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Universidad Católica de Trujillo “Benedicto XVI”

Módulo de interaprendizaje de Teología Fundamental


Segunda Unidad

EL VALOR HISTÓRICO DE LOS


EVANGELIOS

P.Emiliano Mendoza Reyes

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Módulo de interaprendizaje de Teología Fundamental
Segunda Unidad

PRESENTACIÓN

El presente módulo va dirigido a los alumnos que estudian el curso de


Teología Fundamental en el cual podrán encontrar los temas requeridos para el
desarrollo de la asignatura. Así mismo pretende ser un instrumento orientador en
la clase y que nos proporcionará los elementos necesarios para profundizar y dar
razón de nuestra Fe cristiana.

Se presentan las actividades y los temas que se desarrollarán durante la


clase con la ayuda del docente en la cual se propiciará en los alumnos un
aprendizaje interactivo en el aula.

La Teología Fundamental es teórica, reflexiva; sin embargo en este curso


se tratará de usar una metodología activa y estrategias que nos permitan
abandonar la pasividad reinante actualmente.

Para facilitar al alumno la bibliografía necesaria se ha seleccionado


cuidadosamente los temas de textos y revistas para ser utilizados en provecho del
aprendizaje interactivo del alumno.

Ahora se ha preparado el módulo de la segunda unidad siguiendo las tres


secciones conocidas: Reflexión Diagnostica, Nivelación cognitiva y Consolidación
Metaevaluativa. Además se considera una serie de actividades cortas, variadas y
en los posible visualizadas y concordantes con los momentos del Diseño ·RNC”
que el autor propone para operativizar al aprendizaje.

Esperamos valorar el esfuerzo realizado por el autor y al mismo tiempo


recibir sus sugerencias para mejorar el documento de trabajo interactivo que
operativiza la propuesta del Diseño RNC.

AUTOR

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INDICE

1. Presentación 01
2. Índice 02
3. Indicaciones 03
4. Primer Momento: Reflexión 04
5. Introducción 05
6. Objetivos 09
7. Segundo Momento: Nivelación 10
8. Tema 1. Errores moderos de la Historicidad de Jesús 11
9. Tema 2. Estado de la cuestión sobre la historicidad 15
10. Tema3. Inspiración divina de la Sagrada Escritura 20
11. Tema 4. Origen apostólico de los Evangelios 25
12. Tema 5. Historicidad de los Evangelios 30
13. Tema 6. Los criterios de historicidad 33
14. Tema 7. Historia del texto evangélico 37
15. Tema 8. La veracidad histórica de los Evangelios 42
16. Tercer momento: La Consolidación 46
17. Tema de reforzamiento: La tumba perdida de Jesús 47
18. Tema de profundización: conociendo a un Padre de la
Iglesia 50
19. Referencias bibliográficas 57

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INDICACIONES

1. En primer lugar el profesor presentará a los alumnos el silabo


de la presente asignatura

2. El docente explicará a los alumnos la forma como se


desarrollará el curso de Teología fundamental con la ayuda
del presente módulo de interaprendizaje.

3. En el módulo se encontrará la metodología, las estrategias y


cada una de las actividades que se desarrollarán en clase.

4. Así mismo el presente módulo contiene los temas que serán


analizados en cada sesión de aprendizaje.

5. Por lo mismo se le explicará al alumno el modo de la


evaluación conforme las orientaciones dadas por la
Universidad Católica.

6. Se requiere la buena disposición del alumno que tenga el gran


deseo de formarse con espíritu cristiano y ser un profesional
con valores éticos y cristianos.

7. El presente módulo está sujeto a correcciones o a futuras


modificaciones que será una ayuda útil para el alumno.

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PRIMER MOMENTO

REFLEXIÓN

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Actividad 1.1 Da lectura al siguiente texto subrayando las ideas que


consideres importantes
INTRODUCCIÓN

Científicos creyentes
Testimonios

Abundan los científicos que creen en Dios. Ellos son testigos de que, por la
ciencia, el corazón humilde descubre la grandeza de Dios. La verdadera
enemiga de la fe es la soberbia y no la ciencia.

"Si nos preguntamos la causa del universo nos debemos preguntar sobre la causa de las leyes de
matemática. Al hacerlo volvemos al gran plano del pensamiento de Dios sobre el universo; la
cuestión de la última causalidad: ¿Por qué hay algo en vez de nada? Cuando hacemos esta
pregunta, no estamos preguntando sobre una causa como cualquier otra causa. Estamos
preguntando sobre la raiz de de todas las causas posibles. La Ciencia no es sino un esfuerzo
colectivo de la mente humana por leer la mente de Dios" -Profesor Michael Heller, sacerdote y
cosmólogo ganador del premio Tempelton.

LOUIS PASTEUR (1822 – 1895), uno de los tres fundadores de la microbiología.


Produjo la primera vacuna contra la rabia y el proceso llamado pasteurizar.
Católico practicante.

«Cuanto mas conozco, mas se asemeja mi fe a la de un campesino


bretón». Pasteur murió con el rosario en la mano, después de escuchar la vida de
San Vicente de Paul, la cual había pedido que le leyeran, porque pensó que su trabajo, como el de
San Vicente, ayudaría mucho a salvar a los niños que sufren.

ALBERT EINSTEIN (1879 – 1955), premio Nóbel de física 1921.

«La ciencia sin religión es renga, La religión sin ciencia es ciega».

«Apenas si calco las líneas que fluyen de Dios».

“Es posible que todo pueda ser descrito científicamente, pero no tendría sentido,
es como si describieran a una sinfonía de Beethoven como una variación en las presiones de
onda. ¿Cómo describirían la sensación de un beso o el te quiero de un niño?.”

“Ante Dios somos todos igualmente sabios, igualmente tontos.” “Lo más hermoso que podemos
experimentar es lo misterioso. Es la fuente de todo arte verdadero y la ciencia.”

“Es más fácil destruír un átomo que un prejuicio”.

“Hay dos maneras de vivir una vida: La primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es
pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe.”

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-ARTHUR COMPTON (1892-1962), Premio Nóbel de física 1927 por su


descubrimiento del denominado efecto Compton y su investigación de los rayos
cósmicos y de la reflexión, polarización y espectros de los rayos X.

«Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio
el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e
inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el
principio creó Dios”...»

ERNST BORIS CHAIN (1906 - 1979), Premio Nóbel de medicina 1945 por su trabajo
con la penicilina.

«La idea fundamental del designio o propósito [divino]... mira fijamente al


biólogo no importa en dónde ponga este los ojos... La probabilidad de que un
acontecimiento como el origen de las moléculas de ADN haya tenido lugar por
pura casualidad es sencillamente demasiado minúscula para considerarla con
seriedad...»

MAX BORN (1882 - 1970), Premio Nóbel de física 1954 por sus investigaciones en
torno a la mecánica cuántica.

«Solo la gente boba dice que el estudio de la ciencia lleva al ateísmo».

ARNO PENZIAS (1933- ), Premio Nóbel de física 1978 por su descubrimiento de la


radiación de fondo cósmica, patrones que otros físicos interpretaron como prueba
de que el Universo fue creado a partir de la nada o Big Bang.

«Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los
Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en
cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos».

DEREK BARTON (1918 – 1998) Compartió el premio Nóbel de química en 1969


por sus aportaciones en el campo de la química orgánica en el desarrollo del
análisis conformacional.

«No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión... La ciencia


demuestra la existencia de Dios».

CHRISTIAN B. ANFINSEN (1916 – 1995), premio Nóbel de química 1972 por su


trabajo sobre la estructura de los aminoácidos y la actividad biológica de la
enzima ribonucleica.

«Creo que solo un idiota es capaz de ser ateo».

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ARTHUR L. SCHAWLOW (1921 - ) Compartió el premio Nóbel de física 1981 por el


desarrollo de la espectroscopia del láser.

«Al encontrarse uno frente a frente con las maravillas de la vida y del Universo,
inevitablemente se pregunta por qué las únicas respuestas posibles son de orden
religioso... Tanto en el Universo como en mi propia vida tengo necesidad de
Dios»

WILLIAM D. PHILLIPS (1948 – ) Premio Nóbel de física 1997 por su empleo de rayos
láser para producir temperaturas de apenas una fracción por encima del cero
absoluto. «Hay tantos colegas míos que son cristianos que no podría cruzar el
salón parroquial de mi iglesia sin toparme con una docena de físicos».

JEROME LeJEUNE, Padre de la genética moderna, fiel católico, defensor de la vida


humana, su causa de beatificación está abierta.

Dr. RICARDO CASTAÑON. Era ateo hasta que investigó con rigor científico fenómenos
religiosos.

Dr. FRANCIS COLLINS. Director del proyecto Genoma Humano.


"Soy Científico y creyente. No encuentro conflicto entre estas dos visiones del mundo".
Su libro mas reciente: "El Lenguaje de Dios": Un científico presenta evidencia para creer.

Fuente: CNN, traducción al español del Padre Jordi Rivero, 2007

Como director del Proyecto Genoma Humano (Human Genome Project), he dirigido un consorcio
de científicos en la lectura de 3.1 billones de cartas del genoma humano, nuestro libro de
instrucciones del ADN. Como creyente, yo veo el ADN, la molécula de información de todas las
cosas vivas, como el lenguaje de Dios y la elegancia y complejidad de nuestros propios cuerpos y
del resto de la naturaleza, como una reflexión sobre el plan de Dios.

Yo no siempre acogí estas perspectivas. Como estudiante graduado de química física en la década
de los 70, yo era un ateo, no encontrando razón para postular la existencia de ninguna verdad
fuera de las matemáticas, la física y la química. Pero entonces fui a la escuela de medicina y junto
al lecho de mis pacientes encontraba casos de vida o muerte. En una ocasión, retado por uno de
esos pacientes que me preguntó: "¿Que cree usted doctor?", comencé a buscar respuestas.

Tuve que admitir que la ciencia que yo tanto amaba era incapaz de contestar preguntas tales
como: "¿Cual es el sentido de la vida?", "¿Por que estoy aquí?", "En fin, por que funciona la
matemática?", "Si el universo tuvo un comienzo, ¿Quien lo creó?", "¿Por que las constantes físicas

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en el universo están tan finamente ajustadas para permitir la posibilidad de formas de vida
complejas?", "¿Por que los humanos tienen sentido moral?", "¿Que ocurre cuando morimos?"

Siempre había asumido que la fe estaba basada en argumentos puramente emocionales e


irracionales y quedé asombrado al descubrir, al principio en los escritos del profesor de Oxford
C.S. Lewis y después en otras fuentes, que uno podía edificar un caso muy sólido a favor de la
posibilidad de la existencia de Dios en fundamentos puramente racionales. Mi anterior afirmación
atea: "Yo se que no existe Dios" surgió como la menos defendible. Como dice el escritor inglés
G.K. Chesterton en su famosa frase: "El ateismo es el mas atrevido de los dogmas, porque es la
afirmación de un negativo universal"

Pero la sola razón no puede probar la existencia de Dios. La fe es razón y revelación. El


componente revelación requiere que uno piense con el espíritu y también con la mente. Tienes
que escuchar música, no solo leer notas en un papel. Al final hace falta un salto de fe.

Para mi ese salto ocurrió cuando tenía 27 años. Después de que una búsqueda para aprender mas
sobre el carácter de Dios me llevó a la persona de Jesucristo. He aquí una persona sobre cuya vida
existe evidencia histórica extraordinaria, que hizo declaraciones asombrosas sobre el amor al
prójimo y cuyas afirmaciones de ser hijo de Dios parecían exigir una decisión sobre si estaba loco
o era la verdad. Después de resistir por casi dos años, encontré que me era imposible vivir en tal
estado de incertidumbre y me hice seguidor de Jesús.

Así que algunos me han preguntado, ¿no explota tu mente? Puedes buscar entendimiento sobre
como funciona la vida utilizando las herramientas de genética y biología molecular y también dar
culto a Dios creador? ¿No son la evolución y la fe en Dios creador incompatibles? ¿Puede un
científico creer en milagros como la resurrección? En realidad no encuentro conflicto en esto y
aparentemente tampoco lo encuentran el 40% de los científicos que trabajan y declaran ser
creyentes.

Sí, la evolución por descendencia de un ancestro común es claramente cierta. Si quedaba alguna
duda sobre la evidencia de los fósiles, el estudio del ADN provee la prueba mas fuerte posible de
nuestra relación a todos los otros seres vivientes. ¿Pero, por que no puede este ser el plan de Dios
para la creación? Cierto, esto es incompatible con la interpretación ultra-lilteral del Génesis, pero
mucho antes de Darwin habían muchos intérpretes pensadores, como San Agustín, que
encontraban imposible estar exactamente seguros sobre el significado de esa asombrosa historia
de la creación. De modo que atarse a una interpretación literal frente a la convincente evidencia
científica que indica la vejez de la Tierra y la relación entre los seres vivos por medio de la
evolución no perece ser sabio ni necesario para el creyente.

Yo he encontrado que hay una maravillosa armonía en las verdades complementarias de la


ciencia y la fe. El Dios de la Biblia es también el Dios del genoma. A Dios se le puede encontrar en
la catedral o en el laboratorio. Investigando la majestuosa y asombrosa creación de Dios, la
ciencia puede en efecto ser un medio para adorar a Dios.

www.corazones.org

Este artículo es obra de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.

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Actividad 1.3 Analiza e internaliza las capacidades de la presente


unidad
Capacidades:
1. Identifica los errores más modernos acerca de la historicidad
de Jesús.
2. Expresa ideas sobre los diferentes testimonios con relación a
la historicidad.
3. Caracteriza aspectos principales sobre el origen apostólico y
la historicidad de los evangelios en las diferentes escuelas
teológicas.
4. Describe la veracidad histórica de los Evangelios
considerando los sinópticos.

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SEGUNDO MOMENTO

NIVELACIÓN

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ACTIVIDAD 2.1 Con las orientaciones del docente el alumno debe analizar los
textos proporcionados para luego expresarlo en mapas conceptuales.
TEMA Nº 1 ERRORES MODERNOS SOBRE LA HISTORICIDAD DE JESÚS

Algunos errores modernos sobre la historicidad de Jesús.

Después de haber visto el criterio de identidad del cristianismo, vamos a estudiar la


existencia histórica de Jesús de Nazaret. De este modo, veremos que la fe y la religión
cristiana no están montadas sobre el vacío sino sobre una realidad histórica comprobable y
comprobada.
La historicidad de Jesús es un hecho aceptado pacíficamente por todos los historiadores
hasta el siglo XVIII. A partir de esta fecha, algunos han negado su existencia histórica,
principalmente por influjo de la Ilustración francesa y del Modernismo racionalista (cfr. n. 3.
2).
Los primeros en negar la existencia histórica de Jesús fueron dos oscuros enciclopedistas,
hacia el año 1790. Uno de ellos, Volney afirmó que Jesús era un signo del Zodíaco. El otro,
Dupuis, dijo que era un signo solar, semejante al dios Horus de los egipcios. Estas opiniones
carecen de todo fundamento v fueron ridiculizadas por la opinión pública francesa, que en
tono burlón decía que Napoleón también era un signo del Zodíaco. y no un general que había
traído la revolución.
Un siglo después. Bruno Bauer, en su libro Cristo .v los Césares (1877), negó la
existencia histórica de Jesús. Según Bauer. Jesús no es el fundador del cristianismo, sino un
producto del cristianismo. En su argumentación dice que el cristianismo nació del encuentro
entre dos culturas: el estoicismo greco-romano, representado especialmente por el
pesimismo afirmaciones gratuitas, es de rigor plantear de dónde podrían surgir las
convicciones de esos cristianos; si Cristo no había existido. ¿De la nada pudo surgir un
movimiento religioso que conmovió al Imperio romano de Séneca: y el mesianisrno judío que
esperaba un Mesías salvador, representado por Flavio Josefo y Filón. La unión del pesimismo
v de la esperanza mesiánica crearía la figura mítica de Cristo. Ante estas
A principios del siglo XX. el filósofo alemán A. Drews difundió la idea de que Jesús no
fue un personaje histórico, sino que es fruto de la fantasía humana, uno de los dioses
mítticos objeto de culto. Afirma que el Nuevo Testamento presenta al dios Jesús con la
misma claridad que al hombre Jesús. y que, por esta razón, no se puede mantener un Jesús
histórico sin aceptar su divinidad. Pero como Drews rechazaba la divinidad de Jesús, tenía que
rechazar igualmente su existencia humana. ¿Cómo nació, entonces, el mito Jesús? Según
Drews, la unión de dos culturas, en este caso el gnosticismo -' y el mesianismo, sería el
origen de la imagen evangélica de Cristo.
T. Couchoud, médico francés, en 1924 difundió la idea de que Jesús era un dios
personificado y humanizado debido a que los judíos no podían divinizar a un hombre por su
estricto monoteísmo. Entonces. Jesús sería uno de los dioses ideales creado por una
experiencia mística colectiva, v adornado posteriormente por los evangelistas con supuestos
datos históricos.
Alfaric, discípulo del anterior. en 1951 difundió la misma idea, estableciendo una
semejanza entre Jesús y los dioses Mitra y Osiris.

