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2011: EL AÑO DE LA VIDA 14 Octubre 2010

El Santo Padre ha convocado a una vigilia de oración por la vida naciente, a realizarse el
27 de noviembre al comenzar el tiempo del Adviento, para agradecer al Señor que, con el
don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su
protección sobre cada ser humano llamado a la existencia.
Como afirmamos en el documento "Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad",
cuando hablamos del don de la vida, regalo sagrado de Dios a los hombres, "nos
referimos a la vida de cada persona en todas sus etapas, desde la concepción hasta la
muerte natural1" y en todas sus dimensiones: física, espiritual, familiar, social, política,
religiosa, etc.
La persona humana, portadora de vida, es "necesariamente fundamento, causa y fin de
todas las instituciones sociales2" y es en este sentido que la Iglesia ha buscado siempre,
en su accionar, la promoción de la dignidad de la persona y la protección de los derechos
humanos como sustento imprescindible y constitutivo de todo orden social.
Por eso, como pastores y ciudadanos, queremos reafirmar, en este camino del
Bicentenario y de modo especial durante el 2011, la necesidad imperiosa de priorizar en
nuestra patria el derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial
atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y
marginalidad.
Estamos convencidos de que no podremos construir una Nación que nos incluya a todos
si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin
excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre
embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta
la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo
por nacer, y así, salvar a los dos.
Alentamos, entonces, a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y
comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el
cual no podremos edificar el país que anhelamos

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CATEQUESIS 2011

AÑO DE LA VIDA.

1) ** Repaso Año Litúrgico


** Cuaresma:
* Significado – Inicio: Miércoles de Ceniza – Símbolos - Personajes.
* Vía Crucis : todos los viernes en horario anterior al de adultos.
** Preparar Patronales de San José.
* Vida de San José. Novena a San José.

2) Domingo de Ramos - Significado – Símbolos.


** Semana Santa – Significado – Símbolos – Personajes
* Triduo Pascual.
** Domingo de Pascua – Símbolos – Personajes.
** La Iglesia – La Dedicación de la Iglesia.
** Repaso Pecado y Confesión. Pecado Original y Pecado Actual.
* Gracia Santificante y Gracia Actual.

3) ** Tiempo Pascual – 50 días después del Domingo de Pascua.


** Pentecostés.
** Los 10 Mandamientos.
** Mandamientos de la Iglesia (Preceptos).
* Examen de Conciencia.

4) Sacramento de la Eucaristía.

5) Sacramento de Confirmación.

6) Sacramento del Matrimonio.

Reforzar:
** Misa
** Biblia
** Oraciones

VÍA CRUCIS PARA NIÑOS - SIGNIFICADO.


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Esta es la historia del dolor y muerte de Jesús, nuestro mejor amigo. Murió por cada uno
de nosotros, para salvarnos del pecado. También de esas desobediencias, trastadas o
malas caras a las que no damos importancia. Siendo el Hijo de Dios, se hizo hombre
precisamente para darnos ejemplo y entregar su vida por ti y por mí, que tantas veces le
volvemos la espalda.

El Vía Crucis es una de las devociones más antiguas del cristianismo. El profundo
significado de lo que ocurrió aquellos días en Jerusalén, ha llevado a los cristianos desde
entonces a considerar todos y cada uno de los pasos de Jesús antes de morir en la Cruz.
No es una historia agradable, es cierto, pero es un ejercicio que nos ayudará a ser más
agradecidos y menos egoístas. Seguir a Jesús no es siempre fácil. Es para corazones
valientes, para mujeres y hombres que no tienen miedo de lo que puedan pensar los
demás, para niñas y niños dispuestos a sacrificarse por amor.

Cuando Jesús sudaba sangre en el Huerto de los olivos o era molido a latigazos o
insultado en una lluvia de escupitajos, ¿en qué crees que pensaba? Pues estaba
pensando en ti y en mí, con nuestros nombres y apellidos. Nos veía con claridad, y eso le
daba fuerzas para sobrellevar tanto sufrimiento, tanta soledad.

El amor le hacía soportar todo aquello con una energía extraordinaria. Porque
debes saber que el amor es el gran secreto que nos acompaña en este camino hacia la
Cruz, y la Cruz la llave que abre las puertas de la esperanza, del perdón, de la paz, de la
única y verdadera alegría. Para ti y para mí, niñas y niños cristianos, no hay ya nada
imposibl

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CELEBREMOS LA CUARESMA Y LA PASCUA

