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Secretaria de Proyección Universitaria UNIVERSIDAD FASTA Avellaneda 3341 B7602HDQ - Mar del Plata - República Argentina TE ++54 223 4757076 www.ufasta.edu.ar/proyeccion proyeccion@ufasta.edu.ar

Ilustración de tapa: Néstor Villar Errecart Diseño gráfico: Dis. Araceli Rossotti Diseño Pedagógico: Prof. Valeria María Celeste Fernández, Prof. Alberto del Valle Utrera Supervisión de Contenidos: Vicerrectorado de Formación Corrección: Prof. Carina Andrea Fernández San Miguel Coordinación Técnica: Néstor Gabriel Bautista Coordinación General: Lic. Adrián Nelso Lomello

Queda hecho el depósito que dispone la Ley 11.723. Prohibida la reproducción parcial o total de este libro, su tratamiento informático y la transmisión por cualquier for- ma o medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.

© by Universidad FASTA ISBN Nº 987-20294-6-6

IMPRESO EN ARGENTINA Primera Edición - Octubre de 2003 Imprenta: Editorial Martín, Catamarca 3002 Mar del Plata, República Argentina Tel 0223 4752173. E-mail: editorialmartin@speedy.com.ar -

Aprobada provisoriamente por Res. Min. Nº 456/91 conforme lo establece en el art. Nº 64 de la Ley de Educación Superior 24521

E ste curso ha sido preparado para “principiantes”, entendiéndose aquí por tales a aquellas personas que abordan el aprendizaje de los “princi-

pios”, es decir, de las verdades fundamentales, según las cuales se comprende

luego todo lo que nos sale al paso.

Aunque no se requiere formación filosófica previa como condición sine qua non sí se exige o pide cierta disciplina de “estudio”, ya sea la que se haya adquirido en el ciclo de enseñanza media, o durante los años de vida universi- taria (o nivel terciario).

Y si aún no se ha tenido disciplina de estudio, podrá accederse bajo la condi- ción de una firme decisión para adquirirla. La explicación es muy simple: se trata de abordar una ciencia y no un mero comentario asistemático.

Podríamos precisar entonces, los “tipos” de destinatarios de este curso: alum- nos de los últimos años de la escuela media (Polimodal); alumnos de nivel terciario o universitario; docentes de cualquier nivel de enseñanza; profesiona- les (cualquier profesión y edad); investigadores de cualquier rama del saber, aunque preferentemente se ordena a aquellos que investigan al hombre (Psicó- logos, médicos, antropólogos, biólogos, sociólogos, políticos, etc.); adultos que, aunque no dediquen su vida a lo académico tienen real interés por culti- var la Filosofía.

Lic. Humberto Gerardo Medina
Lic. Humberto Gerardo Medina

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OBJETIVOS GENERALES DEL CURSO

De lo dicho en la reciente presentación podemos excogitar los siguientes objetivos:

Ofrecer un servicio formativo en orden a la cultura como realidad integral del dinamismo perfectivo del hombre, desde el tono propio del rigor académico universitario.

Orientar los esfuerzos de modo especial a la asunción y transmisión de las verdades y los bienes de la cultura católica.

Enseñar al hombre en sus principios constitutivos; tanto en lo que hace al ser como al obrar humanos. El alumno debe obtener una “imagen fundamental de

la naturaleza humana”.

Que este curso sirva para abrir el horizonte de temas más perfectos que lleven al alumno a continuar su formación en orden a un mayor desarrollo de la vida teórica y de la moral.

EL TEMA DEL CURSO

El hombre es el ser que se investiga a sí mismo; si bien ésta sentencia no es una definición del hombre, está profundamente implicada en ella. El hombre es el ser que no se conoce desde un comienzo, pero que busca conocerse a través de un complejo proceso de investigación.

Pero esa investigación le resulta tremendamente difícil. Una de las dificultades con las que tropieza el que se inicia en este estudio es la multiplicidad de aspectos que encierra la vida humana. En efecto, el hombre tiene un cuerpo compuesto de minerales al tiempo que contiene la vida vegetativa (su cuerpo crece, se desarrolla y tiene capacidad reproductiva o generativa para conservar la especie). Por encima de las funciones vegetativas se despliega en el hombre la vida animal (sensibilidad-afec- tividad). Finalmente, el hombre desborda el reino animal: tiene vida espiritual, lo que le hace aspirar a lo absoluto, a trascender el mundo, por su entendimiento y su voluntad. No en vano los antiguos llamaban al hombre el “microcosmos”, porque en él veían como un resumen de todas las cosas.

A la complejidad del hombre se le suma lo problemático de estar situado en los

confines de dos universos: el de los cuerpos y el de los espíritus. Por esta razón, cuando Santo Tomás quiere resolver en su Suma Teológica el tema de la constitu- ción fundamental del ser humano, pone su tratamiento después de haber estudiado qué es un espíritu y qué es una creatura corpórea:

“Después de la consideración acerca de la creatura espiritual (los ángeles) y la corporal 1 hay que considerar acerca del hombre, que se compone de espiritual y corporal sustancia” 2 .

Con esta sentencia ordenadora de todo auténtico tratado del hombre según la

1 Todo lo que hay en este mundo, los entes móviles, compuestos de materia y forma, como veremos en la unidad I.

2 S. Th., I, q. 75, prólogo. SOBRE EL MODO DE CITAR LAS OBRAS DE SANTO TOMÁS VÉASE LA EXPLICACIÓN COLOCADA AL FINAL DEL PRESENTE MÓDULO.

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Filosofía cristiana, se determina el puesto del hombre en el concierto de los seres. Constituye el resultado comprensivo de toda una serie de investigaciones filosófico- teológicas que se ha desplegado en los siglos de la cultura católica.

Nosotros nos hemos propuesto aquí el desafío de conducir a los estudiantes para que lleguen a vislumbrar al menos la fundamental composición ontológica del microcosmos humano, respetando según los parámetros de cierta pedagogía, los peldaños naturales del progreso intelectivo del hombre. Y este orden pedagógico exige que comencemos por lo más sencillo, es decir, por lo que está más cercano a nuestra experiencia cognoscitiva primordial.

En hombre comienza conociendo el mundo circundante, y después se experi- menta a sí mismo en el mundo, va progresivamente abriendo su horizonte de co- nocimiento hacia el mundo todo y reflexiona una y otra vez sobre sí mismo para captarse, para saber cuál es su puesto, su sentido.

La conciencia de sí no resulta en el hombre clara desde un principio. La primera percepción que tiene de sí le dice que “es” pero no le dice “qué cosa es”.

Así comenzamos, mirando los árboles, las plantas del jardín, los paisajes del

apren-

demos del contacto afectivo concreto con nuestros seres queridos, con animales y

plantas

y el fuego

garantizada por las “fuerzas” de la naturaleza. Esta naturaleza despliega el conoci- miento y el afecto a través del juego y del vínculo espontáneo. Y sólo entonces, después de este proceso natural de recepción del mundo en nuestro interior 3 , co-

mienza nuestra natural reflexión sobre nosotros mismos a indagar a partir de esta crucial pregunta: ¿qué soy yo? ¿qué es el hombre?.

Esta experiencia, llevada a una exigencia de rigor en pro de la certeza sistemá- tica, constituye el fundamento metodológico de la ciencia antropológica. Y no po- dría ser de otra manera, dado el modo propio de ser alcanzada la verdad por parte del hombre: siempre necesita una experiencia fontal, si de veras quiere asegurar su actividad filosófica-científica. Por ello es necesario que el estudiante se permita el tiempo de experimentarse a sí mismo, sea respecto del presente, sea recuperando con la memoria su experiencia de sí en el pasado.

Este curso quiere colaborar con este auto descubrimiento, iluminando la expe- riencia personal de los alumnos desde los principios ya articulados por la Filosofía. Y

si esto se logra, se podrá apreciar desde los principios todo lo que el hombre es y

despliega en su vida terrenal: sentimientos, amistad, familia, patria, religión, ciencia,

trabajo, dolor, etc.

La Antropología Filosófica será entonces luz al servicio de otras ciencias para que

el conjunto de los saberes acerca del hombre orienten toda la actividad humana a la

verdadera felicidad.

En la infancia, casi toda la experiencia cognoscitiva viene producida y

nos tomamos el tiempo suficiente para apreciar la piedra y el agua, la luz

entorno

oyendo el canto de los pájaros, los sonidos del viento

las voces

3 Elniño“entrega”sumirada,estáávidodemundo,deser.Ysehallamuchasvecesencierto “éxtasis”,puessedejacautivarporlas“maravillas”.Enelhombreadultoestaexperienciaestá casi siempre mediatizada por el dominio que la razón ejerce sobre las cosas, que impide muchas veces el “descanso” contemplativo. Si aprendemos a apreciar esas experiencias, sin caer en la absurda petulancia de considerarlas “cosas de niños y nada más”, empezaremos a entender al hombre, a entendernos profundamente como seres naturalmente destinados a “abrazar”latotalidaddelascosas,comounamarchahacialoabsoluto.Paraellosenoshan dadolasbellezas,lasbondades,losmisteriosquellenanelmundoquehabitamos.

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Sabemos que nuestro esfuerzo responde a un verdadero desafío, enfrentando dificultades que parecen invencibles: la imagen del hombre aparece hoy desdibujada. Enormes multitudes “transitan” sin saber el sentido del paso del tiempo, porque se desconocen a sí mismas. Nosotros queremos colaborar para que tenga otra vez el resplandor primigenio. Se trata de despejar el matorral al que nos ha llevado el sin fin de ideologías que han desfilado en estos últimos siglos; unas después de otras, unas contra otras; todas pasajeras, infundadas, con pretensiones utópicas o deformantes de la realidad humana, en fin, infecundas por haberse apartado de la Tradición cultural en un vano intento de novedad y auto-fundamentación.

Queremos presentar nuevamente al hombre, lo más clara y brevemente posible, a fin de que el pensamiento que aquí exponemos sea fiel al tesoro de cultura que se ha elaborado durante siglos y ha cristalizado en la obra de Santo Tomás de Aquino, maestro y doctor insigne de la cristiandad. Creemos que sólo así aparecerá la faz del hombre con su verdad tan antigua y tan nueva.

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NUESTRA FUENTE: SANTO TOMÁS

La doctrina que aquí presentamos expone los principios de la naturaleza huma- na según el pensamiento de Santo Tomás de Aquino. Su pensamiento ha sido consagrado por la Iglesia al punto de ser considerado el maestro más recomendado para aprender la doctrina cristiana, siempre subordinado al único “Maestro”, Jesu- cristo, el Señor. Entre todos los títulos que la Iglesia Católica le ha asignado a Santo Tomás resplandece para nuestra ocasión el de “Doctor Humanitatis”, experto en humanidad.

Consideramos un requisito de honestidad aclarar esto desde el principio y brin- dar al lector una mínima pero adecuada justificación:

El pensamiento de Santo Tomás ofrece la ventaja de ser la mejor articulación

que se ha realizado hasta ahora de los resultados de las distintas filosofías con la Filosofía cristiana. Ha sabido articular a Platón con Aristóteles y San Agustín, a todos los Padres de la Iglesia y a los pensadores de su tiempo, meditando y seleccio-

nando los mejores argumentos, refutando los errores y aferrándose ante todo al amor a la verdad. Ha abierto el camino para incorporar en su síntesis las verdades que puedan hallarse en cualquier Filosofía, indicando el método del diálogo en el horizonte de la unidad del saber.

