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EL SIRENO

DE GETXO
EL SIRENO
DE GETXO
UNA OBRA DE ARTE PARA LA CIUDAD

UN PROYECTO DE BEGIHANDI - GETXOPHOTO


ALGUNAS IDEAS 5

INTRODUCCIÓN 6

LA OBRA Y LA INSTALACIÓN 8

EL AUTOR 10

UNA MIRADA A LA OBRA FOTOGRÁFICA DE MARCOS LÓPEZ 12


POR ALEJANDRO CASTELLOTE (COMISARIO)

UNA APROXIMACIÓN A LA INSTALACIÓN DE LA OBRA 18


POR XABIER GOIKOETXEA (ARQUITECTO)

LA CREACIÓN DE UN PINTXO 20
POR FERNANDO CANALES Y PAUL IBARRA (RESTAURANTE ETXANOBE)

ANEXO: CV MARCOS LÓPEZ


GETXO

BUENOS AIRES
EL SIRENO
DE GETXO

ALGUNAS IDEAS
.El Ayuntamiento de Getxo adquiere temporalmente la obra fotográfica Sireno del Río de
la Plata, de Marcos López, para ser instalada en el Puerto Viejo de Algorta.

.Su autor, el argentino Marcos López, es un reconocido artista contemporáneo no sólo a


nivel de América sino también a nivel europeo.

.El Sireno encaja e interactúa armoniosamente con el entorno del Puerto pues ha sido
instalado en la pared del muelle para que las mareas lo cubran o descubran según van
cambiando.

.La instalación se ha hecho de manera respetuosa y armónica con el entorno. El Sireno


es una obra dinámica y no invasiva.

.Al adquirir una obra de arte fotográfica, Getxo reafirma su apertura a nuevas formas de
expresión artística como la fotografía, lo que en la actualidad se aprecia en muy pocas
ciudades. Esta acción dará un nuevo aire a la ciudad, un aire actual, diferente y asociado
con lo que viene por delante.

.Al ser una obra fotográfica la elegida, supone un reconocimiento a esta disciplina
artística y al colectivo de profesionales getxotarras.

.El arquitecto Xabier Goikoetxea ha creado un soporte específico para la imagen y su


especial ubicación.

.El proyecto del Sireno de Getxo contempla también la socialización de la obra en


el entorno. No se trata de instalar la imagen como único hecho, sino que se están
desarrollando distintas actividades en torno a la obra.

.Como primer paso se han unido los hosteleros de la zona y el reconocido cocinero
Fernado Canales, quienes han creado un pintxo asociado a la obra, el Pintxo Sireno.

.Es éste un proyecto multidisciplinar que auna fotografía, arquitectura y gastronomía.

.El Sireno de Getxo, es una iniciativa del colectivo Begihandi (organizadores del festival
de fotografía GETXOPHOTO) en colaboración con los vecinos, hosteleros, agentes
sociales del Puerto Viejo de Algorta y con el Ayuntamiento de Getxo.

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EL SIRENO
DE GETXO

INTRODUCCIÓN
Son muchas las ciudades del mundo que deciden invertir en obras de arte para
instalarlas en sus calles. Son ciudades que deciden apostar por la cultura, por acercar
el arte al ciudadano de a pie e introducirlo en su vida cotidiana. Se trata, principalmente,
de esculturas o arquitecturas de materiales y formas resistentes a la intemperie. Sin ir
más lejos, Getxo cuenta, entre otras, con la escultura de Vicente Larrea en la Plaza de la
Estación en Algorta; Donostia con El Peine los Vientos de Chillida; Bilbao con Puppy de
Jeff Koons, entre otros. Incluso existen casos más extremos como el de Londres, donde
el artista callejero Banksy ha convertido, sin quererlo, sus graffitis en un gran reclamo
para la ciudad. En muchos de estos casos, sobretodo cuando se atienden a criterios
de calidad e idoneidad, además de su función cultural, estas obras de arte instaladas
en la vía pública van más allá y poco a poco se convierten en iconos o símbolos de
esas ciudades, otorgándoles de esta manera un elemento identificativo asociado al
compromiso con el arte, la cultura y la calidad de vida.

El colectivo Begihandi (organizador del Festival de Fotografía GETXOPHOTO e impulsor


de este proyecto) y Alejandro Castellote eligieron para el Festival la poderosa y
rompedora imagen del internacionalmente reconocido artista argentino Marcos López: El
Sireno del Río de la Plata. Rápidamente se constató que esta imagen despertaba un gran
magnetismo y así se convirtió en una especie de icono del Festival. En cada una de sus
tres primeras ediciones el Sireno se ubicó en diferentes puntos de la ciudad a modo de
instalación.