La Pascua es también un “Tiempo Fuerte” de la Liturgia, comienza con La Cuaresma,


una preparación intensa de Conversión.
La palabra Cuaresma (Cuadragésima) quiere decir cuarenta días. En este período
revivimos los cuarenta días de Cristo en el desierto y los cuarenta años de peregrinación
de los israelitas por el desierto hasta llegar a la tierra prometida.
Durante cuarenta días Jesús se prepara en el desierto para su inminente Ministerio
Público, enfrentando las tentaciones y renovando Su íntima relación con el Padre.
Durante cuarenta años el pueblo conducido por Moisés, después de salir de Egipto, en el
que padeció hambre y sed; a veces desaliento pero, vivió la experiencia única de la
ternura de Dios para con él.
Esa misma experiencia de intimidad con Dios la que debe revivir toda la comunidad de
los creyentes, bautizados y catecúmenos, al acercarse la Pascua, para llegar con el “gozo
de un corazón purificado” a renovar las promesas realizadas en el Bautismo.
Antiguamente en el comienzo de la Cuaresma se insistía sobre la distintas modalidades
se la Penitencia, Hoy nos señala su Objetivo y su Significado.
Más que el cómo hace Penitencia, es importante saber el por qué, para que no se
transforme en superficial y no produzca los frutos de conversión no equivocados.
La Cuaresma comienza con un acto de humillación y de entrega en las manos del Padre.
Por eso al recibir la Ceniza en la frente, el Sacerdote nos dice “Conviértete y cree en
el Evangelio”. Apunta a la actitud interior de Conversión a Cristo y a Su Evangelio, la
actitud propia de la Cuaresma.
La Cuaresma presenta una visión optimista del mundo; les propone a los no convertidos
la entrada a la Iglesia mediante el Bautismo; una revisión de vida, un paso adelante en la
vida espiritual que le ha sido otorgada, a los ya Bautizados, siempre que deben
profundizar más concientemente.
La Cuaresma propone a todos los hombres tener el valor sincero y leal de revisar su
manera de ser, de ver donde se encuentran frente al Proyecto que Dios tiene sobre ellos,
qué es lo que quieren, lo que han entendido de la Vida Cristiana. Estos cuarenta días son
un período profundamente espiritual. Sabemos que debemos enfrentar la Tentación, pero
también sabemos que somos capaces de vencer con Cristo. En otras palabras: Sano
realismo y Objetividad para reconocernos pecadores, pero también esperanzas
renovadas ante la luz de una vida nueva. Coraje para cambiar y para esperar.
La Cuaresma se extiende desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo
por la tarde.
La Celebración de la Cena del Señor hace de bisagra entre este tiempo y el Triduo
Pascual que comprende los días Viernes, Sábado y Domingo Santos. El Triduo Pascual
finaliza con la explosión de alegría de la Resurrección en la Vigilia y el Domingo de
Pascua.
Este Gran Día se prolonga durante 50 días como si fuera uno solo, hasta la Solemnidad
de Pentecostés, donde celebramos la Venida del Espíritu Santo, el Nacimiento de
la Iglesia.
Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de
analizar como es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los
seres que nos rodean.
En estos momentos al reflexionar sobre Nuestra Vida, debemos convertirla de ahora en
adelante en un Seguimiento a Jesús, profundizando en su Mensaje de Amor y
acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también
llamado Confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con
Dios.
Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de
nuestros Pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.
El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como
decimos en el Yo Pecador: de pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos
realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.

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La Confesión de nuestros Pecados.- el arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo
no las borra, sino que necesitamos para ello la Gracia de Dios, la cual llega a nosotros por
la Absolución de nuestros pecados expresada por el Sacerdote en la Confesión.
La Penitencia que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el
Sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la
Oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el Ayuno, que además del que
manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes
satisfacciones con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.
Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento
a Jesús.
Es un tiempo de pedir Perdón a Dios y a nuestro Prójimo, pero es también un tiempo de
Perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño.
Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos
como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su
significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber
perdonado sinceramente a los demás.
Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y
leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las
palabras del Evangelio y Evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras
acciones y nuestras palabras.

MIÉRCOLES DE CENIZA
La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que
nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.
Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de
Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de Gloria pronto se
reduce a nada.
La Imposición de Ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a
morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material
que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos
lo vamos a llevar a la Eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que
hayamos hecho por Dios y por nuestros Hermanos los hombres.
Cuando el sacerdote nos pone la Ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar,
de querer tener amistad con Dios. La Ceniza se le impone a los niños y a los adultos.
En este día los buenos Cristianos asisten a las Iglesias a que les impongan la ceniza, al
mismo tiempo que escuchan unas palabras: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
Esas palabras explican el Sentido de ese Rito tan atrevido con el que da Inicio la
Cuaresma.
Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún
sacrificio y los Ninivitas también usaban la Ceniza como signo de su deseo de Conversión
de su mala vida a una vida con Dios.
En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la
Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la
comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de
convertirse.
“Convertirse” quiere decir volverse hacia Dios. Es dirigirse hacia Alguien que llama, lo
cual implica un desprenderse del egoísmo y optar por una nueva concepción de vida.
Para aceptar el Mensaje, ante todo hay que elevar los ojos hacia el Mensajero. Y para
lograrlo, la Iglesia nos propone una vida austera y de renuncia a las cosas de la tierra:
ayunar, orar y amar.
El Ayuno y la Abstinencia
El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de Ayuno y Abstinencia.
La Abstinencia obliga a partir de los 14 años y el Ayuno de los 18 hasta los 59 años.
LA ABSTINENCIA
Es la virtud que consiste en privarse total o parcialmente de satisfacer los apetitos.
1- ABSTINENCIA DE ALIMENTOS
Todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma.
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El Ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día.
Es no comer carne. Este es un modo de pedirle Perdón a Dios por haberlo ofendido y
decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.
2- ABSTINENCIA DE RELACIONES SEXUALES
La Castidad es la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual según los
principios de la fe y la razón. Por la castidad la persona adquiere dominio de su
sexualidad y es capaz de integrarla en una sana personalidad, en la que el amor de Dios
reina sobre todo. Por lo tanto no es una negación de la sexualidad. Es un fruto del Espíritu
Santo. Esta es la Abstinencia que se pide para estos días.
La Oración
La Oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios
para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos
convertirnos, abandonando el Pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de
vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el
amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.
Si pudiéramos observar en nuestra vida veríamos nuestro mejor día vivido y nuestro peor
día, nos asombraríamos de dos cosas: Primero de cómo hemos bajado tanto. Quizá
tendríamos que decir: “Nunca me imaginé que podía llegar a hacer lo que he hecho”.
Pero también nos asombraríamos de lo bien que nos hemos portado en nuestro mejor
día; de tal forma que si todos los días de nuestra vida hubieran sido como ese día,
podríamos ser contados entre los hombres verdaderamente buenos y honrados de este
mundo.
De aquí podemos sacar la siguiente conclusión: El hombre puede, si se esfuerza, subir
mucho, mejorar; o, por el contrario, bajar, corromperse, destruirse. El ser humano puede
llegar a ser un ángel o un demonio.
En la Cuaresma se nos invita a un cambio. Dios nos da la oportunidad de Arrepentirnos.
Es un tiempo de Gracia en que Dios nos ofrece su Perdón con especial generosidad.
Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello
tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de
penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para
acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de
Resurrección.