Su pensamiento es uno de los más precisos conceptualmente, de los más abarcativos, y siempre dispuesto a recibir el aporte de otras ciencias o pensamien- tos. Tomás no nos ha dejado un pensamiento “congelado” sino viviente, asentado sobre el fundamento de la sabiduría que viene de lo alto y abierto a recibir las verdades de donde quiera que vengan, para seguir construyendo el edificio de la verdad completa.

La visión antropológica de Tomás de Aquino es teológico-filosófica, en ese orden de prioridad; es católica. En ella encontraremos la interpretación cristiana del hom- bre, pero articulando perfectamente los resultados de ambas ciencias. Nosotros llegaremos sólo hasta la explicación de los principios fundamentales de la naturale- za humana, desde una argumentación filosófica, es decir, partiendo de principios al alcance de nuestra razón natural, recurriendo, cuando sea preciso, a nociones toma- das de la Teología.

Todo esto no nos impedirá, a su debido tiempo, confrontar esta doctrina con otras escuelas o autores, conservando siempre el límite fijado para un curso de “principiantes”.

Y finalmente, a todas estas prerrogativas de la obra intelectual del Aquinate

(Santo Tomás de “Aquino”), hay que agregar, desde el punto de vista pedagógico, una última justificación: la necesidad que todo aprendiz tiene de seguira un maes- tro. Nosotros proponemos seguir a Tomás.

En efecto, la debilidad de los que recién comienzan a aprender manifiesta la necesidad de seguir el discurso del pensamiento de alguien que esté reconocido por su autoridad en la historia del pensamiento. Y esto es aún más indispensable cuan- do se trata de una ciencia tan ardua como la Antropología.

Si bien alguna confrontación es conveniente a un buen dinamismo pedagógico,

hay que proceder en ello con cautela y en una medida adecuada a la mente de los principiantes.

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Finalmente, el que adquiera una disciplina podrá llegar a disentir del maestro, ¿por qué no?. Esto no nos debe sorprender, tenemos que admitirlo, aceptarlo. Por ello aclaramos que no pretendemos imponer dogmáticamente lo que Santo Tomás argumenta, máxime en una materia que no es “de fe” sino de estricta razón como lo es todo objeto que aparece en el ámbito “filosófico”. El ámbito de la fe lo reser- vamos para las verdades del Dogma, definidas y enseñadas por el Magisterio de la Iglesia Católica y fuentes de otra ciencia más elevada, a saber, la Teología que es “Sacra Doctrina”.

Sabemos, sin embargo, que un elevado bien se seguirá para aquellos que amen la verdad y busquen ayuda en esta enseñanza para alcanzarla, aunque sea sólo en el dinamismo de seres “viadores” (en camino), precisamente para caminar en la alegría de una Verdad que ya llegó, pero que es ante todo Esperanza, por lo infinito que promete.

MAPA CONCEPTUAL DEL CURSO

CIENCIA
CIENCIA

ANTROPOLOGÍA

que promete. MAPA CONCEPTUAL DEL CURSO CIENCIA ANTROPOLOGÍA PERSPECTIVA FILOSÓFICA: se investiga desde la sola razón
que promete. MAPA CONCEPTUAL DEL CURSO CIENCIA ANTROPOLOGÍA PERSPECTIVA FILOSÓFICA: se investiga desde la sola razón
que promete. MAPA CONCEPTUAL DEL CURSO CIENCIA ANTROPOLOGÍA PERSPECTIVA FILOSÓFICA: se investiga desde la sola razón

PERSPECTIVA FILOSÓFICA:

se investiga desde la sola razón OBJETO FORMAL: principios del ser y el obrar humanos

PERSPECTIVA TEOLÓGICA:razón OBJETO FORMAL: principios del ser y el obrar humanos SUBALTERNACIÓN se investiga desde la Revelación

SUBALTERNACIÓN

se investiga desde la Revelación

TEOLOGÍA: el hombre a imagen y semejanza de Dios, destinado a la gloria. METAFÍSICA: el hombre como espíritu, abierto al ser en su totalidad. FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA: el hombre como ser corpóreo, el el cosmos.SUBALTERNACIÓN se investiga desde la Revelación EL HOMBRE ES UN VIVIENTE CONTIENE TRES GRADOS DE VIDA

EL HOMBRE ES UN VIVIENTE

CONTIENE TRES GRADOS DE VIDA

VIDA INTELECTIVA DEL HOMBRE

SEMOVENTIA-INMANENCIA PERFECTIVA

VEGETATIVO: su cuerpo recibe una vida muy equilibrada. SENSITIVO: un mundo de sensaciones, afectos y movimentos. RACIONAL: especifica al hombre sobre el resto de los animales.INTELECTIVA DEL HOMBRE SEMOVENTIA-INMANENCIA PERFECTIVA ENTENDIMIENTO-ABSTRACCIÓN -HÁBITOS

especifica al hombre sobre el resto de los animales. ENTENDIMIENTO-ABSTRACCIÓN -HÁBITOS

ENTENDIMIENTO-ABSTRACCIÓN -HÁBITOS (especulativos:intelecto, ciencia, sabiduría) (prácticos: prudencia,arte)

VOLUNTAD-LIBERTAD-VIRTUDES:

Justicia, Fortaleza, Templanza. (MORALES-CARDINALES)

EL HOMBRE ES PERSONA: a imagen y semejanza de Dios, destinado por la gracia a lagloria.

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ORGANIZACIÓN DE LOS CONTENIDOS DEL CURSO

INTRODUCCIÓN: LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA

1. El objeto de la Antropología Filosófica

2. El orden de la Antropología en el conjunto de las ciencias

UNIDAD I: ELEMENTOS DE FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA

1. La composición “materia y forma”

2. La composición “sustancia y accidentes”

3. El cambio en las sustancias corpóreas

4. La causalidad en las sustancias corpóreas

UNIDAD II: ESTUDIO FILOSÓFICO DE LA VIDA

1. El descubrimiento filosófico de la vida en las sustancias corpóreas

2. La unidad sustancial de alma y cuerpo

3. Emanación de potencias del alma y su especificación

4. Distinción de las potencias operativas del alma y grados de vida

5. Generación y orden de las potencias operativas del alma

UNIDAD III: LA ACTIVIDAD SENSITIVA DEL HOMBRE

1. La actividad de los sentidos externos

2. Distinción y comparación de los sentidos externos y sus objetos

3. El problema del error en los sentidos externos

4. La actividad de los sentidos internos

5. Las pasiones del alma

UNIDAD IV: LA ACTIVIDAD DEL ENTENDIMIENTO HUMANO

1. El objeto del entendimiento humano

2. El “intelecto agente” y la abstracción

3. El intelecto posible como memoria intelectiva

4. La acción de entender

5. El concepto o “palabra mental”: término de la acción de entender

6. El acto de juzgar “por composición y división”

7. La razón: movimiento del entendimiento humano

8. La conversión a las imágenes en la actividad del entendimiento humano

9. Lo especulativo y lo práctico en la actividad del entendimiento humano

10. Los primeros conceptos y el hábito de los primeros principios

11. La conciencia como auto-conocimiento

12. Ciencia y Sabiduría

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14. Los hábitos prácticos perfectivos del entendimiento humano

15. El tema de la verdad y el error en el entendimiento humano

UNIDAD V: LA VOLUNTAD HUMANA

1. El objeto de la voluntad humana y el fundamento de su libertad

2. Los modos de libertad del acto humano

3. La voluntad como motor de las acciones humanas

4. La libertad como “semoventia” perfecta

5. La perfección de la voluntad en general

6. La voluntad se perfecciona por modo de hábito: las virtudes morales

UNIDAD VI: LA PERSONA HUMANA Y SU DIGNIDAD

1. Todo hombre es una “persona”.

2. La persona humana como imagen y semejanza de Dios

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LAS HERRAMIENTAS DIDÁCTICAS

1. El presente material editado está preparado con herramientas o recursos

didácticos que permiten al alumno resolver la dinámica de aprendizaje que depende de la iniciativa del alumno. Esto no le exime de la necesidad de recurrir a las consul- tas al profesor, inexorables en el campo de la Filosofía, para afianzar los conoci- mientos y alcanzar mayor madurez en los mismos.

2. Contiene ante todo el desarrollo temático que el alumno necesita aprender

para aprobar las evaluaciones parciales y la evaluación final, precedidos, en cada unidad temática, por una breve presentación, objetivos específicos y un mapa con- ceptual.

3. El contenido explicitado es suficiente material de reflexión para el estudio de

cada unidad, dados los objetivos generales de un curso de principiantes. Puede, sin embargo, ser con mucha ventaja completado por la lectura de una bibliografía

complementaria, cuya indicación adjuntamos al final del desarrollo de cada uni- dad.

4. Se añade además una lista de actividades de aprendizaje, las cuales consis-

ten en sugerencias formativas para el alumno, fundadas en la experiencia filosófico- teológica de los docentes. El alumno puede enriquecerlas con sus propias experien- cias o actividades de propia invención. No tienen por fin inmediato la evaluación, sino sólo orientar la iniciativa de los alumnos para una mejor comprensión de los temas explicados en cada unidad temática.

5. Se coloca también una breve ejercitación a modo de auto evaluación, utili-

zando para ello el método de “opciones múltiples”. Sirve para que el alumno co- mience a ensayar su capacidad de discernimiento (eligiendo una de tres opciones) de los temas estudiados. Al final del presente módulo figuran las respuestas correc- tas para que el alumno confronte lo realizado.

6. Se ofrecerá también la posibilidad de participar en foros de discusión sobre

temas de actualidad vinculados con las líneas temáticas del curso. La participación es de carácter libre y para hacerlo el alumno debe simplemente acceder al sitio del foro en la página dedicada a este curso, leer los comentarios de los demás partici- pantes y realizar su aporte, comentario, discusión, objeción, etc.

Los foros tienen fecha de inicio y de cierre, como se establecen en el régimen enviado con los materiales.

7. Al final del presente módulo se coloca un vocabulario fundamental de térmi-

nos filosóficos. El mismo sirve para que el alumno posea una referencia rápida y breve del significado fundamental de los vocablos. Responde a la necesidad de ir adquiriendo el lenguaje propio de la Filosofía realista. Una lista de las palabras contenidas en este vocabulario aparece al final de cada unidad temática, para que el estudiante pueda tener un rápido recorrido de las mismas al estudiar cada una de las unidades.

8. Siguiendo al Vocabulario aparece una explicación acerca del modo de citar

las obras de Santo Tomás, herramienta que el alumno debe aprender si quiere ingresar en el modo habitual de referirnos al pensamiento del Aquinate.

C omo introducción al presente curso se hace necesario situar al alumno en el ámbito científico que circunscribe la temática de este curso. Para

ello es necesario delimitar el objeto de la ciencia que tratamos, a saber, la “An- tropología”, y establecer las relaciones de subordinación que ésta guarda respec- to de otras ciencias que la nutren.

