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No es un cuento de terror medioambiental

Steve Connor
The Independent

Traducido del inglés para Rebelión por S. Seguí

Una evaluación decisiva, realizada por la ONU sobre el estado del medio ambiente del
planeta, nos ofrece la más espeluznante visión del futuro de nuestro planeta. El aviso es
tajante: el futuro de la Humanidad está en peligro a menos que se adopten medidas
urgentes. En los últimos 20 años, casi todos los indicadores del planeta han empeorado.
Al mismo tiempo, la riqueza de los particulares en los países más ricos ha crecido en un
tercio.
El Informe, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), previene que los vitales recursos naturales que hacen posible la vida en la
Tierra se han deteriorado significativamente desde 1987, año de la publicación del
primero de estos informes del PNUMA. No obstante, el progresivo agotamiento del
capital natural del mundo ha coincidido con avances económicos sin precedentes de los
países desarrollados, lo que, para mucha gente, ha enmascarado la crisis creciente.

Casi 400 expertos de todo el mundo aportaron su contribución al Informe, en el que se


advierte de que incluso la misma Humanidad podría correr peligro si no se hace nada
por abordar los tres principales problemas ambientales: el crecimiento de la población
mundial, el cambio climático y la extinción en masa de animales y plantas.

El Informe es fruto de cinco años de trabajo de destacados científicos, y es el cuarto de


una serie iniciada en 1987 con la publicación de Nuestro Futuro Común ( Our Common
Future ), obra de una comisión internacional sobre el estado del medio ambiente
planetario presidida por la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland.

Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, ha afirmado que el objetivo del último
informe no es el de presentar un “escenario oscuro y desesperanzado” sino el de
fundamentar una llamada urgente a la acción. Sin embargo, el lastimoso estado de casi
cada uno de los aspectos del bienestar del planeta indica que en estos 20 años se ha
registrado una pérdida constante de oportunidades.

Steiner afirmó ayer, con ocasión del lanzamiento del Informe, que resulta revelador que
en los últimos 20 años la riqueza del planeta haya aumentado drásticamente en casi un
tercio. No obstante, señaló: “Al mismo tiempo, nos alecciona: gran parte del capital
‘natural’ del que dependen en buena medida tanto el bienestar humano como la
actividad económica –agua, suelos, aire y atmósfera, biodiversidad, recursos marinos—
siga en un declive aparentemente imparable.”

Entretanto, la respuesta política a esta situación de emergencia creciente ha sido


limitada. “Sin un esfuerzo acelerado de reforma del modo cómo llevamos
colectivamente nuestros asuntos en el planeta Tierra, en breve estaremos en una
situación comprometida, si es que no lo estamos ya,” declaró Steiner.
“El número de señales de alarma ha sido suficiente y espero sinceramente que esta sea
la última. La destrucción sistemática de los recursos naturales de la Tierra ha alcanzado
un punto en el que la viabilidad económica de las economías está amenazada, y la
factura que pasarán a nuestros hijos puede resultar imposible de liquidar,” señaló
también.

El cuarto informe del PNUMA, después del seminal de 1987 de la Comisión


Brundtland, revela una marcada continuación del declive del medio ambiente. La
“huella” medioambiental de la Humanidad ha aumentado espectacularmente en 20 años,
con una población creciente y un mayor uso de recursos naturales: energéticos, del
suelo y otros.

El Informe GEO-4 (Global Environement Outlook 4, en español Perspectiva Ambiental


Global 4) del PNUMA señala que la demanda que los humanos hacemos al planeta
indica que estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades. La actual huella
equivale a 22 hectáreas por persona, mientras que la capacidad natural de la Tierra es de
menos de 16 hectáreas por persona, se indica en el Informe.

Al mismo tiempo, la economía mundial ha tenido un crecimiento espectacular, con un


PNB global per cápita que ha pasado de 6.000 dólares a 8.000 dólares estadounidenses.
Pero, esta mayor riqueza ha ido a parar al mundo desarrollado y, a la vez, se ha
conseguido a costa de un enorme coste ambiental. El acopio de agua potable disponible
se ha reducido drásticamente desde la década de 1980; por ejemplo, en Asia occidental
ha pasado de 1.700 metros cúbicos por persona y año a 907 metros cúbicos en la
actualidad. A mediados del presente siglo podría reducirse aún más, hasta 420 metros
cúbicos por persona y año. En los últimos 20 años, la proporción de poblaciones de
peces que se han agotado se ha doblado, pasando del 15% al 30%. Al mismo tiempo, la
proporción de poblaciones que se estima que están sobreexplotadas ha pasado del 20%
al 40%.

