Você está na página 1de 22

“LA EUROPA DE LOS CUENTOS…”

Con esta actividad celebraremos el Día de la Unión Europea, a través


de la lectura de 6 cuentos tradicionales.

Antes de empezar la lectura de los cuentos, cabe decir que algunos


de ellos se pueden situar en la tradición cultural de cualquier país de
Europa, ya que se han transmitido oralmente durante generaciones.

Los cuentos pueden leerse en la media hora de lectura diaria. En


Educación Infantil, serán las tutoras las que les lean los cuentos a sus
alumn@s.

En algunos casos, tenéis varios cuentos/versiones donde elegir el que os


parezca más adecuado a vuestros alumn@s. El trabajo se reparte de la
siguiente manera:

Educación Infantil: Escuchan cuentos (tutor/as).


1º de Primaria : España .
El cuento de la Lechera (dos versiones – Esopo y Félix María
de Samaniego)
2º de Primaria: Italia
Pinocho.
3º de Primaria: Turquía
El conejo y el lobo.
La calabaza y las nueces.
El olor de la sopa y el sonido del dinero.
4º de Primaria: Bulgaria
El Hombre Santo y el Jefe de los ladrones.
El palomo desplumado
Porqué Marzo tiene 31 días.
5º de Primaria: Rumania
El leñador desagradecido
El Gallo Kirico.
6º de Primaria: Polonia
La leyenda del dragón Wawel
Muchas gracias.
Tatiana Pérez Anaya
Profesora de Interculturalidad.
EN LA EUROPA DE LOS
CUENTOS…
ESPAÑA

LA LECHERA
FELIX MARIA DE SAMANIEGO. (1745-1801)

Llevaba en la cabeza sacaré de él sin duda buen dinero;


una Lechera el cántaro al mercado compraré de contado
con aquella presteza, una robusta vaca y un ternero,
aquel aire sencillo, aquel agrado, que salte y corra toda la campaña,
que va diciendo a todo el que lo hasta el monte cercano a la
advierte cabaña.»
«¡Yo sí que estoy contenta con mi Con este pensamiento
suerte!» enajenada, brinca de manera
Porque no apetecía que a su salto violento
más compañía que su pensamiento, el cántaro cayó. ¡Pobre Lechera!
que alegre la ofrecía ¡Qué compasión! Adiós leche,
inocentes ideas de contento, dinero,
marchaba sola la feliz Lechera, huevos, pollos, lechón, vaca y
y decía entre sí de esta manera: ternero.
«Esta leche vendida, ¡Oh loca fantasía!
en limpio me dará tanto dinero, ¡Qué palacios fabricas en el viento!
y con esta partida Modera tu alegría,
un canasto de huevos comprar no sea que saltando de contento,
quiero, al contemplar dichosa tu mudanza,
para sacar cien pollos, que al estío quiebre su cantarillo la esperanza.
me rodeen cantando el pío, Pío. No seas ambiciosa
Del importe logrado de mejor o más próspera fortuna,
de tanto pollo mercaré un cochino; que vivirás ansiosa
con bellota, salvado, sin que pueda saciarte cosa alguna.
berza, castaña engordará sin tino, No anheles impaciente el bien
tanto, que puede ser que yo futuro;
consiga mira que ni el presente está
ver cómo se le arrastra la barriga. seguro.
Llevarélo al mercado,
En la Europa de los cuentos…
ESPAÑA
El cuento de la lechera (Esopo . s. VI ac)

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y


caminaba hacia su casa soñando despierta. "Como esta leche es muy buena",
se decía, "dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta
en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado.
Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la
granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando
empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me
compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo
en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de
envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del
molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que
sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al
principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: "¡así! "

La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el


cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera
se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin
nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a
soñar.

No anheles impaciente el bien futuro. Mira que ni el presente está seguro.


EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
ITALIA
Pinocho
En una vieja carpintería, Geppetto, un señor amable y simpático, terminaba
más un día de trabajo dando los últimos retoques de pintura a un muñeco de
madera que había construído este día. Al mirarlo, pensó: ¡qué bonito me ha
quedado! Y como el muñeco había sido hecho de madera de pino, Geppetto
decidió llamarlo Pinocho.