A partir de ahí surgió la idea de instalar el Sireno por un período más largo en un lugar
en el que encaja muy bien: el muelle del Puerto Viejo de Algorta. Ahora el Ayuntamiento
hace suya esta propuesta y ofrece a getxotarras y visitantes la posibilidad de disfrutar de
esta obra. Getxo demuestra así, más aún si cabe, su compromiso con el arte y la cultura.

Además de la instalación de la obra por un periodo inicial de un año, este proyecto


contempla, sobretodo, la creación y desarrollo de acciones y actividades dirigidas a crear
vínculos de la ciudadanía con la obra, y por extensión, con Getxo. Como primer paso se
han unido los hosteleros de la zona y el reconocido cocinero Fernado Canales, quienes
han creado un pintxo asociado a la obra, el Pintxo Sireno.

Es un proyecto multidisciplinar que auna fotografía, arquitectura y gastronomía.

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Puerto Viejo de Algorta, Getxo
EL SIRENO
DE GETXO

LA OBRA Y LA INSTALACIÓN
El rumbo de la obra de Marcos López apunta redefinir mitos, iconos y obras de arte
universales desde el “sur”. Asume las tendencias de la moda de la fotografía en el
contexto del arte contemporáneo para adecuarlas al sentir y las particularidades propias
de la periferia. Según el propio autor: “Tomo ideas de las canciones populares, reciclo
clásicos, juego con obviedades, me invento mitos. A la sirenita de Copenhague la
transformé en un sireno del Río de la Plata y La última cena la hice al mediodía, comiendo
un asado con amigos. Y para terminar, donde me doy por por satisfecho, donde me doy
cuenta de que una obra tiene magnetismo, es cuando los muchachos del laboratorio,
que están acostumbrados a enrollar metros y metros de imágenes, se detienen en alguna
de mis imágenes y deslizan un comentario cómplice. Una delicada forma de elogio: Qué
bueno está el sireno maestro, ¿dónde lo pescó?”. A lo que añade: “El Sireno del Río de la
Plata es una metáfora de la periferia. Apareció una mañana medio ahogado en las aguas
del Río de la Plata. El río sin orillas que se parece al mar. El río por donde entraron los
conquistadores a buscar el oro de la inmensa América. El Sireno es una ilusión.”

LA INSTALACIÓN
La fotografía Sireno del Río de la Plata está instalada en el muelle de Ereaga de manera
que interactua con el mar, es decir, la imagen ofrece diferentes lecturas en función de
la marea: la pleamar nos dejará ver únicamente el retrato de un hombre con el torso
desnudo, mientras que a medida que baja la marea se va desvelando que se trata de
un ser marítimo, un Sireno. Un ser que puede convertirse en un nuevo y enigmático
habitante de la bahía de Ereaga. Un personaje que invita a imaginar, que encarna y refleja
la tradición costera del municipio y que recuerda el pasado carácter industrial de la ría.

El arquitecto bilbaino Xabier Goikoetxea ha sido el encargado de diseñar y construir una


estructura específica para la imagen del Sireno. Se trata de un soporte no rígido que se
adapta a los vaivenes del mar y otorga movilidad a la imagen. La estructura la conforman
un conjunto de 30 tubos rectangulares de acero inoxidable ensartados interiormente con
varios cables, los que cuelgan de varias argollas del muelle del Puerto Viejo.

Características técnicas
Obra: Sireno del Río de la Plata, 2002
Dimensiones de la obra: 170 x 300 cm.
Peso: 258 kgs.
Imagen: impresión en vinilo de alta adherencia sobre lamas de acero inoxidable

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08:15 AM 09:32 AM 10:46 AM

11:53 AM 13:09 AM 14:27 AM


EL SIRENO
DE GETXO

EL AUTOR
Santa Fe, Argentina, 1958. Abandona sus estudios universitarios de Ingeniería para
dedicarse por completo a la fotografía, trasladándose a Buenos Aires, donde reside en
la actualidad. Marcos López ha desarrollado una extensa y personalísima obra a lo largo
de los últimos treinta años. Su trabajo se nutre de múltiples fuentes de la imaginería
latinoamericana, desde los muralistas mexicanos hasta las telenovelas, pasando
por la publicidad y el histrionismo cromático de la propaganda callejera o el kitsch
mezclado con los boleros. Pocos, muy pocos autores disponen de un universo tan
propio, tan reconocible y tan incisivo como el suyo. El conjunto de su serie Pop Latino
y sus posteriores trabajos, no sólo proponen la sustitución de una iconografía ajena
por la mestiza que se ha ido generando de forma autóctona en el continente. Su obra
forma parte de colecciones importantes como la del Museo de Bellas Artes (Buenos
Aires), Museo Reina Sofía (Madrid), Musac (León), Ivam (Valencia), Museum of Fine Arts
(Houston), Museo Nacional de Bellas Artes (Caracas), Casa de las Américas (La Habana),
Colección Daros-Latinoamerica (Zurich), entre otras.

