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Guerra, Sacrificios y Significados en los Pueblos

Precuauhtémicos.
Por: José Luís G. Espíndola Chalchiuhkuauhtli.
Conferencia elaborada para el 2do Congreso
de la Asociación de Estudios Transdisciplinarios
Psique y Cultura. 2009

1. La guerra en los mitos nahuas de la creación.

Los pueblos se construyen en torno a los mitos (del griego mythos:


expresión, mensaje, algo que se narra) que aluden los orígenes de la
humanidad, narraciones repletas de acontecimientos fenomenales y
extraordinarios, que son al mismo tiempo el origen del pensamiento que
caracteriza e identifica la peculiaridad de cada cultura, que a partir de sus
propios mitos se justifica. La mentalidad primitiva se recreó en la transmisión
de mitos, leyendas y alegorías, de narraciones, de hechos primordiales (de
génesis), que en la práctica fueron dando explicación y fundamento a normas
sociales, creencias, costumbres, etc. El secuencial recuento de la genealogía
de los mitos se repite en la mentalidad de los hombres, una y otra ves en sus
prácticas cotidianas y se arraigan mediante su representación en rituales y
liturgias en los que se conmemoran acontecimientos fenomenales del pasado,
precisamente en fechas onomásticas que aseguran su repetición cada año,
dando vida a una tradición que debe su existencia a la permanencia de los
mitos que sustentan su cultura.

Las representaciones míticas se plasman en los vestigios artísticos (códices


o esculturas) realizados durante periodos de esplendor, en fuentes de
indígenas castellanizados, que fueron capaces de realizar manuscritos que
narran poemas en idioma náhuatl (el lenguaje oficial de México-Tenochtitlan)
forjados por gobernantes, filósofos y poetas de su tiempo. Sin embargo tanto
vestigio pudiera parecer vacío si no se da un espacio para escuchar la palabra
náhuatl viva y la interpretación que hacen de los mitos, aquellos que hablan
ese idioma por transmisión materna, es entonces que el significado cambia,
pues el significante que no habla náhuatl da una interpretación distinta y
alejada de la que el significante indígena transmite, que de hecho vive el mito
desde su experiencia personal, solo por nacer en el seno de una familia que
habla náhuatl (el niño aprende el castellano hasta que va a la escuela, de
cuatro a seis años después de su nacimiento), así que su estructura
neurolingüistica se conforma de una forma muy distinta a la de un niño de la
ciudad. Los hijos de los campesinos de las etnias nahuas aun crecen en el
campo con usos y costumbres que recrean sus propios mitos en sus
actividades cotidianas y rituales desde hace siglos. El idioma náhuatl tiene la
peculiaridad de ser una lengua antigua, llena de difrasismos, es decir
elementos metafóricos repletos de significados ocultos.

Los antiguos habitantes de México-Tenochtitlan poblaron estas tierras


mucho antes de que lo hicieran los soldados y frailes europeos, los mexicas
desarrollaron una cultura peculiar que no solía dejar sus testimonios escritos de
la misma forma en que lo hacemos ahora. La escritura antigua era diferente
pues en lugar de juntar letras para formar palabras o construir oraciones, la
representación simbólica estaba hecha a base de glifos de 3 características:
pictográficas (representaciones pictóricas con significados propios),
fonográficas (representación silábica a través de objetos cuyos nombres se
construyen con las mismas sílabas) e ideográficas (representación simbólica de
una cosa que representa una idea acerca de un objeto que pierde su significado
propio). Los íconos ideográficos son símbolos dotados de esencia.

La forma de escritura antigua además de ser un tesoro del arte gráfico


universal, es en sí una forma neurológica de alinear el pensamiento en tres
representaciones distintas, lo que permite desde un inicio entender al menos
tres diferentes niveles de entendimiento, que van desde la apreciación de
simples dibujos, hasta las ideas representadas como una cosa que permite la
construcción de oraciones a partir de la conjunción y acomodo de símbolos para
las representaciones de palabras cargadas de significado a través del proceso
abstracto del significante, lo que no sólo está permitiendo una lectura de
palabras sino que fomenta la libre asociación de significados.

Así que la exploración de los códices desde la lógica náhuatl resulta una
aventura que relaciona tres campos distintos: el sensorial, el neurológico y el
neurolingüístico.

En dicho sentido los vestigios pictóricos del México antiguo representados en


murales y papel amate, así como la representación de glifos en esculturas y
obras arquitectónicas son un conjunto de claves que se entrelazan para revelar
su mensaje, desde el ámbito de las sensaciones hasta la formación de nuevas
redes neurológicas que se estimulan a partir del logos1 nahua.

Al exponer los elementos mas significativos del idioma náhuatl, nos damos
cuenta de que la interpretación de sus narraciones fantásticas no deben ser
leídas sólo desde la primera impresión que la primera lectura arroja, ya que si
así lo hiciéramos, nos estaríamos quedando sólo con una imagen del ámbito
pictórico y sus representaciones de primer plano, carente de esencia que en
conjunto con la cosa representada se completa un dualismo que revela el
significado oculto de las imágenes y palabras. Así que en la exploración de
significados vamos encontrando una interdependencia entre manuscritos,
pinturas y lenguaje vivo imposibles de desligar.