Presentamos aquí la Antropología en su doble faz: filosófica y teológica, estableciendo luego especialmente el vínculo con los conocimientos de la Física filosófica y de la Metafísica, último horizonte que abre la comprensión del hom- bre a su destino trascendente de ser espiritual.

OBJETIVOS DE LA INTRODUCCIÓN

Situar al alumno en el ámbito científico del presente curso.

Conocer la amplitud y profundidad del saber antropológico, sus límites, su jerarquía entre las ciencias.

TEMARIO DE LA INTRODUCCIÓN

1. El objeto de Antropología Filosófica.

2. El orden de la Antropología en el conjunto de las ciencias.

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MAPA CONCEPTUAL

CIENCIA

FASTA Antropología Filosófica MAPA CONCEPTUAL CIENCIA OBJETO QUO QUOD FORMAL MATERIAL LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA *

OBJETO

QUOAntropología Filosófica MAPA CONCEPTUAL CIENCIA OBJETO QUOD FORMAL MATERIAL LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA * Objeto

QUODAntropología Filosófica MAPA CONCEPTUAL CIENCIA OBJETO QUO FORMAL MATERIAL LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA * Objeto material:

FORMALFilosófica MAPA CONCEPTUAL CIENCIA OBJETO QUO QUOD MATERIAL LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA * Objeto material: el

MATERIALFilosófica MAPA CONCEPTUAL CIENCIA OBJETO QUO QUOD FORMAL LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA * Objeto material: el hombre.

LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA

* Objeto material: el hombre.

* Objeto formal quod: los principios primeros del ser y el obrar humanos (distingue de las Ciencias particulares sobre el hombre)

* Objeto formal quo: la sola luz de la razón natural del hombre (distingue del conocimiento del hombre propio de la Sacra

Doctrina)

SUBALTERNACIÓN

SACRA DOCTRINA O TEOLOGÍA SOBRENATURAL (Sabiduría Teológica) SABIDURÍA HUMANA: METAFÍSICA CIENCIAS: Matemáticas
SACRA DOCTRINA O TEOLOGÍA SOBRENATURAL
(Sabiduría Teológica)
SABIDURÍA HUMANA: METAFÍSICA
CIENCIAS: Matemáticas
Lógica
Filosofía de la
zoología, etc.
Matemáticas Lógica Filosofía de la zoología, etc. SACRA DOCTRINA LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA METAFÍSICA Se

SACRA DOCTRINA

LA CIENCIA ANTROPOLÓGICA METAFÍSICA Se subordina especialmente a

FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA

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LA CIENCIA ANTROPOLOGICA

1. El objeto de la Antropología Filosófica

Nos internamos en la “ciencia sobre el hombre”, tratando de aprovechar lo más que podamos la luz natural de nuestra razón y se hace necesario primero aclarar el sentido que damos a esta expresión: Antropología o Ciencia acerca del hombre.

Para esto tenemos que aclarar ante todo que entendemos por ciencia el cono- cimiento de algún género de cosas por sus causas o principios, adquiridos por de- mostración y por ello dotados de certeza, sistematizados en una unidad comprensi- va.

Ahora bien, cada ciencia se especifica o define por su objeto, el cual puede entenderse de dos modos: el objeto material y el objeto formal.

El objeto material es aquella realidad sobre la cual cae la mirada del cientí- fico “en general”, es decir, sin considerar todavía ninguna distinción de aspectos.

El objeto formal, en cambio, es aquel aspecto especialmente considerado en una cosa, el cual “emerge” como “forma” a partir de la materia, por lo que ha recibido el nombre de “objeto formal”.

Así, por ejemplo, tanto la antropología como la política estudian al hombre: se dice entonces que éste es objeto material de ambas. Pero cada una estudia alguna formalidad propia, a saber: la Política estudia el orden de la actividad humana al bien común, y la antropología los principios constitutivos del ser y los dinamismos del ser humano, como dijimos.

Y sucede aun que dentro de una misma formalidad, hay que distinguir ciencias diversas según la luz por la que esa realidad se contempla. Se distingue entonces entre objeto formal “quod” y objeto formal “quo”. El objeto quod es el aspecto que se considera en la cosa estudiada (es el sentido más conocido de la expresión “obje- to formal”, según acabamos de explicar distinguiéndolo del objeto “material”). El objeto quo es la “luz” desde la cual se realiza el conocimiento de un mismo objeto formal quod, es como una formalidad dentro de la formalidad.

Habrá que precisar, según esto, el objeto de la antropología que estudiamos:

el objeto formal “quod” de la Antropología Filosófica consiste en “las primeras causas o principios de la naturaleza humana”, a diferencia de las demás ciencias sobre el hombre, que se detienen a considerar causas de aspectos parciales del ser humano.

Pero hay que distinguirla también de la consideración del hombre en la ciencia teológica. Distinguimos entonces por el objeto formal “quo”: la Antropología Filosó- fica conoce por las solas luces de la razón humana, mientras que la teológica cono- ce por las luces de la Revelación, conforme el dinamismo de la Teología Sobrenatu- ral o Sacra Doctrina. Nuestro curso, como ya hemos dicho, se ciñe a la perspectiva Filosófica con oportunas referencias a la perspectiva teológica.

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2. El Orden de la Antropología en el conjunto de las Ciencias

Las ciencias y las artes se ordenan entre sí por una relación de subalternación o subordinación.

Si bien cada ciencia o arte tiene autonomía en cuanto dispone de lo necesario para investigar o efectuar en su propio objeto formal (método propio, herramientas), esa autonomía no es absoluta más que en la ciencia o el arte supremos; antes bien, toda ciencia o arte que no sea supremo necesita ser iluminado en algún senti- do por otro. El que ilumina se llama “subalternante” y el iluminado se llama “sub- alterno”.

Esta subalternación se verifica en virtud de la universalidad o perfección del objeto: la ciencia o el arte son subalternantes cuando su objeto es más universal o perfecto, como se ve que la Física depende de la Metafísica (la primera estudia el ente móvil, mientras que la segunda estudia los principios de todo ente en cuanto tal); o el arte de construir naves se subordina al arte de navegar (porque la perfec- ción de la nave se ordena a un fin ulterior que es el perfecto navegar); o como el arte de ordenar la economía se subordina al arte del bien común universal de la comu- nidad (pues el Bien común contiene y supera al bien económico).

Conviene pues considerar a qué ciencias se subordina la antropología, de cuáles recibe la luz que le otorga sentido: como el hombre está compuesto de “espiritual y corporal sustancia”, la ciencia ahora en cuestión estará subalternada a aquellas que nos explican los principios constitutivos del cuerpo y del espíritu.

En el primer caso, nos remitiremos a la Filosofía de la Naturaleza (ciencia del ente corpóreo o móvil, como veremos). En el segundo caso, nos remitiremos a la Metafísica (ciencia de lo más inmaterial y abstracto, y por ello, conocedora de la vida de los espíritus). Y entre estas dos ciencias, se dará, naturalmente, también una subalternación: ya que la Metafísica es subalternante de toda ciencia huma- na, la Filosofía de la naturaleza también deberá someterse a su luz.

Por encima de toda sabiduría humana, aparece la Teología Sobrenatural o Sa- cra Doctrina, cuyo objeto formal (quod) es Dios mismo conocido a la luz de la Revelación divina (quo), como dijimos. Esta ciencia se apoya como en sus princi- pios en la verdad revelada por Dios mismo, articulada por la Iglesia en las expresio- nes del credo cristiano. Desde la meditación de los principios contenidos en la Reve- lación, la inteligencia teológica procede a sus conclusiones mediante el uso de la razón humana. Es una ciencia que desciende de lo alto, como participación de la ciencia divina (ciencia de Dios sobre sí mismo) en la razón humana y se extiende a considerar la totalidad de las creaturas desde Dios y en orden a Dios como principio y fin de todo.

Nuestro curso de Antropología responde a esta subalternación final, aunque en nuestro desarrollo llegaremos sólo a exponer el conocimiento filosófico, no sin abrir el horizonte de la Teología, cuando el tema y la ocasión lo requieran.

En síntesis, nuestro curso se despliega con la luz de la razón (Objeto formal quo) para indagar al hombre (Objeto material) en sus principios (Objeto formal quod), aun- que tendremos que hacer alusiones oportunas al ámbito de la Teología sobrenatural.

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LISTA DE PALABRAS QUE PUEDE HALLAR EN EL VOCABULARIO FINAL

Absoluto / Relativo

Abstracción / Individuación por la materia

Absurdo / Coherente / posible / pro- bable / idéntico

Acto / Potencia / Movimiento

Agente / Paciente

Alma / Espíritu

Apetito

Arte / técnica

Belleza

Bien / Mal

Causa / efecto

Certeza / Duda / Opinión

Ciencia / Sabiduría

Concepto / juicio / raciocinio

Conocimiento

Contingente / Necesario

Deducción / Inducción

Demostración

Ente / Ser

Esencia / Existencia / Sustancia / For- ma / Naturaleza

Especulativo / Práctico

Espíritu

Evidencia

Filosofía / Teología (sobrenatural)

Forma / Materia

Género / Diferencia / Especie

Hábito operativo / virtud / vicio

Inmanente / transitivo

Intelecto / Inteligencia / Pensamiento / Entendimiento / Razón

Intuición

Libertad

Método

Movimiento

Objeto / Sujeto

Obrar / Operar

Orden

Pasión (del alma)

Perfección

Persona

Potencias del alma

Principio / Fin / Finalidad

Sentidos

Ser

Singular / particular / Universal

Sustancia / Accidente

Trascendental / les

Unívoco / Equívoco / Análogo

Uno / múltiple

Verdad / error

Vida / viviente / inanimado

Voluntad

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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Millán Puelles, A. Fundamentos de Filosofía. Madrid, Rialp, 1969 u otra. Primera Parte, Capítulo VII: La demostración y la ciencia.

Maritain, J. Introducción a la Filosofía. Bs. As. Club de lectores, 1985 u otra. Capítulo I, II parte: Conclusiones, La Filosofía y las ciencias particulares; La Filosofía y la Teología.

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

Estas actividades de aprendizaje que le proponemos son una guía para la re- flexión, relación, comprensión y aná- lisis de los temas desarrollados en esta unidad

1. Escriba tres frases que considere usted importantes en los siguientes temas:

CIENCIA:

ANTROPOLOGÍA:

SUBALTERNACIÓN:

TEOLOGÍA:

2. Busque en dos o tres diccionarios la palabra “ciencia” y confronte el signifi-

cado que allí aparece con el contenido enseñado en esta introducción.

3. Elija una ciencia que estudie al hombre que no sea la antropología, e intente

definir su objeto formal. Luego averigüe si existe tal definición en manuales de

esa ciencia.

4. Elabore al menos dos ejemplos de relación de subalternación entre ciencias

que estudien algo de la naturaleza del mundo.

5. Elabore una explicación acerca de la necesidad de dar unidad a los saberes y

relacione sus conclusiones con la situación que observa en las ciencias hoy (se- gún su conocimiento o experiencia del mundo científico).

