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Cariño

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Capítulos:
1. Oscuridad.
2. Una noche tranquila para los dos.
3. ¿Nos conviene salir?
4. Fue Jade.
5. Miedo.
6. No eres mi madre.
7. Cambio.
8. No me dejan verlo.
9. La verdad.
10. Max.
11. Como me ves.
12. Mis padres.
13. Un beso.
14. En casa.
15. Despedida.
16. Viaje.
17. Te encontré.
18. Confesaré.
19. No volveré.
20. Tu cariño.

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Capítulo uno – Oscuridad

- ¡Corre! ¡Corre! – Le grité a Jacob, iba por detrás de mí, me llevaba solo dos
metros pero podían atraparlo.
- Espérame Isabelle – me pidió, me frené para verlo. Sudaba a igual que yo,
las gotas corrían por su rostro y su cuerpo, como me pasaba a mí.

Llevábamos corriendo cinco cuadras completas, la gente nos observaba,


parecíamos dos personas que no sabían donde estaban y corrían como si el
mundo se acabara en ese instante.

Jacob llegó a mi lado, se apoyó a descansar en mi hombro. Lo observé, en


verdad parecía cansado. Levante la vista, para ver en donde diablos
estábamos. Vi un almacén, demasiado llamativo para escondernos. Un
boliche, muy iluminado. Un callejón, perfecto.

- ¡Ven! – tiré de su brazo y lo arrastré al callejón.

Cuando ya no se pudo ver la luz, me tomó de la cintura y me apoyó,


bruscamente pero delicado, contra la pared. Dejó reposar sus manos en mi
cintura, mientras me miraba a los ojos.

Alcé mis brazos hasta llegar a sus hombros y los enrosqué tras su cuello. Lo
miré a los ojos como él a mí y le sonreí, dejando a la vista mis blancos
dientes. Me imitó, curvo sus labios en una sonrisa que formaba arrugas
entorno a sus ojos, arrugas de felicidad.

Corrió un mecho de pelo que molestaba en mi rostro y lo escondió tras mi


oreja. Se acerco lentamente hacía mi, quedando solo a centímetros de mi
rostro, donde yo podía sentir su frío y delicioso aliento salir de su boca y
llegar a la mía. Pidió permiso para poder cumplir su misión.

Me acerqué lo suficiente para besarlo, atrapé sus labios dulces, con sabor a
fresas, lo ultimo que él había probado en el día. Respondió a mi beso como a
mi me gustaba desenfrenado y con pasión. Ya no nos podían encontrar, el
callejón no tenía salida y estaba a oscuras.

Tomé su rostro entre mis manos mientras prolongaba el beso. Juegue con sus
labios, mientras el mordía mi labio inferior. Acariciaba mi cintura junto a ella
mi espalda.

Me separé de él solo para tomar aire, ya que no era experta en contener la


respiración más de unos minutos.

- Tenemos que volver – dijo mientras me miraba con sus ojos verde. Subió una
de sus manos a mi mejilla y la acarició lentamente.
- No quiero – dije y volví a besarlo con ansias.
- Isabelle… - intentó separarse de mí para que no quedar atrapado otra vez en
entre mis besos.
- Jacob, por favor – supliqué pegándome más a su cuerpo.

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Me presionó contra él al mismo tiempo y se acercó a mi oído.
- Luego, más tarde, te lo prometo, una noche tranquila para nosotros dos –
dijo en mi oído. Sonreí al escuchar lo que me prometía.
- Creo en tu palabra – lo tomé de la mano y camine hasta donde terminaba la
oscuridad del callejón. Asomé la cabeza para cerciorarme de que nadie nos
observaba así poder escapar a la luz de la luna.
- ¿A dónde? – pregunte mientras él sujetaba con fuerza mi mano mientras
caminaba a paso lento por las calles de la ciudad.
- A tu casa, no hay nadie, o ¿si?
- Vacía, mis padres salieron otra vez.
- ¿A dónde esta vez?
- Europa, España creo – respondí mientras pensaba si ese era realmente el
destino de mis padres.

Vivía en Phoenix, en Estados Unidos, en una casa que tenía más habitaciones
que un hotel. Mis padres, Claire y John, ambos empresarios, salían de viaje
cada dos o tres semanas, nunca me llevaban y si lo hacían era porque mi
abuela no podía pasar por las noches para quedarse conmigo. Esta era una
ocasión especial, mi abuela no había podido venir, pero ellos si o si tenían que
viajar, no les importo dejarme sola, nunca les importaba dejarme sola, ya
prácticamente vivía sola.

- ¿Estará tu abuela?
- No, ella también esta de viaje, mi tía Emma enfermó y tiene que cuidarla.
- Perfecto – me freno contra la pared de una casa mientras se acercaba a mí
para besarme – toda la casa para nosotros solos.
- Jake, estamos en la calle todavía – dije al sentir su mano bajar por mi
espalda hasta donde esta pierde el nombre.
- No me resisto – dijo sin apartar la mano, la dejo reposar ahí durante unos
minutos mientras me besaba.

Lo separe de mí en cuanto vi que una pareja de ansíanos cruzaba la calle en


nuestra dirección. El rió y solo me sujeto de la mano para seguir caminando
en dirección a mi mansión.

- Solo faltan cuatro cuadras – susurré en su oído después de haber caminado


durante media hora.

Al doblar una esquina vimos un patrullero, del miedo que sentimos


comenzamos a correr como si un perro rabioso nos persiguiera y terminamos
por desaparecer en la oscuridad otra vez.

Capitulo dos – Una noche tranquila para los dos.

- Ya estamos a salvo – dijo luego de cerrar la puerta de mi casa y dejarse caer


junto a ella llevándome con él.
- Si – dije totalmente agitada mientras me apoyaba en su pecho para
descansar.

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- Genial – dijo antes de voltearme sobre él.

Me sujetó dejando sus manos en mi cintura mientras se acercaba lentamente


para besarme, no directamente en los labios comenzó con un camino desde
detrás de mi oreja hasta llegar a mis labios, sonreí mientras le respondía con
fervor. Podríamos pasar toda una noche juntos sin mis padres, mi abuela, ni
un patrullero que nos persiga.

Enredé mis dedos en su cabello color miel y jugué con él tirando cada tanto,
divertida. Lo besaba casi como si el mundo se fuera a acabar. De un momento
a otro estaba ubicada a un hupa de él, que caminaba como podía hasta mi
habitación la cual estaba en el segundo piso al final del pasillo. Entró en mi
habitación empujando la puerta y cerrándola con el pie de una patada.

Me dejo caer con delicadeza en mi cama, se acostó arriba mío mientras seguí
con los besos, que cada vez estaban más subidos de tono.

- A veces pienso que es genial que tus papás salgan cada tanto de viaje y te
dejen sola – dijo él mientras me sacaba la remera y se quedaba mirándome
como lo hacía siempre solo que parecía que me devoraba con la mirada.

Desperté con la cabeza sobre su pecho, al sentir que la luz que salía de mi
ventana la cual tenía a unos pocos metros me daba en la cara, me quejé al
notarlo. Sin despertarlo me levante y fui a la ventana intentando no
tropezarme con a ropa que había en el suelo y la cerré con fuerza para que no
entrara nada de luz. Volví a su lado y me escondí bajo las frazadas y me
acurruqué a su lado volviendo a cerrar los ojos mientras acariciaba su pecho,
dibujando formas con mi dedo.

Sentí que movió su mano trazando una camino desde lo bajo de mi espalda
hasta mi brazo, lo que me hizo estremecerme y sonreír.

- Bueno días, amor – lo saludé abriendo solo un ojo y estirándome para darle
un pequeño beso en los labios.
- Que linda forma de despertarse – dijo el sonriendo mientras jugaba con su
mano sobre mi piel dibujando formas.
- ¿Qué no tienes que ir a trabajar tu? – pregunte arruinando el momento.
- Sabes que los sábados no trabajo – me respondió. Era verdad sabía que él no
trabajaba los sábados.
- ¿Tus padres cuándo regresan?- consultó mientras se revolvían en la cama sin
soltarme en ningún momento.
- Creo que dentro de donde semanas, se fueron el miércoles, solo han pasado
cuatro días, ellos suelen estar afuera dos o tres semanas como mínimo –
expliqué.
- Que bien ¿y tu abuela no vendrá en lo que resta de su viaje?
- No, esta en Brooklyn con mi tía Emma
- Mejor, ¿no hay problema en que me quede contigo entonces?
- Ninguno, amor.

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Tomó mi rostro entre sus manos y me arrastro suave hasta llegar junto a sus
labios y me beso, como lo hacía siente, de la forma que ami me gustaba.
Luego como comenzó se separo y me observó yo hice lo mismo, era uno de
mis mejores sueños, sumirme en la pureza de sus ojos disfrutando de ellos.

- Me daré una ducha ¿Vienes? – me ofreció mientras se levantaba de la cama,


estaba sin ropa alguna, por lo que me sonrojé al verlo – eres hermosa – dijo al
mirarme.
- No, me quedo – dije cerrando los ojos y escondiéndome bajo las sabanas.
- Tu te lo pierdes – dije y camino al baño juntando su ropa cuando pasaba.

En cuanto oí que cerró la puerta me levante lo más rápido que pude y sin
hacer ruido alguno para ir a la cocina, había dejado su camisa tirada justo al
lado de la puerta, la tome y me la puse. Bajé las escaleras de dos en dos para
apurarme y llegar pronto. Conecté la cafetera y la prendí, al mismo tiempo
que puse dos tostadas en la tostadora. Exprimí varias naranjas hasta llenar
dos vasos, los dejé sobre una bandeja mientras sacaba las demás cosas de la
heladera y las ponía también en la bandeja. Cuando saltaron las tostadas las
puse apurada sobre un plato ya que quemaban y puse en la tostadora dos más.
Corte una porción de la torta que había sobrado del día anterior que Macy, la
sirvienta, había hecho ese día antes de irse. Cuando el café ya estaba lo serví
en dos tazas bastantes grandes ya que a ambos nos gustaba tomar mucho.
Saqué las otras dos tostadas y las puse en el plato. Me arregle el cabello y la
camisa que era lo único que llevaba puesto y volví a mi habitación.

Él todavía seguía en la ducha, algunas veces ayudaba que el fuera un


maniático por estar siempre limpio, por ejemplo ahora, porque podía preparar
todo y darle una sorpresa, deje la bandeja sobre mi escritorio y arregle las
sabanas ya que en nuestro acto de demostración del amor que nos teníamos la
cama había quedado dada vuelta. Cuando termine de ordenar la cama
comencé a limpiar mi habitación que aunque era bastante grande el desorden
se notaba igual, cuando sentí que cerró la ducha tome la bandeja y la apoyé
cuidadosamente sobre la cama y me escondí entre las sabanas a su espera.

Pasados unos minutos escuche que la puerta del baño se abría y al segundo
como la cama se movía bajo mío, comencé a retorcerme de cosquillas en
cuando el estuvo bajo las sabanas para molestarme con las cosquillas que
tanto odiaba.

- Jake, no, por favor – suplicaba mientras me movía entre sus manos –
¡cuidado! – grité en cuanto sentí que mis pies tocaban la punta de la bandeja,
la cama era grande, por lo que el desayuno no terminaría en el piso pero si yo
me seguía retorciendo terminaría desparramado bajo nuestro, frenó en cuanto
le grité.
- Lo siento – se disculpó poniendo su mejor carita, que me derretían hasta que
cedía en todo.
- No importa – dije sonriendo y me senté en la cama, él se acomodo a mi lado
y atrajo la bandeja junto a nosotros para desayunar.

Capitulo tres – ¿Nos conviene salir?

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- ¿Estas seguro que nos conviene salir? – le pregunte mientras me acomodaba
la falda color blanca con capas, y buscaba una blusa para combinar.
- Si nadie nos va a reconocer, era de noche – dije mientras se miraba en el
espejo y se peinaba.
- ¿Esta o esta? – le consulté mostrándole una remera celeste con unas letras y
otra negra con una imagen de los ochenta.
- Esa – señalo la de los ochenta – sabes que me fascina esa época.
- ¿ero no más que yo verdad? – pregunte acercándome a él sensual con la
remera en la mano.
- Tienes razón – dije y me tomo por la cintura y me beso fuertemente.
- No Jake – le contradije conteniéndome – tenemos que irnos, no quiero
terminar en la cama otra vez – dije aunque lo besaba como él a mi pero cada
tanto lo intentaba separar.
- Es verdad, Luca y Ashley nos esperan en la plaza con el auto – dije mientras
tomaba el bolso de la cama y caminaba a la puerta de mi habitación – ¿Ya
estas?
- Espérame abajo – dije y le lancé un beso antes de entrar al baño otra vez.

Me paré frente a la espejo y miré mi cabello rubio todo alborotado y húmedo,


era ducha rápida lo había dejado así, tome la secadora de pelo y mientras lo
peinaba lo secaba, cuando me pareció que estaba presentable lo acomode
dejando las ondas que solas se formaba caer sobre mi espalda. Me pinté los
ojos con delineador que era lo único que usaba y puse brillo en mis labios.
Tomé mi cartera negra y me puse mis zapatos negros que tenían un poco de
taco, corrí a la puerta pero antes de salir agarré mi teléfono y mi cámara.

- Vale la pena que tardes en arreglarte – dijo él mientras me miraba bajar las
escaleras medio embobado.
- Tu no tardas nada e igual estas hermoso – me acerqué y le di un beso en la
mejilla dejándole la marca – vamos.

Abrí la puerta y salimos, cerré con llave y las guarde junto con mi móvil y mi
cámara en mi cartera. Jake me tomo de la mano y comenzamos a caminar en
dirección a la plaza que solo quedaba dos cuadras de mi casa.

- Luego no las encontraras – se quejó él, refiriéndose a las llaves.