No es necesario afirmar que estas hipótesis carecen de fundamento histórico y de rigor


científico. Su fuente hay que buscarla en los prejuicios racionalistas de la Ilustración'

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ACTIVIDAD 2.2 Analiza el texto interactúa con sus compañeros sobre lo que se ha
leído, y expresarlo en un organizador visual.
TEMA Nº 2 Estado de la cuestión sobre la historicidad de Jesús.
Los historiadores solventes consideran la existencia histórica de Jesús como una cuestión
científica perfectamente clara y resuelta. pues hay abundantes documentos fiables que
avalan la existencia de Jesús.
En Jesús se da el caso poco frecuente, con respecto a personajes de la Antigüedad, de
que su existencia histórica está testimoniada por documentos de tres culturas diferentes: la
cristiana, la romana y la judía. Sin duda, los Evangelios son los documentos históricos que
ofrecen la información más importante sobre Jesús. Su principal fuerza, para los cristianos,
radica en su inspiración divina. Pero también tienen una importancia extraordinaria por su
cualidad de libros históricos, como estudiaremos en el capítulo siguiente (cfr. n. 41).
De las informaciones que ofrecen los Evangelios -y de otras que veremos a continuación-,
se deduce que Jesús es el nombre de una Persona histórica, que vivió en Palestina. Si es
justo dar credibilidad histórica a figuras como Moisés y Josué, o como Anás, Pilato o Tiberio;
con más razón hay que acoger la existencia histórica de Jesús. Los Evangelios no refieren de
modo detallado su vida, porque no tienen finalidad primariamente historiográfica. Sin
embargo precisamente los Evangelios, leídos con honestidad crítica, son los que llevan a
concluir que Jesús de Nazaret es una Persona histórica, que vivió en un lugar y tiempo
determinados. Incluso, desde un punto de vista puramente científico, ha de suscitar
admiración no quien afirma la existencia de Jesús, sino quien la niega- como han hecho las
teorías mitológicas del pasado o como aún hace hoy algún estudioso'.
Los testimonios de los siglos I y II sobre la existencia histórica de Jesús suelen
estudiarse ordenándolos en tres grupos: testimonios romanos, judíos y otros. La importancia
de estos testimonios radica en que confirman la veracidad histórica de las narraciones
cristianas.

2.1Testimonios

2.1.1 Testimonios romanos


De la mayor parte de los personajes de la Antigüedad tenemos menos datos históricos que de
Jesús de Nazaret.
Sorprende que haya datos históricos de Jesús, además de los cristianos, en los ámbitos
culturales de Roma y de Judea. La existencia de Jesús. un sencillo carpintero de Galilea y uno
de los numerosos profetas del judaísmo de entonces carece de importancia histórica para el
Imperio.
Destacan los siguientes testimonios romanos:
Plinio el Joven (62-I13), gobernador de Bitinia, en el Asia Menor, al consultar al emperador
Trajano hacia el año 112 cómo debe comportarse con los cristianos, constata la existencia
histórica de Jesús, además de la ejemplar conducta de los cristianos y de su gran extensión
por el Asia Menor. Plinio informa al emperador que «los cristianos, a los que pertenece un
gran número de gentes de toda condición, edad y sexo. se reúnen un día determinado [el
domingo] antes de salir el sol, tributa» a Cristo adoración cultual como a un Dios,... y
participan en una comida inocente»'.
E1 historiador Tácito (54-119), para escribir los Anales de Roma, hacia el año 116. se sirve de
las Actas del Imperio, es decir, los archivos oficiales. Al comentar el incendio de Roma
provocado por Nerón en el año 64, afirma que el fundador de los cristianos. «Cristo, fue

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ajusticiado, bajo el mandato de Tiberio, por el procurador Poncio Pilato. Esta referencia
breve y concreta afirma la muerte de Cristo a manos de las autoridades romanas de entonces

El historiador Suetonio (75-160) también hace referencia a los cristianos y a Cristo al relatar
hacia el año 120, la vida de los emperadores romanos. Habla de la persecución de los
cristianos por parte de Nerón" y afirma que Claudio «expulsó de Roma a los judíos por los
constantes disturbios que provocaban a causa de un tal Cristo»'. Suetonio no supo
distinguir entre la religión cristiana y la judía; él se refiere a los hombres pertenecientes a una
raza que, debido a sus discusiones religiosas, fueron expulsados por Claudio. Esta expulsión se
menciona en el libro de los Hechos de los .Apóstoles (18, 2). Nos encontramos ante un caso
en el que fuentes de origen diverso afirman los mismos hechos, lo cual refuerza el testimonio
histórico.

2.1.2 Testimonio Judíos


Entre los judíos sólo encontramos dos testimonios, pero tienen gran interés: son los
de Flavio Josefo y las breves y negativas alusiones a Jesús en el libro del Talmud.
El historiador Flavio Josefo, que vivía en Roma, escribió La guerra de los judrós (75 a
79) y Antigüedades judaicas (93-94). En esta última obra afirma la existencia histórica de
Jesús. «En este tiempo vivió un tal Jesús, hombre sabio, si es permitido llamarle hombre,
porque realizaba obras prodigiosas. Enseñaba a las gentes que se mostraban dispuestas a
recibir la verdad. Se ganó a muchos de entre los judíos y también de entre los del mundo
helenista. Se pensaba que era el Cristo, pero, según el juicio de nuestros príncipes, no lo
era. Por este motivo. Pilato lo crucificó y le dio muerte de cruz. No obstante, sus seguidores
no lo abandonaron, pues se les apareció a los tres días otra vez vivo, según lo habían
predicho los profetas, y así otras muchas maravillas sobre él. Todavía hoy, no se ha
extinguido el grupo de los cristianos, llamados así por el nombre de su fundador» (18, 3, 3).
El primer escritor que cita este texto es el historiador Eusebio de Cesarea`, del siglo IV.
Algunos autores han puesto en duda la autenticidad del texto citado, debido a las
afirmaciones de carácter cristiano. Es posible que algunas frases hayan sido es critas por
copistas cristianos: pero esta hipótesis no merma la autoridad del testimonio de Josefo
sobre la existencia de Jesús de Nazaret.
El testimonio anterior viene confirmado por la mención que hace Josefo de «Santiago,
el hermano de aquel Jesús, llamado el Cristo» (20. 9. 1), a quien Anás en el año 62
condenó a ser apedreado por confesar a Jesús como Cristo.
E1 Talmud (siglos I-v), libro religioso judío, admite la existencia histórica de Jesús v su
condena a muerte por el Sanedrín: «En la víspera de la Pascua .fue colgado [crucificadol
Jesús por hereje.» Las pocas alusiones del Talmud a Jesús tienen una tendencia despecti va.
Afirma que Jesús sedujo y extravió al pueblo de Israel, que se burló de las palabras de los
sabios y que interpretó la Thora, es decir. la Ley o Pentateuco, como lo hacían los fariseos:
pero afirma su existencia histórica.

2.2 Otros testimonios antiguos


Entre las obras de la cultura antigua, ordinariamente solo encontramos testimonios
sobre Jesús en los autores cristianos y en los que combatieron la religión cristiana. Se
comprenderá que los otros autores no hayan escrito sobre Jesús y su religión, si tenemos en
cuenta que, en los primeros siglos de nuestra era, el cristianismo era incipiente y que
aparecía a los ojos de los no interesados por él, como uno de los numerosos grupos
religiosos de la época, que desaparecían poco después de haber nacido.

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Aunque no hayan sido testigos directos de su vida, algunos escritores de esta época
testimonian la existencia histórica de Jesús", pues no sólo recogen la tradición de los que
conocieron a Jesucristo, sino que edifican su fe sobre la firme convicción de su existencia.
Por su parte, los escritores anticristianos pretenden destruir la fe cristiana, pero todos dan
por supuesto la existencia de Jesús. Entre los testimonios más antiguos, destacamos los
siguientes:
San Clemente Romano, tercer sucesor de San Pedro, conoció personalmente a San
Pedro y San Pablo en Roma. Escribió una Carta n la Iglesia de Corinto hacia el año 95, en
nombre de la Iglesia de Roma, en la que pide a los fieles que obedezcan a los presbíteros.
Acerca de lo que ahora nos interesa, entresacamos las siguientes frases, las cuales sólo
tienen sentido supuesta la existencia histórica de Jesús: «Los Apóstoles nos predicaron el
Evangelio de parte del Señor Jesucristo: Jesucristo fue enviado de parte de Dios... Los
Apóstoles después haber sido plenamente instruidos, con la seguridad que les daba la
Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, salieron... Jesucristo dio su sangre por nosotros
según el designio de Dios. dio su carne por nuestra carne, y su vida por nuestras vidas» (4?. 1.
3: -19, 6)'.
San Ignacio de .Antioquía, segundo obispo de Antioquía, fue discípulo del Apóstol San
Juan. Durante su viaje de Siria a Roma. donde sería martirizado hacia el año 107, escribió
cartas a algunas iglesias por las que había de pasar. E1 texto que recogemos es de la Curta a
los Tralianos: en su alusión a los «docetistas» afirma claramente la existencia histórica de
Jesús: «Jesucristo es del linaje de David e Hijo de María, nació verdaderamente, comió y
bebió, fue verdaderamente perseguido por Poncio Pilato, verdaderamente crucificado, },
murió a la vista de todos... É1 mismo resucitó verdaderamente de entre los muertos. siendo
resucitado por su propio Padre, Y de manera semejante, a nosotros, los que hemos creído en
El, nos resucitará su Padre en Cristo Jesús, fuera del cual no tenemos vida verdadera. Pero si,
como dicen algunos hombres sin Dios. mejor dicho, sin fe, solamente padeció en apariencia -
ellos sí que son apariencia-. ¿por qué estoy encadenado? ¿por qué anhelo luchar contra las
fieras? Vana sería mi muerte y falso mi testimonio acerca del Señor»''.
Cuadrado presentó una Apología al emperador Adriano hacia los años 123 ó 124. En ella
atestigua que algunas personas curadas o resucitadas por Jesús sobrevivieron «no sólo
mientras el Salvador vivía aquí abajo, sino aún después de su muerte, de suerte que algunos
de ellos han llegado hasta nuestros días»''.
Arístides de Atenas escribió una Apología dirigida al emperador Adriano (117-138), o tal
vez a su sucesor, Antonino Pío (138-161), hacia la mitad del siglo II, Dice así: «Los cristianos
toman su linaje del Señor Jesucristo, Éste es confesado como Hijo del Dios Altísimo
descendido del cielo por medio del Espíritu Santo, para 1a salvación de los hombres. Y
engendrado de una Virgen santa, sin fecundación ni pérdida de la virginidad tomó carne y se
mostró a los hombres, con el fin de apartarlos del error del politeísmo. Y una vez cumplido su
maravilloso designio gustó de la muerte de cruz- por su libre voluntad, según un grandioso
designio. Y después de tres días volvió a la vida y subió a los cielos»`'
San Justino (' h. 165), filósofo de profesión. en su primera apología, dirigida al
emperador Antonino Pío (13S-161). afirma que «Cristo nació hace sólo ciento cincuenta años
en tiempo de Quirirno... Sabemos que se hizo hombre por medio de una virgen .fue
crucificado bajo Poncio Pilato... resucitó de entre los muertos». A continuación, describe las
verdades principales de la religión cristiana, relata la celebración de la Eucaristía e invita al
emperador a que consulte las Actas de Pilato y revise la injusta condena a muerte de Jesús y a
que admire su grandeza.

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En el Diálogo con el judío Trifón hace un paralelismo entre Cristo-Adán y María-Eva, al


tiempo que afirma que «Cristo nació de la Virgen como hombre» (84) y que fue «crucificado
bajo Poncio Pilato, procurador que fue de Judea» (30)'".
Luciano de Samosata (t h. 167), escritor griego, en su diálogo Sobre la muerte del
peregrino presenta a Jesús como un vulgar estafador, habla de su muerte y se burla de la
caridad de los cristianos y de su fe en la inmortalidad.
Celso (t h. 180), Filósofo pagano, fue el impugnador más temible de los primeros siglos.
En su obra Discurso Verdadero admite la existencia histórica de Jesús. Dice de Jesús que no
desciende de David, ni es Dios, ni se refieren a él las profecías, ni fue concebido
virginalmente; afirma que fue mago y que no resucitó. Y amonesta que la actitud de los
cristianos es peligrosa para la sociedad`.

2.3 Datos Cronológicos

Lugar de nacimiento: Según los Evangelios, la gente de su tiempo llamó a Jesús «el
Nazareno por el lugar en que residió con su familia hasta la edad de treinta años. Sin embargo
sabemos que el lugar de nacimiento de Jesús no fue Nazaret, sino Belén, localidad de Judea,
al sur de Jerusalén. Lo atestiguan los Evangelistas Mateo y Lucas. Este último hace notar que,
a causa del censo ordenado por las autoridades romanas «José subió desde Nazaret, ciudad
de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén en Judea, por ser él de la casa v de la familia de
David, para empadronarse con María, su esposa que estaba encinta. Y estando allí le llegó la
hora del parto» (Lc 2. 4-6).

Fecha de nacimiento: La investigación moderna ha logrado con bastante exactitud


determinar la cronología de la vida de Jesús, en el marco de la Historia Universal. La actual
datación cronológica se debe al monje romano Dionisio el Exiguo quien en el año 533 propuso
medir el tiempo a partir del nacimiento de Jesucristo, en sustitución del año de la fundación
de Roma. ab urbe condita. Se admite comúnmente que Dionisio cometió un error de cálculo.
pues situó el nacimiento de Jesús en el año 753 de la fundación de Roma y señaló el ?s4 como
el primero de la era cristiana: pero los datos más seguros indican que Jesús Ya había nacido
el año 750 de la fundación de Roma.
Los expertos estiman que Jesús nació 5 ó 6 años antes de la era cristiana; en concreto.
en los años 748 ó 749 de la fundación de Roma. Esta conjetura se basa en la fecha de la

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muerte de Herodes el Grande, que tuvo lugar en Jericó en la primavera del año 750 de la
fundación de Roma, según el testimonio de Flavio Josefo, estimado como cierto".
Según San Mateo, Jesús nació «en tiempos de! rey Herodes (Mat 2, 1); por lo tanto. en
el año 750 Jesús ya había nacido. Los Magos que fueron a «adorar al Rey de los Judíos»
tuvieron la entrevista con Herodes cuando éste aún residía en Jerusalén (Mt 2, 2). Se sabe
que Herodes se ausentó de Jerusalén a causa de su enfermedad en el otoño del año anterior a
su muerte. También afirma San Mateo que Herodes «mandó matar a todos los niños que
había en Belén y toda su comarca, de dos años para abajo, con arreglo al tiempo que
cuidadosamente había averiguado de los Magos» (Mt 2, 16).
Comienzo de la vida pública: Jesús comenzó su predicación poco después de ser
bautizado por Juan Bautista en el Jordán (Mc 1, 9-11 ), a comienzos del año 28, que
corresponde al 781 de la fundación de Roma.
Juan comenzó a predicar y bautizar «el año quince del reinado del emperador Tiberio»
(Lc 3, I ), que corresponde al año 780 de Roma y al año 27 de la era cristiana. Jesús tendría 32
años que concuerda con la edad aproximada que le atribuye San Lucas: «como unos treinta
años» (Lc 3, 23).
Muerte de Jesús: Se sabe con certeza que Jesús murió un viernes del mes hebreo de
Nisán, dentro del mes de abril de nuestro calendario Mt 27, 62 ,Mc 15,42 Lc 23,54 Jn 19. 31.
Sobre el año, lo más probable es que haya sido el año 30 de la era cristiana. que
corresponde al 783 de la fundación de Roma. Con respecto al día del mes, lo más probable es
que ocurriese el 14 ó el 1-5 de Nisán, es decir, el 7 u 8 de abril. El 14 de Nisán del año 30 cayó
en viernes.

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ACTIVIDAD 2.3 Leer y analizar el tema propuesto para luego expresarlo en un


organizador visual.