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AUTOEVALUACIÓN

1)

a- Toda ciencia se especifica por su método.

b- Toda ciencia se especifica por su subordinación a la metafísica.

c- Toda ciencia se especifica por su objeto.

2)

a- El hombre se estudia en Filosofía a la luz de la Fe.

b- El hombre se estudia en Filosofía a la sola luz de la experiencia sensible.

c- El hombre se estudia en Filosofía a la luz de la sola razón natural.

3)

a- La antropología filosófica se subalterna a las matemáticas y a la Teología.

b- La antropología filosófica se subalterna a la metafísica y a la Filosofía de la naturaleza.

c- La antropología filosófica se subalterna a la biología y a la sociología.

4)

a- La ciencia superior se llama subalternante.

b- La ciencia superior se llama subalterna.

c- La ciencia superior se llama autónoma.

5)

a- La Metafísica es subalternante de todas las ciencias humanas.

b- La Metafísica es subalternante de toda ciencia en absoluto.

c- La Metafísica sólo es subalternante de las ciencias filosóficas.

6)

a- La Antropología necesita los conocimientos de la Física para entender el espíritu.

b- La Antropología necesita los conocimientos de la Metafísica para entender el espíritu.

c- La antropología necesita los conocimientos de la biología para entender el espíritu.

7)

a- La Sacra Doctrina se distingue de la Filosofía por el objeto formal “quo”.

b- La Sacra Doctrina se distingue de la Filosofía por el objeto formal “quod”.

c- La Sacra Doctrina se distingue de la Filosofía por el método.

Seleccione la afirma- ción correcta (sólo una) y luego verifi- que las claves de autoevaluación al fi- nal del módulo

26

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8)

a- La Sociología abarca todos los conocimientos de la Antropología.

b- La Sociología ilumina a la Antropología. c- La Antropología ilumina a la Sociología.

9)

a- La ciencia se caracteriza por estar siempre cambiando sus conocimientos. b- La ciencia se caracteriza por la certeza demostrativa de sus principios. c- La ciencia se caracteriza por ser un conocimiento de pocos hombres.

10)

a-

El objeto formal “quo” es el aspecto principal que se estudia de algo.

b-

El objeto formal “quo” es la luz con la que se estudia el objeto formal “quod”.

c-

El objeto formal “quo” es la causa última de algo.

C on esta unidad nos situamos en una ciencia llamada comúnmente Filosofía de la Naturaleza o cosmología (también: Física filosófica). Es

la ciencia que estudia a los entes móviles o corpóreos, entendiendo como tales

a los entes compuestos de materia y forma, a distinción de los espíritus, que

consisten sólo en formas sustancialmente inmateriales (los ángeles).

Se trata pues del “mundo”, tal como se entiende normalmente este vocablo, como aquello distendido en las coordenadas del tiempo y el espacio, aunque para ser más precisos, tenemos que decirle “mundo visible” o “mundo sensi- ble”, porque es el que cae inmediatamente ante nuestros sentidos (entre los cuales la vista ocupa un papel primordial, como veremos más adelante).

El mundo de los espíritus es en tal sentido el “mundo inteligible”, que quedará para el tratamiento de unidades posteriores, las más importantes, por cierto.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE

1. Ofrecer al alumno una “base conceptual” que le permita entender la cons-

titución física del hombre, en tanto éste es una creatura perteneciente al mundo material.

2. Contactarse con el modo propiamente filosófico para tratar los temas,

teniendo como horizonte de reflexión, antes que el hombre mismo, la totali- dad del mundo, como conjunto ordenado de realidades que manifiestan una jerarquía de perfecciones, según la perfección de la forma sobre la materia.

3. Sobre ese horizonte de reflexión, aprender a observar en su conjunto los

fenómenos del cambio y los diversos tipos de causalidades que fundamentan y dinamizan el universo.

TEMARIO DE LA UNIDAD I

1. La composición “materia y forma”.

2. La composición “sustancia y accidentes”.

3. El cambio en las sustancias corpóreas.

4. La causalidad en las sustancias corpóreas.

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MAPA CONCEPTUAL

ENTE MÓVIL

* MATERIA Y FORMA

Filosófica MAPA CONCEPTUAL ENTE MÓVIL * MATERIA Y FORMA Materia prima-f orma sustancial. Materia segunda- forma

Materia prima-forma sustancial.

Materia segunda-forma accidental.

* 10 PREDICAMENTOS

SUSTANCIA ACCIDENTES
SUSTANCIA
ACCIDENTES

CANTIDAD

CUALIDAD

RELACIÓN

ACCIÓN

PASIÓN

LUGAR

POSICIÓN

TIEMPO

POSESIÓN

* 4 GÉNEROS DE CAUSAS

MATERIAL LUGAR POSICIÓN TIEMPO POSESIÓN * 4 GÉNEROS DE CAUSAS FORMAL INTRÍSECAS EXTRÍNSECAS E F I C

FORMALPOSICIÓN TIEMPO POSESIÓN * 4 GÉNEROS DE CAUSAS MATERIAL INTRÍSECAS EXTRÍNSECAS E F I C I

INTRÍSECAS TIEMPO POSESIÓN * 4 GÉNEROS DE CAUSAS MATERIAL FORMAL EXTRÍNSECAS E F I C I E

EXTRÍNSECASPOSESIÓN * 4 GÉNEROS DE CAUSAS MATERIAL FORMAL INTRÍSECAS E F I C I E N

GÉNEROS DE CAUSAS MATERIAL FORMAL INTRÍSECAS EXTRÍNSECAS E F I C I E N T E

EFICIENTE

FINAL

 
  SUSTANCIAL

SUSTANCIAL

*

CAMBIOS

 

ACCIDENTAL

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ELEMENTOS DE FILOSOFIA DE LA NATURALEZA

1. La Composición “Materia y Forma”

Todos los entes móviles o corpóreos están compuestos de dos co-principios:

materia y forma.

La materia es el elemento o principio potencial a partir del cual se edifica o “genera” algo, mientras que la forma es el principio activo, es decir, que da el ser de determinada especie a la materia.

Así, por ejemplo, en el hombre sus huesos, su carne, su piel son la materia. La forma es el alma racional que determina que esa materia sea humana y no de otra especie animal.

Tenemos entonces un principio potencial, previo, y múltiple: la materia, y un principio activo, constitutivo del nuevo ser y unificador de los elementos: la for- ma.

La forma se distingue en sustancial y accidental.

La primera es principio constitutivo de la “sustancia corpórea”,

mientras que la segunda es sólo una perfección que sobreviene como com- plemento a la sustancia ya constituida.

Así, por ejemplo, el alma humana es la forma sustancial del hombre porque es el principio activo que constituye la sustancia u hombre concreto, dándole la vida al cuerpo; mientras que el color tostado, blanco o negro en la piel es una forma acci- dental que sobreviene al hombre ya constituido.

Por esto se distingue también entre “materia prima” y “materia segunda”.

La materia primera es aquella que se utiliza en la constitución de la sustan- cia: por ej. la carne y los huesos son la materia prima de la sustancia humana.

La materia segunda es la sustancia ya constituida pero que está en potencia para recibir formas accidentales: el hombre es la materia segunda que puede ser coloreada por el sol (el color es forma accidental) siendo siempre la misma sustancia.

2. La Composición “Sustancia y Accidentes” 1

Una sustancia es un ente individual que existe en sí mismo; un accidente, en cambio, es una entidad que sólo tiene existencia en otro y no en sí mismo. Así Pedro es una sustancia, y su figura o tamaño es un accidente. Pedro existe en sí, pero la figura es de Pedro y no existen figuras solas, separadas de alguna sustancia corpórea (ya que la figura es como la terminación de la cantidad y ésta es un accidente de la materia).

Los accidentes sobrevienen a las sustancias finitas y en ella inhieren, sea para

1 SóloenDiostodoes“sustancial”.Entodacreaturahaydistinciónentresustanciayaccidente, peronosotrossólotrataremosestacomposiciónrespectodelassustanciascorpóreas.

Todos los entes móviles o corpó- reos están com- puestos de dos co-principios:

materia y forma.

Una sustancia es un ente individual que existe en sí mismo

Los accidentes so- brevienen a las sustancias finitas y en ella inhieren

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complementarlas (sentido originario), sea para afectarlas o destruirlas. Así, por ejem- plo, el color puede embellecer una sustancia, la disposición de los órganos colaborar con la salud, o, en el sentido de la destrucción, el calor puede afectar de tal modo una sustancia que termine por quemarla o consumirla.

En las sustancias corpóreas o móviles hay nueve categorías accidentales (llama- das “predicamentos”), descubiertas por Aristóteles: cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, lugar, posición, tiempo y posesión. Demos algunos ejemplos: esta noche (tiempo) iré de paseo (acción) con mi esposa (relación) al cine (lugar) de la calle Alberti (posición); aunque estoy un tanto cansado (pasión) debo hacerlo pero cuidando de abrigarnos bien (posesión)

Algunos accidentes pueden realizarse principalmente en la materia y otros en la forma. Así, por ejemplo, la cantidad afecta a la materia, mientras que los hábitos morales (Ej. generosidad, afabilidad, etc.), que son un modo de “cualidad”, afectan principalmente el alma del hombre, que es su forma sustancial, como veremos.

3. El Cambio en las Sustancias Corpóreas

Los entes corpóreos están sujetos al cambio, son entes móviles; están expuestos al influjo de fuerzas que causan en ellos mutaciones, sustituyendo una forma por otra, como de una mesa puedo construir un banco o una puerta, asumiendo unas formas en otras a modo de materia, como el agua asume al Hidrógeno y al Oxíge- no, o simplemente corrompiendo alguna forma, como cuando alguna sustancia es destruida. El surgimiento de un nuevo ente corpóreo implica el uso de otros entes

como materia (como cuando el mineral es asimilado por la planta, o el hidrógeno es asimilado por el agua), sometiendo la forma sustancial del primero al del segundo,

o incluso construyendo un ente con destrucción de otro (como cuando el animal se come una fruta y la asimila).

Aunque también podríamos decir que el espíritu (angélico o humano) es suscep- tible de algún tipo de cambio (sólo Dios es absolutamente inmóvil), los cambios que en él se verifican son siempre como simple paso de la potencia al acto, sin pérdida.

Esta movilidad de los entes corpóreos se explica por su constitución de “materia

y forma”.

En efecto, las mutaciones de los cuerpos se explican por la aparición-desapari- ción o por la intensificación-remisión de alguna forma sobre un sustrato material.

Ejemplo de aparición sería el caso de la constitución del agua, ya mencionado.

Ejemplo de destrucción es lo inverso.

Ejemplo de intensificación-remisión es como crece el calor del agua al contacto con el fuego y viceversa, respectivamente.

Los cambios pueden ser más o menos profundos, es decir, afectar a la esencia o sustancia misma de las cosas o sólo modificar en ella algo accidental. Los primeros se llaman cambios sustanciales y los segundos se llaman cambios accidentales.