Una vez dados los elementos que guiarán el hilo conductor en este análisis
de significados, entremos de lleno al mito nahua de la creación, que el Códice
Chimalpopoca narra en forma de manuscrito y encuentra una representación
gráfica en La Estela de los Soles, popularmente conocida como El Calendario
Azteca, una escultura tallada en piedra, repleta de símbolos ideográficos,
precisamente de la cultura mexica-tenochca, que ha sido nombrada a través de
los tiempos por sus descifradores como La Piedra Filosofal Azteka, pues es una
1
Logos proviene del verbo griego legein, que originariamente significaba hablar, decir, narrar, dar sentido,
recoger o reunir. Se traduce habitualmente como razón, aunque también significa discurso, verbo, palabra. En
cierta forma, significa razón discursiva que muestra su sentido a través de la palabra (Herder 1993).
llave para entender los códigos de su cosmogonía, metafísica, lógica, filosofía,
matemáticas, geometría, astronomía, etc. La Estela de los Soles es el legado
de una cultura antigua que aun palpita en el alma de México.

La narración nahua acerca del origen de la creación del universo, el


mundo y la humanidad, también llamada La Leyenda de los Soles, narra que
cuatro fueron los hijos de Ometeotl (Dualidad Creadora, del náhuatl ome: dos y
Teotl: energía creativa), la pareja primigenia que engendró al universo. De los
cuatro hermanos uno nació rojo, otro negro, uno blanco y el más pequeño azul.
Permanecieron siglos en reposo, en silencio y meditando lo que habría de
suceder. Entonces unieron su palabra y su pensamiento, se pusieron de
acuerdo en como debería de ordenarse el universo. En su primer intento de
creación solar, el hermano blanco llamado Ketzalkoatl (La Serpiente Preciosa,
del náhuatl Ketzalli: hermoso y koatl: serpiente), con su poder dador de vida,
hizo un medio sol que poco alumbraba, después entre los cuatro crearon a una
pareja, un hombre y una mujer: Zipaktonal y Oxomoco, de quienes nació una
descendencia que pobló la primera era cosmogónica, entonces les fue
asignada una misión, la de ser creativos como el Teotl (la energía cósmica
ordenadora del funcionamiento del universo nahua) y así cultivar la semilla de
la cultura del saber y del movimiento constante. Entonces el hermano negro
llamado Tezkatlipoka (El Humear del Espejo, del náhuatl, tezkatl: espejo, i:
posesivo, popoca: humear), se unió a su hermano blanco, para formar un sol
más brillante, al cual se le llamó el Sol del Jaguar.

Los primeros habitantes se reprodujeron y dispersaron, pero fueron


olvidando e ignorando la misión dada por sus progenitores, lo vástagos
olvidaron su origen. Comenzaron por adorarse a si mismos, a despilfarrar su
energía en banalidades, diversiones y pasiones; guiados por los sentidos,
esclavos de aquella oscuridad que no les permitió crecer más allá de la
bestialidad y la vanidad. Los cuatro hermanos comenzaron a pelear entre ellos,
discutiendo su destino, que se decidía entre la libertad y el castigo. Pero con
las chispas de la lucha entre dos hermanos, el negro y el blanco, fueron
naciendo estrellas y planetas, una guerra florida, una guerra luminosa de
incesante creación y movimiento perpetuo había comenzado.

“En cada flor se manifiesta la creación del Teotl, la guerra florida es una
perpetua expansión creativa que está en todas partes, en el sol, las nubes, las
estrellas, en fin, en la plenitud del universo”. Así lo dijeron nuestros abuelos
aztecas que a su vez lo aprendieron de sus abuelos toltecas.

El hermano negro y el hermano blanco ya no pudieron seguir juntos siendo


un sol brillante, pues Tezkatlipoka exigía su propia adoración por parte de los
seres por él creados, en tanto que ketzalkoatl defendía la libertad de sus actos
y creencias, entonces la vanidad del negro, motivó al blanco a golpearlo,
cayendo precisamente en el mar, con su poder de crearse a sí mismo,
Tezkatlipoka se transformó en un jaguar gigante y nadó hasta la playa,
enfurecido por su derrota y hambriento de triunfo se arrojó sobré los hombres
y los devoró a todos, menos a siete que se refugiaron en la enorme gruta de
una montaña. Luego de su terrible hazaña se fue a meditar al espacio del
norte, el lugar más frío y oscuro del universo, el lugar del reposo eterno,
después de muchos siglos de estar ahí se transformó en la constelación del
jaguar (mejor conocida como la Osa Mayor), por eso a la primer era
cosmogónica se le llama el Sol del Jaguar, de la cual casi nada se sabe,
permanece en la oscuridad de nuestra memoria, que aquí se recuerde es ya
el vestigio de su existencia, a pesar de que tal vez nunca nos demos cuenta y
muramos negándolo. Así contaron los toltecas las enseñanzas de sus abuelos
teotihuacanos.

