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APLICACIONES DEL ENSAYO TRIAXIAL

1. TRAYECTORIA DE TENSIONES

2. MODELO HIPERBÓLICO

Artemio Cuenca Payá

Laboratorio de Carreteras

Servicio Territorial de Carreteras

ALICANTE

La experiencia cotidiana ha demostrado que muchos profesionales de la Geotecnia suelen huir de los ensayos triaxiales, ya que lo consideran como un gasto superfluo si con un corte, más barato, van a obtener el mismo resultado. Esto es porque, en el triaxial, se limitan a tirar unas tangentes a los círculos de Mohr, y llegar simplemente a una cohesión y un ángulo de rozamiento interno. Eso es un desperdicio de información, por lo que en las siguientes líneas intentaré exponer algunas de las posibilidades de ese ensayo, haciendo hincapié en sus aplicaciones prácticas, con la intención de que los alumnos adquieran una base complementaria a la que reciben en clase.

TEMA 1º

TRAYECTORIA DE TENSIONES

En un ensayo de compresión triaxial, las fuerzas externas

que actúan sobre la probeta pueden definirse según dos

componentes:

a.- La presión isotrópica, definida como la media de las

tres tensiones principales en efectivas, es decir

=

σ

´´´

123

3

Dado que σ´ 2 = σ´ 3 tendremos

=

´

σ

1

+

2

´

σ

3

3

b.- El desviador, que es simplemente

q = σ1

σ3

A partir de los datos de laboratorio es sencillo llegar a

estos parámetros planteando una tabla como la siguiente:

Def

0

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

σ 1

900

989

1008

1021

1034

1043

1051

1058

1063

1068

1072

u

u

σ' 1

σ' 3

p'

q

A

600

0

300

300

300

0

740

140

249

160

190

89

1.57

760

160

248

140

176

108

1.48

772

172

249

128

168

121

1.42

777

177

257

123

168

134

1.32

780

180

263

120

168

143

1.26

780

180

271

120

170

151

1.19

780

180

278

120

173

158

1.14

778

178

285

122

176

163

1.09

778

178

290

122

178

168

1.06

778

178

294

122

179

172

1.03

La primera columna es la deformación. En la siguiente están los valores de la suma de presión en cola (600 kPa), presión de consolidación (300 kPa), y desviador, con el formato en que suelen presentarla muchos laboratorios.

A continuación, en la tercera, están las de lecturas de presión intersticial, partiendo de la presión en cola. Restándole el valor constante de esta última, se llega a la

de u.

La quinta columna se obtiene restando, fila a fila, la tercera de la segunda, y la sexta restándole al valor constante de 900 kPa los diferentes valores de u, ya que estos 900 kPa se mantienen invariables durante todo el ensayo.

Las dos siguientes se calculan mediante las fórmulas para p’ y q indicadas al principio, mientras que la última, el parámetro A de Skempton, no es más que el cociente entre

sobrepresión intersticial (u) y desviador (q).

Como todo esto queda algo esotérico, vamos a representarlo gráficamente.

200 150 ∆u 100 3 1 50 M = 0.85 Efectivas Totales 1 0 0
200
150
∆u
100
3
1
50
M
=
0.85
Efectivas
Totales
1
0
0
50
100
150
200
250
300
350
400
LEC
q (kPa)

p' (kPa)

Figura 1

Este ya es el plano de tensiones, en el que nos aparecen los puntos (p’,q) que hemos obtenido para cada deformación de la probeta de 300 kPa, unidos mediante una curva que va hacia arriba y a la izquierda, hasta que a partir de un valor de p’ próximo a 165 kPa, cambia a una trayectoria vertical, y comienza a desplazarse hacia la derecha. Es el momento en que entra en fluencia, al alcanzar la Línea de Estado Crítico (LEC), y que podemos considerar como la envolvente por encima de la cual no hay estados posibles. Puesto que estamos en efectivas, es obvio que pasa por el origen.

La

internacional) se representa convencionalmente como Μ, letra griega Mu mayúscula, aunque ya nadie se preocupa de ese detalle, y se escribe como latina normal.

la literatura

pendiente

de

esta

LEC

(CSL

en

M está relacionada con el ángulo de rozamiento interno en efectivas por la siguiente expresión:

´

sin ϕ =

3 M

6 + M

Dado que, en este caso, M vale 0,85, encontramos un ángulo de 21.9º.

