituyentes de
la agilidad, permitiendo un análisis más exhaustivo de cada uno de los constituyentes, y la posibilidad de tener en cuenta
mayor detalle para su evaluación y posterior determinación de programas de entrenamiento para su mejora (Figura 8).

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Figura 8. Modelo de constituyentes de agilidad de Hewett, Cronin y Hume (2013).

Esta nueva consideración de los componentes de la agilidad deportiva resulta interesante por varios aspectos:

Desde los aspectos técnicos, como se puede apreciar se plantea el análisis de lo que sucede antes del contacto y durante el
contacto del pie que ejecuta el COD. Esto para quienes destinan su interés en los aspectos técnicos resulta superador e
interesante para desarrollar y aplicar el control sobre dichos aspectos en deportistas (siempre y cuando la situación lo
posibilite). En el caso de los programas preventivos de lesiones, o bien en el proceso de desarrollo motor en deportistas
jóvenes estos aspectos técnicos resultan relevantes.

Desde el punto de vista de la fuerza, este modelo deja lugar a la consideración desde la evaluación y el entrenamiento a: -
Fuerza Relativa –Potencia Relativa –Asimetría de fuerza entre miembros inferiores (aspectos retomados posteriormente por
Delany et al., 2015) y otros elementos como la dirección y sentido de aplicación de fuerza de la pierna en contacto con el
suelo.

Desde los aspectos perceptivos y de toma de decisión, coloca como un nuevo elemento el conocimiento del escenario
deportivo, lo cual resulta un factor muy abarcativo y tiene mucha relación con la naturaleza de la agilidad comentada
anteriormente y una de sus características principales como lo es la especificidad (en cuanto a la técnica, la táctica individual
y colectiva, el contexto de competencia deportiva, las dimensiones del campo de juego, la densidad de los jugadores, los
aspectos reglamentarios, etc.).

Por ello se considera que esta propuesta de Hewett, Cronin y Hume (2013), es superadora y posibilita un nivel de análisis
de variables constituyentes más profundo y preciso que propuestas anteriores.

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Análisis de aspectos técnicos y condicionales en el modelo de constituyentes de agilidad de Hewett, Cronin y Hume (2013)

Como se adelantó anteriormente, esta nueva consideración de los componentes de la agilidad deportiva resulta interesante
por muchos aspectos (Figura 9).

Figura 9. Análisis de aspectos técnicos y condicionales en el modelo de Hewitt, Cronin y Hume (2013).

Desde el punto de vista de aspectos condicionales como la fuerza, deja lugar a la consideración desde la evaluación y el
entrenamiento a:

-Fuerza Relativa –Potencia Relativa –Asimetría de fuerza entre miembros inferiores.

-Predominancia del sentido de aplicación de la fuerza monopodal: Vertical, Horizontal, Lateral.

Justamente es desde este análisis que cada entrenador debe analizar los requerimientos del deporte, y de los puestos o
funciones dentro del deporte para lograr estrategias óptimas en cuanto a la metodología de entrenamiento. Así, por ejemplo
en la aplicación de multisaltos, trabajar con el tipo que sea más adecuado a las necesidades de los deportistas.

Desde los aspectos técnicos, como se puede apreciar se plantea el análisis de lo que sucede antes del contacto y durante el
contacto del pie que ejecuta el COD.

Consideramos que este tipo de análisis es superador y más completo, ya que permite diferenciar el análisis de diferentes
aspectos que hacen a la técnica, como son los ajustes de pasos previos, la posición del pie, la ubicación y movimientos de
los segmentos corporales y las articulaciones y la posición corporal general del deportista de acuerdo a su especialidad.

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Esto también nos da una guía a la hora de generar ejercicios o tareas en las que se manifiesten aceleraciones,
desaceleraciones, COD y re-aceleraciones, tratando de observar los elementos que se marcan en esta clasificación de
elementos constituyentes de los autores.

d-Modelo de constituyentes de la agilidad (Wheeler, 2009)

Otra propuesta de los factores constituyentes de la agilidad es la desarrollada y publicada por Wheeler en 2009, en el marco
del rugby, pero extensible a otros deportes abiertos o de decisión (Figura 10).

Figura 10. Modelo de constituyentes de agilidad (Wheeler, 2009).

Si bien, este no es el modelo utilizado para el análisis de los elementos constituyentes en la gran mayoría de las publicaciones
científicas, se considera sumamente interesante su planteo por los siguientes aspectos:

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 Posibilita comprender el carácter complejo y específico de la agilidad.
 Tiene en cuenta las demandas deportivas específicas (con lo cual aquí se pueden incorporar varios elementos
aportados por el Match Análisis), los elementos tácticos y los requerimientos del juego. Muy importante para poder
integrar el desarrollo de tareas motoras y ejercicios (episodios de duelo y episodios de conflicto dual) entre director
técnico deportivo y preparador físico.
 Considera al ambiente deportivo, con sus condiciones específicas de contexto y de variabilidad. Lo cual va a
fundamentar la necesidad de desarrollar la agilidad reactiva como denominan algunos autores, en el marco del
enfoque de los sistemas dinámicos para su desarrollo (Holmberg, 2009).
 Contextualiza el análisis de los factores cognitivos, fisiológicos y biomecánicos (relacionados a la técnica de
movimiento), dentro del marco de la estabilidad dinámica.

Colby et al. (1999) definen a la estabilidad dinámica como la habilidad de conservar una condición estable estática sobre
una base de sustentación luego de una transición dinámica, es decir luego de un movimiento dinámico. Esta también puede
ser definida como la habilidad individual para mantener la estabilidad mientras se pasa de un estado dinámico a un estado
estático (Wikstrom et al, 2005).

Esto representa que luego de cada acción dinámica, se requiere de rápidas adaptaciones corporales y segmentarias para
lograr establecer una posición estable, que entre otras cosas posibilite una base de soporte firme y estable en donde poder
aplicar fuerza para una nueva acción dinámica, y así mantener una acción dinámica en condiciones de estabilidad dinámica.

La estabilidad dinámica, involucra entonces, grandes niveles de inestabilidad y requieren una gran demanda de precisión,
fuerza y velocidad de movimiento monitoreado por el sistema nervioso central (SNC) y las adaptaciones que sobre él se
producen (Myers et al, 2006).

Desde nuestra perspectiva, los ejemplos de acciones de estabilidad dinámica, se encuentran en todas aquellas acciones
multidireccionales que representen una transición de la base de sustentación y la conformación de una nueva base de
sustentación, y todas las adaptaciones y regulaciones necesarias para lograr una rápida estabilización sobre esta nueva base
de sustentación. Estas acciones por supuesto pueden representar acciones más específicas a las demandas de estabilización
propia de los gestos deportivos dinámicos.

Finalmente es importante remarcar que el entrenamiento de la estabilidad dinámica podría mejorar la habilidad de los
músculos alrededor de la estructura articular para estabilizar la misma y el cuerpo en general durante movimientos en
direcciones multiplanares y en forma rápida (Myer et al. 2006; Pasanen et al, 2008).

5-Perspectivas desde donde se contextualiza a la agilidad

Sheppard y Young (2006), plantearon que puede haber un abordaje de la agilidad desde tres perspectivas o visiones diversas
(Figura 11):

Una visión biomecanicista observa a la agilidad en términos de cambios mecánicos involucrados en la alteración de la
posición corporal.

Un punto de vista científico desde el aprendizaje motor en fisiología del deporte, observa a la agilidad en términos de
procesos de información involucrados en el escaneo visual, la toma de decisión y reacción a estímulos para cambiar de
dirección, como los procesos involucrados en el aprendizaje y repetición de habilidades motoras apropiadas.

A su vez, los entrenadores especializados en entrenamiento de fuerza, definen a la agilidad en términos de cualidades físicas
involucradas en el cambio de dirección (fuerza, y su acondicionamiento específico).

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Por lo que la comprensión de esta capacidad, como así también el abordaje para su desarrollo a través del entrenamiento
deberá tener en cuenta estos puntos de vista distintos, y en todo caso analizar cuál de ellos es más importante desarrollar en
los deportistas, según sean sus necesidades (o puntos débiles), como así también tener en cuenta el momento de la temporada
deportiva, la integración con el desarrollo de otras capacidades, etc.