Conocer el mito del Sol del Jaguar es primordial para entender el logos
nahua, que originariamente significaba hablar, decir, narrar, dar sentido,
recoger o reunir. Sólo que para esto es necesario tomar en cuenta que dicho
mito narra de forma fantástica, las imágenes de seres con poderes
sobrehumanos poniéndose de acuerdo en como debía ser la creación del
universo,2 tal consenso determinó la estructura social nahua, pues en sus
formas de organización siempre se privilegió el acuerdo para la toma de
decisiones y de hecho hasta hoy se siguen realizando consejos integrados por
capitanes y generales de linaje nahua, dicha instancia para la toma de
acuerdos es conocida como Tlahtokan (lugar de la palabra, del náhuatl
tlahtolli: palabra y kan: lugar).

Para concluir con este primer tema y el estudio del mito del Sol del Jaguar,
quiero resaltar lo que corresponde a la guerra florida y de esta forma nos
vamos introduciendo al segundo tema de este estudio, pues son las chispas
que se desprenden de la guerra creativa, realizada entre el hermano negro y
el blanco, lo que fue dando origen a nuevas estrellas y planetas. En este
sentido la guerra, como manifestación de expresión creativa se convirtió en un
ritual que de facto estaba conmemorando el mito de la creación y la lucha
eterna entre los opuestos, la comprensión del antagonismo natural y eterno
entre el negro y el blanco, es parte fundamental para entender el equilibrio, no
como una simple y mundialmente conocida lucha entre opuestos (blanco-
negro, frío-caliente, amor-odio, bien-mal, dios-demonio, etc), sino como una
guerra sagrada gestada en lo más autóctono del pensamiento nahua.

2. Tezkatlipoka aliado del Guerrero Jaguar.

Solo visualicemos por un momento una época en la que los hombres no


habían desarrollado el habla, un tiempo de silencio en el que el ser humano era
vulnerable ante las condiciones de su entorno, en contraste con el jaguar que
entonces era el lord de la selva, el guardián de sus propios dominios altamente
difíciles de traspasar. Una época en la que se ponía la vida en juego, sólo por

2
Este mito nahua nos esclarece una concepción distinta acerca de la creación del universo, pues establece
una diferencia contundente con las cosmovisiones patriarcales que se gestaron en occidente, en tanto que
los mitos de la creación (de Génesis) asiático-europeos se distinguen porque la decisión de la creación del
universo y del hombre es unilateral por parte de un Dios Padre Todo Poderoso. En contraste con el
consenso que determinó la creación del cosmos (el orden) nahua. No podemos asegurar en ninguno de los
dos casos antes expuestos que alguno de ellos esté equivocado o sea carente de lógica, mientras que el otro
sea el verdadero. La veracidad de los mitos no nos importa ahora, lo que es trascendente para este estudio,
es que ambos determinaron el pensamiento propio de cada una de sus culturas. El resultado de
contrastarlos nos permite distinguir en el mito del Génesis, el inicio de la mentalidad imperialista que ya
determinó la historia de la humanidad.
atreverse a cruzar los límites fronterizos que entonces delimitaban la selva,
evidentemente impuestos por la fuerza hegemónica del jaguar.

La contemplación del fascinante felino fue desde la época ol-mecatl una


práctica que no dejó de hacerse hasta el esplendor mexihka, todas las grandes
metrópolis del pasado representan alguna imagen del majestuoso jaguar, ya
sea como protector, gobernante, guerrero o sacerdote. Para nuestros
antepasados el jaguar no era un animal inferior al hombre, por el contrario era
el anciano de la selva, un maestro con un gran conocimiento acerca de lo
oculto. Debido a su aguda astucia, contundencia letal y fuerza sobrehumana,
era el señor de las selvas (que hasta los hombres mismos temían), poseedor de
un sofisticado arsenal de uñas y dientes, acompañado de prodigiosas
habilidades de cacería, fue un ser superior en su propio territorio, que de facto
dominó por encima del hombre durante siglos la selva mesoamericana. El
dominio del jaguar impuso un orden cosmogónico, por tal motivo fue digno del
asombro, del miedo y del respeto de aquellos, quienes pasado el tiempo del
imperio del jaguar, construyeron majestuosas ciudades en el México antiguo,
tales como Teotihuakan, Tula, Tenochtitlan y la gran maravilla universal:
Chichen Itza; siempre inspirados en el antiguo orden del Señor Jaguar.