La intensidad con la que se trabaja el suelo agrícola ha aumentado también, y con ella la
carga de erosión de los suelos, la escasez de agua, el agotamiento de nutrientes y la
contaminación. En 1987, una hectárea de tierra cultivada producía un promedio de 1,8
toneladas, pero debido a la intensificación el rendimiento ha aumentado a 2,5 toneladas.

El consumo de energía en los países desarrollados ha aumentado notablemente. En


Canadá y EE UU, por ejemplo, la demanda de energía ha aumentado en 19% desde
1987. Por su parte, las concentraciones de dióxido de carbono, uno de los principales
gases de efecto invernadero, son cerca de una tercera parte más altas que hace 20 años.

Se estima que las especies de animales y plantas están desapareciendo a un ritmo 100
veces más rápido que el registrado históricamente, en gran parte como resultado de las
actividades humanas. Los biólogos dan los siguientes porcentajes de especies
amenazadas: anfibios, 30%; mamíferos, 23%; aves, 12%.

Una creciente población humana, que se espera alcance los 9.000 millones a mediados
del siglo, producirá una creciente presión sobre la tierra, el agua y la biodiversidad. La
tierra habrá de cultivarse de manera más intensiva, o bien habrá de cultivarse una mayor
extensión. “En cualquiera de los dos casos, la biodiversidad sufrirá,” señala el Informe.
Con un telón de fondo de creciente degradación de los suelos y los océanos, de
incremento de la población y de extinción de las especies, aparece el espectro del
cambio climático, una de las principales amenazas que acechan a la Humanidad en este
siglo XXI. Existen ya pruebas “visibles e inequívocas” de que el calentamiento global
está teniendo otras repercusiones en el medio ambiente planetario, se indica en el
Informe GEO-4.

Mike Childs, director de campañas de Friends of the Earth (Amigos de la Tierra), ha


señalado que en el Informe queda claro que es precisa una acción política internacional
concertada con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y de
poner fin a la pérdida de vida animal y ecosistemas. “Este informe demuestra
claramente que también necesitamos cambios drásticos en la compresión de que la
degradación persistente del medio ambiente mundial amenaza el bienestar de todo el
mundo en el planeta,” ha afirmado.

“Nuestra respuesta a esta emergencia planetaria debe fundamentarse en el


aprovechamiento sorprendente ingenio humano con el fin de hacer de las próximas dos
décadas una época de innovación y de determinación para crear un mundo más justo y
verde.”

Veinte años de fracaso medioambiental


Desde 1987, cuando el decisivo informe de las Naciones Unidas Nuestro Futuro
Común, supervisado por Gro Harlem Brundtland, previó la necesidad de realizar
acciones concertadas para garantizar el futuro de la Humanidad, el estado del medio
ambiente global ha empeorado en muchos aspectos:

· La disponibilidad de agua potable se ha reducido drásticamente. Por ejemplo, en Asia


occidental, el agua potable disponible ha pasado de 1.700 m3 por persona y año a 907
m3, en gran medida a causa de la contaminación y la demanda;

· Los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera han aumentado en una tercera parte,
y la demanda de energía de países como Estados Unidos y Canadá es ya casi una quinta
parte más alta que en 1987;

· En 1987, se consideraba que alrededor del 15% de las poblaciones de peces del mundo
estaban agotadas, y que un 20% adicional estaba sobreexplotado. En la actualidad, se ha
agotado el 30% de las especies y un 40% más está sobreexplotado;

· El número de especies amenazadas de extinción se ha incrementado. Desde 1987, ha


habido un declive del 50% de las poblaciones de determinados animales de agua dulce,
y de un 30% de las especies terrestres y marinas.

· La intensificación agrícola de la tierra cultivada ha aumentado, lo que ha producido un


mayor impacto en términos de contaminación, agotamiento de nutrientes y uso del agua.
Una hectárea de tierra cultivada producía en 1987 alrededor de 1,8 toneladas, mientras
que en la actualidad produce 2,5 toneladas.

· La población humana se ha incrementado en un tercio desde 1987. Al mismo tiempo


se ha multiplicado por tres el comercio global, y el ingreso per cápita ha crecido en
promedio en un tercio, con un PNB global que ha pasado de 6.000 dólares a un total de
8.000 dólares estadounidenses hoy.