AGILIDAD

HABILIDADES PROCESOS DEMANDAS


TÉCNICAS COGNITIVOS FÍSICAS

Fuerza y su
Biomecánica Aprendizaje Acondicionamiento
del Movimiento Motor Específico

Figura 11. Perspectivas desde donde se contextualiza a la agilidad (Sheppard et al, 2006).

6-Factores técnicos de la agilidad ligados a la técnica de movimiento

En los deportes abiertos o de decisión, se producen cambios de dirección muchas veces durante los desplazamientos en
acciones ofensivas y defensivas. En dichos casos la habilidad de cambiar de dirección rápidamente cumple un importante
rol en el control del juego y en los desplazamientos rápidos. Andews (1977) o Donelly et al (2012), describen dos tipos de
cambios de dirección (Figura 12):

 El side step cut (SS), en el cual la dirección es cambiada apoyando un pie en la dirección opuesta.
 El cross step cut (CS), en el cual después de apoyar un pie la otra pierna cruza por delante del cuerpo proveyendo
aceleración en una nueva dirección (que es coincidente con el pie de apoyo).

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Figura 12. Tipos de cambios de dirección: A-Side Step Cut (SS), B-Cross Step Cut (CS) (Donelly et al, 2012).

Young et al. (2002), afirman que la técnica de cambio de dirección (sea SS o CS) afecta el tiempo de carrera con cambios
de dirección.

Tanaka y cols. (1999), reportaron que no hubo correlación entre el tiempo de carrera recta y carreras en zig zag, pero
disminuyó el tiempo en carreras en zig zag con trabajos de cambios de dirección de distintos ángulos. Así se ve que una
correcta técnica de cambios de dirección produjo rápidas mejoras en los ángulos de cambios de dirección.

Suzuki, Enomoto y Ae (2007), realizaron un trabajo con diferentes deportistas (dentro de los cuales había futbolistas), cuyo
propósito fue investigar las técnicas de cambio de dirección durante la carrera, y obtener respuestas y relaciones entre los
distintos cortes o cambios de movimiento. En las series experimentales del trabajo realizaron carrera en línea recta de 30
metros y carrera en zigzag con cinco cambios de dirección a 30-60-90° usando side step cut y cross step cut. Los resultados
sugirieron que los tiempos de carrera en zigzag estaban influidos por la habilidad de carrera lineal y por la técnica de los
cambios de dirección en carrera.

La figura 13 compara el tiempo en carrera lineal y los tiempos en carrera en zigzag con side step cut y cross step cut en
diferentes ángulos (30-60-90°), donde se puede observar que existen diferencias significativas entre el side step a 30 y 60°,
entre 60 y 90° y entre 30 y 90°, siendo tiempos más largos los de side step a 90°, luego a 60° y finalmente a 30°. También
se observó diferencias significativas en Cross step a 30 y 60°, entre 60 y 90° y entre 30 y 90°. Siendo tiempos más largos
los de cross step a 90°, luego a 60° y finalmente a 30°.

No se observaron diferencias significativas entre side step (SS) y cross step (CS) en los ángulos de cambio usados.

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Figura 13. Comparación del tiempo en carrera lineal y los tiempos en carrera en zigzag con side step cut y cross step cut en diferentes ángulos (30-
60-90°) (Suzuki, Enomoto y Ae, 2007).

La conclusión de esta investigación fue que el tiempo de la carrera en zigzag fue afectado no solamente por la habilidad de
carrera en velocidad lineal, sino también por la técnica de cambio de dirección.

En SS, para cambiar de dirección rápidamente, es importante que el centro de gravedad sea desacelerado en el paso previo
al cambio de dirección, para poder aplicar un fuerte soporte en el paso de cambio de dirección y provocar una gran
aceleración en el paso posterior al cambio (Suzuki et al, 2007).

En CS, fue importante el apoyo del pie de soporte o de cambio, y la rotación de cadera para cambiar de dirección durante
la carrera (Suzuki et al, 2007).

De todas maneras, Besier et al (2001), señalaron que la probabilidad de lesión se incrementa con el incremento de
movimientos imprevistos. De este modo, el entrenamiento de la agilidad que utiliza sólo acciones predeterminadas no sólo
puede reducir el rendimiento deportivo sino también incrementar el riesgo de lesión.

Golden et al (2009), realizaron un trabajo cuyo objetivo fue investigar la cinética y cinemática de la rodilla durante la carrera,
cuando se realizó una maniobra de paso en falso lateral, en relación a la dirección de carrera lineal.

El trabajo consistió en llevar a cabo tres condiciones de ejecución: una trayectoria lineal recta, una trayectoria lineal con un
paso en falso lateral con un ancho de desplazamiento del 20% de la altura corporal, y una trayectoria lineal con un paso en
falso lateral con un ancho de desplazamiento del 35% de la altura corporal (Figura 14).

Se encontraron diferencias entre las distintas condiciones (paso en falso al 20% y 35% de la altura corporal), en los ángulos
pico de la rodilla en flexión, extensión, abducción y rotación interna, y el momento interno de rodilla en abducción, aducción
y rotación interna.

El paso en falso lateral de ancho de 35% de la altura corporal se asoció a ángulos pico de flexión, abducción y rotación
interna de rodilla más grandes; y a momentos picos más largos en abducción, aducción y rotación interna de rodilla que en
carrera normal (lineal).

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Los ángulos pico de flexión y rotación interna de rodilla también fueron mayores para los pasos falsos laterales al 20% de
la altura corporal que para la carrera lineal normal, considerando que el ángulo máximo de extensión fue menor.

El ángulo pico de rotación interna aumentó progresivamente con pasos falsos laterales de mayor distancia en relación al eje
central del cuerpo.

Las conclusiones manifestaron que la realización de maniobras de pasos en falso laterales produce cambios en la cinética y
cinemática de carrera, en comparación con desplazamientos lineales. Las diferencias observadas en los pasos en falso
laterales son consistentes con los mecanismos de carga propuestos para el LCA, lo que sugiere que los pasos en falso
laterales representan hasta la fecha un mecanismo descuidado de lesión sin contacto de LCA.

Figura 14. Investigación de la cinética y cinemática de la rodilla durante la carrera, cuando se realizó una maniobra de paso en falso lateral, en
relación a la dirección de carrera lineal (Golden et al, 2009).

Dempsey y cols. (2009), realizaron un trabajo en el que se evaluó la técnica de un SS y luego se realizaron modificaciones
en la ejecución de dicho SS en factores como la colocación de los pies y la postura corporal (Figura 15).

Dichas modificaciones impuestas fueron: inclinación lateral del tronco, rotación del tronco, grado de flexión de rodilla bajo
o mínimo, Apoyo del pie de COD lejos de la línea de gravedad (desplazamiento en el plano frontal), y apoyo del pie de
COD hacia afuera o en rotación externa en relación al cuerpo (desplazamiento en el plano transversal/horizontal).

Se midieron los torques de fuerza producidos en una plataforma de fuerza de tres ejes, y se llevó a cabo el análisis de video
de las ejecuciones de los COD con las variaciones impuestas por los investigadores en la técnica.

El trabajo arrojó las siguientes conclusiones:

El aumento de la inclinación lateral del tronco, de la rotación externa del tronco, y el apoyo del pie lejos de la línea de
gravedad: incrementaron el momento de valgo pico y el momento de rotación interna pico en la pierna que hace el COD, lo
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cual coloca en una situación riesgosa al deportista por la gran cantidad de situaciones de repetición de este tipo de gestos
(COD) en entrenamiento y en competencia, sobrecargando la estructura músculo-tendinosa del deportista.

Por lo tanto, los autores sugieren la implementación de evaluaciones que puedan observar este tipo de errores en la técnica
de los deportistas, y una vez detectados los mismos, implementar programas de entrenamiento de la técnica (o de la
capacidad condicional predominante: fuerza), a fin de modificar progresivamente la habilidad motora y el COD
correspondiente.

Figura 15. Efecto del cambio de técnica sobre la carga en la rodilla durante un cambio de dirección side step cut (SS) (Dempsey et al, 2009).

Siguiendo el trabajo anterior, Dempsey et al (2009), realizaron una investigación que tomó como antecedentes que las
posturas comunes de los miembros inferiores en los cambios de dirección pueden producir lesiones de no contacto en LCA,
justamente en las maniobras de corte o cambio de dirección. Estas mismas posturas se han vinculado a las cargas de estrés
sobre el LCA de la rodilla.