Aquella noche, Geppeto se fue a dormir deseando que su muñeco fuese un


niño de verdad. Siempre había deseado tener un hijo. Y al encontrarse
profundamente dormido, llegó un hada buena y viendo a Pinocho tan bonito,
quiso premiar al buen carpintero, dando, con su varita mágica, vida al
muñeco.

Al día siguiente, cuando se despertó, Geppetto no daba crédito a sus ojos.


Pinocho se movía, caminaba, se reía y hablaba como un niño de verdad, para
alegría del viejo carpintero. Feliz y muy satisfecho, Geppeto mandó a
Pinocho a la escuela. Quería que fuese un niño muy listo y que aprendiera
muchas cosas. Le acompañó su amigo Pepito Grillo, el consejero que le había
dado el hada buena.

Pero, en el camino del colegio, Pinocho se hizo amigo de dos niños muy malos,
siguiendo sus travesuras, e ignorando los consejos del grillito. En lugar de ir
a la escuela, Pinocho decidió seguir a sus nuevos amigos, buscando aventuras
no muy buenas. Al ver esta situación, el hada buena le puso un hechizo.

Por no ir a la escuela, le puso dos orejas de burro, y por portarse mal, cada
vez que decía una mentira, se le crecía la nariz poniéndose colorada. Pinocho
acabó reconociendo que no estaba siendo bueno, y arrepentido decidió
buscar a Geppetto. Supo entonces que Geppeto, al salir en su busca por el
mar, había sido tragado por una enorme ballena.

Pinocho, con la ayuda del grillito, se fue a la mar para rescatar al pobre
viejecito. Cuando Pinocho estuvo frente a la ballena le pidió que le
devolviese a su papá, pero la ballena abrió muy grande su boca y se lo tragó
también a él. Dentro de la tripa de la ballena, Geppetto y Pinocho se
reencontraron. Y se pusieran a pensar cómo salir de allí. Y gracias a Pepito
Grillo encontraron una salida. Hicieron una fogata. El fuego hizo estornudar
a la enorme ballena, y la balsa salió volando con sus tres tripulantes. Todos
se encontraban salvados.

Pinocho volvió a casa y al colegio, y a partir de ese día siempre se ha


comportado bien. Y en recompensa de su bondad el hada buena lo convirtió
en un niño de carne y hueso, y fueron muy felices por muchos y muchos años.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.


EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
TURQUIA
NASREDDIN HODJA

Nasreddin Hodja es el pillo más conocido de Turquía (y quizá de todo el


Islam). Su legendario genio y astucia estuvieron basados posiblemente en
las hazañas y palabras de un imán nacido en 1208 en la ciudad de Horto. En
1237 se mudó a Aksehir, donde murió en el año 1284.Se le atribuyen más de
350 anécdotas a Hodja, como más comúnmente se le conoce. Hodja es un
apelativo que significa maestro e erudito.

Las calabazas y las nueces.

Nasreddin Hodja estaba tumbado a la sombra de un centenario nogal. Su


cuerpo descansaba , pero no así su mente, como corresponde a un imán.
Mirando el poderoso árbol, consideraba la grandeza y sabiduría de Allah.

“¡Allah es sabio, Allah es grande!”, dijo Nasreddin, “ ¿pero es en verdad


sabio que un árbol tan grande haya sido creado sólo para criar nueces como
fruto?. Fijáos en el tronco recio y las ramas robustas. Fácilmente podrían
soportar el peso de las calabazas que crecen de ramas frágiles, ramas que
no pueden con el peso del fruto que dan. ¿No deberían crecer las calabazas
en este árbol tan robusto, y las nueces en las débiles plantas de las
calabazas?”

En estos pensamientos, Nasreddin se quedó dormido, hasta que lo despertó


una nuez que cayó del nogal, golpeándole la cabeza. “Alabado sea Allah”,
exclamó viendo lo que había pasado. “Si el mundo hubiera sido creado de
acuerdo a mi mínúscula sabiduría, habría sido una calabaza lo que habría
caído del árbol y me hubiera golpeado la cabeza.¡ Sin duda me hubiera
matado! ¡Allah es grande! ¡Allah es bueno! ¡Allah es sabio!

Y nunca más Nasreddin cuestionó la sabiduría de Allah.


EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
TURQUIA

NASREDDIN HODJA

Nasreddin Hodja es el pillo más conocido de Turquía (y quizá de todo el Islam). Su


legendario genio y astucia estuvieron basados posiblemente en las hazañas y palabras de
un imán nacido en 1208 en la ciudad de Horto. En 1237 se mudó a Aksehir, donde
murió en el año 1284.Se le atribuyen más de 350 anécdotas a Hodja, como más
comúnmente se le conoce. Hodja es un apelativo que significa maestro e erudito.

El olor de la sopa y el sonido del dinero.

A un mendigo le dieron un pedazo de pan, pero nada para poner en él. Deseando
conseguir algo para acompañarlo fue a una posada cercana a pedir una limosna.
El posadero lo echó de allí sin darle nada, pero él atisbó una gran olla de sopa
cocinándose sobre el fuego. Así, se acercó sigilosamente a la cocina y puso el trozo
de pan sobre la humeante olla, esperando capturar un poco de sabor del olor que
desprendía. De repente, el posadero lo descubrió, lo cogíó del brazo y lo acusó de
robarle la sopa.

“¡No he cogido nada de sopa!”, dijo el mendigo. “Sólo la estaba oliendo”.


“Entonces deberás pagar por su aroma”, le contestó el posadero. El pobre mendigo
no tenía dinero, así que el posadero lo llevó ante el cadí.

En ese tiempo Nasreddin Hodja actuaba como cadí de la zona. Escuchó con
atención las quejas del posadero y la explicación del mendigo, y habló:
“¿Así que tú demandas el pago por el olor de tu sopa?, resumió Nasreddin, cuando
terminaron de hablar.
“Sí”, insistió el posadero.
“Entonces, yo mismo te pagaré”, dijo Nasreddin. “Te pagaré por el olor de tu sopa
con el sonido del dinero”
Y diciendo esto, sacó dos monedas de su bolsillo y las arrojó al suelo fuertemente,
las puso de nuevo en su bolsillo y mandó al mendigo y al posadero cada uno por su
lado.
EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
Bulgaria

EL HOMBRE SANTO Y EL JEFE DE LOS LADRONES.

Un hombre santo vivía en lo alto de la montaña. Gente de todos sitios venían


a él a pedirle consejo, confesar sus pecados o a pedirle que rogara por ellos,
ya que sus oraciones se oían por todas partes, y se creía que incluso a veces
Dios escuchaba lo que este hombre santo decía.
Una banda de ladrones oyó hablar de este hombre santo y esperaba al pie
de la montaña para robar a los ricos sus tesoros. La fortuna de los ladrones
mejoró gracias a la popularidad del hombre santo.

Entonces el jefe de los ladrones le dijo a sus cómplices: ¡Me siento


frustrado! ¡Llevamos años robando aquí a la gente y continúa viniendo. Estoy
seguro de que todo el mundo sabe que hay una banda de ladrones al pie de la
montaña y continúan viniendo a ver al hombre santo! Hemos acumulado
riquezas y tesoros pero todavía no hemos visto al Hombre Santo, a quien
todo el mundo valora más que al dinero. Yo mismo iré a ver a este hombre
para descubrir si es tan sabio como dicen”
ASÍ, EL Jefe de los ladrones fue al Hombre Santo, diciéndole quien era y
pidiendo que le enseñara su sabiduría. El Hombre Santo aceptó al criminal
como estudiante y así comenzó su andadura hacia el conocimiento y la
sabiduría.

Pasado algún tiempo, el Jefe de los Ladrones le dijo al Hombre Santo:


“Gracias for todas tus palabras sabias y tu paciencia. Tus enseñanzas son
excepcionales. Pero por naturaleza soy una criatura suspicaz. Admiro tus
teorías, pero ¿son realmente ciertas?. Estoy ansioso de volver al mundo real
y comprobarlo de primera mano, pero no puedo abandonar mi banda de
ladrones. Ellos son gente común y se meterán en líos sin un líder que los
guíe, y no hay nadie en quién pueda confiar excepto tú. Estimado Maestro,
¿podrías liderar la banda mientras estoy fuera?
El hombre santo aceptó y el Jefe de los Ladrones partió en su nueva misión.

El hombre santo, se vistió como un ladrón y fue a la banda para asumir su


nuevo cargo. “Despreciables criminables”, les dijo a los ladrones. “¡Desde
ahora, no sólo robaremos a los ricos sino también a los pobres!. ¡ Y no sólo
les quitaremos su dinero sino que les haremos preguntas y actuaremos en
consecuencia!”.
Los bandidos aceptaron de mala gana las buenas reglas, porque, ¿qué puedes
esperar de robar a un hombre pobre?. Sin embargo, no discutieron con su
jefe, ya que era sabido por todos que arrancaba la cabeza de aquellos que se
oponían a sus órdenes.