- Tú las buscaras – dije sin importancia alguna.

En cuanto me vio, Ash corrió a mí y me abrazó, lo mismo hice yo.

- ¡Que suerte que estas viva! – dijo sin soltarme.


- ¡Que dramática! – dije riendo – solo fue una fiesta.
- Pero vino la policía y me asuste al no verlos.
- Es que nos fuimos en cuanto sentimos el ruido, ¿a ustedes no les paso nada
verdad? – pregunte algo preocupada.
- ¡Que dramática! – me imitó riendo.
- Estamos perfectos – me informó Luca sonriendo y señalo la mejilla de mi
novio donde yo le había marcado con un beso – veo que ustedes también. ¿Qué
hicieron después de correr? – pregunte guiñándonos un ojos a mi y a Jake.

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- Eso no te incumbe – respondió Jake, limpiándose automáticamente el beso –
acaso yo te pregunte que hiciste con Ash después de escaparte como prófugo
de la fiesta.
- Eso es secreto nuestro – dijo ella sonrojándose.
- Como lo mío con Jake – aclaré yo también poniéndome como un tomate.
- Para ustedes es imposible ocultar algo ¿no? – pregunto Luca acariciando la
mejilla colorada de mi amiga.
- No – admitimos a la vez – ¿vamos? – pregunte, buscando con la mirada el auto
de Lucas un BMW negro que estaba estacionado en la calle cerca de donde
estábamos parados.

Subimos con Ashley atrás, a ninguna de las dos nos gustaba ir en el asiento
delantero del auto. Pero los chicos amaban eso, así que nunca nos
peleábamos. Bajé la ventanilla del auto por completo, dejando que el aire de
la carretera me pegara en la cara, odiaba viajar en autos cerrados ya que me
descomponía fácilmente y era algo desagradable de ver.

- ¿A dónde? - pregunto Luca a su novia cuando ya estábamos sobre la ruta.


- Seguí hasta que se corte y dobla a la derecha, después hasta que termine el
camino – explicó ella como si supiera el camino de memoria.
- ¿Tenemos todo? – pregunte mientras buscaba mi cámara en mi bolso, Jake
tenía razón era imposible encontrar cosas ahí.
- Si, Luca se encargo de todo – dijo Ash orgullosa de su novio.

Cuando encontré la cámara la saqué y comencé a tomar fotos de todos


nosotros. A Jake le divertía que haga eso no era como los otros chicos que se
quejaban cada vez que uno les tomaba fotos, ponía caras graciosas cuando
enfocaba la cámara hacía él. Ash si se quejaba por las fotos, decía que no
estaba para un día de fotografías y Luca no pronunciaba palabra estaba muy
concentrado en su manejo.

- ¿Cuánto falta? – pregunto Jake después de que pasara una hora.


- Hemos llegado – respondió Luca estacionando el auto bajo un árbol,
dejándonos a unos pasos de un hermoso río. Allí nos podíamos bajar toda la
tarde y nadie nos molestaría. El agua era cristalina, se podían ver los peces
pasando. El lugar era tranquilo, todo era verde y hermoso.

Capítulo cuatro – Fue Jade.

- Vamos a nadar – me pidió Jake, luego de que terminara de acomodar todo


para nuestro pic-nic.
- No Jake, después – dije mientras preparaba una ensalada.
- No seas negativa – dijo antes de alzarme e brazos y salir corriendo para el
agua.
- ¡No Jake! – le grité mientras me removía en sus brazos. Previne lo que venía
y me saqué la remera, junto con mi celular que estaba en mi bolsillo y los tiré
en el pasto mientras el corría al agua. - ¡Jake!

Era tarde ya estaba adentro del agua y toda mojada, suerte que andaba
descalza y que había dejado mi teléfono a salvo.

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- Te mataré – le amenacé mientras nadaba hacía él.
- Se que no lo harás Isabelle – pronunció mi nombre completo cosa que me
gustaba poco y nada pero cuando él lo decía sonaba genial.
- Tienes toda la razón del mundo – dije sonriendo mientras lo abrazaba ya que
se había dejado atrapar.
- ¿Entonces qué me harás? – pregunto mientras colocaba sus manos en mi
cintura y me pegaba más a él – ¿me matarás con tus besos? – se acercó con el
propósito de besarme, pero me escurrí de entre sus brazos y nadé lejos de él.
- Al contrario – le grité ya lejos de él.

Nade hasta la orilla del rió, para salir de él, pero algo tiró de mi pie y me
obligó a quedarme en el agua. Asustada comencé a gritar, por el miedo de
que sea un animal lo que me tomaba del pie sin soltarme, me arrastró por el
agua hasta hundirme completamente. Sentí que algo paseaba por mi pierna
entonces me dí cuenta de que no era un animal lo que tenía prendido a mí si
no un hombre, un hombre desesperado. Me dejé arrastrar por el agua, hasta
que quede de frente como para poder tomarlo por los hombros. Lo atraje
hasta mi rostro y lo besé de improvisto, como él quería, como él estaba
buscando. Esta vez fui yo la que lo busqué, me abracé de él por su cuello a la
vez que enredaba mis manos en su cabello, apretando su rostro contra el mío,
para que no se separara de mí. Sus manos viajaban desde mi espalda a mi
abdomen, jugando en cada parte de mi piel por la que pasaban. El agua nos
llegaba por la cintura a ambos, porque estábamos en la orilla.

- Hay publico – nos informó la voz de Luca, desde arriba del río.

Levanté la viste lentamente, a la vez que me separaba un poco de Jake. Sentí


que la sangre se me acumulaba en mis mejillas rápidamente. Miré a Luca que
estaba de la mano con Ash, ambos nos miraban divertidos por la situación.
Volví la vista a Jake, el también estaba con las mejillas coloradas. Me reí de
la situación ya que no podía hacer otra cosa.

- Esta bien que estamos solos pero no son los únicos – dijo Ash sonriendo y
miró a Luca – ¿entramos?
- Si – respondió él mientras se sacaba la remera y comenzaba a quitarse el
pantalón.
- ¡Ey! – lo frenó Ash – te traje un short de baño, esta en el auto. Señalo el
automóvil para que fuera a buscarlo mientras ella se sacaba la ropa y quedaba
en bikini.
- Podían haber avisado así yo también me traía un traje – dije algo enojada ya
que después tendría que volver con la ropa mojada.
- Pensé que lo sabrías – se excusó ella – lo siento.
- Esta bien – dije desde los brazos de Jake que ahora solo apoyaba las manos
sin moverlas en mi cintura.
- ¡Bomba! – gritó Luca antes de caer en el agua, salpicando agua para todos
lados.

Habíamos pasado toda la mañana en el agua lo que nos había producido


hambre. Ahora estábamos tirados cerca del auto a la sombra del árbol sobre

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una manta comiendo unos sándwiches que Ash había preparado. Esta vez ellos
dos habían organizado la salida por completo, todo venía por su cuenta, lo
único que yo había tenido que hacer era traer mi cámara de fotos y mis ganas
de divertirme. La salida anterior la habíamos organizado con Jake y había
salido igual de divertida que esta.

Mi cámara estaba en manos de Luca que no paraba de tomar fotos de cada


movimiento que hacíamos. Si seguía así ya no tendría más memoria para
seguir almacenando nuestros momentos. Ash le saco la lengua en la última
foto que pudo tomarle antes de sacarle la cámara de las manos para seguir
ella con él trabajo pero antes de que comenzará yo se a quité a ella.

- ¿Ustedes saben que paso ayer exactamente? – pregunte a ambos luego de


acomodarme entre la piernas de Jacob y haber apoyado la cabeza en su
pecho, tomando sus manos para jugar con ellas, él estaba recostado contra el
árbol.
- Jade llamo a la policía – nos informó Luca.
- ¿Jade? ¿Jade Mich? – pregunto Jake sorprendido.

Jade no era muy amiga mía, si era mi amiga pero era del tipo que solo estaba
cuando quería tu ayuda, por eso yo no la consideraba de mucha confianza. Al
parecer Jake si, ya que reaccionaba de esa manera, como si Jade nunca
hubiese hecho eso. La verdad es que si lo hubiese hecho y lo hizo, al parecer.

- ¿El motivo? ¿Lo saben? – pregunte sin sorprenderme por nada.


- No la verdad que no – respondió Luca – pero hizo que termináramos todos en
la policía.
- ¿La vieron a ella cuando la policía apareció? – pregunto Jake, a la vez que
comía un sándwich.
- Yo la vi estaba llorando y corría en dirección a su casa – respondió Ash.
- Todo el colegio la odiara ahora, va no se si todo pero nuestro curso seguro –
informó Luca.

Eso estaba seguro, era la fiesta de fin de año y la mayoría de los chicos de la
secundaria estaban ahí. Habían organizado la fiesta en la casa, mansión de
Rachel Muynux, esa chica tenía una casa mucho más grade que la mía y yo
consideraba mi casa un hotel de tres estrellas, la de ella era mucho más
amplía y parecía casi de cinco estrellas. Tenía un montón de habitaciones con
juegos y demás, una sala de cine pequeña, y otras cosas.

Sus padres estaban de viaje en Rusia por lo que ella dio la fiesta en su casa sin
su permiso, invitó a más de doscientos chicos. La fiesta comenzó a las nueve
de la noche, unas horas más tarde después de que terminará el acto del
colegio donde algunos actuaban. Cada uno había llevado lo que consumiría
aunque la dueña de casa había puesto gran cantidad de cosas, entre ello
bebidas.

La estábamos pasando genial, era media noche y la mayoría estaba bailando


en la pista que Rachel había contratado para que armaran en su jardín a la luz
de la luna. Yo bailaba con Jake y a nuestro lado muy cerca Ash lo hacía con

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Luca, a cada rato cambiamos de pareja, divertidos. Pero en un momento no
pudimos seguir disfrutando porque todos empezaron a gritar que estaba la
policía por lo que dejé a Luca y corrí a Jake que ya no estaba con Ash. Y
ambos salimos disparados del lugar para no ser atrapados por la policía.

Capítulo cinco – Miedo.

- Isabelle – me llamó Jake moviéndome el hombro levemente.


- Lo siento, parece que me dormí despierta, estaba pensando en la fiesta –
comenté – ¿Qué habrá pasado con Rachel? ¿Les habrán dicho a sus padres?
- Supongo que si ya que la policía estuvo en su casa durante la noche supongo
que alguien habrá llamado a los dueños durante el trayecto – explicó Luca.

El sol ya estaba cayendo en el horizonte. Ya no teníamos más comida, solo nos


quedaba un termo de agua caliente para el maté y nada más. Ash estaba
dormida en brazos de Luca y yo estaba leyendo acostada sobre el pecho de
Jake mientras el escuchaba música con su mp4. Luca nos tomaba fotos sin
flash para no despertar a su novia.

Miré a Jake luego de leer un par de capítulos más de mi novela favorita


Twilight donde uno de los protagonistas se llamaba como mi novio. Cerré el
libro con el señalador que era una foto mía y de Jake. Y lo miré estaba con los
ojos cerrados. Me estiré un poco y lo besé. Provocando que abriera sus ojos.
Me miró y sonrió.

- ¿Volvemos? – pregunte levantándome.


- Claro, creo que Ash necesita una cama y Luca una computadora donde vaciar
la memoria de mi cámara – contestó él.

Luca alzo a Ash en sus brazos, quien dormía placidamente y la dejo en el auto
en el asiento trasero. Mientras nosotros juntábamos todo lo que habíamos
desparramado durante la tarde.

- Mi madre me llamo unas cinco veces ya – informó Luca al encontrar su


teléfono en el pasto debajo de nuestros bolsos – la llamaré.

Se alejo un poco de nosotros para poder comunicarse con su madre sin


molestias.
Seguimos guardando todo sin despertar a Ash por su puesto y esperamos a
Luca sentados en el auto. Jake iba adelante y yo atrás con la cabeza de Ash
en mis piernas.

- Me ha preguntado que ha pasado anoche porque dice que el director del


colegio llamo a casa para informar de la fiesta. – nos dijo Luca preocupado
cuando subió al auto.
- ¿Eh? – fue lo único que pudo pronunciar Jake.
- ¿El director? Pero si no tenía nada que ver con la escuela.
- Parece que si – señaló Luca – ¿volvemos? – pregunto con miedo.
- Si – respondí yo, ya que no había nada a lo que temer en mi casa, estaba
vacía como siempre.

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- Ash, hemos llegado – desperté a mi amiga con un leve toqué de hombro, yo
tenía que bajar y ella estaba en mis piernas.
- Lo sie…nto – se disculpo en un bostezó, se estiró y se sentó. Ambas salimos
del coche y ella dio la vuelta para subir en el asiento del acompañante junto a
su novio. Él mío me esperaba con la puerta abierta de mi casa.
- ¿Regresarás a tu casa? – pregunté prendiendo las luces de mi gran mansión.
- No quiero enfrentarme a mi madre a la cual seguro ya llamaron.
- Entonces quédate – lo abracé por la cintura y lo bese – ¿Y vemos unas
películas?
- Seguro, yo pido helado, porque no quiero comer ¿Tu quieres pizza?
- No gracias, con el helado bastará.

Luego de que llego el helado, caminamos por los pasillos desiertos de mi


mansión a la sala de películas que mi madre en unos de sus días de locura,
había decidido construir en la casa, se lo agradecía, ya que pasaba muchas
horas allí a dentro.

- ¿Cuál miramos hoy? – pregunto él abriendo una puerta de la pared que


dejaba a la vista unas pilas de millones de películas.
- Terror – pedí y el hizo girar una de las pilas y la dejo quieta en la sesión de
terror y sacó una.
- Esta no la vimos. – la puso y saco del aparados dos cucharas para comer el
helado.