La hipótesis estuvo relacionada a que la modificación de la técnica de cambio de dirección podría reducir la carga en la
rodilla (LCA). Se trabajó durante 6 semanas en la modificación de la técnica de cambio de dirección, con deportistas
experimentados.

Se propuso que en el momento del apoyo del pie que generaba el cambio de dirección, los deportistas apoyaran dicho pie
en una posición más cercana a la línea media del cuerpo y mantuvieran su torso en posición más vertical, como grandes
objetivos. Esto fue acompañado por momentos de valgo picos significativamente más bajos en la fase de recepción del peso
en la posición de cambio de dirección. Los cambios posturales se correlacionaron con el cambio en el momento de valgo
pico.

La conclusión fue que la modificación de la técnica de cambio de dirección produjo una reducción en la carga de esfuerzo
sobre la rodilla.

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Es necesario considerar que la persistencia de un error en la técnica de giro, cambio de dirección o de ritmo, puede generar
lesiones por sobreuso, teniendo en cuenta la gran cantidad de repeticiones de estas acciones en el partido, como así también
en los entrenamientos. Datos aportados por Luhtanen (1994), en una importante revisión realizada sobre las destrezas
individuales y movimientos en el fútbol, expresan la gran cantidad de acciones técnicas específicas (donde está incluida la
agilidad del sujeto), que ejecutan los jugadores tanto en el partido como en los entrenamientos a través de las ejercitaciones
específicas y los juegos reducidos. Luhtanen (1994), expresa que la diferencia básica entre un partido y un entrenamiento
es que la sesión de entrenamiento incluye un mayor porcentaje de juegos en espacio reducido de alta intensidad con un
mayor número de contactos con el balón, pases y corridas con el balón, arranques, giros, saltos y quites. Por ejemplo, según
las estimaciones de Luhtanen, en una temporada se llevarían a cabo aproximadamente 7.000 giros en un futbolista de elite
(alrededor de 420 en los partidos de la temporada, y 6.600 en los entrenamientos de la misma).

Si se tienen en cuenta estos datos, se hace necesario analizar las acciones relacionadas a la agilidad en el fútbol (como en
cualquier otro deporte abierto o de decisión), debido a que es un gran número de acciones las que se ejecutan en
entrenamiento y en competencia, por lo que llevar a cabo erróneamente dichos gestos incrementará el riesgo de lesión.

A lo anterior, es necesario sumar el hecho de que la fatiga producida por la sesión de entrenamiento o acumulación de las
mismas, (sea de origen central o periférico), podrá influir en la aparición de lesiones, sobre todo si hay errores técnicos en
las acciones específicas.

Otro trabajo de investigación (Kristiandlund et al 2013), analizó la técnica del SS y las cargas de abducción de rodilla, y su
implicancia para ejercicios en la prevención de lesiones en LCA.

En este trabajo se evaluaron deportistas femeninas de hándbol (balonmano) en un test en el cual debían acelerar unos metros,
recibir el pase del balón, realizar un SS evitando la oposición estática de una defensora y luego lanzar (Figura 16).

Figura 16. Análisis de la técnica del SS y las cargas de abducción de rodilla, y su implicancia para ejercicios en la prevención de lesiones en LCA
(Kristiandlund et al 2013).

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Se demostró que varios elementos técnicos en cuanto a la posición del pie en el suelo y la posición corporal global (tronco
en relación a miembros inferiores) influían en la modificación de las cargas que podían sufrir las estructuras musculares a
nivel de la rodilla.

Así es que la ubicación del pie con respecto a la línea de gravedad (ancho del corte), la abducción de cadera, la rotación
interna de cadera, la inclinación lateral y rotación del tronco, ángulo del corte (flexión de rodilla), el apoyo del pie (rotado
internamente o externamente de manera importante) podrían influir negativamente en vistas a un incremento en las cargas
a soportar por la rodilla.

Por lo tanto, los autores proponen la evaluación de la técnica de SS y luego de la determinación de los elementos complejos,
la posibilidad de elegir ejercicios que modifiquen la ejecución de la técnica con error.

La desaceleración (o ajuste de zancadas para desacelerar), se relaciona con la capacidad de disminuir la velocidad o de
detenerse desde una velocidad máxima o submáxima. Es fundamental poder reducir la velocidad del cuerpo hasta una
velocidad a la que se pueda cambiar de dirección rápidamente y luego volver a acelerar. Los aspectos relacionados al ajuste
de los pasos de forma adecuada a la situación (prevista o imprevista) hacen referencia a la técnica en forma directa, pero
también al producirse acciones musculares excéntricas será necesario considerar el desarrollo de la fuerza en esta modalidad
de contracción y a velocidades similares.

Graham, Smith y Pearson (2005), examinaron los efectos combinados de capacidades físicas y técnicas en un test de 5
metros de ir y volver concluyendo que la performance estaba relacionada a la combinación de velocidad, fuerza excéntrica
y aspectos específicos de la técnica. Ellos también observaron que los mejores rendimientos en agilidad estaban relacionados
con tiempos de contactos bajos en el pie de giro (cuando el giro estuvo asociado a últimos pasos cortos, grandes inclinaciones
de tronco en el momento de contacto, grandes flexiones de rodillas en el giro y grandes fuerzas de frenado horizontal).

Los resultados del trabajo de Graham et al (2005), indican que el penúltimo contacto juega un rol significante en la
desaceleración cuando se realiza un cambio de dirección. Desde una perspectiva de rendimiento grandes fuerzas de corte
en el penúltimo paso están asociadas con tiempos de agilidad veloces o rápidos. Esto ha sido en beneficio de la pierna de
giro, reduciendo el riesgo de lesiones de tobillo y ligamentos de rodilla (Figura 17).

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Figura 17. Características del freno y la distribución de cargas en acciones de cambio de dirección de 180 grados (giro) (Graham-Smith et al,
2005).

En una investigación de Hewitt, Cronin y Hume (2013), se compararon variables cinemáticas de carrera en dos situaciones
diferentes: aceleración lineal y aceleración luego de un COD. La comparación se hizo sobre las siguientes variables:

Longitud de paso / Frecuencia de paso / Ángulo de torso (con respecto a la vertical) y / Ángulo de cadera (con respecto a la
horizontal), en los tres primeros pasos.

Se observaron diferencias significativas en la técnica de movimiento (manifestada por las variables anteriormente
nombradas) entre los primeros pasos de carrera lineal y la aceleración luego de un COD entre tareas. Se observaron
diferencias significativas en los primeros tres pasos y ángulo de cadera, como también en la longitud de paso (aceleración
lineal) y longitud y frecuencia de paso (en COD).

Y estas diferencias en la técnica se manifestaron entre grupos (grupo lento y grupo rápido): diferencias significativas en
ángulo de cadera y de torso en el primer paso de la carrera lineal y no en COD entre grupos.

En vista de los resultados, parece conveniente el desarrollo específico de las aceleraciones según sea desde partida detenida
o con desplazamiento frontal, como la aceleración luego de COD específicos, para el desarrollo de técnicas adecuadas en
cada uno de los casos (Figura 18).

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Figura 18. Factores cinemáticos que afectan el tiempo de aceleración lineal y de cambio de dirección en sujetos rápidos y lentos (Hewitt, Cronin y
Hume, 2013).

Según Cissik y Barnes (2004), cuando el cuerpo está en movimiento, obtenemos una información a modo de “feedback”
mediante el uso de la vista, la capacidad propioceptiva y las perturbaciones provocadas por el sistema nervioso, que
posibilitan ajustar el centro de gravedad. Así es que la agilidad es equiparable al equilibrio en el sentido que exige al
deportista que regule los cambios del centro de gravedad del cuerpo mientras manifiesta una desviación postural
(Brittenham, 1996).

El trabajo de Sasaki et al (2011), investigó la relación entre el rendimiento y el movimiento de tronco durante un COD. Los
sujetos debían ejecutar un test de ir y volver de 5+5 mts. y se registraba el tiempo total, como también la generación de
fuerza en el momento del COD, y se filmaba la ejecución del test.

El trabajo demostró que aquellos sujetos que manifestaban una inclinación lateral del tronco en el momento del COD
obtenían tiempos más largos en el recorrido (5+5 m), mientras que aquellos que generaban una mejor colocación del tronco
en el momento del COD inclinándolo hacia la dirección de la salida próxima, tenían mejores registros de tiempo.