La LEC se dibuja a ojo, desde el origen hasta seguir el trazado de los puntos de fluencia, o uniendo los puntos de máxima presión intersticial. En este caso no aparece muy bien definida esa fluencia, por lo que se ha seguido el segundo criterio. Para ello se ha incluido en el gráfico, en línea discontinua, la trayectoria que seguiría un ensayo

drenado o en totales, y que siempre llevará una pendiente de valor 3. Esta constancia se deduce a partir de las fórmulas definitorias de p’ y q, y teniendo en cuenta que

σ 3 permanece constante.

Es evidente que la separación entre la recta de totales y

la

curva

de

efectivas, medida

en

la

escala

de

p’,

proporciona la variación de presión intersticial. Y si

dividimos estos

ordenadas en q, obtenemos los valores del parámetro A de Skempton.

intervalos por sus correspondientes

Como ejemplo de un caso en el que se sigue el criterio de fluencia, tenemos el siguiente:

200 150 100 50 0 0 100 200 300 400 q (kPa)
200
150
100
50
0
0
100
200
300
400
q (kPa)

p´ (kPa)

Figura 2

Todo esto puede parecer complicado a primera vista, pero una vez automatizado en una hoja de cálculo, y vinculado a un procesador de gráficos, permite una visión detallada de la información proporcionada por el ensayo triaxial.

Para comprobarlo, podemos pasar a lo que se denomina trayectoria de tensiones. Es un concepto que se cita en algunos manuales, pero nunca viene bien explicado.

Utilizando el ejemplo anterior de la probeta de 300 kPa, podemos dibujar el siguiente gráfico:

250 M = 0,85 φ' = 21,9º 200 150 D 100 A 50 C 0
250
M
=
0,85
φ'
=
21,9º
200
150
D
100
A
50
C
0
B
0
50
100
150
200
250
300
350
q (kPa)

p' (kPa)

Figura 3

Con el punto A representamos el estado del suelo a 22 metros de profundidad, con el nivel freático a 1.5 metros de la superficie, y un peso específico húmedo de 15.2 kN/m 3 .

En esas condiciones tenemos que

mientras que σ3 lo podemos calcular aplicando la fórmula de Jaky, en el supuesto de que el suelo se encuentre en esa condición

σ1

valdrá

134

kPa,

σ=σ´

3

´ 1 sin ϕ´ = 134

1

(

)

(

)

1 sin 21.9 = 84kPa

Podemos ahora calcular los valores de p’ y q para el estado inicial, resultando:

p’ = 101 kPa

q = 50 kPa

Al sacarla del tomamuestras podemos estimar, aunque solo sea como aproximación, que las presiones se anulan, pasando la muestra al punto B.

Durante el ensayo se la somete a una compresión isotrópica de 300 kPa para consolidarla, con desviador nulo, por lo que, al final del proceso, se encontrará en el punto C.

Por último, al aplicar el desviador hasta rotura, se la lleva al punto D.

Hemos definido así la trayectoria que ha seguido la muestra desde su posición in situ hasta el final del ensayo, y aunque el método de trayectorias de tensiones se utiliza para problemas más complejos, este esbozo nos ha permitido una toma de contacto con su fundamento.

Vamos a dar una vuelta de rosca y pasar a algo menos evidente que lo tratado hasta ahora.

Trabajos experimentales llevados a cabo en las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo, demostraron que muestras de suelo llevadas a la misma consolidación, por ejemplo al punto A de la figura 4, descargadas hasta B, y cargadas de nuevo bajo diferentes configuraciones de p’ y q, alcanzaban la fluencia en unos puntos del plano de tensiones que dibujaban una curva parecida a una elipse de ecuación

M

2

=

0

M

2

+

η

2

Aquí p’ 0 es la presión de consolidación y η el cociente entre q y p’.

Este es el modelo planteado por la escuela de Cambridge (Modelo Cam Modificado). Hay otros más sofisticados, pero la simplicidad de la ecuación de la elipse hace que sea este el utilizado mayoritariamente.

Cualquier incremento positivo de p’ hará que la elipse crezca, y p’ 0 se desplace a una nueva posición, más hacia la derecha, que será la actual carga de preconsolidación, olvidándose la anterior. Las trayectorias dentro de la elipse son reversibles, e implican deformaciones que se aproximan a condiciones elásticas, mientras que aquellas que salen de ella, agrandándola, son plásticas.