Yo ya me había acomodado en el sillón, que más que eso parecía una gran
cama. Apagó las luces y trajo con él el helado y el control de la gran tele. Se
acostó a mi lado para disfrutar de la película. Tomé de mi lado un par de
almohadones y los puse sobre mí para usarlos de escudo en las partes que no
quería ver. Él se rió por eso y yo le di con uno de los cojines que tenía ahí.
Puso “play” a la película comenzó, comimos el helado, él más que yo porque
con el miedo que tenía no me pasaba por la garganta. El almohadón pasaba
más tiempo frente a mis ojos que en mi regazo. En un momento grité y
provoqué que el también se asuntara y no por la película sino por mi gritó.

Terminé mirando la película sobre su pecho, y él rodeándome con su brazo, yo


estaba abrazada al almohadón, que estaba casi cubriendo mi vista hacía la
pantalla gigante que teníamos enfrente. Termino la película y yo estaba
muerta de miedo, casi temblaba.

- Bueno, ¿Te ha gustado? – pregunto él desperezándose.


- Más que eso me ha asustado – dije apretando fuerte el almohadón a la vez
que miraba para todos lados en la oscuridad que se había formado.
- A mi me ha gustado mucho, quisiera ver la que le sigue – dijo sonriendo.
- No, hoy no por favor, ya es mucho con esta.
- Esta bien la veremos otra noche, ahora déjame salir que tengo que ir al
baño.
- ¿Me dejaras sola? – pregunte mirando hacía la puerta y las esquinas de la
habitación.
- Son solo unos minutos – rió de mí y se escapo de mí saliendo de la cama.

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- Esta bien – dije y me ovillé en la cama esperando que regresara, él antes de
irse prendió la luz y salió de la habitación dejándome sola.

Capítulo seis – No eres mi madre.

Sonó mi teléfono y grité fuertemente asustada. Casi saltando de la cama.

- ¿Qué paso? – gritó Jake abriendo la puerta de un golpe.


- Lo siento es que sonó mi celular y me asusté – sentí mi teléfono que seguí
vibrando en mi bolsillo, lo saqué y miré la pantalla – es mi madre.
- Atiéndela.
- Eh, si…

La atendí y puse el altavoz para que Jacob también la escuchara. Él se sentó


en la cama he hizo silencio para que mi madre no lo oyera.

- ¿Hola? – saludé.
- Hola Belle – respondió ella desde el oro lado de la línea.
- ¿Qué tal madre? – pregunte rutinariamente ya que no me interesaba el saber
como estaba.
- Muy bien con tu padre estamos cenando en le restaurante del hotel. ¿Cómo
esta todo allá?
- Perfecto, hoy salí con unas amigas – mentí mirando a mi novio, mentí porque
ella no sabía que yo tenía novio, no quería que no tuviera, pero yo no dejaría
que me lo prohibiera.
- ¡Tu director nos llamo hoy por la mañana! – gritó mi padre y me asuste por
el repentino cambio de la voz que se escuchaba al otro lado.
- ¿El director? – me hice la desentendida - ¿Para qué?
- ¡Eso mismo quiero saber yo! ¿Qué has hecho ayer por la noche? ¿A dónde has
ido?
- Ustedes sabían que yo tenía el acto escolar.
- Si y ¿Después del acto?
- Estuve en casa sola, porque ustedes se fueron y me dejaron sin nadie que
me cuide – les recriminé.
- Tu director no ha dicho lo mismo.
- ¿Qué ha dicho él? – pregunte confundida por lo que pudiera haber dicho el
loco ese, cuando la fiesta no tenía nada que ver con el colegio.
- ¡Han hecho una fiesta sin ningún padre, sin permiso y ha acudido la policía.
Muchos de tus compañeros estuvieron encerrados en prisión por la noche! –
gritó mi padre.
- ¡Dime dónde estabas ayer por la noche! – gritó mi madre.
- ¡Estaba en casa sola viendo una película! – les grité a ambos.

Jake a mi lado tomó mi mano para tranquilizarme. No soportaba que mi


madre me controlara solo cuando otros le decían lo que yo hacía. Quería que
ella se diera cuenta, que ella y mi padre lo vieran con sus propios ojos. No
que a través de las palabras del resto me castigaran, solo por lo que dicen los
demás.

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- ¿En quién confían más en el director a quien ni conocen o en su propia hija?
– le pregunte totalmente dolida y no porque no me creyera, porque lo que yo
decía era mentira si no por lo de siempre. Lo único que ellos querían era que
la gente los reconociera y no exactamente por que su hija ande de fiesta en
fiesta, si no por lo famosos que eran por ser una familia modelo y muchas
cosas más.

A mi todo eso me interesaba poco y nada. Yo no quería ser reconocida por la


plata que tenía. Quería disfrutar de la vida sin aparentar nada. Ser yo misma.

- ¡Dime Madre! ¿Me crees? ¿Quieres que relate la película?


- ¡Esta bien! No hace falta ¡Te creo! – contestó resignada algo enojada –
Procura portarte bien.
- Esta bien madre procurare no mirar más películas por las dudas de que el
director crea que voy a fiestas.
- No seas tonta.
- Adiós madre.

Colgué el teléfono y lo tiré lejos sobre la cama. Era algo inevitable, estúpido
pero inevitable. Me largué a llorar sobre la cama, ya no iba a ser la misma de
antes. Ya no dejaría que ella me tratara así. Ya no dejaría pasar todo como
hasta ahora.

- Isabelle, no llores, no ha pasado nada – me tranquilizó Jacob, pero para mi


era imposible no llorar cuando mi propia madre me grita sin saber porque lo
hace. Cuando solo se deja llevar por lo que dicen las lenguas ajenas, por
rumores que nunca saben si son verdades o mentiras.

Esa mujer que decía ser mi madre no lo era nunca lo había sido, nunca había
estado a mi lado para serlo.

Capítulo siete – Cambio.

- No te preocupes, todo saldrá bien – él acaricio mi cabello mientras yo


intentaba pensar en otra cosa, algo que me era imposible.
- Lo intentaré – respondí acomodándome sobre su pecho para poder dormir
tranquila.
- Ahora solo duérmete – dijo el acomodándose también para dormir.

- Creo que debes despertarte – susurró en mi oído cuando apenas había


reaccionado de estar despierta. Abrí los ojos lentamente y lo mire marcando
en mis labios una sonrisa. Me desperecé y me acomodé.
- Buenos días – saludé a mi novio.
- Hola amor – me saludó con un corto y delicado beso – Es lunes, tenemos
colegio, mejor que vallamos, ¿no crees?
- Sabes, la verdad es que tengo cero ganas de ir pero creo que debería –
respondí incorporándome en la cama, lo miré, él ya estaba cambiado y
llevaba el uniforme del colegio, el cual le quedaba perfecto.
- Bueno yo voy a hacer el desayuno. Vos cámbiate – me dijo antes de
desaparecer de la habitación.

14
No se como había hecho para conseguir su uniforme, me pareció raro, a no se
que haya ido a su casa a buscarlo. Me levanté tambaleándome un poco, fui al
baño a ducharme puesto que odiaba estar sucia, aunque a veces no se notara.

Cuando ya estaba lista bajé hacía la cocina, él me esperaba con un desayuno


como el que te daban en los hoteles de cinco estrellas.

- Para mi princesa – dijo con una reverencia y corrió mi silla para que me
sentara en ella.
- Gracias mi príncipe – dije sonriendo y le seguí el juego mientras me sentaba
para desayunar junto a él.
- ¿Qué planes hay para hoy? – pregunto mientras untaba una tostada.
- Creo que por ahora, solo ir al colegio – respondí no muy convencida de ellos,
ya que no sabía que nos esperaba allí – ¿has ido a tu casa? – pregunte
reparando otra vez en su uniforme ya que por mi parte no dejaba de observar
a mi novio.
- Si, me he salido de tu casa por la mañana, cuando llegaba Macy, me fui
justo cuando mi madre salé de la casa para no cruzármela, ella piensa que
estoy con Luca – comentó él tomando de su café.
- ¿Qué piensas que te dirá? ¿La habrán llamado? – pregunte curiosa por eso,
porque cuando mis padres supieron el hecho se volvieron locos solo por saber
que eso podría jugar en contra de su imagen frente a las cámaras, cosa que
ami me importaba en lo más mínimo, lo que la televisión pudiera decir de mi
y mis padres.
- No lo se, capaz me castigue y no me deje verte por una semana – dijo en
tono burlón por lo que yo reí con él y no me creí lo que decía – bueno capaz si
me castigue pero no me prohibirá verte, sabe que no puede hacer eso, sabe
cuanto te quiero, no puede separarme de vos – comentó un tanto
avergonzado, vi como el color de sus mejillas cambiaba a un rosa tenue.
- Eres hermoso – dije a la vez que una sonrisa se extendió en mi rostro, era
imposible no estar feliz con él así, si era la única persona en el mundo que me
comprendía.
- Lo sé, ahora terminemos de desayunar que no quiere que tengan argumentos
para retarnos – dije a lo que yo reaccioné y dejé de mirarlo bobamente como
lo estaba haciendo hasta el momento.

Ashley corría a nosotros, no entendíamos que le sucedía. Cada vez que Ashley
sabía algo nuevo éramos los primeros en saberlo nos enterábamos por ella
antes que otros lo hagan. Era mejor que un noticiero.

- ¡La expulsaron a Rachel! – nos gritó susurrando, para que los demás no
escucharan nada, cuando nosotros llegábamos al colegio y ella salía a nuestra
búsqueda.
- ¿Cómo que la han expulsado? – no comprendía lo que estaba sucediendo.

Rachel la duela de la casa, la anfitriona de al fiesta había realizado esa


reunión en su casa, sin dejar a conocer datos sobre el colegio. La fiesta a la
que todos habíamos concurrido no tenía relación alguna con el instituto o con

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algún empleado de este. Ella solo había invitado a los chicos de nuestro curso,
el último de nuestro colegio y a algunos cursos menores. Nosotros creíamos
que cuando uno realizaba una fiesta en su casa, el colegio quedaba fiera de
ello y no tiene cargo de autoridad sobre lo que suceda en esta. Ahora, lo que
nosotros no entendíamos ni en lo más mínimo es que aunque sepamos que la
fiesta era ajena al instituto porque Rachel había sido expulsada. Era una
incógnita.

¿Qué habría pasado con Jade? La chica quien nos delató con la policía en
plena noche y desaparejó después de esto. Era imposible pensar que ella una
de nuestras amigas, una persona en la que siempre habíamos confiado; había
podido delatarnos con la policía. Uno nunca desconfía de la gente que lo
rodea. Uno cree que la gente que tiene al lado es buena, confiable, leal a un
porque los valores de la amistad todavía existen.
Pero que sucede cuando ya ni en esas personas se puede guardar una
esperanza para el futuro, cuando ya no se puede contar con ello como se lo
hacía antes. Cuando ya no había persona en la que creer.

Capítulo ocho – No me dejan verlo.

- Ash, hay que averiguar que paso en la fiesta de Rachel, Jade no lo hizo por
nada, ella no es así, seguro algo le sucedió en la fiesta – comenté mirando a
mi amiga, en la hora del almuerzo después de haber terminado mi comida.
Jake estaba a mi lado tomando mi mano cálidamente, trazando círculos en
ella con su pulgar.
- Por qué mejor no dejamos esto de lado y seguimos con lo nuestro – pregunto
ella a la vez que tomaba de su gaseosa, parecería nerviosa.
- ¿Dejarla de lado? Pero si algunos terminaron en la cárcel como vamos a
olvidarlo – me quejé mirando a mi novio, él cual no decía nada hasta el
momento.
- ¿Y dónde esta Luca ahora? – pregunto mirando a Ashley la cual cambió la
expresión y posó su vista en el piso de la cafetería.
- La verdad no lo sé, hoy no lo he visto – informó ella, parecía que algo le
preocupaba y que no nos decía lo que era, que nos ocultaba algo.
- ¿Cómo que no lo has visto es tu novio? – pregunto Jake, todavía jugando con
mi mano.
- Bueno la verdad es que… - se acomodó sobre la mesa jugando con sus manos
nerviosa – ¡le prohibieron salir conmigo! – dijo y automáticamente las lágrimas
comenzaron a salir de sus ojos, dejó caer la cabeza sobre la mesa
escondiéndola entre los brazos.

Me levante de mi siento y solté la mano de Jacob para ir junto a ella, la


abracé por los hombros y coloqué mi cabeza a su altura para que pudiera
escucharme.

- Sabes bien que eso no pasara ¿verdad? – le pregunte acariciando su cabello –


él te ama, no te dejaría nunca.
- Pero la madre dijo que lo sacaría del colegio si me hablaba – contó Ash
volteando la cabeza hacía donde yo estaba.

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- ¿Pero por qué le ha dicho eso? – pregunto Jake totalmente desconcertado
por lo que ella nos contaba.

Él al igual que yo sabíamos bien que Ash y Luca prácticamente vivían juntos
ya, salvo por el hecho de que cada uno tenía su casa donde dormían después
de eso estaban siempre uno al lado del otro como yo lo estaba con Jake.
Sabíamos que sus padres no les habían prohibido el estar juntos, que les
permitían verse al menos hasta hoy todo eso era así.

- Ella dijo que el directo llamo a la y le contó lo que supongo le dijo a todos
los padres y ella le creyó ahora Luca esta castigado y no puede vernos, me lo
ha dicho por un mensaje y hoy no lo he cruzado en toda la mañana, no se
donde estará, creo que no ha entrado hoy ya que no estuvo en mis clases, las
que estoy con él, no se que hacer, quiero verlo.
- Siempre supo que su mamá es algo estricta, pero no pensé que para tanto –
comentó Jacob con el ceño fruncido de la bronca que sentía en ese momento.