TEMA Nº 3 INSPIRACIÓN DIVINA DE LA SAGRADA ESCRITURA


3.1 La Inspiración divina de la Sagrada Escritura

Los Evangelios forman parte de la Sagrada Escritura. Según la doctrina de la Iglesia,


todos los libros de la Sagrada Escritura han sido inspirados por Dios. Se llama inspiración
divina de la Sagrada Escritura a la acción de Dios sobre los autores sagrados para que
escriban todo y sólo lo que Dios ha querido que escriban. Esta acción divina actúa de tres
modos diferentes e inseparables:
1) En primer lugar, la inspiración divina ilustra !a inteligencia de los autores humanos.
para que puedan entender con profundi dad las verdades sobrenaturales que Dios quiere
que escriban.
2) En segundo lugar, mueve la voluntad de los autores sagrados, aunque sin menoscabo
de su libertad, para que éstos escriban fielmente lo que han concebido en su inteligencia.
3) Por último, la inspiración divina ayuda eficazmente para que los escritores
encuentren el lenguaje y los modos apropiados para expresar de modo apto y con infalible
verdad todo lo que han concebido y han querido escribir. De este modo, Dios es el autor
principal de la Sagrada Escritura; y los escritores sagrados también son verdaderos autores,
aunque subordinados, al modo de instrumentos inteligentes y libres en las manos de Dios.
Según lo anterior, el libro inspirado es el fruto de una acción de Dios y del escritor
sagrado -llamado técnicamente «hagiógrafo». de hagios = santo, y grafo = escribir: es decir,
el hombre que escribe sobre realidades sagradas-. De este modo, todos los conceptos y
todas las palabras del texto sagrado se deben simultánea mente a Dios y al autor humano.
Por eso se puede decir que, en la Sagrada Escritura, todo es de Dios y todo es del hombre. Y
también se puede afirmar con verdad que, todo lo escrito por los autores humanos está
inspirado por Dios.
a) Dios es el autor de !a Sagrada Escritura. El Concilio Vaticano II afirma a este
respecto: «La Santa Madre Iglesia. Fiel a la fe de los Apóstoles, reconoce que todo s los
libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos.
en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo tienen a Dios por autor, y como
tales han sido confiados a la Iglesia»'.

b) Dios ha inspirado a !os autores humanos de los libros sagrados. Dios -como Autor
invisible y trascendente- «para la redacción de los libros sagrados, se valió de hombres
elegidos, que usaron todas sus facultades y talentos: de este modo, obrando Dios en ellos y
por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería».

c) Los libros inspirados enseñan la verdad revelada. Dado este origen se debe
reconocer que «los libros de la Sagrada Escritura enseñan sólidamente, con fidelidad y sin
error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para nuestra salvación»'.

Esta doctrina católica está fundamentada en la propia Sagrada Escritura: «Toda la


Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para argumentar , para corregir, para
educar en la justicia; para que el hombre de Dios sea perfecto y consumado en toda obra
buena» (2 Tim 3, 16-17).

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3.2 Interpretación auténtica de la Sagrada Escritura


De la verdad sobre la inspiración divina de la Sagrada Escri tura, se derivan,
lógicamente, algunas normas que se refieren a su interpretación. El Concilio Vaticano II
afirma que, «Dios ha hablado en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano;
por lo tanto, el intérprete de la Sagrada Escritura, para conocer lo que Dios ha querido
comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los escritores sagrados realmente
quisieron decir y lo que Dios quiso dar a conocer con sus palabras»'. Por consiguiente, para
interpretar la Sagrada Escritura debe estudiarse tanto lo que escribieron los autores
humanos -lo que suele llamarse «interpretación histórico-literaria»-, como lo que Dios
quiso revelar en las palabras inspiradas -lo que se designa con la expresión «interpretación
teológica»-.

3.3 Interpretación histórico – literaria


El estudio de la Sagrada Escritura debe comenzar por el aná lisis de los textos, para
conocer la verdadera intención de los autores sagrados. Este análisis se concreta,
principalmente, en el estudio de los géneros literarios de la cultura de la época:
a. Los géneros literarios: En primer lugar hay que tener en cuenta los «géneros
literarios», es decir, las formas de expresión que los autores han utilizado en sus escritos,
pues la verdad se presenta y enuncia de modo diverso según que los libros te ngan como fin,
por ejemplo, narrar un hecho histórico, o proclamar una enseñanza, o expresarse de modo
poético. El sentido de lo escrito por el autor humano depende precisamente de estos
géneros literarios.
b. La cultura de la época: Para comprender exactamente lo que el autor sagrado
propone en sus escritos, también hay que tener muy en cuenta los habituales v originarios
modos de pensar, de expresarse o de narrar que eran usuales en la época del escritor, así
como las expresiones que entonces solían utilizarse con mayor frecuencia en la
conversación ordinaria.

3.4 Interpretación teológica


Si es necesaria la interpretación histórico-literaria, aparece como más importante la
interpretación teológica, es decir, la investigación y estudio de las verdades que Dios ha
querido revelar a los hombres. Según el Concilio Vaticano II, «la Escritura se ha de leer e
interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita, para sacar el sentido exacto de los
textos sagrados.

El Concilio Vaticano II señala tres criterios para una interpretación de la Sagrada Escritura
conforme al Espíritu que la inspiró: 1) Prestar una gran atención «al contenido r la unidad
de toda la Escritura», que tiene a Dios como autor principal. 2) Leer la Escritura en «la
Tradición viva de toda la Iglesia»; los Padres afirmaban que «la Escritura está más en el
corazón de la Iglesia que en la materialidad de los libros escritos». 3) Estar atento «a la
analogía de la fe», es decir, a la cohesión de las verdades de la fe entre sí y con el plan total
de la Revelación, pues Dios no se contradice ni puede engañar'

3.5 El juicio de la Iglesia


La Iglesia ha recibido de Cristo «el mandato y el ministerio divino de conservar y de
interpretar la Palabra de Dios»; en consecuencia, todo lo que se refiere «al modo de

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interpretar la Escritura, queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia»'. En otras


palabras, el Magisterio de la Iglesia ha recibido de Cristo el ministerio o facultad de
interpretar autorizadamente el contenido de la Revelación. Esta interpretación autorizada
recibe el nombre de interpretación «auténtica». Por eso, la enseñanza de la doctrina católica
abarca toda la Escritura, y constituye el argumento más sólido para aceptar la Revelación
divina.
Ahora vamos a centrarnos en el estudio del valor histórico de los Evangelios. Junto al argumento
de fe, la Teología Fundamental ofrece a todos los hombres argumentos de razón: a través de
diversos métodos, la ciencia histórica nos asegura, como veremos a continuación, que los
Evangelios narran hechos que han ocurrido realmente y expresan enseñanzas que proceden del
propio Jesús.

3.6 El Evangelio y los Evangelios

La palabra «evangelio» procede de dos términos griegos: eu angélion = buena noticia, buen
mensaje.
Este término era usado en el mundo griego y romano para indicar el favor de los dioses y las
dádivas de los emperadores. En los Evangelios aparece con estos significados principales

a) Jesús utilizó esta palabra para referirse a la Buena Noticia del Reino de Dios, que el
propio Jesús anuncia, trae y realiza: «El tiempo se ha cumplido y está cerca el reino de Dios;
arrepentíos y creed en el Evangelio» (Mc 1, 15).

b) También significa la predicación de los Apóstoles sobre Jesucristo y su obra


salvadora. Los Apóstoles cumplieron la misión recibida de Jesús de «predicar lo que El les
había enseñado» (Mt 28, 19). En este caso, «evangelio» significa «el anuncio gozoso de la
salvación realizada por Jesús». San Pablo, por ejemplo, habla de «mi evangelio», para
expresar su predicación sobre Jesús.
c) Por último, la palabra «evangelio» significa los cuatro libros que contienen el Evangelio
de Jesús predicado por los Apóstoles. Según el Concilio Vaticano II «los Evangelios son el
testimonio principal de la vida y de la doctrina de Jesús, el Hijo de Dios hecho Hombre, que ha
venido al mundo para lograr la salvación de los hombres»'.

3.7 La Historicidad de los Evangelios


Se entiende por «historicidad» o «valor histórico» de los Evangelios la correspondencia o
adecuación de las narraciones contenidas en estos libros con la realidad de los hechos y de las
enseñanzas de Jesús.
Para los cristianos, como ya hemos visto anteriormente, la fuerza principal del valor
histórico de los Evangelios radica en que son escritos inspirados por Dios: al tener a Dios
mismo como autor principal, la historia que contienen los Evangelios es historia verídica,
porque Dios no puede engañarse ni engañarnos. Por esta razón, la Iglesia siempre ha
mantenido que los cuatro Evangelios de Jesucristo son libros históricos, pues consta que
«transmiten con fidelidad lo que Jesús. el Hijo de Dios, mientras vivía entre los hombres,
hizo y enseñó realmente, para la salvación de ellos, hasta el día en que ascendió al cielo»'.

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H IS TO R IC ID AD D E LO S E V AN G EL IO S

Los aut o re s de
los E van g e lio s Estudia las razones por las que l os

Evangelios se atribuyen a Mateo, Mar


Origen apostólico cos, Lucas y Juan.

H ist oria de ¡ t e xt o
Comprueba la fiabilidad de las copias
Autenticidad manuscritas de los Evangelios.
literaria

Ve rac id ad hist óric a Comprueba que l os Evangelios na

i rren hechos sucedidos realmente.

Desde la perspectiva de la Teología Fundamental, el estudio de la historicidad de ]os


Evangelios se limita a la información que ofrecen las ciencias históricas. Estas ciencias
también llegan a la conclusión de que los libros de los Evangelios son escritos históricos,
con un grado de fiabilidad superior a cualquier otro documento histórico de la época'.
El estudio de la historicidad de los Evangelios, al igual que de los demás docume ntos
antiguos, suele abarcar tres campos, diseñados en el diagrama que sigue.
1) El conocimiento de los autores que han escrito los Evangelios, lo cual lleva a la
conclusión de que tienen origen apostólico.
2) La «historia del texto», o «autenticidad literaria»: consiste en la comprobación de
la fiabilidad de las copias manuscritas que han llegado a nosotros:
3) La «veracidad histórica». - la comprobación de que tales documentos narran hechos
sucedidos -realmente.

ACTIVIDAD 2.4 Analizar el texto y elaborar un mapa conceptual

TEMA 4: ORIGEN APOSTÓLICO DE LOS EVANGELIOS

4.1 .Los Evangelios tienen origen Apostólico


Se conoce quiénes son los autores de los Evangelios por varios testimonios antiguos,
por el análisis interno de los propios textos evangélicos y por el contenido que narran.
Esto ha llevado a afirmar que los Evangelios tienen origen apostólico`.

4.1.1 Los autores humanos de los evangelios

Consta que los autores de los Evangelios son dos Apóstoles -Mateo y Juan- y dos
discípulos de los Apóstoles -Marcos y Lucas-; a éstos desde antiguo se les llama «varones
apostólicos».

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LOS AUTORES DE LOS EVANGELIOS


Estudia las razones por las cuales los Evangelios se atribuyen a Mateo , Marcos, Lucas y
Juan
- Por testimonios antiguos:
Papías: San Irineo de Lyon
Por análisis interno de los textos evangélicos.
• Los textos concuerdan con la personalidad de los autores

Por el contenido de los Evangelios:

Consta que trasmiten la predicación de los Apóstoles.

- Conclusión: Los Evangelios tienen origen apostólico.

El estudio de los autores viene exigido porque los manuscritos más antiguos de los
Evangelios no expresan quién es el autor de cada uno de los cuatro libros. Este mismo
hecho ya es una prueba de antigüedad de tales libros, pues refleja la costum bre vigente
en la época en que fueron escritos los Evangelios. Además, consta históricamente que los
primeros cristianos siempre atribuyeron los cuatro Evangelios a cuatro personas muy
conocidas en el ámbito cristiano. • Mateo y Juan fueron Apóstoles de Je sucristo; es decir,
fueron testigos oculares o directos de la vida y de las enseñanzas de Jesús (Mi 10, 1 -4).
• Marcos y Lucas no fueron Apóstoles, sino discípulos de algunos de ellos: Marcos era
hijo de María, una de las primeras mujeres que ayudaron a Jesús y a los Doce (Hch 12, 12),
primo de
Bernabé (Col 4, 10) y discípulo de Pedro (1 Pe S, 13) y de Pablo. Lucas, de origen pagano,
fue compañero de Pablo en su segundo (Hch 16, IO s) y tercer viaje (Hch 20, S s), así como
las dos veces que estuvo preso en Roma (Hch 27, 1 s).
La atribución de los documentos escritos a estos cuatro auto res tiene a su favor
numerosos testimonios antiguos, así como el análisis interno de los propios textos
evangélicos, como veremos a continuación:

4.2 Testimonios antiguos


Se conocen numerosos documentos, cercanos a la época en que fueron redactados los
Evangelios, que afirman que los cuatro libros de los Evangelios fueron escritos por autores
perfectamente conocidos en los ambientes cristianos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Lo s
testimonios más importantes son los siguientes:
- San Clemente Romano, tercer sucesor de San Pedro, en una carta escrita a los
cristianos de Corinto hacia el año 100.
-San Ignacio de Antioquía, en varios escritos anteriores al año 107.
-Papías, obispo de Hierápolis, en el Asia Menor. Fue discípulo del apóstol San Juan.
Tiene especial relieve un escrito suyo datado en torno al año 125, en el que escribió el
siguiente párrafo, recogido por Eusebio de Cesácrea en su Historia Eclesiástica''
«Marcos fue intérprete de Pedro y escribió con fidelidad, aunque desordenadamente, lo
que solía interpretar, que eran los dichos v los hechos del Señor. Él mis mo no habrá
oído al Señor ni había sido su discípulo, sino que fue discípulo de Pedro...; todo su
cuidado estuvo en una sola cosa: en no omitir nada de lo que había oído y en no

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poner falsedad alguna acerca de ello... En cuanto a Mateo, ordenó en lengua hebrea
las sentencias del Señor, y cada uno las interpretó luego según su capacidad».

- El libro Pastor, de Hermas, escrito entre los años 140 y 155. -San Justino, en Diálogo con
el judró Trifón (n. 106), escrito hacia el año 155.
- El llamado Canon de Muratori, escrito hacia el año 180 en Roma.
- San Ireneo de Lyon, oriundo del Asia Menor, ofrece un testimonio de gran importancia.
Nació hacia el año 140 y murió en la persecución del emperador Septimio Severo hacia el
año 202; recibió la doctrina cristiana en la catequesis de San Policarpo de Esmirna, que
había sido discípulo del apóstol San Juan; estuvo en Roma y llegó a ser obispo de Lyon, en
las Galias. En un escrito de los años 178-188, San Ireneo da testimonio de los autores de los
cuatro Evangelios:
«Mateo, estando entre los hebreos, escribió en su lengua un escrito del Evangelio,
al tiempo en que Pedro y Pablo evangelizaban en Roma y fundaban allí la Iglesia. 3;
después de la muerte de éstos, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, nos dejó
también por escrito lo que Pedro había predicado. Así mismo, Lucas, compañero de
Pablo, redactó en un Evangelio lo que aquél había predicado. Después, Juan, discípulo
del Señor, el que se había reclinado sobre su pecho, publicó también su Evan gelio,
cuando vivía en Éfeso de Asia»`. Después de San Ireneo, los testimonios sobre los autores
de los Evangelios son unánimes; destacan los siguientes :
-Clemente de Alejandría, entre los años 150-215.
- Tertuliano, entre los años 160-223.
- Orígenes, entre los años 185-254.

4.3 Análisis interno de los textos evangélicos

El estudio de los Evangelios muestra la coherencia interna de estos escritos, así como las
características propias de cada autor y el ambiente de los destinatarios. El análisis de los
escritos evangélicos apoya los testimonios históricos sobre los autores de los Evangelios:
Mateo: expresa su propia experiencia personal, siguiendo en líneas generales el esquema
del discurso de Pedro en Cesárea de Filipo (Hch 10, 37-43); escribe en lengua hebrea para los
cristianos palestinenses de origen judío. Refleja el ambiente judaico y utiliza con frecuencia
las profecías mesiánicas. Posteriormente este libro fue traducido al griego, y esta traducción
es la que ha llegado a nosotros. Marcos: escribe la predicación de Pedro a los cristianos de
Roma, que habían sido gentiles. Refleja el ambiente romano, explica ritos y costumbres
judaicas desconocidas por los gentiles, y trata de modo singular la figura de Pedro.
Lucas: expresa la predicación de Pablo a los gentiles de Asia Menor y de Grecia. Tiene el
mismo estilo que el libro de los Hechos de los Apóstoles, y es como la primera parte de una
obra única recogida en dos volúmenes.
Juan: afirma que el autor de este libro es «el discípulo amado» Jn 21, 20-24), es decir,
el apóstol Juan; recoge su propia predicación y la reflexión teológica dirigida a los cristianos
del Asia Menor. Explica términos e instituciones judaicas; describe la geografía de
Palestina''.

