Você está na página 1de 51

L A HERMENÉUTICA ANALÓGICA

v LA EMANCIPACIÓN DE
AMÉRICA LATINA

ALEJANDRO MARTÍNEZ DE LA ROSA

MÉXICO, 2 0 0 3
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 7

POSTULADOS TEÓRICOS GENERALES 13

PROBLEMAS INTRODUCTORIOS 19

PROBLEMAS EPISTEMOLÓGICOS 33

PROPUESTA METODOLÓGICA A PARTIR DEL ANÁLISIS

DEL DISCURSO 53

PROBLEMAS POL ¡TICOS-SOCIALES 67

Primera edición. 2003


PROPUESTA GENERAL 93
© Alejandro Martínez de la Rosa
© Editorial Torres Asociadas
Coras. Manzana 110. ble 4. ini. 3, Col. Ajusco, BIBLIOGRAFÍA 99
Delegación Coyoacán. 04300, México, D. F.
Tels. 5618-7198 y 5610-7129

Esla publicación no puede reproducirse toda o en partes, parafinescomerciales.sin la


previa autorización escrita del titular de los derechos.

ISUN 970-9066-12-9
INTRODUCCIÓN

El presente trabajo propone el esbozo de un modelo de teoría crí-


tica global de interpretación de la realidad latinoamericana, el
cual relacione trabajos teóricos de distintas disciplinas —como
el análisis del discurso, la filosofía, la antropología, la teoría de
la comunicación, etc.—, en un afán por aportar, a partir de la her-
1
menéutica analógica. una filosofía emancipatoria que unifique
de alguna manera los distintos intentos de librarnos de la hege-
monía económica, política y cultural ejercida por los países más
2
industrializados. No obstante el reduce i onismo, inevitable y ne-
cesario, de todas las vertientes trabajadas, así como la falta de una
cjemplificación más extensa de los postulados, me he entregado
a la tarea de interpretar algunas problemáticas actuales que servi-
rán de hilo conductor dentro del análisis general. Por el momen-

1
Esta hermenéutica es una propuesta del filósofo mexicano Mauricio Béu-
cliot. Ver su libro Tratado da hermenéutica analógica, México: UNAM-ítaca.
2000 (2". edición).
- Sobre este lema sigo la tradición de una filosofía de la praxis latinoamerica-
na como la presenta Z E A , Leopoldo. 1989. La filosofía americana como filo-
sofla sin más. México. Siglo XXI editores. 13" edición.
8

lo me abocaré únicamente a plantear las líneas generales de ta


ya que puede entrar en conflicto con las costumbres y tradición»-:,
propuesta, sin ahondar en algún estudio de caso específico.
de algunos de ellos, por lo cual resulta indispensable plantearse
El siguiente estudio basa su disertación en la teoría analítico- tres preguntas: ¿Cómo repercutiría la democracia en dichas co-
interpretativa del discurso, de donde se puede postular una teoría munidades? ¿Bajo qué postulados filosóficos y morales puede
general para las ciencias sociales y las humanidades en relación universal izarse un conjunto de normas supuestamente inherentes
con dicho afán emancipatorio. Por supuesto, en este trabajo no se a toda convivencia humana? ¿La democracia es una propuesla í
agotará, ni con mucho, la revisión de las problemáticas latinoa- discutir con todas las comunidades del mundo o es una imposi
mericanas; no obstante, lo que se busca es una justificación y 4
ción hegemónica hacia pueblos subalternados? Por supuesto, no
legitimación teórica profunda para defenderse ante el embate de pretendo encontrar el hilo negro dentro de un tema amplio y eapi
la cultura hegemónica, que tan cara nos ha cobrado la supuesta noso, sino determinar algunas herramientas metodológicas para
entrada a la modernidad. Dos serán los temas medulares del tra- estudiar el problema desde perspectivas que suelen olvidar algu-
bajo: la diversidad cultural y la democracia. Dentro del primero, nos teóricos no interdisciplinarios o las instituciones gubernii
estudiaremos la posibilidad de una filosofía intercultural y su mentales al momento de implementar proyectos culturales unih
necesaria legitimación teórica a partir de la experiencia latinoa- teralmente. Tampoco abordaré por el momento la problem¡ilic;i
mericana; en cuanto al segundo, abordaremos los debates actua-
les sobre democracia en México y su inevitable relación con las
José Luis. 1999. Más allá de lapos-modernidad. España, ediciones Miloto. I"
problemáticas sobre pluralismo cultural.
edición.]) 'pueblos primitivos', 'pueblos atrasados' (ambos plantean un evo
Los cientistas sociales saben que, a raíz de los avances tecno- lucionismo unívoco en el cual las comunidades llamadas occidentales sorlun
el paradigma a alcanzar [BAGÚ, Sergio. 1970. Tiempo, realidad social y co
lógicos de la globalización, la democracia se puede problemati¬ a
nocimiento. México. Siglo XXT editores. 15 edición.]),
zar como una manera de unlversalizar algunos postulados éticos 1
El término 'cultura subalterna', utilizado por Antonio Gramsci, no es d«l
y axiológieos inherentes a ella. Debido a lo anterior, es indispen- todo adecuado desde el punto de vista que ninguna cultura se encuentro lobft
otra de antemano, una cultura subalterna lo es porque existe otra culturo licu.i>
sable la proposición de escenarios futuros que puedan surgir de la
momea que la opaca y la ataca, directa o indirectamente; asi, prefiero utlHzni
3
adopción de la misma en comunidades aisladas no occidentales, el término culturas subalternadas: ninguna cultura nace subalterna, sino qut

. 1
- Traíate de emplear el término comunidades aisladas no occidentales, a las
otra cultura la subalterna. [ARRIARÁN C U E L L A R , Samuel. 2001, Oiobaíl
zaciúny multiadtitralismo. México. Universidad Pedagógica Nacionnl. I* edi-
ción; CASTRO-GÓMEZ, Santiago y Eduardo M EN DIETA, (coord.) 1998
usuales maneras de nominar a los 'pueblos indígenas', 'pueblos indios' (am- Teorías sin disciplina. México. Miguel Ángel Porrúa/University of Sari l inu
a
bos resultan denigrantes debido a su sentido histórico [GÓMEZ-MARTINEZ, cisco. I edición.]
10 11

de conceptualízar históricamente el término democracia —ya sea tros países latinoamericanos para darse cuenta de ello; tanto los
igualitarista, jacobina, orgánica, delegatíva, comunitaria, etc.—j> países dominantes como los Estados-Nación han hecho proyec-
sino solamente problematizar interdisciplinariamente la demo- tos de 'desarrollo', los cuales redundan en una aspiración homo-
cracia representativa, desde un punto de vista teórico, optando geneizadora, que no ha repercutido hasta ahora ni en la mejora de
por una democracia más participativa. las condiciones de vida de las comunidades aisladas ni tampoco
6
A su vez, para estudiar el multiculturalismo, se necesita de en- en su inserción definitiva en la cultura occidental dominante.
trada mencionar que no es una repercusión directa de la globali- Por ello es indispensable partir de dichos problemas.
zación; no es un hecho que haya surgido en la actualidad, sino
que el hombre es diverso desde que es un ser social; no obstante,
siempre se ha dado la espalda a la diversidad; lo que ha ocurrido
en las últimas décadas es que los medios de comunicación nos
han acercado a otras formas de pensar y de vivir gracias a los me-
dios de comunicación masivos, pero cabe preguntarse si por sólo
unas imágenes de culturas lejanas se puede decir que las conoce-
mos, o si estamos preparados para entenderlas.
Por el otro lado, es necesario plantearse la pregunta de si la de-
mocracia, independientemente de intereses bien intencionados,
no es otra faceta de un intervencionismo cultural que ha caracte-
rizado a los países económicamente dominantes con respecto a DER FRANK, André. "El desarrollo del subdesarrollo" en V.V.A.A. 1973.
5
los países periféricos; cabe solamente revisar la historia de núes- América Latina: Dependencia y subdesarrollo. Costa Rica. Editorial U.C.A.]
por lo que prefiero una división hegemonía/subalternidad, que además, plantea
una perspectiva más cultural. [ARRIARÁN CL'ELLAR, Samuel. Op. cit.j
5
No es lan adecuado realizar una división entre centro y periferia, utilizada por \ Con respecio al caso peruano, podría revisarse MARIÁTEGUI, José Carlos.
los desarrollislas de la CEPAL en la década de los cuarenta y cincuenta, [RO- 1976. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. España. Edito-
a
DRÍGUEZ, Octavio. 1993. La teoría del subdesarrollo de la CEPAL. México. rial Crítica. I edición española. También MORALES VERA, Sofía Tayka.
a
Siglo XXI editores. 8 edición.] porque cada pais tiene su centro y periferia, "La hermenéutica analógico-barroca. Un camino para la fundamentación de
como lo comenzó a postular Pablo González Casanova (colonialismo interno) los derechos humanos desde el pensamiento latinoamericano" en ARRIA-
[GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. 1983. La democracia en México. México. RÁN, Samuel y Elizabeth HERNÁNDEZ. 2001. Hermenéutica analógica-ba-
a
a
Ediciones Era. 14 edición.] y André Gunder Frank (metrópoli/satélite) [GUN- rrocay educación. México. Universidad Pedagógica Nacional. I edición.
POSTULADOS TEÓRICOS GENERALES

Como filosofiade referencia, me baso en los trabajos que realiza desde


Alemania el filósofo cubano Raúl Fornet-Betancourt, específicamen-
te en su libro La filosofía inlercaltural, en donde plantea la necesidad
de estudiar las culturas no occidentales para poner en tela de juicio el
logocentrismo que trae la globalización; asimismo, el promocionar un
diálogo abierto y creativo entre los pueblos en donde sus costumbres
se vean enriquecidas unas a otras y no se caiga en la adopción forzosa
7
de un solo modo de pensar y de vivir. No obstante el agudo trabajo de
Fomet, es necesario aportar herramientas que nos ayuden al momento
de interpretar la realidad, las cuales resulten más concisas y contextua-
lizadas con la realidad latinoamericana, en un afán de llevar a la pra-
xis los postulados interculturales. Para ello, utilizaré como modelo in-
terpretativo la hermenéutica analógica propuesta por el filósofo mexi-
cano Mauricio Beuchot, que aparece postulada principalmente en su
texto Tratado de hermenéutica analógica, aparecido en 1997.8 Dicha

7
FORNET-BETANCOURT, Raúl. 1994. La filosofia intercultural México.
a
Universidad Pontificia de México. I edición.
« BEUCHOT PUENTE, Mauricio. 2000. Tratado de hermenéutica analógica.
México. Ítaca/UNAM. 2" edición.
14
1 5

tesis trabaja el problema de la interpretación en algunos aspectos de la el estudio de todas las ciencias sociales, ya que se puede estable-
teoría social como la epistemología, el psicoanálisis, la semiótica y la cer cómo un autor de cualquier discurso, ya sea artístico, religio-
filología. Beuchot propone, a partir de una revisión histórico-filosófi- so, político, etc. interpreta y construye dicho discurso, si su alu-
ca, que la interpretación se ha movido entre dos grandes vertientes: el sión a la realidad y a una ideología en particular es equivocisla o
univocismo y el equivocismo, en donde la primera estaría formada por univocista.
todas las tradiciones del pensamiento que tienden a una visión positi- Cabe también considerar que Mauricio Beuchot se ha interesa-
vista, o sea, que buscan y tratan de afirmar que sólo hay una interpre- do por el problema del muhiculturalismo, lo cual queda expresa-
tación válida; en cambio, la segunda estaría formada por las corrien- do en los ensayos reunidos en el libro Neobarrocu, hermenéutica
tes, más actuales por supuesto, en donde todas las interpretaciones son y muhiculturalismo, en donde propone un pluralismo cultural
válidas, cayendo en un relativismo extremo. analógico, distinto del neoliberal y del comunitarista, así como
Así, Beuchot acepta que la hermenéutica analógica tiende al una diafilosofía precisa que cae dentro de una filosofía antropo-
equivocismo, o sea, aceptar que pueden existir varias interpreta- lógica. ' 1

ciones válidas, pero que tienen que ser jerarquizadas para poder Otra teoría es la del ruso Tzvetan Todorov, expresada en su
escoger una o unas pocas y trabajar con ellas, vía la búsqueda de libro Simbolismo e interpretación, publicado en español en
su analogicidad, ya que el equivocismo extremo nos lleva a un 12
1988. En las conclusiones de dicho trabajo se establece que se
caos y a una imposibilidad operativa para obtener alguna conclu- pueden reducir las diversas vertientes del conocer del siglo
9
sión del trabajo interpretativo. Esta tesis se encuentra ya bastan- pasado a dos formas de interpretar la realidad: la interpretación
te reconocida filosóficamente. Actualmente se está retomando la operacional y la interpretación finalista, en donde la primera
hermenéutica analógica en diversos campos del saber, como lo serían las interpretaciones que determinan la estructura del ob-
atestigua ei libro Hermenéutica analógica.™ jeto de estudio, el cómo se construye el objeto, el discurso,
La tesis hermenéutica, aplicándola a un ámbito general, y no
sólo para la interpretación ta! cual de textos, puede utilizarse en
íl ARRIARÁN CUÉLLAR, Samuel y Mauricio BEUCHOT. !999.Filosofía,
a
neobarrocoy multiculturalisme. México. Editorial ítaca. I edición. Un traba-
jo que revisa dicha tesis sobre el pluralismo cultural de Beuchot es SALCE-
9
La idea no es nueva [v. gr. CARR, Edward H. I9S5. ¿Qué es la historia?. DO AQUINO, Alejandro. 2000. Hermenéutica analógica, pluralismo cultural
México. Planeta/Artemisa. Pedición.], pero no se había presenlado como filo- a
y subjetividad. México. Editorial Torres Asociados, I edición.
sofía epistemológica coherente desde tantas disciplinas. , 2
TODOROV, Tzvetan. 1992. Simbolismo e interpretación. Venezuela. Monte
10 A
CONDE, Napoleón. 2002. Hermenéutica analógica. México. I edición. A
Ávila editores. 2 edición.
16 17

como lo son el formalismo ruso, la teoría antropológica de Lé¬ cuentran en un ámbito discursivo (identidad discursiva), mientras
vi-Strauss, etc.; en cambio, la segunda estaría formada por in- el yo comunicante y el tú interpretante se encuentran en un ámbi-
terpretaciones que de antemano ya tienen una visión particular to social en donde el mensaje y su interpretación dependen de la
de todo objeto de estudio, como la exégesis patrística (todo se situación de comunicación en que se encuentran (identidad so-
interpreta como obra de dios), el psicoanálisis (todo se inter- cial). Existen siete situaciones de comunicación distintas, las cua-
preta bajo la luz de los complejos orales, anales y genitales) o les tienen una relación particular entre el yo y el tú: prescripción,
el marxismo (todo se interpreta como lucha de clases y modos incitación, información, instrucción, solicitación, demostración y
de producción). ficcionalización, las cuales se pueden diferenciar en cuanto a la in-
De lo anterior podemos vislumbrar que las dos formas de inter- tención del yo, la posición comunicativa del yo ante el tú, y la po-
13
pretar son concurrentes —han sido rivales, ya que algunos teóri- sición del tú ante el y o .
cos han optado por una interpretación univocista—. Asimismo,
en los estudios históricos, filosóficos, sociológicos, culturales y
antropológicos —podría sonar redundante, pero los teóricos no
interdisciplinarios en ciencias sociales lo obligan— se debe tener
en cuenta ambas partes, para no caer en etnografías estériles por
un lado, ni en críticas advenedizas y faltas de sustento teórico por
el otro.
Otra teoría a utilizar será la presentada por el francés Patrick
Cliaraudeau en el seminario "Análisis del discurso. Entre la len-
gua y la comunicación", dado en junio de 2 0 0 2 en la Universidad
Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, donde propone un modelo
de análisis del discurso dividiendo tanto al emisor como al recep-
tor comunicativo en dos entidades que en la práctica son indiso-
ciables, pero que para el análisis es indispensable separarlas: el
emisor se divide en un yo enunciador y en un yo comunicante,
mientras el receptor se divide en un tú destinatario y un tú inter-
!'5 El trabajo de GÓMEZ-MARTÍNEZ, José Luis. Op. cít., refuerza los postu-
pretante. Tanto el yo enunciador como el tú destinatario se en- lados de Cliaraudeau.
PROBLEMAS INTRODUCTORIOS