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Marcos López
EL SIRENO
DE GETXO

MARCOS LÓPEZ,
O EL PARADIGMA SUBVERTIDO
POR ALEJANDRO CASTELLOTE, COMISARIO DE FOTOGRAFÍA

Marcos López es, sin lugar a dudas, uno de los artistas más representativos de ese
espacio socio-cultural que llamamos Latinoamérica. Su obra está plagada de menciones
a la cultura contemporánea y se surte de los referentes iconográficos que ésta ha
incorporado a nuestro imaginario colectivo. Desde que a comienzos de la década de
los noventa comenzara a realizar su serie Pop Latino, sus fotografías tienen la vocación
de recuperar la complicidad con el espectador. Una complicidad que, en su opinión, se
difumina en nuestros días: “a menudo los artistas contemporáneos sólo hablamos entre
nosotros”. Marcos López prefiere el lirismo dicharachero del argot popular frente a la
jerga elitista, y con frecuencia incomprensible, que se maneja en los escenarios del arte.
Las voluntarias conexiones de su obra con la cultura cotidiana se han visto reforzadas
en su última exposición en la Galería Ruth Benzacar de Buenos Aires con la invitación
a interpretar sus obras que Marcos López hizo a diferentes artesanos populares de
América Latina. Los objetos resultantes de esa colaboración fueron considerados por la
crítica como “un gesto anárquico frente a la figura del artista y la circulación del objeto de
arte; una irreverencia frente a la sacralización y el valor de la “alta cultura” que atraviesa
la obra de López desde sus primeras fotografías. Es también un gesto democrático ya
que las voces se multiplican, y todas ellas, horizontalmente, destruyen la verticalidad que
se organiza en torno a la figura del artista en la cultura moderna”. Desde esa posición
desmitificante que adopta en sus obras, resulta coherente su posición de permitir
que las imágenes por él creadas sean reinterpretadas por aquellos a quienes van
dirigidas. Especialmente cuando se sincronizan con los códigos locales del sitio
que las acoge.

No es extraño que en los últimos años algunas de sus obras hayan salido del marco de
las salas de exposiciones, para ocupar los espacios públicos y dialogar con la gente
normal. Ejemplos de ello serían el gigantesco mural de 88 x 34 metros que se instaló
en la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires o el Sireno del Río de la Plata que se ubicó en
el puerto de Getxo durante la segunda edición del festival internacional de fotografía
GETXOPHOTO. No se trata de arte público en el sentido que habitualmente adoptan
los encargos de las instituciones a los artistas para decorar las ciudades. Es arte
que va dirigido a la comunidad desde los espacios públicos y que ha abandonado
como icono al héroe en forma de estatua ecuestre.

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Terraza, mural en edificio Del Plata, Avenida 9 de Julio, Buenos Aires, Argentina. 2009

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En la historia del arte, los retratos de los poderosos nunca tuvieron como máxima
prioridad el parecido con el personaje pintado; dado que la mayoría de la gente ignoraba
la apariencia real del sujeto, lo más importante era representar su poder a través de la
pose, las ropas y los ornamentos, todo ello enmarcado en un escenario grandilocuente
que subrayara la dimensión mayestática del personaje. Del mismo modo, pero en la
escala de lo cotidiano, en las fotografías de Marcos López los héroes no tienen rostros
reconocibles; incluso los mitos locales -pongamos por ejemplo la figura de Carlos Gardel
o de Perón- son copias precarias del original. Desde la teatralidad de sus imágenes
emergen actores en los que nos podemos reconocer gracias a la textura iconográfica
con que los contextualiza. Esa que él llama “la textura del subdesarrollo” es la que
se convierte en símbolo de una sociedad que a menudo ha basado su identidad en
los referentes prestados por las culturas centrales.