4.4 Contenido de los Evangelios

Consta históricamente que los Evangelios recogen y transmiten la predicación de


los Apóstoles

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Los testimonios históricos que acabamos de mencionar, además de confirmar el


nombre de los autores de los Evangelios, manifiestan que los Evangelios transmiten lo que
los Apóstoles predicaron por mandato de Jesús: «Id al mundo entero y predicad el Evangelio
a toda criatura. El que crea

El evangelista Juan expresa en estos términos el motivo por el que fueron escritos los
Evangelios: «Fueron escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para
que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn 20)

El Concilio Vaticano II resume del modo siguiente que el contenido de los Evangelios es
la predicación de los Apóstoles y que los autores de estos libros son las personas
reconocidas por la primitiva tradición cristiana: «Entre los escritos del Nuevo Testamento
sobresalen los Evangelios, porque son el testimonio principal de la vida y de la doctrina del
Verbo Encarnado, nuestro Salvador. La Iglesia siempre y en todas partes ha sostenido y
sostiene que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico. Pues lo que los Apóstoles
predicaron por mandato de Jesucristo, después ellos mismos y ciertos varones apostólicos
lo escribieron, bajo la inspiración del Espíritu Santo, y nos lo entregaron como fundamento
de la fe: a saber, el Evangelio en cuatro formas, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan»"

ACTIVIDAD 2.5 Lee, analiza y elaborar mapas conceptuales

TEMA 5 . LA HISTORICIDAD DE LOS EVANGELIOS DE BULTMAN A LA


ESCUELA DE LA REDACCIÓN
Ya antes de Bultmann, Reimarus (exponente del movimiento de la Ilustración) había afirmado
que Jesús no había sido sino un reformador de la religión judía en la línea de los profetas
antiguos. Más tarde y ante el fracaso de la cruz, los suyos inventaron el hecho de la
resurrección v presentaron a Jesús como Mesías
D. Strauss (discípulo de Hegel) fue el que lanzó la idea de que los evangelios respondían a
un proceso de mitificación por parte de la comunidad primitiva. Todos tenemos un ideal
religioso; pues bien, cuando transformamos ese ideal en conceptos de intervención de Dios
en la historia es cuando nace el mito, pensando que el trascendente y no cósmico se hace
inmanencia y mundo '
Por su parte, Káhler habló de la distinción radical que existe entre el Jesús de la historia y
el Cristo de la predicación primitiva (kerigma). Entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe
no hay nada en común. Los evangelios escritos, de tal modo están invadidos por el mito, que
es imposible encontrar en ellos la vida histórica de Jesús’

Con estos antecedentes, Bultmann formuló su teoría de que la comunidad primitiva había
inventado el contenido esencial de los evangelios desde una perspectiva y una intención
mitificantes. En efecto, acepta Bultmann que Jesús existió, vivió bajo Pilato y murió; pero si
nos interesa Jesús es por el hecho de que dio a su vida de hombre un significado existencial
auténtico: vivió en todo momento bajo el juicio de la palabra de Dios entregando su vida a él,
particularmente en el momento de su muerte, cuando puso su vida y su futuro en manos de
Dios '.

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Este significado existencial de la vida de Jesús lo captó perfectamente la comunidad


primitiva v así lo expresó en su predicación (kerigma); pero la comunidad primitiva mitificó la
figura de Jesús inventando todo un contenido mítico sobre él (concepción virginal, milagros,
divinidad, resurrección, etc.) con el que han sido elaborados después los evangelios. Se
impone, por ello, un proceso de desmitologización de los evangelios para captar en ellos el
sentido existencial de la vida de Jesús.

La comunidad primitiva, desde sus diferentes situaciones culturales v sociales (Sitz ¡in
Leben), dio lugar a distintas formas literarias que J hoy componen el mosaico literario que son
los evangelios que tenemos. La comunidad no sólo utilizó las noticias de Cristo para aplicarlas
a su situación, sino que creó e inventó el contenido básico de los hechos y dichos de Jesús
(milagros, etc.). Los evangelios fueron escritos después y bajo esta mitificación que realizó la
comunidad primitiva en torno a la figura de Jesús.
Por su parte, la escuela de la redacción (Conzelmann, Trilling, Marxsen y otros) nos ha
hecho conscientes de que los evangelios no son sólo una recopilación de datos o de fórmulas
de la comunidad. Los evangelistas, los redactores de los evangelios, son verdaderos autores,
que tienen sus propias preocupaciones literarias y teológicas, de modo que distribuyen y
organizan el material recibido de acuerdo con dichas preocupaciones.
En resumen, podríamos decir que los evangelios han tenido un proceso de formación:
a) En primer lugar, están los hechos y dichos históricos de Jesús; b) más tarde, este
material lo toma la comunidad primitiva en su predicación v catequesis; c) viene a
continuación la labor propia de los redactores; d) por fin, tenemos el texto actual de los
evangelios.
El problema que se nos plantea, por lo tanto, es saber si, teniendo en cuenta tales
mediaciones humanas v sabiendo que los evangelios fueron escritos a primeros de los 70 (los
sinópticos, ya que el de Juan fue escrito el año 100), son verdaderamente fiables desde el
punto de vista histórico o no. Dicho de otra forma, la pregunta consiste en saber si los
evangelios nos garantizan los datos históricos de Jesús.

5.1 De Kasemann a los exegetas católicos


Kásemann, discípulo de Bultmann, no aceptó las tesis de su maestro, al que acusó de haber
deshistorizado el cristianismo haciendo de él una gnosis (una filosofía humana, un saber
humano). Si en las cartas de san Pablo ya teníamos expresado el significado de la vida de
Jesús, la Iglesia no tenía necesidad alguna de poner por escrito su vida. ¿Por qué, pues, la
Iglesia primitiva tuvo la necesidad de poner por escrito los hechos y dichos de la vida de
Cristo? ¿No se deberá al interés que tuvo por la vida y la historia concreta de Jesús?
Por otro lado, pensar que todo comienza después de pascua es absurdo. Al menos Jesús
antes de pascua tuvo que expresar implícitamente su propia identidad divina. De otro modo,
es imposible pensar que todo comenzase después de pascua'.
Otro exegeta protestante que ha dado mucha luz sobre el problema es J. Jeremias, que ha
estudiado el ambiente de la vida de Jesús y el estilo propio que Jesús mismo tenía de hablar.
Sin que la crítica moderna haya aceptado todas sus conclusiones, al menos gran parte de ellas
están normalmente admitidas: Jesús, al hablar personalmente, usaba el "en verdad yo os
digo". Es ésta una característica peculiar de Jesús. Nadie en Palestina usaba esa fórmula, pues
todos ponían el "en verdad" (amen) al final de la frase, como ratificación de lo dicho u oído,
pero no al principio. Esta es una innovación lingüística de Jesús, como lo es también el uso del
"Abba"(papá) para llamar a Dios. Ningún judío usó jamás esa expresión. Otra de las
características del estilo de Cristo es el uso del paralelismo antitético (usado por los rabinos)
pero poniendo el énfasis del mismo en el segundo término, como cuando Jesús dice: "el que
busque su vida la perderá, el que la pierda por mí la encontrará" (Mt 10,39). Asimismo, las

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parábolas de Jesús tienen características propias que no vemos en las comparaciones - que
usaban los rabinos: tienen siempre un sentido de urgencia escatológica y constituyen una
auténtica interpelación a la conciencia. Por último, Jesús suele usar un "yo" lleno de
autoridad: "Hasta ahora se os ha dicho, pero yo os digo." Lo mismo cuando realiza los
milagros. No dice Jesús, como hacían los profetas: "en nombre de Yahvé queda curado", sino
"yo te lo digo, yo te lo ordeno".
La exégesis católica, hoy en día, es consciente de que la formación de los evangelios ha
experimentado un largo proceso hasta que, en los años 70, fueron escritos los sinópticos.
Admiten que el material que utilizaron los evangelistas fue material de predicación en la
comunidad primitiva, y que ésta actualizó el mensaje de Jesús de acuerdo con sus situaciones.
Admiten también que la noción de autor de los evangelios ha sufrido un cambio, pues utilizan
un material anterior a ellos (en este sentido conviene recordar que los sinópticos utilizan una
fuente común en lo narrativo llamada triple tradición; Lucas y Mateo emplean también otra
fuente, llamada Quelle, que recogía discursos y logia de Jesus). Además a la hora de
redactar, los en sus escritos su propia intención didáctica. Admiten asímismo que los
evangelios no son una biografía en el sentido moderno de la palabra; son catequesis o
escritos de fe, elaborados a la luz de pascua y puestos por escrito con el fin de comunicar esa
misma fe.
Ahora bien, lo que los exegetas actuales católicos no admiten es que la comunidad
primitiva haya inventado el contenido esencial de los evangelios. Esto no lo ha demostrado
nunca la escuela de Bultmann. Los evangelios no deforman la vida histórica de Jesús.
Entremos en el problema.

5.2. Aportación de Schürmanh y la escuela de Upsala

Schürmann, exegeta católico, nos ha hecho conscientes de que el verdadero mito es pen sar
que todo comenzó después de pascua. Se habla de la comunidad pospascual como si fuese la
primera comunidad cristiana y el origen del mismo cristianismo, cuando es claro que Jesús
fundó en torno a su persona una comunidad de discípulos, a la que mandó a predicar antes de
pascua (Mt 10,5-6). Es claro que su misión es rigurosamente prepascual, dado que a sus
discípulos les prohíbe salir de Israel, mientras que la situación pospascual era va una situación
de predicación fuera de las fronteras de Israel. Pues bien, si Cristo formó a los suyos para
predicar antes de pascua, quiere ello decir que había ya un cuerpo de doctrina antes de ella ' o
Cristo, además, era un rabino de una influencia única, dado que sus "logia" (las frases
cortas, hechas para ser memorizadas) no se recopilan nunca junto a las de otros rabinos.
Por su parte, la escuela protestante de Upsala (Riesenfeld y Gehardson) nos han hecho
conscientes de un dato desconocido por la escuela de Bultmann. La cultura de la comunidad
primitiva era fundamentalmente una cultura memorística, y confiaban todo a la memoria,
dado que no tenían los medios que hoy tenemos para la escritura. Tenían toda una técnica de
métodos de memorización. Eran capaces de retener de memoria las enseñanzas recibidas, e
incluso había profesionales de la memorización. Pues bien, en este ambiente tan distinto de
nuestra cultura escrita y de imagen se habían educado los discípulos de Jesús. Por otro lado,
Jesús predicaba (esto es importante) no como los filósofos, por medio de ideas, sino con
imágenes fáciles de recordar, como son las parábolas, y medios nemotécnicos como las frases
cortas o "logia". Todo esto es de importancia suma, porque de este modo la enseñanza de
Cristo era muy fácil de memorizar’.

Ha sido esta escuela la que ha estudiado el talante de la Iglesia primitiva partiendo de las
formas literarias que encontramos en el Nuevo Testamento. Existe, por ejemplo, la forma
literaria de la parádosis (les comunico lo que a mi vez he recibido"), que los rabinos utilizaban

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para la transmisión fiel de una doctrina importante. Y cuando los rabinos usaban este
procedimiento, se limitaban a repetir las palabras mismas que habían recibido, de modo que
nunca cambiaban el lenguaje. Es lo que observamos por ejemplo en los textos de transmisión
de la eucaristía (ICor 11,23-26) y de la resurrección (1Cor 15,3-5) que nos aporta san Pablo.
No es el lenguaje de Pablo el que ahí se encuentra, sino el lenguaje que ha recibido de la
tradición”.
Pues bien, este sustantivo de parádosis o el uso del verbo paradídomi (entregar una doctrina)
aparece 120 veces en el Nuevo Testamento. De ahí que se pregunten si una comunidad que
tiene ese talante fiel a la doctrina es una comunidad que se inventa el contenido de la misma.
Otro tanto ocurre; con el término de paratlteke (depósito) que encontramos
abundantemente en las cartas a Timoteo y a los Tesalonicenses. Es así como San Pablo
exhorta continuamente a mantener las tradiciones recibidas, el depósito de la fe (2Tim 3,14;
4,lss; 2Tes 2,15.25; 3,6; 1Tes 3,4; 5,27).

Asimismo en la Iglesia primitiva encontramos que los apóstoles se dedican a dar la martiría (el
testimonio); concepto este que significa testimoniar lo que se ha visto y oído. No se usa esa
palabra para dar fe de lo que uno siente o experimenta interiormente. El testimonio, además,
no lo da cualquiera, sino los que han sido previamente elegidos. En el caso de Matías,
escogido en sustitución de Judas, le eligen porque puede dar testimonio de lo que Cristo hizo
desde el principio hasta la resurrección (He 1,15ss).

También los apóstoles se dedicaban a la diakoníatu rou logou (el servicio de la palabra,
He 6,4), a la que sirven con el respeto y la reverencia con que servían a la Torah. Todos
sabemos el respeto que existía en el mundo judío hacia la Torah (la ley). Pues bien, ahora el
lugar de la Torah lo ocupa la palabra de Cristo. Por otro lado, la comunidad primitiva era una
comunidad con autoridad, sometida a la autoridad de los apóstoles y a los colaboradores que
ellos se eligieron en un principio con el encargo de velar por la doctrina, entre otras cosas.
Por todo ello, hemos de decir que la comunidad primitiva no es como la supone Bultmann:
la comunidad primitiva no tenía el talante propio de quien inventa la palabra de Cristo, sino
todo lo contrario, el talante de fidelidad y de respeto hacia ella. ((Artículo según José Antonio
Sayes en su obra Razones para creer. (pp.77-81)

ACTIVIDAD Nº 2.6 Analizar y elaborar mapas conceptuales.

TEMA 6. LOS CRITERIOS DE HISTORICIDAD


Pero, aparte de los estudios que sobre la comunidad primitiva se han realizado, hoy en
día se ha llegado a una criteriología histórica que nos permite discernir si un hecho o dicho
del evangelio pertenece o no históricamente a Jesús. La utilizan entre otros Dahl, Mussner,
Rigaux, Schürmann, Conzelmann, Trilling, Léon Dufour, Martini, McArthur, Perrin, De la
Potterie, Caba, McEleny, Luhrmann, Lambiassi, Letzen Deis, Latourelle' a. Exponemos los
criterios principales:

a) Criterio de múltiple fuente. Cuando un dato evangélico lo encontramos en las


diferentes fuentes que componen los evangelios (triple tradición, Quelle, fuentes propias de
los sinópticos, Juan) tenemos entonces la certeza de que se trata de un dato histórico. Son
fuentes independientes en el tiempo y el espacio (aunque a nosotros nos parezcan muy
próximas entre sí) y responden a distinta sensibilidad. Pongamos un ejemplo: el título de

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"Hijo del hombre" aparece 14 veces en la triple tradición, 10 en la Quelle, 7 en textos


exclusivos de Mateo, 7 en textos personales de Lucas y 13 en el evangelio de Juan. Esto no se
explica si no proviniera del mismo Jesús.
De todos modos, este criterio, válido en sentido positivo, no vale apodícticamente en
sentido negativo, es decir, por el solo hecho de que un dato venga sólo en una fuente, no
podemos deducir que no sea histórico si está confirmado por otros criterios. La parábola del
hijo pródigo sólo viene en Lc 15,11-31 y nadie ha dudado de su historicidad, como veremos.
b) Criterio de discontinuidad. Cuando un dato es totalmente contrario a la mentalidad
de la comunidad primitiva, no se puede decir que sea ésta la que lo ha inventado. Por
ejemplo, el título de "Hijo del hombre" rto lo utilizó ni lo entendió; ¿cómo entonces lo podía
inventar ella?
cJ Criterio de conformidad. Todos los exegetas están de acuerdo en que es un dato
histórico la predicación de Jesús de la llegada del reino. Es el núcleo de su mensaje. Es
específicamente suyo, dadas las veces en que aparece en el evangelio y las características
propias que tiene el reino predicado por Cristo. Pues bien, todo aquello que tenga una
conexión directa con el tema del reino, goza de su misma historicidad. Es el caso del
padrenuestro, que es la oración del reino, o de las bienaventuranzas, que son las exigencias
del reino que Cristo predica.
d) Criterio de explicación necesaria. Debemos admitir como histórico un dato que
aparece como explicación única de una serie de acontecimientos evangélicos y sin el cual
tales acontecimientos que darían sin explicación. Por ejemplo, o Cristo instituyó la eucaristía
o no se entiende que en todas partes y desde el principio se celebre la eucaristía en el seno
de la Iglesia.
e) Criterio del estilo propio de Jesús. Hay, un criterio que a veces resulta iluminador, y
que es el del estilo propio de Jesús. Todos los exegetas están de acuerdo en que Jesús tenía
un estilo personal; un estilo hecho de una innegable autoridad ("hasta ahora se os ha dicho,
pero yo os digo...") y una inaudita sencillez, que hace que rompa todos los esquemas,
tratando preferentemente con los niños, los enfermos, los pobres y sobre todo los pecadores.
Se mezcla con ellos.
Pues bien, éste es el estilo propio de una parábola que sólo viene en Lc 15,11 -31, la
parábola del hijo pródigo. Nadie ha dudado de su historicidad, porque en ella se percibe la
misericordia y el escándalo que Cristo suscita en su acercamiento a los pecadores

De todos modos, los criterios expuestos han de usarse en conjunto. Es así, usados en
conjunto, como nos dan luz y seguridad. Teniendo todo eso en cuenta, un gran conocedor del
tema como es el P. Latourelle ha venido a decir: "La exégesis católica no admite que la
comunidad primitiva haya ejercido en el acontecimiento Jesús (vida y mensaje) una acción
frenadora y deformante, hasta el punto de constituir una especie de pantalla opaca que
impida todo acceso a la realidad de Jesús. Opina, por el contrario, que disponemos de
criterios válidos, críticamente elaborados, que nos permiten escuchar, si no las "mismas
palabras de Jesús" (obsesión del siglo pasado), al menos el mensaje auténtico de Jesús, y
alcanzar sus hechos "sucedidos de verdad", que pertenecen a Jesús de Nazaret" (Artículo
según José Antonio Sayes en su obra Razones para creer. (Pp.82-84)