Con lo cual el trabajo de Sasaki et al (2011), demostró que la posición corporal, en este caso del tronco, en el momento del
COD resulta un elemento a considerar para mejorar el rendimiento del deportista en estas acciones.

7-Tipos de cambios de dirección (COD)

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Los tipos de COD que han sido analizados en la literatura son el SSC y el CSC los cuales han sido ya explicados y se
encuentran precedidos por desplazamientos frontales por parte de los sujetos que los llevan a cabo.

Pero es importante que se consideren los COD que se pueden manifestar a partir de otras direcciones y sentidos de
desplazamientos de los deportistas, como lo son:

 COD c/ desplazamiento lateral.


 COD c/desplazamiento posterior.
 COD c/desplazamiento diagonal (anterior y posterior).
 COD en combinación c/otro movimiento.

Esto es interesante de analizar, ya que posiblemente los parámetros cinéticos y cinemáticos de los COD varíen en función
del tipo de desplazamiento y la velocidad y aceleración generada por los mismos (Figura 19).

Figura 19. Tipos de cambios de dirección y combinaciones según desplazamientos previos.

Teniendo en cuenta los elementos que se han analizado en distintos trabajos publicados y referenciados en el presente
documento, los elementos a tener en cuenta en la técnica general de los COD son (Figura 20):

-Posición de pies en relación a línea media.

- Rotación interna o externa de cadera y colocación del pie.

-Grado de flexión de rodilla en el COD.

- Alineación rodilla y pie.

-Inclinación y rotación de Tronco.


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Figura 20. Elementos a considerar en la técnica general de los COD.

a-Comparación cinemática y cinética entre cambios de dirección (COD) planeados y no planeados

Besier et al (2001), compararon cambios de dirección planeados y no planeados, y reportaron que las velocidades de carrera
fueron significativamente más lentas y el movimiento de rodilla fue significativamente más largo (mayor flexión en la fase
excéntrica de frenado) en los cambios no planeados.

Asimismo, manifestaron que se ha de tener en cuenta que cuando se realiza un cambio de dirección inesperado, las fuerzas
que soporta la rodilla pueden tener una magnitud del doble de las que soportan cuando la acción está planeada de antemano
(producto del valgo o varo dinámico; o rotación interna o rotación externa, según sea el cambio de dirección: side step cut
o cross step cut). Esto parece deberse a que no ha habido tiempo para realizar los ajustes posturales convenientes. Así es
que el movimiento preparatorio juega un rol crucial.

Por lo tanto, en los programas de entrenamiento se debería intentar disminuir el tiempo de reacción para realizar los ajustes
cinemáticos adecuados además de mejorar la interpretación visual durante las acciones de juego de cara a aumentar el
tiempo disponible para pre-planear el movimiento (Besier et al, 2001). El entrenamiento pliométrico (con ciclo de
estiramiento-acortamiento) y propioceptivo (de estabilidad) con perturbaciones inesperadas podría servir de ayuda de cara
a mejorar estos aspectos (Tous, 2003).

b-Análisis de frecuencia de zancada para acelerar o desacelerar

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La aceleración (o ajuste de zancadas para acelerar) se mide por el cambio de velocidad en la unidad de tiempo. Tiene una
incidencia fundamental en salir de una posición estática y desarrollar una alta velocidad (submáxima o máxima), como
también luego de realizar un cambio de dirección para volver a incrementar la velocidad rápidamente. En las acciones
deportivas que determinan el éxito para un atacante o un defensor, ésta capacidad resulta fundamental.

Un estudio de Murphy, Lokie y Coutts (2003) analizó las diferencias cinemáticas entre individuos con aceleración rápida e
individuos con aceleración lenta. Se evaluó la capacidad de sprint en los primeros tres pasos de un sprint de 15 metros en
veinte atletas de deportes de campo. Los sujetos fueron filmados a alta velocidad para determinar un rango de mediciones
de la cinemática del tren inferior. Para el análisis de los datos, los sujetos fueron divididos en grupos de sujetos relativamente
rápidos (n=10) y relativamente lentos (n=10), en base a su velocidad de sprint.

Los resultados mostraron que el grupo de sujetos relativamente rápidos tenía tiempos de contacto en el pie izquierdo y
derecho significativamente más bajos (~11-13%), y una mayor frecuencia de zancada (~ 9%) en comparación con el grupo
de sujetos relativamente lentos. Asimismo, la extensión de la rodilla fue significativamente diferente entre los grupos
(p<0.05). No se observaron diferencias significativas en la longitud de la zancada. Se concluyó que aquellos sujetos que son
relativamente más rápidos en la aceleración temprana alcanzan esto por medio de la reducción en el tiempo de contacto
contra el suelo lo que resulta en una mayor frecuencia de zancada.

Se ha sugerido que el incremento en la rigidez o stiffness músculo-tendinoso de los miembros inferiores podría ser una
forma mediante la cual se pueden reducir los tiempos de contacto durante una carrera de velocidad. Además, dentro de una
sesión, la minimización de los tiempos de contacto contra el suelo puede estimularse a través de instrucciones y
retroalimentaciones específicas. Además, se deberían incluir instrucciones y ejercitaciones que entrenen específicamente
dichos movimientos.

Por otro lado, Wheeler y Sayers (2010), realizaron un estudio en el que se utilizó un análisis cinemático tridimensional para
examinar la agilidad en la técnica de carrera en condiciones experimentales de rendimiento, pre-planeadas y reactivas (no
pre-planeadas), propias del transporte del balón durante el ataque en el rugby.

Se comparó la variación de la técnica de carrera de 8 jugadores de rugby de unión altamente entrenados en condiciones
experimentales de asociadas con la agilidad (condiciones pre-planeadas y reactivas) y también la agilidad a diferentes
velocidades (rápida, moderada y lenta).

Las mediciones cinemáticas se utilizaron para determinar la velocidad del centro de la masa (COM) en los planos antero-
posterior (velocidad de carrera) y medio-lateral (velocidad del movimiento lateral).

También se analizaron las posiciones de toma de contacto del pie con el suelo y el despegue para el paso previo al
desplazamiento lateral (fase previa al cambio de dirección) y luego el desplazamiento lateral (fase de cambio de dirección).

Este estudio ha demostrado que se produjo una menor velocidad de movimiento lateral hacia el cambio de dirección
pretendido en condiciones experimentales reactivas en comparación con las planeadas por anticipado en las tomas de
contacto del pie con el suelo antes del cambio de dirección y en el cambio de dirección. La menor velocidad de movimiento
lateral en las condiciones experimentales reactivas estuvo asociada a un mayor desplazamiento lateral del pie en el paso de
cambio de dirección, en comparación con las condiciones experimentales pre-planeadas.

En gran medida, las habilidades de anticipación bajo las condiciones reactivas proporcionaron un medio para diferenciar la
agilidad entre las distintas velocidades, en donde los rendimientos más rápidos demostraron una mayor velocidad de
movimiento lateral en la toma de contacto del pie con el suelo durante el cambio de dirección, en comparación con los
moderados y lentos. Los cambios de la técnica de carrera bajo condiciones experimentales reactivas resaltan la necesidad
de incorporar la toma de decisiones en los programas de agilidad del rugby.

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8-Puntos clave para el desarrollo de la agilidad (Vescovi)

Teniendo en cuenta a Vescovi (2007), éste autor plantea una serie de puntos clave a tener en cuenta en el desarrollo de la
agilidad:

 Técnica de aceleración y desaceleración (énfasis en la frecuencia de pasos, y en la posibilidad de combinar ambas


variaciones de velocidad en forma eficaz).
 Técnica de cambios de dirección.
 Orientación adecuada según etapas sensibles.
 Progresiones adecuadas según requerimientos individuales.

El objetivo de este punto destinado a la importancia de la agilidad fue resaltar su relevancia en el desarrollo global de las
aptitudes del deportista de situación, reducir los riesgos de lesiones, y mejorar el rendimiento.

La creación y ejecución de los ejercicios sólo requiere de un campo abierto y algunos materiales didácticos fáciles de
conseguir (conos, bastones, escaleras de agilidad, etc.), además de instruir en la mecánica de aceleración y desaceleración,
como así también la técnica de cambio de dirección.