350 300 250 M 200 R 1 150 Q P A 100 η 50 1
350
300
250
M
200
R
1
150
Q
P
A
100
η
50
1
B
0
0
50
100
150
200
250
300
350
p' (kPa)
p' 0
q (kPa)

Figura 4

Vayamos a la figura 5, y supongamos que un elemento de suelo, en una masa normalmente consolidada, se encuentra a una profundidad tal que su posición en el plano de tensiones es A. Si se produce una excavación en superficie,

disminuirán tanto σ´ 1 como σ´ 3 , pasando al punto B. Podemos decir que en este momento se crea el espacio interior a la elipse, en el que el suelo tendrá un comportamiento que conocemos como sobreconsolidado.

Si sobre esta muestra en B realizamos un triaxial, el suelo

responderá como un material casi elástico, y seguirá una trayectoria vertical con p’ constante. Esto es poco intuitivo, pero podemos recordar que la trayectoria drenada

o en totales seguía una recta de pendiente 3, y el

parámetro A de Skempton vale 1/3 para condiciones elásticas, lo que, en presiones efectivas, nos lleva a esa

trayectoria.

Si el desviador es suficientemente elevado, se alcanzará el

punto P, que es límite de la respuesta elástica, y se producirá la rotura. Como ya muchos habrán interpretado, el punto P define lo que se conoce como resistencia pico.

En la figura 6 tenemos el ejemplo de una probeta de un suelo con una preconsolidación próxima a los 250 kPa. Se puede ver la trayectoria vertical hasta alcanzar la elipse, momento en que rompe de forma frágil, sin las grandes deformaciones plásticas de los casos representados en las figura 1 y 2.

150 100 50 0 0 50 100 150 q (kPa)
150
100
50
0
0
50
100
150
q (kPa)

p' (kPa)

Figura 5

Si realizáramos un ensayo de corte directo sobre el suelo sobreconsolidado, por ejemplo en el estado B, aplicando unos valores de carga vertical de 50, 100 y 200 kPa, y suponiendo un estado isotrópico dentro de la caja de corte, así como teniendo en cuenta que q es el doble del máximo cortante, la rotura del suelo se produciría en los puntos P, Q y R de la figura 5, lo que nos llevaría al siguiente resultado en el plano de Mohr.

100 c' = 35 kPa R φ' = 14º 50 Q P 0 0 40
100
c'
= 35 kPa
R
φ'
=
14º
50
Q
P
0
0
40
80
120
160
200
τ (kPa)

σ 1 (kPa)

Figura 6

Esto sería lo

directo. Un gráfico que todos estamos acostumbrados a ver.

que obtendríamos en el

ensayo de corte

Los puntos P y Q se han alcanzado por rotura en el campo elástico, dentro de la elipse, mientras que al R se ha llegado mediante fluencia plástica. Es evidente que los procesos físicos no son comparables, pero sin embargo, los integramos dentro de un modelo de respuesta unitario que llamamos de Mohr-Coulomb. Y conviene recordar que la cohesión es un concepto derivado del estudio de materiales duros, con resistencia a tracción.

A la vista de lo expuesto, podemos llegar a la conclusión de que tanto la cohesión como el ángulo de rozamiento

interno obtenidos en el ensayo de corte, dependerán de la posición de los puntos P, Q y R sobre la elipse y la línea

los

de estado crítico, ubicación que

valores que adoptemos para σ´ 1 en ese ensayo.

estará

ligada

a

Para comprobarlo, realicemos el corte aplicando presiones verticales de 50, 150 y 250 kPa. El nuevo resultado será:

150 c' = 29 kPa φ' = 16.3º 100 50 0 0 100 200 300
150
c'
=
29 kPa
φ'
= 16.3º
100
50
0
0
100
200
300
τ (kPa)

σ 1 (kPa)

Figura 7

nos

proporciona un ensayo de corte directo sobre un suelo sobreconsolidado, no son parámetros intrínsecos de ese suelo, sino que dependen de la trayectoria de tensiones que haya seguido, y de las condiciones que adoptemos para realizar el ensayo. De todas formas, esto no es nuevo, pues ya lo propuso Skempton en 1964, por las fechas en que en Cambridge se pusieran a desarrollar sus modelos de estados críticos.

En definitiva, que los valores

de

c’

y

φ

que

En cualquier caso, para la mayoría de los problemas cotidianos, es suficiente con la aproximación dada por el corte. Pero hay ocasiones en las que puede ser más rentable invertir un poco más de dinero en un triaxial, ya que la información que proporciona creo que ha quedado claramente de manifiesto.

