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Contenido

Introducción .......................................................................................................................................3
1. La misión de la Iglesia en el Concilio Vaticano II. Lumen Gentium- Gaudium et Spes ..........4
Constitución dogmática Lumen Gentium........................................................................................4
Constitución Pastoral Gaudium et Spes ......................................................................................5
2. Una interpretación de la eclesiología de Vaticano II en Aparecida Enfoque de Agenor
Brighenti. ........................................................................................................................................7
Conclusión ........................................................................................................................................12
Bibliografía .......................................................................................................................................13
Introducción
La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada
en Aparecida, Brasil del 13 al 31 de mayo del 2007 tuvo como propósito, según los obispos
en el propio documento conclusivo,

La gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios y recordar


también a los fieles de este conteniente que, en virtud de su bautismo, están
llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo” 1.

Esta reflexión eclesial tiene raíces importantes en el Concilio Vaticano II. Es por esto
que me propongo en las siguientes páginas, profundizar un poco en cuál es la propuesta
misionera del Concilio que se concretiza en Aparecida y conocer una interpretación de
Aparecida desde un enfoque pastoral eclesiológico más reciente.

Para este objetivo me propongo desarrollar 2 capítulos:

1. La misión de la Iglesia en el Concilio Vaticano II: Lumen Gentium y Gaudium et


Spes.
2. Una interpretación de la eclesiología de Vaticano II en Aparecida: Enfoque de
Agenor Brighenti.

1
APARECIDA, 10.
1. La misión de la Iglesia en el Concilio Vaticano II. Lumen Gentium- Gaudium et Spes

Constitución dogmática Lumen Gentium


En la constitución dogmática Lumen Gentium, encontramos que la Iglesia recibió de su
fundador Jesucristo los dones y la misión de anunciar el reino de Cristo y de Dios e
instaurarlo en todos los pueblos (LG5). Vemos aquí referencias a la misión universal que
posee, pues al hablarnos de todos los pueblos, el concilio está rompiendo los límites que
como Iglesia muchas veces nos ponemos.

Un poco mas adelante nos dirá que esta misión no fue instituida para buscar la gloria
terrena, sino para proclamar a imitación de Cristo, con humildad y abnegación, el Evangelio
a los pobres2 .

Nos recuerda el numeral 19 de Lumen Gentium, el fundamento bíblico de la misión dada


a los apóstoles en Pentecostés (Hch 2, 1-36), enviados a ser testigos del Señor hasta el último
confín de la tierra, misión que además debe durar hasta el fin del mundo3.

En el Capítulo IV de la Lumen Gentium, el Concilio al hablar sobre los laicos, expresa


que son estos quienes, participando a su modo de la función sacerdotal, profética y real de
Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de tratar de obtener el reino de Dios
gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios4. Viviendo en el mundo,
ejerciendo ocupaciones dentro de él, contribuyen a su santificación, como desde dentro a
modo de fermento (Cfr Idem). Mediante su testimonio de vida irradian a Cristo, con lo que
iluminan y ordenan las realidades temporales. Por ello es que el apostolado de los laicos es la
misma misión salvífica de la Iglesia5. Vemos como ahora la concepción de la misión
santificadora de la Iglesia no sólo recae sobre los consagrados, sino que la Iglesia misma
quiere y necesita por medio de los laicos hacer presente y operante a la Iglesia en aquellos
lugares y circunstancias en que sólo puede llegar a ser sal de la tierra a través de ellos.

2
Cfr. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Dogmática Lumen Gentium,8.
3
Ibid.20
4
Ibid.31
5
Ibid.33
En los últimos capítulos de la Lumen Gentium los obispos proponen como modelo de
misión a nuestra Madre María, quien fue misionera desde la encarnación del Hijo de Dios, se
mantuvo presente en la cruz y no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple
intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna 6 .

Constitución Pastoral Gaudium et Spes

Analizando la situación del hombre en el mundo de hoy, esta constitución pide a la Iglesia
el deber permanente de escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del
Evangelio7 , con el propósito de poder responder a las dramáticas interrogantes actuales de la
humanidad.

Sin embargo, es importante señalar que la Iglesia enseña que, en cuanto a la presencia
de los laicos en los asuntos temporales, deben estos siempre tener presente que nada puede
sustraerse del imperio de Dios8 . No puede haber cristianos de nombre, que no se comporten
como tales en el siglo.