Por otro lado, se ha de proporcionar una orientación adecuada durante las fases sensibles de desarrollo y llevar a cabo
progresiones adecuadas según requerimientos individuales.

9-Relación entre la velocidad lineal y la velocidad de cambio de dirección

Los trabajos de Gabbett y cols. (2008), y de Sheppard y cols. (2006) encontraron buenas correlaciones entre pruebas de
velocidad lineal y pruebas de COD.

No así entre pruebas de velocidad lineal y de agilidad (con reacción a estímulos visuales), correspondiente al trabajo de
Gabbett (2008). De todas maneras, estos trabajos encontraron que la correlación era buena entre lo lineal y la habilidad de
COD.

El trabajo de Young et al (2001), analizó las adaptaciones producidas por dos tipos de entrenamiento diferente: un grupo
entrenó solo velocidad lineal, otro grupo entrenó velocidad de cambio de dirección (denominado por los autores agilidad).
Ambos grupos entrenaron durante 6 semanas, y hubo un grupo control que no entrenó. Se puede observar el protocolo de
entrenamiento del grupo de VCOD, en el cual se progresó en el número de COD entre las semanas de entrenamiento.

Se llevaron a cabo al comienzo y al final del trabajo de investigación 7 pruebas de 30 metros sin y con cambios de dirección,
que se pueden apreciar en la figura superior.

Un test de velocidad lineal de 30m, y 6 tests de velocidad de COD (VCOD).

Como se puede apreciar en la figura 21, los resultados manifestaron que el grupo que entrenó solo velocidad lineal mejoró
el tiempo en el tests de velocidad lineal y en el test 1 de VCOD donde había pocos COD y de una angulación amplia (160
grados). Mientras que el grupo que entrenó VCOD (agilidad para los autores), mejoró el tiempo en los tests de VCOD y no
en el test de velocidad lineal.

Esto marca que las adaptaciones son específicas según el entrenamiento, y en este caso la velocidad lineal mejoró por
entrenamiento específico lineal, y la VCOD mejoró por entrenamiento específico de la capacidad de VCOD.

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Figura 21. Especificidad de métodos de entrenamiento de sprint (lineal) y agilidad (velocidad de cambio de dirección) (Young et al, 2001).

En el trabajo de Little y Williams (2005), llevado a cabo con futbolistas de la liga premier inglesa, se analizó en nivel de
correlación entre la velocidad lineal y la VCOD a través de tres pruebas: prueba de 10 m con partida detenida, prueba de 20
m con aceleración previa (máxima velocidad) y VCOD (agilidad para los autores) a través de una prueba de desplazamiento
en zigzag.

Los resultados de las correlaciones manifestaron una baja correlación entre VCOD y aceleración en 10 m, y entre VCOD y
velocidad máxima, y obtuvieron una correlación buena entre aceleración y máxima velocidad, aunque el coeficiente de
determinación r2 no alcanza a ser bueno tampoco.

Estos resultados marcan claramente que la velocidad lineal y la VCOD son independientes entre sí, por lo que los deportistas
podrían tener un buen resultado en una de ellas, y no necesariamente un buen resultado en la otra.

Varias publicaciones, en las cuales se analizó la relación entre la velocidad lineal y la VCOD en distintos tipos de deportistas
de diverso nivel, manifestaron correlaciones muy bajas, bajas o moderadas entre la velocidad lineal y la VCOD.

Así es que Draper et al (1995), en un grupo de estudiantes de educación física obtuvieron una correlación regular/baja entre
el sprint de 20m y el test de Illinois (r=0.47).

Young y cols. (1996), en jugadores de fútbol australiano encontraron correlaciones pobres entre sprint lineal, sprint con
conducción de balón, CODS, CODS con conducción de balón.

Baker y cols. (1999) en jugadores de rugby jóvenes federados encontraron pobre relación entre Velocidad lineal y CODA.

Buttifant y cols. (1999) en jugadores de fútbol encontraron una baja correlación entre Test Sprint vs. Agility Test (R=0.33).

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Tsitskarsis y cols. (2003) encontraron correlaciones pobres entre sprint lineal, sprint con conducción de balón, CODS con
conducción de balón.

Y finalmente Vescovi y cols. (2008) a la luz de sus resultados en deportistas mujeres manifestaron que los resultados indican
que la velocidad lineal, la agilidad y el salto vertical son capacidades diferentes.

Por lo que, si bien hay algunos trabajos de investigación que han encontrado correlaciones buenas entre la velocidad lineal
y la VCOD, la mayor cantidad de trabajos de investigación que han analizado las relaciones entre ellas en distintos grupos
de deportistas ha encontrado que su correlación es baja o pobre. A partir de esto se puede decir que el sprint lineal y la
velocidad de cambio de dirección (VCOD) son capacidades diferentes, con lo cual se deben valorar de manera diferente y
generar propuestas de entrenamiento diferentes.

10-Desarrollo de la agilidad reactiva

Cuando se contextualiza la agilidad, se hace evidente que la agilidad es una capacidad compleja, que implica mucho más
que simplemente la realización de ciertos movimientos.

En el deporte, a pesar de una serie de patrones de movimiento que son claramente discernibles, sus combinaciones son
aleatorias y se producen en respuesta a factores de percepción y toma de decisiones (Herbert, 1996).

Parecería lógico que una definición efectiva de la agilidad debe incluir una referencia a éstos requisitos, es decir la
percepción y la toma de decisiones. Como se había manifestado en las definiciones iniciales de agilidad, Sheppard y Young
(2006) propusieron una definición de agilidad como ''un movimiento de todo el cuerpo con un rápido cambio de la velocidad
o la dirección en respuesta a un estímulo''. Esta definición mueve el concepto de agilidad hacia adelante, ya que no solo
incluye los patrones clave de movimiento, sino que también hace referencia al estímulo que provoca el movimiento
requerido, y posteriormente desarrolla el movimiento preciso requerido.

Este énfasis en los elementos reactivos de agilidad ha dado lugar a nuevos enfoques que se sugiere para el desarrollo eficaz
de la agilidad, tales como el enfoque de los sistemas dinámicos de Holmberg (2009), para complementar el enfoque
conductual.

El enfoque de sistemas dinámicos de aprendizaje motor afirma que surgen patrones de movimiento de la organización del
sistema neuromuscular en respuesta a factores biomecánicos, factores morfológicos, factores ambientales y las limitaciones
de tareas. Las habilidades (en este caso la capacidad de acelerar, desacelerar, cambiar de dirección y re-acelerar) se
desarrolla de manera importante cuando el deportista es capaz de controlar los grados de libertad de un movimiento, y por
lo tanto requiere la manipulación de grados de libertad en el tiempo y espacio, con un mayor énfasis en posteriormente
ejercicios de agilidad basados en ejercicios reactivos.

Mientras se identifica la necesidad de considerar el tipo de estímulo, la definición anterior implica que la agilidad es una
entidad simple y por lo tanto transferible entre diferentes contextos deportivos. La pregunta que surge se refiere a la
transferibilidad de agilidad.

¿La agilidad desarrollada en un contexto deportivo específico (basquetbol, por ejemplo), es transferible a otro (fútbol)? ¿O
hay diferencias discernibles entre los requisitos de los movimientos de estos deportes que limitan el grado de transferencia?

Para maximizar la transferencia del entrenamiento al rendimiento, es evidente la importancia de comprender las exigencias
de movimientos precisos del deporte en cuestión que se entrene, lo que puede ser conceptuado como “game-speed” o
“velocidad del juego”.

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Según Jeffreys (2010), la “velocidad de juego” se ha definido como el movimiento específico del deporte en su contexto,
donde el deportista maximiza su rendimiento a través de la aplicación de movimientos deportivos específicos a velocidad
óptima, con precisión, control y eficiencia, en “anticipación a”, o “en respuesta de” los estímulos perceptivos clave y los
requerimientos de habilidades de juego.

Si el objetivo principal del entrenamiento de agilidad es maximizar el rendimiento deportivo mediante el desarrollo eficaz
de habilidades y patrones de movimiento específicos, entonces los elementos clave de esta definición son aplicables al
concepto de agilidad, y esto proporciona una efectiva definición del trabajo de agilidad. Por lo tanto, la agilidad puede ser
vista como una habilidad específica del contexto, con los deportistas tratando de maximizar su rendimiento deportivo
mediante movimientos efectivos cuando y como sea necesario. Esta definición anima a los preparadores físicos o
entrenadores a centrarse en las tareas específicas relacionadas con los requerimientos de cada deporte e identificar las
habilidades clave para mejorar el rendimiento en estas tareas específicas.