Las nuevas instrucciones fueron las siguientes:

Una vez capturaban a los viajeros, les preguntaban si se habían enriquecido


de manera honesta o deshonesta. Si las víctimas contestaban que habían
adquirido su riqueza de forma honrada, los ladrones les quitaban su dinero y
los dejaban ir.
Pero si confesaban que habían ganado el dinero de modo deshonesto,
también les quitarían el dinero, pero además les golpearían y les enseñarían
como volver a ser ricos de nuevo pero esta vez honradamente.
Cuando cogieran a un viajero pobre, sólo golpearían al infeliz preguntándole
por qué no era rico y enseñándole a ser rico lo más rápido posible.

El Jefe de los Ladrones regresó de su viaje, habiendo visto que en verdad


las enseñanzas del Hombre Santo eran ciertas, y de nuevo asumió su cargo,
sin cambiar las nuevas normas que el sabio varón había establecido.

Si pasas por allí, ten cuidado. Si eres rico y honesto, que Dios te bendiga.
Pero si eres deshonesto o pobre, avisado estás de la paliza que te espera al
pie de la Montaña Sagrada.
En la Europa de los cuentos…
Bulgaria

HISTORIA DEL PALOMO DESPLUMADO

Un rey se paseaba con su séquito cuando se encontró con un pobre judío


lavando la ropa al que le dijo:
- “¿No son 7 más que 5?”
a lo que respondió el joven - “¿No son 32 más que 12?”.

Puso el rey cara de complacido y de nuevo preguntó:


- “¿Has tenido alguna vez fuego en tu casa?”.
- “Cinco he tenido ya y dos vienen de camino”, respondió.

Hizo el rey una tercera pregunta:


- “Si te mando uno de mis palomos ¿serás capaz de desplumarlo?””
Y el judío contestó: - “Hazlo y verás”.

Todo el séquito presenció la conversación y no dijo nada pero las caras


indicaban que no habían entendido nada. El rey se dirigió a su visir y le
preguntó: “¿Has entendido lo que he hablado con el joven judío?, y el visir
respondió “¿Cómo voy a hacerlo, si hablábais tan enigmático?”. Lo miró el rey
y le dijo: “Te nombré visir porque te pensaba más inteligente. Si en tres
días no eres capaz de explicarme la conversación serás destituido”.

El visir quedó asustado y no dejó de reunirse con amigos y sabios para


intentar descifrar el enigma, pero nadie lo sabía. Desesperado, acudió al
judío para intentar averiguar el significado del enigma. “Te lo diré si me das
mil monedas de oro”, le contestó. El visir no aceptó el trato y siguió
preguntando, pero no consiguió nada.

Unas horas antes de terminar el plazo tuvo que acudir de nuevo al judío con
las mil monedas. Entonces, éste le explicó la conversación:

“El rey me dijo que si durante los siete meses del verano no podía ganar
para los cinco de invierno. Y yo le respondí que mi dentadura, que son 32
dientes, es capaz de comer más de lo que gano en los 12 meses del año.”
“El rey me preguntó si se habían casado algunos de mis hijos, pues cada
boda deja el hogar como si hubiera sido arrasado por un fuego. Le dije que
cinco bodas y aún me quedaban dos hijos”.

“Finalmente, debo decirte que tú eres el palomo enviado por el rey y ya


sabrás decirle si te he desplumado”.
En la Europa de los cuentos…
Bulgaria

El sol y el Erizo

Hace mucho tiempo, el Sol decidió casarse, e invitó a todos los


animales a su boda. Al saber que el Sol deseaba invitarlos a
todos , el Erizo se escondió en un agujero, pues no le
apetecía nada ir de boda.

Cuando el Sol fue a casa del Erizo para transmitirle


personalmente la invitación, no lo pudo encontrar por ninguna
parte. Los vecinos dijeron al Erizo que estaba invitado a la
boda, y lo pusieron en una situación difícil.
El Erizo hizo cuanto pudo para rehuir el compromiso, y se
inventó toda clase de excusas, pero pronto se dio cuenta de que es
imposible decirle que no al rey de la vida , así que se unió al resto de
los animales y se fue a la celebración .

