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TABLA DE CONTENIDO

1 INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 2

2 REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA ................................................................. 2

2.1 CLASIFICACIÓN ........................................................................................... 4

2.1.1 CLASIFICACIÓN DIRECTA ................................................................ 4

EFECTOS DE LA GESTIÓN REALIZADA POR EL SUSTITUTO ................... 5

PRIMER SUSTITUTO ........................................................................................... 5

SEGUNDO SUSTITUTO ....................................................................................... 5

2.1.2 CLASIFICACIÓN INDIRECTA .......................................................... 12

3 CONCLUSIONES ................................................................................................. 14

4 BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................... 15

5 MAPA CONCEPTUAL ........................................................................................ 15


1 INTRODUCCIÓN
La representación voluntaria de los derechos de la personalidad ha sido, y
continúa siendo, uno de los temas menos tratado por la doctrina jurídica. Ello
motivado —en gran medida— por el hecho de dar por sentado que esta es
imposible, siendo además una de las afirmaciones más categóricas que en las
ciencias jurídicas se han esgrimido. En pleno siglo XXI, cuando la humanidad en
sí misma se replantea los cánones tradicionalmente aceptados, y con ellos los
de las ciencias jurídicas, sale a la luz la necesidad de una relectura de estas
instituciones acorde a principios y valores que constantemente se están
redefiniendo, para responder a situaciones coyunturales desde ámbitos más
complejos que trascienden las peculiaridades de la ciencia, como los que
significan la dignidad, la bioética, el pluralismo o los propios derechos de la
personalidad, por solo mencionar algunos ejemplos.

En fecha tan temprana como 1972, el ilustre jurista Luis Diez Picazo, afirmaba
la necesidad de matizar la inadmisibilidad de la representación de los derechos
de la personalidad siempre y cuando el carácter personalísimo de los mismos no
fuera estricto y se tratare de poderes especiales

1 . Ciertamente, la diversidad de contenidos y coyunturas de aplicación


diferentes

2. Hacen prácticamente imposible establecer directrices generales sobre cómo


puede operar la representación voluntaria de estos derechos. Su carácter
excepcional nos impide ofrecer respuestas acabadas cuando tenemos más
preguntas que respuestas, sin embargo, sustentados en la naturaleza jurídica de
los derechos de la personalidad, la posibilidad de disponer parcialmente de estos
y el respeto al desarrollo de la dignidad humana, pretendemos ofrecer los
fundamentos que, desde nuestro juicio, pueden hacer viable la representación
de los derechos de la personalidad en el ordenamiento jurídico cubano. Queda
pues, abierto el debate.

2 REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA
Es voluntaria.- Porque la fuente de la representación voluntaria es la propia
voluntad del sujeto representado. Aunque la ley también prescribe formas para
casos específicos; pudiendo conferirse una representación verbal o
documentalmente, pero siempre estableciendo una forma idónea. (Cusi
Arredondo, 2018)

Autorizada doctrina nacional afirma que la representación Voluntaria "tiene su


origen y fundamento en la voluntad del representado, que confiere al
representante facultad de actuación ante terceros -dentro de las atribuciones
conferidas- en su nombre y con intención de que valga para el representado (si
es representación directa), en su interés (aunque no exclusivo) y por su cuenta".

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Agregando que "el representado no se desprende ni queda privado de su poder
de actuación personal; antes bien, lo amplía al ceder voluntariamente todo o
parte de este poder".