Esto permite una contextualización total de los movimientos, y a su vez permite diferenciar entre los deportes y sus
necesidades, así como las tareas clave y los requerimientos específicos según el puesto y función de los deportistas en el
campo de juego, como lo muestra el trabajo de Bloomfield y cols. (2007) en el análisis llevado a cabo en futbolistas de la
Liga Premier Inglesa de Fútbol (Figura 22).

Figura 22. Agilidad como una capacidad determinada por el entorno.

También se presta importancia al hecho de que no todos los movimientos requieren máxima velocidad; en cambio, un atleta
pasará una gran cantidad de tiempo de espera para reaccionar ante un estímulo. En estos casos, la clave para el rendimiento
eficaz no es necesariamente su velocidad de movimiento, sino que en cambio tendrá que ver con la capacidad de ajustar

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constantemente su posición, de manera que le permita de manera óptima reaccionar a un estímulo de manera óptima, cuando
éste ocurre (lo cual ha sido denominado como movimientos de transición, según la publicación de Jeffreys y cols. del 2008).

Este es un aspecto importante que puede diferenciar a deportistas de mejor cualificación en relación a otros de menor
cualificación, según Singer et al (2000).

Por lo que como se puede apreciar, los factores perceptivos y de toma de decisión y la preparación del deportista en cuanto
a su posición para aprovecharlos, también será un elemento clave en el desarrollo de la agilidad (Sayers et al, 2009; Young
et al, 2002).

Esto refleja el hecho de que los deportistas más hábiles están haciendo continuamente ajustes en sus movimientos en
respuesta al entorno/ambiente siempre cambiante que los rodea.

Estos ajustes pueden no ser discernible a través de pruebas de agilidad tradicionales, pero jugarán un papel vital en la última
efectividad de los deportistas en el campo de juego, lo que les permite mantener una posición efectiva desde dónde
reaccionar rápida y eficazmente como sea necesario.

Además, la definición se centra en el hecho de que el movimiento deportivo es realmente en respuesta a, o en anticipación
de, estímulos específicos para el deporte, y por lo tanto será necesario tener en cuenta esta variabilidad y especificidad para
el desarrollo de ejercicios y tareas de agilidad eficaces (Herbert, 1996).

Lo que es importante es lo que la definición alienta al entrenador para focalizar su propuesta de trabajo. Se posibilita
entonces que el entrenador o preparador físico desarrolle tareas más específicas del deporte en cuestión, y donde los patrones
de movimiento son desarrollados directamente relacionados con el deporte específico y sus tareas necesarias, vinculadas a
los estímulos deportivos específicos y el control de la respuesta de movimiento requerido (Figura 23).

Este cambio de enfoque o enfoque más amplio permite el desarrollo de ejercicios relacionados al contexto deportivo
específico y maximiza la oportunidad de transferir a la práctica los requerimientos e intentar lograr un mayor rendimiento
deportivo.

Por lo que los procesos perceptivos y de toma de decisión y cognitivos específicos son resaltados, además de los elementos
que hacen al desarrollo técnico específico y de desarrollo de la fuerza, para maximizar la transferencia al rendimiento.

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Figura 23. Agilidad como una capacidad determinada por el entorno.

11-Límites o restricciones para el desarrollo de agilidad (Jeffreys, 2011)

Dada la especificidad contexto de la aplicación de agilidad, es importante determinar los factores que influirán y en última
instancia limitar el rendimiento agilidad.

El uso de un enfoque basado en las limitaciones/restricciones de para el desarrollo de habilidades, 3


restricciones/limitaciones claves (orgánicas, tareas, y de medio ambiente) se puede ver que interactúan para determinar los
patrones óptimos de coordinación y control para cualquier actividad.

El modelo desarrollado por Jeffreys (2011), proporciona un marco teórico con el que se puede analizar la agilidad y se
centra en las posibles restricciones que podrían limitar el rendimiento.

Así es que se pueden analizar restricciones/limitantes: Orgánicas, de Tareas y de Ambiente (Figura 24).

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Figura 24. Límites o restricciones de la agilidad (Jeffreys, 2011).

a-Limitaciones/restricciones orgánicas

Estas se refieren a las características de los deportistas y cómo estos interactúan para afectar el movimiento. Es importante
tener en cuenta que las capacidades físicas son sólo una de las restricciones orgánicas de la agilidad reactiva. La agilidad
reactiva también implicará elementos de percepción, cognitivos, y de control del motor.

Las limitaciones físicas son los elementos que normalmente se consideran por los PF a través del desarrollo de la fuerza.
Factores tales como las expresiones de fuerza, tipos de fibras musculares, y consideraciones antropométricas contribuirán
al desarrollo de la capacidad de movimiento efectivo. Las leyes de Newton sugieren una estrecha relación entre la fuerza y
agilidad. Sin embargo, y como se ha mostrado anteriormente las valoraciones de fuerza concéntrica y potencia no son
predictores muy claros, directos y seguros de la capacidad de VCOD.

Esto sugiere que otros factores, además de la fuerza juegan un papel muy importante en el desarrollo de la habilidad de
cambio de dirección deportiva. Como un único predictor físico, la fuerza reactiva puede ser un buen indicador de (o al
menos tiene una fuerte relación con) VCOD. Esto es probablemente debido a la participación del CEA en los COD. Sin
embargo, las relaciones no son muy fuertes como se mostró en publicaciones anteriores.

Dado que las relaciones entre fuerza, potencia y la VCOD en las pruebas son limitadas (o no tan fuertes), es muy probable
que estas relaciones sean aún más bajas si se analizan las tareas reactivas (Spiteri et al, 2014).

Las limitaciones perceptivas se relacionan con la capacidad del deportista de controlar su mirada y se centran en los factores
clave de controlar y accionar los subsiguientes requisitos de movimiento subsiguientes.

La investigación ha sugerido que la habilidad para identificar y atender las señales relevantes es una de las razones por las
que los atletas de élite producen respuestas más rápidas y movimientos más precisos. Solo por la integración de estos
elementos efectivamente, dentro del entrenamiento se puede desarrollar los limitantes perceptuales.

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Los procesos cognitivos contribuyen en gran medida al movimiento relacionado con el deporte eficaz. Estos implican una
gama diversa de elementos, tales como el reconocimiento de patrones de movimiento, la anticipación de próximos eventos,
y la capacidad de enfocar y concentrarse en los elementos críticos contribuyendo al rendimiento, como se puede analizar en
la propuesta de Jeffreys (2011).

Los ejercicios cerrados no desarrollarán de manera efectiva estas habilidades y por ello necesitan ser complementados con
ejercicios diseñados para desarrollar de forma óptima estas capacidades cognitivas.

Las restricciones de control motor se refieren a la capacidad del deportista para seleccionar y utilizar patrones motores
apropiados bajo la presión de situaciones de juego. Estas están relacionadas con la calidad de desarrollo motor que un
deportista ha llevado a cabo y la estabilidad de estos patrones de bajo intensa presión.

b-Limites/restricciones de tareas

Estos serán en última instancia, dictados por la naturaleza de los resultados efectivos de movimiento y serán muy diferentes
entre los deportes. La expresión de agilidad será en última instancia contexto específico, y aunque se requiere un número
de habilidades de movimiento genéricas, el éxito final será dependiente en su transferibilidad a un requisito de tarea dado.

Por lo tanto, el objetivo de la tarea y las reglas del juego son claves en las restricciones de tareas que tienen que desarrollarse
en cada deporte. Del mismo modo, en los deportes donde el equipamiento es una característica importante, tales como
balonmano, el hockey o el tenis, éstos deben tenerse en cuenta para cuando se desarrollen los ejercicios ya que forman parte
de los limitantes de tareas porque en última instancia afectan a los patrones de movimiento desplegados.