Al contemplar las aptitudes del felino fueron conociendo sus hábitos, su


costumbres, sus tácticas, estrategias y hasta su respiración en el momento de
su ataque letal, esto permitió a los líderes militares de la época, ir
desentrañando los más profundos secretos que el jaguar guarda, observaron su
comportamiento, los hombres se habían sometido ante su hegemonía
predadora y nunca olvidaron los tiempos del soberano absoluto dentro de su
propia selva por merecimiento histórico. La mística (del griego mystiké:
misterioso, secreto) del jaguar inspiró a los líderes de las tribus a querer
imitarle, así intentaron evocar su fuerza para liderar pueblos y grandes
regiones, tal como el jaguar lo hizo alguna vez en su propio reino. Al descubrir
y estrechar el vínculo entre el guerrero y el felino se revelaron los secretos
ocultos que inspiraron la fundación del linaje de los guerreros jaguar, hombres-
felino que intentaban desarrollar la agilidad, la velocidad, la cautela, la visión
nocturna, la contundencia, etcétera, propias del predador de la selva.
Ciertamente ni la anatomía ni la genética del hombre y del jaguar no son
compatibles, así que los guerreros, de tanto observar su comportamiento
durante el acecho y la cacería, adaptaron sus formas a los intereses humanos,
Los guerreros jaguar se convirtieron en el servicio de inteligencia más eficiente
del ejército tenochca, aun dentro del campo de batalla eran seres prodigiosos,
por su eficiencia y capacidad de respuesta ante los cambios tácticos del
combate, además de su alta eficiencia como espías durante incursiones
nocturnas, les mereció las más altas dignidades de su orden en multiples
victorias. La importancia de los hombres-jaguar dentro del ejército
teotihuacano, tolteka, itza y mexihka los colocó en un lugar glorioso en los
anales de los grandes militares de la historia universal, a la par de los Dragones
del Ejército Ingles o los Samuráis del ejército medieval japonés.

Es importante dejar claro que la mística de la orden de los guerreros jaguar


encontró en el acecho un antecedente que los conectó con un conocimiento
mucho más profundo, pues la esencia del jaguar los remitió a la oscuridad de sí
mismos, al enfrentamiento con Yayauhki Tezkatlipoka (El Tezkatlipoka Oscuro,
el hermano negro) pues la metafísica nahua nos revela que el jaguar animal es
sólo una encarnación de la sustancia cósmica de él. El secreto del jaguar es su
conexión con el inconsciente, él es la representación de lo que se sospecha,
que es oscuro, desconocido y oculto. Es entonces que el acecho se convierte
en el método y guía para explorar lo incógnito de nuestra mente, tal y como lo
hace el jaguar en la oscuridad de la selva. La metáfora consiste en acechar a
la presa del conocimiento interno, de nuestra propia psique y la cacería es
realmente su revelación a la conciencia. Una auténtica introspección que nos
acerca a nuestro propio entendimiento. Yayauhki Tezkatlipoka (el hermano
negro) es representado en los códices por un espejo negro de obsidiana, según
la ideografía nahua, la obsidiana es la oscuridad (por su color azabache), la
memoria (por haberse cristalizado después de haber sido expulsado en forma
de magma desde el centro de fuego del planeta tierra) y la antimateria (por
semejar un hoyo negro en el universo). El espejo de obsidiana es la reflexión,
la introspección que deriva en el autoconocimiento de lo oculto, de lo que se
sospecha, que existe sólo en el interior y lo más profundo de nuestro propio
recuerdo. La obsidiana como pictografía, ideográficamente es sentirse en el
umbral de un hoyo negro en el universo, es decir que en esencia es más bien
la sensación que provoca la visualización de uno mismo entrando en una
experiencia con lo más oscuro de lo desconocido. Tómalo en serio, por un
momento dale toda la importancia a la sensación de asomarte a un precipicio,
siente su fuerza de gravedad, visualízate ahora mismo cayendo en el más
oscuro vacío, en un profundo hoyo negro como hay tantos en el universo,
imagina una inmensa cueva de antimateria y tu, cayendo en la eternidad,
pudieras proyectar cualquier realidad, por supuesto inexistente para un otro,
pues el espejo refleja imágenes de un escenario distinto, en donde el otro no
existe. Finalmente desintegrados por viajar a grandes velocidades a través de
la cueva eterna, nuestra corta vida no nos permitiría saber si lo que hicimos
todo el tiempo fue realmente caer o elevarnos.