SÍMBOLOS DE LA CUARESMA

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VÍA CRUCIS BREVE
Es una tradición muy antigua e importante rezar el Vía crucis todos los viernes durante la
cuaresma.
Que este ejercicio espiritual de gran arraigo en la piedad de la Iglesia, reavive en
nuestras mentes y en nuestros corazones la contemplación de los momentos supremos
de la entrega de Cristo por nuestra Redención, propiciando actitudes íntimas y cordiales
de compunción de corazón, confianza, gratitud, generosidad e identificación con Cristo.

ORACIÓN PREPARATORIA
Servirte, Jesús mío, es subir contigo la pendiente del Calvario. Tu Pasión debe
prolongarse en tus servidores. La vida cristiana es una inmolación.
¡Enamorado de la Cruz, quiero que mi vida sea, en tu unión, un Vía-Crucis continuado;
quiero seguir, paso a paso, tus huellas sangrientas; quiero saborear todas las tristezas
que amargaron tu Corazón!
Cuando llegado al término de esa vía dolorosa, vea que tu moribundo rostro se inclina
sobre mí, guardaré en el fondo de mi alma esa impresión, dulce y sangrienta, de tu Faz
adorable. Entonces mi vida cambiará de aspecto. Ya no contemplaré más la tierra. Mis
ojos se levantarán aun por encima del Calvario, ahí donde tus miradas moribundas
buscaron y encontraron la gloria de tu Padre satisfecha.
¡Dios mío, contempla el rostro del Señor, tu Cristo, y luego mira más abajo, y ten piedad
de mí! Así sea.

PRIMERA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Jesús calumniado por falsos testigos, desamparado de los suyos, despreciado de todos,
es condenado a muerte.
Jesús callaba. ¡Oh silencio de Jesús calumniado y perseguido, enséñame a callar,
enséñame a sufrir en silencio!
PADRE NUESTRO.

SEGUNDA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Jesús toma sobre sus hombros, con mucho amor, la cruz donde va a expiar mis pecados y
emprende el camino del Calvario.
¡Oh Jesús, enséñame a comprender tus palabras: “Si alguno quiere venir en pos de mí,
que tome su cruz…”!
AVE MARÍA

TERCERA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Jesús no puede más; las fuerzas lo traicionan, vacila y cae.
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¡Que la humillación de tus caídas, Oh Verbo Encarnado, anime mis desalientos!
GLORIA

CUARTA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Jesús encuentra a su Santísima Madre. En las lágrimas de María, en
la ternura de sus miradas y en el amor sin medida de su corazón maternal, Jesús
encuentra algún alivio a sus dolores.
¡Oh, María, cuyo corazón tan puro y tan amante fue capaz de consolar y fortalecer al
Hombre Dios en el camino del Calvario, mira mi debilidad y, en medio de mis penas, no
apartes de mí esa mirada de madre que aligera el peso de toda cruz!
PADRE NUESTRO

QUINTAESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Simón de Cirene ayuda a nuestro Señor a llevar la cruz.
¡Oh Jesús, Tú eres el divino cireneo que sostiene nuestra flaqueza y nos ayuda a llevar la
cruz de nuestros dolores!
AVE MARÍA

SEXTA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
La divina Faz de Jesús, desfigurada con tantos golpes, cubierta de
salivas, bañada de lágrimas y sangre, conmueve el corazón de una mujer que con
un lienzo la enjuga amorosamente.
¡Oh Jesús, graba en mi corazón el recuerdo constante de tus dolores!
GLORIA

SÉPTIMA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
El Señor, bajo el peso abrumador de la cruz, cae por segunda vez.
¡Oh paciencia de Jesús, que no te cansen mis constantes recaídas!
PADRE NUESTRO

OCTAVA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Jesús, que recibió agradecido la compañía de María y la caridad de la Verónica, no acepta
la vana compasión de las hijas de Jerusalén.
Enséñame, Oh Jesús, que las ignominias del Calvario valen mil veces más que todos los
honores de la tierra.
AVE MARÍA.