Un factor importante a tener en cuenta es que la importancia relativa de cada restricción cambiará entre el deporte y dentro
de contextos diferentes dentro del mismo deporte. En cualquier situación dada, un atleta se enfrentará a una serie de
estímulos y a una gama de movimiento subsiguientes posibles. Lo que es importante es que el entorno de entrenamiento sea
capaz de preparar al atleta para que muchas de estas combinaciones posibles.

c-Limites / restricciones de ambiente

Estas se refieren a las características del medio ambiente en el que el deportista ejecuta los movimientos y cómo éstas
directamente afectan al rendimiento. Elementos, tales como superficie de juego, área de juego, localización de los rivales,
temperatura del ambiente, viento, etc.

Dónde una amplia gama de ambientes de juego es utilizada en el deporte (por ejemplo, tenis), diferentes estrategias de
movimiento pueden necesitar ser desarrolladas para maximizar el rendimiento en cada programa de movimiento.

12-Un enfoque por tareas para el desarrollo de la agilidad

Claramente la agilidad es más que un concepto meramente físico, y su el desarrollo efectivo necesita abordar todas las
limitaciones anteriores (orgánicas, de tareas y de ambiente) como sea posible. Así un movimiento efectivo en un contexto
de juego implica un ciclo de percepción que busca información del medio ambiente y los procesos externos para buscar el
desarrollo de la respuesta adecuada.

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Aunque las habilidades cerradas son una forma eficaz de desarrollo de la técnica de base, no reflejan lo aleatorio de la
naturaleza abierta de rendimiento deportivo y no implican el ciclo de percepción-acción. Por lo tanto, estas herramientas
serán limitadas en su capacidad para hacer frente a los aspectos perceptivos y cognitivos de rendimiento de agilidad.

Por lo que los entrenadores necesitan de herramientas para maximizar el desarrollo de la agilidad reactiva deportiva
específica.

Así es que un enfoque basado en tareas para el desarrollo de la agilidad proporciona un modelo contextual con el que se
puede analizar y explicar el rendimiento de agilidad en cualquier situación dada y se basa en la construcción de un ambiente
efectivo de aprendizaje de habilidades incluyendo el ciclo de percepción específica del entorno y la posterior
respuesta/acción.

Los factores perceptivos y de toma de decisión que pertenecen al modelo de Young et al (2006) son:

 Escaneo visual: Es la capacidad de procesar la información visual en el juego.


 Conocimiento de situaciones: Es el conocimiento de los movimientos más probables de los contrarios, basados en
la experiencia de juego. Tiene que ver con la técnica individual y la táctica individual.
 Conocimiento de modelos: Es la capacidad de reconocer modelos de juego en los contrarios desde el punto de vista
de la táctica colectiva.
 Anticipación: Es la predicción de un evento en el juego que influye en los movimientos de un jugador en el partido.

El desarrollo de estos elementos resultaría clave en la mejora del rendimiento de los deportistas en los deportes de situación,
ya que influyen en gran medida en la capacidad de anticipación (Savelsbergh et al, 2004). Así el rendimiento mejoraría por
incremento de la calidad y efectividad de las acciones realizadas a alta intensidad en el juego.

13-Ambiente eficaz de aprendizaje de habilidades ligadas a la agilidad

Al observar el desarrollo de habilidades eficaces ligadas a la agilidad deportiva específica, es útil para analizar las
características de desempeño en el deporte de élite, tanto en el entrenamiento y el rendimiento.

El rendimiento experto depende de la efectividad en la toma de decisiones o la capacidad de tomar la mejor opción entre un
conjunto de alternativas, y esta capacidad es crítica en deporte y se basa en la percepción y habilidades cognitivas, así como
en capacidades fisiológicas (Jeffreys, 2006; 2010).

El rendimiento de élite a menudo se presenta como un sistema autónomo, donde los movimientos de los deportistas están
altamente automatizados y requieren poco esfuerzo consciente de la atención al realizar y controlar las habilidades. Sin
embargo, aunque este estado de automatización de la acción puede ser ideal en el rendimiento, no puede promover un
ambiente de aprendizaje ideal. Erickson (2012), encontró que deportistas expertos en cualquier deporte, rara vez permiten
que sus acciones sean totalmente automatizadas durante el entrenamiento. En lugar de ello, encuentran formas de mejorar
el esfuerzo cognitivo utilizado en la práctica. El esfuerzo cognitivo es el trabajo mental que conduce a altos niveles de toma
de decisiones, anticipación, planificación, regulación e interpretación de rendimiento del motor.

Las ganancias permanentes en el entrenamiento de la agilidad sólo se logran cuando entrenamiento cognitivo y físico se
produce de manera conjunta. Por lo tanto, el desarrollo efectivo de programas de agilidad necesita fomentar y trabajar el
esfuerzo cognitivo además del esfuerzo físico.

Las modalidades de ejercicio y las intervenciones de entrenamiento que se animan a esta combinación son una herramienta
clave para cualquier entrenador, y un enfoque basado en estas tareas proporciona una mejora en la calidad de los estímulos
(Herbert, 1996).
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Dado el papel de los procesos perceptuales y cognitivos la capacidad de agilidad reactiva, los componentes de entrenamiento
que a menudo se pasa por alto son los procesos que suceden en el cerebro. Para desarrollarse de manera óptima en cualquier
deporte abierto/de situación el cerebro tiene que desarrollar óptimos enlaces sinápticos que enlazan directamente con las
áreas responsables de la toma de decisiones y los procesos de optimización de las respuestas físicas frente a los estímulos
aleatorios de los deportes abiertos.

Si el entorno de la práctica no hace lo posible por proporcionar las oportunidades para el desarrollo de estas redes neurales,
el deportista no desarrollará la capacidad para realizar al máximo de sus posibilidades la amplia gama de desafíos con los
que él se encontrará durante la práctica del deporte.

Estas redes neuronales son eficaces si se estimulan en ambientes enriquecidos y abiertos y no en ambientes cerrados en
cuanto a la percepción y toma de decisión. Por lo tanto, los ejercicios/tareas donde se incluyen altos niveles de procesamiento
cognitivo, proporcionan un entorno ideal en el cual desarrollar estos vínculos decisivos (Herbert, 1996).

Algunas publicaciones han demostrado que las imágenes cerebrales han mostrado que cuando se desarrollan las
asociaciones, los centros superiores del área frontal del cerebro aumentaron la actividad neural. Sin embargo, una vez que
un grado de automatización se desarrolla, estos centros superiores no son estimulados, y en su lugar, se estimulan los centros
del cerebro para la automaticidad (ganglios basales y cerebelo) de manera de asumir el control en los movimientos. Aunque
estos son capaces de generar un buen desempeño motor en ambientes predecibles, un problema con los centros inferiores
de control motor es que no son capaces de detectar nuevas señales.

Esto hace que los patrones de movimiento que se desarrollan en condiciones cerradas, especialmente sujetos a variarse por
las condiciones cambiantes de las situaciones de juego, no sean del todo efectivos.

Por lo tanto, el cerebro necesita ser entrenado para ser capaz de detectar señales clave, utilizando los centros superiores para
elegir las respuestas apropiadas. Esto requiere el desarrollo de nuevas sinapisis entre centros superiores y por ello un alto
grado de esfuerzo cognitivo en el entrenamiento. Por ello la necesidad de proporcionar esfuerzos con diferentes grados de
dificultad cognitiva, unidos a los elementos técnicos y condicionales (Halberg, 2001).

Las ventajas de usar los ejercicios basados en tareas es que aumentan de manera natural los requisitos cognitivos del atleta
y proporcionan estímulos adecuados para maximizar la habilidad de aprendizaje.

Sin embargo, un error importante en la aplicación de ejercicios de reactivos es la creencia errónea de que el ejercicio
naturalmente producirá el efecto deseado de aprendizaje (Herbert, 1996). Aunque el desarrollo efectivo del ejercicio es
importante, lo que es crucial es cómo se realiza el ejercicio y la medida en la que el atleta es capaz de hacer mejoras
apropiadas con la práctica.

De esta manera, los ejercicios basados en tareas se implementan mejor una vez que se han logrado niveles óptimos de
desarrollo de habilidades motoras específicas según la modalidad deportiva en cuestión.

Una parte crucial de la aplicación con éxito de estos ejercicios será el seguimiento efectivo y el suministro de
retroalimentación apropiada a través de la cual el deportista es capaz de hacer que las modificaciones requeridas en
entrenamiento.