Los cambios sustanciales son en dos direcciones: la generación y la corrupción de una sustancia. Ej.: el surgimiento del agua a partir de sus elementos o la descomposi- ción de aquella en estos; el surgimiento de un árbol o su muerte, respectivamente.

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33

Los cambios accidentales sólo modifican en algo a la sustancia, permaneciendo ésta. Ej.: calentamiento del agua, cambio de figura o tamaño de un mismo árbol, etc.

Los entes que pueblan el universo de lo “móvil” son: los minerales, los vegetales, los animales en general y los hombres. Todos ellos constituyen sustancias compues- tas de materia y forma.

4. La Causalidad en las Sustancias Corpóreas

El tema de la causalidad corresponde a un importante tratado de la metafísica. Puede ser considerado en general, aplicado a la relación de Dios con las creaturas (Dios es causa primera de todas ellas), o a la relación entre las creaturas (causalidad segunda).

Nosotros traeremos ahora solamente el tratamiento de la causalidad aplicado a las creaturas corpóreas. En estas se verifican cuatro géneros de causas:

material,

formal,

eficiente y

final.

En efecto, para que exista una creatura corpórea, se necesita una materia sobre la que inhiera alguna forma, como hemos visto, y así tenemos la causa material y la causa formal; pero se requiere para ello de una causa eficiente o agente, es decir, la causa que produce la cosa, por educción de la forma en una determinada materia.

Así, por ejemplo, un carpintero es “causa eficiente” o “agente productor” de la

mesa

pues educe, es decir, “saca” la forma de mesa a partir de la materia previa:

la madera (aunque también podría tratarse de otra materia prima, como el hierro, el mármol, etc).

La causa final es el término perfectivo hacia el cual una cosa tiende. En el ejemplo dado, sería el fin para el cual el carpintero destina su producción.

Pero como todo lo que despliegue alguna acción está orientado hacia algo por

su propia forma, se dice la sentencia: “todo agente obra por un fin” (principio de

La razón está en que todo agente obra

causalidad final o “principio de finalidad”)

por su forma, y ésta mira siempre hacia su acto último o acto de ser. Así, cuando la

inteligencia humana despliega sus dinamismos, lo hace mirando a su acto perfecti- vo: a ser inteligente en acto.

Entre las causas hay un orden de prioridad: la materia es por la forma, pero la forma es por el agente y el agente sólo actúa en vistas del fin. Por esto, se llama a la causa final “causa de las causas”.

Decir que una cosa es causa es decir que pone algo de sí en el ser del efecto, y esto ocurre diversamente según el género de causa:

la causa material pone alguna condición o límite (como cuando decidimos

Entre las causas hay un orden de prioridad: la ma- teria es por la for- ma, pero la forma es por el agente y el agente sólo ac- túa en vistas del fin. Por esto, se llama a la causa final “causa de las causas”.

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qué material usar en alguna construcción, tratamos de pensar cuál ofrece menos límites para alcanzar la forma buscada);

la causa formal pone el grado de perfección en el efecto, su modo esencial (como es por ejemplo, de diverso grado de perfección, el que una misma materia sea receptiva de una forma o de otra, así como las sustancias inorgánicas parti- cipan de más perfección al integrar el cuerpo humano que al estar en una roca);

la causa eficiente comunica o participa su propia forma al paciente (Ejem- plo: cuando es generado un nuevo ser humano, los padres, que son “con-cau- sas” de la generación, en el orden de la causa eficiente, le transmiten algo de su ser al hijo: en primer lugar, los padres humanos le transmiten al hijo la naturale- za humana; además, le transmiten algo de la naturaleza individual de cada uno:

el parecido que tiene el hijo respecto del padre o de la madre 2 );

por último, la causa final, la cual pone en el efecto la atracción y la perfec- ción última (como Dios atrae al hombre como su última perfección o felicidad).

Es de capital importancia obtener desde el principio de nuestro estudio una imagen del mundo que integre las composiciones estudiadas (materia y forma, sustancia y accidentes) con la comprensión del múltiple dinamismo estable- cido por los distintos géneros de causa.

Toda vez que se pretenda dar explicación de algo de este mundo aparecerán estas nociones, aun cuando se trate de cosas íntimas del alma humana, pues nues- tra alma es un ser “en el mundo”.

El universo entero puede ser visto entonces como un conjunto estructurado o “compuesto” en recíproca causalidad, según un orden de jerarquía entre las causas, en conexión necesaria con la causa primera que es Dios.

5. Conclusiones de la Unidad I

El hombre aparece en primer lugar como una sustancia que se genera del mismo modo que se genera cualquier cuerpo: por vía de la composición de una materia prima con su forma sustancial.

Este modo de composición nos pone en el universo de los cambios o mutacio- nes, de las cosas sujetas a generación y corrupción; el mundo de causalidades múltiples.

Por estos principios podemos empezar a entender tan basto conjunto de cosas, entre las cuales el hombre está inmerso.

El hombre es sustancia, pero está determinado por muchas categorías acciden- tales, que muchas veces le ayudan o complementan y otras veces le afectan y destruyen. Es “materia” de muchas perfecciones; es a la vez, artífice de su destino.

El hombre es causa, pero es también efecto. En el trascurso de los temas tendre- mos que ir delineando el modo en que esto se verifica, la medida de la actividad humana y de su protagonismo en el orden de la perfección del universo.

2 Y así se entiende la sentencia: “todo agente obra por su forma” (específica o individual), pues,comovimosaltratardelacomposiciónmateria-forma,laformaeselprincipioactivo(la materiaesprincipiopasivo).

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Si todo agente obra por su forma y así obra por un fin, tendremos que saber a ciencia cierta cómo es la “forma humana”, para saber cuál es el fin o perfección al que tiende todo el accionar humano.

Éste es nuestro hábitat. Si bien sabemos que nuestro destino es principalmente espiritual, sabemos que no se alcanza sino mediante el devenir del hombre en el tiempo-espacio, en el mundo de las cosas móviles y en él debe el hombre confor- marse hacia su último destino.

Es muy comprensible, al respecto, la experiencia angustiosa del cambio del hombre antiguo, que se veía muchas veces como un puro flujo de sensaciones o apariencias, que acababan en la enfermedad y la muerte.

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LISTA DE PALABRAS QUE PUEDE HALLAR EN EL VOCABULARIO FINAL

Absoluto / Relativo

Abstracción / Individuación por la materia

Absurdo / Coherente / posible / pro- bable / idéntico

Acto / Potencia / Movimiento

Agente / Paciente

Alma / Espíritu

Apetito

Arte / técnica

Belleza

Bien / Mal

Causa / efecto

Certeza / Duda / Opinión

Ciencia / Sabiduría

Concepto / juicio / raciocinio

Conocimiento

Contingente / Necesario

Deducción / Inducción

Demostración

Ente / Ser

Esencia / Existencia / Sustancia / Forma / Naturaleza

Especulativo / Práctico

Espíritu

Evidencia

Filosofía / Teología (sobrenatural)

Forma / Materia

Género / Diferencia / Especie

Hábito operativo / virtud / vicio

Inmanente / transitivo

Intelecto / Inteligencia / Pensamien- to / Entendimiento / Razón

Intuición

Libertad

Método

Movimiento

Objeto / Sujeto

Obrar / Operar

Orden

Pasión (del alma)

Perfección

Persona

Potencias del alma

Principio / Fin / Finalidad

Sentidos

Ser

Singular / particular / Universal

Sustancia / Accidente

Trascendental / les

Unívoco / Equívoco / Análogo

Uno / múltiple

Verdad / error

Vida / viviente / inanimado

Voluntad

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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Ponferrada, G. E. Introducción al Tomismo. Bs. As. Club de lectores, 1985 u otra. Segunda parte, Capítulo VII, c: estructura del ser físico.

Millán Puelles, A. Fundamentos de Filosofía. Madrid, Rialp, 1969 u otra. Segunda Parte: el ente móvil en general.

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

1. Escriba tres frases que considere usted importantes en los siguientes temas:

ENTE MÓVIL:

MATERIA:

FORMA:

SUSTANCIA:

ACCIDENTES:

CAMBIO:

CAUSALIDAD:

2. Contemple un paisaje en el que pueda observar cosas diversas y enumere

las sustancias que observa. Distinga el grado de unidad de cada una de ellas

(la piedra no alcanza la unidad del árbol, por ejemplo llas?).

3. Piense en usted mismo y distinga su ser sustancial de los accidentes (tanto

accidentes que note en su cuerpo como los que note en su interioridad) que le

modifican. Trate de discernir cuáles de los accidentes son más importantes para su ser sustancial.

4. Elija algún ser natural y trate de indagar en él los cuatro géneros de causas.

5. Busque conversar con alguien dedicado a la ciencia Física y consúltele

sobre su conocimiento de la composición “materia-forma” en los seres mate-

dialogue sobre el modo que tiene la

riales, sobre la causa final de las mismas

¿y el aire, las estre-

Estas actividades de aprendizaje que le proponemos son una guía para la re- flexión, relación, comprensión y aná- lisis de los temas desarrollados en esta unidad

ciencia actual de comprender la estructura y finalidad del dinamismo en el universo.

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AUTOEVALUACIÓN

Seleccione la afirma- ción correcta (sólo una) y luego verifi- que las claves de autoevaluación al fi- nal del módulo

1)

a- La constitución propia del ente móvil es “materia-forma”.

b- La constitución propia del ente móvil es “materia prima-forma accidental”.

c- La constitución propia del ente móvil es “sustancia-accidentes”.

2)

a- La sustancia existe en otra sustancia que es accidental.

b- La sustancia sostiene en la existencia a los accidentes.

c- Los accidentes tienen existencia propia.

3)

a- Los accidentes son seres poco importantes.

b- Los accidentes son seres que inhieren en una sustancia.

c- Los accidentes son seres que aparecen y desaparecen.

4)

a- La causa se expresa de algún modo en el efecto.

b- La causa aparece completamente en el efecto.

c- Hay causas que no imprimen nada suyo en el efecto.

5)

a- El cambio se explica filosóficamente por el desplazamiento de los átomos.

b- El cambio se explica filosóficamente por la cantidad de energía.

c- El cambio se explica filosóficamente por la constitución materia-forma.

6)

a- El cambio sustancial es el que afecta algo importante.

b- El cambio sustancial es la acción recíproca de dos sustancias.

c- El cambio sustancial es el que afecta la constitución sustancial de algo.

7)

a- La materia es acto de la forma.

b- La forma es acto de la materia.

c- La forma es potencia para muchas materias.

8)

a- Todo agente obra por beneficio propio.

b- Todo agente obra por un fin.

c- Todo agente obra por necesidad.

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9)

a- Todo efecto muestra la existencia de una causa.

b- Sólo los efectos más perfectos muestran la existencia de la causa. c- A veces los efectos mínimos indican la existencia de una causa.

10)

a- La forma es por la materia.

b- La forma recibe el ser de la materia.

c- La materia recibe el ser de la forma.

E n el mundo de los cuerpos, el cosmos de la generación y de la corrup- ción, el fenómeno de la vida emerge como un modo de perfección supe-

rior a la corporeidad misma. Hallamos en el mundo los “seres vivientes”.