Y puesto que hemos hablado de trayectoria de tensiones, vamos a terminar con un ejemplo sencillo, para buscar una aplicación práctica a todo lo anterior. Se trata de una simplificación de un problema de ejecución de un terraplén de ocho metros de altura sobre una capa de suelo blando.

metros de

profundidad, con un φ’ de 30º, equivalente a M = 1.2, y un valor para el parámetro A de Skempton de 0,6. Por encima tiene una capa con peso específico aparente de 16.5 kN/m 3 , con el nivel freático a 1,5 metros de profundidad, y a la que le suponemos suficiente resistencia como para soportar las cargas; puede suponerse que se trata de una zona mejorada con columnas de grava. La intensidad de la carga vertical a esa profundidad de diez metros será de 150 kPa.

Consideremos

un

punto del

suelo

a

doce

Asumiendo una distribución de tensiones isótropa, los

valores de σ´ 1 y σ´ 3 en el comienzo de la capa blanda por efecto del peso propio del terreno son

 

σ´ 1

=

95 kPa

σ´ 3

=

95 kPa

que proporcionan

 

p’

=

95 kPa

q

=

0 kPa

Esto corresponde al punto A de la figura 8.

200 C H 150 B F G 100 E D 50 A 0 0 50
200
C
H
150
B
F
G
100
E
D
50
A
0
0
50
100
150
200
q (kPa)

p' (kPa)

Figura 8

Al aplicar la carga de 150 kPa, y suponiendo condiciones drenadas, llegaríamos al punto B según

p’ B =

q B

=

p’ + 150/3

q

+ 150

Pero la sobrepresión intersticial generada para ese incremento del desviador será

u

=

150 * 0.6

=

90 kPa

que habrá que restarle a p’ B , con lo que la trayectoria real será la de A hasta C. Vemos que es imposible, ya que alcanza la línea de estado crítico, y entrará en fluencia plástica.

En estas circunstancias podemos plantear la construcción del terraplén por etapas, con una inicial hasta alcanzar la altura de cuatro metros, seguida por otras dos hasta seis y

ocho metros. El primer escalón de carga hace que σ´ 1 se incremente en 81 kPa, por lo que, siguiendo el mismo procedimiento, el nuevo estado en una trayectoria drenada llevará hasta E, con los siguientes valores:

E

=

122

kPa

q E

=

81

kPa

Para este desviador, u vale 49 kPa, que al restarlos a p´ E lleva hasta el punto D, próximo a la línea de estado crítico, pero sin alcanzarla. Si dejamos esta carga parcial durante tiempo suficiente, la sobrepresión intersticial irá disipando, hasta que llegamos al punto E, en el que esa

sobrepresión ha desaparecido, efectivas.

y

el

suelo

trabaja en

Al aumentar la altura hasta seis metros, el incremento en

la tensión vertical es de 37 kPa, y el u de 22 kPa, por lo que repitiendo el mismo proceso de cálculo, ahora desde E,

llegamos a F, y al disipar u se alcanza G. Por último, y siguiendo el mismo procedimiento, se alcanza el estado

final en

B

sin

que

el

suelo haya entrado en fluencia

plástica.

Como puede apreciarse, es un método sencillo y muy gráfico. Cierto que no de uso cotidiano, pero muy útil cuando hay que actuar en zonas con suelos blandos.

modelo, se ha

supuesto

condiciones hidrostáticas, con σ´ 1 = σ´ 3 , pero en un caso real ambas tensiones estarán relacionadas a través de la

En este ejemplo,

encontraba inicialmente en

y para simplificar el

suelo

se

que

el

Ley de Jaky, tomando σ´ 3 el valor:

σ´ 3

=

47,5 kPa

lo que lleva al punto A de la figura 9.

p’

A =

63,3 kPa

q A =

47,5 kPa

Al

drenadas, el suelo pasará al nuevo estado en B.

recibir la

carga del

terraplén, y

en condiciones

p’

B =

113,3 kPa

q

B =

197,5 kPa

200 B 150 100 50 A 0 0 50 100 150 200 q (kPa)
200
B
150
100
50
A
0
0
50
100
150
200
q (kPa)

p' (kPa)

Figura 9

Vemos que es imposible conseguir la estabilidad, por lo que, en este caso, no sirve de nada la construcción escalonada, aunque el problema puede resolverse mediante un tratamiento de mejora del terreno, por ejemplo, con columnas de grava (figura 10).