Donde los ejercicios pueden ser apoyados con técnicas de interrogatorio a los deportistas, la instrucción externa de los
entrenadores y el feed-back correcto, se provee de un muy buen ambiente de aprendizaje y mejora (Schmidt y Wrisberg,
2004).

Esto requiere un alto nivel de conocimiento de los elementos que pueden afectar el rendimiento de la agilidad y de los
modelos técnicos óptimos para el desempeño de movimientos específicos.

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14-Desarrollo de efectivo de agilidad reactiva

El desarrollo de ejercicios reactivos efectivos de agilidad es una herramienta importante para el entrenador. Los ejercicios
de agilidad reactiva se pueden configurar con 2 objetivos fundamentales:

1. Desarrollar un patrón de movimiento dado: Constituido por series progresivas de ejercicios que pueden ser
secuencialmente variados. Esto claramente apunta a la mejora de la técnica de movimiento y sus variantes según
sea el deporte.
2. Tareas relacionadas al deporte: Según el deporte, tareas donde se deban aplicar técnicas de movimiento específicas,
con táctica individual y colectiva. Esto apunta al trabajo con elemento (móvil), oponente, toma de decisión asociada
al deporte (táctica individual y colectiva). Es lo que Holmberg (2009) define como “Agilidad Reactiva” en su
modelo de desarrollo de los “Sistemas Dinámicos”.

Como se puede apreciar los dos objetivos pueden integrase, aunque podría predominar uno de ellos sobre el otro
dependiendo el grado de aprendizaje motor del deportista y nivel de desarrollo asociado.

Una habilidad importante para un entrenador es ser capaz de progresar ejercicios para aumentar la dificultad para un
deportista o para hacer un ejercicio sencillo si el mismo es que tiene problemas para ejecutar algo más complejo desde lo
técnico. Un factor clave en esto es que la agilidad reactiva no es una sola entidad, y la complejidad de ejercicios se puede
ajustar de acuerdo con los grados de la libertad presente (Abernethy et al, 1998; Araujo, 2004).

En esencia, cualquier tarea reactiva utilizará dos elementos clave de variación: la variabilidad temporal y variabilidad
espacial (Jeffreys, 2010).

La variabilidad temporal se refiere a la diferencia de temporización de una señal. En su forma más simple, esto puede ser
como un comienzo de sprint, donde la señal se conoce de antemano, siendo la única variabilidad cuando la pistola se va a
disparar

La variabilidad espacial se refiere a las diversas direcciones de las que la señal puede venir para que el deportista pueda
reaccionar. Esta variabilidad ofrece un gran número de variantes a cualquier ejercicio, por lo tanto puede proporcionar un
gran número de grados de libertad que el entrenador puede explotar.

Mientras más grados de libertad posea el ejercicio, el mismo se vuelve más complejo. Por lo que los entrenadores
pueden/deben explotar los grados de libertad de los ejercicios progresando así en su complejidad y de esta manera influir
directamente en la mejora de la agilidad reactiva de los deportistas.

En el desarrollo efectivo de ejercicios para agilidad reactiva, un elemento clave será tratar de maximizar la transferencia de
la práctica al rendimiento deportivo específico. Por lo que a medida que se focaliza sobre el desarrollo de ejercicios de
agilidad reactiva, un número amplio de señales y dispositivos han sido propuestos por la literatura para aplicar desde lo
metodológico. Así es que podemos contar con señales de luces que indiquen hacia donde realizar desplazamientos,
filmaciones las cuales se observan y se reacciona según necesidades o indicaciones previas, o viene estímulos visuales
variados generales o específicos del deporte. Como se pueden apreciar, los estímulos generados por otros deportistas con
diversos tipos de desplazamientos se acercan mucho a los requerimientos del deporte de conjunto en cuanto a lo que son los
episodios de duelo (1 vs. 1) (Martín Acero, 1999; Lago Pena, 2000; 2002; Jefferys, 2010).

La introducción de un elemento de reactividad hace aumentar la complejidad de un ejercicio y puede proporcionar un mayor
nivel de desafío a un deportista al aumentar los grados de libertad que debe dominar, control y responder.

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Si bien los ejercicios de agilidad reactiva pueden proveer un nuevo nivel de desarrollo motor en el deportista, será necesario
la progresión hacia los ejercicios/tereas deportivas específicas en donde se utilice el elemento, la oposición y los aspectos
relacionados al pensamiento táctico específico del deporte, para lograr maximizar los resultados (adaptaciones) (Williams
and Grant, 1999).

Por lo tanto, el principio de especificidad es de suma importancia para una óptima transferencia, y las siguientes directrices
sirven como una sugerencia metodológica para maximizar la eficacia de la propuesta de desarrollo de agilidad reactiva:

1. Se deben replicar las tareas específicas del deporte

2. Se deben, siempre que sea posible, utilizar estímulos específicos del deporte.

3. Se deben obedecer adecuadamente las reglas del deporte.

4. Se deben llevar a cabo en el mismo entorno o ambiente del deporte.

5. Las tareas deben estar ejecutados con el mismo equipamiento y condiciones como se utiliza en el deporte.

Dado el valor de los ejercicios de agilidad reactiva y los beneficios asociados al enfoque de las tareas basadas en ejercicios
específicos, el siguiente factor clave es como configurar de manera efectiva ejercicios de agilidad reactivos. La figura 25
(Jeffreys, 2010) proporciona un modelo por el cual se pueden establecer ejercicios reactivos basados en la eficacia de tareas.

Figura 25. Maximizando la efectividad de los ejercicios de agilidad reactiva (Jeffreys, 2011).

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Este modelo puede ser aplicado en todos los deportes abiertos. Este proceso comienza con la tarea que se entrenó y luego
procede a mirar los indicadores de éxito para dicha tarea, las limitaciones de tareas específicas, y a continuación, los factores
desencadenantes de la percepción de la voluntad de controlar los movimientos requeridos. Esto, a continuación, conduce al
desarrollo de un ejercicio adecuado que desarrolla la capacidad de del deportista para completar con éxito la tarea requerida.

Se describe de manera simple un ejemplo en el ámbito del fútbol:

 En este caso, la tarea es mover adecuadamente en reacción a una dirección contraria al atacante que está tratando
de crear espacio para recibir la pelota.
 El objetivo de la tarea de la defensa será responder eficazmente a los movimientos del oponente a fin de mantener
una eficaz posición defensiva para prevenir o interceptar un pase.
 El objetivo para el atacante es utilizar los movimientos apropiados para crear el espacio, desde donde es capaz de
recibir un pase.
 Para el defensor será necesario responder al movimiento del oponente, y el movimiento de la pelota, mientras que
para el atacante será necesario manipular la defensa y el espacio para llegar a una posición óptima para recibir el
balón.

Sin lugar a dudas, la aplicación óptima de ejercicio reactiva sería el juego en sí mismo, y se podría argumentar que con
simplemente jugar el juego se desarrollarían las habilidades perceptuales y cognitivas. Sin embargo, esto es ignorar algunos
aspectos clave del desarrollo de habilidades:

 El desarrollo de habilidades requiere un grado repeticiones. El diseño de ejercicios de agilidad reactiva a través de
los métodos descritos prevé la repetición requerida para el aprendizaje de habilidades eficaces, mientras que
proporciona una gran variedad de estos movimientos para mantener un entorno de aprendizaje eficaz.
 Simplemente confiar en el juego no puede garantizar este nivel de repeticiones. El deportista necesita ser capaz de
evaluar y adaptar sus movimientos adecuadamente. Esto requiere que se preste la atención adecuada a señales
específicas de cada situación deportiva y al rendimiento posterior.
 En general, este proceso no se puede producir naturalmente, y en estos casos las necesidades recurrir a los requisitos
clave de retroalimentación entrenador resulta muy efectivo. Estos procesos de retroalimentación se aplican más
fácilmente en contextos de entrenamiento que durante situaciones de partido.
 Este segundo aspecto nos lleva a un importante punto en el que los ejercicios de agilidad reactiva pueden ser una
efectiva integración en sesiones específicas para el desarrollo de la velocidad o resistencia específica del deporte,
además de incluir elementos técnicos y tácticos específicos. Y no necesariamente requerir sesiones separadas en
por sí mismas.
 Esto, sin embargo, requiere una estrecha cooperación con el entrenador y tener en claro la razón de ser de lo que es
el objetivo de los ejercicios de agilidad reactiva en el marco de los sistemas dinámicos.

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