3. El Teokalli de la Guerra Sagrada.

Al ir desentrañando los significados metafóricos del idioma náhuatl, nos


vamos reconciliando con nuestra cultura autóctona. Al ir admitiendo que la
legítima victoria en la guerra sagrada, la guerra ritual, es el equilibrio que se
deriva de la lucha entre los opuestos.3 El Teokalli (del náhuatl teotl: energía
creadora, ordenadora, cósmica y kalli: casa) es el templo, en el entendido de
ser una construcción arquitectónica de dimensiones sagradas en donde los
sacerdotes oficiaban ceremonias dedicadas a conservar el equilibrio en
conjunto con las energías creadoras. En la sala mexica del Museo Nacional de
Antropología se expone una escultura que lleva por nombre El Teokalli de la
Guerra Sagrada, un vestigio tallado en piedra durante la época del esplendor
mexica-tenochka, que narra el momento cumbre en la construcción de nuestra
propia cultura, el momento de la fundación, el águila que se posa en el nopal y
el origen mítico de la palabra náhuatl Mexihko, antecedente etimológico del ya
castellanizado México.
3
En el Lejano Oriente se acuñó un ícono conocido como Ying-Yang, símbolo que representa el equilibrio entre los
opuestos, ya que siempre lo negativo tiene algo de positivo y lo positivo tiene algo de negativo.
El Teokalli de la Guerra Sagrada es una escultura hecha en piedra que en la
parte posterior tiene labrado el momento en el que el águila se posó en el
mítico nopal, para señalar el lugar preciso en el que se debía construir la gran
ciudad dedicada a Huitzilopochtli (el hermano más pequeño que nació de color
azul) y no nos olvidemos de que fue él quien habló a las 7 tribus aztecas para
que iniciaran un éxodo con el fin de encontrar la señal que anunciaba el lugar
exacto en donde debían construir su ciudad, la tierra prometida azteca.4

La iconografía del Teokalli de la Guerra Sagrada cuenta con elementos que


nos permiten desentrañar el significado de la guerra ritual, mejor conocida
como la guerra florida, un vestigio eminentemente autóctono de México que
ninguna otra cultura reprodujo en el mundo. La Xochiyaotl (del náhuatl Xochitl:
flor, Yaotl: enemistad o guerra) es un ejemplo absoluto del difrasismo nahua, ya
que la flor en el contexto mexica representa, la creatividad y el arte, por su
belleza sin igual en la naturaleza en cuanto a sus hermosos colores, delicadas
texturas, exquisitas fragancias, etc. En tanto que yaotl tiene dos connotaciones,
una de guerra y la otra de enemigo. En el primer caso se refiere a un choque
entre dos o más fuerzas materiales y la segunda apunta a una de las
advocaciones del Tezkatlipoka Oscuro, en la que Yaotl es el enemigo que
metaforiza nuestra propia guerra interna, pues según los mitos aztecas el
enemigo del hombre es el hombre mismo, el rival no se encuentra afuera, sino
adentro, que nos hace perder la elocuencia, nos engaña (esto se refiere a las
actitudes de celos, de envidia, de rencor, de miedo, etc.) que no nos permiten
el cabal desarrollo humano y el alumbramiento de la conciencia.

Desde la lógica nahua la guerra florida es la lucha interna entre los


opuestos, digamos entre nuestra parte bestial, animal, primitiva, viciosa e
irracional y de odio, en contra de nuestra parte virtuosa, caritativa, leal,
prudente, racional y de amor. Es decir que la lucha entre Tezkatlipoka (el
hermano negro) y Ketzalkoatl (el hermano blanco) no solo es una lucha mítica,
sino que día con día se revive en la cotidianeidad, la lucha eterna entre los
hermanos formadores del universo habita en nosotros, en nuestro interior, una
lucha por el amor y la unidad en contra del odio y la escisión, ya que al aceptar
nuestros vicios y carencias, así como nuestras virtudes y potencias, nos
adaptamos a lo que realmente somos, sin fragmentaciones de autoestima ni
trastornos de autoaceptación.

Para los mexicas-tenochcas la guerra sagrada era un rito que de hecho


encarnaba el mito de la polaridad del universo, precisamente la raíz que daba
identidad a la nación azteca era la noción del equilibrio como fundamento de
evolución y yo me atrevería a decir que hasta de desarrollo personal. Para los
toltecas esa cosmovisión de equilibrio entre las fuerzas antagónicas fue
nombrada como ometeotl, pero para los mexicas-tenochcas, que después de
260 años de éxodo habían acuñado una identidad colectiva que les permitió ir
desarrollando sus propios conceptos, ya que para los fundadores de México-
4
El éxodo azteca guarda una gran similitud con el mito hebreo en el que Javhé (el Padre Celestial) anuncia a Moisés que
debe guiar a su pueblo hacia la tierra prometida, liberando así a su pueblo del yugo egipcio. Huitzilopochtli es quien
encomienda el éxodo a los pueblos aztecas y Tenochtitlan es la tierra prometida, construida, por designio de un ser que
participó en la creación de la raza humana, tal y como lo hizo Javhé
Tenochtitlan, la idea del equilibrio tenía que ver con la naturaleza misma,
principalmente con las esencias elementales del fuego y el agua, lo que ellos
mismos llamaron Atl-Achinolli (del náhuatl atl: agua, chinolli: chamuscar,
quemar), El Agua Quemada, que de hecho, materialmente es algo inexistente,
así que es este ícono de la cultura mexica el mejor de los ejemplos para
demostrar la característica ideográfica de su escritura, pues sin recurrir a ella
es imposible entender el significado nahua de El Agua Quemada.