En efecto, "el orden normativo de las relaciones jurídicas creadas, regula-das o


extinguidas por quien actúa con autorización de otro, recae directa o
indirectamente sobre el dominus, según que el representante actúe alieno
nomine (representación directa) o en nombre propio sin revelar él nombre de su
representado (representación indirecta)". La voluntad al otorgar la represen-
tación no se limita a ser el consentimiento anticipado para realizar negocios, "sino
que también puede regular la conducta del representante en vista de su relación
con el representado y teniendo presente los efectos en el dominus de la
conducta del representante". Las notas características de la representa-ción
voluntaria directa son:

 a. La actuación por cuenta y nombre ajenos (alieno nomine


agere). Así, el art. 164 c.c. prescribe que:

"El representante está obligado a expresar en todos los actos que celebre
que procede a nombre de su representado y, si fuere requerido, a
acreditar sus facultades".

 b. Efectos inmediatos, generalmente, pero no siempre directos, para el


representado. Por ello, el art. 160 c.c. regula lo siguiente:

"El acto jurídico celebrado por el representante, dentro de los límites de


las facultades que se le haya conferido, produce efecto directamente
respecto del representado".

 c. Carácter abstracto, en principio, para el tercero.

La regla es que el poder se otorga en interés del representado; pero tam-bién se


puede otorgar poder en interés del representante o de un tercero. A le da poder
a B para que venda sus bienes y se haga pago de su deuda con B (interés del
representante), o que pague otra deuda (interés del tercero). Un supuesto de
representación voluntaria es el contemplado en el art. 146 c.c., el cual establece
que: "Se permite la representación entre cónyuges". Evidentemente este
supuesto es respecto del actuar jurídicamente relevante a propósito de la
titularidad los bienes, derechos y obligaciones propios de cada uno de los
cónyuges dentro del régimen de la sociedad de gananciales o en el caso del
régimen de la separación de patrimonios. Por ello, "la norma bajo comentario
regula el supuesto en el cual uno de los cónyuges sea titular exclusivo de una
situación jurídica, sin embargo para la realización o actuación de la misma,
otorga un poder al otro cónyuge para que lo presente". (Riveros Rojas & Yale
Aguilar, 2012)
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La representación voluntaria, en contraposición con la legal, es la que se basa
en el poder de representación que concede voluntariamente el representado por
medio del negocio jurídico de apoderamiento

2.1 CLASIFICACIÓN
2.1.1 CLASIFICACIÓN DIRECTA
2.1.1.1 CON PODER
2.1.1.1.1 RENUNCIA A LA REPRESENTACIÓN
La representación no es a plazo indefinido o indeterminado, ya que, por razones
de diversa índole, ésta puede fenecer o terminar y, precisamente, uno de estos
supuestos viene a ser la renuncia a la representación, facultad que solamente
es inherente al representante.

La renuncia sucede cuando el representante decide alejarse de la gestión


representativa por cuanto sus intereses y/o decisión así lo determinan; es por
ello que debe cumplir como procedimiento establecido en el Código Civil, el cual
está dirigido esencialmente a no dejar en un estado de abandono, desamparo o
indefensión al representado, sino todo lo contrario, que esta persona una vez
advertido de la decisión del representante se aboque a encontrar un reemplazo
del representante renunciante dentro del plazo establecido por la norma o que
se prepare para que asuma directamente el ejercicio de los derechos que le son
inherentes.

El procedimiento se inicia cuando el representante, una vez tomada la decisión


de renunciar la representación, comunica tal medida a su representado mediante
un mecanismo o vía idónea que acredite que tal comunicación llegará de manera
certera ha dicho representado (por ejemplo, mediante una carta notarial) y, una
vez que ello suceda deberá esperar treinta (30) días como representante para
que pueda alejarse de la gestión representativa, transcurridos, los cuales,
indudablemente quedará en la más amplia libertad para abandonar o alejarse de
la representación, siendo irrelevante para él si el representado ha conseguido o
no el reemplazo correspondiente.

Debemos precisar que no es necesaria la notificación judicial para abandonar la


representación.

2.1.1.1.2 SUSTITUCIÓN EN LA REPRESENTACIÓN

Siendo la representación un acto de confianza, el representante está


obligado a ejercerla personalmente, salvo que el representado
expresamente le haya facultado la sustitución, la representación debe ser
ejercida de forma personal por el representante, debido a que es el
representado quien ha delegado facultades de representación teniendo en

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consideración muchos aspectos. No obstante, puede darse que el caso que el
representado o principal decida que tales facultades puedan ser transmitidas por
su representante a un tercero, quien se convertirá en el sustituto.