NOVENA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Jesús cae una vez más.
La humillación en el sufrimiento, la debilidad, el abatimiento en los momentos supremos,
no aparecer valiente y esforzado en el suplicio para que los hombres nos desprecien
todavía más… He ahí lo que caracteriza la verdadera cruz de Cristo. ¡Oh verdadera cruz
del Calvario, si alguna vez tengo la dicha de que seas mi herencia, yo te bendeciré desde
el fondo de mi corazón abatido y despreciado de todos!
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GLORIA

DÉCIMA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Llegados por fin al Calvario, manos sacrílegas despojaron a Jesús de sus vestiduras.
¡Oh Jesús, despojado de todo por mi amor, haz que me desprenda por tu amor de todas
las criaturas, para que Tú seas mi único Tesoro!
PADRE NUESTRO

DÉCIMOPRIMERA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Clavan las manos y los pies de Jesús y lo levantan en alto.
¡Oh Jesús, que sin murmurar una queja te dejaste clavar en la cruz, concédeme que
participe de tu sublime paz en el sacrificio, de tu serenidad en el dolor!
AVE MARÍA

DÉCIMOSEGUNDA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
El rostro del Señor, velado por una palidez mortal, se inclina suavemente. Su pecho se
levanta y deja escapar distintamente el último suspiro.
¡Oh Señor, desde ahora acepto con toda mi voluntad el género de muerte que te plazca
enviarme! La acepto con todas sus angustias, penas y dolores; la acepto en unión de la
tuya y como consumación de mi sacrificio sobre la tierra.
GLORIA

DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Desclavan el cuerpo de Jesús y lo reciben los brazos de María.
Sobre la tierra todo sufrimiento tiene su fin, mas la recompensa es eterna. ¡Oh
Jesús, descansando de tus dolores en los brazos de tu Santísima Madre, como en los años
de tu infancia, haz que en mis penas y trabajos mi descanso sea arrojarme, con un
abandono filial, en los brazos de María!
PADRE NUESTRO

DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Sepultan a Jesús y María queda sola sobre la tierra.
¡Oh Madre mía, permíteme que te acompañe en tus dolores y enséñame a comprender
y consolar el desamparo de tu soledad y la amargura de tus lágrimas!
Oración final
Señor, si está abierto ese Corazón que yo he herido con mi ingratitud, es para hacer
brotar de ahí un río inagotable de amor y de perdón.
En el temor de tu justicia, en los remordimientos de mi conciencia, en mis caídas y
desfallecimientos, en mis penas y trabajos, busco un asilo donde pueda encontrar tu
perdón, amparo y consuelo.
¡Corazón de Jesús, Corazón abierto; Corazón herido, Corazón profundo! ¡En el abismo de
tus dolores quiero ocultarme, y como el grano de arena perdido en la inmensidad del
océano, quiero perderme para siempre en el seno infinito de tu
misericordia!
En la herida de tu pecho, ocúltame, Señor. Así sea.

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VIA CRUCIS PARA NIÑOS

Rezamos juntos el Pésame pidiendo perdón por nuestros pecados.

PRIMERA ESTACIÓN:
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
La historia de la Pasión y muerte de Jesús comienza en el tribunal de Poncio Pilato, que
era el Procurador Romano... El pueblo, azuzado por los sacerdotes grita exigiendo la
muerte de Cristo, porque había dicho que Él era el Hijo de Dios. Finalmente, Pilato
entrega a Jesús para que lo crucifiquen; les dice: “¡He aquí el hombre!”.
MENSAJE PARA MÍ:
Jesús fue condenado injustamente; y yo también muchas veces he sido regañado o
castigado injustamente. Pero yo mismo he juzgado y rechazado a los demás también en
muchas ocasiones. Pediré perdón a Dios.
PARA REFLEXIONAR:
Jesús siempre dijo la verdad e hizo el bien.
“No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se
los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.” (Mateo 7, 1-2)
MI ORACIÓN:
Jesús, Tú aceptaste morir por mí para que yo tenga vida eterna y me haga hijo de Dios.
Enséñame a apreciar siempre tu sacrificio.
Padre Nuestro