Al hablar sobre el hombre y su misión como Iglesia en el universo, esta constitución


relaciona en su respuesta los términos diciendo que la misión de la Iglesia es religiosa y, por
lo mismo, plenamente humana9. De ahí que el capítulo IV de esta constitución tenga por
título: Misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Sin embargo, agrega también que
de esta misión religiosa se despliegan luces y energías que pueden ayudar a consolidar la
comunidad humana, según la ley divina. Por tanto, dice que la Iglesia debe crear obras al
servicio de todos, haciendo énfasis en los más necesitados.

En esta constitución la Iglesia, como maestra de humanidad, intenta dar luces a la


sociedad para que reconozca en la unidad, el medio para una sana socialización civil y
económica10 . Deja en claro también que las energías que la Iglesia aporta al mundo no
radican en el mero dominio exterior ejercido con medios puramente humanos (Ídem).

6
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Dogmática Lumen Gentium,62
7
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 4.
88
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 36.
9
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 11.
10
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 42.
Expresa también el Concilio que la Iglesia no se encuentra ligada a ninguna forma
particular de civilización humana ni a ningún sistema político, económico y social. En esto
radica parte de la libertad que posee para la realización de su misión universal. Sin embargo,
se muestra también dispuesta a colaborar con toda institución que tengan como base en su
actuar el deseo de contribuir a la dignidad del ser humano y el bien común.

Vemos en esta Constitución Pastoral la importante descentralización de las labores


dentro de la Iglesia, que, atacando directamente el clericalismo, da la una importancia
equilibrada en el quehacer de los laicos:

Competen a los laicos propiamente, aunque no exclusivamente, las tareas y el


dinamismo seculares. Cuando actúan, individual o colectivamente, como
ciudadanos del mundo, no solamente deben cumplir las leyes propias de cada
disciplina, sino que deben esforzarse por adquirir verdadera competencia en
todos los campos… A la conciencia bien formada del seglar toca lograr que la
ley divina quede grabada en la ciudad terrena. De los sacerdotes, los laicos
pueden esperar orientación e impulso espiritual. Pero no piensen que sus
pastores están siempre en condiciones de poderles dar inmediatamente solución
concreta en todas las cuestiones, aun graves, que surjan. No es ésta su misión.
Cumplen más bien los laicos su propia función con la luz de la sabiduría
cristiana y con la observancia atenta de la doctrina del Magisterio11.

Deja en claro que el clero también está llamado a preocuparse por toda la actividad
temporal de los fieles, por ello los invita a que, mediante su labor pastoral, muestren también
al mundo una Iglesia portadora de dones y virtudes, y les solicita una actitud de apertura al
diálogo capacitándose para poder entablarlo con cualquier persona de cualquier opinión12.

El Concilio en esta constitución pastoral concretiza la misión evangelizadora de la


Iglesia en algunos problemas urgentes para la sociedad que desarrolla en los capítulos:

I La Dignidad del matrimonio y de la familia.

11
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 43.
12
Cfr. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 43.
II. El Sano fomento del progreso cultural.

III. La Vida económico-social.

IV. La vida en la comunidad política.

V. El fomento de la paz y la promoción de la comunidad de los pueblos.

2. Una interpretación de la eclesiología de Vaticano II en Aparecida: Enfoque de


Agenor Brighenti.

En la Introducción de este trabajo se hacía mención de que en el documento conclusivo


de Aparecida los obispos buscan recordarnos que estamos llamados a ser discípulos y
misioneros de Jesucristo. Sin embargo, llama la atención que luego en el Capítulo I
desaparece la “y”, siendo titulado “Los Discípulos Misioneros”. Esta simple desaparición de
la conjunción, quiere indicar que no hay necesidad de unir ambos términos pues la misión
es inherente a todo discípulo cristiano. Sin embargo, podemos preguntarnos entonces ¿por
qué ha sido necesario recordarnos como Iglesia el ponernos en estado de misión? ¿Qué
concepto de misión tenemos? ¿Estará acorde al magisterio eclesial?

La misión de la Iglesia se encuentra presente desde sus inicios, puesto que existe
gracias a la misión de Jesucristo su esposo, de quien está llamada a continuar su acción en
el mundo.

Por ello los obispos proponen que en la base de esta misión se debe encontrar la Palabra
de Dios y las formas para replantearla en nuestra época: se trata de confirmar, renovar y
revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro
personal y comunitario con Jesucristo13.