En consecuencia, la sustitución será aquella figura jurídica donde el


representante, previa autorización de su representado, ceda las facultades
de representación que ostenta a otra persona, quien se convertirá en
sustituto.

EFECTOS DE LA GESTIÓN REALIZADA POR EL SUSTITUTO

La norma prevé dos situaciones respecto a la gestión que pueda realizar el


sustituto, especialmente en lo que concierne a los efectos del ejercicio de la
representación que pueda realizar este último. Así tenemos:

PRIMER SUSTITUTO

El representante designa al sustituto en la persona que previamente le indicó el


representado. En el caso de que el mencionado sustituto realice una irregular o
mala gestión representativa ejecutando obligaciones propias nacidas de la
representación, los eventuales daños ocasionados al representado no serán de
responsabilidad del representante.

SEGUNDO SUSTITUTO

El representante autoriza al representado para que pueda designar a un sustituto


y, a su vez, le otorga las facultades para designar a tal sustituto en la persona
que crea conveniente. En el caso de que este último realice una gestión irregular
o anómala, los daños y perjuicios que pudiera ocasionar al representado, será
de responsabilidad tanto del representante, así como del sustituto, siendo esta
responsabilidad de carácter mancomunado.

En este aspecto se debe precisar que la responsabilidad de ambos no puede ser


solidaria, por cuanto, a tenor de lo prescrito en el artículo 1183° del Código Civil,
la responsabilidad solidaria solo puede considerarse como tal en el caso de que
la norma así lo señale o el convenio de las partes así lo determinen y, si nosotros
revisamos el artículo 158° del código civil, se colige que tal responsabilidad será
solidaria.

los supuestos antes descritos, respecto a las responsabilidades de la gestión


representativa del sustituto, se encuentra regulados en el artículo 158° del
Código Civil, que señala lo siguiente:

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“El representante queda exento de toda responsabilidad cuando hace la
sustitución en la persona que se le designo. Si no se señaló en el acto la
persona del sustituto, pero se concedió al representante la facultad de
nombrarlo, éste es responsable cuando incurre en culpa inexcusable en la
elección. El representante responde de las instituciones que imparte al
sustituto. El representado puede accionar directamente contra el
sustituto”.

2.1.1.1.3 PLURALIDAD DE REPRESENTANTES

Cuando son varios los representantes se presumen que lo son indistintamente,


salvo que expresamente se establezca que actuaran conjunta o sucesivamente
o que estén específicamente designados para practicar actos diferentes.
Es importante delimitar los siguientes supuestos:
a) La representación conjunta: Es la simultanea y todos los
representantes deben de actuar de
común acuerdo. Se trata de un solo
poder.
b) La representación sucesiva: Uno de los representantes deberá
actuar después de otro. Se trata de
“dos (o más) poderes, uno a cada
persona, aunque deriven de un mismo
documento. Las relaciones jurídicas
entre el representado y cada
representante son independientes, si
bien para la misma labor general o
especifica.
c) La representación para actos Actos independientes entre sí y
diferentes: pueden ser otorgados en el mismo
documento.

d) La representación indistinta En la cual “tenemos dos relaciones


o disyuntivas jurídicas autónomas; pero
coexistentes”

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El art.148 c.c. recita que:
La presunción que opera en el
art.147 c.c. es que, a falta de “Si son dos o más los representantes,
indicación expresa, se entiende que estos quedan obligados solidariamente
la representación plural es frente al representado, siempre que el
poder se haya otorgado por acto único
indistinta
y para un objeto de interés común”