El agua es la representación de lo femenino, es la humedad, la noche y la


luna que rige los ciclos fértiles de la mujer, es la sensibilidad y la flexibilidad.
En tanto que el fuego es ícono de masculinidad, de calor solar, de fuerza y
rigidez que simultáneamente provee y protege.
El significado que dan los ancianos de la etnia nahua, que aun habita al sur de
la Ciudad de México, acerca de la ideografía del Atl-Achinolli es que la esencia
del equilibrio entre los opuestos es lo que genera la energía creativa y dadora
de vida. Hay que empezar por aceptar que no es tan fácil equilibrarnos cuando
llegado el momento, en plena lucha, el agua es muy débil para apagar un
incendio o la tormenta arrasa con todo y que no permite encender ni una
fogata. El Atl-Achinolli en su significado más oculto, según me contaron los
nahuas, es la representación íntima de la relación de pareja, el calor es el
varón mismo realizando su danza de seducción, en tanto que la mujer
seducida humecta y libera las aguas primordiales para servirlas en su cáliz
sagrado, esperando a la semilla seminal para comenzar la gestación de un
nuevo ser. El Atl-Achinolli es el punto de equilibrio en donde se fusionan el
fuego y el agua, el calor con la humedad, es el generador de una nueva forma
de existencia, en tanto que es energía creativa, dadora de vida, una idea a la
que los nahuas nombraron Ipalnemohuani.5 En este sentido es preciso
identificar que la representación de la palabra que sale del pico del águila
mítica, no es precisamente una serpiente, sino un Atl-Achinolli, es decir que el
mensaje del águila es el equilibrio cósmico y la creatividad que justifica El Agua
Quemada. Así que en el contexto lógico nahua mexica-tenochca, la guerra entre
los opuestos es sólo una lucha interna, el enemigo no existe en el afuera, las
imágenes son sólo proyecciones de nuestras propias interpretaciones, somos
solamente nuestro individual reflejo que miramos en el espejo de obsidiana,
que en términos nahuas es la representación ideográfica de Tezkatlipoka.

4.- Los Sacrificios a Huitzilopochtli.

El mito de Huitzilopochtli es altamente significativo para terminar de


entender la lógica nahua. Después de que la primera humanidad, creada por
los cuatro hijos de Ometeotl, fue devorada por Tezkatlipoka, cada uno de los
hermanos tuvo su propia oportunidad para crear a su propio pueblo, esto para
demostrarse entre hermanos que de verdad era posible crear a una humanidad
que cultivara la energía dadora de vida (Teotl Ipalnemohuani). Xipe-Totec (el
hermano rojo) fue el primero y engendró a los chichimecas, Tezkatlipoka (el
oscuro) dio vida a los teotihuacanos; por su parte Ketzalkoatl (el blanco) hasta

5
Ipalnemohuaní, significa literalmente Dador de Vida, Teotl Ipalnemohuani, es la energía Dadora de Vida, que se
manifiesta en cada acto creativo del ser humano, del equilibrio en la relación hombre-mujer como fundamento de todos
sus vínculos.
encarnó en un hombre llamado Ze Akatl, se tienen memorias de que fue un
gran sacerdote y sabio quien enseñó a los toltecas la escritura y la danza, a él
es a quien se le atribuye ser el arquitecto del templo de Kukulkan 6 en Chichen-
Itza,7 pero los tres finalmente fracasaron en su intento de gestar una
humanidad respetuosa de las leyes del cosmos, de preservar la creatividad
constante y el movimiento perpetuo, ya que en todos los casos los hombres
terminaron adorando la imagen de su propio espejo, enamorados de la fantasía
que alimenta su propio culto.

Entonces llegó el turno del más pequeño de los hermanos, el niño azul,
Huitzilopochtli y allá en su morada celestial decidió seguir el ejemplo de
Ketzalkoatl y se propuso crear una nueva humanidad que fuera creativa y
respetuosa del equilibrio. Así que resolvió ocupar el cuerpo de un guerrero.
Mientras tanto allá en el Cerro de Koatepec, Una mujer llamada Koatlikue
barría, cuando de pronto vio que unas plumas muy hermosas caían desde el
cielo, tenía que terminar su trabajo, así que las guardo debajo de su huipil y
entonces quedó embarazada, Koatlicue ya había tenido muchos hijos antes, los
400 surianos eran su descendencia, incluyendo a Koyolxauhki que también
había sido engendrada por ella. Con el paso del tiempo sus hijos terminaron
por darse cuenta de que su madre iba a parir un hijo que no era de su mismo
padre, lo que indignó muchísimo a Koyolxauhki y entonces comenzó un
complot entre sus hermanos en contra de su propia madre para asesinarla. El
preciso día en el que se llevaría acabo el parricidio, nació Huitzilopochtli, con
sus insignias guerreras, traía consigo un escudo y un bastón con forma de
serpiente de fuego, un arma muy sofisticada con la que aniquiló a uno por uno
a los surianos, así exterminó a todos y cada uno de los que intentaron asesinar
a su madre. Koyolxauhki era mucho más poderosa que sus hermanos así que
intentó enfrentar sola a Huitzilopochtli, pero él con su serpiente de fuego
empezó a dispararle rayos que rebotaron en el gran casco plateado de su
media hermana, al ver que no le hacía daño, entonces la arrojó al vacío y
golpeándose con las piedras del cerro en el que se encontraban luchando, se
fue desmembrando perdiendo así la vida y quedando sus cuatro extremidades
separadas de su cuerpo.