De lo anterior podemos deducir que es claro el hecho de que, por antonomasia, la


misión de la Iglesia es la Evangelización, es su razón de ser. Por ello hablamos de una
misión, pero cómo poner a la Iglesia en su estado de misión puede ser una pregunta más
complicada. Para esto los obispos en Aparecida nos responden que ello no depende tanto

13
APARECIDA, 11.
de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha
tradición y novedad14. (DA 11)

Agenor Brighenti, en una entrevista realizada en el 2019 afirma que Aparecida no


puede ser considerada como una campaña misionera más,

Aparecida rescata la tradición latinoamericana, en continuidad con las


reformas operadas por el Vaticano II, plasmada en la opción por los pobres,
en las comunidades eclesiales de base, en las intuiciones de la teología
latinoamericana, en la memoria de los mártires de las causas sociales, en la
pastoral social15.

Define con ello Brighenti a la Iglesia como la Samaritana, casa de los pobres, por
adoptar las aptitudes de aquel Samaritano que se hizo compañero de camino del que sufre,
pero además por ser profética en el cuidado y defensa de la vida de todos los seres humanos
y del planeta. Con este comentario podemos incluso ver una continuidad del Vaticano II que
pasa por el magisterio de la Iglesia Latinoamericana y llega hasta el magisterio universal del
Papa Francisco en el cuidado integral de la Casa Común.

Para esto Brighenti afirma que son necesarias algunas aptitudes de nuestra Iglesia:
Iglesia evangelizadora, más allá de una ‘pastoral de conservación’; una
Iglesia ‘en estado permanente de misión’, integrada por discípulos
misioneros, en el seno de pequeñas comunidades, insertas en el seno de la
sociedad16.

En esta entrevista se preguntó a Briguenti sobre ¿Qué entiende Aparecida por


misión? En su respuesta incorporó algunos conceptos físicos que, aunque podrían parecer
redundantes o mal empleados, parecen ser muy esclarecedores y en una forma muy actual
pone en concreto el deseo del Concilio Vaticano II en cuanto a la santificación del mundo.

14
APARECIDA, 11.
15
BRIGHENTI, A., El documento de Aparecida una visión en conjunto. Revista Alteridad. Vol 5, 2019
16
Idem
Misión’ es ‘irradiar’, es decir, no se trata de una misión ‘centrípeta’ (salir para
fuera para traer personas para dentro de la Iglesia), sino una misión
‘centrífuga’ (salir para fuera no para implantar a la Iglesia, sino para encarnar
el Evangelio). Una misión centrípeta es proselitismo, postura de cristiandad,
eclesiocentrismo.

Considero que muchos sectores de la Iglesia no logran hacer el cambio del movimiento
centrípeto al centrífugo y esto podría ser parte de lo que el Papa Francisco ha denominado
como autoreferencialidad, es lo que nos impide permitirle a Dios que nos lleve más allá de
nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero 17, y por ende el ser más
verdadero de la Iglesia. Nos mantenemos mirándo hacia dentro, nuestros propios intereses y
necesidades, midiendo el éxito de nuestras acciones por la cantidad de congregados a lo
interno de la Iglesia, sin preocuparnos por aquellos a quienes ni siquiera se les ha proclamado
el Evangelio de Jesucristo, o de quienes se asume o se da por un hecho que ya lo han recibido.
Por ello es necesario recordar la responsabilidad que implica para nosotros la frase célebre
de Benedicto XVI: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea,
sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona18.

Otra frase controversial para la eclesiología, pero ahora mencionada por Brigenti es:
La Iglesia es consecuencia de la misión, no causa. Con esta expresión quiere decirnos que
ya una misión centrífuga es ser Iglesia, o “Reino de Vida” como dice Aparecida. Aclara que
debe ser una misión en sentido propositivo, de diálogo respetuoso de la alteridad por qué;
según él, cuando el Evangelio es debidamente encarnado por los que lo reciben, nace la
Iglesia. Esta postura, aunque es cuestionable en su segunda afirmación, me hace
replantearme la pregunta que lleva como título este documento, pues desde aquí podríamos
también decir entonces que si bien es cierto la misión de la Iglesia ha sido siempre la misma,
esta renace o se actualiza (como lo hace también a través de la liturgia), cada vez que una
ser humano tiene un encuentro personal con Jesucristo, a través de la comunidad, pues como

17
FRANCISCO, Evangelii Gaudium, 8.
18
BENEDICTO XVI, Deus Caritas est, 1.
afirma este teólogo; No hay cristiano sin Iglesia, de la misma forma que no hay discípulo sin
ser misionero19.