2.1.1.1.4 ACTO JURÍDICO CONSIGO MISMO


El acto jurídico consigo mismo es una forma o especie de representación sui
géneris, en la cual sólo participa un sujeto y puede constituirse de dos formas a
saber:
1) Que una persona actúe Por ejemplo: ,si “A” decide vender su
lanzando una declaración de oferta casa en el Distrito de San Miguel y, a
por derecho propio y, a su vez, esa su vez es representante de “B”, quien
misma persona, como le ha otorgado poder a fin de que le
representante de otro sujeto compre una casa en el Distrito de San
declare aceptar la oferta. Miguel; en este supuesto es factible
que “A” pueda lanzar una oferta de
venta de dicha casa como propietario
y, asimismo como representante de
“B” declare aceptar la oferta y comprar
dicho bien inmueble, donde aquí se
podrá apreciar que “A” está vendiendo
su casa y, a su vez como
representante de “B” está comprando
dicha casa. Se observa como una
persona (es decir “A”) está realizando
un acto jurídico bilateral, es decir, una
compraventa
2) Que una persona actúe Por ejemplo: si “A” recibe poder de
lanzando una oferta en “X” para vender su casa ubicada en el
representación de otra persona y, Distrito de San Miguel, asimismo “A”
asimismo en representación de tiene poder de “Y” quien le ha
otro sujeto distinto al mencionado, facultado comprar una casa en dicho
declare aceptar la oferta. Distrito; en consecuencia “A” puede
vender dicho bien inmueble en
nombre de interés de “X” y, de igual
forma puede comprar dicha casa en
nombre e interés de “Y”. Como se
podrá apreciar, la persona de “A”
habrá celebrado un acto jurídico
consigo mismo, esto es, una

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compraventa en representación de
personas distintas.

Requisitos para celebrar el acto jurídico consigo mismo


La regulación legislativa de esta figura está comprendida en el artículo 166º del
Código Civil peruano, donde si bien es cierto ésta permitida su realización, esta
será bajo ciertos requisitos o presupuestos establecidos en la norma, cuyo
incumplimiento traerá consigo la anulabilidad del mencionado acto jurídico. Los
requisitos a saber son los siguientes:
a) La realización del acto jurídico consigo mismo no debe estar
prohibido por ley.

Esto significa que la persona que celebra el acto jurídico consigo mismo, debe
realizarlo dentro de los márgenes permisibles que establece el ordenamiento
legal, de manera que, si está prohibido ello y a pesar de este impedimento se
celebra el mismo, el mencionado acto jurídico será anulable.
Por ejemplo: si “A” resulta ser administrador de los bienes de “B” y, en su caso
de que alguno o algunos de sus bienes pretenda arrendados para sí, no podrá
realizarlo, es decir tomar en alquiler dichos bienes en nombre propio.
b) La celebración del acto jurídico consigo mismo debe estar
expresamente autorizado por el representado

Para que el acto jurídico consigo mismo sea válido y, por ende, surta todos sus
efectos, requiere que el representado haya autorizado en forma expresa a su
representante para efectos que pueda intervenir como tal en el acto jurídico que
está celebrando. Ellos se sustentan en que el representado debe tener el
resguardo y garantías pertinentes tratándose de esta forma especial de
representación.
Ejemplo: si “A” otorga poder a “B” a fin de que pueda disponer sus bienes, pero
dentro del contexto de la delegación de facultades tiene ciertos reparos respecto
a los intereses de “B” en la eventualidad que pudiese intervenir por derecho
propio comprando los bienes, por lo que no le autoriza a participar como
comprador en los actos de disposición que realice; y en el supuesto de que “B”
a pesar de esta prohibición interviene como parte compradora, dicho acto jurídico
consigo mismo celebrado será anulable.
c) Con la celebración del acto jurídico consigo mismo debe evitarse la
existencia de un conflicto de intereses.

