Você está na página 1de 4

54.

Frase - La formación de un entrevistador


El autor desde la reconstrucción de sus experiencias propias en distintos momentos de su vida,
establece una serie de elementos y competencias que deben tenerse en cuenta a llevar adelante una
entrevista.

A continuación se hablara de forma sintética de estos momentos

Su primera experiencia como entrevistador fue durante los dos años que realizo el servicio miliar. Allí
trabajo como sargento-examinador cuya labor era evaluar la habilidad mental de los reclutas sobre la
base de unos datos recogidos apresuradamente mediante la utilización de encuestas estructuradas
provistas por sus superiores, con la cual debía identificar los “no aptos”. De esta experiencia, el autor,
dice que aprendías a escuchar y en una reflexión posterior sobre esta experiencia sostiene que lo que a
él le preocupaba no era conseguir un veredicto correcto sino la coacción, el sistema de poder en la
entrevista, el entrevistado en este caso dice: “me debía un respeto”.

Su segunda experiencia fue cuando empezó a trabajar como reportero deportivo, aquí vuelve a hablar
sobre la coacción, esta pasa a estar en los entrevistados por su experiencia, status, edad, habla de las
dificultades de sacarles unas palabras, por ejemplo a Fangio. De esta experiencia como periodista
menciona haber aprendido muchas cosas útiles para el futuro. La primera de ellas, no rendirse: la
importancia de la persistencia para poder descubrir algo. Junto con esto un alto grado de escepticismo:
“lo que la gente decía en situaciones delicadas, acostumbraba a ser lo que ellos querían que oyeras e
informaras”. Durante este momento de su labor profesional el autor habla de lo aprendido de un
entrevistador de mayor trayectoria: “Habia que seducir a su interlocutor, asegurarse que se hallaba en
buenas manos, tirarle de la lengua, acecharle y finalmente exprimirlo…alguno de sus trucos: el primero,
un tono de voz, una tonalidad, resonando autoridad serena y al mismo tiempo respeto por el otro”.
Entre otras de sus aprendizajes de este momento fueron, el peso de los silencios: el cual soportaba el
haciendo que se sienta obligado a responder. Tienes que convertirte en el otro cuando entrevistas:
“me vacío, pertenezco al otro, estoy allí para él o para ella. No es una abdicación del ser…,sino una
suspensión; necesito vaciarme de las tensiones internas que cinco minutos antes y de nuevo cinco
minutos después de la entrevista, puedan preocuparme”.

El autor sostiene que todo historiador oral debe escuchar siempre alerta buscando coherencias y
confusiones al mismo tiempo que desprovistos para destacar las individualidades, “estamos allí un poco
como comadronas en la recreación de la historia de vida… No olvidemos nunca que estamos allí por el
testigo, que somos nosotros quienes hemos escogido el encuentro, que el testigo nos está haciendo un
favor inconmensurable al recordad para nosotros su vida”.

Su tercera experiencia comienza cuando deja el periodismo y persigue su sueño de ser novelista. Para
ello cumplirlo se va a vivir al pequeño pueblo de Mijas en España (Fraser es inglés, no sabía el idioma).
Terminada su novela, sintiéndose vacío de contenido, empieza a indagar sobre el suicidio de un joven
aparcero. En esta época aprende la importancia de la anécdota“una anécdota sucinta puede informar
en pocas frases de la visión del mundo que tiene el narrador, de su relación con aquellos que tienen el

1
poder y los que no lo tienen”. El autor sostiene que también debe leerse todo y cualquier cosa que
pueda iluminar en alguna medida aquellas vidas, por ejemplo antropología, estudios psiquiátricos sobre
la depresión, economía, historia, etc. Por otro lado sostiene tener cuidado en no caer en concepciones
estereotípicas.No hay que tomarlas como verdades únicas y absolutas, sino que hay que interpretarlas
de modo que proporcionaran explicaciones causales de lo ocurrido.

Un cuarto momento fue cuando llevo adelante entrevista a aquellas personas que habían trabajado en
la casa de sus padres cuando él era un muchacho (nació en una familia de alto nivel adquisitivo, vivía en
una hacienda, tenían caballos, niño oligarca de la campiña inglesa). Aquí estableció dos momentos de
contacto que sostendrá en el método de accionar en toda su carrera, también en el periodo que trabajo
con combatientes de la guerra civil española). La primera entrevista debe ir dedicada a la narración libre
y no dirigida del informante; la segunda (o subsiguientes) dedicada al interrogatorio directo acerca de lo
que se ha dicho o dejado de decir: “los motivos para la primera, creo yo, quedan claros por lo que ya he
dicho sobre la forma narrativa del informante y su necesidad de irle tomando confianza al entrevistador:
la segunda es necesaria para poner a prueba la coherencia interna de lo que se ha dicho, que por
supuesto puede incluir un análisis estructural y lingüístico”.