Diversidad e identidad

La diversidad es uno de los tópicos más estudiados por las cien-


cias sociales y las humanidades en las últimas décadas, dado eí
interés surgido a partir de la globalización y, en especial, por el
rápido traslado de información; algunos teóricos no pueden deli-
-
mitar ni reconocer bien a bien los cambios simbólicos y sociales;
así, se ha creado el falso problema de la diversidad: la diversidad
como algo caótico de donde no se podrá proponer una teoría con
la cual estudiar cada caso, cayendo en una atomización tanto de
la sociedad como de las teorías, con lo cual se le teme a la mix-
tura extrema de discursos e ideologías que no van a poder ser
14
decodifícadas y a la interdisciplinariédad.
Afirmo que la diversidad es un falso problema, ya que los
pueblos latinoamericanos siempre han sido diversos y bastaría
solamente una revisión rápida de la historia para demostrarlo
—no hay pureza racial y mucho menos ideológica, ni siquiera

M
Martín Hopenhayn plantea el problema de la atomización social claramen-
te. HOPENHAYN. Martín. 1995 Ni apocalípticos ni integrados. México. Fon-
a
do de Cultura Económica. I edición.
20 21

en países que en algún momento de su historia iniciaron la Unido estrechamente al concepto de diversidad se encuentra
homogeneización por la fuerza de la ideología, como Alemania el de identidad. Se alude a que la diversidad, como un cúmulo
o la Unión Soviética— .'5 La diversidad es un equivocismo 'extremo' de identidades, llevará a la ingobernabilidad y al caos
natural de las sociedades, no sólo modernas, sino de todos los dentro de las sociedades que aspiran a la 'modernización' y al
tiempos. 'progreso'. Como se dijo anteriormente, nuestros países siempre
Se plantea el problema de la diversidad a partir de que los teó- han sido diversos. Entonces, ¿cómo se pudo asumir en un mo-
ricos no pueden 'leer' lo que pasa afuera de sus escritorios y, por mento dado una identidad, ya no digamos continental, nacional?
supuesto, proponer teorías para la multiplicidad de problemáti- ¿Existe realmente una identidad única cuando se crean los paí-
cas culturales, económicas y políticas. Por ejemplo, en México ses? Por supuesto que no: existe uno o algunos rasgos identita-
se trata de casar la legislación del gobierno con los usos y cos- rios que los une, pero no es que todas las personas tengan una
tumbres de algunas comunidades aisladas de tradiciones no 'identidad única'.
occidentales; aquí entra la problemática de la diversidad, pero no Por ejemplo, en las luchas de independencia de los países
en el sentido de que dichas comunidades se destruyan a sí mis- latinoamericanos no hay una identidad única; tanto criollos
mos o que sus maneras de legislar sean obsoletas o totalmente como mestizos e indígenas lucharon por su liberación del yugo
deleznables, sino sólo porque se les obliga a entrar en un plan colonialista, y al terminar la insurrección, cada uno mantuvo
16
general productivo para llevarlos al 'desarrollo' —¿el desarrollo sus rasgos ¡dentitarios anteriores; también en las revolucio-
según quién?—. El indi gcnismo y las culturas subalternadas no nes del sigio pasado la idiosincrasia de los sublevados era
se extinguen ni están en proceso de descomposición porque sus diversa. Los cambios sociales surgen de una idea análoga con
usos y costumbres los hayan llevado a eso, sino porque existe un respecto a una realidad que les atañe a todos, aunque tengan
ataque cultural, político y económico que borra sus rasgos iden- rasgos identitarios distintos. Así también, la identidad es un
titarios. falso problema. La identidad, con mayúscula, no existe y nun-
ca ha existido, entonces no se le debe tener miedo a la diversi-
dad en principio. La Identidad es un univocismo falaz y enga-
15
En los últimos años suele llamársele a la URSS: ex Unión Soviética, en
donde se muestra ya de antemano una acción ideológicamente deslegitimado
ra en el discurso, no se dice la ex Nueva España, o el ex Imperio Austro-Hún- P DELGADO D E CAN TÚ, Gloria M. 1993. Historia de México I. México.
a
garo o el ex Imperio Romano; con el prefijo 'ex' se quiere remarcar la caída Alhambra. I edición; PEASE G, Y., Franklin. 1996. Breve historia contempo-
a
del modelo soviético. ránea del Perú. México. Fondo de Cultura Económica. I reimpresión.
22 23

fioso, y la diversidad no significa necesariamente dispersión y Lo anterior puede estar fundamentado teóricamente con la tesis
equivocidad. 17
lingüística de Noam Chomsky, en cuanto a la existencia de estruc-
El nacionalismo mexicano fue, como en todos los países latinoa- turas superficiales y estructuras profundas en el lenguaje; las pri-
mericanos, una necesidad para protegerse de las invasiones ex- meras son las formas en que enunciamos una idea, las segundas
tranjeras. Durante el siglo X I X fue claro que las oligarquías consoli- son el contenido o mensaje que deseamos transmitir; por supuesto,
daron los Estados-Nación, en un afán por mantener sus beneficios, 18
para dar a conocer una idea a nuestros interlocutores podemos
por lo cual, interpretaron la historia a su modo, retomando sucesos y escoger entre varias estructuras superficiales; no obstante, existen
personajes que validaran su particular visión de la realidad. 19
estructuras significantes profundas, las cuales tienen que ver con ¡a
contextualización de los contenidos. Asimismo, las comunidades,
para comunicarse, ya sea verbalmentc o en un ritual o en un espec-
1 7
Un ejemplo: en la Copa mundial de fútbol del 2002, los mexicanos que apo- táculo, etc., utilizan estructuras superficiales, las cuales se encuen-
yaban a su selección nacional iban ataviados con 'símbolos de lo mexicano',
tran reforzadas por estructuras profundas que ayudan, ya sea para
como el traje estereotipado de mariachi, los grandes sombreros que aluden a
lo rural y campesino, asi como los rebozos, el jorongo o poncho, máscaras de comunicarse o para reforzar la cohesión de dicha sociedad. La teo-
el Santo —luchador muy famoso—, botellas de tequila, mantas con la virgen ría chomskyana ya ha sido utilizada por varios antropólogos, pos-
de Guadalupe, penachos y atavíos aludiendo a lo azteca, chiles, asi como can-
tulándola como una herramienta para decodificar y tratar de com-
tar el 'Cielito lindo' —canción popular muy conocida—, etc. Dichos ejemplos
20

no son especulaciones, cualquiera puede verificarlo, estos son los estereotipos prender modos de comunicación ajenos a los occidentales.
que el mismo mexicano promedio utiliza como identificación ante los demás
países. Estos ejemplos son la 'identidad del país', pero de ninguna manera pro-
vienen de un solo estadio histórico o social: son distintos rasgos identltaríos
equivocistas de la idea de lo mexicano, aunque cualquiera podría interpretar- La democracia
los en su generalidad como una Identidad univocista.
IS
Tanto González Casanova sobre México como Cardoso y Faleto sobre La- En materia política, la democracia es el modelo en boga, el cual
tinoamérica plantean el poder de las oligarquías en la conformación de los Es-
es reconocido por casi todos los países latinoamericanos y del
tados-Nación. GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. Op. cit.; CARDOSO, Fer-
nando Henríque y Enzo FALETO. 1977. Dependencia y desarrollo en Amé-
rica Latina, México. Siglo XXI editores. 13'' edición. los estudios culturales MARTÍN-BARBERO, Jesús. 1987. Délos medias a ¡as
15
UAGÚ, Sergio. "Tres oligarquías, tres nacionalismos: Chile, Argentina, mediaciones. México. Gustavo Gili. I* edición.
Uruguay". Cuadernos políticos No. 3. Enero-Marzo 1975. D. F , México. Des- 2° ARE1ZA LONDOÑO, Rafael y Olga Leonora VÁZQUEZ LÓPEZ. "Gra-
de la filosofía ROIG, Arturo Andrés. 1982. Teoría y crítica del pensamiento máticas y formas de vida". Revista de Ciencias Humanas No. 21. Mayo 2000.
latinoamericano. México. Fondo de Cultura Económica. 1* edición; y desde Pereira, Colombia.
24 25

orbe. La democracia postula que todo individuo detenta una El Estado centralizado
representatividad para elegir a sus gobernantes, con lo cual se
trata de escuchar todas las voces de una Nación para formar un Los Estados latinoamericanos apostaron durante el siglo X X por
Estado representativo, y por ende, justo. un modelo económico tendiente a la modernización. Hablando de
Basándome en el libro Democracia para la diversidad, del po- México, después de la revolución de 1 9 1 0 se instauró un intento
21
litólogo español Norbert Bilbeny, la diversidad en la globaliza- de escuchar todas las voces que participaron en ella, y se publicó
ción debe estar debidamente representada en el Gobierno de un na nueva Constitución que instaba a una democracia en donde
país, pero asume que no siempre la mayoría tiene la razón; a pe- el país era para los mexicanos, protegiéndose del intervencionis-
sar de que cada elector tenga representatividad, no siempre uno mo extranjero que minara el país tanto geográfica, como econó-
elige el 'mejor' camino; entonces, queda una paradoja: la demo- ica y políticamente. Sus artífices tendían a una visión y utopía
cracia busca que todas las voces se escuchen y apuesta a una ma- equivoeistas, pero para escapar del caos —que surge al terminar
yoría numérica y cuantifícable, pero asume que, de lodos modos, toda revolución, debido a la dispersión de los actores sublevados
las decisiones son tomadas sólo por algunos actores sociales 'pre- en distintas tendencias y con distintos intereses, que la mayoría
parados' para gobernar: la democracia es sólo una legitimación de las veces distan ya de la lucha por una liberación del agente
para ejercer la gobernabilidad; por ello, la democracia estaría en opresor— se pensó en legitimar un órgano que lidiara con todas
un eterno rehacerse para que la mayoría tienda a elegir 'bien' y las vertientes y se creó la imagen del Estado-Nación, el cual sería
cada vez sean mejor representadas sus aspiraciones, estando la electo por sufragio efectivo, en el que se tomaran en cuenta a
democracia en la eterna utopía del probar y probar dentro de la todos los ciudadanos, a todas las voces.
institucionalidad que promueve la democracia. Por lo menciona- Para escuchar todas las voces se instauró un sistema de parti-
do anteriormente, se puede asumir que el Gobierno elegido así, se dos políticos que fuera más 'fuerte', para evitar lo que sucedió
encuentra legitimado equivocistamente, pero aplica su mandato con Porfirio Díaz, el cual estuvo en el gobierno de forma dictato-
univocistamente, lo cual suena lógico, porque no todos pueden rial durante más de treinta años, aunque legitimándose con unas
gobernar. elecciones 'compradas'. Así, se crearon leyes que pudieran evitar
ía reelección, para que los partidos políticos pudieran contender
en igualdad de condiciones por el gobierno. El problema fue que
21
un partido cooptó a todos los elementos en pugna, haciéndose lla-
BILBENY, Norbert. 1999. Democracia para la diversidad. España. Plane-
¡i
ta/Ariel. I edición. mar un partido centralista, el cual tenía en sus bases a todos los
26 27

agentes sociales; así, ¿qué mayor legitimación que ésta? El parti- en distintos escenarios de la vida social, el Estado se volvió obeso
do reunía a todas las fuerzas, para que no hubiera disidencias. y contradictorio, paternalista y maximalista, mientras el muralismo
El partido nacido de la revolución cooptó a elementos tan dis- quedó sin manifestar claramente su afán de equivocismo y ayudó a
pares ideológicamente, que tenía múltiples tendencias; no obs- legitimar el univocismo estatal.
tante, unificó los criterios en un modelo modernizador y desarro-
ljisia, en donde todos los agentes tuvieran cabida, lo cual fue una
falacia; simplemente legitimó su gobierno y se crearon organis- El marxismo y ei materialismo histórico
mos de 'regulación', para unificar por persuasión o por la fuerza
a 'todos' los sectores sociales. Así es como un ideal equivocista, El socialismo científico fue una crítica aguda del capitalismo y de
22
para evitar el caos, cayó en lo opuesto, un univocismo. la injusticia social a la que tendía el discurso consumista; desen-
Un ejemplo claro es cómo la vertiente artística del muralismo mascaró el viaje sin retorno del capitalismo desde la óptica de
mexicano, teniendo una ideología marxista —como el trostkismo— acumulación de bienes por la burguesía; uno de los 'slogans' del
, emparentada con el comunismo, fue cooptada por el partido en el discurso marxista era la dictadura del proletariado, en el cual pro-
poder, utilizándola para legitimar la revolución de 1910, la cual en letariado era la unión del campesino con el obrero en una misma
su base tenía aspiraciones sociales igualitarias pero nada tenía que lucha: que los bienes y utilidades de la producción se repartieran
ver con el comunismo; así es como un movimiento reaccionario de mejor manera, o sea, que fueran escuchados para que la plus-
24
ideológicamente fue usado para legitimar el univocismo político; valía fuera repartida más equitativamente (equivocismo). La
por supuesto, el muralismo no llegó a movilizar socialmente al pro-
letariado, en cambio, sirvió, según el partido en el poder, para refor-
23
zar La Identidad del pueblo mexicano. Repitiéndose la cooptación M
Este equivocismo es más estrecho que en algunos países de Latinoamérica.
Alemania piensa en el campesino y en el obrero únicamente, o sea, la unión
de las voces rurales y urbanas desposeídas —cuando los europeos comenza-
ron a realizar investigación etnográfica, viajaron a sus colonias—, en cambio,
x GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. Op. cit. También se recomienda revisar en América Latina se unen a estas voces el indigenismo, símbolo de las raices
el articulo: V I L L E G A S , Abelardo. "Los partidos políticos antidemocráticos", culturales, que, a pesar de ser rurales, están en otro tipo de concepto social.
en V I L L E G A S , Abelardo, et. al. 1995. Laberintos del liberalismo. México. Así, la diversidad europea es más estrecha que en América, no obstante, la teo-
UNAM/Miguel Ángel Porrúa. Y* edición. ría dei socialismo tiende en ambos casos al equivocismo [MARIÁTEGUI,
?:3 BAYÓN, Damián, et. al. 1980. América Latina en sus arles. México. Siglo José Carlos, Op. cit.]. Cabe mencionar que en México el indigenismo es el que
XXI editores. 3" edición. lleva la vanguardia emancipadora.
28 29

propuesta era llevar al proletariado a una revolución armada con- metafísicas religiosas y morales, así como de relativismo román-
tra el Estado burgués y expropiar los medios de producción para 25
tico. Por supuesto, esto deviene en un racionalismo operacional
repartir de manera más equitativa los frutos de ia producción. —como lo entendería Todorov: una interpretación operacional
No obstante, una vez ganada la revolución en Rusia, la tan basada en la crítica de las estructuras capitalistas para proponer
mencionada dictadura del proletariado no fue totalmente equivo- otra; por otro lado, una interpretación finalista que busca legiti-
cista; para evitar el caos se formó el Soviet Supremo, con el cual mar una sola forma de interpretar el mundo—.
se buscaba regular y legitimar la revolución socialista, además de
ponderar las estrategias más fuertes en contra del capitalismo,
con lo cual surgió una burocracia y un gobierno político represor 26
La operacionalidad analítica y el ilnalismo interpretativo
del equivocismo: todo el que estuviera en contra del Estado so-
viético era acusado de traición a la revolución; se forzó a una ho-
mogeneización ideológica y simbólica que coartó la libertad, Cabe hacer un paréntesis sobre cuáles son las fases operacionales
tanto física como mental. Un ejemplo es que sólo se aludía a la y finalistas de los tres modelos políticos que hemos citado hasta
ideología para nombrar las ideas no marxistas, no podía existir de el momento. En el caso del Estado centralizado, su operacionali-
antemano otro tipo de ideas. En la práctica, la dictadura del pro- dad después de la revolución mexicana fue la de implantar un
letariado se olvidó del proletariado y quedó sólo en dictadura uni- órgano político a través de la votación electoral que aglutinara a
vocista. todas las fuerzas dispersas que existían en el país y así legitimar
El marxismo político tenía una fuerte justificación teórica, que
alcanzó a todas las ciencias sociales y a las humanidades: el ; !
Podría hacerse una diferenciación entre el primer marxismo, y ya la adop-
materialismo histórico se basa en una revisión de los modos de ción posterior del materialismo histórico; el primero es idealista y mantiene un
producción en distintos estadios del devenir humano, en donde se determinism o economicista, el segundo ya plantea un historicismo no idealis-
a
ta. SCHAFF, Adam. 1974. Historia y verdad. México. Editorial Grijalbo. 12
insta a estudiar sincrónicamente la 'evolución de las sociedades
edición.
humanas' según su forma de relacionarse económica y social¬ 1 6
Llamo análisis operacional a ia interpretación operacional de Todorov, ya
mente. El materialismo insta a una reflexión dialéctica —en que alude a un estudio más 'objetivo' de la realidad, y porque seria la unión
donde se estudia una tesis y una antítesis para determinar una sín- que postulé con mi modelo anal it ico-interpretativo de relatos, retomando pala-
bras de Paul Ricoeur: basar el comprender hermenéutica en el explicar esíruc-
tesis— y a una crítica de la realidad para desenmascarar el esta-
turalista, tomando en cuenta la famosa división hecha por Wilhelm Dilthey
do burgués, alejándose de ideas apologéticas de esencialismos y entre las ciencias naturales que explican y las sociales que comprenden.
30 31