Después Huitzilopochtli buscó a los aztecas y les habló allá en Aztlan, les
encomendó una misión sagrada: la muerte en la guerra florida. Durante el
periodo de esplendor mexica, los guerreros celebraban en el Cerro de la Estrella
(y se sigue haciendo) su nacimiento en el día del solsticio de invierno. Para la
tradición oral nahua, la ideografía de Huitzilopochtli es una representación
solar, es de hecho el sol que marca el inicio del ciclo invernal. En cuanto a la
interpretación nahua del mito del nacimiento de Huitzilopochtli, los abuelos nos
transmiten sus conocimientos acerca de la lectura oculta, mismos que
básicamente se han adquirido por la tradición oral de sus propios progenitores.
Si Huitzilopochtli está representando al sol, Koyolxauhki es la luna, Koatlicue es
el planeta Tierra y los 400 surianos, son las innumerables estrellas. Una vez
más vamos a revisar el mito del nacimiento de Huitzilopochtli interpretándolo
con ayuda de esta nueva información. Parados en el Cerro de la Estrella
6
Kukulkan en maya significa serpiente emplumada que en la pictografía itza para representa a Ketzalkoatl.
7
Según el mito, Ketzalkoatl se hizo hombre y nació en la tierra para guiar a su pueblo, su madre se llamó Chimalma,
una sacerdotisa que lo concibió y lo engendró siendo virgen, tal como sucedió con el mito bíblico de María y Jesús.
precisamente el día del solsticio de invierno, justo antes de que salga el sol
podemos ver el horizonte como si fueran las entrañas de la madre tierra
Koatlikue, la luz del amanecer comienza a opacar a las innumerables estrellas,
una por una hasta que no se pueden ver más. La luna no desaparece con la luz
del sol, sin embargo con su movimiento alrededor de la tierra parece que se va
desintegrando, se va desmembrando, desde que es luna llena va perdiendo su
forma, se va desvaneciendo, hasta desaparecer cuando ya es luna nueva. Las
cuatro extremidades son las cuatro fases de la luna, que desde la tierra parece
que se va desmembrando cada noche.

Los propios mitos nahuas tienen ya sus interpretaciones por quienes los han
conservado vivos durante siglos, así que me parece inútil querer darles una
nueva interpretación si ya tienen una, hecha precisamente por aquellos que
creen en ellos y que son parte de su vida cotidiana y organización social.

Así que resulta primordial saber cual es la interpretación que los abuelos
nahuas dan a la práctica de sacrificios humanos, porque lo que aparece en los
códices pudiera entonces ser una representación ideográfica de la cual no
tengamos elementos en nuestra cultura contemporánea que nos permitan
significar. ¿Cuál es entonces el significado nahua, oculto y metafísico, de los
sacrificios humanos? Para empezar a contestar transcribiré una cita de Fray
Bartolomé de las Casas en su Historia de Indias con respecto al tema,
importante por ser una fuente colonial de primera mano que nos servirá de
introducción a la respuesta.

“Esto de sacrificar hombres y comerlos, como dice Gómara, yo creo que no es verdad,
porque siempre oí que en aquel reino ni hubo sacrificios de hombres, ni se supo qué cosa era
comer carne humana, y decirlo Gómara, como ni lo vido ni lo oyó sino de boa de Cortés , su
amo y que le daba de comer, tiene poca autoridad como sea en su favor y en excusa de sus
maldades; sino que esto es lenguaje de los españoles y de los que escriben sus horribles
hazañas, infamar todas estas universas naciones para escusar las violencias, crueldades, robos
y matanzas que les han hecho, y cada día y hoy les hacen”.

La respuesta fue que nuestros ancestros nunca realizaron ningún tipo de


sacrificio humano que involucrara sacar corazones para ofrendarlo a los dioses,
eso es una mentira, una calumnia histórica al alma nahua de México, ya que
según la visión de nuestros antepasados Huitzilopochtli representa la voluntad,
la metáfora del sol de invierno es el nacimiento de la voluntad, el sacrificio es
un sacro-oficio, es una ofrenda en pos de un objetivo, es el esfuerzo que nos
permite romper con nuestros propios límites. El cuchillo de sacrificio es un
pedernal, símbolo de luz que representa la lengua y la palabra que abre
corazones para entregar su alma a la guerra sagrada, Huitzilopochtli fue quien
dejó cojo a Tezkatlipoka, es la metáfora de la voluntad venciendo al vicio. En
otras palabras, la voluntad es la que genera la fuerza para romper con la
imagen que se refleja en mi propio espejo, es aquello que me permite vencer la
oscuridad del vicio, simplemente querer hacerlo, tener voluntad de lograrlo. El
significado nahua de los sacrificios a Huitzilopochtli, no es más es el esfuerzo
que cultiva la fuerza de voluntad.