Por otro lado autor dice que nunca, ni en las primeras entrevista que realiza ni en las subsiguientes ha
ido con un cuestionario armado: “Por una razón muy buena, creo yo: nunca sé lo que la gente me va a
contar sobre sus vidas, y hasta que lo sepa, no sé qué preguntas específicas hacer. Es más, en mi
opinión, un cuestionario inhibe tanto al entrevistador como al entrevistado, el primero, con una hoja de
papel delante suyo, tiene un poder visible del que carece el último, el poder de un esquema pre
formulado”…” Pero la persona que conoce de antemano lo que quiere saber, acabará, si hay suerte,
sabiendo solo eso y si no hay suerte, sabiendo en verdad muy poca cosa… una entrevista en torno a una
historia de una vida es descubrimiento y uno descubre la vida del otro al escuchar….”

Es importante, según el autor, la vinculación entre la coherencia y el pensamiento consciente: “la


coherencia yace en el reconocimiento por parte del testigo de su cambio y en el intento de darle una
explicación causal. O, como mínimo, de reconocer que no puede explicarlo. La implicación es que el
comportamiento humano se entienda, que bajo la infinita fachada de gestos, tics y silencios, haya
finalmente una coherencia, un orden, una fuente de motivación… en las historias de vida, esta
coherencia no suele ocurrir por si mismas; tiene que hacerla surgir el entrevistador que ha reconocido
una inconsistencia real o aparente en la historia”

Otra competencia es la empatía hacia el entrevistado, esto lo relaciona con lo mencionado más arriba
sobre el vaciamiento de yo, hay que tener en cuenta al momento de entrevistar los sentimientos del
entrevistado, el impacto psicológico que puede tener para los informantes lo que recuerdan, entrar en
llanto incluso menciona una experiencia personal donde un entrevistado tuvo un ataque cardiaco en
medio de la entrevista. Actuar como una tabla de resonancia, despertar la empatía en el interlocutor.

2
”Es sobre este punto de empatías mutuamente experimentadas como la gente habla más abiertamente
de sí misma, incluso con extraños equipados con grabadora1”

Otras competencias. Dureza del silencio: silencio activo-expectante “provoca alarma: algo no va bien,
debe restablecerse el contacto. Entonces, el interlocutor dirá algo, algo que a menudo no tenía ninguna
intención de decir”.

Momento final de la entrevista: al desconectar la grabadora. “liberado de la parte formal de la


conservación, el informante se relaja y ofrece una información que, consciente o inconscientemente, se
guardaba durante el proceso de grabación…el informante no se ha vuelto menos importante como
persona porque esté desconectada la grabadora”

Pregunta ingenua: aparentar ignorancia, no actuar como el depositario del saber por más que uno lo
tenga. “produce resultados porque tu informante siente que tiene conocimientos de los que tú
careces… si ya tienes una empatía o al menos una relación de trabajo, encontraras que en muchos casos
el informante responderá con información que da otro modo hubiera pasado sin mencionar”. No hay
que tener miedo de aparentar ingenuidad.

Las preguntas: (según su experiencia) deberían ser encuestas y al principio de historia de vida y lo más
infrecuentes posibles para evitar que el informante sienta que se entrometen en como él quiere contar
su historia.

Darle espacio al informante: darles el espacio que necesitan para que se sientan lo suficientemente
cómodo como para decir lo que quieren.

Singularidad de cada entrevista

Enviar las transcripciones al entrevistado para que corrija, agregue y ahonde de forma de concienzuda.

Entrevistar a solas: el entrevistado puede ser inhibido por la presencia, el autor habla del caso de luego
de entrevistar al sujeto que él deseaba, busco entrevistar a la esposa. Este se entrometió en cuatro-
cinco entrevista, cuando logro estar a solas cuenta que ella estallo hablando de 30 años de pasión,
enojo, tristeza y frustración acumulados (pág 73). El autor dice “me gusta entrevistar al informante a
solas: hay que construir una relación única, ese puente de empatía del que he hablado, y la presencia de
una tercera persona hace que sea difícil de construir”

Entrevistar las verticalidades y horizontalidades: aquello que tienen tanto los que ostentan el poder
como a los que no.

Cantidad puede ser calidad: ”cuantas más experiencias conociera de gente en la relación con una
organización concreta, más sabría sobre esta última tal como se experimentó por dentro; y cuanto más
supiera de esta intimidad, mejor podría evaluar el contenido de un testimonio individual sobre ello”

1
Tener en cuenta las capacidades eléctricas de la grabadora, en su momento pilas, hoy baterías y que no siempre
los enchufes estando distribuidos como uno quisiera.

3
Cadena de informante: un informante puede darnos el nombre de otros informantes o darnos
contactos con otros informantes.

Transcripción: el autor habla de la perdida de vida que tiene la transcripción con respecto a la entrevista
en el momento de su realización. Tener en la cabeza las voces para poder interpretar correctamente la
entrevista. Nunca va a ser lo mismo trabajar con entrevistas propias que con entrevistas realizados con
otros, se pierden cuestiones importantes que hacen a la entrevista.