Cuando se dirigían al palacio del Sol los animales estaban llenos de


entusiasmo. Todos menos el erizo , que se mantuvo callado durante todo
el camino. Una vez en el palacio del Sol los animales se sentaron
cómodamente a la mesa y comenzaron a comer y beber , de modo que ,
al poco rato , todos estaban muy contentos . Todos menos el Erizo que,
sentado en un rincón , se dedicaba a roer una piedra que había traído.
Al poco rato , el león , rey de los animales, soltó un estremecedor
rugido, y todos los animales callaron, muy asustados.

Sólo el erizo no se asustó y, sentado en su rincón, continuó royendo la


piedra. Pasado un rato, el Sol se presentaba ante sus invitados. Muy
contento recorrió el lugar y animó a todos a comer y beber. Sin
embargo cuando llegó al Erizo, el Sol vio que no sólo no estaba
disfrutando de la fiesta, sino que además se dedicaba a roer una
piedra.

·Erizo, ¿qué haces?.Deja ya esa piedra .

·No me pasa nada, pero prefiero roer de vez en cuando esta piedra
porque hay algo que no puedo quitarme de la cabeza .. Verás, se me ha
ocurrido que, aunque hasta el momento eres el único sol , ya hace
bastante calor. Sin embargo, ahora vas a casarte y sin duda querrás
tener hijos.¿Qué sucederá si nacen más soles?. Hará tanto calor que
todas las plantas se secarán, y la tierra se convertirá en un desierto.
¿Qué comeremos entonces? .Más vale que nos acostumbremos ya a
comer piedras, para que más tarde, cuando sobre la tierra no queden
más que piedras, éstas no nos sepan tan mal.

Al oir aquello el Sol se quedó muy pensativo y se fue a la habitación.

Allí estaba sentado en una silla, ensimismado, con la cabeza apoyada en


el pecho. Al cabo de un rato salió el Sol con aire triste y pensativo y
se dirigió a los que estaban invitados y les dijo:

· Amigos, mucho me temo que tendréis que volver a casa . He decidido


no casarme. Pienso que es lo mejor para todos.

Y este es el motivo por el que, hoy día, en el cielo no hay más que un
sol.

Al verse privados de su diversión, los animales se enfurecieron y se


abalanzaron sobre el Erizo con la intención de pegarle .

Pero él se ocultó a tiempo, y sólo se atrevió a salir mucho más tarde,


cuando todos se hubieron marchado.

Este cuento ha llegado a su fin, esperamos que os haya gustado.


EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
BULGARIA

POR QUÉ MARZO TIENE 31 DÍAS.


En Bulgaria, el primero de marzo, marca el comienzo de la primavera. El mes
de marzo se personifica como Baba Marta (la abuela Marzo), una anciana
cuyo impredecible temperamento se refleja en el cambiante tiempo de
Marzo. Ella siempre está discutiendo con su hermano, el Pequeño Sechko
(Febrero), a quien le gusta un poco empinar el codo.

Hace mucho tiempo, Marzo sólo tenía 28 días y Febrero, 31. Un año, el
último día de Marzo, el sol estaba brillando esplendorosamente. Era un día
estupendo, así que una vieja mujer decidió que llevaría a pastar a sus ovejas
antes del tiempo establecido. “¿Por qué iba a importarle a Baba Marta?”, se
dijo a sí misma. “Después de todo ¿no es ella una mujer como yo?. De abuela
a abuela, ¿qué podría hacerme?”.

Baba Marta la escuchó, y montó en cólera mientras la anciana partía hacia la


montaña con su rebaño de cabras. De inmediato Marta se fue a hablar con
su hermano, el pequeño Sechko:

“Hermano”, le dijo llorando. “Ya es hora de que me pagues por robarme mi


vino. Déjame tres de tus días, para que yo pueda matar a esa vieja que se
burla de mí trayendo a pastar a sus cabras tan pronto”. Así, el pequeño
Sechko, recordando cómo Marta le había amenazado con cortarle la barba,
le dio a su hermana lo que quería.

Entonces Marta comenzó a soplar e hizo aparecer una tormenta. Arrojó


sobre la montaña vientos helados y ráfagas de nieve. Aulló durante tres días
y tres noches. La vieja aguantó en la montaña hasta que su corazón se
detuvo, su sangre se congeló y se convirtió en piedra.