su gobierno; la fase finalista se da cuando se implanta el modelo El problema filosófico de las formas políticas revisadas es la
central izado-modernizador, el cual relegó otras interpretaciones disyuntiva entre libertad e igualdad: el individuo es libre de hacer
de la realidad social del momento, y apostó por la utopía del des- lo que desee, pero también es necesario que éste tenga iguales
arrollo sostenido y el progreso industrializado, que redundaría en posibilidades de libertad con respecto a los demás; en Latinoamé-
un mayor bienestar para toda la población. rica, debido a la Conquista, la desigualdad ha sido constitutiva de
En el caso del marxismo, la fase operacional fue el materialis- nuestros países desde su nacimiento. La desigualdad social siem-
mo histórico y su crítica al capitalismo, así como la revolución; pre ha sido extrema, con lo cual surgen los problemas de base:
el finalismo interpretativo se da con la utopía de la dictadura del ¿Cómo ayudar a que se igualen las posibilidades de lodos los ha-
proletariado, el comunismo extremo y la homogeneización social bitantes, sin coartar la libertad de los sectores dominantes? ¿Có-
e ideológica, descartando toda interpretación contraria, para con- mo permitir la libertad si los sectores dominantes explotan indis-
trarrestar así el consumismo capitalista. Por último, la democra- criminadamente a los demás sectores? El capitalismo neoliberal
cia en su fase operacional postula la creación de órganos inde- propone la libertad descuidando la igualdad, el socialismo propo-
29
pendientes y autónomos de las instancias de poder político que se ne la igualdad coartando la libertad.
encuentren en ese momento en el gobierno, para que regulen y
27
legislen la lucha partidista; la democracia no tiene interpreta-
ción finalista, ya que se abre, en teoría, a todas las vertientes polí-
ticas —se presupone que toda la población está representada por
los partidos políticos, con lo cual se tiene un equívocismo restrin-
2S
gido—, pero sí tiene utopía: gracias a una representatividad
partidista, se escucharán todas las voces, lo cual redundará en un
país más justo.

2 7
En México dicho órgano se encuentra encarnado en el Instituto Federal
Electora) y su Tribunal Federal Electoral, de reciente creación.
2 8
El problema de la representación de la población de un país en sus partidos
2 9
políticos es un problema sin resolver, ¿qué y quién puede estar totalmente SOSA, Ignacio. "El surgimiento del individuo en una sociedad corporativa",
representado en otra cosa? Es un problema filosófico tremendo. Habrá que Sil V I L L E G A S , Abelardo, et. al. Op. cit.; y ARRIARÁN, Samuel y Mauricio
buscar una salida analógica a! problema. bEUCHOT. Op. cit.
PROBLEMAS EPISTEMOLÓGICOS

La Escuela de Frankfurt y las teorías postmodernas

Ahora, basándonos en el libro M apocalípticos ni integrados, del


30
chileno Marlin Hopcnhayn, presentaremos las críticas filosófi-
cas que realizara la Escuela de Frankfurt a la modernización. D i -
chas criticas llegaron tarde a Latinoamérica, pero prendieron en-
tre los estudiantes de los países más industrializados en las épo-
cas de los movimientos estudiantiles de los sesenta y setenta
—un ejemplo de crítica postmoderna es el libro de Herbert Mar-
31
cuse, El hombre unidimensional—.
Los frankfurteanos teorizan sobre la necesidad de unir teoría y
cambio social, estudiando las formas en que se reprime y subyu-
ga a las sociedades. Es revelar la realidad contenida detrás de las
apariencias y ponen en tela de juicio la legitimación del progre-

lp HOPENHAYN, Martín. Op. cit.


11
MARCUSE, Herbert. 1964. El hombre unidimensional. Varías ediciones;
Leopoldo Zea retoma, en 1969, postulados de Sartre y de Marcuse, entre otros,
pura enunciar que los pueblos occidentales se encontraban en crisis; en Z E A ,
Leopoldo. Op. cit.
34 35

so, asi como a las ideologías dominantes. Critican el absolutismo polémica entre Jean-François Lyotard y Jürgen Habermas, La
de la ciencia y de la política, su iluminismo, así como su positi- postmodernidad retoma varios postulados frankfurteanos, entre
vismo y racionalismo dominador. Se busca eontextualizar y rela- ellos, la crítica de la Razón, la apología de la diversidad, la rela-
livizar los grandes paradigmas de la modernidad. tividad de la ciencia y la axiología, pero extrema sus vertientes en
La Escuela de Frankfurt propone separarse de las estructuras el existencialismo y el nihilismo, que recaen en el relativismo y
dominantes para teorizar sin coerción y tener la libertad necesaria en una forma de eutanasia social, con base en un darse por ven-
para su trabajo crítico, porque las sociedades no son libres, sino cidos. Cabe mencionar que en las vertientes filosóficas postmo¬
que están atrapadas en la apariencia acrítica y en visiones in- dernas renace el tema de la interpretación, de la mano de la feno-
completas de la realidad. Dicha escuela representa un afán de es- menología heideggeriana, que después retomaría H. G. Gadamer.
peranza y de utopía liberadora, pero ésta no dura mucho: la propia Los postmodernos critican los conceptos modernizadores lúci-
filosofía frankfurteana, al protegerse de lo irracional, lo místico y damente, al igual que la Escuela de Frankfurt, pero asumen que
lo operacional, se autoconsumió en la teoría crítica, separada de la su lucha contra ellos es imposible, por ello aluden a un bienestar
realidad que quiso liberar. Su crítica se volvió simbólica y no real; como puedan, una especie de escapatoria del yugo modernista, ¡o
al querer destronar La Razón y la cultura dominante univocista, cual muestra su desencanto pero también su agnosticismo, su
cayó en un relativismo, desconfió hasta de sus propios postulados, conformismo, su escepticismo y su incredulidad ante la acción
por no caer en el univocismo, y volvió obsoleta su critica. social. El cquivocismo provoca una muerte por inanición racio-
Marcuse fue el único que aceptó que los movimientos estu- nal y operacional. Pocos son los que intentan hacer algo en movi-
diantiles de finales de los sesenta eran la praxis de su teoría críti- mientos sociales atomizados, en donde se trata de que siga viva
ca, los demás asumieron aquéllos como otra alienación de sus la utopía de la emancipación, aunque de manera aislada y atomi-
teorías. Dado que la teoría crítica frankfurteana no representó la zada. 32

emancipación, en América Latina, se prefirió retomar al socialis- Fuera de los campos informados sobre las posturas postmo¬
mo como pauta de liberación, vista en forma de una revolución dernas también se vive una relativización identitaria, una exalta-
armada en contra del dominio de las dictaduras, los gobiernos ción de la diversidad —incentivada enormemente por el gran
altamente centralizados y coercitivos y las tendencias imperialis- flujo de información de los medios masivos de comunicación—,
tas extranjeras.
En el mismo texto de Hopenhayn se hace alusión y crítica a los
postulados de la postmodernidad, retomando principalmente la « HOPENHAYN, Martín. Op. cit.
36

un individualismo consumista sin utopía y sin ideología, o sea, tard y otros, sino entre ellas, dialógica. La hermenéutica analógi-
una cultura con miles de rostros pero que no cree a ninguno de ca contiene una ética para evitar la Razón, ya criticada por la
ellos, un monstruo de mil cabezas sin sentido. El equivocismo en Escuela de Frankfurt y por los postmodernos, pero, a su vez, tra-
su máxima expresión. tando de evitar el relativismo de éstos últimos, con una herme-
néutica dialógica.
Un empirismo gregario y una extrema proliferación de méto-
El miedo a la interdisciplmaricdad dos de investigación traería consigo un caos en la ciencia, pero,
si se propone una diateoría que defina el camino a seguir para
Los teóricos actuales están preocupados por la diversidad y los todas estas herramientas, se evitaría el equivocismo extremo. Es
relativismos culturales, los cuales ya han llegado hasta la ciencia. lo mismo que mencionábamos para la identidad: hay varios ras-
La crítica a la Razón ya no es tan nueva; no obstante, nunca como gos identitarios, pero hay algunos que unifican los sentidos; así,
hoy se duda de la legitimidad de lo 'objetivo'; los límites de las en la ciencia también existirían varios métodos, pero serían uni-
ciencias se rompen y se transgreden, los teóricos más intrépidos ficados por un solo modelo que no tienda al univocismo, sino que
saltan de una a otra ciencia en busca de respuestas a los incesan- busque obtener respuestas razonables. No se busca la Razón, sino
tes cambios culturales, algunos proponen teorías altamente inte- las respuestas razonables para enfrentar el porvenir: un equivo-
resantes, otros no corren con la misma suerte, cayendo en una cismo jerarquizado, razonado y razonable. Los distintos métodos
ensalada sin sentido y sin credibilidad. serían la fase operacional y las interpretaciones jerarquizadas la
Pero yo me pregunto: ¿cómo se pueden estudiar problemas tan fase hermenéutico-analógica —ya no finalista—. La fase opera-
complejos sin teorías que los aborden desde distintos puntos de cional tendría la legitimidad racional y de tradición 'objetivista',
vista y alcanzar al menos a tocar todas sus aristas? En lo perso- mientras la fase interpretativa sería la que abordaría los métodos
nal, la interdisciplina me parece indispensable, es la representa- usados desde un punto de vista general y de aplicación a la reali-
ción del equivocismo que se necesita para huir de las hegemoní- dad, en donde la hermenéutica analógica tiene que jugar un papel
as académicas que tanto daño hacen a los subalternados. Se le preponderante en la jerarquizadón de dichos métodos, para que
tiene miedo al empirismo y al eclecticismo extremos sin metate- resulten utilizables.
oría, pero en el presente trabajo se plantea la interdisciplina con L Por lo anterior, la hermenéutica analógica estaría presente de
una diateoría general, que es la hermenéutica analógica: una teo- ¡lana manera tanto horizontal como vertical: se encuentra en la
ría no por arriba de las demás, como parece que la proponen Lyo- última parte de los estudios de cada rama de las ciencias sociales
38 39

y las humanidades, después de los métodos analíticos —posición rencia unidireccional, llevó a interpretar los hechos históricos de
34
paradigmática y anacrónica—, y también se encontraría en la manera unívoca.
interpretación histórica, como una filosofía de la emancipación En el pasado, sólo algunos afortunados podían escribir, y gra-
—de forma sintagmática y sincrónica, como se propone aquí—. cias a esos documentos es como interpretamos la historia; dichos
La hermenéutica analógica estaría en cada investigación social, documentos históricos eran casi siempre unívocos: la percepción
partiendo de cero, y también tendría el arbitrio de todas las inves- no era 'objetiva' y se encontraba llena de preconcepciones, pero
33
tigaciones, como filosofía general, según lo que postulamos. La la mayoría de los historiadores más modernos no tuvo ni un poco
hermenéutica analógica sería el dialenguaje y el diarrelato que de libertad e imaginación, ya que, al tener como paradigma al his-
falta a la interdisciplina y a la democracia. toriador 'objetivo', no especularon sobre otras perspectivas de los
hechos que estudiaban. Si el positivismo le dio un rigor científi-
co a la historia, también provocó un idealismo sobre el hecho his-
La 'objetividad' histórica y el miedo a la diversidad tórico, como si éste fuera algo pasivo y que da su significado lite-
ralmente.
Como ya mencionamos arriba, parece que en la actualidad los El historiador 'tradicional' buscó una interpretación única en
teóricos sociales se han deslumhrado con la diversidad, ya que no los documentos históricos, la verdadera, porque tenía preconcep-
vislumbran una direccionalidad unívoca en los vaivenes contem- iones evolucionistas, iluministas, positivistas y predeterminis-
poráneos de la globalización, pero esto puede ser criticado desde tas; desde su óptica hacia el pasado, interpretaba que los hechos
la misma teoría hermenéutico-analógica. En las ciencias sociales tendieron unívocos e ineludibles al futuro, cayendo en reduccio-
y las humanidades, una de las disciplinas base del saber y del nismo. No se sabe qué pensaban los indígenas en tiempos de la
conocimiento occidental es la historia; en ella se buscó la objeti- Colonia porque no les era permitido expresarse —si es que sabí-
vidad, en textos que trataban de presentar el devenir humano sin an escribir—; asimismo, a los criollos no les interesaba presentar
calificativos, pero esta misma búsqueda de objetividad y de cohe- el sentir de los indígenas y del pueblo, salvo en honrosas excep-
ciones. Así, los vacíos de información eran tomados por los his-

33 La hermenéutica analógica puede ser vista como interpretación finalista, y


lo es en el sentido de que sería la que esté presente en todos los ámbitos de la I Ya a partir de Hans-Georg Gadamer, y su libro Verdad y método, se sostie-
cultura, empero, esta interpretación finalista no sería unívoca ni cerrada, sino l.e la ineludible interpretación que realiza cualquier investigador en su traba-
que tendería al equtvocismo, o sea, a una equidad en las interpretaciones, jo; de dicho texto filosófico surge la hermenéutica contemporánea.
40 41

toriadores como hechos no tan importantes y su interpretación urbano y lo rural, nada más que no tenemos documentos que lo sus-
era parcial. 35 tenten. Recordemos que en el Nuevo Mundo la imprenta —nuestro
Con ello podemos apreciar la falta de una especulación histó- primer medio masivo de comunicación— llegó a mediados del siglo
rica 'honesta' y creativa a partir de los documentos. Un ejemplo XVII a México; para el siglo XVIII era claro un intercambio cultu-
podría ser que en tiempos de la Colonia española se juntaban en ral intercontinental. Seguramente causó preocupación en los altos
las pulquerías de las nacientes ciudades tanto españoles como mandos religiosos la posible falta de 'control' de dicho medio, ya
criollos y mestizos, dando por consiguiente un sincretismo ideo- que podría llevar al caos a las sociedades, por el hecho de que gente
lógico y siendo estos lugares puntos de reunión y 'análisis' de la 'no apta' para entender los libros fuera a malinterpretarlos; ya no se
realidad social. Otro ejemplo puede ser que, a principios del siglo tendría tanto control sobre la interpretación de los textos debido a la
XX, en México, se juntaban todas las clases sociales urbanas en proliferación de libros e ideas. Los textos casi siempre eran enviados
los teatros donde se ofrecían 'variedades' y espectáculos de críti- a clérigos, ya que los religiosos eran las personas más 'ilustradas' en
l
aquellos momentos, y, curiosamente, los curas eran las personas que
ca social y política de manera picaresca y bufona, por supuesto tenían contacto directo con todas las pequeñas poblaciones, en cada
divididos por según el sector social al que pertenecían. uno de los protopaíses, con sus misas dominicales; entonces ias ideas
En sendos lugares se manifestaba la unión de sectores sociales, de Europa tuvieron que ser referidas tanto ai indígena como a! crio-
36
dando por tanto un sincretismo y una hibridación, por lo cual no es lio, tanto al pobre como al rico en los sermones; claro, si así lo deter-
de dudar que existieran también puntos de contacto social entre lo minaba el cura. No es de extrañar, entonces, que la lucha indepen-
37
dentista en México fuera comandada por clérigos.
'3 BLOCH, Marc. 1982. Introducción a la historia. México. Fondo de Cultura
El historiador 'tradicional' pudo haber interpretado que de
Económica. 11" edición.
36 Tengo una objeción con respecto al lúcido trabajo del argentino Néstor Gar- pronto en el habitante americano nació el deseo natural del hom-
cía Canclini, Culturas híbridas, publicado en 1989: ¿qué cultura no es híbri- bre por liberarse, y sólo se tuvo que esperar a que surgieran 'ilu-
da? Parece que García Canclini es otro deslumhrado con el surgimiento de los minados', salidos de quién sabe donde, para liberar nuestros pue-
medios masivos de comunicación en el siglo pasado; me parece que la frase
blos, acogiéndose a una interpretación evolucionista con apolo-
'cultura híbrida' es un pleonasmo. Claro, hay que tener en cuenta que su con
cepto lo acuita para el estudio de! arte, y es cierto que hubo mayor intercam- gía de los héroes, en detrimento de la parte social. Mentira. Ya en
bio simbólico en el siglo pasado; pero, tomada la crítica de manera construc-
tiva, el uso del término 'hibridación' -sin 'cultura'— puede ser extendido al
estudio de la diversidad a lo largo de toda la historia, porque en ella siempre
I DELGADO DE CANTÚ, Gloria M. Op. cit.
ha estado presente la diversidad.
42

la Nueva España existía la diversidad, y seguramente en los pue- imposibilidad de la generalización, pero se critica como una
blos precolombinos aparecía también la diversidad. Y es proba- forma de atomización y dispersión de la ciencia, en un eterno
ble que los poderes hegemónicos ya estuvieran preocupados por- juego de interpretaciones, o sea, pérdida de objetividad: equivo-
que la diversidad no tuviera pinitos de contacto para que no pen- cismo.
sara en su emancipación, como lo mencionan ya Bolívar y El doctor en antropología social, Gonzalo Camacho, tiene la 40

