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¿Para qué haces parte de un proyecto de investigación?

En clases revisamos que a lo largo de la historia de la medicina han existido


individuos que pugnaron por proteger a los pacientes de acciones indebidas por
parte de sus médicos tratantes. Más recientemente surgió el interés por proteger
además a los individuos involucrados en proyectos de investigación científica.

La máxima de Hipócrates de “no harás daño a tus pacientes” ha sido un principio


fundamental de la ética médica. En clases, nuestro compañero Robert durante su
revisión y ponencia añadió este principio a la investigación científica, al señalar
que la investigación no debe ser dañina aún en el caso de posibles beneficios,
planteando así la pregunta siempre vigente en las investigaciones con humanos,
de si los riesgos justifican posibles beneficios. No hay duda que la investigación
científica ha beneficiado a la humanidad; sin embargo en ciertos tiempos y
circunstancias se ha puesto a la ciencia en el banquillo de los acusados, por los
incontables abusos que aun en el día de hoy se vienen cometiendo.

Nuestro entender y aprender durante las clases giro alrededor de básicamente un


mismo código que desde 1950 ha sido un modelo. Históricamente, el Código de
Núremberg fue el primero en definir los principios éticos que deben regir la
investigación médica con seres humanos. En dicho Código como lo señalamos en
muchas ocasiones se advierte que el consentimiento voluntario del individuo es
absolutamente esencial y que la experimentación con animales debe preceder a
los estudios con humanos. Existen muchos códigos y consensos más de los que
podríamos hacer mención y que revisamos en nuestras charlas, como por ejemplo
el de Helsinki en el cual se establece de manera clara un código de conducta para
médicos e investigadores, que sirve de referencia de los parámetros éticos a
considerar cuando los médicos llevan a cabo investigación.
Todo esto para llegar al punto donde sin duda alguna y de manera algo obvia
estos códigos y estamentos giran en torno a los investigadores, médicos y todo
aquel personal que planee hacer investigaciones medico científica con el uso de
alguna forma de pacientes y/o animales, ya sea sencillo como revisar las historias
de los pacientes o más complejos como pruebas con animales. Pero qué hay del
uso de estudiantes como mano de obra para el desarrollo de dichas
investigaciones, cabe aclarar que no estoy en contra de esto, pues es obvio que
como en toda empresa alguien debe realizar el trabajo de campo y las personas
mejor capacitadas deben interpretar y trabajar en base al trabajo de campo ya
realizado.

A través de la historia esto siempre ha sucedido, pues la participación de


estudiantes en la investigación es casi tan antigua como ella misma. Pues
considero que este dúo se genera a partir de una razón de conveniencia mutua en
donde el estudiante necesita del conocimiento que puede llegar a obtener de la
realización y participación en el proceso investigativo y en donde el investigador
necesita de colaboración para lograr llevar a cabo su investigación.

El problema de esa relación pocas veces armoniosa y casi siempre disfuncional a


causa de la insatisfacción del estudiante, es que muy pocas veces se le considera
como parte fundamental del proyecto, es normal que se obvien las necesidades de
aprendizaje de este y la verdadera razón por la cual el voluntariamente se hace
participe, por ello es tan sencillo observar a los estudiantes reclutando las
historias, llenando datos, llamando a los pacientes y en fin realizando las
actividades que al parecer son las únicas que puede realizar dentro del ámbito
investigativo y muy pocas veces recibiendo charlas, haciendo conversatorios y
realizando revisiones de tema acerca del tema el cual es objeto de investigación,
entonces es allí donde el mutualismo teórico y digo teórico por qué es lo que el
estudiante cree encontrar y practicar, pasa a ser un comensalismo explicito, se
vuelve una relación de beneficencia unidireccional en donde se utiliza la
laboriosidad del estudiante y muchas veces su ingenuidad para sacar provecho y
agilizar el proceso investigativo desde todos sus aspectos, pues tal vez me
equivoque pero aspectos tan superiores e ignorados por el estudiante como la
financiación o la calidad de esta, dependen en muchas situaciones de su
presencia dentro de la investigación, una analogía atrevida pero coherente seria
analizar el hecho de que sin estudiantes no habría semilleros de los cuales se
vanaglorian sus directores y sin semilleros no habría financiación, así mismo sin
esta obviamente no existiría investigación, claro está esto dentro de un ámbito
universitario, no hablando así de investigaciones particulares o de empresas
privadas.

Entonces por que el estudiante si es tan importante y se benefician de él, este no


recibe lo mismo por lo menos la mitad de lo que espera conseguir, tal vez el hecho
implícito de que participar en un proyecto de investigación e incluir este en su hoja
de vida le servirá para presentarse en un postgrado o le abrirá puertas laborales
en un futuro, ha sido suficiente para dejar de lado lo que al estudiante realmente le
importa y es aprender cada día de las actividades que realiza.

Como idea final sería bueno revisar de manera concienzuda el papel que juega la
investigación en la formación de los estudiantes, para la definición de política de
investigación universitaria en materia de educación y, particularmente, en lo
concerniente con la relación de la investigación y el desarrollo de los sujetos que
se forman.

Félix Morales Tejada

24/11/2010

Bioética IV

Universidad de Cartagena