Para Brigenti es claro que Aparecida quiere llevar adelante la reforma del Concilio el
cual propuso una conversión en la conciencia eclesial;
Descentrarse de los problemas internos y abrazar las grandes causas de la
humanidad; en las relaciones de igualdad y autoridad, superar el
clericalismo…invertir en pequeñas comunidades eclesiales, para hacer de la
parroquia una red de comunidades… insertas en el seno de la sociedad20.

Con respecto al llamado a la “Misión Continental” que el documento de Aparecida


realiza, Brigenti explica que misión no es campaña, un evento puntual, ni tarea de algunos
en la Iglesia21. Expone que es necesario para ello, poner en movimiento a todos los
bautizados, pero a su vez depende de un trabajo que va desde lo micro a lo macro, hay que
renunciar a todo espíritu de marketing, de Iglesia masa, visibilidad, poder, prestigio. Cree
que la Iglesia del futuro depende las pequeñas comunidades integradas por personas que se
hayan encontrado con Jesucristo y dispuestos a emprender su misión encomendada: La
Evangelización, arder de amor por Jesucristo y preocuparse por anunciar la Buena Nueva
de la salvación sin escatimar esfuerzos22.
Opina Brigenti en continuidad con Vaticano II, que es esta una misión que no sólo
depende de religiosos, o consagrados, obispos o sacerdotes, sino de todos los bautizados.
La misión continental es el desafío que abre posibilidades para emprender esta
tarea de comunicar vida donde hay signos de muerte, comunicar esperanza
donde hay desesperación, comunicar fe y confianza donde hay duda e intriga,
comunicar amor donde hay odio, comunicar la paz, donde hay guerra23.

19
Idem
20
BRIGHENTI, A., El documento de Aparecida una visión en conjunto. Revista Alteridad. Vol 5, 2019, pag 10
21
Idem
22
Idem
23
Idem
Agrega que es importante en este proceso misionero, el uso de los grandes medios de
comunicación y otras herramientas comunicacionales sencillas pero significativas que llama
micromedios.

Finaliza su entrevista citando algunas frases del propio documento de Aparecida que
nos hablan de la importancia de la claridad de la misión de la Iglesia, así como de su
contextualización:

La misión debe ser conocida, evaluada y en cierto sentido asumida por la Iglesia,
con un lenguaje comprendido por nuestros contemporáneos. Solamente así la fe
cristiana podrá aparecer como realidad pertinente y significativa de salvación24

Recordó también que los obispos en el discurso final de Aparecida, nos expresaban
con respecto a la misión Continental el deseo de que, viviendo un nuevo Pentecostés,
salgamos como Iglesia en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada
conocen de Jesucristo…Misión que debe llegar a todos y ser permanente y profunda.

24
Ibid 11
Conclusión

El documento de Aparecida pretendió dar continuidad a la propuesta innovadora de


misión que plantó el Concilio Vaticano II. La misión de la Iglesia siempre ha sido y será la
misma. Propiamente es una misión religiosa: la Evangelización, sin embargo, de ella se
desprenden múltiples acciones necesarias para ayudar al ser humano a alcanzar el plan de
salvación que Dios ha creado para él. Es por ello que debe siempre la Iglesia debe recordar
que la misión es inherente a todo discípulo y, además, replantearse y renovar su llamado
misionero en cuanto a las formas que respondan a las necesidades de cada época. Agenor
Briguenti propone para ello, basado en la reflexión de Aparecida, un cambio necesario en el
movimiento eclesial; pasar del movimiento centrípeto al centrífugo, no con el objetivo de
realizar proselitismo sino para encarnar el Evangelio en aquellos lugares a los que aún no
hemos llegado, para así contribuir al deseo expresado por los obispos en Brasil: que todos
tengan vida en Él.
Bibliografía

A. BRIGHENTI., “El documento de Aparecida una visión en conjunto”. Revista Alteridad


5, 2010.
BENEDICTO XVI, Carta Encíclica Deus Caritas est, 2005.
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Dogmática Lumen Gentium.
1965.
CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 1965.
CONFERENCIA GENERAL DEL ESPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL
CARIBE. Documento de Aparecida, Brasil 2007.
FRANCISCO, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium,2013.