38
Martí. Nos encontramos ante un cronocentrismo, término que teoría de que la ciencia tiende a la objetividad y el arte a la sub-
pretende enunciar una forma de presentismo, o sea el pensar que jetividad, lo cual sería su diferencia social fundamental. A mi
39
en la actualidad se dan cosas sin relación con el pasado —tal parecer, el postulado es adecuado, siempre y cuando se tenga en
vez sea injusto con los historiadores, tal vez los pedagogos son cuenta lo que entendemos por objetividad; no obstante, si la
los que también han dado a los jóvenes dicha interpretación evo- Verdad y la Razón han sido relativizadas, es incorrecto hablar de
lucionista—. una Objetividad. Es válido decir que se estudia un objeto o un
hecho, pero no que se puede llegar a una objetividad esencialis-
la. No obstante, según el objeto de estudio se tendrá un distinto
Objetividad, conccrtatividad y subjetividad 'nivel de veracidad y de objetividad'.
Según la física, toda la materia cambia, pero no podemos asu-
Pasando al tema de la objetividad, la Escuela de Frankfurt y los mir que, si cambia un fruto o un niño por su crecimiento, tenga-
postmodernos pusieron en tela de juicio el término 'objetividad', mos que decir que son diferentes: que una fruta en el árbol es dis-
debido a que asumen que no hay realidad estable y que pueda ser tinta a la 'misma' fruta en el supermercado, o que un niño de
estudiada sin la subjetividad del investigador. La crítica es ade- quince años es otro diferente que nunca tuvo cinco años. Todo
cuada desde el punto de vista de que intentan destronar, con su objeto de estudio cambia, hasta el universo en su expansión, se-
agnosticismo anti-esencialista, la Verdad y la Razón, las cuales gún la física contemporánea; sin embargo, existen grandes dife-
recaen en el univocismo. Se hace apología de la subjetividad rencias entre objetos de estudio y, al estudiar a los hombres en
como una virtud, en cuanto respeta la individualidad, dada la sociedad, el análisis se vuelve más complejo.

s
~' BOLÍVAR, Simón. Caria de Jamaica. Varias ediciones. MARTÍ, José. 4 0
Es maestro de Teoría del Folklore y de Prácticas de campo —entre otras—
Nuestra América. Varias ediciones. en la carrera de etnomusicologia de la Universidad Nacional Autónoma de
" BLOCH, Marc. Op. eil. México, y experto en Semiología musical.
44 45

El ser humano, dentro de su teoría del conocimiento, precisa qué tipos de posmodemos, ya que resulta muy amplio lo que en
taxonomías, ya sea que dividan o agrupen, según diversos crite- la actualidad se le llama posmodernidad—, y en cuanto a la no-
rios establecidos, dichos criterios son realizados por los hombres, ción de un sujeto activo, es necesario indicar que la verificabili-
no provienen de ninguna manera del entorno; el ser humano es el dad de los postulados científicos tiene algo o mucho de consen-
único que por medio de la reflexión determina igualdades y so: la verificabilidad de un postulado científico lo es si puede ser
diversidades, las cuales, para que sean funcionales dentro de una experimentado por todo científico que quiera verificarlo, y así se
asociación humana, deben ser asumidas por el grupo de indivi- valida 'umversalmente'. Un científico podría verificar su 'verdad
41
duos. De aquí proviene un carácter de consenso con respecto al universal' infaliblemente, pero si no existe otra u otras personas
conocimiento adquirido por un grupo de individuos, que necesi- que lo comprueben por medios empíricos o experimentales, dicha
tan o utilizan de él. Adam Schaff aborda el problema de manera verdad será simplemente especulativa para los demás; una verdad
2
clara en Historia y verdad* donde se toma en cuenta también el científica gana mayor solidez entre más hombres la puedan veri-
factor social de la validez dentro de la teoría del conocimiento. ficar, con lo cual existe un rasgo concertativo de verdad: el suje-

Si concebimos al sujeto cognoscente como un elemento pasi- to cognoscente tiene la necesidad de verificar la verdad con otros

vo, entonces éste se encontrará exento de prejuicios al momento individuos, mientras el investigador tiene que determinar los ins-

de buscar una 'verdad', pero si pensamos, por el contrario, que el trumentos para que otros hombres puedan llegar a las mismas

sujeto se encuentra determinado por sus prejuicios, formando conclusiones que él.

parte activa dentro de la perspectiva con respecto al objeto, Además, el conocimiento del ser humano tiene una relación con
entonces podríamos caer en un relativismo exagerado, que cada la tradición humana a la que pertenece el individuo; el hombre
individuo tiene su verdad. La noción de un sujeto pasivo ha sido también es formado en su circunstancia precisa —retomando a
43
ya criticada desde muchas disciplinas y por los mismos frankfur- Leopoldo Zea—, un historiador, o un político mantienen las pre-
teanos y los posmodernos —tal vez sería necesario mencionar concepciones que han obtenido en su formación individual y única,
sin que esto quiera decir que todo ser humano sea totalmente dis-
AX
Una interesante exposición del tema es la saga de 'Las enseñanzas de don
tinto de otro. La ley de la gravedad puede ser verificada por todo
Juan', de Carlos Castañeda, principalmente los conceptos de nagual y tonal hombre, independientemente de su estrato sociai o de su naciona-
que aparecen en el cuarto libro Reíalos de poder. Castañeda serla un repre-
sentante de la posición postmoderna radical. La saga fue el tema de mi tesis de
licenciatura.
í 1

« SCHAFF, Adam. Op. cit. - ZEA, Leopoldo. Op. cit.


46 47

lidad o género, en cambio, sobre una máxima maquiavélica o sobre A donde quiero llegar es a manifestar la importancia de la con-
45
un dogma religioso, la verificabilidad resulta casi imposible. Según certatívidad dentro de la teoría del conocimiento, por lo cual es
nuestro objeto de estudio puede deducirse a qué grado de verifica- erróneo y 'parcial' dejar la dicotomía sujeto/objeto, y sería más
bilidad podemos llegar, en algunos casos es más fácil llegar a una adecuado proponer una estructura de conocimiento tripartita:
concertatívidad y a una verificabilidad de los postulados e hipóte- sujeto / objeto'/ referencia. Entiendo por referencia tanto el marco
sis, en otros es muy difícil. La verificabilidad del ser resulta alta- de referencia con el cual el sujeto percibe al objeto, ya sean cre-
mente especulativa en filosofía, con lo cual es difícil llegar a un encias, postulados filosóficos, filiaciones políticas o religiosas,
consenso; el consenso se da a través del convencimiento reflexivo, etc. (marco de referencia del sujeto cognoscente); pero también
no obstante, no deja de ser con-venc¡miento. entiendo la referencia como contexto del objeto de estudio, o sea
Por supuesto, al dar exagerado-valor a la concertatívidad los rasgos relativos que provienen de dividir nuestro objeto de
puede dar veracidad a un postulado erróneo, creándose una fala- estudio del entorno; nuestro objeto tiene que ser visto en una cir-
cia colectiva, por ello es necesario mantener un grado de objeti- cunstancia específica, y dicha circunstancia es una referencia a
44
vidad, como diría Schaff, una 'verdad parcial'; dicha verdad una parte específica, de la realidad.
parcial lo es no porque sea meramente cuantitativa —que dicho Como hemos visto en los párrafos anteriores, lo que se busca
sea de paso, sería una verdad democrática—, sino que también es una operacionalidad del equivocismo, evitar que sea caótico.
existen gradaciones en cuanto a la credibilidad de un postulado; Así, las ciencias sociales han buscado consensos teóricos válidos
no se puede establecer que todos los juicios acerca de un deter- para estudiar al Hombre, pero manteniendo la objetividad, por lo
minado problema sean iguales en cuanto a validez, debe existir cual es válido pensar en una teoría del conocimiento que tenga en
una jerarqüización sobre la validez, y por supuesto, no puede ser cuenta objetividad, concertalividad y subjetividad, dejando este
cuantitativamente, sino cualitativamente, debido a que es inne- último término tal cual, ya que sí alude a su característica princi-
gable que uno o algunos individuos estén más 'calificados' para pal, que parte del sujeto. Se puede objetar que la concertatívidad
llegar a cierta validez colectiva, sin necesidad que todos los pasa siempre por el sujeto, pero es innegable que si cerramos un
hombres tengan que comprobar la validez de cierto postulado
científico.
1,5
Pensé en llamarle consensúa lidad, pero el concepto alude a otra cosa, lam-
plén pensé en el neologismo consensuatividad, pero me pareció inadecuado,
Díl que tenía que proponer un concepto que aludiera a la colectividad que llega
« SCHAFF, Adam. Op. cit. II un acuerdo, en contraposición con el ente individual.
48 49

análisis o interpretación al puro sujeto, pasará lo que en historia la de correspondencia se suele negar actualmente, pero es la que
se critica como una búsqueda de héroes y no de situaciones his- nos ayuda a saber si nuestro consenso corresponde a la realidad;
tóricas; existe una tensión entre los dos, como también lo existe por ello, el consenso de una verdad tiene que ser validado en su
entre el objeto y el sujeto. La objetividad no parte del objeto, el coherencia y correspondencia con la realidad. 46

objeto no habla, nosotros somos los que le adjudicamos un con- Pero cabe preguntarse si sólo existe una sintaxis, o sea una co-
cepto y un significado. Por lo anterior, ta subjetividad en ciencia herencia dentro de la lógica humana y, si esto fuera así, ¿cómo se
equivaldría a un relativismo equivocista, mientras que la llamada podría entablar una dialógica entre distintas comunidades de
objetividad equivaldría a un univocismo ganado por el consenso hombres'? El pensar en una sola forma de sintaxis propone que
hegemónico de la Ciencia. Pienso que la hermenéutica analógica sólo existe una lógica inmanente a todo hombre. Si la lógica es
puede ayudar a determinar dicha concertatividad y ponerle tam- nuestro instrumento para razonar, ¿por qué entonces llegamos a
bién límites. A la objetividad ya se le han puesto limites, pero distintos razonamientos?, ¿todos tendremos la misma lógica?, ¿se
necesitamos que no se salga de cauce la subjetividad, que traería puede caer en un univocismo con respecto a la lógica? Parece que
el equivocismo caótico; sin embargo, es necesario que la concer- lo que cambia es la circunstancia en la cual se da dicha lógica. Si
tatividad sea vista éticamente y no como algo coercionante para existe dentro de la lógica una semántica, entonces puede haber
otro tipo de pensar y de allegarse conocimiento. distintos resultados en nuestros razonamientos, pero ¿se podría
Cabe destacar que frankfurteanos y postmodernos ya criticaron postular una lógica o varias lógicas?, ¿y qué pensar de aquellos
el academicismo de más pura raigambre fundamentalista de algu- intelectuales que postulaban un prelogismo en las culturas subal-
47
nas tradiciones científicas, el cual analizaremos en el siguiente ternadas?, ¿la lógica evoluciona en el hombre o es una abstrac-
capítulo, a partir del modelo comunicacional presentado por Pa¬ ción?, ¿se tiene o no se tiene?, ¿o tal vez se pueda tener una lógi-
4
trick Charaudeau. Por lo pronto, cabe destacar la existencia de ca 'defectiva'?, * ¿desde qué parámetros se mide lo defectuoso,
una sociabilidad en el conocimiento, así como también una indi-
vidualidad y una materialidad.
ARRIARÁN, Samuel y Mauricio BEUCHOT. Op. cit.; también S A L C E D O
Otro punto importante que habrá que revisar es el de la verdad. AQUINO, Alejandro. Op. cit.
Mauricio Beuchot menciona en el libro Filosofía, neobarroco y V Relomo la crítica que se hace en BAGÚ, Sergio. Tiempo, realidad social y
amocimiento. Op. cit.
multiculturalismo que existen tres tipos de verdad: ta sintáctica,
« l'ieitso en Salazar Bondy, cuando hablaba de que la filosofía latínoamerica-
la semántica y la pragmática —de coherencia, de corresponden- IHiera 'defectiva'. S A L A Z A R BONDY, Augusto. \96B. ¿Existe una filosofía
cia y de consenso, respectivamente—, en donde, afirma Beuchot, tít nuestra América? México. Siglo X X I editores, r edición.
50
51
si todos los hombres utilizamos la lógica subjetivamente?, ¿hasta
el psicoanálisis no es una ciencia porque se basa principalmente
qué punto el proponer una lógica universal y abstracta no es un
en la interpretación y la pragmática. De lo anterior podríamos
acto de hegemonía ante los subalternados? Utilizamos la lógica
proponer que no se pueden mecanizar tan fácilmente los tipos de
subjetivamente, pero se verifica concertáisvamente. Una abstrac-
verdad, ya que ni siquiera se debería buscar un 'equilibrio' entre
ción fuera de todo sustento en la realidad resulta obsoleta, un ellos.
juego de la razón que no refleja nada. Tiene que ser analógica.
Planteo las anteriores preguntas con el fin de legitimar otras
formas de pensar, otros modos de filosofar, en los cuales exista
una sintaxis difícilmente comprensible para los occidentales, o en
donde la parte semántica y pragmática sean las que lleven la pri-
49
macía. No habría qué confundir a la lógica y a la razón con la
1
intelección, ésta es la que nos lleva a comprender tanto al 'otro
como a la realidad. ¿Cómo lograr criticar el logocentrismo occi-
dental? Pienso que intentando legitimar otros Logos, otras lógi-
cas que no necesariamente serán incoherentes, sino que sólo
mantienen una relación distinta entre los tres tipos de verdad. Y
esto sólo se logra con una mentalidad analógica.
En las divisiones disciplinarias de las ciencias sociales y hu-
manidades sólo se han legitimado algunos tipos de verdad, me-
nospreciando otros. Por ejemplo, la filosofía puramente analítica
y abstracta dice que la filosofía política es una filosofía menor
por ser pragmática; la historia positivista piensa que se puede
hacer historia sin interpretar y sin ningún afán práctico, sino sólo
documental y discursivo, ateniéndose estrictamente a los hechos;

« Pienso en el trabajo LENK.ERSDORI-, Carlos. 2002. Filosofar en clave To-


jolobal. México. Miguel Ángel Porrúa. 1* edición.
PROPUESTA METODOLÓGICA A PARTIR DEL ANÁLISIS
DEL DISCURSO

Situaciones de comunicación en el arte y en la ciencia

Ahora es preciso proponer una herramienta para estudiar tanto la cien-


cia como el arte a raíz del análisis del discurso, partiendo de que el hom-
bre es un ser que entabla un diálogo con una intencionalidad particular,
manifestando con ella su circunstancia única e irrepetible. A l momen-
to de entablar un diálogo se establece una situación de comunicación
específica, de lo cual partiremos para después usar la hermenéutica ana-
lógica. Para estudiar las situaciones de comunicación se presentan siete
50
posibilidades de discurso, según Patrick Charaudeau; su diferencia
radica en el papel que tienen el yo y el tú en cada situación:

affline, de entri. Intención del yo Posición del yo Posición del lú Discurso

I testili pción
1
Quiere mandar, hacer Legitimado por autoridad Debo nacer Legislativo
Incitación Quiere mandar hacer Legitimado por saber Debe creer Public/Poli!
II) forili ación Quiere hacer saber Lcgiiimado por saber Debe saber Pei iod/Pedag
fil Sime ci òri Quiere hacer saber hacer Lcgílimado por saber Debe saber hacer Manuales
Solicitación Quiere saber Legitimado por ignorancia Debe responder Preguntas
1 h:i Mostración Quiere establecer verdad Legitimado por saber Debe evaluar Científico
ti ce fonali iute i óii Quiere propcpier Legitimad» por inquietud Interpretar Artistico