No era justo que lo castigaran así, esta bien, si, nos habían portado muy mal,
pero no era cuestión de cortar las amistades por una fiesta. Podría ser un
castigo menor.

Ahora me sentía culpable por ir a esa fiesta, una fiesta que habíamos
organizado por el fin de año escolar para disfrutar una noche juntos, pero
ahora sabíamos que una fiesta no valía la pena que si nuestros padres
reaccionarían de esa manera era mejor no tener una vida social, para que
después no nos dejaran vernos entre nosotros.

Teníamos que encontrar la manera de saber que había ocurrido en la fiesta


con Jade y donde estaba Luca en ese momento, no era cuestión de dejarlo
pasar, por que ambos son nuestros amigos y necesitan de nuestra ayuda.

- NO te preocupes Ash, vamos a buscar a Luca y también vamos a averiguar


que paso con Jade en la fiesta – dije con mi mano sobre su brazo para darle
fuerzas.

Teníamos que saber de inmediato que había ocurrido con Jade ya que por su
culpa Rachel había sido expulsada del colegio. Averiguaríamos lo que había
provocado que ella llamara a la policía en medio de la noche, en una fiesta en
la que todos nos divertíamos.
De todas las fiestas a las que había concurrido desde que mis padres habían
comenzado ha viajar cada una o dos semanas sin importarles a donde yo
fuera. Esta había sido la única en la que algo así ocurría. Nunca nadie había
llamado a la policía. Nunca nadie había sido expulsad del colegio por festejar
en su propia casa, cuando la fiesta no era cosas del instituto.

- Después del colegio voy a ir a casa de Luca - comenté Jake aún sentado
enfrente de nosotras.
- Bien, yo iré a la casa de Jade – informé y luego miré a Ashley que seguía
llorando - ¿Vienes?
- Si, aunque quiero ver a Luca – dijo desesperada.

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- No te preocupes si todo va bien lo vamos a ver pronto – quise tranquilizarla y
decirle que todo iba a ir bien pero eso nunca lo sabría porque era algo raro lo
que nos ocurría. Parecía cosa de película, esas cosas que pasan en las de
terror y no en la vida real. Pero acá estábamos nosotros intentando averiguar
que había pasado con nuestros amigos el día de la fiesta y luego de ella. No
podíamos dejar que todo siguiera como estaba porque no entendíamos que
era lo que estaba sucediendo.

Capítulo nueve – La verdad.

- Hola ¿Se encuentra Jade? – pregunte ala mujer rubia con ojos celestes que
nos atendió cuando golpeamos la puerta en la casa, que sabíamos era la de
Jade, nuestra compañera.
- Jade, me dijo que no quiere ver a nadie – nos informo la mujer con voz
preocupada, parecía que algo la asustaba - ¿Ustedes saben algo?
- No, la verdad sabemos poco y nada. No entendemos que paso con ella en la
fiesta.
- Ese día llego llorando, se encerró en su habitación y no dijo nada, esta
deprimida, me preocupa.
- ¿Llamo a su casa el director del colegio? –pregunto Ashley que hasta ahora no
había pronunciado palabra alguna.
- Si llamo y dijo algo de una fiesta, en la que había alcohol y todo eso y más
cosas, ya saben para fumar y dijo que estaban con uniformes…

Al escuchar eso entendí porque había intervenido el instituto. Ya que un


evento tenía relación con el colegio cuando en la fiesta o evento alguien
posee un uniforme o algo que comprometa al colegio. Y si el director decía
eso era porque le habían informado. Pero quien lo había hecho ¿Jade? ¿Cómo
saberlo?

- ¿Podemos verla? – pregunte ala mujer que parecía ser su madre.


- No se si querrá verlas, pero por ahí eso le hace bien y nos dice algo, de lo
que ocurrió. Soy Katia la madre.
- Soy Isabelle y ella es Ashley – nos presenté a ambas.
- Espero que si – deseó Ash.

Su casa era bastante grande, al entrar nos topamos con una escalera en el
centro del hall de entrada, su madre nos guió por ella al segundo piso, donde
a la segunda puerta se encontraba la habitación de Jade, nuestra amiga.
Golpeamos a la puerta, pero nadie respondió, pensaba que se madre había
dicho que su hija se encontraba allí, pero ya habíamos tocado dos veces y
nadie había salido a nuestro encuentro.

- Abre, ella esta ahí - nos alentó la mujer para que nos adentráramos en su
habitación.
- ¿Jade? – pregunte entornando un poco la puerta, dejando que la luz saliera
de esta - ¿Estas?

Nadie me respondía, como podía ser si su madre me decía que ella si se


encontraba en el dormitorio. Abría más la puerta y allí la vi, estaba tirada en

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su cama con los auriculares conectados, a un volumen alto, ya que desde
donde estábamos se oía el zumbido de la música.

La miré durante unos segundos, luego a Ashley y a la madre también, quería


preguntarle que había pasado pero al mismo tiempo no quería presionarla por
lo que podía pasar, no sabía como reaccionaría.

- ¿Jade? – volví a preguntar acercándome hasta la cama cautelosa. No me


había escuchado y tampoco sabía si se había dado cuenta de nuestra
presencia, ya que estaba con los ojos cerrados.

Me acerqué hasta poder tocar su hombro, suave la llamé, se sobresalto al


sentirlo. Abrió los ojos y busco con la mirada a quien la molestaba.

- Lo siento Jade – me disculpé, antes de dijera algo o me gritara, que es lo


que esperaba que hiciera, no lo hizo. Se quitó los auriculares y se sentó en su
cama mirando a su mamá.
- Creo que me iré, las dejare solas para que charlen – salió de la habitación y
cerro la puerta tras ella.

Volví la vista otra vez a Jade sin antes mirar a Ashley esperando que me
ayudara, ya que no sabía como empezar con Jade. No sabía como preguntarle
que había pasado el viernes en la fiesta.

- Esto Jade… ¿Cómo estas? – pregunto Ashley dejando notar como estaba en
ese momento, nerviosa.
- No se que hacen acá, las dos, pero creo que puedo adivinarlo, la…
- Fiesta del viernes, si eso mismo – terminé de decir yo intentando sonar dulce
y amable para que no llorara o algo similar, ya que le costaba pensar en eso
según veía yo.
- Nos han dicho que tu fiesta la que llamo a la policía – comentó Ash
quedándose en silencio esperando una respuesta de su parte.
- Si fui yo – respondió bajando la mirada al acolchado que había sobre su
cama, parecía apenada por el hecho. La vi dejar caer una lágrima, ella misma
la limpió, para ocultarnos que lloraba – ¡Lo siento mucho! Estoy tan apenada
por lo que he hecho. No era mi intención que todo acabara así, yo no quería…
- Esta bien tranquila – me acerqué para abrazarla y palmear su espalda, como
la gente solía hacer en estos momentos – no tienes que disculparte, no ha
pasado nada grabe en la fiesta, pero tienes que saber que hoy han expulsado
a Rachel, porque el director se ha enterado de la fiesta y le han dicho que
chicos llevaban el uniforme… ¿Tu nos puedes contar lo que ocurrió? – pregunte
esperando su reacción ante lo que le estaba pidiendo.

Ashley a mi lado solo miraba lo que ocurría, a la espera de su respuesta, ella


no estaba de muchos ánimos como para hablar mucho, le dolía lo que pasaba
con Luca, eso la tenía apartada de donde estábamos ahora, estaba como en su
propia burbuja.

- Ehm… yo… no sé… - comenzó con la mirada baja, sin saber bien como
empezar, no dije nada y espere a que supiera como seguir – mientras todos

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bailaban, después de que todos brindamos, ¿Recuerdas? – asentí con la cabeza
y Ashley me imitó – bueno yo estaba en la piscina con los chicos, nadando.
Cuando salí por el frío que tenía, iba a entrar en la casa para cambiarme – se
quedó callada por un segundo, supuse que ahí estaba el problema, pensé que
no sería capaz de seguir, pero continuo – fui violada.

Capítulo diez – Max.

- ¿Y ahora qué vamos a hacer? – le pregunte a Ash escandalizada cuando


regresábamos a casa. Después de haber hablado con Jade.
- ¡Tenemos que hacer algo! – exclamó ella – no podemos dejarlo así. ¡El la
violó!

Gritó ella y no tuve otra opción que tapar su boca ya que estábamos
caminando por el medio de la calle, donde fácilmente la gente podía
escucharnos. Y no era muy bien visto que la gente grité por ahí, que alguien
había sido violado. Eso era terrible y nosotras lo sabíamos, qué debíamos
hacer con eso. ¿Ir a decírselo a la policía?, no, ella nos hizo prometer que no
diríamos nada, sobre lo que nos contó.

- No podemos decir nada – expliqué yo mientras cruzábamos la calle en


dirección a la casa de Jake que no quedaba muy lejos de allí.
- ¡Pero tampoco debemos como que esto no paso! Rachel fue expulsada, yo no
puedo ver a Luca, y mucho peor ha violado a Jade – terminó susurrando por
miedo a ser escuchado, pero en ese momento nadie, la calle estaba vacía.
- Se que es terrible, pero creo que ahora que sabemos la verdad deberíamos
dejar que ella lo superé… ¿No crees? – pregunte, sabía que eso era algo de lo
que ella misma debía ocuparse – aunque me gustaría que el director se
enterara por ahí, deja que Rachel regrese y tal vez lo expulsen a él.

- Sabes todavía no me lo puedo creer – comentó ella mirando a una señora


que cruzaba la calle – como habrá pasado, él no es así, al menos con nosotras
no.
- Nosotras tenemos novio, recuerda – le expliqué.- Si, pero si mal no me
acuerdo hace unas semanas Jade salía con Jared, ¿No es cierto?
- Si creo que tienes razón, pero esa relación no funciono muy bien ¿o si?
- No, al parecer no por eso él la tomo de punto supongo – tomó mi mano
cuando doblábamos la esquina para salir corriendo.

A mitad de la cuadra salían de la casa de Luca, él y Jake. Parecían algo


nerviosos, o asustados. Ashley corrió tirando de mi para que me apresurara,
para que llegáramos rápido. Al estar ya a solo unos metros de ellos, me soltó y
corrió a brazos de su novio. Quien la recibió a gusto, comenzó a besarla, al
segundo que esta rodeo su cuello con los brazos- Sonreí por ver a mi amiga
tan feliz y al parecer Luca también lo estaba, la alzó un poco y la hizo girar
junto a él, yo solo me límite a llegar a Jake, que también me recibió con un
par de besos.

- Te quiero lo sabes ¿No? – le susurré al oído cuando me estiré a abrazarlo.


Ese no era un momento en el que dices cosas románticas como esa, pero al

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ver a Ashley y a Luca que con tanto solo haber estado separados un día, ahora
se reencontraron como si el tiempo hubiese sido mucho más que solo eso.
- Yo también – respondió besando mi mejilla.

Tomé su mano y sonreí. Volví mi vista a mis amigos, ellos seguían besándose
como si el mundo se acabara o algo por el estilo. Volví mis ojos claros a los de
mi novio y pregunte:

- ¿Qué ha pasado en su casa? – pregunte curiosa mientras miraba a ambos


lados de la calle.
- He convencido a su madre de que no lo saque del colegio o algo parecido,
aunque no la convencí del todo sobre Ash, pero por ahora todo va bien.
- Perfecto – me acerqué y lo bese, esta vez en los labios.
- Bueno y cuentéenos que sucedió con Jade – pregunto Luca que todavía
estaba abrazado a Ash. Aunque ahora no giraban o se besaban. Jake tenía el
brazo atrás de mí sobre mi cintura. Y yo estaba pegada a él. Miré a mi amiga y
después a su novio.
- No podemos hablar en medio de la calle sobre eso.
- ¿Tan malo es? – pregunto Jake mirando algo aterrado por el misterio de lo
que yo acaba de decir.
- Vamos a tu casa Luc – dije Ash mirando la calle y lo poco concurrida que
estaba.
- No, mi casa, no, mi madre sigue algo loca – comentó él haciendo gesto con
su mano junto a su cabeza.
- Bueno entonces vamos a la mía – dijo ella.

Su habitación no era mucho más grande que la mía, estaba decorada con un
tapiz celeste claro y todo haciendo juego. Cuando entramos me deje caer en
el piso junto a la cama. Jake se acomodó a mi lado. Luca y Ash se sentaron
ambos en la cama.

- Bueno, ahora estamos solos – empezó Luca mirando la puerta que estaba
cerrada.
- En verdad no debemos contarles esto, ella pidió que guardáramos el
secreto. – les informó Ashley.
- Pero solo son ellos – comenté.
- Bueno está bien, pero deben prometer no decir nada a nadie, ni hacer nada
– los miramos a ambos a los ojos.
- Seguro – dijeron al unísono y esperaron que les contáramos.
- Este, ehm… bueno, si fue ella la que llamo a la policía, pero no sin una
razón.
- ¿Y cuál fue? – interrumpió Jake.
- La han violado – terminó de contar Ash ya que yo no podía decirlo, me había
quedado pensando en lo que sabíamos y en lo terrible de la situación, en la
que nos habíamos metido y sin saberlo. Ahora teníamos en nuestras
conciencias el peso de lo que había sucedido en la fiesta del viernes y no
podíamos hacer nada, habíamos prometido no hablar del tema con nadie. Y
acá estamos los cuatro pensando en lo que había pasado con Jade esa noche y
que podíamos hacer ahora para ayudarla y arreglar el daño que causo eso.

21
Pero ahora lo que más me aterraba a mí era que íbamos a hacer con Max, él
había sido el culpable de todo.

Capítulo once – Como me ves.

- Jake, más te vale que te estés tranquilo en su presencia, no queremos que


todo el colegio se entere de lo que paso – le dije a mi novio, cuando diez
minutos antes de que tocara el timbre del instituto nosotros caminábamos a
una cuadra de distancia.
- Esta bien no haré nada – dije rindió él. Yo no iba a dejar que el permitiera
que nuestro secreto, fue el tema de los cotilleos diarios que se oyen en un
colegio como el nuestro y me parece que como en todos.