5. Significados en la poesía de la muerte.


Ya para cerrar este análisis, diré que muchos de los grandes guerreros y
gobernantes de la antigüedad también fueron poetas y forjadores de cantos,
así que somos afortunados en contar con abundantes vestigios poéticos que
reflejan el pensamiento del posclásico. Para los guerreros mexicas la guerra
era un ritual, una actividad sagrada, la muerte en batalla era la forma más
digna de morir. Lo mejor que le podía pasar a un hombre era convertirse en
guerrero y lo mejor que le podía pasar a un guerrero era morir en combate. La
muerte al filo de obsidiana fue la muerte ideal entre los mexicas-tenochcas.
El guerrero se asumía muerto antes de entrar al combate, ya que si perdiera la
vida en el campo de batalla su alma habitaría por siempre en la casa del sol8,
la pregunta obligada es ¿fue el ideal máximo azteca de morir en la guerra lo
que les permitió a los invasores europeos sacar absoluta ventaja para cometer
su gran genocidio, para dominar y hacer desaparecer los rastros de nuestra
ciencia antigua?

Para ilustrar la idea de una muerte ritual trascribiré un poema de la época


del esplendor mexica-tenochca, la obra es de Nezahualcoyotl, el celebre poeta
guerrero.

ESMERALDAS, TURQUESAS.

“Esmeraldas
turquesas,
son tu greda y tu pluma
¡oh por quien todo vive!

Se sienten felices
los príncipes,
con florida muerte a filo de obsidiana,
con la muerte en la guerra”9.

Este poema es una muestra autóctona de la profundidad del


pensamiento mexihka con respecto a la muerte ideal: “la muerte a filo de
obsidiana”, en un contexto en el que las esmeraldas y las turquesas eran
piedras preciosas que debían ser portadas como rigurosas insignias,
únicamente por aquellos nobles que se habían probado en el campo de
batalla y habían resultado victoriosos, no solo eso, sino que después de
haber ganado, el líder debía actuar como un hombre sabio y justo con su
pueblo, tal y como lo fue el señor Nezahualkoyotl a quien se le ha
considerado por sus logros, como gran guerrero y estadista, un ejemplo en
la historia que encarnó al rey filósofo de La República escrita por Platón.
(Espíndola, 2005)

La greda y la pluma en si se refieren a la metáfora que simboliza la


ofrenda, la greda es la tierra fina, suave que representa nuestro origen
planetario y punto de partida, en tanto que la pluma es manifestación de
8
Para el pueblo mexica-tenochca la oportunidad de fundir su alma con el sol, era
literalmente habitar en la casa de Huitzilopochtli, algo así como alcanzar el nirvana
azteka.
9
Ms. Romances de los señores de la Nueva España f42, trad. Garibay, Poesía náhuatl, t. I, num.60 p.101.
belleza, colorido y emblema natural del viento, pues son propias de las
aves, de hecho lo que les permite volar, pero el simbolismo de la pluma es
pneuma o spiritus, es la representación del soplo de vida. ¿y para quien
son esas ofrendas? Para Ipalnemohuani, que se traduce del nahúatl como:
Quien da la vida, que de hecho es por quien todo vive. Ipalnemohuani es
una de las manifestaciones de Ometeotl, la energía dual creadora
(Espíndola, 2005). Así el poema inicia con una ofrenda a la energía dadora
de vida, es una forma de respeto con los mejores ofrecimientos, en primer
término a la vida misma. En este sentido aunque el poema continuará con
reflexiones acerca de la muerte, no deja de lado la sensibilidad ante la
vida que le merece un respeto y una ofrenda de piedras preciosas que
ofrece el propio príncipe.

La segunda parte del poema inicia con dos atributos del propio ser
humano: el sentir y la felicidad; la primera se refiere a lo que se percibe
con el corazón, ya que para los mexicas, la mente no sólo radicaba en el
cerebro, también en el corazón y en el hígado. Pero lo que siente el
corazón es lo único que el mexica-tolteca adopta en si mismo como
verdadero. La felicidad por su parte es el máximo bien al que puede
aspirar el hombre, en este sentido la felicidad se siente y el corazón brilla,
cuando se ilumina con las navajas de obsidiana o cuchillos de pedernal.

Con florida muerte al filo de obsidiana. La muerte florida es la metáfora


de una muerte ideal, adornada, anhelada, sutil y la causa de la felicidad de
los grandes señores (los príncipes), pues es la muerte en la guerra lo
mejor que puede pasarle a un ser humano, al filo de obsidiana, en la
guerra florida. Desde esta perspectiva podemos entender porque los
europeos pudieron vencer a los aztecas, pues si para los nuestros la
muerte en la guerra era lo mejor que podía sucederles y en contraparte los
españoles llegaron a cometer genocidio, ambas culturas se encontraron
para enviar a los guerreros águilas y jaguares a la mansión del silencio, en
donde viajan las navajas de obsidiana, con la muerte de los guerreros en
combate.