Durante tres días y tres noches Baba Marta se desató, pero al fin su rabia
se apaciguó, el viento se calmó y el sol brilló.

La gente de la aldea se preguntaba qué le había pasado a la vieja durante la


terrible tormenta de nieve, así que tan pronto como el buen tiempo llegó,
fueron a los pastos de la montaña para buscarla. Allí la encontraron,
convertida en piedra, pero de ella manaba un manantial de agua cristalina.
Aunque los aldeanos estaban sedientos después de su larga caminata, no
pudieron arrodillarse para beber del manantial porque cuando se acercaban
a él les contagiaba una risa.

Así Baba Marta cumplió su venganza, y se quedó con la última risa de la


vieja.

Y es por esto, por lo que desde aquel día, Baba Marta tiene 31 días y el
pequeño Sechcko, sólo 28.
EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
RUMANIA

El leñador desagradecido.
Erase una vez un leñador tan pobre, que sólo tenía su hacha para ganarse el pan
para su mujer y sus hijos.

“¿Qué puedo hacer?” se preguntaba “Estoy muerto de fatiga y mi familia apenas


dispone de algo para comer”

Cuando se estaba lamentando de esta forma, una voz le dijo en tono compasivo:
“Buen hombre, vete a casa, excava en tu jardín y encontrarás un tesoro bajo el
árbol “

El leñador, se echó de rodillas al suelo y gritó: “Mi amo. ¿Cómo te llamas?¿Quién


eres que tienes tan buen corazón?

“Mi nombre es Merlin”, dijo la voz.

“Mi amo , que Dios te bendiga por venir en mi ayuda y salvar a mi pobre familia
de la pobreza extrema”, dijo el pobre leñador.

“Vete rápidamente” dijo la voz, “ y dentro de un año vuelve aquí y dame cuenta de
todo lo que has hecho con el dinero que encontrarás en el jardín”

Así que se fue a casa, excavó donde le había dicho la voz y allí encontró el
prometido tesoro.

Al finalizar el plazo del año, fue hacia el bosque como habian acordado y la voz le
dijo: “Asi que has vuelto, ¿Cómo te ha ido?”

“Bien, mi amo, mi familia tiene ahora buenos alimentos y ropas adecuadas y lo


unico que puedo hacer es agradecertelo cada dia”, dijo el leñador.

“Bueno, ahora que eres rico, ¿hay algo mas que desees?”, dijo la voz.

“Si, mi amo, me gustaria ser el alcalde del pueblo”, contesto el leñador.

“Bien dentro de cuarenta dias seras nombrado alcalde”, le prometio la voz.

“Miles de gracias, mi protector, eres mejor que el pan recien hecho”, le dijo el
agradecido leñador.

Al segundo año, el rico leñador volviço al bosque con sus mejores ropajes y,
orgulloso, se puso alrededor de la cintura su banda de alcalde.
“Señor Merlin, ven y habla conmigo”, dijo.
“Aquí estoy”, dijo la voz, ¿Qué deseas ahora?”

“Nuestro obispo murio ayer y a mi hijo, con vuestra ayuda, le gustaria


reemplazarlo. Te lo pido como un favor mas”, dijo el rico alcalde.

“Dentro de cuarenta dias se cumplira”, dijo Merlin.’

Y, al cabo de cuarenta dias, el hijo se convirtió en obispo. A pesar de todo, aun no


estaban satisfechos.

Al final del tercer año el leñador fue en busca de su benefactor de nuevo y, en voz
muy suave, llamo:

“Merlin, ¿me harias un favor mas?

“¿Qué es?” dijo de nuevo la voz.

“Mi hija quiere ser la esposa de un gran director”, dijo el.

“Que se cumpla tu deseo”, dijo Merlin, “dentro de cuarenta dias tendra lugar la
boda”.

Entonces el leñador hablo de esta forma a su mujer: ¿Por qué debo ir de nuevo al
bosque para hablar con una criatura a la que nunca he visto?, tengo suficientes
riquezas, amigos de sobre y soy una persona respetada”.

“Vete una vez mas”, dijo su mujer, “debes desearle todo lo mejor y agradecerle
todos sus favores”.