W Estoy revisando la situación que representaría al discurso religioso: el yo


uniere hacer creer, su posición es legitimada porque sabe o cree saber y obli-
ga al tú a deber creer, aunque puede sumarse a la de incitación.
54 55

Del cuadro anterior podemos observar una característica fun- recido a la realidad y que se 'confundan' —a nivel discursivo,
damental: en las seis primeras situaciones el yo impone la situa- por supuesto, siguiendo la distinción entre identidad social y dis-
ción al tú; en cambio, en la ficcionalización el yo no impone, sino cursiva—, me refiero a corrientes como el realismo, o yendo
propone, teniendo el tú un ámbito más libre de interpretación. En más allá, los cuentos de Borges o la saga de Carlos Castañeda,
este preciso -detalle' radica la diferencia entre los discursos artís- los cuales de manera muy creativa tratan de 'escamotear' la fic-
ticos y los demás discursos. El artista, al menos en teoría, no cionalidad a toda costa, con todo tipo de 'trucos' literarios; no
busca la concerlalividad en las interpretaciones de sus discursos, obstante, se puede hacer otra distinción entre discursos Accióna-
sino que propone algo ambiguo, o alegórico, o metafórico, o figu- les y discursos concertativos: los primeros representan o aluden
rado —claro, existen multitud de puntos intermedios dentro de la a una realidad y sólo buscan que su discurso tenga credibilidad,
ficcionalización, unos son más ambiguos y abiertos que otros—; en cambio, los discursos concertativos necesitan de credibilidad;
el artista busca la subjetividad, mientras que los otros tipos de pero, además, necesitan legitimidad, ya que la intención del yo
discurso necesitan y buscan la concerlalividad. Entonces la cien- no sólo busca representar o aludir a la realidad, sino pretende
cia, así como la política, la religión o la publicidad, necesitan en presentarla. Clara, cabe hacer hincapié en que ambos tipos de
sus discursos la concertatividad, mientras el discurso artístico discurso pueden utilizar 'herramientas' del otro, o sea, el discur-
tiende a la subjetividad, y debido a la poiesis que maneja, los con- so ficcional puede tratar de presentar la realidad, mientras el dis-
ceptos utilizados en ese medio quedarán obsoletos, porque el arte curso concertativo puede utilizar recursos Acciónales. Aquí se
es transgresión del Logos, gracias a que 'tienden' puentes entre analiza no el discurso en sí, sino la intencionalidad del emisor.
sistemas significativos. Los discursos Acciónales —no sólo serí- Ya que no existe la Verdad absoluta en ciencias sociales y huma-
an los discursos artísticos, los chistes también son ficcionaliza- nidades, lo que debe estudiarse es la intencionalidad, la legiti-
ciones— tienden, en teoría, al equivocismo y a la subjetividad en midad, la concertatividad y la validez de los discursos, por
distintos grados; en cambio, los otros discursos, que llamaré dis- medio de la crítica, la reflexión y la discusión razonada y razo-
cursos concertativos, buscan el univocismo y la concertatividad, nable. Con los modelos aquí presentados se puede estudiar casi
aunque la más de las veces sólo alcanzan la analogicidad, por su todo discurso, y también la relación del discurso con el contex-
inherente uso del lenguaje. to, pero respaldados --legitimados— por los métodos de las dis-
tintas disciplinas sociales y humanísticas según el enfoque de
Claro, la interpretación del tú, en el discurso oral y escrito,
cada investigación.
depende a veces de saber si el discurso de antemano es ficcional
0 no. Hay escritores que tratan de que su discurso sea lo más pa-
56 57

Los discursos hegemónicos y su legitimación De las situaciones de comunicación arriba reseñadas, ninguna
ss de antemano hegemónica en su discurso, mas que la demos-
En la ciencia es claro que el discurso hegemónico proviene de las trativa, o sea, la científica, porque desea establecer una Verdad;
academias, que es en donde se establecen los mecanismos de pero, si asumimos las deducciones anteriores sobre la objetividad
'formación' de criterio crítico y se lleva a cabo la discusión y, por sabremos que tampoco esta situación será hegemónica. Entonces,
ende, la concertatividad de los postulados a estudiar; el problema ¿de dónde provienen los discursos hegemónicos? Por supuesto,
es que no siempre el maestro mantiene una actitud abierta para de la identidad social del yo, no de la discursividad; dicha identi-
dar atención a nuevas ideas. En todo proceso cultural se tiende a dad legitima una 'jerarquía' o 'rango' superior del yo con res-
legitimar un discurso por medio de argumentos o por medio de la pecto al tú. Por ejemplo, siempre que se presenta una persona, ya
coerción, utilizando una hegemonía con la que suele investirse el sea cotidianamente o en una conferencia, se cita su curriculum, o
emisor del mensaje en toda situación de comunicación. sea, se inviste y se legitima al yo emisor: te presento al licencia-
El emisor y el receptor —ambas son categorías monistas, o do fulano, al carpintero tal, hablará el doctor tal de tal disciplina.
sea, que interpretan al ser humano como indisoluble e indisocia- Así, la identidad social influye en la interpretación del discurso.
ble— pueden ser divididos para su estudio en dos categorías, las La legitimación del discurso viene dada al informar sobre el lugar
cuales operan con distintos sistemas significativos: un yo con que ocupa el emisor en la sociedad.
identidad discursiva, o sea, que se manifiesta en el discurso, y un En el caso especial de los medios masivos, no se alude a la
yo con identidad social, el cual se manifiesta en el contexto de jerarquía del emisor-persona, o sea el informador, sino que se
comunicación; asimismo existirá un tú con identidad discursiva y alude a la jerarquía del medio informativo. La legitimación del
51
un tú con identidad social. El discurso no es ajeno a la influen- informador viene dada porque se encuentra en un espacio 'desti-
cia que tiene el emisor sobre el receptor, según la 'jerarquía' de nado a informar', tradicionalmente. Como vemos, aquí la inves-
aquél dentro de la sociedad. tidura no es nada más a la persona, sino al medio de comunica-
ción; también en política puede servir la investidura que da un
partido 'popular' al discurso de un dirigente específico. De todos
si Entre los métodos interpretativos de textos bíblicos, hubo primero una divi- modos, existe jerarquización social.
sión bipartita: alma y cuerpo, después tripartita: padre, hijo y espíritu santo,
El postulado principal del presente ensayo radica en demostrar
hasta llegar a los cuatro sentidos de Santo Tomás de Aquino. En lo personal
creo que el hombre es indivisible, pero para su estudio se puede dividirlo, ya
que los discursos hegemónicos lo son casi siempre no por el con-
sea en individual y social, o entre alma y cuerpo. tenido, sino por la investidura y jerarquización del emisor según
58 59

su identidad social, la cual legitima su discurso. La hermenéutica |; obra. Así es como habría artistas que crean para generar equi-
analógica dice que, una vez rebasado el univocismo, se llega a un vocismo y otros que tienden al univocismo. Entonces también
equivocismo, el cual, para ser funcional y utilizable, necesita je- el papel del crítico de arte, al 'criticar' la obra, la acerca al uni-
rarquizarse para escoger analógicamente uno o algunos sentidos; vocismo; una crítica de arte no monopólica hace que se abra la
el problema es que la jerarquización casi nunca proviene de una discusión y puede tender a enriquecedores enfoques de inter-
crítica y reflexión razonable y razonada, sino de una coerción a pretación a partir de la obra (equivocismo), pero una crítica de
nivel social por parte del emisor. La propuesta fllosófico-comuni- arte unívoca es el mecanismo para 'decodificar' la obra, para
cativa es que los discursos no deben ganar su jerarquía por la 'entenderlas para 'saber qué quiso decir el artista' y, por ende,
investidura social del emisor, sino por su contenido, o sea, la je- es coercitiva, o sea, dada su investidura de 'crítico experto y
rarquía del discurso debe estar dada por la concertatividad, surgi- profesional', hace a un lado las demás interpretaciones. Hay
da de la crítica y la reflexión razonable y razonada por parte de que tender al analogismo.
los sujetos que se encuentran en la situación comunicativa. No También hay que decir que cuando un artista entra en una 'aca-
deslegitimo la razón como fase operacional, sino como fase fina- demia' o en una 'escuela' o en una 'tradición', se socava el equi¬
52
lista cerrada y unívoca. i vocismo creador y vuelven a aparecer las jerarquías hegemónicas
Respecto del discurso más libre, el ficcional, habrá que rea- sociales, al igual que en la universidad, o en la iglesia. Pienso que
lizar algunas precisiones: el yo propone; pero, al saberse que la verdadera labor del artista es ésta: proponer creaciones, o sea
tiene el papel social de artista, se interpreta diferente el discur- subjetividades, oponerse en uno o en varios aspectos a la concer-
so. En efecto, todos éstos aluden a una realidad o una idea pre- , tatividad; los artistas que no lo hacen son simplemente hombres
concebida, pero la gran diferencia es que algunos tienden al que manejan bien algunos materiales, ya sea el cuerpo, un instru-
univocismo porque quieren que su obra sea 'leída' de determi- mento musical, pinceles y espátulas, cámaras cinematográficas,
nada manera —a veces hasta realizan escritos sobre cómo debe materiales 'plásticos' o palabras. El arte debe ser sinónimo de
ser interpretada su obra, lo que quisieron dar a entender—, subjetividad y de libertad, tanto por la creación como por dejar
dando al traste con la supuesta libertad de interpretación del interpretar equivocistamente, y dicha subjetividad no implica que
receptor, mientras otros sí dejan libre la interpretación de su no pueda concertar para emancipar. Tal vez sea necesario dejar
claro que se encuentran dos hermenéuticas, la del emisor-crea-
dor-autor-enunciador, que interpreta la realidad y la representa en
« TODOROV, Tzvetan. Op. cit. su obra, y la del receptor-interpretante-lector-destinatario, que
60
61

interpreta la obra como alusión de alguna realidad, física o sim- interpretación unívoca, debido al uso de jerarquías en el ámbito
bólica. social que nada tienen que ver eon el contenido del discurso; por
Cabe mencionar de antemano que no busco que un alumno dé cla- ejemplo, algunos maestros hacia sus alumnos, varios religiosos
ses a su maestro, o que un ciudadano cualquiera informe o dirija un respecto de sus feligreses, el presidente hacia sus gobernados, y
país, no pretendo erradicar las jerarquías ni mucho menos derogar lo más común, los ricos hacia los pobres. Cabe hacer mención
leyes —lo cual llevaría a un caos equivocista— sino que sean revi- que el estudio discursivo con rigor casi siempre se ha realizado
sadas razonada y razonablemente, con la hermenéutica, la democra- en las comunicaciones entre individuos (en los círculos del aná-
cia, la ética y la axiología. Tampoco me he atrevido a cuestionar del lisis del discurso se les llama conversacionistas), pero dicha coer-
mismo modo las ciencias naturales, 'duras' y formales. Busco que el ción también se presenta en discursos de sectores sociales ente-
emisor se encuentre a un nivel de equidad con el receptor: no son 53
ros; uno de los investigadores más importantes y propositivos
iguales en conocimientos, pero sí son iguales como hombres razo- fue el sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien acuña, entre otras
nantes. El que el emisor ejerza su jerarquía hegemónica de antema- cosas, el término "capital simbólico", o sea unos discursos tienen
no, genera discursos que coercionan, o sea, que deslegitiman los ,más valor dentro de una sociedad que otros, debido a que tienen
demás discursos o a los demás actores. Así nacen las élites, que no una mayor legitimidad en su contexto determinado.
son otra cosa que individuos legitimados con discursos coercitivos y
Lo anterior tiene gran importancia en los estudios antropológi-
coercionantes, los cuales conllevan símbolos de superioridad.
cos, ya que en sociedades no occidentales los capitales simbóli-
cos cambian, o sea, hay rasgos de un discurso que tienen mayor
o menor validez o significación; por ejemplo, en estudios etno-
Discursos coercitivos y discursos coercionantes musicales se descubre que en Occidente se le da mayor impor-
tancia a la armonía, mientras en otras culturas como las africanas,
Propongo llamar discursos coercitivos a aquellos que en el con- 54
se le da mayor importancia al riüno. Cada cultura tiene una je-
tenido discursivo descalifican y deslegitiman a los demás discur-
sos o actores, los cuales pueden ser los fundamentalismos reli-
giosos, las descalificaciones científicas a algunos saberes no ba- pCASTRO-GÓMEZ, Santiago y Eduardo MENDíETA. (coord.) Teorías sin
sados en la Razón o en la física convencional, algunas tesis polí- disciplina. Op. cit.

ticas radicales, algunos anuncios publicitarios, etc.; en cambio, M Estudios sobre la relatividad de la cultura occidental son los de Edward T.
Hall: La dimensión oculta y El lenguaje silencioso; en música, el de Christo¬
llamaremos discursos coercionantes a aquellos que obligan a una
pher Smail: Música. Sociedad. Educación.
62

rarquización con rasgos diferentes de las de otras; así, aparece el 55


Occidental. Lo émico sería la fase operacional de la investiga-
concepto de pertinencia significativa: el antropólogo trata de no ción, independientemente de la metodología que se escoja para
interpretar de acuerdo a su 'visión del mundo', sino a la de los ha- investigar, pero habrá que aumentar una fase de traducción —si
bitantes de la sociedad que estudia, por lo cual nació la división los occidentales estudiamos a los occidentales es probable que
entre la interpretación etic (desde la perspectiva del investigador) no se necesite de ésta fase— que será la fase ética, para después
y la interpretación emic (desde la perspectiva del 'nativo'); o sea, Ilegal- a una interpretación de los resultados con la fase finalista
no hay ninguna justificación para coercionar discursos aludiendo abierta. Si todos los investigadores sociales estudiaran sólo des-
a un concepto de 'progreso' o 'desarrollo' unívoco —por cierto, de una perspectiva ética —que fue lo que sucedió durante si-
Gonzalo Caraacho menciona que la Historia es el mito de Oc- glos— estaríamos ante un univocismo científico; en cambio,
cidente, por ello creo que la Razón y la Objetividad son los dio- ; abriéndose a la perspectiva émica, estaríamos ante un equivocis-
ses dentro del pensamiento científico positivista—. El mítómano mo. el cual tiene que ser 'traducido' a la cultura del investigador
sería el que tiene una intención de mentir, engañar u ocultar; en í P a r a
pueda ser 'leída' por su cultura, pero no hay que que-
cambio, el investigador sería el que no trata de mentir, sino que darse en simple traductor, sino en lazo comunicante entre cultu-
interpreta su realidad subjetivamente, o sea sin haber concertado ras; y tenemos que tratar de que ellos también nos critiquen y
—esto a nivel individual y/o social—; entonces, las distintas his- nos estudien para que nosotros los occidentales nos conozcamos
torias —versiones de los hechos— son todos mitos-versiones o a través de sus ojos. Ciertamente el antropólogo tendrá un papel
mitos-testimonios no concertados que pueden ser acomodados fundamental en la ciencia del futuro, y la antropología tendrá
para crear una historia coherente, pero nunca para erigir La His- que ser, al menos, revisada por cada investigador social, inde-
toria, como se intentó en el pasado. pendientemente de su disciplina; la ciencia la hacemos hombres,
Tanto la interpretación émica como ética son necesarias si tra- así que hay que estudiarnos para saber qué es lo que pretende-
tamos de seguir una filosofía intercultural, como la propone mos como especie,
Raúl Fornet-Betancourt: la interpretación émica es necesaria Gracias a una interpretación unívoca y parcial del evolucionis-
para introducirse en el marco conceptual de otra cultura; no obs- mo darwiniano —no se retoma su tesis sobre ía solidaridad, o ai
tante, la interpretación ética es necesaria para hacerla del cono- menos no en la práctica, sólo en el discurso—, las ciencias natu-
cimiento de Occidente, ¿y por qué no?, que ellos también nos
estudien, así se establecerían los vínculos de comunicación entre
culturas, sin coercionarlas con las categorías de nuestra cultura » FORNET-BETANCOURT, Raúl. Op. cit.
64

rales lian legitimando el discurso de la 'competencia' como inhe- tados por pensadores latinoamericanos, entre ellos, de Leopoldo
56
rente al género humano; el evolucionismo en biología puede ser Zea, el cual afirma que lo que diferencia al hombre de otras
adecuado, pero en un ámbito social es un discurso coercionante especies es precisamente su diversidad al pensar, o sea. los
con respecto a otros discursos de no consumismo: de no compe- hombres, como entes sociales, producto de una circunstancia
tir por competir; eso es una enseñanza clara de las comunidades específica, tienen rasgos diferentes, según dicha conformación
59

indígenas, ellas han estado viviendo durante siglos de la misma social.