El reino de la vida ha sido y seguirá siendo un gran misterio para las ciencias en general. Pensemos por ejemplo en las dificultades que suscita el tema del origen de la vida en nuestro planeta. Todavía no se ha dado una explicación científica- mente probada del surgimiento de la vida, es decir, de la causas de la vida en el mundo.

Para la mayoría de los científicos la vida es un fenómeno harto atractivo pero que encierra innumerables misterios. Se supone que “emerge” desde la materia inorgánica, pero no se sabe cómo ha ocurrido este hecho. Muchos ensayos en laboratorio han dado como resultado sólo una aproximación material al asunto:

la síntesis de aminoácidos no es más que eso. La cuestión es más formal, pues los aminoácidos sólo constituyen el principio material del viviente en este mundo, es decir, el cuerpo orgánico.

Se supone además que el dinamismo de la vida en el mundo se ha desplegado según un orden evolutivo que va desde los organismos unicelulares hacia los animales más completos, entre los cuales descuella el hombre. Pero los pasos fundamentales de esa evolución permanecen en la penumbra del misterio. Las diversas teorías evolucionistas (pues son varias) no han podido todavía dar una respuesta acabada.

Sabemos que en el tiempo hubo un despliegue progresivo de perfecciones, y de eso nadie que esté en sus cabales podría dudar. Pero esto no es todavía “la teoría de la evolución”.

La Iglesia Católica apoya con fervor las investigaciones, pero no porque crea dar lugar a la explicación del surgimiento de la vida a partir de las simples leyes físico- químicas de la materia inanimada, ni tampoco porque crea que es posible hallar la explicación del hombre sólo por “evolución” de los dinamismos del mono u otro animal. La Iglesia ha examinado a fondo los argumentos de las teorías evolucionistas y ha decidido apoyar la “seria investigación”, es decir, la que no es “ideológica” (es decir, con pre-juicios antirreligiosos), asentando desde el co- mienzo la existencia de principios filosóficos y teológicos explicativos del origen del mundo y del hombre que se ponen por encima de las ciencias llamadas “positivas”. Y no se trata de una posición tomada “contra la razón”, sino preci- samente por conocer el campo propio de la razón, la Iglesia sabe hasta dónde llegan los recursos de las ciencias.

En fin, estos y muchos otros temas que sacuden el ámbito de las investigaciones humanas sobre la vida, manifiestan que estamos ante un auténtico “misterio”, es decir, un hecho que puede ser conocido, pero sólo en parte, pues su última intelección escapa a la humana ciencia.

En esta unidad tenemos que explicar, hasta donde nos sea posible, lo esencial del fenómeno de la vida y describir la conformación de los distintos grados de vida que conocemos según nuestra experiencia natural, humana, aunque esto nos posibilitará hacer aproximaciones a una comprensión más acabada de la vida, es decir, a una comprensión metafísica de la misma, que alcanza a Dios mismo, pues “Dios es suma vida”.

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OBJETIVOS DE APRENDIZAJE

1. Comprender el fenómeno de la vida en toda su extensión y profundidad,

hasta donde nos sea posible.

2. Adquirir el uso de los términos que expresan la realidad de la vida en el

cuerpo (alma – potencias vegetativas) y de aquellos que hacen al conocimien- to y la tendencia (tanto de la esfera sensitiva o animal como de la esfera

humana o racional).

TEMARIO DE LA UNIDAD II

1. El descubrimiento filosófico de la vida en las sustancias corpóreas.

2. La unidad sustancial de alma y cuerpo.

3. Emanación de potencias del alma y su especificación.

4. Distinción de las potencias operativas del alma y grados de vida.

5. Generación y orden de las potencias operativas del alma.

MAPA CONCEPTUAL

VIDA = SEMOVENTIA - ACCIÓN INMANENTE

EN LOS CUERPOS

CUERPO = Materia prima - Orgánico. CUERPO = Materia prima -

ALMA = Forma sustancial - Acto primero.EN LOS CUERPOS CUERPO = Materia prima - Orgánico. POTENCIAS = Principios de operaciones o actos

prima - Orgánico. ALMA = Forma sustancial - Acto primero. POTENCIAS = Principios de operaciones o

POTENCIAS = Principios de operaciones o actos segundos.

POTENCIAS = Principios de operaciones o actos segundos. ESPECIFICACIÓN: potencia - acto - objeto. 5 GÉNEROS:

ESPECIFICACIÓN: potencia - acto - objeto.

actos segundos. ESPECIFICACIÓN: potencia - acto - objeto. 5 GÉNEROS: vegetativo - sensitivo - apetitivo locomotivo

5 GÉNEROS: vegetativo - sensitivo - apetitivo

locomotivo - intelectivo.

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45

Grados de vida Con sus potencias

Vida vegetativa

45 Grados de vida Con sus potencias Vida vegetativa Nutritiva. Aumentativa. Generativa. Vida sensitiva

Nutritiva.

Aumentativa.

Generativa.

Vida sensitiva

Vida racional

Sentidos Externos Sentidos Internos Apetitos Sensitivos Locomotiva
Sentidos
Externos
Sentidos
Internos
Apetitos
Sensitivos
Locomotiva
Entendimiento Voluntad
Entendimiento
Voluntad

Tacto.

Gusto.

Olfato.

Oído.

Vista.

Sentido común.

Imaginación.

Estimativa.

Memoria.

Concupiscible.

Irascible.

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ESTUDIO FILOSOFICO DE LA VIDA

En la “concep- ción” de un nue- vo ser humano, la materia (óvulo y espermatozoide) es asumida en la unidad del “hue- vo cigota”; y así surge una nueva sustancia-viviente.

1. El Descubrimiento Filosófico de la Vida en las Sustancias Corpóreas

En el mundo encontramos algunos cuerpos que tienen vida y otros que no la tienen. La vida en este mundo se verifica en grados diversos, desde los organismos unicelulares hasta la vida intelectiva o espiritual en el hombre.

A fin de descubrir cuál sea la nota esencial del vivir, la observación del fenómeno de la vida en los cuerpos merece especial atención sobre todo en dos

momentos: el comienzo de la vida y su final. Se trata de percibir la distinción entre el hecho de tener vida y el de no tenerla, y para ello sirve observar cómo el proceso generativo (por ejemplo, la reproducción de los vegetales) termina distinguiendo la

nueva vida de la del progenitor, constituyéndose una nueva “sustancia” muerte manifiesta la pérdida de esa sustancialidad-vital.

En la “concepción” de un nuevo ser humano, la materia (óvulo y espermatozoi- de) es asumida en la unidad del “huevo cigota”; y así surge una nueva sustancia- viviente. A partir de ese instante, el nuevo ser viviente tiene ya el dominio de sus operaciones, independientemente de sus progenitores; despliega un maravilloso con- junto de dinamismos de crecimiento y de perfeccionamiento en general; la madre sólo le sirve de protección externa (le otorga el hábitat adecuado y le provee alimen- to).

En cuanto a la muerte de un ser humano, los médicos, quienes tienen la respon- sabilidad de declararla oficialmente, atienden a la ausencia de ciertos movimientos que se conocen como centrales de la vida (en el cuerpo). El apagamiento de la vida muchas veces es paulatino, perdiéndose primero el uso de la actividad consciente, luego de la actividad sensitiva y finalmente de las funciones orgánicas del cuerpo. Al constatarse esto último (ausencia de actividad cerebral-cardio-respiratoria) el médi- co procede a declarar la muerte clínica. En todos los casos la pérdida de la vida conlleva la desaparición de la propia actividad del viviente, lo que implica no sólo que ya no alcanzará más perfecciones sino que no podrá sostener la que posee bajo ningún aspecto.

Aparece así en la observación del fenómeno de la vida el hecho de que el vivien- te sea origen de cierta actividad propia que termina en sí mismo, en alguna perfec- ción propia, por ejemplo, perfeccionando su propio cuerpo (así los procesos de la nutrición) o manteniendo la perfección alcanzada, mientras se pueda.

y cómo la

Esta nota característica del vivir tiene dos aspectos: consiste en primer lugar en cierto “dominio” de la propia actividad, como origen primero de la misma, sin necesidad de provocación desde lo exterior. En Filosofía esta nota característica del vivir se llama “semoventia” o auto-moción, en grados diversos según la especie del viviente; y en segundo lugar el vivir implica que esa actividad se dirige como a su fin hacia algo del propio sujeto que la realiza. Este segundo aspecto corresponde a lo que se llama “acciones inmanentes” (de in-manere: permanecer dentro), como se ve por ejemplo que la acción de nutrirse tiene su origen primero en el viviente y va a parar a la perfección del propio cuerpo del viviente.

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47

Y así podemos distinguir el viviente del “inanimado” porque éste último no se

mueve sino que es movido por otro y sus acciones son transeúntes o transitivas (que

pasan a otro), como cuando el fuego calienta o el serrucho corta, o un mineral reacciona con otro para formar una nueva sustancia.

A veces se pretende oponer a esta teoría de la vida el hecho de que los minerales

tienen alguna actividad propia porque todo ente actúa según su naturaleza, como el hierro actúa con sus propias características en alguna combinación química. Pero no es esto lo que negamos al afirmar el dominio de la propia actividad al que llamamos semoventia; no consideramos a los inanimados como “pura pasividad”, pues esto equivaldría a reducirlos a pura materia, pero nosotros hemos dicho que todo “cuerpo” es “materia-forma”, y la forma es principio activo; la materia prima absoluta es inexistente.

Con la palabra semoventia significamos no solamente que la actividad emana según la propia forma o naturaleza del ente sino que el propio ente es el origen primero de sus actividades vitales en cuanto tales ; es decir, su actividad no viene provocada desde afuera como en el caso de los entes inanimados. Nunca la activi- dad de una sustancia inanimada se dirige a la propia perfección sino que pasa a otro (es transitiva o transeúnte, como dijimos).

Los entes inanimados no son entes que retienen la perfección sino que por ellos “pasa” como teniendo por destino a otro, como se ve que unos entes se ordenan a la constitución de otros, sea como materia, sea como ayudando a modo de causas eficiente subordinada, como el sol influye en la construcción de la planta

Y cuando las plantas o los animales se usan para otro como alimento, este

hecho no se verifica “en cuanto son vivientes”, sino en cuanto son “cuerpos” cuya disposición los hace aptos como alimento, y precisamente, para ser así utilizados,

deben morir y ser asimilados como mera “materia”.

Veamos un texto fuente que sintetiza lo que dijimos:

los seres, que ostensiblemente viven, podemos inferir a quié-

nes pertenece el vivir, y a cuáles no. Mas la vida conviene claramente a

Es preciso distinguir los seres que viven, de los que no

viven, según aquello, por lo que se dice viven los animales: y esto se

observa en la primera manifestación de la vida, así como en su última. Ahora bien: el primer signo de la vida en el animal es la producción de movimientos espontáneos propios; y decimos que vive, en tanto que estos movimientos se observan en él; mas, cuando cesa de moverse por sí mismo, o es movido solamente por otro, entonces se dice que no tiene vida o que está muerto. De donde resulta evidente que son vivientes propiamente los seres, que se mueven por sí mismos de algu-

na manera

Así pues se llaman vivientes todos los seres, que se mue-

de “

los animales

ven y obran por sí mismos

1 .