Como la celebración del acto jurídico consigo mismo es el representante quien


se encargará del proceso de negociación y posterior materialización del acto
jurídico, más aún cuando éste es parte e interviene en el mismo por derecho
propio, para evitar suspicacias que impliquen la presunción de beneficio o

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aprovechamiento a favor del mencionado representante, la norma prevé que se
debe evitar la existencia de un conflicto de intereses entre representado en el
representante. Para ello existen mecanismos alternativos que la ley prevé, para
evitar la contraposición de interés de representado y representante,
respectivamente.
Ejemplo: el caso en el que “A” otorga poder a “B” para que venda su casa
ubicada en la playa de Naplo, y al momento de conversar entre ambos, “B” le
pide a “A” si puede participar como comprador de dicha casa ya que tiene interés
en contar con un inmueble en la playa, pero “A” denota cierto recelo teniendo en
consideración que “B” como representante fijará el precio de la casa que venderá
en nombre de “A” y comprará en nombre propio, para lo cual con la finalidad de
salir de este entrampamiento, previo diálogo, se puede quedar en que “A”
autoriza a “B” a participar como comprador del bien inmueble citado, empero el
precio será fijado por “X” que es un tercero ajeno a ellos.

Por lo expuesto, debemos agregar que el acto jurídico


consigo mismo se encuentra regulado en el artículo 166º
del Código Civil, que a la letra señala lo siguiente: "Es
anulable el acto jurídico que el representante concluya
consigo mismo, en nombre propio o como representante
de otro, a menos que la ley lo permita, que el representado
lo hubiese autorizado específicamente, o que el contenido
del acto jurídico hubiera sido determinado de modo que
excluya la posibilidad de un conflicto de intereses. El
ejercicio de la acción le corresponde al representado."

2.1.1.2 REPRESENTACIÓN DIRECTASIN PODER


La representación directa sin poder es una anomalía porque quien actúa como
representante carece de poder para la celebración del acto representativo y,
hasta puede no existir una relación representativa previa. Sin embargo, es
admitida por la codificación civil.

Se habla de representación sin poder cuando una persona actúa por otra sin
tener autorización de ella o excediéndose de los poderes recibidos, como, por
ejemplo, en el caso del que cree por error tener una representación verdadera y
propia, cuando la verdad es que se le confirió un mandato sin representación, o
bien cuando traspasa, queriendo o sin querer; los límites asignados por el
representante.

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El Código Civil ha previsto la representación directa sin poder en el artículo
N°161, previendo los casos en que ella se configura en los términos siguientes:
"El acto jurídico celebrado por el representante excediendo los límites de las
facultades que se le hubiere conferido, o violándolas, es ineficaz con relación al
representado, sin perjuicio de las responsabilidades que resulten frente a éste y
a terceros. También es ineficaz ante el supuesto representado el acto jurídico
celebrado por persona que no tiene la representación que se atribuye".

Como puede apreciarse, el acotado articulo 161 plantea tres casos en los cuales
se configura la representación sin poder: 1. el exceso en los límites de las
facultades, 2. su violación y 3. la atribución de una representación que no se
tiene. Pero debe advertirse que el mismo arto 161 no establece la nulidad o
anulabilidad del acto representativo anómalo, sino que lo declara ineficaz en
espera de lo que al respecto decida el dominus.

1. El exceso en los límites de las facultades


Este irregular desempeño de la representación afecta el aspecto cuantitativo (o
de cantidad) de la gestión representativa y, ello sucede cuando el representante
ostentando inicialmente facultades de representación, ejerce estas una vez que
ha vencido el tiempo para el cual se le autorizó.

Así por ejemplo, puede darse el caso cuando “A” otorga poder a “B” para
que los represente fijando como fecha límite para dichos facultades el 30
de mayo del 2008, sin embargo, el 31 de mayo del mismo año, “B” celebra
un acto jurídico con “X” en nombre e interés de “A”. En este supuesto
fácilmente es de advertir que “B” está desnaturalizando el poder otorgado
su favor, por cuanto ha excedido los límites de la representación delegada,
ejerciendo la representación más allá de la estipulada por “A”.