Asi que el leñador monto su caballo y, seguido por dos de sus sirvientes, entro en el
bosque, y comenzo a gritar: “Merlot, Merlot, ya no te necesito mas, porque soy
suficientemente rico”

Merlin contesto: “Parece que has olvidado la epoca en la que no tenias nada que
comer, lo unico que poseias era tu hacha y no eras capaz de ganar nada mas que
unas miserables monedas al dia. La primera vez que te hice un favor te arrodillaste
y me llamaste mi amo, la segunda vez, un poco menos cortes, me llamaste señor, y
la tercera vez simplemente Merlin. Ahora tienes la insolencia de dirigirte a mi
como Merlot, crees que ya lo has conseguido todo y ya no me necesitas,¡ya lo
veremos!, siempre has sido poco compasivo y estupido, continua siendo estupido y
pobre como eras cuando te conoci”.

El ahora rico leñador se encogio de hombros y se fue de nuevo a casa. No creyo ni


una palabra de lo que le habia dicho.

Al poco tiempo su hijo el obispo murio, su hija, la esposa del director contrajo
tambien una grave enfermedad y acabo muriendo. Para coronar todas sus
desgracias, estallo una guerra y los soldados de ambos bandos irrumpieron en sus
despensas, consumieron todo su vino y sus reservas de trigo y quemaron el maiz de
sus cosechas. Prendieron fuego a su casa tambien y el se quedo sin un duro y sin
nadie que le asistiera.

Cuando llego la epoca de pagar sus impuestos, no tenia dinero y se vio obligado a
vender su granja. “¡Oh, pobre de mi, lo he perdido todo: el dinero que poseia, la
granja, mi casa, mis hijos, ¿Por qué no crei lo que me decia Merlin?. Lo unico que
me queda es morirme, porque no puedo resistir esta vida de perros.”

“De eso nada”, le dijo su esposa, “debemos ponernos a trabajar de nuevo”.

“¿Con que?, no nos queda ni un miserable asno”, dijo el hombre.

“Con lo que Dios nos de”, dijo su esposa.

Lo unico que Dios les proporciono fue una cesta, que tomaron prestada de un
vecino. Poniendosela a la espalda y con el hacha en la mano, el desagradecido
leñador volvio una vez mas al bosque y trato de ganarse unas monedas al dia.

Nunca mas volvio oir la voz de Merlin.


EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
RUMANIA

EL GALLO KIRICO
Esta es la verdadera historia del gallo Kirico que iba a la boda del tío Perico, y en
el camino encontró una boñiga de burro que tenía muchos granos de cebada. Tenía
mucha hambre, y era muy goloso, y así pensó:
“ ¿Qué hago?, si la pico me mancharé el pico y no podré ir a la boda del tío Perico.
¿Qué hago, pico o no pico?, ¿pico o no pico?”.
Y al final picó, y claro, su pico se manchó.

Andando, andando, se encontró a una hierba y le pidió:


“Hierba, hierbita, límpiame el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda
del tío Perico”
Y le contestó la hierba: - “¡No quiero!”.

Andando, andando se encontró a una cabra y le pidió:


“Cabra, cómete la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado
y no puedo ir a la boda del tío Perico”.
Y le contestó la cabra: “¡No quiero!”.

Andando, andando se encontró a un lobo y le pidió:


“Lobo, mata a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme
el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el lobo le dijo:”¡No quiero!”.

Andando, andando se encontró a un perro y le pidió:


“Perro muerde al lobo que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la
hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la
boda del tío Perico.
Y el perro le dijo: “¡No quiero!”.

Andando, andando, se encontró a un palo y le pidió:


“Palo, pégale al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la
cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo
he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico”.
Y el palo le dijo: “¡No quiero!”.

Andando, andando, se encontró a un fuego y le pidió:


“Fuego, quema al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al
lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no
quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío
Perico.”
Y el fuego le dijo: “¡No quiero!”.

Andando, andando, se encontró un charco y le pidió:


“Agua, apaga el fuego, que no quiere quemar al palo, que no quiere pegarle al
perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere
comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no
puedo ir a la boda del tío Perico”.
Y el agua le dijo: “¡No quiero!”.

Andando, andando, se encontró un burro y le pidió:


“Burro, bébete el agua, que no quiere apagar el fuero, que no quiere quemar el
palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere
matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el
pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico”.
Y el burro le dijo: “¡No quiero!”.