manera y no han hecho 'daño' ni a sus tradiciones ni a su entor-
no natural; en cambio, a partir de la revolución industrial, el hom-
bre occidental se ha ido autodestruyendo masivamente, junto con
57
su entorno. No es un romanticismo, es una realidad. No pro-
pongo regresar a un primitivismo, sino sólo analizar nuestra rea-
lidad de una manera menos etnocéntrica y respetando otras for-
mas de pensar.
Pero para poder llegar a una interpretación adecuada de las
costumbres y tradiciones de comunidades aisladas no occiden-
tales se necesita entablar una comunicación fuera de toda posi-
ción hegemónica y tratar de desligarse de los presupuestos de
nuestra sociedad, aunque tal cosa sea imposible. Según José
Luis Gómez-Martínez, en su libro Más allá de la pos-moderni-
dad, se debe intentar un discurso antrópico, o sea regresar al
58
hombre mismo; él retoma algunos postulados de textos redac-

5(1
Se quiere confundir la competencia por ia sobrevivencia de las especies con
un afán de superioridad del hombre sobre la naturaleza. Cabe preguntar;
¿superioridad según quién, a costa de quién y a qué costo?
5 7
BAGtJ, Sergio. Tiempo, realidad social y conocimiento. Op. cit..
5 8
GÓMEZ-MARTÍNEZ, José Luis. Op, cit. ZEA, Leopoldo. Op. cit.
PROBLEMAS POLÍTICO-SOCIALES

La pseudodemocracia y las falsas intenciones

Hasta ahora no hemos unido los ámbitos discursivo y social en


las situaciones de comunicación. SÍ el yo comunicante tiene una
intención determinada y la oculta, por supuesto que su discurso
será contrario a sus intenciones; precisamente aquí es donde se
puede estudiar la veracidad de los discursos, comparando la
identidad discursiva con la identidad social del emisor. Por su-
puesto, no será fácil, ya que se tendrá que distinguir la alegoría,
la sátira, el sarcasmo y la ironía dentro de los discursos; pero si,
dentro del ámbito discursivo se estudian las acciones del perso-
naje, ¿por qué no comparar el contenido de un discurso con los
actos del yo social? Habrá que interpretar la coherencia entre
los discursos y los actos del emisor dentro de su entorno social,
y creo que dicha interpretación tendrá que apoyarse en una her-
menéutica analógica.
En la política, la democracia basa sus postulados en una repre-
sentatividad, o sea, que los dirigentes del Estado representen los
intereses de sus gobernados, con ío cual podemos asumir que lo
que se busca en la democracia es encontrar intereses análogos
68

entre la diversidad de gobernados. Pero tenemos que hacer hin- nuestras repúblicas y la dificultad de mantenerse un gobierno lili
60

capié en que los dirigentes buscan sus propios intereses, o sea, las ambiciones de poder desmesurado.
mantenerse en el gobierno, ya sea individual o colectivamente; Cuando se crearon las repúblicas en América Latina, los pin li
por ende, un partido o un presidente pueden legitimar sus discur- dos buscaban la manera de representar a sus gobernados; pero,
sos representando los intereses de sus gobernados. Por supuesto, dado el caos después de la independencia y los primeros míenlos
cada sector social le pedirá distintas cosas, de acuerdo a sus inte- intervencionistas por parte de Estados Unidos y Europa, era, si no
reses particulares; entonces el presidente o el partido tendrá que imposible, sí difícil lidiar con los intereses de los distintos secto-
escoger cuáles serán los instrumentos para ayudar a realizar los res sociales; pero es obvio que los grandes hacendados y latifun-
intereses de sus gobernados. El problema es que tendrá que jerar- distas mantenían cierta vida holgada en comparación con la
quizar los intereses y escoger sólo algunos, para hacer un plan mayoría de la población. La tendencia de nuestros países a crear
que unifiqué los intereses de sus gobernados. partidos reformadores y conservadores podría estudiarse como
historia política entre tendencias unívocistas (conservadores) y
El dirigente, al no poder ayudar en la consecución de los inte-
equivocistas (reformadores), y si éstas últimas realmente lo son.
reses de todos los sectores sociales, pierde su legitimidad en algu-
También José Martí, en su agudo ensayo Nuestra América, de
nos de ellos, lo que conlleva que también pierda en sus intereses,
1891, sostiene la equidad entre los distintos sectores sociales y el
como presidente y como partido, de continuar en el gobierno. En
debido cuidado que se debe tener ante los Estados Unidos —y
nuestros países latinoamericanos el problema es que desde el
cómo no, si México ya había perdido, a causa de ellos, gran parte
nacimiento de las repúblicas hubo una desigual distribución de
6I
de su territorio—.
los recursos y bienes entre la población, heredada de los vicios
colonialistas de los españoles: distintos grupos raciales eran so- En México se establece, a finales del siglo XIX, la presidencia
bajados por parte de los nacidos en España, mientras los criollos de Porfirio Díaz, el cual, a cambio del 'progreso' del país, co-
se sentían con derechos también de grandes encomiendas, las mienza una época de terror, dando facilidades al capital extranje-
cuales les eran negadas por los nacidos en Europa. De ahí en ro > a los grandes hacendados para explotar a la mayoría de la
fuera, muy pocos americanos tenían la fortuna de tener posesio- población. Apoyándose con instrumentos de presión para ganar
nes más allá de las de primera necesidad. La desigualdad social siempre en las elecciones, se notan las falsas intenciones con res-
fue algo heredado de tiempos de la Colonia, con lo que encontra-
mos pocos ricos y muchos pobres. Ya Simón Bolívar, en su Carta w BOLÍVAR, Simón. Op. cit.
a Jamaica, de 1815, muestra su escepticismo ante la creación de É MARTÍ, José. Op. cit.
70 71

pecio al discurso pseudodemocrático, para el cual un voto es la fuertemente en las decisiones del gobierno centralizado. Así, his-
manera en que se representan los intereses de todos los habitan- tóricamente, las elecciones democráticas suelen resultar fraudu-
62
tes del país. lentas, debido a que ningún Estado puede satisfacer los intereses
Ya en el siglo X X comienzan las revoluciones para erradicar de todos los sectores sociales y prefiere, por su sobrevivencia en
los gobiernos totalitarios en América Latina, los cuales mane- el gobierno, dar prioridad a los intereses de los que podrían ayu-
jaban discursos de igualdad por medio de elecciones, pero en darle a seguir gobernando.
el fondo lo que se deseaba era llegar al poder. El poder enten- En México, el partido único manejó un discurso por el cual se
dido como el afán de llegar a gobernar en la opulencia y sin legitimaba gracias a esta pseudodemocracia, y en un momento
proponer grandes cambios. Los distintos combatientes o se co- dado, y por presión de Estados Unidos, optó por la industrializa-
ludían con las fuerzas siempre hegemónicas o se iban extin- ción y la modernización, Por supuesto, los dividendos de dicha
guiendo poco a poco en luchas intestinas. De distintos modos, modernización siguieron siendo desiguales; los estados han man-
se llegó a regímenes univocistas, ya sea por dictaduras milita- tenido desde entonces al pueblo sin educación, para que no ten-
res, democracias umpartidistas o socialismos represivos. Lo gan los recursos intelectuales para saber qué hacer, y además con
idéntico en todos los casos fue la creación de estados centra- una política represiva atroz. Cualquier estado, por más que quie-
listas que mantuvieron perspectivas unívocas dentro del com- ra mantener una equidad, no lo puede hacer porque existen mo-
plejo social. dos en que el poder económico ejerce presión. México cooptó a
Al existir una desigualdad social desde el inicio de la historia lodos los sectores sociales, pero es lógico que el Eslado diera fa-
de nuestros países, los gobiernos entendieron que los grandes cilidades mayores a los grandes capitales, creando paraestatales,
grupos populares no podían ejercer presión para la consecución en donde algunos de estos gobernantes también recibían buenos
de sus intereses, ya que no disponían de medios ni de educación dividendos, tanto económicos como políticos.
para cambiar el rumbo de los planes del partido centralista, a Por parte de nuestros incipientes movimientos socialistas,
menos que fuera por una lucha armada, la cual traía siempre Estados Unidos ejerció fuerte presión para destruirlos, ya sea con
malos dividendos al terminar; en cambio, los grupos que se habí- la organización de movimientos militares desde el interior del
an mantenido en la opulencia nunca han dejado de manifestarse país, ya sea con espionaje de la C.I.A., ya sea con 'clases' a los
militares por medio de la Escuela de Las Américas o con el boi-
cot y la difamación. Cuba resistió a pie firme los embales de
« DELGADO D E CANTÚ, Gloria. Op. cit. Estados Unidos, gracias al apoyo de la Unión Soviética; no obs-
72 73

tantej tuvo que caer en un gobierno de represión para mantener el Guerra Mundial había dejado en ruinas a Europa, ios países lati-
socialismo a cabalidad, y fuertemente centralizado. Así, tanto en noamericanos comenzaron a crecer rápidamente; el Plan Mar-
los sistemas políticos capitalistas como socialistas, se cayó en shall, ideado por los Estados Unidos para 'ayudar' a Europa —y
Estados fuertemente centralizados, que se legitiman con un dis- de paso meterlos al capitalismo— no iba a dar resultados tan rápi-
curso popular - que suele caer en populismo—, pero que optan do, así que los Estados latinoamericanos, al ver su crecimiento,
por medios de coerción para mantener su hegemonía guberna- creyeron en la modernización. 63
Es en estos años cuando se co-
mental. Por ende, se ha llegado a una incredulidad por parte de mienza la creación de grandes obras públicas y se incentiva el
los sectores populares ante los discursos políticos, de lo cual ha desarrollo cultural en el continente. En México se crean grandes
surgido un fuerte escepticismo. instituciones sociales, se construye la Ciudad Universitaria y
nacen movimientos culturales vanguardistas; en fin, crece la cla-
se medía.
Endeudamiento y dependencia En los setenta aparece la ilusión de que el petróleo realizará
todos nuestros sueños, sus precios crecen exorbitantes y en paí-
Como hemos referido, el Estado es incapaz de mantenerse al ses como México y Venezuela se instituyen gobiernos populistas
margen de las presiones de la minoría que tiene grandes recursos, derrochadores, lo cual trae a la larga el endeudamiento; tan pron-
y tiene que soslayar los intereses de los sectores pobres. A media- to caen los precios del petróleo y se realizan 'operaciones' econó-
dos del siglo pasado nuestros países optaron por un modelo capi- micas arriesgadas, éstos países caen al abismo. Otros, debido a la
talista modernizador, o sea, una industrialización basada en un inestabilidad política, las dictaduras y el intervencionismo exe-
desarrollo' que trajera bienestar a toda la población, pero dicho crable de Estados Unidos y/o Inglaterra, hacen que Latinoaméri-
bienestar era desigual, porque quien tenía más capital ganaría ca entre en la década del derrumbe: los ochenta.
más que el que tuviera menos; se apostó a un crecimiento gene- Para esta época es irremediable ya la dependencia ante el país
ral por goteo, o sea que, dado que el país tendría más capital debi- del norte y los mercados internacionales. El endeudamiento en
do a las inversiones industrializad oras, la población poco a poco los años de vacas gordas —gordas pero no para todos— hace
recibiría algunos dividendos y, por ende, seria atendida en sus que a finales de los ochenta ya ni siquiera existan vacas. A fina-
intereses y legitimaría al Estado centralizado. Además, con una
pequeña redistribución de inversión, vía las obras de gasto social, h í
MARINI, Ruy Maura. 1985. Dialéctica de ¡a dependencia. Mexico. Edicio-
se ayudaría a los 'más necesitados'. Debido a que la Segunda nes Era. T edición.
74 75

les de la cruenta década se decide casi por unanimidad recurrir a 65


cías del TLC y del A L C A . Pienso que el capitalismo neoliberal
una tecnocracia neoliberal, o sea que expertos en economía tra- es el modelo político-económico que da a los ricos el derecho de
ten de minimizar hasta donde se pueda la crisis, cueste lo que ser cada vez más ricos y a los pobres la obligación de no quejar-
cueste —en México los últimos presidentes y sus gabinetes han se de ser cada vez más pobres, así como catalizador de un despo-
sido economistas o personas que tienen que ver con la cúpula tismo ilustrado hereditario: la oligarquía empresarial de familias
empresarial—, y, dado que el Estado centralizado perdió credi- teenócratas.
bilidad, liberar todas las instituciones paraestatales a agentes pri-
vados para aligerar los gastos del gobierno. Dichos agentes tie-
nen relación con los mismos hacendados e intervencionistas Nuestra actual pseudodemocracia
extranjeros que históricamente han presionado al gobierno para
64
favorecerlo. Al llegar el discurso neoliberal, se alienta una propaganda demo-
Ya no es posible maquillar la crisis; los discursos políticos se cratizadora, ya que los mercados libres necesitan ser legitimados:
hacen cada vez menos halagüeños; sólo algunos empresarios que la democracia será legitimadora del intervencionismo y dará la ilu-
sabían leer los indicadores económicos salvaron su capital sacán- sión de que los sectores populares son libres de elegir su futuro. La
dolo del país o cambiándolo a dólares. Otros se volvieron ricos democracia ayuda discursivamente al neoliberalismo, porque rati-
por los altos intereses a costa de nuestros países; la inflación fica la debacle de los estados centralizados, que sirven, en teoría,
redujo el valor de todo producto hecho en nuestros países e incre- para planificar el 'desarrollo' y el 'progreso' y para redistribuir los
mentó de precio toda importación. Los teenócratas, al privatizar, capitales generados por la incipiente y nunca determinante indus-
dan auge al intervencionismo de capitales extranjeros, como si trialización; por el lado social y político, la democracia ayuda al
estuviéramos regresando en el tiempo a una estrategia 'científica' neoliberalismo, en el sentido de crear una crisis de ingobernabili-
porlirista, de dar concesión tras concesión. Y simplemente la cri- dad, al quedar destruido el estado maximalista en sociedades acos-
sis llevó a que el Estado perdiera su poder centralizador y lo pasa- tumbradas al paternaltsmo hegemónico, las decisiones electorales
ra a las empresas transnacionales, en un intervencionismo econó- son realizadas sin un análisis crítico de la realidad social ni de las
mico que todavía no termina; esperemos todavía las eonsecuen- propuestas de campaña —cuando las hay—; esto último es debido

fli D
° S SANTOS, Theotonio. 2002. La teoría ele ¡a dependencia. Espada. Edi-
a

M GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. Op. cit. terial Plaza y Janes. I edición.