Cuando entramos en la clase, no pude evitar mirar a Max y Jade, uno en cada
lado del salón, a Max no parecía molestarle nada esta tranquilo como todos
los días del año, estaba igual. En cambio Jade parecía nerviosa y aislada de la
clase. Ella se sentaba en el último banco de la fila que estaba cerca de la
ventana, su mirada estaba más allá de los límites del campus del instituto,
miraba mucho más allá de lo que un humano podía llegar, ya que ella miraba
sin ver.

Sentía mucha pena por ella, no me gustaba como se sentía, me hacía sentir
mal a mí, me apenaba por ella y comenzaba a sentir odio por Max. Como
había sido capas de hacerle eso. Estaba considerando la posibilidad de no
escuchar mi propia sugerencia hacia Jake de no armar un lío e ir yo misma por
mi cuenta y propinarle una buena golpiza a Max por lo que hizo.

No podía hacer nada. Cunado Jade nos logro contar lo que había sucedido en
esa parte nos pidió, con lágrima en los ojos, que por favor no digamos nada,
porque ella tenía miedo. Estaba aterrada de lo que podía suceder de ahora en
adelante. Y yo también lo estaba, sentía miedo por lo que pasaría si ella
cruzaba mirada con Max o algo parecido, o si por alguna casualidad se nos
escapaba algo del tema en frente de él. No sabíamos como iba a reaccionar
él. Siempre lo había considerado un chico bueno, pero de esos que mejor no
hacer enojar porque no te gustaría verlo así en ninguna ocasión.

Volví a la realidad de mis pensamientos cuando Jake tiro de mi para que nos
fuéramos a sentar en las filas del medio en un banco juntos como en todas las
clases que compartíamos. No me había dado cuenta de que mi mirada se
había quedado posada sobre él, que ahora me miraba de reojo, como si se
hubiese dado cuenta de que yo algo sabía. Intente ocultar eso con una sonrisa
en forma de saludo. Como siempre que lo veía. Me respondió indiferente y
giro la vista hacía el pizarrón blanco que colgaba en la pared del frente del
aula.

La clase paso lenta, demasiado para mi gusto. Cuando toco el timbre, me


alegre de que el profesor de historia no nos haya mandado a hacer deberes,
porque la verdad era que no me gustaba esa materia y no estaba de ánimos
para hacerla. Me levante de mi lugar, guardando todo en mi bolso y miré a

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Jake, este me observaba a mi, ya que ya había guardado sus cosas cinco
minutos antes de que la clase terminara.

- Espérame – le di mi bolso para que me lo sostuviera. Me acerqué hasta Jade


que tenía la cabeza sobre la mesa y sus brazos rodeándola, parecía dormida,
pero no lo estaba, seguí mirando la ventana sin mirar. Me quedé parada a su
lado decidiendo si hablarle o no - ¿Jade? – la llamé esperando contestara o al
menos se limitara a decirme que me marche, por ahí tenía la intención de
estar sola.

Giró la cabeza lentamente hasta que quedo para mi lado y levanto la vista
hacía mi, cuando vio que no era ninguna otra persona me saludó.

- Hola – estaba sin ánimos, me daba mucha pena.


- ¿Cómo estas? – esa era una pregunta realmente estúpida pero la única que se
me ocurría.
- Como me ves – respondió girando los ojos. Eché una mirada a la clase. En la
puerta encontré a Max con Tom, otro de los chicos de la clase. Este miraba en
nuestra dirección como si esperara que algo sucediera. Supuse que ya se había
dado cuenta de que yo estaba al tanto de todo, pero fingí actuar como era
todos los demás días.
- ¿Quieres venir con nosotros? – le pregunte en un intentando de animarla un
poco, no me gustaba verla así.
- No, gracias –se negó a mi invitación y volvió la mirada a la ventana.

Me volví a mi escritorio donde Jake me miraba entendiendo todo, él también


sentía pena por Jade, aunque no tenía mucha relación con la chica, ella no
era mala y nos caía bien a los cuatro.

- Me siento mal, quiero hacer algo por ella, pero no se qué, es que cuando lo
miro me da miedo ahora – comenté refiriéndome a Max sin mirar para la
puerta donde el chico seguía parado puesto que no quería que sospechara de
que sabíamos algo sobre lo que él hizo.
- Vamos – dijo levantándose de la mesa y se colgó mi bolso en su hombro para
llevármelo – no dejare que les haga daño, algo haremos – me tomó de la mano
y beso mi mejilla antes de salir del aula para ir donde la cafetería.

Capítulo doce – Mis padres.

- Vamos, hoy llegan mis padres, me mataran si no estoy en casa – dije tirando
de su mano para caminar más rápido por las calles de la ciudad.
- ¿Desde cuándo te importa lo que ellos te digan? – pregunto Jake desde mi
lado.
- Desde que el director llamó, no quiero darles excusas – dije cuando llegamos
a casa, las luces estaba prendidas por lo que tire de su mano para por la parte
trasera de esta.

Caminamos casi corriendo donde la puerta de servicio por la que siempre


entraba Macy, la mujer que nos aseaba la casa, a veces pensaba que tenía
suerte en que alguien limpiara esa gran casa si no mi madre me lo haría liar a

23
mi, y eso no lo haría no por asomo. Pero me daba pena que tuviera que
hacerlo sola, como tardaría en tan poco tiempo.

Toqué la puerta un par de veces intentando no hacer ruido por las dudas de
que mis padres escucharan, aunque eso no suponía problema ya que de seguro
ellos estaban en la otra punta de la mansión.

- ¿Señorita? – pregunto Macy cuando me abrió la puerta dejando que la luz que
salía de la blanca habitación nos diera en el rostro.
- ¿Y mis padres? – pregunte mirando esperanzada de que no estuvieran cerca.
- En el jacuzzi de la otra ala de la casa – dijo la mujer abriendo más la puerta
para dejarnos pasar.

A pesar de solo ser la mujer que limpiaba la casa yo me sentía agradecida con
ella, ya que en muchas ocasiones me había cubierto con excusas para que mis
padres no me descubrieran, al fin y al cabo yo la trataba mejor que ellos.

Cruzamos corriendo la puerta y nos dirigimos a la primera escalera que


encontramos, en la casa habían como mínimo cinco escaleras, parecían como
un laberinto, a veces cuando estaba sola con Jake era divertido jugar con él,
parecíamos niño de jardín de infantes pero cuando el ya no estaba en la casa
era aburrido. Pero ahora eran útiles para poder escapar de mis padres y poder
entrar con mi novio, ir directo a mi habitación sin que ellos sepan que había
estado afuera.

- ¡Macy! – grité antes de que termináramos de subir las escaleras.


- ¿Si? – pregunto la mujer apareciendo en la esquina de la escalera.
- ¿Ellos me han buscado? – pregunte y si me respondí que si estaba muerta
porque no había manera de decirles que si estaba en mi habitación al tiempo
de su llegada.
- No – respondió. Le sonreí y ella siguió con su trabajo.
- Ven tenemos tiempo de sobra para nosotros – dije sonriendo a mi novio y lo
arrastre a mi habitación la cual no quedaba muy lejos. Entramos y cerré la
puerta.

Me acerqué lenta, sonriendo pícara. Pasé mis brazos por sus hombros y lo
abracé. Llevé mis labios junto a los suyos y lo besé, no me importaba que mis
padres estuvieran a un piso de distancia, ellos estaba en lo suyo y yo acá en
mi habitación haría lo mío, eso no tendría porque molestarles.

Sentí las manos de Jake en mi cintura, caminamos lento aún con nuestros
labios pegados hasta la cama. Se giró antes de caer el primero, entonces cayó
sobre mí, sentí el suave colchón a mis espaldas.

- Creo que deberías irte – alce la vista para verlo a los ojos. Mis manos
jugaban dibujando círculos en su pecho desnudo. Después de mirarlo durante
un rato llevé mi vista al reloj de mi mesita de noche, eran las diez y media
pasadas, y seguro mis padres aunque no lo quisieran pasarían por mi
habitación para registrarla antes de irse a dormir.

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- No quiero – se quejó y tomo mi cara entre sus manos para estirarse y
besarme en los labios intensamente.
- Jake…
- Shhh… - me calló sin dejar de besarme. Me acomodé sobre él bajo las
sabanas y tampoco me separe de sus labios, aunque sabía que pronto tocarían
la puerta, sentí unos pasos y asustada me separe rápido de él.
- Ahí vienen, toma tu ropa – dije después de saltar de la cama para correr a la
puerta y abrirla para ver por el pasillo, no había nadie, no pasarían ni dos
minutos antes de que mis padres doblaran la esquina.
- ¿Están? – pregunto Jake ya a mi lado con toda su ropa en las manos, salvo
por los boxers que los tenía ya puestos.
- No, corre y dobla a la derecha – abría la puerta del todo y dejé que se
marchara, antes de irse me beso fuerte y desapareció por el pasillo unos
segundos antes de que mis padres doblarán la esquina en el fondo del pasillo.

Cerré la puerta rápidamente sin hacer ruido alguno. Apagué las luces y corrí a
la cama, antes me puse una remera grande que usaba de pijama. Me metí
rápido bajo las sabanas y fingí que estaba dormida.

Mis padres entraron a la habitación unos minutos después. Se ve que nos les
importo tanto si yo estaba despierta o no, porque al segundo salieron por la
puerta otra vez y no regresaron, ni para tocar mi frente en forma de saludo,
como lo hacían algunos padres, tampoco para ver si tenía frío o no sé, solo
para verme, pero, no, ellos solo querían corroborar si yo estaba en la casa o si
me había escapado.

Aunque dudaba que si yo no estuviera ellos se preocuparían por buscarme.


Seguramente hubieran seguido con su vida. Como si nada. Me acosté sobre mi
costado con la mano en mi mejilla ala vez que con la otra limpiaba una
lágrima que caía lento.

Por un lado deseaba que ya pasaran los años para así poder marcharme De mi
casa. Quería irme con Jake, habíamos planeado salir de viaje juntos,
habíamos decidido dejar nuestras casas para ir en busca de la ideal,
queríamos vivir juntos. Era algo que a teníamos pesando desde hace ya mucho
tiempo, algo que de saberlo nuestros padres lo hubiesen prohibido enseguida,
no estaba segura de que mis padres supieran que yo salía con Jake. Yo no les
había querido contar por miedo a que no les gustara la relación y pensara que
sería inadecuada para los medios. Eso a mi me importaba un comino pero en
verdad No me gustaría el que dijeran que no y que contrataran guarda
espaldas o algo por el estilo. Seguro lo harían.

Me dormí con las lágrimas sobre la almohada, pensando en lo que sería mi


vida de haber sido diferente a todo esto.

Capítulo trece – Un beso.

Otro día de colegio, otro día junto a la mirada acusadora de Max. Bueno, él no
me acusaba de nada pero yo sabía algo sobre él entonces eso hacía que yo me
sintiera acusada por él.

25
Quería correr y contarle a alguien lo que sabía, pero no podía, el secreto no
me correspondía, por lo que debía según en el silencio, a la espera de algo
pase y todo cambie para bien. Pero sabía que eso no pasaría.

Me desperté con miedo, desde que Jade nos había contado lo que paso en la
fiesta yo tenía miedo de mi compañero de clase, eso antes no había pasado
pero ahora si.

¿Debía contarle al profesor lo que pasaba? No lo sabía, solo Jade podía


solucionarlo.

Salí de mi casa con el uniforme, esperaba que Jake apareciera caminando


para ir con él, pero me había avisado que estaba retrasado, que prefería que
yo llegara a tiempo..

Cuando estaba por llegar a la esquina a paso lento ya que no tenía ánimos de
ir a clases. Él doblo la esquina. Max. Apareció al frente mío. No se que cara
fue la que puse, pero al parecer no era buena porque la suya me mostró como
estaba yo, al parecer me había puesto blanca, como si hubiera visto a un
fantasma, porque el se rió relajado.

- Isabelle – saludó él despreocupado.


- Hola Max – saludé sintiendo la tensión de mi voz en ese momento.

Sabía que no podía salir corriendo, además de que él me atraparía enseguida.


Se suponía que yo no sabía nada sobre la fiesta.

- ¿Cómo andas? – pregunto dando unos pasos hasta mi, al parecer yo me había
quedado dura en mi lugar – ibas al colegio ¿no? Bueno vamos juntos, a Jake no
le molestará – me quiño un ojo. Lo miré confundida pero él no notó eso y
comenzó a caminar – vamos camina que llegaremos tarde.

Cuando e di cuenta de eso me apresuré a caminar rápido para llegar cuanto


antes al colegio. Quería que Jake estuviera conmigo en ese momento.

- ¿Te pasa algo? – pregunto Max a mi lado – pareces algo pálida.


- Estoy bien, es que me duele un poco la cabeza – mentí esperando que sonara
convincente.
- Ah, capaz debiste quedarte en tu casa – sugirió el amablemente, parecía no
darse cuenta de que le tenía miedo – no te iras a desmayar ¿verdad? –
pregunto acercándose más a mi, cada vez tenía más miedo pero que podía
sentir cuando el chico que estaba a mi lado había violado a una de mis
amigas, ¿Es qué debía sentir otra cosa?
- Estoy bien – comenté alejándome de él.
- ¿Qué pasa? ¿Me tienes miedo? – pregunto él alzando una ceja, ya me tenía
tomada del brazo con algo de fuerza. Mi vista se posó en su mano por un
segundo y después en su rostro, supliqué con la mirada que me soltara.