En sus fotografías se solapan muchas capas semánticas que aluden a diversos aspectos
de esa Latinoamérica mestiza omnipresente en su obra. Así en Autopsia (2005) no sólo
coinciden las referencias a la Lección de Anatomia de Rembrandt o al testimonio de
la muerte del Che que registrara Freddy Alborta en 1967; el cambio de género al que
somete al cadáver también habla lateralmente de esa ración extra de violencia que
sufren las mujeres en el continente americano y, por extensión, en el resto del mundo.
Una violencia más sorda, invisible en los grandes postulados reivindicativos de los
partidos políticos, y que apenas dispone de símbolos icónicos en el masculino santuario
latinoamericano de mártires populares. También en Sireno del Río de la Plata (2002)
conviven las referencias en grado de simultaneidad: detrás de la evidente mención
a la Sirenita de Hans Christian Andersen, que se exhibe en el puerto de Langelinie
en Copenhague, cambiada de género y mutado su recoleto escenario por el de la
rivera de un río plagada de residuos, sale a la superficie la memoria de la dictadura
militar argentina que arrojó a los disidentes a esas aguas que ahora aparentan
tranquilidad. En la obra de Marcos López la tragedia acecha permanentemente a
la sonrisa. El Sireno permite además contemplar algunas de las mutaciones formales y
conceptuales que se han producido en la fotografía de Latinoamérica en la década de los
noventa: entre ellas, la ruptura con el academicismo documental y la sustitución de los
mitos por los protagonistas anónimos de la historia.

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Autopsia, Buenos Aires, Argentina. 2005

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EL SIRENO
DE GETXO

A ese respecto, suele decir Marcos López que su obra es hija ilegítima de Diego Rivera
y Andy Warhol. Contiene el relato didáctico de la historia que emerge de los murales del
primero y la elevación de lo popular y lo cotidiano a la categoría de arte que abanderó el
segundo; pero en mi opinión aflora también el poso de la pintura religiosa, del barroco
colonial como paradigma del sincretismo en el arte latinoamericano. De nuevo un canon
impuesto y de nuevo un paradigma subvertido. En sus fotografías los arquetipos
han sido sometidos a una suerte de piñata, como celebración amarga de un paraíso
prometido que una y otra vez se confirma como estafa. En tanto que celebración se
hacen visibles la estridencia, el exceso y la sátira, pero sus puestas en escena remiten a
menudo al momento posterior a la fiesta: al crudo regreso a la realidad. Su crónica social
no se apoya en la tradición de la fotografía documental “comprometida” que predominó
en Latinoamérica durante muchas décadas del siglo XX, pero no por ello sus imágenes
renuncian a ser documentos. Son documentos en forma de parodia, pero documentos
al fin y al cabo. De ellos extraemos una información adicional de orden económico,
cultural, político y social aunque no esté adscrita al momento decisivo que preconizara
Henri Cartier-Bresson, sino más bien a momentos híbridos de realidad y ficción,
dotados de una temporalidad que se expande desde el presente hacia el pasado, para
no olvidar de dónde venimos aunque no sepamos a dónde vamos. Frente a ese instante
decisivo que fue bandera para el documentalismo del siglo pasado, Marcos López
demora la construcción de su imagen a la intervención de ese segundo obturador que
es la manipulación digital. Mediante esa herramienta adopta el rol de director de escena,
coreografiando la posición y el gesto de los actores y responsabilizándose de todos
los elementos que se incluyen en la imagen. Busca la complicidad de los espectadores
desde una gramática que debe mucho a la publicidad, al cine, al teatro, al cómic y a los
tableaux de la pintura clásica: todos sabemos que eso que él denomina “una crónica
socio-poética” de su entorno es ficción, pero reconocemos la concordancia de las
emociones representadas con las que vivimos en la realidad.

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Marcos López, Galería Ruth Benzacar

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EL SIRENO
DE GETXO

LA EXPERIENCIA DEL SIRENO


POR XABIER GOIKOETXEA, ARQUITECTO

Las primeras sensaciones que tuve al recibir el encargo fueron agridulces: por un lado
una enorme felicidad por la confianza depositada en mí para participar en un proyecto
tan bonito, aunque a continuación tuve unos días de angustia por enfrentarme un
problema que al comienzo no intuía siquiera cómo iba a tratar.

La componente técnica del problema no parecía que pudiera solucionarse: “es


impredecible el empuje y el arrastre de las olas, no está reglamentado en ninguna
normativa”, me decía mi amigo y profesor de estructuras de la Escuela de Arquitectura,
Jose Caro. Y el muelle de piedra arenisca sufre un deterioro natural en el ambiente
marino que desaconseja utilizarlo como elemento de soporte, por no decir que hace tres
años un temporal lo descabezó. “Recomendamos una cimentación independiente desde
el fondo del mar”, aseguraban los ingenieros especialistas en astilleros.