1. Diversas facetas de la verdad en el hombre según Fides et Ratio


28. Es necesario reconocer que no siempre la búsqueda de la verdad se presenta con
esa trasparencia ni de manera consecuente. El límite originario de la razón y la
inconstancia del corazón oscurecen a menudo y desvían la búsqueda perso nal. Otros
intereses de diverso orden pueden condi cionar la verdad. Más aún, el hombre también la
evita a veces en cuanto comienza a divisarla, porque teme sus exigencias. Pero, a pesar de

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esto, incluso cuando la evita, siempre es la verdad la que influencia su existencia; en


efecto, él nunca podría fundar la propia vida sobre la duda, la incertidumbre o la mentira;
tal existencia estaría continuamente amenazada por el miedo y la angustia. Se puede
definir, pues, al hombre como aquél que busca la verdad.
29. No se puede pensar que una búsqueda tan profundamente enraizada en la naturaleza
humana sea del todo inútil y vana. La capacidad misma de buscar la verdad y de plantear
preguntas implica ya una primera respuesta. El hombre no comenzaría a buscar lo que
desconociese del todo o considerase absolutamente inalcanzable. Sólo la perspectiva de
poder alcanzar una respuesta puede inducirlo a dar el primer paso. De hecho esto es lo que
sucede normalmente en la investigación científica. Cuando un científico, siguiend o una
intuición suya, se pone a la búsqueda de la explicación lógica y verificable de un fenómeno
determinado, confía desde el principio que encontrará una respuesta, y no se detiene ante
los fracasos. No considera inútil la intuición originaria sólo porque no ha alcanzado el
objetivo; más bien dirá con razón que no ha encontrado aún la res puesta adecuada.
Esto mismo es válido también para la investiga ción de la verdad en el ámbito de las
cuestiones últimas. La sed de verdad está tan radicada en el corazón del hombre que
tener que prescindir de ella comprometería la existencia. Es suficiente, en definitiva,
observar la vida cotidiana para constatar cómo cada uno de nosotros lleva en sí mismo la
urgencia de algunas preguntas esenciales y a la vez abriga en su interior al menos un
atisbo de las correspondientes respuestas. Son respuestas de cuya verdad se está
convencido, incluso porque se experimenta que, en sustancia, no se diferencian de las
respuestas a las que han llegado otros muchos. Es cierto que no toda verdad alcanzada
posee el mismo valor. Del conjunto de los resultados logrados, sin embargo, se confirma la
capacidad que el ser humano tiene de llegar, en línea de máxima, a la verdad.
30. En este momento puede ser útil hacer una rápida referenci a a estas diversas formas
de verdad. Las más numerosas son las que se apoyan sobre evidencias inmediatas o
confirmadas experimentalmente. Éste es el orden de verdad propio de la vida diaria y de la
investigación científica. En otro nivel se encuentran las verdades de carácter filosófico, a las
que el hombre llega mediante la capacidad especulativa de su intelecto. En fin están las
verdades religiosas, que en cierta medida hunden sus raíces tam bién en la filosofía. Éstas
están contenidas en las respuestas que las diversas religiones ofrecen en sus tradiciones a
las cuestiones últimas. 2'
En cuanto a las verdades filosóficas, hay que precisar que no se limitan a las meras
doctrinas, algunas veces efímeras, de los filósofos de profesión. Cada hombre, como ya he
dicho, es, en cierto modo, filósofo y posee concepciones filosóficas propias con las cuales
orienta su vida. De un modo u otro, se forma una visión global y una respuesta sobre el
sentido de la propia existencia. Con esta luz inter preta sus vicisitudes personales y regula su
comportamiento. Es aquí donde debería plantearse la pregunta sobre la relación entre las
verdades filosófico-religiosas y la verdad revelada en Jesucristo. Antes de contestar a esta
cuestión es oportuno valorar otro dato más de la filosofía.
31. El hombre no ha sido creado para vivir solo. Nace y crece en una familia para
insertarse más tarde con su trabajo en la sociedad. Desde el nacimiento, pues, está inmerso
en varias tradiciones, de las cuales recibe no sólo el lenguaje y la formación cultural, sino
también muchas verdades en las que, casi instintivamente, cree. De todos modos el
crecimiento y la maduración personal implican que estas mismas verdades puedan ser
puestas en duda y discutidas por medio de la peculiar actividad crítica del pensamiento. Esto
no quita que, tras este paso, las mismas verdades sean «recuperadas» sobre la base de la
experiencia llevada que se ha tenido o en virtud de un razonamiento sucesivo. A pesar de
ello, en la vida de un hombre las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas

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que las adquiridas mediante la constatación personal. En efecto, ¿quién sería capaz de
discutir críticamente los innumerables resultados de las ciencias sobre las que se basa la vida
moderna? ¿quién podría controlar por su cuenta el flujo de informaciones que día a día se
reciben de todas las partes del mundo y que se aceptan en línea de máxima como
verdaderas? Finalmente, ¿quién podría reconstruir los procesos de experiencia y de
pensamiento por los cuales se han acumulado los tesoros de la sabiduría y de religiosidad de
la humanidad? El hombre, ser que busca la verdad, es pues también aquél que uivc de
creencias.

32. Cada uno, al creer, confía en los conocimientos adquiridos por otras personas. En ello se
puede percibir una tensión significativa: por una parte el conocimiento a través de una
creencia parece una forma imperfecta de conocimiento, que debe perfeccionarse
progresivamente mediante la evidencia lograda personalmente; por otra, la creencia con fr e-
cuencia resulta más rica desde el punto de vista humano que la simple evidencia, porque
incluye una relación interpersonal y pone en juego no sólo las posibilidades cognoscitivas,
sino también la capacidad más radical de confiar en otras personas, entrando así en una
relación más estable e íntima con ellas.
Se ha de destacar que las verdades buscadas en esta relación interpersonal no pertenecen
primariamente al orden fáctico o filosófico. Lo que se preten de, más que nada, es la verdad
misma de la persona: lo que ella es y lo que manifiesta de su propio interior. En efecto, la
perfección del hombre no está en la mera adquisición del conocimiento abstracto de la
verdad, sino que consiste también en una relación viva de entrega y fidelidad hacia el otro. En
esta fidelidad que sabe darse, el hombre encuentra plena certeza y seguridad. Al mismo
tiempo, el conocimiento por creencia, que se funda sobre la confianza interpersonal, está en
relación con la verdad: el hombre, creyendo, confía en la verdad que el otro le manifiesta.
¡Cuántos ejemplos se podrían poner para ilustrar este dato! Pienso ante todo en el
testimonio de los mártires. El mártir, en efecto, es el testigo más auténtico de la verdad
sobre la existencia. El sabe que ha hallado en el encuentro con Jesucristo la verdad sobre su
vida y nada ni nadie podrá arrebatarle jamás esta certeza. Ni el sufrimiento ni la muerte
violenta lo harán apartar de la adhesión a la verdad que ha descubierto en su encuentro con
Cristo. Por eso e( testimonio de los mártires atrae, es aceptado, escuchado y seguido hasta
en nuestros días. Esta es la razón por la cual nos fiamos de su palabra: se percibe en ellos la
evidencia de un amor que no tiene necesidad de largas argumentaciones para convencer,
desde el momento en que habla a cada uno de lo que él ya percibe en su interior como
verdadero y buscado desde tanto tiempo. En definitiva, el mártir suscita en nosotros una
gran confianza, porque dice lo que nosotros ya sentimos y hace evidente lo que también
quisiéramos tener la fuerza de expresar.
33. Se puede ver así que los términos del problema van completándose progresivamente. El hom-
bre, por su naturaleza, busca la verdad. Esta búsqueda no está destinada sólo a la conquista de
verdades parciales, factuales o científicas; no busca sólo el verdadero bien para cada una de sus
decisiones. Su búsqueda tiende hacia una verdad ulterior que pueda explicar el sentido de la vida;
por eso es una búsqueda que no puede encontrar solución si no es en el absoluto.z8 Gracias a la
capacidad del pensamiento, el hombre puede encontrar y reconocer esta verdad. En cuanto vital
y esencia! para su existencia, esta verdad se logra no sólo por vía racional, sino también mediante
el abandono confiado en otras personas, que pueden garantizar la certeza y la autenticidad de la
verdad misma. La capacidad y la opción de confiarse uno mismo y la propia vida a otra persona
constituyen ciertamente uno de los actos antropológicamente más significativos y expresivos.
No se ha de olvidar que también la razón necesita ser sostenida en su búsqueda por un diálogo
confiado y una amistad sincera. El clima de sospecha y de desconfianza, que a veces rodea la

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investigación especulativa, olvida la enseñanza de los filósofos antiguos, quienes consideraban la


amistad como uno de los contextos más adecuados para el buen filosofar.

De todo lo que he dicho hasta aquí resulta que el' hombre se encuentra en un camino de
búsqueda, humanamente interminable: búsqueda de verdad y búsqueda de una persona de quien
fiarse. La fe cristiana le ayuda ofreciéndole la posibilidad concreta de ver realizado el objetivo de
esta búsqueda. En efecto, superando el estadio de la simple creencia la fe cristiana coloca al
hombre en ese orden de gracia que le permite participar en el misterio de Cristo, en el cual se le
ofrece el conocimiento verdadero y coherente de Dios Uno y Trino. Así, en Jesucristo, que es la
Verdad, la fe reconoce la llamada última dirigida a la humanidad para que pueda llevar a cabo lo
que experimenta como deseo y nostalgia.
34. Esta verdad, que Dios nos revela en Jesucristo, no está en contraste con las verdades que
se alcanzan filosofando. Más bien los dos órdenes de conocimiento conducen a la verdad en su
plenitud. La unidad de la verdad es ya un postulado fundamental de la razón humana, expresado
en el principio de no contradicción. La Revelación da la certeza de esta unidad, mostrando que
el Dios creador es también el Dios de la historia de la salvación. El mismo e idéntico Dios, que
fundamenta y garantiza que sea inteligible y racional el orden natural de las cosas sobre las que
se apoyan los científicos confiados,2y E es el mismo que se revela como Padre de nuestro Señor
Jesucristo. Esta unidad de la verdad, natural y revelada, tiene su identificación viva y personal en
Cristo, como nos recuerda el Apóstol: «Habéis sido enseñados conforme a la verdad de Jesús» (Ef
4, 21; cf. Col 1, 15-20). Él es la Palabra eterna, en quien todo ha sido creado, y a la vez es la
Palabra encarnada, que en toda su persona 3° revela al Padre (cf. Jn 1, 14.18). Lo que la razón
humana busca «sin conocerlo» (Hch 17, 23), puede ser encontrado sólo por medio de Cristo: lo que
en Él se revela, en efecto, es la «plena verdad» (cf. Jn 1, 14l6) de todo ser que en Él y por Él ha sido
creado y después encuentra en Él su plenitud (cf. Col 1, 17).en cuanto que la verdad que nos llega
por la Revelación es, al mismo tiempo, una verdad que debe ser comprendida a la luz de la razón.
Sólo en esta doble acepción, en efecto, es posible precisar ¡ajusta relación de la verdad revelada con
el saber filosófico. Consideramos, por tanto, en primer lugar la relación entre la fe y la filosofía en el
curso de la historia. Desde aquí será posible indicar algunos principios, que constituyen los puntos de
referencia en los que basarse para establecer la correcta relación entre los dos órdenes de
conocimiento.
35. Sobre la base de estas consideraciones generales, es necesario examinar ahora de modo más
directo la relación entre la verdad revelada y la filosofía. Esta relación impone una doble
consideración, en cuanto que la verdad que nos llega por la Revelación es, al mismo tiempo, una
verdad que debe ser comprendida a la luz de la razón. Sólo en esta doble acepción, en efecto, es
posible precisar ¡ajusta relación de la verdad revelada con el saber filosófico. Consideramos, por tanto,
en primer lugar la relación entre la fe y la filosofía en el curso de la historia. Desde aquí será posible
indicar algunos principios, que constituyen los puntos de referencia en los que basarse para establecer
la correcta relación entre los dos órdenes de conocimiento.( Artículo de la Enciclica Fides et Ratio,pp
43-51)

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ACTIVIDAD 2.7 Leer, analizar y elaborar mapas conceptuales

TEMA 7. HISTORIA DEL TEXTO EVANGELICO

Para demostrar la historicidad de los Evangelios, además como s formaron estos y


cuando fueron escritos, necesario comprobar que los Evangelios han sufrido variaciones
substanciales. Esta cuestión viene planteada porque los Evangelios, al igual que los demás
textos de la Sagrada Escritura y de los autores de la antigüedad. se conocen sólo a través de
copias manuscritas. Los escritos originales de los evangelistas -los llamados «autógrafos»- se
perdieron relativamente pronto, a causa de la corta duración del papiro, que ordinariamente
no sobrepasa los 200 años.

L.4 HISTORIA DEL TEXTO

Comprueba la fiabilidad de las copias manuscritas de los Evangelios:


- Por la historia de la formación de los Evangelios:
• Etapas de predicación.
• Proceso de redacción.

• Fechas de redacción de los Evangelios.


- Por la autenticidad e integridad literaria de las copias:
• La Vulgata.
• Las traducciones de los textos originales griegos.
• La Neo vulgata.

El estudio de las numerosísimas copias manuscritas de los Evangelios, desde las más
antiguas a comienzos del siglo III hasta las que fueron impresas en el siglo XVI, ha llevado a los
historiadores a concluir que los textos evangélicos son perfectamente fi ables como
documentos históricos. En otras palabras, se puede afirmar con certeza científica que el paso
del tiempo no ha alterado, disminuido ni ampliado substancialmente los escritos que usaban
los cristianos de finales del siglo I como los Evangelios que habían sido inspirados por Dios a
Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El estudio de los historiadores suele abarcar los siguientes
campos:

7.1 La historia de la formación de los Evangelios


Se conoce la «historia de la formación de los Evangelios». Esta expresión usada por los
historiadores comprende dos aspectos: el conocimiento de cómo se formaron los Evangelios;
y el conocimiento de cuándo fueron escritos, es decir, las fechas aproximadas de su
redacción.

A. Etapas de predicación. Consta que ha habido ti-es etapas históricas principales en la


formación de los Evangelios.

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1: La predicación de Jesús: Durante unos tres años, Jesús anunció el Evangelio de la


salvación de los hombres, eligió a un grupo de Apóstoles, murió crucificado bajo el poder de
Poncio Pilato, resucitó y subió al cielo.
2: La predicación de los Apóstoles: Después de la Ascensión. y en obediencia al
mandato de Jesús, los Apóstoles predicaron por todo el mundo conocido las enseñanzas y los
hechos del Señor, con la comprensión más profunda que les dio la Resurrección gloriosa de
Cristo y la luz del Espíritu Santo que recibieron el día de Pentecostés. Esta predicación se
realizó de tres modos diferentes:
-la evangelización a los infieles: predicación del «kérygma». - la catequesis a los
bautizados.
- las celebraciones litúrgicas: Eucaristía y demás sacramentos.
B. Proceso de redacción acerca de la predicación apostólica: Se sabe que antes de la
redacción de los Evangelios, algunos cristianos pusieron por escrito las enseñanzas más
importantes de los Apóstoles, para guardar con mayor fidelidad el mensaje de Jesús y
meditarlo. Estos escritos suelen distinguirse del siguiente modo:
• Pequeños escritos: se trata de relatos breves y aislados sobre:
- la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor,
- algunos milagros.
- parábolas,

- episodios de la infancia de Jesús.


• Colección de textos: son escritos largos que contienen abundantes enseñanzas de
Jesús: por ejemplo, el denominado Loguia (escrito entre los años 40-50), sobre discursos o
enseñanzas del Señor.
• Redacción de los Evangelios que han llegado a nosotros: Inmersos en la realidad viva
del mensaje de Jesús, los autores sagrados recogieron en sus escritos lo que estimaron más
importante acerca de los «dichos» y los «hechos» de Jesús. Según los principales estudiosos y
el magisterio de la Iglesia, los Evangelistas redactaron sus libros del modo siguiente:
-seleccionaron algunos datos transmitidos de palabra o por escrito;
- resumieron algunas otras cosas;

- las explicaron atendiendo a la situación concreta de los cristianos a los que se dirigían:
- conservaron la forma de proclamación, es decir, retuvieron el estilo de predicación oral
de los Apóstoles;
- comunicaron en sus escritos cosas verdaderas y sinceras acerca de Jesús;
- escribieron de acuerdo con su memoria (Mateo y Juan), o según el testimonio (Marcos y
Lucas) de quienes «fueron desde el principio testigos oculares y ministros de la palabra»
(Lc 1, 2), es decir, según el testimonio de los Apóstoles.

C. Fechas de redacción de los Evangelios. En cuanto a las fechas en que fueron escritos
los Evangelios, hay que decir lo siguiente:
Los Evangelios sinópticos (Mateo. Marcos y Lucas) fueron escritos antes del año 70, fecha
de la destrucción de Jerusalén por las tropas del emperador Tito. Estos tres Evangelios hablan
de la destrucción de Jerusalén de modo profético, y no como un hecho ya realizado (Mt 24, 1-
31: Mc 13, 1-27; Lc 21. 5-36). Cabe precisar un poco más.
- Mateo, en la primera redacción aramea, parece que fue escrito entre los años 50-55,
en Palestina. .A nosotros sólo ha llegado la traducción al griego -texto canónico recibido por
la Iglesia-, realizada alrededor de los años 68-70, seguramente en Siria.