26
- ¡Déjame! – pedí medio gritando, ya no me importaba si él se enteraba de
que yo sabía algo o no, ay que al parecer él ya sabía todo o más de lo que yo
sabía.
- No grites – me advirtió mirando su mano – se que ustedes saben todo y tengo
una manera de hacerte callar a ti y a los demás – se acercó más hacía donde
yo estaba y bajo su rostro a la altura del mío.
- ¡No! – levanté mis manos para cubrirme el rostro, pero él me las apartó y
luego me beso a la fuerza, sosteniéndome para que no pudiera zafarme de él.

Luego de unos segundos fue él el que se separó de mí, para respirar o algo. Lo
miré con lágrimas en los ojos. Me intenté alejar pero él todavía me apretaba
los brazos contra él. ¿Debía gritar? Pero quién me escucharía si la calle estaba
vacía. Correr, tampoco funcionaría, aunque mi casa estaba a tan solo dos
cuadres. Al pensar eso una idea se me ocurrió.

¡Pum! Mi rodilla había ido directo a sus partes intimas, algo que no se
esperaba en lo absoluto. Soltó mis brazos automáticamente y salí corriendo
con las lágrimas quedando atrás por el viento que las hacía volar.

No lo sentía correr atrás mío pero ahora eso era lo que menos me importaba,
tampoco iba a voltear. De una saqué las llaves de mi bolsillo y al llegar abrí la
puerta y entré. La cerré fuerte, derrumbándome contra ella.

La cocina, donde se suponía trabajaba Macy no estaba muy lejos, porque unos
segundos después del portazo ella entro en la habitación con el palo de
amasar y no precisamente porque lo estuviera usando.

- ¡Señorita Belle! – gritó preocupada al verme dejando caer el bastón, corrió a


onde yo estaba y me ayudó a pararme para ir al living. Me desplomé al
instante en uno y la miré.
- Pro favor llama a Jake – le supliqué con la mirada, él era la única persona
con la que quería estar en ese momento.

Las manos, a decir verdad, todo el cuerpo me temblaba, me acosté de


costado sobre el sofá y me ovillé asustada, todavía llorando. Podía sentir sus
brazos en mí y eso me ponía peor.

Cómo se había enterado él de donde estaba yo, bueno donde vivía ya que
pocos lo sabían, no me gustaba hacer ostentación de lo que tenía. ¿Lo tenía
planeado? Había pensado él en lo que hubiera pasado de hacer estado Jake
ahí. Me alegraba de haber estado sola esa mañana.

Max esta realmente loco, si yo no me defendía no sabía donde estaría en ese


momento. De seguro en ningún sillón cómodo. Alguien entró en el living y me
asusté por el ruido.

- Lo siento se disculpo Macy – mirando en mi dirección sintiéndose muy


apenada - Su novio Jake llegara enseguida, tome un poco de agua – me dejo
un vaso junto al sillón en una mesa. Yo estaba algo consternada como para
sentarme a tomar agua. Espere allí a que Jake viniera.

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Al cabo de unos minutos el timbre sonó y vi a Macy correr a la puerta. Yo
seguí tira en el sillón con los ojos cerrados y las lágrimas que mojaban el
almohadón, abrazaba tan fuerte mis piernas que por la fuerza que hacía podía
llegar a las timarme, pero no lo hice porque Jake no me dejó.

- Isabelle – gritó Jake y corrió a mi lado, tomó una de mis manos y con l que le
quedaba libre me acarició la frente - ¿Qué sucedió? – pregunto cuando abrí los
ojos.

Rápidamente me solté de sus manos y me tiré a abrazarlo, sollocé más fuerte


desahogándome por todo.

- Max.
- ¿Cómo que Max? – parecía confundido.
- Si él me beso y no se que me hubiera hecho si no me defendía – dije
sollozando.
- Es un desgraciado, lo encontraré y lo mataré.

Capítulo catorce – En casa.

Había días al mediodía en los que mi madre pasaba por casa, no sabía para
que suponía que a cambiarse. Siempre usaba dos o tres cambios de ropas al
día. Ese día era uno de ellos, yo estaba sentada en l sillón con Jake a i lado
abrazándome, Macy seguía en la cocina por lo que no se dio cuenta de que mi
madre entraba por la puerta.

No estaba de humor como para salir corriendo a ocultar a Jake de los ojos de
mi madre, ya no quería que todo fuera una mentira.

- ¿Quién es él? – pregunto despectivamente sin percatarse de que yo estaba


llorando.
- Mi novio – respondió altivamente largando todo de una vez. Jake a mi lado
apretó mi mano dándome valor para seguir.
- ¿Cómo que tú novio? – pregunto ella alterándose, comenzaba a volverse loca
como siempre que algo no salía como ella quería.

Ahora parecía exactamente eso, algo que ella no había planeado nunca y de
haberlo hecho, ese no había sido el resultado. Pero a mí no me importaba lo
que ella dijera.

- Quiero que salga ya mismo de mi casa y si llega a volver llamaré a la policía


– amenazó hablándome a mí como si no pudiera mirarlo directamente a los
ojos. Escuché lo que dijo y no me sorprendí, por un lado me lo esperaba pero
no pensé que pasaría tan pronto.

Me levanté del sillón sujeta a la mano de Jake y tiré de él para r corriendo a


mi habitación sin dejar que él se marchara por lo que mi madre había dicho.

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Entramos corriendo a mi habitación y me solté de él para dejarme caer en la
cama llorando más que antes, sentía los escalones resonar ante el contacto
con los tacones de mi madre. Jake se apresuró y se cerco a la puerta
cerrándola con llave. Y después camino a la cama para acosarse a mi lado
acariciando mi cabello en silencio.

- ¡Isabelle! ¡Abre ya esa puerta! – gritó mi madre golpeándola con fuerza, en


mi mesita de noche tenía un adorno de porcelana, lo tomé y sentándome en
la cama lo lancé con fuerza a la puerta. Golpeó a esta con fuerza y estalló en
mil pedazos. Al otro lado se escuchó el silencio. No me importaba lo que
pasará ahí fuera.

- ¡Is! – me llamó Jake. Corriendo el cabello de mi cara – no llores - al


escuchar su voz, sabía que él sentía mal por mí, que le dolía verme así. Me
levanté solo un poco para recostarme a llorar sobre sus piernas.

- ¡Isy! – me llamó lento y cauteloso mi padre desde el otro lado de la puerta,


yo me quedé sorprendida, a pesar de mi llanto, por su tono de voz y por como
me había llamado.

Ya casi había olvidado eso. Cuando yo era pequeña, cuando pasaba mis ratos
con mi padre, él me llamaba Isy, siempre lo hacía. Pero ahora el tiempo era
otro y parecía que todo lo que ellos alguna vez habían sido, palabras dulces y
cariñosas, que un padre dice a su hijo, nunca hubieses pasado por sus labios.
Esa época había terminado.

- Quiero irme – pedí llorando luego de unos segundos de escuchar eso.


- ¿A dónde? – pregunto curioso y confundido.
- Quiero que no vayamos de acá, los dos juntos – pedí limpiándome las
lagrimas de los ojos.
- Pero no podemos hacer eso – me frenó aunque yo sabía que él lo deseaba
tanto como yo.

No entendía porque el cambiaba, ya que antes solía tomarse todo a la ligera y


que nada le importara. Pero yo me sabía cuenta de que eso era porque en
este momento el era capaz de reaccionar, ahora el no estaba enojado
sintiendo bronca. En cambio yo me sentía así por eso sabía que tenía que
hacerle caso.

- Tienes razón – dije calmándome un poco y me puse a pensar sobre eso. En la


fecha que estábamos, tan solo ya faltaban unos pocos días para terminar las
clases y para eso momento si íbamos a poder huir – nos quedan solo tres días
de clases – comenté organizando todo en mi mente, quería tener todo listo
para que después mis padres no pudieran retenerme o peor separarme de
Jake.
- Bueno si quieres, la otra semana, organizamos todo y nos vamos – me dijo él,
a lo que yo negué – ¿pero no querías irte? – pregunto alzando una ceja
confuso.
- Si, pero no quiere irme dentro de una semana. Me quiero marchar ya de esta
casa – supliqué.

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Mi deseo de separarme de ahí era grande. Sentía tanto odio hacía mis padres,
que no planeaba quedarme ni un segundo más en el lugar, puesto que me
sentía como una extraña. Si, era mi casa, pero cuando la gente que te rodea,
que vive con vos no parece parte de tu mundo, lo único que te queda es huir
sin mirar atrás.

- Bueno te prometo que el día después de que terminemos el instituto nos


marchamos – lo decía sin estar seguro de si mismo, él pensaba que no
funcionaría pero yo sabía que si. Su expresión cambió por completo, por lo
que me di cuenta de que una idea se le había ocurrido – se me ocurrió algo,
todo saldrá perfecto – tiró de mi brazo y me acunó entre los suyos, yo ahí me
sentí más segura. Sabía que estaba en casa junto a él.

Capítulo quince – Despedida.

Después del mediodía ese que pasa en mi casa junto a Jake nada fue lo
mismo. Mis padres ya no trabajaban tan seguido como hasta el momento, se
quedaban en mi casa dejándose ver para que yo no pudiera escapar o estar
con Jake. En esos dos días lo único que ellos me habían permitido hacer era ir
al colegio y del colegio a mi casa.

Estaba esperando ansiosa que el timbre sonara para poder escapar con Jake.
Él había prometido ir a buscarme para irnos juntos, me había dicho que no me
preocupara por nada, que él solo organizaría todo para poder dejar todo
atrás. Por eso yo había escrito una nota a mis padres avisándoles que después
del colegio me marcharía a casa de Ashley y pasaría la noche ahí, ya no me
importaba lo que dijesen puesto que para cuando lo leyeran yo ya estaría
quién sabe dónde.

A Ashley tampoco le pude dar muchos detalles porque el único que sabía lo
que haríamos era Jake, le pedí a él que se lo comentara a Lucas para que por
lo menos él lo sepa porque del mundo que dejaba atrás ellos era a los únicas
personas que realmente extrañaría.

Dejé las valijas ordenadas en mi habitación, le advertí a Macy que Jake


estaría por la casa porque mis padres estarían trabajando, entonces iba a
poder entrar para sacarlas, no sabía que escusa le podría haber inventado él a
Macy para que no se le fueran las palabras con mi madre y que nuestro plan
terminara en la nada.

Solo faltaban diez minutos ara que el timbre sonara, saldría corriendo sin que
nada me retrasa. Ahora quedaban tan solo cuatro minutos para poder
terminar con mi pesadilla.

Riiing. Ese sonido fue el que provocó que todas las sillas de mi curso se
movieran al unísono y que mi vista se pegara en mis dos amigos, los q u e al
segundo tuve cerca de mi. Ashley me abrazó fuertemente, me pareció que
pretendía no soltarme nunca pero yo la separé.

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- No quiero que te marches – me susurró al oído antes de que Luca se metiera
entre las dos y también me diera un abrazo. En ese momento una lágrima
cayó por mi mejilla, automáticamente la limpié puesto que no quería
ponerme en evidencia de lo que pasaría si alguien se daba cuenta de l o que
yo haría, por eso fingí que solo me alegraba de finalizar mis estudios pero
ellos sabían que no era así.

- Ya Luca – comencé diciendo ya que parecía que ninguno de los dos tenía
intención de dejarme ir, pero yo lo separe de mi, porque Jake me esperaba
fuera para irnos a no se donde – Ustedes saben que yo quiero quedarme – eso
era verdad, yo no tenía ganas de irme porque me dejaba todo ahí, pero no me
quedaba otra opción – pero tengo que ir, dejen que me marche ahora, así
nadie los ve y no sospechan – me acerque para otra vez abrazarlos a ambos
pero hice que este abrazo fuera corto y fuerte a la vez porque no quería
prolongar más la despedida.

Salí del aula y corrí, apresuradamente para por salir rápido del colegio.
Cuando crucé la puerta del colegio sentí una bocina, por instinto miré para
todos lados, porque no sabía como me buscaría Jake, pensé que iría en moto
o algo por el estilo, capaz en un taxi, pero no él estaba sentado en el asiento
del conductor en un auto, el cual no tenía idea que modelo era porque en mis
pasatiempos no incluía hablar sobre autos. Luego de quedarme sorprendida
por eso, me di cuenta de que tenía que ir allí, junto al auto, por lo que corrí
hasta el y abrí la puerta del acompañante y me adentré en él, mirando el auto
con los ojos bien abiertos.

- ¿Jake? ¿Haz robado un auto? – pregunte confundida y esperando que diera


una negativa, porque no estaba en mis planes ser perseguida por la policía
cuando intentaba escapar de mis padres.
- ¿Quién crees que soy? ¿Un ladrón? – pregunto él sonriendo divertido por mi
acusación – Este auto es mío.
- ¿Cómo que es tuyo? Nunca lo vi – comenté esperando una explicación de su
parte porque todavía no le creía sobre que era suyo.
- Lo descubrí en el garaje de mi casa, me lo iban a regalar mis padres – me
contó y m expresión cambió a una más normal.
- Que detalle de su parte – dije acomodándome en asiento, me abroché el
cinturón y espere que arrancara para irnos ya del lugar – ¿ellos te lo dieron? –
pregunte asuntándome al pensar que por ahí el les había contado de nuestra
idea y así todo estaría arruinado porque seguro nos buscarían.
- Tranquila, ellos me lo dieron antes, cuando se me ocurrió la idea,
casualmente lo descubrí – dijo con algo de ironía en el casualmente puesto
que de seguro lo había hecho apropósito – bueno ¿nos vamos entonces?
- Si – respondí, esperando para salir, miré por la ventana, allí estaban
parados, en la puerta del colegio Ash y Luca, ella abrazándolo con la cabeza
en el pecho, me pareció que lloraba, sonreí débilmente y giré la vista al
frente para que no me vieran, y se dieran cuenta de que también estaba
llorando, porque una lágrima cayo por mi mejilla.
- No te preocupes, pronto los veremos – dijo Jake, a la vez que comenzaba a
manejar con una mano, porque la otra la había puesto sobre la mía para
entrelazar nuestros dedos. Me alegré que el auto fuera uno de esos viejo, en

31
lo que el asiento de adelante sea uno solo, me arrastre a su lado y me recosté
sobre su costado mientras el manejaba.