Recordaba la fotografía porque ya había sido exhibida en ediciones anteriores de


GETXOPHOTO y la veía verdaderamente inspiradora, aunque mucho más la idea de
convertirla en imagen de Getxo, idea realmente fantástica. El Sireno del Río de la Plata
me habla de la capacidad que tenemos de resurgir a pesar de todo. Y es que aparece
sereno, aunque rodeado de residuos, desprendiendo belleza y elegancia.

Fue la contemplación de la imagen la que me dio la clave. ¿Por qué enfrentarse a la


fuerza del mar con una colocación rígida y estática a un muelle inestable? ¿Y si se
moviera realmente jugando con el mar, adaptándose a los movimientos de las olas? Así
empecé a imaginar un soporte compuesto de piezas -como la cola del sireno-. Pensaba
al principio en una composición más “romántica”, con diferentes piezas recicladas como
las que aparecen en el fondo de la fotografía, pero esta opción no era compatible con la
posterior adherencia del vinilo impreso.

Otra idea motora fue la posibilidad de transportar la instalación, y a partir de ahí surgíó la
propuesta definitiva: una balsa en la que el Sireno podría haber llegado desde el otro lado
del Atlántico para comunicarnos su mensaje: por muchos problemas que nos acorralen,
podemos levantarnos y afrontarlos con sencillez y elegancia.

La composición se resuelve así con tubos horizontales ensartados con cables para
permitir el movimiento deseado de la cola. Todo en acero con la calidad necesaria
para responder al ambiente marino y a los posibles golpes de objetos a la deriva.
Y los cables, en número de cuatro, permitirán un descuelgue cómodo de la pieza y la
posibilidad de utilizar otros soportes en distintos lugares. Finalmente, para evitar que
el mar arranque la pieza se han multiplicado las fijaciones, todas dirigidas hacia la
base del muelle, que es de hormigón.

Y ahora, tras conocer algún detalle de los otros proyectos que en paralelo están
desarrollando profesionales, como por ejemplo Fernando Canales en colaboración con
los hosteleros de la zona, estoy impaciente por ver la magnitud definitiva de la obra, y las
reacciones de los usuarios habituales del muelle en especial, y las de los getxotarras que
pueden verse representados en un trabajo hecho con amor e ilusión.

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Detalle de la estructura

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EL SIRENO
DE GETXO

LA CREACIÓN DE UN PINTXO
POR FERNANDO CANALES Y PAUL IBARRA,
RESTAURANTE ETXANOBE

Al Sireno lo conocíamos de vista, nos habíamos cruzado con él


algún domingo soleado en el Puerto Viejo mientras esperábamos
nuestra ración de rabas. Cuando cruzó la puerta del Etxanobe,
irradiando alegría y vitalidad, para proponernos que nos
inspiráramos en su imagen para crear un pintxo, no lo dudamos un
solo segundo.

El Sireno es un tipo entrañable, moderno, cosmopolita y muy


viajado (hasta tiene una novia en Copenhague). Así que no nos
ha costado imaginárnoslo en el puerto de Estambul, el mar de
Marmara, allá en el límite entre Europa y Asia, relamiéndose
mientras sabarea un delicioso kebab en pintxo -de los que ponen
por allí-, mientras su mente rememora alguno de los manjares que
tenemos por aquí, pues por alguna razón ha decidido pasar una
temporadita en el Puerto Viejo de Algorta.

Así que lo del pintxo ha sido coser y cantar, le hemos preparado


una brocheta de kebab mixta de langostino, pollo y algún alga de
esas que tanto le gustan, y para que unte, hemos cocinado un
sabroso ketchup vasco preparado con buenos tomates de huerta,
pimiento choricero, anchoas en salazón, miel y vinagre de sidra.

On egin.

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Restaurante Etxanobe

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EL SIRENO
DE GETXO

CONTACTO
Simple Comunicación – Joana Uriarte
joana@simplecomunicacion.com / www.simplecomunicacion.com / +34. 944.130.507 /
+34.626.653.239

Ayuntamiento de Getxo – Area de Comunicación (Javier García)


jgarcia@getxo.net / +34.944.910.941

www.marcoslopez.com
www.etxanobe.com

Begihandi - GETXOPHOTO
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