10 0 C -10 A Zona plástica -20 Altura (m)
10
0
C
-10
A
Zona plástica
-20
Altura (m)

Figura 10

El punto que estamos estudiando se encuentra en A, justo bajo la zona de influencia del tratamiento con columnas de grava, que lo hemos llevado hasta una profundidad de 12 metros. El terreno dentro de la zona mejorada resiste por las razones que apuntaremos más adelante, y hace que la zona plastificada bajo el terraplén no pueda fluir, al estar limitada, hacia arriba, por la propia capa tratada, y lateralmente y hacia abajo por los empujes pasivos del terreno circundante que no ha entrado en rotura. De esta forma es posible mantener la estabilidad de la obra, aun cuando las columnas no se apoyen en un substrato resistente. Cierto que se producirán asientos relativamente importantes en el terraplén, pero se elimina el riesgo de colapso por punzonamiento o deslizamiento.

Antes hemos indicado que la zona tratada con columnas era estable. Veamos ahora por qué.

El

profundidad bajo el eje del terraplén. Con los mismos datos

cumple la

cinco metros de

punto

C

de

la

figura 10

y

está

a

del ejemplo anterior,

suponiendo

que

se

condición de Jaky, su estado inicial será:

σ01

=

48 kPa

σ03

=

24 kPa

y en el plano de tensiones:

p’

q

1

1

=

=

32 kPa

24 kPa

150 3 100 50 1 0 LEC en tracción -50 2 -100 -150 0 50
150
3
100
50
1
0
LEC en tracción
-50
2
-100
-150
0
50
100
150
200
LEC en compresión
q (kPa)

p´ (kPa)

Figura 11

Resulta evidente que si se levanta el terraplén sin ningún tipo de tratamiento, se alcanzará inmediatamente el estado crítico. Ahora bien, al compactar la grava de las columnas se produce un empuje lateral sobre el terreno circundante, de forma que estamos en un proceso de extensión triaxial,

en el que σ V se mantiene constante, y σ H aumenta. Para

evitar confusiones, utilizamos los subíndices V y H, ya

que, desde un punto de vista formal, σ 1 sería ahora la

tensión horizontal y σ 3 la vertical.

Medidas realizada en los campos de columnas de la Vega Baja del Segura, han mostrado que la presión lateral a la semidistancia entre puntos de inyección, en tratamientos densos, es del orden de 95-100 kPa, por lo que, tras la

ejecución de la columna, σ V seguirá valiendo 48 kPa, pero

σ H habrá pasado a 119 kPa, lo que nos lleva al punto 2, cuyas coordenadas son

p’

q

2

2

=

=

95 kPa

-71 kPa

En realidad, la trayectoria se aproximará a la línea de puntos, ya que se generan sobrepresiones intersticiales que se disipan rápidamente por la proximidad del elemento drenante que es la columna de grava.

la

profundidad de cinco metros es de 172 kPa, que se suman a

σ V , manteniéndose constante σ H , por lo que el nuevo estado es el representado por el punto C, de coordenadas:

Al levantar

el

terraplén, la presión

inducida

a

p’

q

3

3

=

=

153 kPa

101 kPa

Puede verse que, a pesar de la sobrecarga del terraplén, queda dentro de la zona de estabilidad gracias a la trayectoria seguida bajo la influencia de la presión horizontal ejercida por las columnas.

Como puede suponerse, el efecto de las columnas de grava es bastante más complejo, pero como ejemplo del tema aquí tratado es suficiente.

TEMA 2º

MODELO HIPERBÓLICO

Nota inicial.- Aunque el método basado en el Modelo Hiperbólico es de aplicación general, se suele reservar su uso para el caso de suelos duros, tales como arcillas sobreconsolidadas y arenas de semidensas a densas.

La experiencia demuestra que, en un ensayo de compresión triaxial, los gráficos desviador-deformación dibujan unas líneas cuya curvatura va aumentando progresivamente a medida que lo hace la deformación, hasta alcanzar un máximo a partir del cual comienza a disminuir (figura 1).