1 S.Th.I,q.18,a.1,inc.

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2. La Unidad Sustancial de Alma y Cuerpo

Y se define al alma como “acto primero de un cuerpo orgánico que tiene la vida en potencia”.

La vida de las sustancias corpóreas se explica reconociendo que en su constitu- ción el principio formal-sustancial o “acto primeramente constitutivo de su ser sustancial” es algo especial, viviente y dador de vida al cuerpo, y que llamamos “alma”.

En efecto, toda sustancia corpórea está constituida por dos co-principios: mate- ria prima y forma sustancial. La forma sustancial le hace “ser y ser lo que es”. Cuando hablamos, pues de alma y cuerpo, nos referimos a esos mismos co-princi- pios pero aplicados al ser viviente: el cuerpo es la materia que recibe la vida del alma, que es la forma sustancial-viviente, como la forma del agua es la forma sustancial que da el ser y el obrar como “agua”.

Y así se prueba la existencia del alma, pues sin un principio primero o forma

que dé la vida, no hay manera de explicar la vida de los cuerpos.

Y se define al alma como “acto primero de un cuerpo orgánico que tiene la

vida en potencia”.

El vivir es acto primero o sustancial que da el operar con propio dominio, como

en las sustancias corpóreas da toda una serie de capacidades operativas que se despliegan en el transcurso del “tiempo de vida” (tema que en breve expondremos)

y se dicen actos segundos.

Aristóteles no dice que el alma sea solamente el acto del

cuerpo, sino acto de un cuerpo físico, orgánico, que tiene la vida en

dice que el alma es el acto del cuerpo, puesto que por

potencia

ella el cuerpo existe, y está organizado y tiene la vida en potencia. Se

dice empero acto primero comparativamente al acto segundo, que es

la operación

se

2 .

El alma no es un cuerpo, sino acto de un cuerpo, precisamente el acto que le constituye como “viviente”. Es importante que vayamos recalando permanente- mente en la distinción “acto-potencia”, “forma-materia”. Tenemos que superar el modo “materialista” al que nos han estado acostumbrando en las escuelas de nues- tro tiempo, que no ven más que “materia”, aunque con éste término no designan propiamente la materia sino algo “unificado” (lo que nosotros llamamos “materia- forma”) con la intención de evitar nuestra distinción y así no comprometer el pensa- miento en una marcha hacia lo espiritual o forma pura.

Si hablamos de cuerpo con vida, es que no estamos hablando simplemente de

cualquier “cuerpo”, sino de alguna composición “materia-forma”, en la cual el cuerpo es materia receptora de una perfección o forma que es la vida. Si los cuerpos viviesen por el sólo hecho de ser cuerpos, todo cuerpo viviría, lo cual es absurdo; choca con la experiencia más elemental. Para tener vida, debe darse una composi- ción “materia-forma” muy especial, en la cual la forma sustancial no sólo otorga la “corporeidad según determinada especie” sino que da la vida.

dice ser alma el primer principio de vida, que anima a todos

los seres vivientes (corpóreos); pues llamamos animados a los seres

(corpóreos) que viven, e inanimados a los que carecen de vida

es

bien notorio que no es alma cualquier principio de operación vital,

se

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49

pues en tal caso sería alma el ojo, que es cierto principio de la visión

es evidente que el ser principio de vida o vivien-

te no es cosa que conviene al cuerpo, precisamente por ser cuerpo: de otro modo todo cuerpo sería viviente o principio de vida. Conviene

pues a algún cuerpo ser viviente

acto lo es en virtud de algún principio que se dice acto

ser tal cuerpo; y lo que es tal en

Y si el alma es la forma sustancial de la sustancia corpórea viviente, debe estar presente como “acto sustancial” en todo el cuerpo, porque nada sería parte de “algo” si no tuviese la forma sustancial de eso. Así la forma sustancial del agua, está en cada molécula y en cada átomo; de lo contrario, la parte que no esté recibiendo el ser de esa forma sustancial sencillamente no sería parte de esa sustancia.

(que es acción vital)

por

suyo

3 .

El alma pues está tanto en el brazo como en los pies o en el cerebro

“ si el alma estuviese unida al cuerpo únicamente como motor,

se podría decir que no está en cada parte del cuerpo, sino en una sola,

por la cual daría movimiento a todas las demás. Pero, estando el alma unida al cuerpo como su forma, es necesario que esté en el cuerpo todo y en cada una de sus partes; porque no es forma accidental del cuerpo, sino su forma sustancial. Pero la forma sustancial no es sola- mente la perfección del todo, sino también la de cada parte; pues, componiéndose el todo de partes, la forma del todo, que no da el ser a cada una de las partes, es una forma, que es composición y orden, como la forma de una casa; y tal forma es accidental, mientras que el alma es una forma sustancial, y por consecuencia debe necesariamen-

te ser la forma y el acto, no solamente del todo, sino también de cada

parte

está en todo el cuerpo y en cada una de sus partes

el acto está en aquello, de que es acto; y por lo tanto el alma

Se ve entonces que las sustancias vivientes de este mundo están constituidas por una unión “sustancial” de alma y cuerpo. Esto vale tanto para las plantas como para los animales y el hombre. El hombre no es ni sólo el alma, ni sólo el cuerpo, sino el alma y el cuerpo conjuntamente:

definición de los seres naturales no significa únicamente la forma, sino la

forma y la materia. La materia es pues parte de la especie en los seres naturales

dado que debe pertenecer a la sustancia de la especie todo cuanto es común a la

4 .

la “

especie 5 .

sustancia de todos los individuos contenidos bajo esa ”

3. La Emanación de Potencias del Alma y su Especificación

La observación del fenómeno de la vida a través de los distintos reinos que lo configuran en el mundo, nos permite afirmar con certeza la existencia de diversas “operaciones vitales”, es decir, operaciones que apuntan a alcanzar diversas per-

2 S.Th.I,q.76,a.4,ad1.

3 S.Th.I,q.75,a.1,inc.

4 S. Th. I, q. 76, a. 8, in c. En este artículo expone Santo Tomás bellamente otro argumento tomado de la doctrina a cerca del todo y de la parte, pero creemos que para comenzar es suficiente con el argumento que expusimos.

5 S.Th.I,q.75,a.4,inc.

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Sigamos: ¿Cómo se distinguen las potencias del alma entre sí? Las di- versas poten- cias se distin- guen unas de otras por sus objetos

fecciones según el viviente de que se trate. Ejemplos: crecimiento y desarrollo del cuerpo, conocimiento, afectividad, reproducción, etc.

Tenemos que distinguir el alma de sus potencias. Santo Tomás lo prueba distin- guiendo entre el acto primero y los actos segundos: entre el ser y el obrar.

El alma es para el cuerpo su acto primero o dador de la vida, constitutivo de la sustancia según una especie de viviente. Ese acto primero es permanente, pues es “acto de ser de determinada especie”. Pero hay también actos segundos u opera- ciones vitales (diversas), las cuales son intermitentes, como puede verse en los movimientos del corazón, o de la nutrición en general, o bien observando cómo, en ciertos momentos pensamos, y en otros no (como cuando dormimos profundamen- te).

Esos actos segundos son por lo tanto, originados no inmediatamente por el alma sino mediante ciertos principios potenciales, que a veces obran y a veces no. Estas potencias son entonces “principios próximos de las operaciones vitales”, pues si bien el alma es principio remoto, o primero de toda la vida de la sustancia corpórea, no produce las operaciones directamente sino a través de potencias operativas que emanan de ella. Veamos:

Si la esencia misma

del alma fuese el principio inmediato de su operación, quien tiene alma ejercería siempre en acto operaciones de vida, como el que tiene alma está siempre vivo en acto; porque el alma, no por ser forma es un acto ordenado a otro ulterior, sino que es el último término de la generación. Según esto el que el alma se halle todavía en potencia para otro acto no le compete por su propia esencia en el concepto de for- ma, sino por razón de su potencia: y así es que el alma misma, en cuanto depende de su potencia, es la que se dice acto primero, orde- nado al acto segundo. Se observa empero, que el que tiene alma no siempre se halla en acto ejecutando operaciones vitales: razón por la que en la definición del alma se dice que es el acto del cuerpo, que tiene la vida en potencia; sin que esta potencia excluya no obstante al ”

alma 6 .

Sigamos: ¿Cómo se distinguen las potencias del alma entre sí? Las diversas potencias se distinguen unas de otras por sus objetos, ya que toda potencia se ordena a un acto determinado como la potencia de crecer en las plantas se aplica a su acto que es “crecer”, tomando el alimento del entorno. Y ese acto de crecer, a su vez, apunta como “objeto” a alcanzar el tamaño adecuado según la especie del vegetal. La potencia se conoce por su acto y éste por su objeto.

“ (el alma) por su propia esencia es un acto

Esto vale tanto para una potencia pasiva, como para una potencia activa.

Así en la vista, que es potencia pasiva o receptora, el color (objeto propio de la vista) es como el principio que imprime en ella su forma (semejante a la impresión de una forma cualquiera en una materia, aunque debemos advertir siempre que al tratarse de una acción vital, el origen primero de esta actividad es el propio viviente, claro que su acción no se verifica sino con cierta “pasividad”).

Tratándose de una potencia activa (en capacidad de actuar alguna forma por sí misma) el objeto es a modo de término o fin, como es el caso mencionado del

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desarrollo del cuerpo vegetal: el objeto (tamaño y forma adecuada el cuerpo) es el fin de la operación.

“ la potencia en su propio concepto se ordena al acto. Por lo cual

la razón de la potencia debe tomarse del acto a que se ordena; y en consecuencia diversificarse, según se diversifique la razón del acto. La

naturaleza del acto se diversifica según la diversidad de razón del obje- to; pues toda acción o lo es de potencia activa, o de potencia pasiva. El objeto se refiere al acto de la potencia pasiva como principio y causa motora: así el color, en cuanto mueve la vista es principio de la visión; pero al acto de potencia activa se refiere el objeto como a su término y fin: así el objeto de la potencia aumentativa es el máximo de perfec- ción o límite final del aumento. La acción pues se especifica según estos dos términos, a saber: principio y fin: como la calefacción difiere del enfriamiento, en que aquella procede de lo cálido activo a lo cálido pasivo; y este de lo frío a lo frío. Luego necesariamente las potencias

objetos 7 .

deben diversificarse según sus actos y ”

4. Distinción de las potencias operativas del alma y gra- dos de vida

Los distintos objetos de las diversas potencias se distinguen según el grado de universalidad de la forma que aspiran a alcanzar.

Se distinguen así cinco “géneros”: vegetativo-sensitivo-intelectivo-apetitivo- locomotivo.

El género vegetativo tiene por objeto sólo el cuerpo unido al alma, por lo que sus potencias miran ya sea a la constitución del tamaño y la forma de cuerpo como

a su conservación o reproducción.