SEGUNDA ESTACIÓN:
JESÚS CARGA LA CRUZ SOBRE SUS HOMBROS
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
La costumbre era dar muerte a los bandidos colgándolos de una cruz; y con esa muerte
quisieron los judíos aniquilar a Jesús. Le cargan la cruz sobre los hombros y, entre burlas
y golpes, lo hacen dirigirse al monte Calvario.
MENSAJE PARA MÍ:
En la carga de la cruz iban representados todos nuestros pecados. Cristo nos salva a
todos, y quiere que yo sea su discípulo, siguiendo paso a paso el camino que Él ha
recorrido, o sea, cargando sin debilidad la “cruz” de mis deberes y trabajos.
PARA REFLEXIONAR:
A partir del pecado original el hombre había perdido la amistad de Dios y Cristo vino a
devolvérnosla. Con su Pasión y Muerte produjo méritos infinitos, que satisfacen los
pecados de la humanidad.
“... pero donde abundó el pecado, sobre abundó la gracia” (Romanos 5,20).
MI ORACIÓN:
Jesús, Tú has elegido una muerte muy triste en la cruz. Has pagado un gran precio por
mi redención. Haz que siempre lo recuerde.
Señor, te ofrezco el esfuerzo de mis tareas.
Ave María
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TERCERA ESTACIÓN:
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
El peso de la cruz es insoportable para el cuerpo fatigado y herido de Jesús, que cae por
primera vez, dando a entender que los pecados de la humanidad, significados en la cruz,
eran muy graves.
MENSAJE PARA MÍ:
Como cristiano, debo tomar mis “cruces” de cada día. Pero muchas veces me escapo y
dejo mis clases, mis tareas, mis trabajos. Pediré al Señor su gracia para tomar mi cruz y
cuando caiga por haber cometido una falta, levantarme animoso.
PARA REFLEXIONAR:
Jesús nos salvó haciéndose obediente hasta la muerte de cruz y resucitando de entre
los muertos. Quiso padecer y morir por amor a nosotros, para reconciliarnos con Dios y
llevarnos al cielo.
Con nuestras mentiras, desobediencias, malas palabras, pleitos y otros pecados con
los que ofendemos a Dios, hacemos más pesada su Cruz. Pidamos perdón por ello.
MI ORACIÓN:
Jesús, tu dolorosa caída bajo la cruz y el rápido levantamiento, me enseñan a
arrepentirme y levantarme lo más pronto posible. Hazme fuerte para vencer mis malas
inclinaciones.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. ¡Ten piedad de nosotros!
Gloria

CUARTA ESTACIÓN:
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU SANTÍSIMA MADRE.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Entre los gritos furiosos de la turba y los gemidos de las mujeres, Jesús puede sentir los
suspiros de su Madre, la Virgen María, que es testigo de los tormentos de su Hijo.
MENSAJE PARA MÍ:
La Virgen María quería mucho a su Hijo, como todas las mamás del mundo aman a sus
hijos. Por eso sigue a Jesús en la Pasión. Ella quiere cooperar en la salvación de todos los
hombres. Me pone el ejemplo para tener buen corazón con las personas necesitadas: los
pobres, los tristes y los enfermos.
PARA REFLEXIONAR:
La Virgen María tiene un lugar muy importante en la Iglesia, Ella es Modelo, Madre,
Maestra, y Reina de la humanidad. Ella es el mejor camino que nos lleva a Jesús. Después
de Dios, Ella es quien más merece nuestro amor.
A Jesús por María.
MI ORACIÓN:
Jesús, tu afligida Madre se resignó a tu Pasión porque es también mi Madre, y desea
ver que me porte como hijo de Dios. Jesús, quiero amar mucho a tu Santísima Madre.
Virgen María, Madre de Jesús, santifícame.
Padre Nuestro

QUINTA ESTACIÓN:
JESÚS ES AYUDADO A CARGAR LA CRUZ
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Viendo a Jesús malherido, los soldados comienzan a temer que se muera antes de llegar
al monte Calvario. Obligan, pues, a un hombre de Cirene, llamado Simeón, a que le ayude
con la cruz.
MENSAJE PARA MÍ:
Cuando ayudo a los afligidos, a los enfermos, a los pobres y necesitados, es a Jesús a
quien ayudo a llevar su cruz.
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PARA REFLEXIONAR:
Jesús es nuestro hermano porque Él es el Hijo de Dios y nosotros por el Bautismo
también somos hijos de Dios. Cristo derramó su sangre por todos, para que juntos
formemos una sola familia. Debemos amar a nuestros semejantes, porque son nuestros
hermanos.

MI ORACIÓN:
Jesús, Simón te ayudó a llevar la cruz. Por eso hazme comprender el valor de mis
trabajos para que me acerquen más a ti.
Te alabo, Señor, con mis hermanos.
Ave María

SEXTA ESTACIÓN:
LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
Una mujer, llamada Verónica, tiene compasión de Jesús, viendo su aspecto desfallecido y
maltratado, lleno de sangre y sudor. Quiere aliviarlo un poco enjugándole la cara con un
paño limpio; en el paño queda impreso el rostro de Jesús.
MENSAJE PARA MÍ:
Jesús le agradece a la Verónica su caridad. Cuántas personas me ayudan, como mis
papás, mis maestros y mis amigos; no seré ingrato y orgulloso con ellos, sino agradecido.
PARA REFLEXIONAR:
La Verónica fue una mujer buena que limpió el rostro herido de Jesús. Él le dio como
premio la imagen de su rostro estampada en aquella tela.
Al igual que la Verónica, también yo debo poner atención a las necesidades de los
demás.
“Haz con el prójimo lo que quieras que él haga contigo” (Mateo 7,12)
MI ORACIÓN:
Jesús, cuán generosamente recompensaste a esta mujer. Cuando yo lucho contra el
pecado y ayudo a los más necesitados, Tú me recompensas viniendo a mi corazón.
Jesús, enséñame a amar a los demás y que se cumpla lo que Tú has dicho: “Cualquier
cosa que hagas con uno de esos pobres, conmigo lo haces” (Mateo 25, 40).
Gloria