- ¿A dónde vamos? – pregunte después de media hora que paso desde que
salimos del colegio.
- Es una sorpresa – eso era la último que le escuché decir puesto que al rato
me quede dormida, o eso supongo porque fue lo último que recuerdo.

Al despertar estaba recostada en el asiento, con la cabeza sobre sus piernas y


él acariciando mi cabello con una mano y su mirada sobre mi rostro. No
miraba al frente como se supone que debía hacer puesto que estaba
manejando.

- ¡¡¡Mira al frente que chocaremos!!! – grité desesperada por que quitara la


vista de mi.
- No lo haré – contestó riéndose por lo que salté y me enderecé, mirando por
la ventana, estábamos estacionado bajo un árbol, a un lado de la carretera.
- ¡Que tonto! – le grité pegándole sube en el hombro y riendo, para después
bostezar y acercarme para abrazarlo. Se reí y de mi pero no me importo,
porque dentro de toda la tensión que sentía, sabía que con él podía ser yo y
que nadie me cuestionaría por lo que hacía o como era, puesto que él me
quiere así como soy.

Capítulo dieciséis – Viaje.

- Dime ¿En dónde estamos? – pregunte mirándolo a los ojos.


- Todavía no hemos llegado – comentó jugando con mis dedos entre los suyos.
- Ah y ¿Por qué nos detuvimos? – pregunte sin entender nada, el sueño me
tenía cansada todavía.
- Bueno hace dos horas que estoy manejando, con una chica linda al lado mío
que lo único que hace es dormir y bueno pensé que podría frenar un ratito
para deleitarme con tanta belleza – sonreí por todo lo que dijo y me estiré a
besarlo no me importaba el lugar en el que nos encontrábamos en tanto yo
estuviera con él.
- ¿Y no me dirás a dónde iremos? – pregunte intentando conseguir una
respuesta de su parte pero sabía que no ib a conseguir ninguna.
- No, solo nos queda hora y media para llegar – dijo corriendo un mechón de
mi pelo de mi cara.
- Pues entonces cuando quieras podemos seguir – me acomodé a su lado para
dejarlo manejar tranquilo – prometo no dormirme en lo que falta.
- Ey, no te alejes – se quejó, a lo que yo me volví a poner junto a él de
manera en la que no me quedara dormida.
- ¿Qué escusa haz usado con Macy? – pregunte curiosa por saber que le había
inventado para entrar y salir con mis maletas de la casa.
- Le dije que eran cosas mías que tu no querías ver más – respondió
dejándome con la duda.

Pensando caí en lo que había armado. Si mis padres interrogaban a Macy ella
iba a decir que yo no estaba con Jake porque pensaría que nos habíamos
peleado, ya que él se había llevado solo sus cosas.

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Y si ellos miraban en mi armario verían la poca ropa que yo había dejado, que
para mi era poco pero ellos la podían ver como normal, ya que no eran los que
me la compraban.

Todo estaría cubierto, ellos no sospecharían que me había marchado con


Jake. Sonreí, triunfante por eso.

- ¿Lo había planeado todo? – pregunte mirando al frente, ahora estábamos


entrado en un pequeño pueblo donde parecía no vivir nadie.
- Bueno, no todo, pero se me fue ocurriendo al mismo tiempo que pasaba –
me explicó.
- Eres un genio – me estiré para besarlo en la mejilla.
- Haras que choquemos – bromeó sin quitar la vista del frente.
- No me importa mientras siga contigo – comenté.
- Creo que tienes una obsesión hacía mi comentó serio de repente, no era
una broma lo que decía.
- Lo se – respondí avergonzada, temiendo que eso le molestara realmente -
¿Te molesta? – pregunte atemorizada por lo que respondería.
- No – contestó como si eso era obvio, me alivié por eso, pero sentí que a ese
no, le faltaba un pero – pero creo que no merezco tanta obsesión de tu parte.
- ¿Qué no la mereces? – pregunte abriendo los ojos como plato – sabes que te
amo ¿verdad? – confesé sin nada de pudor, él ya sabía lo que yo sentía.
- Si, lo se pero…
- Pero nada, eres la única persona en mi vida que no intenta cambiarme, que
me quiere como soy, por eso te quiero y por mucho más, tu me das el cariño,
que necesito.
- Me alegra que me quieras tanto – se giró hacía mi y me abrazo dándome un
beso en los labios a lo que me separé rápido porque él estaba manejando.
- ¡Jake! ¡El volante! – le grité mirando al frente.
- Si que estas distraída este día – comenté riéndose de mi, giré mi vista, ya
estábamos estacionados.
- Lo siento, esto me tiene confundida – me acerqué y me recosté sobre su
pecho – ahora ¿Me dirás en dónde estamos? – pregunte haciendo ojitos como
una niña dulce y tierna.
- Eso no funcionará conmigo – dijo negando levemente – de todos modos iba a
contarte – lo miré esperando que dijera algo – mira – señalo el lugar – será
nuestra casa – busqué con la mirada, era una especie de campo con una casa
pequeña pero hermosa en el medio, no era como la que yo había dejado atrás
era mucho mejor. Estaba situada entre mucho verde a casa lado que mirabas
podías ver un paisaje lleno de árboles, era precioso, como yo no decía nada él
continuó – le he contado todo a mi madre y ella accedió a darme el auto antes
y la casa, me pidió que le prometiera algo a cambio, que me mantenga en
contacto con ella y que sigamos estudiando, todo eso y no diría nada sobre
nosotros y nos dejaría vivir juntos.

Capítulo diecisiete – Te encontré.

- ¡Corre! Quiero entrar – después de bajarme del auto tiré de su mano para ir
a nuestra casa.

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Me detuve frente a la puerta con miedo a abrirla, me parecía un paso enorme
para mi vida, pero era un paso que estaba dispuesta a dar o eso creía.

- Abre tú – le pedí apretando fuerte su mano.


- Si – estiró su brazo he hizo girar el picaporte y empujó la puerta – bienvenida
a nuestro hogar – sonrió y entró tirando de mi.
- Me encanta – esa casa era perfecta, tenía todo y no era ostentosa, era la
adecuada.
- Espera a ver la habitación – su voz sonó seductora, a lo que sonreí.
- ¿Dormiremos juntos? Eso es algo que me encanta aún más – comenté
llevando mis manos a su cintura – creo que me ha dado algo de sueño - fingí
un bostezo.
- Creo que eso es algo que se puede solucionar, ven – antes de que me diera
cuenta estaba en sus brazos como una pareja de recién casados que llegaban
a su luna de miel. Subió por las escaleras soportando todo mi peso.

Cuando estábamos ya en el final de la escalera, me dejé contra el piso y me


apretó contra una pared, después de un intenso beso, salté y enrosqué mis
piernas a su cintura, me sostuvo de mi trasero y me besó otra vez.

Caminó haciendo fuerza para no dejarme caer, presionándome contra la


pared y besándome algo salvaje. Mis manos recorrían su cuello y su cabello
despeinándolo.

Logramos llegar a nuestra habitación y me llevo hasta la cama acomodándome


sobre ella y él sobre mi de una manera en la que podía sentir cada centímetro
de su cuerpo contra el mío. Mis manos fueron directo a su trasero como las
suyas a quitar mi camisa.

Desperté sintiendo sus manos en mi cintura desnuda, la luz daba sobre mi


cara y me molestaba, por lo que me di la vuelta y lo abracé posesivamente
acomodando mi cabeza en su pecho.

Su brazo me llevó más contra su cuerpo, sonreí y besé su hombro. Cerré los
ojos para seguir durmiendo. Sus piernas se enroscaron a las mías y volvimos a
quedarnos dormidos.

- Bella durmiente – acarició mi mejilla.


- Mm... – solo dije eso aún con los ojos cerrados.
- Ya es el mediodía, ¿quieres almorzar o prefieres seguir durmiendo?
- Mmm.....
- Todavía no aprendo ese lenguaje.
- Me despertaré articulé aún dormida.
- Quédate aquí te haré la comida – sentí como se iba de mi lado, intenté
retenerlo, pero ya no estaba, me quejé con un sonido y el se rió.
- Ya vuelvo – contesto a mi quejido.

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Me moví en la cama y me ovillé en un costado a la vez que me abrazaba a una
almohada. Seguí con sueño así que intenté conciliar el sueño aunque sea por
unos minutos más.

- Ni unos segundos aguantas levantada – escuché que e decía y sentí como se


hundía el colchón de la cama. Me giré sobre mi y abrí apenas un ojo para
verlo.
- Haz tardado mucho, que me ha dado sueño otra vez – mentí, mientras me
sentaba con cara de sueño y mis pelos que de seguro parecían los de un león.
Lo miré y el sonrió por como me encontraba yo – no te rías.
- Te quiero – me dijo simple y me estiró la bandeja contra mi.
- Gracias – dije por el te quiero y por la comida.

Me había preparado unos sándwich de pollo con lechuga y tomate. Eran algo
riquísimos. También tenía unas galletitas con queso y un jugo de naranja que
parecía recién exprimido.

- Que menú – comenté sonriendo y mordí un poco de mi sándwich de pollo –


esta muy rico. Él se moví y se sentó a mi lado pidiendo un poco de lo que yo
tenía en mis manos, le dí como a los bebes y comió.
- Debería ir a un concurso, seguro gano – dijo egocéntrico.
- Seguro – admití y tomé un trago de jugo.

Cuando terminé de almorzar, dijo que me cambiara para ir a dar una vuelta al
bosque que estaba junto a la casa, sería un lindo lugar para explorar y pasar
el rato, ahora que no teníamos más nada que hacer, como el colegio había
terminado, no teníamos más responsabilidades más que en unos días conseguir
un trabajo para comprar la comida. Pero eso era algo de lo que ahora no
quería preocuparme. Porque recién habían empezado mis vacaciones y quería
disfrutarlas con mi casa nueva.

El salió y se fue para empezar, mientras yo me cambiaba, eso iba a llevar un


ratito de tiempo, me gustaba verme bien a pesar de que solo fuera para dar
una vuelta por el bosque en donde se supone que con un jogging y una remera
estas bien, pero eso me parecía poco, así que necesitaba producirme.

Cuando estaba por salir de la casa corrí a mi cartera para buscar mi celular.
Me lo quede mirando ya que la pantalla decía que tenía tres mensajes. Uno de
Ashley, abrí ese primero, me preguntaba como estaba y dónde me
encontraba. Le respondí que estaba por ir a dar un paseo al bosque pero
omití la pregunta de dónde. Después leí el segundo, era de mi madre, me
preguntaba dónde estaba y por lo que leía no era nada amable su tono. Así
que ignoré ese menaje y pasé al tercero. El número no lo tenía registrado por
lo que no me decía el nombre, lo abrí, me quedé dura al leer, puesto que no
me lo esperaba.

‘Se en donde estas y con quien, no me será difícil llegar a ti’ decía el
mensaje. Dejé caer el celular, gritando más alto de lo normal. A los pocos
segundos ya tenía a Jake a mi lado para averiguar que era lo que me había
pasado.

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Capítulo dieciocho – Confesaré todo.

- ¿Qué sucede? – pregunto él sin entender nada, buscó con la mirada en la


casa pero no encontró a nadie, porque no había nadie en el lugar. Solo estaba
yo y mi celular en el piso. Cuando lo vio, se agacho y lo levantó - ¿Te
llamaron?
- No, me llegó un mensaje – dije cuando me di cuenta que me había quedo
paralizada.

El leyó el mensaje y al parecer se dio cuenta de quien era porque echo un


bramido de bronca y dijo

- Max, si lo encuentro lo mato – dijo frunciendo el entrecejo ala vez que


apretaba los puños, olvidando que tenía en su mano mi teléfono.
- Te vas a lastimar – dije tomando mi celular para que no lo apretara más –
quiero llamar a la policía – dije sería.
- No lo se – respondió él – no podemos decir nada de lo de Jade.
- No lo haremos – dije maquinando la idea en mi mente – solo le diremos lo
mío.

No sabía como pero solo podría decir le a la policía lo que me había pasado a
mi, sabía que solo era un beso, pero si eso hubiese seguido, sabía y estaba
segura de que no solo en un beso se habría quedado él. Por lo que debía
alertar a la policía, porque no quería que esto pasara a mayores, quería que
lo agarraran o algo a él, pues ya había atrapado a Jade, y ahora estaba
amenazándome a mi, y no sabía de lo que era capaz de hacer Max, no podía
arriesgar a esperar y menos teniendo a mi lado a Jake. Por eso tenía que
hacer algo.

- No tenemos porque contar lo que paso con Jade – le comenté planeando


todo en mi mente, no sabía si funcionaría pero de algo serviría o eso esperaba
– ¿hay un pueblo cerca de aquí? – al preguntar eso, me di cuenta de que no
tenía ni idea de donde estábamos, ignoraba por completo nuestro paradero.
Jake no me había dicho a donde íbamos y yo tampoco había preguntado,
puesto que no me importaba con tal de salir de la ciudad, de mi casa y
escapar de Max.
- Si hay uno a media hora, ¿Qué estas pensando en hacer? – me pregunto él
con expresión confundida.
- Voy a ir y llamar a Ashley de un teléfono público y decirle que ella llame, y
se haga pasar por mi… - comencé a explicarle mi plan – ¿Luca sabe dónde
estamos?
- Si.
- Bueno el les dirá mi dirección, también le diré que diga que llamamos de
otro teléfono por las dudas y que la denuncia es anónima.
- Así Max no sabrá que fuimos nosotros, ¿no crees que será mejor que no des
la dirección de casa?
- Mmm… No se eso porque si no como sabrán que es verdad lo que cuento.
- Intentaremos.