2. La violación de las facultades


La violación de facultades a que se refiere el artículo 161, como ya se ha
advertido, está referida a la facultad en sí, al contenido del poder, como si, en el
ejemplo propuesto, el representante entregara la posesión no en arrendamiento
sino en comodato, o, si estando facultado a vender, realiza la venta por un precio
menor al de los márgenes indicados por el representado.
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Como puede apreciarse, pues, debe distinguirse el exceso en los límites de la
violación de las facultades, pues ese es el sentido del primer párrafo del arto 161,
aun cuando en ambos casos la consecuencia sea la ineficacia del acto
representativo anómalo.

Así tenemos, si “A” otorga poder a “B” delegando facultades solamente para
"administrar" sus bienes inmuebles y, “B” en base a dicha representación
realiza actos de disposición de dichos bienes de “A”, (vendiéndolos) en este
caso es notorio que el representante “B” está violando contenido de la
representación y, por todo ello estamos a una trasgresión del aspecto
cualitativo de la representación.

3. La atribución indebida de la representación


Como también lo hemos señalado, el Art. 161, en su segundo párrafo, legisla
sobre el caso de que alguien se atribuya una representación que no tiene, sea
porque se ha extinguido la relación representativa, el apoderamiento ha sido
revocado o porque nunca se le otorgó la representación ni los poderes. Esta
situación difiere, pues, de las anteriores, porque en ésta, no existiendo relación
representativa, el seudo representante la ha asumido de hecho y, más aún, ha
usado poderes o facultades inexistentes como un falsos procurador, a quien
Díez-Picazo describe como la persona que lleva a cabo un acto de injerencia o
de invasión de la esfera jurídica ajena sin estar autorizado para ello.

A manera de ejemplo podríamos citar el hecho de que “A” delega facultades


de representación a “B”, pero éste renuncia a la misma y, a pesar de ello con
posterioridad celebra actos jurídicos en nombre e interés de “A”. Igual
tratamiento se podría dar cuando “A” revoca el poder otorgado a “B” y, es
que a pesar de no ser su representante vincula jurídicamente a “A” con otros
sujetos. Por último, también sería el caso de que “B” nunca ha sido
representante de “A” y, conociendo esta situación contrae obligaciones y
genera derechos en nombre e interés de “A”.

Consecuencias de la representación sin poder


Ahora bien, como lo establece el varias veces el artículo 161, el acto jurídico
celebrado por quien se ha excedido en los límites de las facultades, las ha
violado o se ha atribuido una representación que no tiene, es ineficaz con

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relación al representado y sin perjuicio de las responsabilidades que resulten
frente al dominus y al tercero contratante u otros terceros.

El acto representativo celebrado por el falso procurador es, pues, ineficaz


respecto del representado, a quien corresponde ratificarlo o no, la ineficacia no
significa que el acto sea nulo o anulable sino, simplemente, que no despliega
sus efectos hacia la esfera jurídica de quien ha sido indebidamente
representado, por lo que si él no ratifica el acto celebrado por su seudo
representante, el tercero contratante no tiene nada que exigirle y sólo podrá
dirigir sus pretensiones contra el seudo representante, quien además queda
obligado por los daños y perjuicios que irrogue al tercero contratante o a otros
terceros y, aun, al mismo dominus.

Si el representante ratifica el acto celebrado por su seudo representante, por


efecto de la ratificación, adquiere eficacia ab initio, como pasamos a considerar.

2.1.2 CLASIFICACIÓN INDIRECTA

De conformidad a lo dispuesto por el artículo 161 del Código Civil:

Artículo 161.- “El acto jurídico celebrado por el representante excediendo los
límites de las facultades que se le hubiere conferido, o violándolas, es ineficaz
con relación al representado, sin perjuicio de las responsabilidades que resulten
frente a éste y a terceros. También es ineficaz ante el supuesto representado el
acto jurídico celebrado por persona que no tiene la representación que se
atribuye”.

De la lectura de la norma transcrita puede apreciarse que el citado artículo


sanciona con ineficacia, respecto del representado, los actos celebrados por un
representante, en las siguientes situaciones:
a) Cuando el representante ha celebrado el acto jurídico excediendo los límites
de las facultades conferidas por el representado.

b) Cuando el representante ha celebrado el acto jurídico violando las facultades


que le hubiere conferido el representado.

c) Cuando el supuesto representante celebra un acto jurídico no teniendo la


representación que se atribuye.