76 77

a una falta de educación crítica a base de hechos históricos —que- mente su identidad no es la de un gobernante, sino la de alguien
dan las cenizas del discurso univocista y legitimador del Estado— obligado a defender los intereses económicos metademocráticos.
y la influencia publicitaria de los medios masivos de comunica- ¿De quiénes son estos intereses? De grandes consorcios transna-
ción, que banatizan las campañas electorales a slogans publicita- cionalcs, algunas corporaciones que fueron durante decadas apa-
rios y a imágenes de candidatos bien cuidadas, cual si fueran estre- drinadas por el estado —en donde, por supuesto, existen familia-
llas de la farándula, a! más puro estilo norteamericano. Además, en res de antiguos miembros del mismo estado— y especuladores de
México, al caer el partido único, las demás fuerzas políticas se en- gran poder económico en la Bolsa.
frascan en una lucha deslegitimadora del oponente, sin proponer Nuestras democracias son obsoletas, porque, a pesar de que
una alternativa coherente para saldar la crisis; su único interés es el legitiman al ejecutivo, no tienen después injerencia en las deci-
gobierno, cueste lo que cueste, aunque no sepan qué van a hacer siones de éste; en cambio, quienes sí tienen injerencia son los
cuando lleguen a obtenerlo. Así como en el socialismo la 'dictadu- sectores privados, que manejan grandes sumas de capital, tanto
1
ra del proletariado pronto se olvidaba del proletariado para quedar económico como simbólico. Quienes jerarquizan el equivocismo
en dictadura, la democracia, después del voto, se olvida del pueblo 'democrático' son los empresarios, y, por supuesto, sus intereses
para quedar en una tecnocracia. van primero, dejando al final los populares; por ello se pone tanto
La democracia ayuda al neo liberalismo, porque en su discur- interés en los 'grandes números', en la macroeconomía. Si antes
so legitima el equivocismo político, mientras sirve también a pudo haber un goteo, hoy estamos muertos de sed. Por ello con-
crear la impresión de que el neoliberalismo es la única salida po- cibo que estamos en una nueva oligarquía, la oligarquía del
sible de la crisis, lo cual es univocismo. Liberadas las fuerzas empresariado, en donde el nuevo dios es el Mercado. Los mismos
políticas y económicas, ¿quién será el que jerarquice los distin- empresarios 'ayudan' a los políticos a financiar sus campañas
tos intereses de cada uno de los sectores sociales? La respuesta electorales, al más puro estilo norteamericano, con lo cual tienen
66
es: el empresariado. No es raro que en el reciente •rninigolpe' de entre sus manos al Estado, si sus 'ayudados' llegan a ganar.
estado a Hugo Chávez, haya sido un empresario el que subiera
al poder.
En México, el presidente Vicente Fox legitima discursivamen- M i ;n México se invesliga e! desvío ilegal de fondos del gobierno y de emple-
áis particulares a campañas publicitarias pro candidatos —aunque del mismo
te su 'gobierno' por haber sido elegido 'democráticamente' —se
erario público se financian las campañas—, pero cuando se trata de investigar
reduce la democracia sólo a una cuantifícación de votos; inme- ll banqueros, se defienden con el secreto bancario de sus clientes. Por supues-
diatamente después, la democracia desaparece—, pero social- lu. MIS clientes más fuertes son otros banqueros y empresarios.
7K 79

Tenemos democracia cuantitativa temporal y una oligarquía cua- bancario es fuertemente defendido —comprando su deuda con
litativa permanente. De hecho, el comercio, el consumo, el mer- las pocas reservas que tiene, por supuesto ya devaluadas, con el
cado y la transnacionalización no tienen que ir necesariamente en dinero de los que pagamos impuestos y pidiendo un fuerte prés-
contra de la democracia, de la hermenéutica analógica y de la tamo al mismo Fondo Monetario Internacional. Fuertes influen-
equidad social, pero han llegado a un extremo tal de 'desarrollo' cias de empresas transnacionales y las ya comunes por parte del
que coercionan todo, cayendo en ambiciones desmedidas de do- gobierno norteamericano empeoran la situación. En México, más
minio. 67
de las dos terceras partes de impuestos recaudados sirven para
Además, cualquier inestabilidad social o 'error' presupuestario pagar los intereses de dicha deuda.
—el error suele ser dar 'demasiado' gasto social, como en Brasil,
en México y recientemente en Argentina— hace que la economía
se venga abajo, los especuladores sacan su dinero de la Bolsa El equivocismo caótico
—al fin que para eso somos economías 'emergentes' de ellos—,
68
el Fondo Monetario Internacional nos descalifica por no ser Por cierto, a partir del 2 0 de junio, la economía uruguaya y la
'competitivos'; las transnacionales, para no perder capital, reali- brasileña van en caída, junto con los focos rojos que aparecen
zan despidos masivos y los ciudadanos sacan su dinero de los para México y Chile, ya que no se pudieron instituir reformas
bancos y lo cambian a dólares —si pueden, antes que el Estado fiscales, debido ai equivocismo democrático de los partidos.
imponga un 'corralito'; como los banqueros son los primeros en Sólo es cuestión de meses para que los tres países caigan en una
declararse en quiebra, el Estado decide univocistamente 'salvar- crisis parecida a la argentina, mientras en México Vicente Fox lo
los'—, aunque ellos ya se han salvado sacando su dinero con niega rotundamente, afirmando ante economistas que se tiene la
preslanombres. antes de la crisis, a otros países donde el secreto 'doctrina' indicada, olvidando que la descapitalización del país
es tremenda y que llegará un momento en que haya tantos pobres
que el consumo se detendrá y la economía caerá, teniendo que
f>'> Se recomienda ampliamente el artículo de STOLOW1CZ, Beatriz. "Demo-
cracia y gobemabilidad: perspectivas de la izquierda, ofensiva ideológica de la
ser maquüadores, lo cual no revertirá el empobrecimiento so-
-
derecha' , en Estudios latinoamericanos. No.7 Nueva Época. Año 4. Enero- cial.^
julio, 1997.
fiK
El Fondo Monetario Internacional, que supuestamente está para 'ayudar' a
las economías en crisis, se encuentra coludido con el Ministra del Tesoro de
M
los Estados Unidos, los cuales especulan con dichas crisis. GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. Op. cit.
81

Debido a que las Cámaras de Diputados y de Senadores mexi- determinado de una nota: ambos canales son tendenciosos, debi-
canas no tienen mayoría de algún partido, se envuelven en des- do a sus intereses empresariales por acriba de cualquier otro. Pol-
calificaciones personales que no proponen absolutamente nada. lo anterior, es necesario apuntar que no precisamente el equivo-
Aquí el equivocismo es inoperante, porque no existe una discre- cismo proveniente de distintas fuentes de discursos informativos
pancia participatoria, sino una discrepancia boicoteadora, la cual crea una emisión más amplía de enfoques; ambas emisoras son
hace que sea obsoleta la democracia bien ganada. No se busca la univocistas. al pretender tener más ganancias, como cualquier
analogía de intereses, ni de ellos como políticos ni de sus 'repre- empresa.
sentados'; no buscan intereses analógicos mas que en contadas Hace algunos años apareció otra televisora más o menos
ocasiones. Así, el equivocismo es caótico, sus discursos son coer- independiente de Televisa y TV Azteca, CNl Canal 40, que,
citivos y coercionantes con respecto a los otros puntos de vista. siendo más o menos la alternativa, también tiene que prestar
La fase finalista es más o menos adecuada, pero la fase operacio- atención a los puntos de 'raiting', para que a los empresarios Ies
nal es defectuosa. convenga patrocinar sus programas; asimismo, el canal ! 1 cul-
En los medios masivos de comunicación sucede lo mismo. tural, que depende en cierta medida de una universidad, tam-
Durante muchos años en México se tuvo una empresa que tenía bién tuvo que abrirse a la publicidad de grandes marcas comer-
casi un total control sobre los medios televisivos y radiofónicos ciales, aunque ambas mantienen su posición de alternativas loa-
de comunicación —como Tele Globo en Brasil— siendo un bles, ante el embate de los dos canales menos éticos informati-
monumental emporio que creaba sus propios 'artistas', cooptaba vamente hablando. De todos modos, el Estado ha perdido los
otros —al más puro estilo Estado centralizado—, compraba 'crí- medios de producción masiva de discursos informativos que lo
ticos', etc. Durante el gobierno de Salinas de Gortari se vendie- legitimaban, pasando a manos de los empresarios. Televisa
ron las concesiones de otros canales univocistamente al mejor siempre estuvo en contubernio con el Estado centralizado; al
postor, con lo cual un empresario compró lo que ahora es TV cambiar el partido único. Televisa ha quedado libre de legitimar
Azteca. En un principio se dijo que sería una alternativa, y que •i quien desee.
llevaría a democratizar los enfoques, pero pronto se vio que
ambas televisoras tenían las mismas pretensiones empresariales
de cuidar sus intereses más allá de poder proponer algo nuevo.
Así, el gobierno también tiene que lidiar con estas dos empresas
que, cuando quieren, lo deslegitiman, al recalcar un enfoque pre-
82 83

La dispersión cultural partidos equitativamente entre todos los que entran en la produc-
ción, las utilidades, o plusvalía del marxismo, son reinyectadas a
La diversidad no es precisamente sinónimo de dispersión, como la empresa sin que el trabajador tenga los mismos dividendos que
72
70
ya lo habíamos mencionado; no obstante, el discurso postmo- el empresario dueño de los medios de producción. Además, hay
derno, utilizado tanto por investigadores deslumhrados por la que tener en cuenta que a nuestros países se les utiliza como ma-
diversidad como por cúpulas de poder que aluden a una ingober- quiladoras, ya que tenemos 'mano de obra barata', y no como
73
nabilidad. asumen que no se puede tener 'desarrollo' existiendo verdaderos productores.
71
indígenas y pobreza extrema. Habrá que desglosar el problema. Tres de los sectores sociales que tradicionalmente no se
¿Qué se busca en el neoliberalismo? La libre competencia en los encuentran en este círculo de consumo son los indígenas, los
mercados, para que siga su curso indefinidamente la maquinaria artistas que trabajan 'por amor al arte' y algunos militantes de
del consumismo; mientras más venda una empresa, más dividen- izquierda anticapilalistas —no mencionaremos a la población en
dos tiene ésta, por lo cual, en teoría, elevará los salarios del que extrema pobreza, porque tal vez, si tuvieran recursos, entrarían
trabaja para él y éste podrá comprar más cosas a las empresas. corriendo a la carrera del consumir por consumir—; estos grupos
Así, mientras más gente entre al consumismo, más capital estará son disfuncionales para el capitalismo, por lo cual hay que hacer-
inmerso dentro del círculo de consumo. El problema se encuen- los entrar a como dé lugar al círculo consumista; por ello, el em-
tra, claro está, en que los dividendos de las ganancias no son re- presario trata de evidenciar el 'atraso' de estos sectores, para
comprometerlos a unirse al círculo del consumo, sin sacarlos ver-
daderamente de La pobreza y el aislamiento; el empresario puede
7n
El problema no es realmente que los jóvenes vayan de un lado a otro, de una
legitimar cualquier cosa con los medios de transmisión de dis-
moda a otra; al fin y al cabo, son sólo medios de expresión; el problema es que
los investigadores no les hemos dado una alternativa razonable en contra del cursos coercionantes. Así, planes de 'desarrollo', como el Plan
consumismo (hablo como investigador), ya que han perdido el tiempo tratan Puebla-Panamá, el Corredor Biológico Mesoamericano o el Área
do de adivinar que modas tomamos (hablo como joven); ningún medio es
de Libre Comercio de las Américas, intentan crear una 'cultura
'maligno' en si mismo, sólo hay que saber quién, cómo y para qué lo usa, así
como ia coerción que legitima.
empresarial' en esas zonas ricas en recursos naturales; el empre-
71
MORALES VERA, Sofía Tayka. ' L a hermenéutica analógico-barroca. Un
camino para la fundamenlación ds los derechos humanos desde el pensamien
7 2
to latinoamericano' en ARRIARÁN, Samuel y Elizabeth HERNÁNDEZ. C O L L LEBEDEFF, Tatiana. 2001. América Latina en el jilo del siglo XXI.
a
2001. Hermenéutica analógica-barroca y educación. México. Universidad México. Casa Juan Pablos/Universidad Pedagógica Nacional. I edición.
Pedagógica Nacional. M GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. Op. cit.
84 85

sario invierte en carreteras, pero por supuesto que recibirá algo a que atenta contra el modo consumista de vivir. Así, ta diversidad
cambio: derecho a la bioprospección, derecho a 'cuidar su zona' puede resultar un slogan del neoííberalismo; el empresario desea
y derecho a invertir, no teniendo dificultades para desplazar a las que exista una diversidad superficial y no una diversidad pro-
comunidades indígenas a reservaciones y emplearlas como mano funda. A l empresario le interesan todos los mercados, todos los
de obra barata; o sea, intervencionismo, colonialismo y explota- códigos simbólicos, mientras no pretendan otras formas de pen-
ción, ya no a nivel nacional, sino regional, por parte de los deten- sar: es un equivocismo superficial y un univocismo profundo. A l
tores de la 'cultura empresarial'. 74
empresario le puede interesar 'lo indígena', pero no los indíge-

Por otro lado, la mercadotecnia, ya desde hace bastantes déca- is en sí mismos, como manera de vivir diferente al consumis¬

das se ha dado cuenta que el comprador eleva su ego comprando mo desmedido. Así, el mercado tiene productos para todos, sean

cosas que sean hechas a la medida de su persona, por lo cual la modernos o postmodernos, utiliza ambas identidades discursi-

oferta de productos diferenciados es más amplia; mía marca ya vas, pero en su intencionalidad pretende que el consumismo se
75

no saca a la venta un solo producto, sino varios, para 'las distin- mantenga intacto.

tas necesidades del comprador', con lo cual elevan casi siempre Al promover gustos diversos, promueve también la dispersión
las ventas y se determina qué grupo social compra más qué pro- cultural y el individualismo. En la sociedad se puede dividir en
ducto —se tienen tablas donde aparecen las características del dos tipos de personas a los consumidores: los que podríamos Ua-
comprador potencial según su sexo, edad, nivel socioeconómico jr univocistas (los imitadores) y los equivocistas (los origina-
76
y hasta la sicología de cada grupo social—; entonces al publicis- Él según sus ambiciones simbólicas: los primeros son los que
ta le interesa que ningún producto esté totalmente fuera de moda, desean tener el coche último modelo, o la casa más moderna, o el
sino que todas se encuentren con su pequeño mercado, para que pantalón del de al lado o el teléfono celular del de al lado (son los
siempre tengan ventas en todos sus productos; aquí la diversidad 'modernos'); los segundos son los que quieren vestirse diferente,
es explotada por las transnacionales. tener un objeto diferente al de los demás, etc. (son los postmoder-

El empresariado pretende que se 'respete' la diversidad, para nos, casi siempre jóvenes); no obstante, aluden a un patrón sim~

legitimar la sensación de libertad y para mantener una multipli-


cidad de mercados potenciales; en cambio, ataca la diversidad
» C O L L LEBEDEFF, Tatiana. Op. cit.
7 6
En realidad son cuatro divisiones las que usa la mercadotecnia para encasi-
llarnos como consumidores: el mental, el sentimental, el visceral y el sensual,
n COLL LEBEDEFF, Tatiana. Op. cif. llamados caracteres de apelación.
86 87

bólico especifico: los primeros buscan copiar una identidad hege- ciparnos; el problema con la pseudodemocracia es que un sector
mónica (tienden al univocisino), mientras los segundos buscan social hegemónico sólo ve por sus intereses, sin buscar intereses
una identidad distinta, una 'personalidad' que les haga sentirse análogos a toda la población; la alternativa es evitar que estos
libres y diferentes (tienden al equivocismo). Y para ambos el poderes hegemónicos utilicen sus discursos coercionantes en el
mercado tiene productos. Para los primeros tiene más capital sim- Estado, y a su vez forzar al gobierno a verdaderamente escuchar
7f!
bólico el objeto hegemónico, para los segundos tiene más capital todas las voces.
simbólico la originalidad identitaria. Por supuesto, en una perso- También existen actualmente distintas organizaciones, guber-
na suelen mezclarse ambos en distintos aspectos de su vida en namentales e independientes, que mantienen un activismo políti-
sociedad. co-social en contra de los poderes hegemónicos y el intervencio-
79
Los capitales simbólicos univocistas crean élites, mientras los nismo extranjero, las cuales también suelen caer en corporati-
capitales simbólicos equivocistas crean individualización. vismos. burocracias y, lo peor, dispersión y aislamiento. Dentro
Ambos crean dispersión cultural. Tal vez es preciso que se revi- de las primeras, como las comisiones pro derechos humanos,
se el libro de Martín Hopenhayn a este respecto: debido a la ato- resultan obsoletas, al igual que el Estado, siendo consumidos sus
mización de las personas —su dispersión e individualización—, esfuerzos por el corporativismo y las fuerzas hegemónicas; las
el continente se encuentra en caos; no por la diversidad en sí, sino segundas, siendo independientes, tienen pocos recursos y suelen
por una diversidad superflua y un modo de consumo único y estar aisladas, aunque prueban nuevas estrategias de comunica-
77
recalcitrante. Muestra de ello es que los libros más vendidos ción y movilización que pueden resultar óptimas en un futuro no
son los de "superación personal". ¿Qué se puede hacer entonces? tan lejano, si mantienen una cohesión y ven claros sus objeti-
80
Reforzar algunos de nuestros rasgos identitarios de manera críti- vos; pero lo más importante es que eviten ser moda, que eviten
ca, respetando otras identidades, y poner en duda el modo de con-
sumo. Determinar qué objetos son necesarios y qué otros son
superfiuos. Los objetos superfluos sólo provocan elevar nuestro
™ COLL. LEBEDEFF, Tatiana. Op. cit.
ego, rechazando lo distinto, rechazando al 'otro', que debería ser 7 9
Existe LUÍ discurso des legitimador entre los medios masivos de comunica
'nosotros'. Hay que buscar la concertatividad que ayude a eman- ción en todo el mundo en contra de los 'globalifóbieos' — son las personas
más globalizadas que conozco— que intentan poner en duda los presupuestos
neoliberales de las oligarquías empresariales. Habría que llamarles antiinter¬
vencionistas tal vez.
8 0
" HOPENHAYN. Martin. Op. cil. COLL LEBEDEFF, Tatiana. Op. cil.
89