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- Marcos parece que fue escrito hacia el año 60. Algunos lo adelantan al 53-58. Mateo
griego y Lucas recogen algunas cosas escritas en Marcos.
- Lucas fue escrito antes de los Hechos de los Apóstoles. El libro de los Hechos narra
que los cristianos acuden a rezar al templo de Jerusalén (Hch 2. 46; 5, 4?), concluye con la
absolución de Pablo de su primer proceso en Roma en los años 61-63, y no menciona su
martirio, ocurrido el año 67. Por consiguiente, se estima que el libro de los Hechos fue escrito
alrededor del año 63, y el Evangelio de Lucas un poco antes de esta fecha; la mayor parte de
los autores lo datan hacia el año 62.
En definitiva, los Evangelios sinópticos tienen en su base la garantía de testigos oculares
y fueron escritos en fechas próximas a los acontecimientos narrados, lo cual constituye una
prueba muy importante de su historicidad.
- Juan fue escrito a finales del siglo I, en Asia Menor.

7.2 Autenticidad e integridad literaria de los evangelios


Respecto a las copias de los Evangelios nos queda por ver su autenticidad y su integridad
literarias.
Se entiende por «autenticidad literaria» el hecho de la concordancia substancial de las
copias que han llegado a nosotros con los escritos originales de los Evangelistas: es decir, a la
identidad de las copias con los originales.
Se entiende por «integridad literaria» el hecho de que las copias que han llegado a
nosotros sean completas, sin que les falte ninguna de las partes escritas por los Evangelistas.
En el caso de los Evangelios nos encontramos ante una situación privilegiada, pues desde
los primeros tiempos los cristianos hicieron numerosas copias en griego y en latín, para el
culto litúrgico y para alimentar la vida cristiana con la lectura y la meditación de los
Evangelios.

7.3 Testimonios documentales


Los testimonios documentales del Nuevo Testamento son abundantísimos; suelen clasificarse en
tres grupos:

a) Copias griegas: en la actualidad se conocen más de 6.000 manuscritos:

bl Traducciones antiquísimas.- se conocen más de 40.000 manuscritos en diversas lenguas;


c) Citas del Nuevo Testamento en escritores cristianos: estas citas son tan numerosas que
podría reconstruirse casi la totalidad del Nuevo Testamento en griego y en latín. Toda esta
variedad y extensión de testimonios contrasta con el hecho de que ninguna obra de la
antigüedad llega al millar de manuscritos conservados

AUTENTICIDAD DE LOS EVANGELIOS

Texto Fecha del Fecha de los Distancia de feehas entre el original


y autor original manuscritos
más antiguos y la copia más antigua
Hacia el 125
Juan 98-100 Papiro Rylands 1 Entre 25 y 30 años
(un fragmento)
Hacia el 200
Juan 98-100 Papiro Bodmer • 100 años
(texto completo)
Siglo II
NT 50-100 Papiro Chester Beatty = Entre 125 y 150 años
(Evangelios)

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AT Hacia el 300
N . I. Códice Vaticano, B M 200 años para el NT
(texto completo)
AT Siglo IV
NT Códice Sinaítico, S M 200 años para el NT
(texto completo)
Siglo V
AT Códice Alejandrino, A ~ 300 años para el NT
N , I, (texto completo)

Virgilio S. I a.C. Siglo V d.C. ~ 5 siglos

Horacio S. I a.C. Siglo VIII 9 siglos


d.C.
J. César S. I a.C. Siglo X d.C. 11 siglos

Platón S. IV a.C. Año 895 ld siglos


d.C.
Tácito S. I d.C. Siglo XV d.C. 14 siglos

19 siglos

7.4 El papiro Rvlands


El papiro Rylands es el más antiguo que se conserva dé' los Evangelios; se estima que fue
escrito en Egipto hacia el año 125 y contiene varios versículos del Evangelio de San Juan. Sólo
dista del original unos veinticinco o treinta años (En el diagrama siguiente se cotejan las
fechas de las copias más antiguas de los Evangelios con las de algunos escritores célebres de
la antigüedad).

7.5 Pruebas
Además del juicio de fe de la Iglesia -que es el argumento decisivo para un católico-, hay
numerosas pruebas que confirmaran la autenticidad y la integridad literarias de los
Evangelios que han llegado a nosotros. Esta cuestión suele plantearse del siguiente modo:
Los escritos originales, que son los inspirados por Dios, han desaparecido; los textos que han
llegado hasta nosotros son copias. En consecuencia, ¿podemos seguir leyendo el Nuevo
Testamento como palabra de Dios, escrita bajo la inspiración del Espíritu Santo; o nos
hallamos ante unos libros corregidos, acortados o aumentados por los hombres?
Gozan de gran autoridad científica los tres modos siguientes de argumentar que las
copias llegadas a nosotros concuerdan fielmente con lo escrito por los evangelistas:
a. La Vulgata: Se llama Vulgata a la versión latina de la Sagrada Escritura que fue
realizada entre los años 390-404 por San Jerónimo, teniendo a la vista copias antiquísimas en
griego que se han perdido. La garantía de historicidad es muy grande. El Concilio de Trento la
ha declarado «auténtica» en el sentido de que carece totalmente de errores en materia de fe
y de moral.
b. Los textos originales griegos: Hoy, día son abundantes las traducciones de la Sagrada
Escritura que han sido realizadas sobre los llamados «textos originales griegos». Uno de los
procesos de verificación parte de las versiones actuales de los Evangelios y se remonta hasta
sus fuentes literarias; abarca cuatro pasos principales:

1. Se puede comprobar fácilmente que los Evangelios que leemos hoy concuerdan con
las primeras ediciones críticas realizadas en imprenta en el siglo XVI: Las más famosas
son: Biblia Poligota, Cisneros , Alacalá de Henares, 1514
Novum instrumentum, Erasmo, Basilea. 1514

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2. Se sabe que para fijar el texto a imprimir en esas ediciones, se hicieron numerosos
estudios críticos sobre copias manuscritas del Nuevo Testamento, algunas de las
cuales se remontan hasta el siglo VIII.
3. Posteriormente se encontraron códices manuscritos de los siglos IV y V que
concuerdan substancialmente con el texto impreso. Los códices más importantes son
los siguientes:
Códice Vaticano (B, 03), copiado en Egipto en el siglo IV.
Códice Sinaítico (S, O1), del siglo IV y encontrado en el año 1844 en el monasterio de
Santa Catalina del monte Sinaí.
Códice Alejandrino (A, OZ), escrito en el siglo v.
Rescripto de Errén (C. 04), de origen egipcio, escrito en el siglo v.
4. Desde el siglo XIX a nuestros días se encontraron cerca de cien papiros, procedentes
de Egipto, escritos entre los siglos m y 1v. Contienen fragmentos del Nuevo Testamento
de extensión muy variada; todos ellos coinciden substancialmente con el texto que ha
llegado a nosotros (los papiros más importantes están reseñados en el diagrama de
arriba). La conclusión a la que se llega es que los Evangelios actuales coinciden
substancialmente con los que tenían los cristianos del siglo II.
c. La Neovulgata: Se llama Neovulgata a la versión latina de la Sagrada Escritura que ha
realizado la Iglesia Católica recientemente y que fue publicada en el año 1979 con la
autoridad del Romano Pontífice. La Neovulgata es el texto latino oficial de la Iglesia, que debe
usarse en las celebraciones litúrgicas y en el estudio de la Revelación divina. Esta publicación
ha sido fruto de un minucioso estudio crítico de todos los manuscritos conocidos h asta hoy,
además de las investigaciones históricas, bíblicas, filológicas, arqueológicas, etc. más reciente.
La Neovulgata es la mayor garantía científica que tenemos hoy de la autenticidad y de la
integridad de la Sagrada Escritura.

Papiro Rylands(P52) de unos 9 por 6 cm, sólo contiene partes de Juan 18:31-33 en
el anverso, y los vers. 37-38 en el reverso.

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ACTIVIDAD 2.8 Analizar, intercambiar ideas y elaborar mapas


conceptuales

TEMA 8 LA VERACIDAD HISTÓRICA DE LOS EVANGELIOS

Por último, además de conocer a los autores y de demostrar la «autenticidad literaria»


de los escritos, para verificar la historicidad de los Evangelios es necesario comprobar su
veracidad histórica, es decir, demostrar la concordancia entre lo narrado en los textos
evangélicos y lo sucedido realmente. Con respecto a la veracidad surgen estas preguntas:
¿Los Evangelios cuentan la vida de Jesús tal cómo ha sido realmente? ¿Los «hechos» y los
«dichos» de Jesús son los mismos que vienen en los Evangelios o han sido modificados?

LA VERACIDAD H1STORICA DE LOS EVANGELIOS


Comprueba que los Evangelios narran hechos sucedidos realmente:
 Porotras fuentes de conocimiento.
 Porel análisis crítico de los testimonios evangélicos
 Porlos modernos criterios de historicidad
 Por la explicación de las variantes que se encuentran en las
copias.

.
Para demostrar la veracidad histórica de los Evangelios, la Teología Fundamental
suele utilizar cuatro argumentos principales: a) La comprobación de los hechos por fuentes
de conocimiento b) El análisis crítico de los textos; c) Modernos criterios de historicidad; y
d) Explicación de las variantes.

8.1 Comprobación por fuentes de conocimiento independientes


Se llega a la conclusión de que los Evangelios narran hechos históricos cuando se
comprueba que tales hechos también son considerados reales en fuentes de conocimiento
que son independientes de los Evangelios.

a. Los hechos más notorios de la vida de Jesús son perfectamente comprobables por
los métodos de la Historia; por ejemplo, que Jesús fue crucificado en tiempos de Poncio
Pilato; que predicó en Palestina; que se rodeó de unos discípulos; que fundó la Iglesia; que
al tercer día de su muerte comenzó a aparecerse a varios de sus discípulos y qu e éstos
experimentaron un cambio extraordinario en su conducta; que resucitó a Lázaro; etc. Los
testimonios romanos y judíos sobre la existencia histórica de Jesús constituyen también una
comprobación de la mayor parte de estos hechos de la vida de Jesús.
b. Los hechos ordinarios y carentes de importancia en el marco de la Historia universal -
por ejemplo, que Jesús lloró por la muerte de su amigo Lázaro-, son muy , difíciles de
comprobar por otras fuentes que no sean las propiamente cristianas. Esto no qui ere decir
que la comprobación de tales hechos no sea teórica mente posible, sino que en la práctica
no suele haber documentación histórica sobre tales acontecimientos.

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En estos casos, como en otros semejantes de la Historia uni versal, la ciencia histórica
suele juzgar el grado de credibilidad que merecen tales relatos, a partir del análisis cri tico
de esos mismos testimonios como vamos a ver a continuación.

8. 2. Análisis crítico de los testimonios evangélicos


Otro procedimiento para aceptar el carácter histórico de lo narrado en cualquier
documento antiguo es el análisis crítico de los escritos en cuestión. Los historiadores suelen
exigir las siguientes condiciones: 1) que los autores de los escritos sean sinceros, es decir,
que quieran lealmente decir la verdad; 2) que estén bien informados sobre los hechos que
narran: y 3) que sean hombres normales y se muestren bien seguros de lo que han escrito. El
estudio sobre los Evangelios añade otras pruebas: la aprobación social de los mismos, así
como la proximidad entre los escritos v los hechos narrados, sin olvidar que. para los
católicos, el argumento principal es la verdad de fe de la inspiración divina de toda la Sagrada
Escritura, como hemos visto al comienzo del capítulo.
Se afirma que los Evangelios son veraces tomando como base los hechos siguientes:
1. Intención veraz de los Evangelistas: Los propios Evangelistas manifiestan que su
intención es narrar sinceramente la verdad de los hechos ocurridos y la verdad de las
enseñanzas salvado ras de Jesús. Esta intención está probada. En concreto, el libro de los
Hechos de los Apóstoles afirma varias veces que los Evangelistas escribieron «lo que han
visto y oído» (Hch 1, 21; 4, 20; 10, 39). Por su parte, San Juan expresa de modo gráfico la
veracidad de su intención: «Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos oído con
nuestros oídos, lo que hemos tocado con nuestras manos referente al Verbo de vida..., eso es
lo que os comunicamos» (1 Jn 1, 1-3).
2. Excelente información: Consta que los evangelistas estaban muy bien informados:
como ya hemos visto, Mateo y Juan fueron testigos directos de la vida y de las enseñanzas de
Jesús; Marcos y Lucas fueron discípulos de los Apóstoles y orientaron sus vidas a la difusión
del mensaje evangélico.
3. Hombres normales: También consta que los Evangelistas fueron hombres normales,
con las reacciones propias de los hombres corrientes; no fueron unos alucinados, ni
estuvieron dominados por una imaginación exaltada, sino que se mostraron muy seguros de
lo que escribieron y dieron prueba de ello con su propia vida.

4. Aprobación social: Consta la aprobación social de los Evangelios por parte de las
primeras generaciones de cristianos y por parte de las autoridades religiosas y políticas de
Palestina. En el caso de que los escritos evangélicos hubiesen deformado los hechos, podrían
haber sido rechazados como falsos y calumniosos por los directamente interesados.
Los fieles cristianos que conocieron directamente a Jesús acogieron los Evangelios como
libros históricos e inspirados, mientras que rechazaron como no inspirados otros libros
contemporáneos que hablan de Jesús y que usaron para su formación cristiana, tales como la
Didakhé, el llamado Evangelio de Bernabé, o el Pastor de Hermas.
Por su parte, las autoridades romanas y las judías, directamente implicadas en la muerte
de Jesús, aceptaron las narraciones de los Evangelios, pues no consta ningún proceso judicial
contra los evangelistas, ni ningún escrito de protesta por calumnia.
5. Proximidad entre los escritos y los hechos: La proximidad entre los escritos y los
acontecimientos narrados en los Evangelios es otra prueba de la veracidad de éstos. La
deformación magnificada de los hechos -la «mitificación» de la vida de Jesús según la
interpretación de los racionalistas y de los modernistas del siglo XIX , exigiría un amplio
espacio de tiempo entre los hechos y los escritos, cosa que no ocurre con los Evangelios. Los

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modernistas, para justificar su tesis, tienen que retrasar erróneamente la redacción de los
Evangelios hasta finales del siglo II.
6. Inspiración divina: Como argumento sobrenatural, apto para los fieles cristianos, la
inspiración divina de las Escrituras es la prueba más profunda de que los Evangelios narran
verazmente la vida y las enseñanzas de Jesús. La inspiración divina es un hecho sobrenatural.
En concreto, el Concilio Vaticano II, al hablar de la inspiración de las Escrituras, enseña que
«en la composición de los libros sagrados. Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de
todas sus facultades y talentos: de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como
verdaderos autores pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería»".
La Iglesia ha recibido estos libros como divinamente inspirados. Este hecho indica que el
contenido de los Evangelios está de acuerdo con la `predicación que los Apóstoles han
difundido acerca de Jesucristo. A este respecto afirma el concilio Vaticano II que los
Evangelios narran con fidelidad lo que Jesús el Hijo de Dios viviendo entre los hombre hizo y
enseñó realmente para nuestra salvación, hasta el día de la Ascensión.

8.3 Explicación de las variaciones


No obstante la convicción científica de veracidad en los Evangelios encontramos los dichos
de Jesús expresados de modos diversos en las numerosísimas copias, lo que ha llevado a
algunos a dudar de la veracidad de los Evangelios; sin embargo, las variantes encontradas
en los Evangelios no suponen una falta de veracidad histórica, pues admiten explicaciones
satisfactorias. Las variantes encontradas en los Evangelios obedecen a los hechos y a las
explicaciones siguientes:

1. Los Apóstoles nunca pensaron escribir una biografía históri ca de Jesús: Es imposible
que se imaginaran tal proyecto por las razones siguientes:
a) Los israelitas desconocían este género literario. La inten ción de los autores sagrados
es contar las relaciones de Dios con los hombres y de éstos con Dios; es decir, la historia de
la salvación.
b) Los autores sagrados no recibieron el encargo de escribir una historia, sino de
predicar al mundo la redención realizada por Jesús. Por eso, el núcleo principal de la
predicación de los Apóstoles es la Muerte y la Resurrección de Jesús.
c) El interés del auditorio se centraba en la salvación. Esto era lo novedoso de la noticia
-la Buena Nueva-, no las circunstancias geográficas o de tiempo. En concreto, es probable
que muchos lectores de San Mateo hubieran sido testigos de la vida pública de Jesús.
2. Sin embargo, se tiene la certeza científica de que los Evangelios contienen la
verdadera historia de Jesús, pues transmiten lo que predicaron los Apóstoles sobre la
Persona y la obra salvadora de Jesús, el Señor.
3. Los Evangelios son historia predicada; es decir, contienen la predicación de los
Apóstoles orientada según las circunstancias y necesidades de sus oyentes: judíos o greco -
romanos; grupos reducidos en una tertulia familiar o en una celebración eucarística: grupos
amplios a quienes se adoctrina sobre puntos concretos de la enseñanza de Jesús
(catequesis): precisiones doctrinales a los discípulos ante los primeros errores o ante
problemas surgidos en, alguna comunidad cristiana (por ejemplo, el Evangelio de San Juan).
Estas formas variadas de predicar quedaron plasmadas en los Evangelios, en los que
se descubren diversos estratos o niveles de redacción.