Estimamos resulta natural que todos los actos jurídicos que hayan sido
celebrados por un representante o supuesto representante dentro de las
circunstancias y consideraciones establecidas por el artículo 161 del Código

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Civil, puedan llegar a ser considerados ineficaces con respecto al representado
o supuesto representante.

Ello, puesto que la representación obliga al representado con respecto a aquél


con quien el representante celebró el acto jurídico. Tales consideraciones se
derivan de la naturaleza jurídica de la representación, habida cuenta de que
cuando un representante celebra un acto jurídico, con otra parte y dentro de las
facultades que le ha conferido el representado, por medio de este acto jurídico,
queda automáticamente vinculada esta otra parte con el representado. En otras
palabras, se considera que el acto jurídico se celebró entre el representado y su
contraparte, no siendo parte en el acto jurídico o contrato celebrado aquél que
actuó como representante. Se puede decir válidamente que la esfera jurídica del
representante no se altera –en lo absoluto– por la celebración del acto
mencionado. A pesar de que la voluntad que se declara es la del representante
y no la del representado (lo que distingue al representante del nuncio o
mensajero), el representante no es parte en el acto jurídico que se celebra. Sin
embargo, y como hemos expresado oportunamente, tales efectos de la
celebración de ese acto jurídico con relación al representado, sólo se deberían
producir en la medida que el representante se encuentre actuando dentro de las
facultades otorgadas por su representado, pues en caso contrario l representado
podría demandar y conseguir se declare judicialmente la ineficacia de dicho acto.

2.1.2.1 EXCESO DE FACULTADES


Se configura cuando, habiendo una relación jurídica representativa, el
representante se extralimita, va más allá del ámbito de actuación conferido por
el representado, puede ser tanto en perjuicio o en beneficio del dominus.

El representante va más allá del objeto social de la persona jurídica


representada, sin embargo, el acto tiene eficacia en favor del tercero de buena
fe

Es evidente que ella se justifica en el hecho de que, en caso de exceso de las


facultades conferidas, sería injusto que el representado se encuentre obligado
con la contraparte del acto jurídico celebrado.

2.1.2.2 VIOLACIÓN DE REPRESENTACIÓN

Aquí los terceros se encontraban frente a alguien que sí tenía representación y


el representado –para mal o para bien– había otorgado poder a su representante.
Entonces, en estos casos nos encontramos con que sí existe un vínculo jurídico
entre representante y representado.
Aquí nunca podría existir una distancia –en términos de relaciones personales,
comerciales o jurídicas– entre ambas personas (distancia que sí podría
presentarse en el supuesto del segundo párrafo del artículo 161 del Código Civil).

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En estos casos, jamás podríamos hallarnos ante el supuesto en el cual
representante y representado ni siquiera se conozcan.
Aquí hay una sola realidad: el representado otorgó poder al representante y lo
que está en discusión no es si el representante carecía de poder, pues resulta
claro que el representante sí era tal (es decir, que sí tenía poder).
Lo que está en juego son los alcances de ese acto de apoderamiento, con
respecto a los actos jurídicos celebrados por el representante y terceros, es
decir, si esos actos jurídicos celebrados por el representante y los terceros se
enmarcaban dentro de los límites de las facultades conferidas en el acto de
apoderamiento cuya existencia es inobjetable. Ello nos conduce a sostener que,
en estos casos, en cierta forma, el representado debe asumir un grado de
responsabilidad con respecto a la
eventual posibilidad de que los actos jurídicos celebrados por su representante
con terceros, excediendo o violando las facultades conferidas, sí tengan eficacia
en torno a dicho representado.
Y esa responsabilidad podría basarse en una implícita culpa, es decir, la culpa
que debe asumir el representado por haber elegido mal al representante que
eligió. Es esta circunstancia y el hecho de lo ambiguo que resulta en la teoría y
en la práctica el exceso o supuesto exceso en las facultades, así como la
violación de las mismas, lo que nos conduce a sostener –con plena certeza– que
en estos casos para que los actos jurídicos celebrados por el representante sean
ineficaces con respecto al representado, deberá necesitarse de una sentencia
que los declare ineficaces.
Ello, por cuanto también se encuentra en juego la seguridad jurídica de terceros,
que podrían verse perjudicados con dicha declaración de ineficacia.