SÉPTIMA ESTACIÓN:
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
El camino hacia el Calvario parece inacabable. Jesús se agota cada vez más y cae de
nuevo, bajo el enorme peso de la cruz.
MENSAJE PARA MÍ:
Una y otra vez puedo caer, por egoísmo, soberbia o debilidad, no soy fuerte. Pediré al
Señor que me ayude para vencer las dificultades y no caer.
PARA REFLEXIONAR:
Jesús me da ejemplo de levantarme lo más pronto posible. Se necesita reparar el mal
hecho y acercarse al sacramento de la Confesión.
MI ORACIÓN:
Jesús, hago muchos propósitos y caigo, pero Tú me ayudas a levantarme para seguirte.
Ayúdame, Jesús, robustece mi voluntad para procurar siempre el bien y evitar el mal.
Padre Nuestro

OCTAVA ESTACIÓN:
LAS MUJERES LLORAN AL VER A JESÚS.
Guía: Te adoramos Cristo y te bendecimos
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo
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Al pasar por un sitio conocido como “Calle de la Amargura”, Jesús escucha las
lamentaciones de un grupo de mujeres, que lloran por Él. Sacando fuerzas de entre su
debilidad, Jesús les dice: “No lloren por mí, sino por ustedes, y por sus hijos”.

MENSAJE PARA MÍ:


Como Jesús, debo tener tristeza por los pecados de todo el mundo; yo mismo procuraré
hacer sufrir menos a Jesús evitando el mal
PARA REFLEXIONAR
Jesús no tenía pecados, murió por nosotros, por eso les dijo a las mujeres que no
lloraran por Él, sino por la gente del mundo, que vivía apartada de Dios.
MI ORACIÓN:
Jesús, Tú enseñaste a estas mujeres a llorar más bien por los pecados que por el dolor
físico. Aumenta la fe en mi salvación, quiero ayudar a todos con alegría.
Ave María

NOVENA ESTACIÓN:
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.
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Cualquier piedra y hoyo en el camino es un obstáculo para Jesús, que camina
terriblemente herido, chorreando sangre, con la vista nublada. De esta forma, cae por
tercera vez, insistiendo en que pesan mucho nuestros pecados.
MENSAJE PARA MÍ:
Cristo ha caído, está en tierra, tirado por tanto dolor. ¿Hay alguien que le quiera
ayudar? Todos lo han abandonado. Se levanta por sí solo y prosigue otra vez el camino
del Calvario. Hoy Jesús sigue tirado en los enfermos, en los pobres, en los huérfanos y
ancianos abandonados.
PARA REFLEXIONAR:
En nuestras penas y desalientos Cristo nos dice que se las encomendemos a Él y Él nos
animará.
“Vengan a mí todos los que estén afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.” (Mateo
11,28)
“Estén prevenidos y oren para no caer en tentación, porque el espíritu está dispuesto,
pero la carne es débil.” (Mateo 26,41)
MI ORACIÓN:
Jesús, yo te veo inclinado hasta la tierra sufriendo por mí. Perdóname, Jesús, por las
muchas veces que te he ofendido. Levántame por tu gran misericordia. Agradezco,
Señor, tus obras.
Gloria

DÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.
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Por fin llega Jesús al monte Calvario. Descansa su hombro, pero la muchedumbre
comienza a maltratarlo de nuevo, rasgándole la ropa, hasta despojarlo de sus vestiduras.
Los soldados se sortean la túnica.
MENSAJE PARA MÍ:
Cuántas veces yo mismo he maltratado a Jesús con mi comportamiento, empujando o
golpeando a mis hermanos, compañeros o amigos... Intentaré mejorar.
PARA REFLEXIONAR:
No fue fácil para Jesús, como hombre, aceptar su Pasión y Muerte, también sintió
angustia y dolor. En la Oración del Huerto, cuando sudó sangre le pidió al Padre celestial
que, de ser posible, lo salvara de esos tormentos, sin embargo, se sometió totalmente a
Su voluntad.
MI ORACIÓN:
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Jesús, te despojan de tus vestidos. Haz que yo me despoje de todo lo que es malo,
para poder seguirte generosamente.
Perdón, Señor, porque he pecado contra Ti.
Padre Nuestro

UNDÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.
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Antes del mediodía, los soldados comienzan a clavar en la cruz a Jesús, traspasándole las
manos y los pies. La gente, mientras tanto, está ansiosa por verlo morir.
MENSAJE PARA MÍ:
Yo no puedo hacer nada para defender a Jesús, pero sí puedo hacer mucho por mis
hermanos, por mis compañeros y vecinos; en todos ellos cuando sufren vuelve a ser
crucificado Jesús. Nunca tendré deseos de venganza; siempre amaré a los demás, pues
así lo quiere Dios.
PARA REFLEXIONAR:
La Cruz para el cristiano significa salvación, amor de Dios, Victoria sobre el pecado y
sobre la muerte. En la Cruz de Cristo se cumplieron las promesas de Dios, que nos daría
un Redentor, para la salvación de nuestras almas.
MI ORACIÓN:
Jesús, te clavan en la cruz por mí. ¿Cómo puedo quejarme de tus mandatos que son
para mí la salvación? Jesús, quiero estar contigo en la cruz.
Gracias, Padre, por darnos a tan gran Redentor. Gracias Jesús por reconciliarnos con
Dios.
Ave María

DUODÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS MUERE EN LA CRUZ.
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Una vez clavado en la cruz, Jesús es elevado, para agonizar penosamente y morir a eso
de las tres de la tarde. Sus últimas palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu!”, hacen vibrar la tierra, mientras la gente se llena de miedo y las cortinas del
templo se rasgan de arriba hacia abajo. ¡Ha muerto el Hijo de Dios!
MENSAJE PARA MÍ:
Jesús muere. Así cumple la voluntad del Padre Eterno: darnos a todos la salvación y la
vida eterna. La muerte de Jesús es el camino de la Resurrección, y es el camino que yo
debo recorrer: muerte al pecado para resucitar un día en el Cielo.
PARA REFLEXIONAR:
Jesús muere por nosotros porque es el Buen Pastor que da la vida para salvar a sus
ovejas “Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.” (Juan 10,11).
Jesús vence a la muerte resucitando glorioso, al tercer día, para nunca más morir.
MI ORACIÓN:
Jesús, has muerto en la cruz, y me enseñas el amor y el perdón. Por tu cruz y
resurrección nos has salvado, Señor.
Gloria

DECIMOTERCERA ESTACIÓN:
LA VIRGEN MARÍA RECIBE EL CUERPO DE SU HIJO.
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Al atardecer, José de Arimatea y Nicodemo bajan el cuerpo de Jesús y lo entregan a la
Virgen María, que sufre inconsolable.
MENSAJE PARA MÍ:
También la Virgen María sufre por mis faltas, pues cuando me porto mal vuelvo a
renovar la muerte de su Hijo Jesús.
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PARA REFLEXIONAR:
“Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer,
aquí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel
momento, el discípulo la recibió en su casa.” (Juan 19, 26-27)
Jesús, en la persona del apóstol San Juan, nos dejó a María como Madre de todos los
hombres.
MI ORACIÓN:
Jesús, una espada de dolor atravesó el corazón de tu Santísima Madre cuando fuiste
puesto sin vida en sus brazos. Ayúdame a ser hijo leal de María, mi Madre.
Madre llena de dolores, haz Tú que cuando expiremos, entreguemos nuestras almas
por tus manos al Señor.
Padre Nuestro

DECIMOCUARTA ESTACIÓN:
JESÚS ES SEPULTADO.
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Cerca del lugar donde crucificaron a Jesús hay un huerto con un sepulcro nuevo. Ahí
colocan a Jesús. La Virgen María y los Discípulos esperan que finalmente resucite, para
vencer a la muerte y al pecado, como El había dicho.
MENSAJE PARA MÍ:
Pienso en mi bautismo, que es una muerte al pecado. He sido sepultado con Cristo,
para resucitar a una nueva vida con Él.
PARA REFLEXIONAR:
Participamos en la muerte y resurrección de Jesucristo, apartándonos del pecado y
viviendo en gracia para poder un día resucitar con Él.
Para fomentar más mi fe de cristiano debo creer en la Resurrección y practicar la vida
que Jesús nos puso como ejemplo en sus obras y palabras.
MI ORACIÓN:
Jesús, tus enemigos han triunfado al sellar tu tumba. Pero tu triunfo eterno comenzó la
mañana de Pascua con tu Resurrección. Ayúdame, Jesús, a confiar en la Resurrección de
mi alma.
Si morimos contigo, creemos que resucitaremos contigo. Tú eres nuestra salvación y
nuestra gloria para siempre.
Ave María

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DOMINGO DE RESURRECCIÓN
Domingo, 24 Abril, 2011

“VENCIÓ LA MUERTE Y NOS ABRIÓ LAS PUERTAS DE LA VIDA ETERNA”


Este día es el más importante para todos los católicos, ya que es el día en el que Jesús
nos abre las puertas de la vida eterna, nos invita a llevar una vida en su honor para así
algún día llegar al Cielo y estar junto a El.
En este día la misa se celebra de manera especial ya que desde el viernes en todas las
parroquias se les ponen mantas a las imágenes de santos, de la Virgen y de la Cruz. El
Domingo de Resurrección se les quita la manta a todas las imágenes y santos como signo
de que Jesús nos ha salvado, nos ha liberado del pecado y ha resucitado.
“Y entrando en el sepulcro vieron a un joven en el lado derecho, vestido con una túnica
blanca, y se asustaron. Pero él les dice: ‘No os asustéis, buscáis a Jesús de Nazaret, el
crucificado, ha resucitado, no está aquí’” (Marcos 16,5)

REFLEXIÓN:
Cristo obedeció a su Padre hasta el último momento.
La Resurrección de Cristo es un signo de esperanza para nosotros los hombres ya que
sabemos que Cristo nos liberó del pecado y que nos está esperando en el Cielo.
Tenemos que estar en una actitud de agradecimiento a Cristo por su sufrimiento y
debemos seguir lo que El nos ha enseñado.
Ahora El nos invita a negarnos a nosotros mismos y a seguirlo, a seguir con sus
mandamientos, a imitar sus virtudes y a predicar su evangelio no con nuestra boca sino
con acciones.
Debemos de vivir en torno a la vida eterna ya que lo que al final de la vida contará será
lo que hayamos hecho por Dios y por los demás.
Aprendamos a vivir realmente como buenos católicos siendo siempre ejemplo en el lugar
que nos encontremos