4. Características de las narraciones: A la vista de los hechos anteriores, se deduce que


las narraciones evangélicas sobre Jesús presenten unas características peculiares, que
están en función de su misión sobrenatural. Tales características son las siguientes:

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a) Los Apóstoles profundizaron en la vida de Jesús. Consta que algunas cosas de la vida y
de la enseñanza de Jesús no fueron comprendidas totalmente por los Apóstoles durante la
vida histórica del Señor. El mismo Jesús se lo advirtió: «Ahora no sois capaces de
entender» (Jn 16, 12), pero «el Espíritu Santo, que el Padre os enviará en mi nombre, os
enseñará todo y os recordará todas las cosas que os he dicho» (Jn 14, 25).
La Resurrección de Jesús, y la luz sobrenatural del Espíritu Santo el día de
Pentecostés, a los Apóstoles «les abrió la inteligencia para que comprendiesen las
Escrituras» (Lc 24, 45); y esa más profunda comprensión quedó plasmada en los
Evangelios.
b) También consta que los Apóstoles y los Evangelistas interpretaron los «hechos» y las
«palabras» de Jesús, al descubrir el verdadero sentido sobrenatural de los mismos.
c) En atención a las necesidades de las comunidades cristianas a las que iban
dirigidos, y según su criterio personal, los Evangelistas sintetizaron y agruparon sus
narraciones en capítulos (por ejemplo, los capítulos 8 y 9 de Mateo relatan milagros y el
13 describe las parábolas del Reino).
5. Niveles de redacción. Por último, en los Evangelios encontramos según opinión
generalizada entre los especialistas, diversos niveles o estratos de redacción:
a) En ocasiones, encontramos las mismas palabras de Jesús. Este hecho, que hoy nos
produce asombro, se explica por diversos motivos: la tradición oral de la cultura he braica,
el grafismo peculiar de la predicación de Jesús, su extraordinario prestigio moral y la acción
del Espíritu Santo sobre los Evangelistas. Las mismas palabras de Jesús se encuentran
especialmente:
- cuando Jesús habla en primera persona: «Yo soy»; «en verdad, en verdad os digo».
- en las oraciones que Jesús dirige a Dios y le llama «Padre»; - cuando se dirige
expresamente a los discípulos y les dice: «Seguidme»; «Venid en pos de mí»;
- cuando enaltece su misión divina: «Habéis oído que se dijo... , pero yo os digo».
b) De ordinario, encontramos los dichos y hechos de Jesús con expresiones propias de
los Evangelistas. - resúmenes de largos discursos, pinceladas personales en hechos
sobresalientes de la vida de Jesús, etc.
c) También encontramos algunas fórmulas litúrgicas plasmadas ya en la primitiva comunidad
cristiana: por ejemplo, según algunos autores, la fórmula del bautismo de Mt 28, 19.

8.4 Los Evangelios Sinópticos


Los tres primeros Evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) presentan muchos pasajes comunes,
con bastantes coincidencias incluso al pie de la letra. A1 mismo tiempo encontramos también
diferencias que llaman la atención. Ordenando el contenido de los tres Evangelios en columnas
paralelas, se aprecian con una simple mirada (sinopsis) las semejanzas y las diferencias que
existen entre ellos. Por eso se llaman «Evangelios sinópticos». Los tres tienen en común unos 350
versículos. Mateo y Lucas coinciden en unos 230; Mateo y Marcos en unos 180; y Marcos y Lucas
en unos 50.
La explicación de tales semejanzas y diferencias suele llamarse la «cuestión sinóptica»
y es una de las más complicadas en el estudio de los Evangelios. Existen varias teorías que
no satisfacen plenamente.

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TERCER MOMENTO

CONSOLIDACIÓN

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Actividad 3.1 Leer el articulo y elaborar un resumen.

Tema de reforzamiento: La tumba perdida de Jesús" y otras


fábulas.

Padre Jordi Rivero, 6 Marzo, 2007

El 4 de marzo, 2007 el Discovery Channel presentó un "documental" titulado "La Tumba Perdida
de Jesús". El productor de Hollywood James Cameron (Titanic, Verdaderas Mentiras) y el
periodista Simcha Jacobovici afirman haber descubierto la tumba de Jesús y de su familia.
También dicen haber encontrado evidencia de que Jesús tenía un hijo con María Magdalena.

Después del éxito publicitario del Código DaVinci y el Evangelio de Judas era de esperar una nueva
revelación sensacionalista sobre los orígenes del cristianismo. Esperaron a la cuaresma para
lanzar la campaña mediática y una vez mas pretenden seriedad científica, dando a entender que
la fe católica es un mito ahora superado.

¿Cual es la novedad? En realidad ninguna. El hallazgo de diez osarios (cajas de huesos) ocurrió
hace 27 años en Talpiot, al sur de Jerusalén. Desde el principio, arqueólogos reconocidos han
descartado la idea de que se tratara de la tumba de Jesús. En 1996 la BBC y el London Times ya
habían producido un documental con los mismos argumentos. Sin embargo, varios agencias
publicitarias han decidido, once años después, hacerse eco del cineasta Cameron a pesar de que
en una entrevista en el "Today Show" de 26 de Febrero el reconoció: "Yo no soy arqueólogo, soy
productor de cine". Podría haber precisado: "productor de cine ficción".

La atención del documental se centra en seis de los osarios, supuestamente pertenecientes a la


familia de Jesús. Contienen los siguientes nombres : 1) Yeshua bar Yosef (Jesús hijo de José); 2)
Maria, o Marya; 3) Matya; 4) Yose, (el documental lo presenta como hermano de Jesús); 5)
Mariamene o Mara (el documental interpreta que es María Magdalena; 6) "Yehuda bar Yeshua" o
Judah, hijo de Jesús. Según el experto en estadísticas del documental, Andrey Feuerverger, las
posibilidades de que esa combinación de nombres pertenezca a otra familia es de 1 en 600. Pero
el mismo Feuerverger reconoce que sus cálculos dependen de suposiciones que son
cuestionables. "Esas suposiciones no me parecen irracionales, pero debo recordar que yo no soy
un erudito de la Biblia" (1).

El judío Tal Ilan, compilador del reconocido Lexicon de Nombres Judíos, rechaza rotundamente
que ésta sea la tumba de Jesús. Dice que los nombres inscritos allí "están en cada tumba de
Jerusalén ... estos son los nombres más comunes que se puede esperar encontrar". Por ejemplo,
30% de las mujeres se llamaban María y uno de cada 20 hombres se llamaba Yeshua (Jesús). El
nombre de José era aun mas popular que el de Jesús.

Según el documental, expertos en ADN han demostrado que los restos en el osario de "Jesús" y
"Mariamene" no tienen vínculo genético. ¡Eso fue suficiente para que especulen que eran un
matrimonio! Sostienen: "Quizás estaban casados y quizás lo mantuvieron secreto para proteger la
posible dinastía, un secreto escondido a través del tiempo, un secreto que nosotros puede que
descubramos en la tumba de la santa familia". ¿Llaman a esas especulaciones investigación
científica?

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Un fraude repetido
Esta no es la primera vez que Jacobovici y el Discovery Channel han participado en fraudes
relacionados con descubrimientos arqueológicos.

El fraude del "osario de Santiago"


En el año 2002 salió a la luz un osario con la inscripción: «Jacob [Santiago], hijo de José, hermano
de Jesús». En ese año Jacobovici públicamente apoyó la supuesta autenticidad. Discovery
Channel, la BBC y otros le dieron credibilidad como si fuera algo ya científicamente comprobado.
Algunos dijeron que este "hallazgo" ponía en duda la doctrina católica sobre la Virginidad
perpetua de María. Pero el "osario de Santiago" resultó ser un fraude. Los 15 miembros de la
Autoridad de Antigüedades de Israel demostraron por encima de toda duda que el osario
“descubierto” era una falsificación moderna. Así lo determinó el director de Antigüedades de
Israel, Shuka Dorfman, quien anunció (junio 18, 2003): «El osario es real. Pero la inscripción es
falsa. Lo que significa es que alguien cogió una caja real y labró la escritura en ella, probablemente
para darle una importancia religiosa». Lamentablemente los medios de comunicación que tan
ampliamente propagaron el engaño, no hicieron casi nada por rectificarlo.

No solamente Jacobivici nunca se retractó de su apoyo a aquel fraude sino que ahora el mismo
protagoniza otro de la misma especie. Es de notar que el fraudulento "osario de Santiago" estaba
entre los diez osarios originales encontrados en 1980.

Arqueólogos han denunciado el nuevo libro y documental sobre la supuesta tumba de Jesús
Según el documental: "Todos los arqueólogos confirman la naturaleza del descubrimiento". La
verdad es muy diferente:
-Amos Kloner, destacado arqueólogo israelí de la universidad Bar-llan, arqueólogo oficial del
Distrito de Jerusalén, experto en tumbas de Israel y el primer arqueólogo que examinó el sitio del
descubrimiento en 1980, ha dicho que las conclusiones a que ha llegado Cameron y Jacobovici no
tienen validez arqueológica: "Solo quieren sacar dinero por eso" (Kloner 26/2/2007, Associated
Press). “Refuto todas sus afirmaciones y esfuerzos por llamar la atención sobre los
descubrimientos. Con todo respeto, no son arqueólogos”. Kloner dijo a la BBC: "Yo no acepto la
noticia de que fue utilizado por Jesús o su familia" Kloner afirmó también: “Es muy poco probable
que Jesús y sus parientes tuvieran una tumba familiar. Ellos eran una familia de Galilea sin
vínculos en Jerusalén. La tumba de Talpiot perteneció en cambio a una familia de clase media del
primer siglo de nuestra era”. Kloner dijo a CTV que él conocía al menos otros dos osarios con el
nombre "Jesús hijo de José".

Es notable que, al mismo tiempo que Discovery presenta el documental de Cameron, el Museo de
Arte de Fort Lauderdale, Florida, USA, presentaba la exhibición titulada "La Cuna del
Cristianismo", por primera vez fuera de Israel. Esta exhibición también contiene osarios del primer
siglo. ¡Sorpresa! Entre los osarios, hay uno con la inscripción: "Jesus hijo de José". Otro pertenece
a "María". Estos osarios, que no están relacionados con los del documental, están en gira por
Estados Unidos antes de regresar al Museo de Antigüedades de Israel donde permanecerán en
exhibición permanente. Nadie asociado con esta exhibición ha hecho reclamos sensacionalistas
hasta la fecha.

-EL Profesor L. Michael White, de la Universidad de Texas, otro experto en antigüedades, declaró
sobre el documental de Discovery: "Esto es tratar de vender documentales". Añadió que una serie
de pruebas eran necesarias antes de que una caja de huesos o una inscripción sea confirmanda
como antigüedad. "This is not archeologically sound, this is fanfare" (Esto no es
arqueológicamente sólido, esto es fanfarria) (26/2/2006, Reuters).

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-Joe Zias, arqueólogo de la universidad de Rockefeller en Jerusalén por 25 años, asegura: "Simcha
[Jacobovici] no tiene ninguna credibilidad" (26/2/2006, Catholic League).

El hecho que un par de personas monten un fraude no es asombroso. Pero lo que estamos
observando es una gigantesca complicidad por parte de numerosos e importantes medios de
comunicación. Según uno de ellos: "El documental incluye dramáticas recreaciones basadas en la
mas reciente evidencia histórica ilustrando imágenes precisas de Jesús de Nazaret, su familia, sus
seguidores, su ministerio, su crucifixión y su entierro". Decir esto es una mentira que no se puede
explicar fuera de una complicidad maliciosa en contra de la fe cristiana.

Los cristianos debemos estar concientes de los crecientes ataques contra la fe y comprender que
nuestra lucha no es contra la verdadera ciencia. Esta es en realidad nuestra aliada porque siempre
corrobora la verdad. Nuestra lucha es contra la mentira que se disfraza de erudición.

¿Enterrados en Jerusalén?
Desde el comienzo de su ministerio público, los discípulos y la comunidad de creyentes se
convirtió en la verdadera familia de Jesús. No existe absolutamente nada que sugiera que Jesús
estaba casado. Al contrario. Los relatos mas antiguos anulan esa hipótesis.

Si los huesos de Jesús hubiesen quedado en una caja sería señal de que no resucitó. Habría sido
entonces un impostor desacreditado. Su familia y seguidores habrían retornado a sus pueblos de
origen como hacían todos los peregrinos al terminar la pascua y como hacían los caminantes de
Emaus antes de reconocerlo resucitado. No tiene sentido que se hubiesen quedado en Jerusalén,
especialmente cuando serían allí muy mal vistos. Por lo tanto habrían sido enterrados en sus
pueblos y nadie recordaría hoy sus nombres. No estarían juntos en Jerusalén en una tumba de
clase media.

Desde el 1347 los franciscanos han custodiado el lugar que desde la antiguedad se conoce como
el Santo Sepulcro de Jesucristo, en la Iglesia de la Resurrección en Jerusalén. Las investigaciones
históricas, arqueológicas y teológicas coinciden perfectamente dando credibilidad a este lugar.
Ya en el año 44 dC "La Iglesia Madre de Jerusalén tenía su sede en Sión, visitaba el Jardín del
Gólgota y allí celebraba el "Recuerdo" de los grandes eventos de la Crucifixión, Muerte y
Resurrección del Señor" Allí el sepulcro ha estado vacío desde la Resurrección de Jesús, tal como
dicen los Evangelios. Por lo tanto la resurrección de Jesus fue un hecho físico. Muchos fueron
testigos de ello. La transformación de los discípulos y el poder de la verdad que ellos
comunicaron, acompañada por signos y milagros, sería inexplicable sin la resurrección. Es el
mismo poder transformador de la gracia que hoy también experimentan los creyentes. Cristo
resucitado continua perdonando, sanando y salvando a quienes le abren el corazón.

Eusebio de Cesarea (265-340), nacido en Palestina, describe en su "Vida de Constantino", los


esfuerzos del emperador Adriano por hacer desaparecer el Santo Sepulcro, junto con todos los
lugares sagrados de Jerusalén, poniendo sobre ellos templos paganos:

"En esta cueva sagrada, sucedió entonces que algunas personas impías y ateas, habían pensado
retirarla por completo de la vista de los hombres. Suponían dentro de su locura que así podrían
ser capaces de obscurecer la verdad de manera efectiva. Con ese fin trajeron una cantidad de
desechos desde lejos y con mucho esfuerzo recubrieron totalmente el lugar; luego, habiendo
llevado esto a una altura moderada, lo pavimentaron con piedras, escondiendo la cueva sagrada
bajo el masivo montón. Después, como si su intento se hubiera llevado exitosamente a cabo,

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prepararon sobre esta base, un verdadero y truculento sepulcro de almas, mediante la


construcción de un tenebroso altar de ídolos sin vida para el espíritu impuro al cual llaman Venus
y ofreciendo allí detestables oblaciones en esos profanos y malditos altares. Porque ellos
suponían que su objeto no podía ser de otra forma totalmente alcanzado, más que enterrando así
la cueva sagrada bajo esas nocivas contaminaciones." (III, XXVI – véase también el informe de
Eusebio sobre el Santo Sepulcro)

Irónicamente, el templo pagano de Adriano, construido en el siglo II para esconder el Santo


Sepulcro, ha servido para marcar su lugar preciso durante los tiempos de persecución. Mas tarde
el Templo Pagano fue removido, el Santo Sepulcro fue excavado y la Basílica de la Resurrección
fue construida sobre el. Todo esto está abalado por la arqueología.

En pleno siglo XXI, los medios de comunicación, como nuevos emperadores, se afanan por lograr
con sus artes mediáticas lo que Adriano no pudo hacer a pesar de su titánico esfuerzo. Sabemos
que jamás podrán destruir la fe en Cristo resucitado, pero no podemos dormirnos porque
seríamos culpables por el daño que hacen a la fe de muchos. Aprovechemos la ocasión para dar
testimonio de nuestra fe con un nuevo entusiasmo.

Este artículo es obra de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.
www.corazones.org

Actividad 3.2 Leer, analizar y resumir.

Tema de Profundización: Conociendo a un Padre de La Iglesia.

San Ignacio de Antioquía


Obispo, mártir, Padre Apostólico
P. Jordi Rivero

Nace entre años 30 al 35 AC, muere 107AC

Fiesta: 17 de octubre

San Ignacio de Antioquía fue discípulo directo de San Pablo y San Juan;
Segundo sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquía; El primero en llamar a la
Iglesia "Católica".