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Me acerqué a él para abrazarlo fuerte, estaba muy asustada, aunque en mi
mente ya había planeado eso, todavía estaba algo temblorosa por el mensaje,
como era posible que nos haya encontrado si solo Luca y la madre de Jake
sabían donde estábamos. ¿Nos estaría siguiendo? No lo sabíamos.

- Tengo miedo.
- No te preocupes, lo van a agarrar.

Después de ese incidente, decidimos que no era un día como para salir a dar
un paseo por el bosque, aunque nos parecía raro que Max estuviera ahí.
Cerramos todas las puertas y ventanas con trabas y no fuimos a la habitación,
intentamos ver unas películas, yo no podía mantener mi atención en la
película, capaz que Jake se concentraba por el hecho de que era más fuerte
que yo. Pero de las dos películas que pusimos ni el principio de la primera me
acordaba cuando el prendió las luces para que nos preparemos para dormir.

Esa noche, soñé, no pude dormir bien, a pesar de que la noche era tranquila
sentía el viento que corría por el tejido que tenía la venta para proteger de
los mosquitos. En mi subconsciente sabía perfectamente que estaba soñando
pero parecía muy real, o eso creía porque a mitad de la noche me desperté
sobresaltada con el corazón acelerado y toda transpirada.

Jake a mi lado también se despertó por el salto que di yo. A lo que intentó
tranquilizarme, por suerte para ese momento yo ya no me acordaba del sueño
que había tenido, bueno la pesadilla.

Tomé una ducha de agua caliente para relajarme y volví a acostarme con él
para intentar dormir. Quería que todo eso terminara, y esperaba que Jade,
aunque no supiera nada de lo que nos pasaba, se atreviera a contarle algo a
alguien para que de verdad atraparan a Max, porque no sabía cuando iba a
parar y que pasaría si en un descuido yo quedo sola.

Quería pedirle que por favor llamara a la policía pero ella se negaría como la
primera vez que se lo comentamos, tampoco sabíamos que había hecho Max
antes de abusar de Jade. Mi menté al estar alterada por el miedo comenzaba
a maquinar ideas y historias sobre lo que podría pasar y lo que paso, cosas que
al tener miedo surgían con más facilidad y parecían como de una película de
terror, pero las cuales podían suceder con facilidad en la vida real. No solo le
pudo a ver pasado a Jade, por ahí sucedió con otra chica que también optó el
silencio y no dijo nada.

Después de ella o ellas seguía yo, que a pesar de ser una persona fuerte, tenía
miedo y no podía quedarme en silencio viendo como él seguía por ahí
intentando asustarme con todas las maneras posibles y esperando para llegar
a mí a la primera de vuelta.

Capítulo diecinueve – No volveré.

- Después de la noche que pasaste, claro que tengas sueño – dijo Jake,
después que yo bostezara más de tres veces seguidas. No aguantaba más

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quería cerrar los ojos y dormir por un par de horas. A la noche me había
despertado con esa pesadilla de la cual no me acordaba nada y no había
podido volver a dormir.
- Lo siento – me disculpé por como estaba en ese momento, no le prestaba
nada de atención a él, ni a lo que hacíamos.
- Vamos a la cama – dijo él y se levanto de la silla en la que estaba sentado y
yo fui con él que tiraba de mi mano para llevarme – acostate que voy a llamar
a alguien.

No pregunte nada porque no tenía ánimos como para andar de curiosa, me


metí en la cama con la ropa, no era de noche como para poner me el pijama.
Y me recosté sobre el costado para dormir un buen rato. Jake salió de la
habitación y antes apagó las luces.

Cuando desperté, él estaba sentado a mi lado en la cama con un libro entre


sus manos, me desperecé un poco y me acomodé contra él cariñosa.

- Ya esta todo – comentó él, a lo que lo miré totalmente confundida, no


entendía nada.
- ¿Todo qué? – pregunte mirándolo a los ojos. Había cerrado el libro con el
señalador en medio.
- Hable con mi mamá y le conté todo, ella dijo que iba a hablar con la policía
para denunciar todo – me dijo, a lo que me aterré.
- ¡No! ¿Tu mamá? – pregunte alterada - ¿Qué le haz contado?
- Sobré lo tuyo, y lo de la fiesta – dije bajando la voz para que yo no lo
escuchara, y no diga nada, pero si lo escuché.
- ¿¡Cómo que le haz contado!? Pero Jade…
- Lo mejor para Jade es que lo agarren a Max.
- Pero ella no quería que dijéramos nada…
- Lo se, pero teníamos que hacer algo.
- ¿Te ha llamado tu mamá?
- Todavía no.

Después de que me despertara, con más energía que antes, quise hacer algo
con él. Lo que me había contado me había dado fuerzas para seguir adelante.
Ya no me importaban mis padres y Max era algo que con el pasar de los días
me olvidaría.

Entré los dos cocinamos con la poca comida que había en la casa, preparamos
unas pastas con salsa, y cuando estuvo todo listo armamos la mesa en el living
junto a la televisión para estar más distraídos a la hora de cenar.

Cuando estaba por llevarme un bocado de comida a la boca sentí el teléfono


de Jake sonar, pegué un grito ahogado y dejé caer el tenedor con la comida.
El me miro asustado por como yo reaccioné y atendió su teléfono.

- Hola? – atendió dudoso y después su expresión se relajo - ¿En serio? –


pregunte sorprendido – ¡que bueno! ¡Gracias ma! Si, ahora te paso. – me dio el
teléfono y lo atendí sorprendida de que su madre quisiera hablar conmigo.
- Hola?

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- ¿Qué tal querida?
- Todo bien, eso creo – dije confundida.
- Tus padres me han llamado.
- Oh – dije simplemente y comprendí el porque de que ella quisiera hablar
conmigo.
- Están preocupados por ti.
- Les haz dicho algo? – pregunte alarmada.
- No. Eso lo tienes que hacer tú.
- Lo se – no podía expresar mi opinión con ella, o ponerme a discutir sobre lo
que pensaba al respecto.
- Les dije que no sabía nada de vos, no me gusta mentirles. Si me vuelven a
llamar les voy a decir la verdad.
- Esta bien, voy a hablar con ellos – dije sin estar segura de eso.
- Bueno confío en que lo harás. Chau.

Saludó y cortó, a lo que yo apreté el botón de cortar y cerré la tapa del


celular. Me quede pensando unos segundo en lo que me había dicho y luego
me acordé de que antes había hablado con Jake.

- ¿Qué te dijo? – pregunte media confundida todavía.


- ¡Hablo con la policía y parece que Jade también lo hizo!
- ¿De verdad? – pregunte alegre de repente.
- Si, creo que ya lo han atrapado a Max o lo harán!
- ¡Que bien! – dije contenta por eso, pero no estaba del todo segura que eso
pasara.
- Igual tenemos que esperar a que mi mamá llamé otra vez.
- Si. Y yo tengo que hablar con mis papas – dije rindiéndome ante eso – ¿me
prestas tu teléfono?
- Claro – me lo dio y marqué el número del celular de mi padre.

- Hola – me atendieron del otro lado del línea, era la voz de mi padre, no
sabía porque pero escucharla me alivió y sentí que lo extrañaba, no
comprendí ese sentimiento.
- ¿Hola papá?
- ¿Isy? – consultó emocionado.
- Si papá soy yo..
- Isy ¿dónde estas?
- No te lo voy a decir papá, no me preguntes – dije seria, esperando que
dejara de lado ese tema – estoy bien y eso es lo que importa.
- Tienes que volver a casa.
- No lo haré, ya soy mayor y puedo hacer lo que quiera con mi vida. Solo llamé
para decirles que estoy bien y que me agrada que se preocupen por mi, pero
que estoy bien con Jake y no tengo intenciones de volver. Dentro de unos
meses vamos a empezar a estudiar y conseguiré un trabajo. Viviremos juntos.

No se como se tomaría eso mi padre, pero no me importaba. Quería que


supieran que estaba bien y que ya había hecho mi vida, que ya no dependía
de ellos, eso era lo que había deseado hace mucho tiempo, seguí sin entender
su preocupación si para ellos yo no era nada. Siempre se iban de viaje y me
dejaban, ahora que ya no estaba para que me cuiden, podían hacer sus viajes

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en paz, pero no ellos querían que yo vuelva a casa, para qué para que me
quede sola otra vez, no. No haría eso.

Capítulo veinte – Tu cariño.

- No tendrías que haberle contado todo eso – mientras yo lavaba los platos él
los secaba y me hablaba.
- Tu mamá me ha obligado – me miró sorprendido – ella quería que yo se los
contará, que les dijera como estoy y eso…
- Me parece bien.
- Si, pensé lo mismo yo, no pierdo nada con eso, total no les he dado la
dirección del lugar ni nada por el estilo. Ahora ellos no me molestaran más,
eso creo.
- Pero…
- No te das cuenta, ellos solo se preocupan por lo que las cámaras dirán, por
eso quieren que este ahí…
- No te entiendo.
- Yo sabía perfectamente que en unas semanas tenían un evento importante
para el cual yo tenía que estar presente.
- No lo sabía.
- Bueno ahora si. Ese es el motivo por el cual se preocupen, ellos piensan que
no lo se pero los escuché un día. Los llamé para hablarle y que tu mamá no lo
haga y les diga donde estoy.
- Bien.
- Creo que ya no me importa el si me buscan, si quieren que vuelva, yo
siempre supe que nunca pude contar con ellos desde que recuerdo, siempre
han estado viajando de un lado para el otro, nunca se detuvieron a ver como
estaba yo, ni nada. Nunca se fijaron en el cariño que yo necesitaba de ellos.
Me cansé de buscar cariño de su parte, intentar encontrar algo que no existe,
de pequeña puede ser que lo deje pasar porque Nome daba cuenta, pero
ahora soy mayor y puedo decidir por mi sola, y me doy cuenta de que aquí
contigo es el único lugar donde encuentro el cariño y amor que quiero y
necesito.
- Me alegra que te sientas así conmigo – yo ya había dejado de lavar loas
platos y el no tenía ninguna toalla en sus manos. Estiró los brazos para que yo
me acomodara entre ellos, en un suave y cálido abrazo. Sabía que en ese
lugar podía estar segura.

No sabía si mis padres se habían quedado satisfechos con lo que les había
dicho, pero no me importaba en lo absoluto, por eso ahora estaba con Jake
paseando de su mano por el pequeño pueblo en el que ahora vivíamos, era un
lindo lugar, no lo que yo hubiera elegido, pero perfecto.

- Aguarda – dijo él y se detuvo buscando algo en s u bolsillo, vi que sacaba el


celular que hacía luces y lo atendí, llevándolo a su oído – hola – saludó, lo
observé mientras esperaba que la otra persona en la línea hablara. Sus labios
se fueron curvando de apoco en una sonrisa que llego hasta sus ojos. Sonreí
también pero solo por verlo, ya que no sabía lo que le ocurría. Esperé ansiosa
por saber.

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- ¡Genial! Ahora se lo digo. Gracias por avisarme. Besos.

Cuando cortó y guardó el teléfono, me tomó de las dos manos y me miró a los
ojos, llenos de alegría. Me estaba poniendo nerviosa por el hecho de no saber
que le ocurría.

- ¡Lo han atrapado!


- ¿Qué? – pregunte con los ojos abiertos como platos sin comprender lo que me
decía.
- Me dijo mi madre que otras dos chicas denunciaron a que Max había abusado
de ellas – comenzó a explicarme lo que seguramente le había dicho su madre
o capaz uno de los chicos – y como él ya tiene dieciocho años lo han atrapado.
- ¿Así de simple a sido?
- Bueno no tanto, resulta que una de las chicas esta embarazada – mi
expresión cambió de la alegría que sentí porque estuviera atrapado, a una
mueca de horror por lo que escuchaba – y resulta que el bebé es suyo, de Max.
Y la chica lo denunció hace ya varios meses, y al denunciarlo Jade, nosotros y
otra chica más a salido todo a la luz y lo atraparon, él no sabía del bebé y
pensaba que todo estaba oculto pero no era así y cuando lo interrogaron no
pudo contenerse más y dijo la verdad.

No sabía como sentirme con lo que me contaba, sentía compasión por la chica
que ahora tenía que cargar con un bebé, estaba feliz porque ahora nadie me
amenazaba y podía tener mi vida en paz.

Todo lo que yo había querido se había cumplido, había pasado tan poco
tiempo y ya todo estaba solucionado. Me había separado de mis padres, había
logrado que atraparan a Max, y ahora vivía con mi novio, Jake en una casa
solo para nosotros dos.

Sentía que ya podía moverme con liberta, ir de un lado para el otro sin tener
miedo de lo que me podía encontrar en el camino, porque si daba madia
vuelta, me encontraría con Jake y eso era suficiente para mí. Y a pesar de la
distancia tenía dos amigos, que darían la vida por nosotros estemos donde
estemos.

Tomé la mano de Jake después de haberme quedado quieta durante unos


segundos asimilando mi libertad, no era una libertad completa, porque por ahí
mis padres seguían buscándome para obligarme a algo que no me gusta, pero
eso ya lo daba por olvidado, no iba a dejar que me manejaran como un títere,
solo por querer quedar bien frente a las cámaras. Noté que él no despegaba la
mirada de mi rostro, a lo que sonreí y me estiré para besarlo y hacer que ese
momento de felicidad durara para toda la vida, sabía que eso se podía lograr
ya que yo solamente buscaba un poco de cariño y mucho más era lo que él me
entregaba.

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