NOVENA A SAN JOSÉ


(De novem, nueve)

Se trata de una devoción pública o privada que se realiza durante nueve días en la Iglesia
Católica y cuya intención es obtener gracias especiales. La octava tuvo más bien un
carácter festivo. La novena pertenece a las prácticas asociadas con el duelo de oración.
“El número nueve es indicativo de sufrimiento en la Sagrada Escritura” (St. Jerome, in
Ezech., vii, 24; -- P.L., XXV, 238, cf. XXV, 1473).

La novena no sólo es permitida sino también recomendada por la autoridad eclesiástica,


aún cuando no tenga un lugar o sitio definido en la liturgia de la Iglesia. Con todo ello,
cada vez más los fieles la realizan, la llevan a cabo. Se distinguen cuatro tipos de
novenas: de duelo, de preparación, de oración y de indulgencias. a celebración de la
novena de Navidad con exposición del Santísimo Sacramento.

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El autor subraya que esta novena en comemoración de los nueve meses de permanencia
de Nuestro Señor en el vientre materno, la novena de preparación, también emergía la
novena de oración entre los fieles. Se considera que las mismas tenían lugar
especialmente por necesidad de recobrar la salud.

La novena de oración es por tanto, un tipo de oración que incluye una plegaria para ser
escuchada, confianza y perseverancia, dos de las cualidades más importantes en cuanto
a la eficacia de la oración. Aún si el empleo del número nueve en la cristiandad estuviese
conectado con un uso similar en el paganismo, su uso no sería culpable de ninguna
superstición. No se trata, por supuesto, de que todas las variaciones o adiciones en las
novenas deben ser algo defendible o justificado. Se puede abusar de la sagrada
costumbre, pero el uso del número nueve no sólo debe ser justificado, sino también
interpretado en el mejor de los sentidos.

En la novena de duelo y la Misa en el noveno día, se recordaba en la Edad Media, cuando


Cristo entregó su espíritu en la novena hora,

Es costumbre ofrecer esta novena en reparación de los pecados de la humanidad; once


novenas en honor a la Santísima Virgen, en honor a la Inmaculada Concepción, la
Natividad de María, su Presentación en el Templo, la Anunciación, la Visitación, la
Maternidad de María, su Purificación, los Siete Dolores, la Asunción, el Santo Corazón de
María, y el Santo Rosario; una novena para en honor de cada uno de los Arcángeles
Miguel, Gabriel y Rafael, y una en honor al Ángel Guardián, dos para San José, una que
consiste en la recitación de oraciones en honor de los sietes dolores y los siete gozos del
padre adoptivo de Cristo, lo que se hace antes de la festividad del santo (19 de marzo)

SAN JOSÉ
NOVENA

ORACIÓN Por la señal, etc.


PREPARATORIA Señor mío Jesucristo, etc.

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y


Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el
cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada
Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos,
como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la
Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y
sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna.
Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no
cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra
la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María,
y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos
Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te
pedimos cada uno en esta novena.

Pídase con fervor y confianza


la gracia que se desea obtener.

A continuación rezar la oración del día que corresponda:

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DÍA 1º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado


en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si
abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos
humildemente por intercesión de San José nos concedas
mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y
angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con
tu santísima voluntad.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 2º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado


en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y
con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así
también te suplicamos humildemente por intercesión de San
José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza
y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con
tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 3º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre


en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el
dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por
intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre
con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el
corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras
que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 4º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado


de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole
el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos
humildemente, por intercesión de San José que nos concedas
la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de
ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente
a tu gracia para que vayamos a tu gloria.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 5º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo

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de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te
suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que
nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros
cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras
persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos
protejas hasta que volemos a la patria celestial.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 6º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó


en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima
compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce
conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión
de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia,
y de tu santa comunión, y que vivamos santa y
modestamente, como tú en Nazaret.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 7º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu


padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra
padeciese el vehementísimo dolor de perderte por tres días,
así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José,
que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a
cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás
te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia
te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 8º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste


a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su
esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por
intercesión de San José, que nos concedas una muerte
semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima
Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los
moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos
nombres, Jesús, María y José.

Terminar con la oración final para todos los días.

DÍA 9º Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu


Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu
Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por
intercesión de San José, nos concedas el que seamos

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verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la
fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe
que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni
aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y
apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.

Terminar con la oración final para todos los días.

ORACIÓN FINAL Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia
PARA TODOS fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la
LOS DÍAS Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas
prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que
preservado yo de toda impureza, sirva siempre
castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto
a Jesús y a María. Amén.

Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública,


cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

V. San José, ruega por nosotros.


R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Jesucristo.

Oración. Oh Dios que con inefable providencia te dignaste


escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre
Santísima; concédenos que, pues le veneramos como
protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en
los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los
siglos. Amén.

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