2.1.2.3 SIN REPRESENTACIÓN

Igualmente son ineficaces los actos celebrados por el que funge de


representante, sin tener representación alguna. Sin embargo en estos casos el
acto jurídico puede ser ratificado por el representado de acuerdo con la forma
prescrita empleada en su celebración y tiene efecto retroactivo, dejando a salvo
el derecho de terceros, conforme establece el art. 162º del Código Anterior.
Antes de la ratificación puede resolverse o extinguirse el acto jurídico entre el
tercero y representante, sin perjuicio de la indemnización que corresponda. La
facultad de ratificar se trasmite a los herederos del representado. Se encuentra
regulada por la segunda parte del art. 161° del C.C

3 CONCLUSIONES

 El poder se puede entender tanto la facultad otorgada por el representante


al representado, como la situación jurídica en la cual se encuentra este

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último. El término “poder” asume el significado técnico de acto jurídico con
el cual el sujeto confiere a otro la capacidad de representación.

 La representación presupone una relación de cooperación, que debe


necesariamente desenvolverse hacia afuera y cuyo objeto es la creación
de negocios jurídicos, que vinculen la esfera jurídico patrimonial del
representado con la de un tercero.

 La representación es un elemento accidental, que se puede agregar o no


al mandato a una relación de gestión.

 La representación no crea una relación autónoma, sino es un elemento


que, calificando una relación determinada, la hace productiva de
particulares efectos jurídicos. Esta mira a hacer posible el
desenvolvimiento de la cooperación jurídica en las relaciones externas y,
por consiguiente, debe apoyarse en las relaciones que tengan por objeto
la realización de esta forma de cooperación.

 La representación de diferencia con otras categorías afines tales como el


mandato, con la gestión de negocios, con la sustitución y con el nuncio o
mensajero, no puede confundirse.

4 BIBLIOGRAFÍA
Cusi Arredondo, A. (18 de Julio de 2018). Obtenido de REPRESENTACIÓN
VOLUNTARIA: ndrescusi.blogspot.com/2018/07/la-representacion-
voluntaria-andres.html

ENCICLOPEDIA JURÍDICA. (s.f.). Obtenido de Representación directa:


http://www.enciclopedia-juridica.com/d/representaci%c3%b3n-
directa/representaci%c3%b3n-directa.htm

Riveros Rojas, A., & Yale Aguilar, V. (2012). Obtenido de Representación del
Acto Jurídico: https://www.monografias.com/trabajos93/representacion-
del-acto-juridico/representacion-del-acto-juridico2.shtml

5 MAPA CONCEPTUAL

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La Representación

Es un acto jurídico unilateral de carácter recepticio por medio del cual


una persona, denominada representado o dominus otorga facultades
para otra persona denominada representante, actúe en nombre e interés.

Clases de
Representación

Pluralidad de La La
Representantes La ratificación irrevocabili
revocación
Efectos de la dad del
voluntari Legal
representación
a poder
Representación
conjunta

16
Es un acto
Tiene su Exceso de
jurídico Es el acto jurídico Es la
origen en la Representación facultad
unilateral unilateral recepticio, prohibición de
ley sucesiva ciertos límites,
recepticio con por medio de cual el
el cual se representado de privar de
Falsa facultades
subsana un extingue la relación
Se sustenta en el representación representativas
Representación acto ineficaz jurídica con el
acto jurídico, es para actos representante.
decir depende de diferentes
la voluntad del
representado. Violación de
facultades
Representación
indistinta o
disyuntiva

Art. 145 cc