•d los miembros de 'pose', que buscan sólo una originalidad iden- ses más pobres del mundo, no habrá solución para nosotros los
tilaria, sin tener una identificación profunda con el cambio social. coercionados.
Lo anterior no implica coercionar a estos individuos 'pose', sino Por lo anterior, habrá que revisar alternativas y pintar escena-
tratar de concertar nuestros intereses, pero es obvio que no se rios. Vislumbro dos escenarios extremos que puedan tal vez ayu-
logra concertar con ellos y tener algunos rasgos identitarios que dar a imaginar el futuro, los que llamaré "cambio social de baja
nos unan, pronto dejarán los movimientos por seguir otra direc- 8
intensidad' ' y 'cambio social violento'. El primero es el que rea-
ción. Un joven puede vestirse como quiera, o sea tomar cualquier lizan los nuevos movimientos sociales, aludiendo a una sociedad
moda, pero mientras tenga profundamente cimentado el rasgo ivil. Estas movilizaciones deberán unirse, y entre más tiempo
identitario de la equidad social, podrá concertar con todos los pase, más gente tendrán para el loable trabajo que intentan reali-
seres humanos. zar. Movimientos como el zapattsmo plasman de manera feha-
ciente el uso de medios de comunicación modernos para poner en
tela de juicio el modelo modernizador intervencionista de los
¿Tiempos modernos o postmodernos? neoliberales; también se extiende un problema de consecuencias
locales a causas globales, con lo cual aluden al respeto por la di-
Si pretendiera terminar aquí el ensayo, se podría llamar Interpre- versidad, pero tratando de unificar intereses, frases como: 'nun-
tación hermenéutico-analógica de la historia latinoamericana. ca más sin nosotros*, 'estamos en todas partes', 'mandar obe-
pero nada más alejado de la realidad. Busco que la teoría sea lle- deciendo', 'somos el color de la tierra', y 'Viva México' dan
vada a la praxis —en el sentido que la utilizó Antonio Gram¬ cuenta de ello, y el que se les responda 'no están solos', ésa es la
sci—. No se vislumbra perspectiva para el futuro dentro de los alternativa social y cultural.
sectores pobres urbanos y rurales de nuestros países; la clase Un hombre inteligente y astuto mantiene una actitud critica sin
media también está en decadencia numérica y económica, su haber legitimado la pseudodemocracia de Fox y, poco a poco,
papel será el de eternos consumidores: ese tipo de personas que gracias a la caravana zapalista, va uniendo diversidades. Tal vez
se pasa la vida haciendo cosas que detesta para conseguir dine-
ro que no necesita y comprar cosas que no quiere para impre-
8 1

sionar a la gente que odia {Emile Henry Gauvreay). Los recur- La frase 'baja intensidad' es utilizada por los ejércitos militares para definir
todas las estrategias de desgaste ante un grupo enemigo al cual no se le decla-
sos no alcanzan para lodos, y mientras 25 personas tengan el
ra ia guerra abiertamente, sino de manera oculta e hipócrita. Aquí propongo el
dinero equivalente al producto interno bruto anual de los 45 paí- término en su definición de fase operacional no directa, sino clandestina.
90 91

el movimiento pudo haberse 'enfriado' y perdido su capital polí- fase operacional, siendo una aguda crítica al capitalismo, pero la
tico, o tal vez a los mexicanos ya se nos olvidó la caravana, pero fase finalista es la democracia participativa y la hermenéutica
sigue siendo un cáncer del Estado neoliberal, el cual habremos de analógica.
ayudar para que sea maligno, y no benigno y extirpable. En fin,
un hombre que habla representando y legitimando con su discur-
so inteligente y mordaz aquellas culturas subalternadas, pero que,
al llegar ante los diputados, se hace a un lado y deja hablar a sus
'representados'. Si esto no es equidad social, entonces no sé qué
lo sea.
El segundo camino, siendo más radical, resulta más utópico
debido al poder hegemónico global de Estados Unidos; además,
para llevar a cabo un cambio social violento, se necesita antes
haber realizado una propuesta a partir de un cambio social de baja
intensidad; así que, como están los tiempos, es preciso comenzar
con la propuesta de alternativas y escenarios más o menos globa-
les de justificación y legitimación de dicho cambio social, para
después buscar la mejor manera de ser representativos de los
intereses análogos de una diversidad cada vez más creciente, ya
que no puede haber una verdadera democracia sin hermenéutica
analógica y sin discursos que sean hegemónicos por su critica y
reflexión razonable y razonada, y no por su poder coercionante.
Ésta es la utopía y éste es el camino que buscamos Hopenhayn,
Follari, Arriarán y demás investigadores comprometidos con el
futuro del continente. Se debe proponer una utopía abierta, ya
que una cerrada y univoca decaería prontamente en dictadura de
alguna índole. No propongo un marxismo hermenéutico, ni una
hermenéutica marxista; el marxismo puede ser utilizado como
PROPUESTA GENERAL

A lo largo del estudio se trabajaron demasiados puntos, pero se


pueden resumir en los siguientes: para los investigadores sociales
tal vez sea muy entretenido discutir sobre si estamos en la moder-
nidad, o en la postmodernidad, o inclusive en la poscolonialidad,
pero el problema importante es que los discursos coereionantcs
utilizan capitales simbólicos, tanto de una como de otra; si en rea-
lidad les interesa proponer teorías que ayuden a la liberación de
Latinoamérica, deberían de preguntarse por qué algunos discur-
sos coercionan más que otros, en qué radica dicha coerción y
cómo y qué instrumentos operacionales se pueden proponer para
evitarla. Lo masivo que tanto los ha deslumhrado no existe por un
contenido discursivo en sí. sino por su poder hegemónico cuanti-
tativo y coercionante ante los grupos subalternados. Habrá que
ser deductivos e inductivos, pero con una diateoría.
Los discursos eoercionantes utilizan capitales simbólicos alta-
mente sofisticados, con lo cual, antes de usar, por ejemplo, la
bandera de los derechos humanos, habrá qué estimular un diálo-
go justo y ético con todos los componentes de la sociedad. No
tendremos que perder de vista que los derechos humanos son otra
perspectiva occidental, la cual está de moda por su poder hege-
94

mónico cuantitativo y coercionante ante algunas minorías subal- tigativa es el compromiso con una causa, y qué causa más loable
ternadas. Ya los Estados Unidos pueden tener otra justificación que la de emanciparnos, pero dicha causa debe ser concertativa,
para intervenir y destrozar países no certificados con dichos dere- o sea, democrática y participable análogamente por todos los
chos, por lo cual, los derechos humanos pueden mantener y refor- intereses.
zar la visión globalizadora coercionante y homogeneizadora, con Es preciso comenzar con la propuesta de alternativas y esce-
el pretexto de la modernización y el desarrollo. narios más o menos globales de justificación y legitimación, para
También habrá que delinear, cada quien en su campo, la pre- buscar la mejor manera de representar los intereses análogos de
sente propuesta, que por supuesto es finalista pero no cerrada; la una diversidad cada vez más creciente, ya que no puede haber
utopía que propongo aquí se abre a la crítica y a la reflexión razo- una verdadera democracia sin hermenéutica analógica y sin dis-
nable y razonada, porque, al no estar terminada, al igual que la cursos que sean hegemónicos por su crítica y reflexión razonable
democracia, será siempre perfectible y siempre útil, mientras no y razonada, y no por su poder coercionante.
nos distraigamos eii falsos problemas como ei de la diversidad La hermenéutica puede dar un paso decisivo: salir del ámbito
(siempre ha existido diversidad, lo cual no ha provocado disper- meramente discursivo para comenzar a interpretar la realidad y
sión cultural necesariamente), el de la interdisciplina (mientras ver cómo se ha interpretado desde el inicio de la historia. Si en
exista una direccionalidad precisa en el ámbito social, se puede algún momento de la historia, debido al afán de formalización,
utilizar más de un discurso analítico operacional) y el de la obje- las ciencias naturales influyeron en las sociales, ahora se invier-
tividad {no ha existido nunca objetividad plena, lo que hemos ten ios papeles: teorías generales como el evolucionismo de las
asumido como 'objetivo' fue sólo concertadvidad coercitiva y especies o las leyes de la física convencional han sido sólo inter-
coercionante). Ya olvidémonos de observar al otro 'objetivamen- pretaciones, el universo está en constante movimiento y su rela-
te', nuestras investigaciones son por fuerza participantes, así que tividad es inherente; lo que necesitamos es utilizar las ciencias
habrá que asumir nuestra responsabilidad social. Los investiga- naturales y las formales como fases operacionales, para proponer
dores también estamos dentro del círculo hermenéutico, movién- mecanismos finalistas no coercionanles de la equidad social, los
donos junto con lo que estudiamos; entonces habrá que evitar las cuales nos permitan vivir en paz como individuos y como socie-
inercias hegemónicas que nos ciegan. Ya no existe un 'centro' dades.
desde el cual estudiar los sucesos, ya no hay Razón, ni La gente no es estúpida: el campesino, el barrendero, el ama de
Objetividad, ni Identidad, ni Verdad, estamos rebasando el logo- casa, el estudiante, saben también que vamos en un túnel sin sali-
ccnlrismo; por ello, lo único que mantendría la coherencia inves- da, sólo que no tienen alternativas o no las quieren ver, así que
96

pretieren jugar las reglas del juego competí ti vista individualiza-


I car aquellos intereses analógicos a que aludo, para entender en
ca:
97

toda su profundidad que, al dejar de ser 'yo' y los 'otros' para ser
do: 'no me importa el mundo, yo me tengo que salvar' (superar
'nosotros', podremos aspirar a una equidad social fehaciente y no
o eficientizar). Nuestro deber como personas que al menos apa-
solamente discursiva, como la que tenemos.
rentan saber lo que sucede, es proponer alternativas y pintar esce-
narios, pero con toda la convicción y el compromiso que ameri-
ten, teniendo en cuenta, eso sí, las otras voces, las que no estén
de acuerdo con nosotros. Lo que se busca es evitar que existan
discursos coercitivos y coercionantes, que las hegemonías no se
impongan por el poder económico y elitista de nuestras socieda-
des actuales, sino con una crítica y reflexión razonable y razona-
da. Tal vez en algún momento seamos perseguidos, como antes
los comunistas y hoy los terroristas. Tal vez se culpe a los 'her-
meneutas' o a los 'analógicos' de 'peligrosidad social', por bus-
car relacionar algunos de los intereses análogos de nuestros paí-
ses, así como los rasgos identitarios que necesitamos para movi-
lizarnos en el camino de nuestra emancipación; entonces habrá
que responsabilizarse para ser clandestinos también.
No me queda más que pedir ayuda a todo el interpretante del
presente estudio para que reflexione la presente teoría: que el
filósofo la critique y la rehaga, que el antropólogo, el etnólogo y
demás investigadores culturales la verifiquen y mejoren con sus
trabajos empíricos en cada país, que los activistas propongan,
intenten y verifiquen su praxícidad. que el artista reflexione su
papel en la sociedad a partir de su visión creativa, que ia socie-
dad civil reflexione si existen verdaderas alternativas para los
latinoamericanos en el modelo neoliberal y, lo más importante,
hay que determinar puntos de contacto entre todos nosotros; bus-
BIBLIOGRAFÍA

AREIZA LONDOÑO, Rafael y Olga Leonora VÁZQUEZ L á


PEZ. 'Gramáticas y formas de vida'. Revista de Ciencias Hu-
manas No. 21. Mayo 2000. Pereira, Colombia.
ARRIARÁN CUELLAR, Samuel. 2001. Globalización y multi¬
a
culturalismo. México. Universidad Pedagógica Nacional. I
edición.
ARRIARÁN CUELLAR, Samuel y Mauricio BEUCHOT. 1999.
Filosofía, neobarroco y multiculturalismo. México. Editorial
a
ítaca. I edición.
BAGÚ, Sergio. 1970. Tiempo, realidad social y conocimiento.
a
México. Siglo X X I editores. 15 edición.
. . "Tres oligarquías, tres nacionalismos: Chile, Ar-
gentina, Uruguay". Cuadernos políticos No. 3. Enero-Marzo
1975. D. F. México.
BAYÓN, Damián, et. al. 1980. América Latina en sus artes. Mé-
a
xico. Siglo X X I editores. 3 edición.
BEUCHOT PUENTE, Mauricio. 2000. Tratado de hermenéutica
1
analógica. México. Itaca/UNAM. 2' edición.
BÍLBENY, Norbert. 1999. Democracia para la diversidad. Espa-
a
ña. Planeta/Ariel. I edición.
100 101

BLOCH, Marc. 1982. Introducción a la historia. México. Fondo GUNDER FRANK, André. "El desarrollo del subdesarrollo" en
a
de Cultura Económica. 11 edición. V V A A . América Latina: Dependencia y subdesarrollo. Costa
BOLÍVAR, Simón. Carta de Jamaica. Varias ediciones Rica. Editorial U.C.A.
CARDOSO, Fernando Enrique y Enzo FALETO. 1977. Depen- FIOPENHAYN, Martín. 1995. Ni apocalípticos ni integrados.
a
dencia y desarrollo en América Latina. México. Siglo X X I México. Fondo de Cultura Económica. 2 edición.
a
editores. 13 edición. LENKERSDORF, Carlos. 2002. Filosofar en clave Tojolobal.
a

CARR, Edward H. 1985. ¿Qué es la historia?. México. Planeta/ México. Miguel Ángel Porrúa. I edición.
a
Artemisa. I edición. MARINE Ruy Mauro. 1985. Dialéctica de la dependencia. Mé-
a

CASTRO-GÓMEZ, Santiago y Eduardo MENDIETA. (coord) xico. Ediciones Era. 7 edición.


¡998. Teorías sin disciplina. México. Miguel Ángel Porrúa/ MARTÍ, José. Nuestra América. Varias ediciones
a
University of San Francisco. I edición. MARTÍN-BARBERO, Jesús. 1987. De los medios a las media-
a

COLL LEBEDEFF, Tatiana. 2001. América Latina en el filo del ciones. México. Gustavo Gili. I edición.

siglo XXL México. Casa Juan Pablos/Universidad Pedagógica MORALES VERA, Sofía Tayka. "La hermenéutica analógico-
a
Nacional. I edición. barroca. Un camino para la fundamentación de los derechos
DELGADO DE CANTÚ, Gloria M. 1993. Historia de México 1. humanos desde el pensamiento latinoamericano" en ARRIA-
A
México. Alhambra. I edición. RÁN, Samuel y Elizabeth HERNÁNDEZ, 2001. Hermenéuti-
DOS SANTOS, Theotonio. 2002. La teoría de la dependencia. ca analógica-barroca y educación. México. Universidad Pe-
a
España. Editorial Plaza y Janes. I edición. dagógica Nacional.
FORNET-BETANCOURT, Raúl. 1994. La filosofía intercul- PEASE G. Y., Franklin. 1996. Breve historia contemporánea del
A
tural. México. Universidad Pontificia de México. I edi- a
Perú. México. Fondo de Cultura Económica. I reimpresión.
ción. RODRÍGUEZ, Octavio. 1993. La teoría del subdesarrollo de la
a
GARCÍA CANCLINI, Néstor. 1990. Culturas híbridas. México. CEPAL. México. Siglo X X I editores. 8 edición.
E
Grijalbo/CNCA. 1 edición. ROIG, Arturo Andrés. 1982. Teoría y crítica del pensamiento
a
GÓMEZ-MARTÍNEZ, José Luis. 1999. Más allá de lapos-mo- latinoamericano. México. Fondo de Cultura Económica. I
A
dernidad. España, ediciones Mileto. I edición. edición.
GONZÁLEZ CASANOVA, Pablo. 1983. La democracia en Mé- SALAZAR BONDY, Augusto. 1968. ¿Existe una filosofa de
a a
xico. México. Ediciones Era. 14 edición. nuestra América? México. Siglo X X I editores. I edición.
102

SALCEDO AQUÍNO, Alejandro. 2000. Hermenéutica analógi-


ca, pluralismo cultural y subjetividad. México. Editorial To-
rres Asociados. I " edición,
SCHAFF, Adam. 1974. Historiay verdad. México. Editorial Gri-
a
jalbo. 12 edición.
STOLOWICZ, Beatriz. "Democracia y gobernabilidad: perspec-
tivas de la izquierda, ofensiva ideológica de la derecha". Estu-
dios latinoamericanos. No.7 Nueva Epoca. Año 4. Enero-julio,
1997.
TODOROV, Tzvetan. 1992. Simbolismo e interpretación. Vene-
zuela. Monte Avila editores. T edición.
VILLEGAS, Abelardo. "Los partidos políticos antidemocráti-
cos", en VILLEGAS, Abelardo, et. al, 1995. Laberintos del li-
beralismo. México. CCYDEL, UNAM/Miguel Ángel Porriia.
1" edición.
ZEA, Leopoldo. 1989. La filosofía americana como filosofía sin
a
más. México. Siglo X X I editores. 13 edición.