300 250 200 150 100 50 0 0 0.05 0.1 σ´ 1 - σ´ 3
300
250
200
150
100
50
0
0
0.05
0.1
σ´ 1 - σ´ 3
(kPa)

Deformación vertical unitaria (ε)

Figura 1

Esto llevó a Kondner (1963) primero, y posteriormente a Duncan y Chang (1970), a plantear que tales curvas podrían ser asimiladas a hipérbolas de ecuación:

´

σ

1

−σ

´

3

=

ε

a

+

b

ε

(1)

Los parámetros a y b se tienen que determinar para cada muestra de suelo, cosa que se consigue poniendo la (1) en la forma:

ε

´

σ

1

´

−σ

3

=

a

+

b

ε

(2)

Dado que tanto los valores del desviador como los de la deformación unitaria son conocidos, a y b se obtienen como la ordenada en el origen y la pendiente, respectivamente, de la recta definida por (2), mediante la representación:

0.0004 a = 5.155 E-0.05 0.0003 b = 0.003015 b 0.0002 1 0.0001 a 0
0.0004
a = 5.155 E-0.05
0.0003
b = 0.003015
b
0.0002
1
0.0001
a
0
0
0.05
0.1
ε/(σ´ 1 − σ´ 3 )

ε

Figura 2

El desarrollo operativo puede seguirse en el siguiente

ha

cuadro, tomado

de

una hoja

de

Excel

en

la

que

se

implementado el proceso, y que no requiere explicación, salvo las filas inferiores que se comentan a continuación.

Probeta 1. σ 3 = 300 kPa. ε σ´ 1 σ´ 3 σ´ 1 -
Probeta 1.
σ 3 = 300 kPa.
ε
σ´ 1
σ´ 3
σ´ 1 - σ´ 3
Deformación
ε/(σ 1 -σ 3 )
%
kPa
kPa
kPa
0
0.00
300
300
0
1
0.01
367
235
132
7.58E-05
2
0.02
380
200
180
1.11E-04
3
0.03
386
182
204
1.47E-04
4
0.04
400
172
228
1.75E-04
5
0.05
416
168
248
2.02E-04
6
0.06
424
168
256
2.34E-04
7
0.07
435
171
264
2.65E-04
8
0.08
451
175
276
2.90E-04
9
0.09
460
180
280
3.21E-04
10
0.10
469
185
284
3.52E-04
b
a
R 2
E 0
σ a
σ r
kPa -1
kPa -1
kPa
kPa
kPa
3.015E-03
5.155E-05
0.999
19400
332
288

Cuadro 1

Volviendo a la (2), el parámetro a es el límite para la

condición ε = 0, es decir, la pendiente de la tangente en el origen, por lo que su inversa proporcionará el valor del módulo inicial:

1

E

0

= a

 

(3)

ε

=

,

o

sea,

la

Por su parte, b es el límite cuando

ordenada de la asíntota a la hipérbola, y que físicamente

se interpreta como la resistencia máxima teórica a rotura

(σ a ) de la probeta ensayada.

1

σ = a b Todo esto queda gráficamente siguiente: expuesto en la 350 σ a
σ
=
a b
Todo esto queda gráficamente
siguiente:
expuesto
en
la
350
σ
a
300
σ
r
250
E
0
200
1
150
100
50
0
0
0.05
0.1
σ´ 1 - σ´ 3
(kPa)

Deformación vertical unitaria (ε)

Figura 3

(4)

figura

La rama de hipérbola se ha obtenido introduciendo en (1) los valores de a y de b del Cuadro 1. Puede apreciarse el aceptable ajuste a los datos experimentales, cosa que era de esperar viendo que el coeficiente de correlación R 2 alcanzaba prácticamente la unidad, lo que puede llevar a pensar que se ha elegido un ensayo modélico, algo que hasta

cierto punto es verdad, pero esas altas correlaciones no

son raras, de forma que valores de R 2 inferiores a 0,97 ya

pueden hacer pensar en que los datos experimentales no son

buenos.

El parámetro σ r es la resistencia real medida en el ensayo,

que evidentemente siempre será menor que σ a , definiéndose

el cociente de aquella respecto a esta mediante lo que se

conoce como relación de rotura, y que suele citarse en la

literatura como R f . Normalmente, los valores para esta

relación suelen oscilar entre 0,75 y casi la unidad.

En el ejemplo que aquí se está tratando se han utilizado

tres probetas, ensayadas a presiones de confinamiento (σ 3 )

de 300, 150 y 50 kPa. Los resultados a que se llega tras

extender el proceso anterior a las probetas de 150 y 50 kPa

queda reflejado en el Cuadro 2.