Andando, andando, se encontró un cuchillo y le pidió:


“Cuchillo, pincha al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el
fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere
morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba,
que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda
del tío Perico”.
Y el cuchillo le dijo: “¡No quiero!”.

Andando, andando, se encontró con un herrero y le pidió:


“Herrero, rompe el cuchillo que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse
el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no
quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la
cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo
he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.”.
Y el herrero le dijo: “¡No quiero!”.

Andando, andando se encontró a la muerte y le pidió:


“Muerte, llévate al herrero, que no quiere romper el cuchillo, que no quiere
pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego,
que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere
morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba,
que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda
del tío Perico”.
Y la muerte le dijo: “Muy bien”.

Entonces la muerte se fue a llevar al herrero, que se salió corriendo a romper el


cuchillo, que brincó a pinchar el burro, que trotó a beberse el agua, que fluyó a
apagar el fuego, que voló a quemar el palo, que rodó a pegarle al perro, que corrió
a morder al lobo, que saltó a matar a la cabra, que brincó a comerse la hierba, que
deprisa, deprisa le limpió el pico al gallo Kirico, para que fuese a la boda del tío
Perico.

Pero como se había entretenido tanto, llegó tarde, cuando ya no quedaba carne y
cuando vieron un gallo tan hermoso…corriendo lo mataron y a la olla lo echaron.

Y todos comieron y a mi no me dieron.


EN LA EUROPA DE LOS CUENTOS…
POLONIA

La leyenda del dragón Wawel

En el fondo de una cueva en la colina de Wawel vivió una vez un


terrible dragón. Este dragón merodeaba por toda la comarca y
hacía lo que quería. Se comía las ovejas y el ganado y asustaba
tanto a los granjeros que ni siquiera dejaban que sus animales
pastaran cerca del río Vístula.

Muchos bravos y valientes caballeros habían intentado matar al


monstruo, pero antes de que se acercaran lo suficiente a él, les
escupía fuego y los quemaba hasta la muerte.

El Rey quería que este dragón fuese destruido. Invitó a todos los
nobles y caballeros de su reino a matarlo, prometiéndoles que el
que consiguiera aniquilarlo se casaría con su hija y así, se
convertiría en rey cuando él muriese.

Muchos trataron de matar al dragón, sin conseguirlo. El dragón los


mató a todos. El pueblo todavía se asustó más: tenían miedo de
abandonar sus hogares para trabajar, y así el país se convirtió en el
más pobre de todos.

Un día, un joven y apuesto aprendiz de zapatero llamado Krak


pregunto al rey si podía intentar matar al dragón. El rey le dijo
que si, pero no comprendía como lo iba a hacer, ya que no tenia
armadura, ni caballo, ni espada. El aprendiz solo tenía sus
herramientas de zapatero y un buen plan

Krak compro una oveja muerta al carnicero y algo de azufre (un


polvo que se utiliza para fabricar las cerillas) de una mina cercana.
Entonces abrió la oveja con su cuchillo de zapatero, la relleno con
el sulfuro y la cosió con su hilo de coser.

Cuando termino, puso la oveja en la cueva del dragón y,


escondido detrás de una piedra, espero a que saliera. Después de
un rato, el codicioso dragón apareció. Vio el animal muerto y
ansiosamente se lo comió.

Apenas la oveja llego al estomago del dragón, el azufre prendió


con el fuego y el dragón sintió como su estomago ardía. Corrió
hacia el río para apagar el fuego de su estomago, pero tanto bebió
que llenó su panza como un globo. Así, se puso muy enfermo y se
arrodilló.

En ese momento, Krak salio de detrás de su escondite, y comenzó


a lanzarle piedras al monstruo. El dragón intentó lanzar fuego por
su boca, pero el agua que bebió lo apago y solo salía vapor. Siguió
intentándolo, hinchándose cada vez mas hasta que explotó y
murió.

Por fin el pueblo quedo libre del dragón y el aprendiz de zapatero


se caso con la princesa. Y una vez hubo muerto el Rey, tal y como
le había prometido, Krak se convirtió en rey.

Krak construyo un castillo en lo alto de la colina de Wawel y


durante cientos de años, allí fue donde los reyes de Polonia
vivieron. Alrededor de la colina, se construyo una ciudad que
llamaron en honor de su rey: Cracovia.

Interesses relacionados