Sus escritos demuestran que la doctrina de la Iglesia Católica viene de Jesucristo por medio de los
Apóstoles. Esta doctrina incluye: La Eucaristía; La jerarquía y la obediencia a los obispos;
La presidencia de la iglesia de Roma; La virginidad de María y el don de la virginidad;
El privilegio que es morir mártir de Cristo.

Condenado a morir devorado por las fieras, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su
glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma, escribió siete
cartas, dirigidas a varias Iglesias, en las que trata sabia y eruditamente de Cristo, de la
constitución de la Iglesia y de la vida cristiana. Ya en el siglo IV, se celebraba en Antioquía su
memoria el mismo día de hoy. (del Oficio de Lectura, 17 Octubre)

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En este artículo veremos su martirio, sus escritos y su doctrina.

Fuego ardiente de amor

La palabra "Ignacio" viene de "ignis" (fuego). El corazón de San Ignacio era un fuego ardiente de
amor por Cristo. Decía que Cristo está en el pecho de los cristianos.

De sobrenombre "Theophorus" (portador de Dios).

Fue ilustre testigo de Cristo por su palabra y por su martirio

Conoció a los Apóstoles


San Ignacio de Antioquía se le llama Padres Apostólico porque, habiendo nacido en Antioquía en
el siglo I, fue discípulo de los Apóstoles San Pablo y San Juan.

Consagrado obispo por los Apóstoles

San Ignacio de Antioquía fue el tercer obispo de Antioquía, Siria, siendo San Pedro y San Evodio
los dos primeros (Eusebius, "Hist. Eccl.", II, iii, 22). San Juan Crisóstomo ("Hom. in St. Ig.", IV. 587)
escribe que San Ignacio fue consagrado obispo de manos de los Apóstoles Pedro y Pablo. Según
Theodoret, Ignacio fue asignado obispo de Antioquía por San Pedro. (Theodoret, "Dial.
Immutab.", I, iv, 33a, Paris, 1642.)

Antioquía era la tercera ciudad mas importante del imperio, después de Roma y Alejandría.
También era una de las iglesias mas importantes e influyentes. Habían en Antioquía muchos
cristianos de procedencia judía que huyeron de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el 70 AD.

Condenado a muerte por su fe

El Emperador Trajano al principio respetó a los cristianos, pero por gratitud a sus dioses tras su
victoria sobre los dacios y escitas, comenzó a perseguir a quienes no los adoraban. Hay una
relación legendaria sobre el arresto de San Ignacio y su entrevista personal con el emperador. Sin
embargo, desde época muy remota nos llega el interrogatorio al que fue sometido:

-"¿Quién eres tú, espíritu malvado, que osas desobedecer mis órdenes e incitas a otros a su
perdición?"
-"Nadie llama a Teóforo espíritu malvado", respondió el santo.

-"¿Quién es Teóforo?.

-"El que lleva a Cristo dentro de sí".

-"¿Quiere eso decir que nosotros no llevamos dentro a los dioses que nos ayudan contra nuestros
enemigos?", preguntó el emperador.

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-"Te equivocas cuando llamas dioses a los que no son sino diablos", replicó Ignacio. "Hay un solo
Dios que hizo el cielo y la tierra y todas las cosas; y un solo Jesucristo, en cuyo reino deseo
ardientemente ser admitido".

-"¿Te refieres al que fue crucificado bajo Poncio Pilato?".

-"Sí, a Aquél que con su muerte crucificó el pecado y a su autor, y que proclamó que toda malicia
diabólica ha de ser hollada por quienes lo llevan en el corazón".

-"¿Entonces tú llevas a Cristo dentro de ti?

-"Sí, porque está escrito, viviré con ellos y caminaré con ellos".
Cuando lo mandaron a encadenar para llevarlo a morir en Roma, San Ignacio exclamó: "te doy
gracias, Señor, por haberme permitido darte esta prueba de amor perfecto y por dejar que me
encadenen por Tí, como tu apóstol Pablo".

Itinerario hacia el martirio en Roma

(Tomado de las actas del martirio)

San Ignacio rezó por la Iglesia, la encomendó con lágrimas a Dios, y con gusto se sometió a los
soldados para ser encadenado y llevado a Roma

En Seleucia, puerto de mar, situado a unos veinticinco kilómetros de Antioquía, se embarcaron en


un navío que fue costeando el Asia Menor. Algunos de sus fieles de Antioquía tomaron un camino
más corto y llegaron a Roma antes que él y ahí le esperaron.

Durante la mayor parte del trayecto acompañaron a San Ignacio el diácono Filón y Agatopo, a
quienes se considera autores de las actas de su martirio. Durante el viaje San Ignacio iba vigilado
día y noche por diez soldados que, según el santo, eran como "diez leopardos". Añade "iba yo
luchando con fieras salvajes por tierra y mar, de día y noche" y "cuando se las trataba
bondadosamente, se enfurecían mas".

Las numerosas paradas, dieron al santo oportunidad de confirmar en la fe a las iglesias cercanas a
la costa de Asia Menor. Dondequiera que el barco atracaba, los cristianos enviaban sus obispos y
presbíteros a saludarlo, y grandes multitudes se reunían para recibir su bendición. Se designaron
también delegaciones que lo escoltaron en el camino. En Esmirna tuvo la alegría de encontrar a su
antiguo condiscípulo San Policarpo; al obispo Onésimo quien iba a la cabeza de una delegación de
Efeso; al obispo Dámaso, con enviados de Magnesia, y el obispo Polibio de Tralles. Burrus, uno de
los delegados, fue tan servicial con San Ignacio, que éste pidió a los efesios que le permitieran
acompañarlo.

Desde Esmirna, el santo escribió cuatro cartas. Los guardias se apresuraron a salir de Esmirna para
llegar a Roma antes de que terminaran los juegos, pues las víctimas ilustres y de venerable
aspecto, eran la gran atracción en el anfiteatro. El mismo Ignacio, gustosísirno, secundó sus prisas.
Enseguida se embarcaron para Tróade, donde se enteraron de que la paz se había restablecido en
la Iglesia de Antioquía. En Tróade Ignacio escribió tres cartas más. Una a los fieles de Filadelfia.

De Tróade navegaron hasta Nápoles de Macedonia. Después fueron a Filipos y habiendo cruzado
Macedonia y el Epiro a pie, se volvieron a embarcar en Epidamno (el actual Durazzo en Albania).

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Según las Actas, al aproximarse el santo a Roma, los fieles salieron a recibirlo y se regocijaron al
verlo, pero lamentaron el tener que perderlo tan pronto. Como él lo había previsto, deseaban
tomar medidas para liberarlo, pero les rogó que no le impidieran llegar al Señor. Entonces,
arrodillándose con sus hermanos, rogó por la Iglesia, por el fin de la persecución y por la caridad y
concordia entre los fieles. Según la misma leyenda, Ignacio llegó a Roma el 20 de diciembre,
último día de los juegos públicos, y fue conducido ante el prefecto de la ciudad, a quien se le
entregó la carta del emperador. Después de los trámites acostumbrados, se le llevó
apresuradamente al anfiteatro flaviano. Ahí le soltaron dos fieros leones, que inmediatamente lo
devoraron, y sólo dejaron los huesos más grandes. Así fue escuchada su oración. No hay
seguridad sobre los detalles de la narración pero sí del hecho de su martirio, ocurrido en el año
noveno del emperador Trajano.

Parecería para muchos espectadores que San Ignacio era tan solo uno mas que moría en aquellos
juegos diseñados para saciar la morbosidad de las turbas. Sin embargo el era el gran vencedor en
un reino mucho mas sublime y duradero que el de los emperadores romanos.

Dejadme que sea entregado a las fieras, puesto que por ellas puedo llegar a Dios. Soy el trigo de
Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras, para que pueda ser hallado pan puro. Antes,
atraed a las fieras, para que puedan ser mi sepulcro, y que no deje parte alguna de mi cuerpo
detrás, y así, cuando pase a dormir, no seré una carga para nadie. Entonces seré un verdadero
discípulo de Jesucristo. (Epístolas de San Ignacio a los Romanos)

Restos del santo son llevados a Antioquía

Los restos del mártir, fueron llevados a Antioquía donde para ser venerados, al principio de un
modo que no llamara la atención "en un cementerio fuera de la puerta de Dafnis". Esto lo refiere
San Jerónimo, escribiendo en 392, y sabernos que él había visitado Antioquía.

El panegírico de San Ignacio, hecho por San Juan Crisóstomo cuando éste era presbítero de
Antioquía, fue pronunciado posiblemente el 17 de octubre. Según el antiguo martirologio sirio la
fiesta del mártir se celebraba en esas regiones en ese día.

San Juan hace resaltar el hecho de que el suelo de Roma había sido empapado con la sangre de la
víctima, pero que Antioquía atesoraba para siempre sus reliquias. "Ustedes lo prestaron por una
temporada", dijo al pueblo "y lo recibieron con intereses. Lo enviaron siendo obispo, y lo
recobraron mártir. Lo despidieron con oraciones y lo trajeron a su tierra con laureles de victoria''.

Una leyenda identifica a Ignacio con el niño que Nuestro Señor tomó en sus brazos y que le sirvió
para dar una lección sobre la humildad (Cf. Marcos 9,36).

San Vicente Beaurais afirmaba que su sobrenombre "Theophoros" (Portador de Dios) se debía a
que, después de muerto le abrieron el corazón y encontraron en él escritas en letras de oro el
nombre de Jesús.

Su nombre se menciona en el primer canon Eucarístico.

Los credenciales de San Ignacio como verdadero testigo de la doctrina apostólica:

1-San Ignacio fue discípulo de los Apóstoles San Pablo y San Juan.

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Recibió de ellos las Sagradas Escrituras (en sus cartas encontramos numerosas citas literales de
los Evangelios Sinópticos).

Recibió de ellos también la revelación transmitida a voz viva. Esta le capacita para ser intérprete
veraz de la revelación escrita.

San Juan escribe: "Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una,
pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran." Juan 21,25.
Esas "otras cosas" forman la revelación transmitida oralmente a San Ignacio y a los otros Padres
Apostólicos.

2-San Ignacio gozaba de la plena aprobación y confianza de los Apóstoles ya que ellos mismos lo
ordenaron obispo de Antioquía, sede de suma importancia. Permaneció en esa insigne sede por
40 años hasta su martirio.

3-La ortodoxia de San Ignacio era ampliamente reconocida, tanto por los padres de la Iglesia de su
tiempo como en todos los siglos. Gozaba también del reconocimiento de los fieles como lo
demostraron recibiéndolo en todas las ciudades por donde pasaba camino a su martirio en Roma.

4- La autenticidad de sus cartas está firmemente establecida. San Ignacio, siendo gran pastor y
teólogo presenta con claridad y lucidez la doctrina católica ampliamente reconocida en su tiempo
como Apostólica. Sus siete cartas demuestran claramente la catolicidad de los albores del
cristianismo.

Algunas Enseñanzas de San Ignacio de Antioquía:

Los escritos del obispo San Ignacio de Antioquía son de suma importancia porque demuestran la
catolicidad de la doctrina desde tiempos apostólicos. Sus cartas constituyen un testimonio de su
amor apasionado por Cristo, su profundidad y claridad de pensamiento teológico y profunda
humildad. San Ignacio manifiesta absoluta certeza de que su inminente martirio por Cristo es un
privilegio, por lo que no quiere que nadie lo obstruya.

Parto Virginal de María. Es el primer escritor fuera del N.T. en escribir sobre esta verdad.
"Y al príncipe de este mundo se le ocultó la virginidad de María y su parto y también la muerte del
Señor". (Carta a los de Efeso)

Cristo: humano y divino

Como San Juan, San Ignacio nos muestra que Cristo es humano y divino. "Hijo de María e hijo de
Dios, primero pasible, después impasible, Jesucristo Nuestro Señor" (Efes., c. xvii). Su doctrina es
una defensa contra dos tendencias de la época: por un lado algunos de los judaizantes negaban la
encarnación y creían en un Jesús solo humano. Por otro lado, los docetistas negaban la
humanidad de Cristo.

La Eucaristía

San Ignacio de Antioquía es el primero en usar la palabra "Eucaristía" para referirse al Santísimo
Sacramento (Esmir., c. viii). San Ignacio utiliza la terminología joánica para enseñar sobre la
Eucaristía, a la que llama "la carne de Cristo", "Don de Dios", "la medicina de inmortalidad". Llama
a Jesús "pan de Dios" que ha de ser comido en el altar, dentro de una única Iglesia.

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No hallo placer en la comida de corrupción ni en los deleites de la presente vida. El pan de Dios
quiero, que es la carne de Jesucristo, de la semilla de David; su sangre quiero por bebida, que es
amor incorruptible.

Reuníos en una sola fe y en Jesucristo.. Rompiendo un solo pan, que es medicina de inmortalidad,
remedio para no morir, sino para vivir por siempre en Jesucristo.

San Ignacio denuncia a los herejes "que no confiesan que la Eucaristía es la carne de Jesucristo
nuestro Salvador, carne que sufrió por nuestros pecados y que en su amorosa bondad el Padre
resucitó".

El día del Señor el domingo

Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando
ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por El y por su muerte -S.
Ignacio de Antioquía, Magn. 9,1

La Iglesia

-Es una institución divina cuyo fin es la salvación de las almas; quienes se separan de ella se
separan de Dios. (San Ignacio de Antioquía, a los de Filadelfia., c. iii)

-Debe permanecer en unidad.


La unidad es expresión del amor. (Trall., c. vi; Filad., c. iii; Magn., c. xiii)

-Es Santa. (Esmirna, Efes., Magn., Trall., Rom.);

-Es Católica
Fue San Ignacio quien por primera vez se refirió a la Iglesia como "Iglesia Católica" (Universal),
incluyendo en ella a todos los que son fieles a la verdad. (Esmirna., c. viii)

"Por doquier aparezca el obispo, ahí esté el pueblo; lo mismo que donde quiera que Jesucristo
está también está la Iglesia Católica"

-Es Infalible (Fila., c. iii; Efes., cc. xvi, xvii)

-Tiene jerarquía a la que debemos estar unidos en obediencia

San Ignacio, como San Juán, puso mucha atención en la relación entre el Padre y el Hijo. El Hijo
siempre sujeto por amor a la voluntad del Padre, uno con Él por naturaleza. San Ignacio deduce
que debemos imitar a Cristo en su obediencia filial, obedeciendo a los obispos de la Iglesia (lntrod.
a Fila.; Efes., c. vi); . Sus cartas enseñan que debe haber en la Iglesia disciplina, unidad y sujeción a
la jerarquía.

Por esto debéis estar acordes con el sentir de vuestro obispo, como ya lo hacéis. Y en cuanto a
vuestro colegio presbiteral, digno de Dios y del nombre que lleva, está armonizado con vuestro
obispo como las cuerdas de una lira. Este vuestro acuerdo y concordia en el amor es como un
himno a Jesucristo. Procurad todos vosotros formar parte de este coro, de modo que, por vuestra
unión y concordia en el amor, seáis como una melodía que se eleva a una sola voz por Jesucristo
al Padre, para que os escuche y os reconozca, por vuestras buenas obras, como miembros de su

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Hijo. Os conviene, por tanto, manteneros en una unidad perfecta, para que seáis siempre
partícipes de Dios. (De la Carta a los Efesios)

Sus palabras recuerdan a las de San Pablo, en Efesios, 4: "Con empeño por guardar la unidad de
espíritu en el vínculo de la paz: un solo cuerpo y un solo Espíritu, a la manera que fuisteis llamados
en una sola esperanza de vuestra vocación. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo
Dios y Padre de todos, que está sobre todos y obra por todos y mora en todos."

-Los tres niveles del sacramento del orden>>>, el episcopado siendo superior, el presbiterio
(sacerdotes) y por último el diaconado (Magn., c. vi).

La primacía del obispo de Roma: El mismo San Ignacio que alrededor del año 107 AD llamó a la
Iglesia "Católica" y nos enseña que tiene obispos con autoridad, nos enseña también que la Iglesia
tiene quien la presida: "...la que reside en el territorio de los romanos... la que preside en la
unión del amor..." (Rom., introd.)

Su firme enseñanza sobre la obediencia a los obispos es aun mas admirable cuando el mismo,
siendo obispo, fue siempre muy humilde.

Este artículo es obra de Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María.
www.corazones.org

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Divino. España 2005.
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Rialp.S.A. Madrid 1993
3. Sayes, José Antonio. Razones para creer. Dios, Jesucristo, la Iglesia.
Ediciones Paulinas. Madrid 1992.
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Esperanza. Ediciones Secretario Trinitario. Salamanca, 1989.

B.- Complementaria
5. Catecismo de la Iglesia Católica. Asociación de editores del catecismo 3º
Edición, España 1994.

6. Dei Verbum en: Documento del Vaticano II. Biblioteca de Autores


Cristianos. 34º Edición. Madrid 1982.
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Heinrich Fries. Universidad Pontificia. Salamanca, 1988.
8. Juan Pablo II. Fides et Ratio. Sobre las relaciones entre fe y razón.
Ediciones Paulinas, Lima 2002.
9. Ratzinger Joseph. Benedicto XVI. Jesús de Nazaret. 1º Edición. Editorial
Planeta Perú. S. A. Lima 2007.

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