σ´ 3

b

a

R 2

E 0

σ a

σ r

R f

kPa

kPa -1

kPa -1

kPa

kPa

kPa

300

3.015E-03

5.155E-05

0.999

19400

332

288

0.868

150

3.971E-03

8.445E-05

0.999

11841

252

216

0.858

50

5.209E-03

1.559E-04

0.993

6414

192

160

0.833

Cuadro 2

Como era

aumentando cuanto mayor es la presión de confinamiento.

σ´ 3 ,

de

esperar, el valor

de

E 0

depende

de

Existe una relación empírica entre ambos parámetros dada

por:

E

0

=

kp

a

⎛ σ ´

3

p

a

n

(5)

k y n son parámetros adimensionales característicos del

la presión

suelo

atmosférica en las mismas unidades que E 0 y σ´ 3 . Ahora bien,

puesto que los vamos a obtener a partir de valores de estos últimos expresados en unidades SI, se prescinde de la normalización a p a .

que

se

está

estudiando,

y

p a

es

Con esta salvedad, la (5) se puede escribir de la forma:

log E = log k + n log σ´

0

3

(6)

cuya representación gráfica es una recta de pendiente n y ordenada en el origen log k.

4.5 4.0 n 3.5 1 3.0 log k 2.5 0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
4.5
4.0
n
3.5
1
3.0
log
k
2.5
0.0
0.5
1.0
1.5
2.0
2.5
Log E 0

Log σ´ 3

Figura 4

En este caso, la variación de E 0 con σ´ 3 , ambos expresados en kPa, queda de la forma:

E

0

=

575

(

σ´

3

)

0

. 612

(7)

Por otra parte, la relación entre σ a y σ´ 3 puede obtenerse

también mediante un ajuste lineal:

350 300 250 200 150 0 50 100 150 200 250 300 σ a (kPa)
350
300
250
200
150
0
50
100
150
200
250
300
σ a (kPa)

σ´ 3 (kPa)

Figura 5

Para este ejemplo, la relación queda:

σ kPa =+σ. ´

a

(

)

166

0 56

3

(8)

En estas condiciones, si se conoce el estado tensional de

la zona de procedencia de la muestra ensayada, es posible

construir la rama de hipérbola que define su respuesta ante

la aplicación de un desviador, por ejemplo, una carga en la

superficie del terreno.

Suponiendo un valor para σ´ 3 de 100 kPa, se tendría:

E

σ

0

a

=

=

9631 kPa

222 kPa

Por lo que aplicando (3) y (4)

a = 0.000104

b = 0.00451

resultando la curva de la figura 6

200 150 E 0 1 A 100 E s 1 50 0 0 0.05 0.1
200
150
E
0
1
A
100
E
s
1
50
0
0
0.05
0.1
σ´ 1 - σ´ 3
(kPa)

ε

Figura 6

En la misma figura se han representado el módulo tangente (E 0 ) y un módulo secante (E s ). Se ha comprobado que para sucesivos ciclos de carga y descarga, la secante a los lazos de histéresis mantiene la misma pendiente que E 0

(figura 7), por lo que este módulo puede ser utilizado para el cálculo de cimentaciones sometidas a cargas dinámicas, tales como las generadas por máquinas vibratorias.

200 150 E 0 1 100 50 0 0 0.05 0.1 σ´ 1 - σ´
200
150
E
0
1
100
50
0
0
0.05
0.1
σ´ 1 - σ´ 3
(kPa)

ε

Figura 7

Ahora bien, para el caso más general de una carga estática, y volviendo a la figura 6, un aumento en el desviador dará lugar a un incremento en deformación, siguiendo la trayectoria de la rama hiperbólica, por lo que el módulo irá disminuyendo progresivamente. Así, un desviador de 120 kPa llevará hasta el punto A, con un módulo secante, que es

el que deberá utilizarse en los cálculos, de valor inferior

a E 0 , y cuyo valor puede deducirse para llegar a la

siguiente expresión:

E

s

=

E

0

1

´

σ

´

1

−σ

3

σ

a

(9)

En una primera lectura de todo lo anterior, puede parecer que el proceso es complicado, pero una vez implementado en una hoja de cálculo los resultados salen de inmediato, sin

más que introducir los valores de σ´ 1 y σ´ 3 obtenidos en el ensayo triaxial.