El género sensitivo es más universal que el vegetativo, pues mira más allá del propio cuerpo del viviente, hacia algo exterior; apunta a incorporar en sí mismo las formas de las cosas que rodean al viviente (proceso cognoscitivo); se extiende pues a “toda forma sensible”, y no sólo a la forma del propio cuerpo.

El género intelectivo, que también tiene como objeto (en tanto que es intelectivo en potencia) algo exterior y en esto supera en universalidad al sensitivo, pues se dirige a alcanzar las formas de todas las cosas en absoluto (abstracto, como veremos). No está limitado a las formas que existen en la materia sensible sino que se extiende a las formas inmateriales, a la totalidad del ser.

El género apetitivo tiene también por objeto algo exterior, pero no en cuanto algo que el sujeto trae a existir en sí mismo (como es el caso del conocimiento sensi- tivo o intelectivo del hombre) sino en cuanto el alma misma se siente inclinada

a salir hacia el objeto exterior.

El género locomotivo mira también a un objeto exterior como saliendo hacia él pero en cuanto es término del movimiento de lugar.

géneros de las potencias se distinguen según sus objetos:

porque cuanto más noble es una potencia, tanto más universal es el

objeto

En efecto: alguna potencia del alma tiene por objeto sólo el

Los “

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cuerpo unido al alma; y este género de potencia del alma se llama vegetativo, por cuanto la potencia vegetativa no obra sino sobre el cuerpo, al que está unida el alma: hay otro género de potencias del alma, que se refiere a un objeto aún más universal, es decir, a todo lo sensible, y no solamente al cuerpo unido al alma: y hay un tercer género de potencias del alma, cuyo objeto es todavía más universal, siéndolo no solamente todo cuerpo sensible, sino también todo ente sin excepción. De donde resulta evidente que la operación de estos dos últimos géneros de potencias del alma recaen no sólo sobre alguna cosa adjunta, sino sobre las extrínsecas. Debiendo empero estar el agente unido de algún modo al objeto de su operación, es menester que la cosa extrínseca, objeto de la operación del alma, se refiera a ésta bajo un doble concepto:1º según que tiene naturaleza apta para unirse al alma, y estar en ella por su semejanza; y bajo este aspecto son dos los géneros de potencias, el sensitivo respecto del objeto menos común, que es el cuerpo sensible, y el intelectivo respecto del objeto más común, cual es el ente universal; 2º en cuanto el alma misma se inclina y propende al objeto exterior, y en este concepto resultan otros dos géneros de potencias del alma: el apetitivo, por el que el alma se dirige hacia el objeto exterior como a su fin, que es lo primero en la intención; y el locomotivo, en cuanto el alma tiende al objeto extraño como al término de su operación y movimiento; puesto que todo ani- ”

mal se mueve para conseguir algo, que desea e intenta

Una vez distinguidos los géneros, podemos observar cómo se hallan incluidos en tres grados de vida en este mundo: vida vegetativa, vida sensitiva y vida racional.

Los géneros “apetitivo” y “locomotivo” no constituyen grados de vida distintos sino que se incluyen en la vida sensitiva y racional, pues todo el que conoce tiene apetito hacia lo conocido y como lo apetecido sea algo distante, se hace necesaria la locomoción, como es el caso de los animales más desarrollados:

8 .

modos de vivir (los cuales determinan tipos de alma

solo tienen el vegetativo, como

las plantas; otros además del vegetativo el sensitivo, pero sin el locomóvil, cuales son los animales inmóviles, como ciertos moluscos; otros tienen además el movimiento local, y estos son los animales perfectos, que necesitan de muchas cosas para vivir, y que tienen pre- cisión de moverse, para procurarse lo que les es necesario distante de ellos: y por último hay seres vivientes, que tienen además el intelecti- vo, como los hombres. El apetitivo no constituye un grado de vivien- tes, pues todos los que están dotados de sensibilidad tienen también apetito” 9 .

en los vivientes corpóreos)

Los

unos

6 S.Th.I,q.77,a.1,inc.

7 S.Th.I,q.77,a.3,inc.

8 S.Th.I,q.78,a.1,inc.

9 S.Th.I,q.78,a.1,inc.

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En el nivel de la vida vegetativa se observan tres potencias operativas: la nutri- tiva, la aumentativa y la generativa; Así nos lo enseña Santo Tomás:

parte vegetativa consta de tres potencias: porque lo vegetativo

tiene por objeto

operaciones del alma: una por la que adquiera el ser, y esto se ordena

a la potencia generativa; otra por la que el cuerpo vivo adquiere las proporciones que debe tener, cuya operación es propia de la potencia aumentativa; y otra por la cual el cuerpo del viviente se conserva en su

y a la

el cuerpo vivificado por el alma, el cual exige tres

la “

ser y magnitud propia, y tal es el objeto de la potencia nutritiva

generativa sirven tanto la aumentativa como la nutritiva, así como a la aumentativa la nutritiva 10 .

Las potencias “aumentativa” y “nutritiva” se orientan a que el individuo alcance el tamaño y la forma adecuados de la especie, como por ejemplo, que el organismo humano posea lo que debe tener para servir correctamente a una “vida humana”. Podríamos cifrar en esto lo que llamamos comúnmente “salud” o, más precisamen- te, “salud física”: consiste en que el cuerpo sea bien “conformado” y las funciones de cada órgano puedan ejercerse eficazmente en orden a la totalidad, es decir, al hombre. Se trata de desarrollar los órganos necesarios con su debida disposición de tamaño y funcionalidad (a esto mira la palabra “forma”, es decir a la “virtud” de cada órgano y del conjunto).

La constitución del organismo viviente se verifica mediante los procesos de la

alimentación: incorporación y asimilación de materiales del entorno. Se trata toda- vía de la constitución “materia-forma”, pero ya en el nivel de perfección de la vida:

el vegetal tiene un impulso vital, es decir, que emerge de sí mismo y asume los

) y los usa para la

materiales que le llegan del entorno (agua, aire, sol, minerales constitución del organismo según la forma de la especie.

La potencia generativa es lo último a lo que mira todo este desarrollo: una vez que el viviente vegetativo ha sido constituido perfectamente, puede engendrar otro ser viviente de su misma especie. El sentido que aquí aplicamos del término “gene- ración” abarca no sólo la aparición de una sustancia que antes no existía (sentido opuesto a “corrupción”) sino el de la procedencia de un ser sustancial completo a partir del “progenitor” y de su misma naturaleza específica. Esta capacidad mira a la subsistencia de la especie, superando así la caducidad de los individuos.

La vida sensitiva consta de facultades cognoscitivas llamadas “sentidos”, fa- cultades apetitivas llamadas “apetitos sensitivos” y, en los animales más perfectos, de “locomoción”.

Entre los sentidos hay algunas potencias que tienen por objeto lo exterior-mate- rial-individual, apto para existir en el sujeto por su forma (como vemos u oímos, que incorporamos las formas de lo visto u oído).

10 S.Th.I,q.78,a.2,inc.

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Hay sentidos externos y sentidos internos.

Los sentidos externos son cinco: tacto (objeto: temperatura, humedad, dure-

za, rugosidad

(objeto: los sonidos); vista (objeto: los colores).

gusto (objeto: los sabores); olfato (objeto: los olores); oído

);

Los sentidos internos son cuatro: sentido común (objeto: todas las sensacio- nes externas); imaginación (objeto: representación de una semejanza de las co- sas percibidas por los sentidos externos, según rasgos todavía individuales); esti- mativa (objeto: lo útil o nocivo al animal); memoria (objeto: lo pasado según el antes y el después).

Los apetitos sensitivos son dos: el apetito concupiscible (objeto: el bien fácil); el apetito irascible (objeto: el bien difícil).

Por último, la potencia locomotriz, que existe en los animales perfectos. En efecto, la capacidad de moverse existe en primer lugar en el apetito sensitivo, pero sólo como imponiendo el movimiento, mientras que se necesita, para que pueda moverse el animal que haya otra potencia que habilite las partes del cuerpo para ejecutar ese movimiento; de lo contrario, el movimiento no se realiza.

De hecho, algunos animales que no están ordenados por la naturaleza a con- quistar algo distante, tienen apetitos pero no locomoción:

No hay más que una sola alma en el hombre, que contiene todas las perfecciones infe- riores.

los sentidos y el apetito sean los primeros motores en

los animales perfectos, sin embargo estas potencias consideradas como

tales no bastarían para moverlos

nen sensibilidad y apetito, y sin embargo no tienen potencia motora: y

ésta no solamente reside en el apetito y los sentidos, como imponien- do el movimiento, sino también en las partes mismas del cuerpo, a fin de habilitarlas para obedecer al apetito del alma que las mueve, como lo prueba el hecho de que, cuando los miembros están privados de su disposición natural, no obedecen al apetito por el movimiento” 11 .

porque los animales inmóviles tie-

aunque “

En cuanto a la vida racional del alma humana, posee además las potencias intelectivas, que son el entendimiento y la voluntad.

Por el entendimiento o razón, el hombre tiende a conocer las esencias de las cosas y el ser absoluto. Por la voluntad se orienta a su real y efectiva posesión, es decir, a la unión con el bien universal.

Una sola alma, la humana, posee los tres grados de vida mencionados. No hay más que una sola alma en el hombre, que contiene todas las perfecciones inferiores. La razón está en que las formas superiores siempre contienen eminentemente las perfecciones de la formas inferiores:

alma sensitiva, nutritiva e intelectiva es numéricamente una

misma en el hombre

cosas difieren entre sí, según que son más o menos perfectas. Así en el

Se advierte que las especies y las formas de las

el “

11 S.Th.I,q.78,a.1,ad4.

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55

orden de la naturaleza los seres animados son más perfectos que los inanimados, los animales más que las plantas, los hombres más que

los animales

almas a las especies de figuras de las cuales una contiene a otra como

el pentágono contiene al cuadrilátero, y le excede. Así pues el alma intelectiva contiene en su virtud todo lo que hay en el alma sensitiva de

los brutos y en la nutritiva de las plantas ”

(Aristóteles) De an. l. 3, t. 30 y 31 compara las diversas

12

.

5. Generación y Orden de las Potencias Operativas del Alma

Las potencias emanan del alma, pues ésta es la raíz de toda la vida en un viviente corpóreo. Esta emanación debe entenderse como cierta “resultancia” a modo como emanan los accidentes propios de alguna sustancia.

las potencias del alma son ciertas propiedades naturales de la

los acci-

misma. El sujeto es causa de sus propios accidentes

13

dentes propios no emanan del sujeto por medio de transformación alguna, sino por cierta resultancia o como consecuencia natural, al

modo que de una cosa resulta (o proviene) naturalmente otra, como de la luz el calor” 14 .

Pero es importante observar que este conjunto de potencialidades se realiza en el hombre que es uno sólo. Muchas actividades de un solo y mismo ente. Debe por ello ordenarse cada actividad hacia aquello que es perfección única del sujeto, como totalidad unificada.

Para observar este “orden” de las potencias entre sí, Santo Tomás distingue dos tipos de orden: el orden de la generación, y el orden de la perfección.

En el orden de la generación, las realidades imperfectas preceden a las perfectas, pero absolutamente hablando, es decir, según el orden de la perfección, lo perfecto es antes que lo imperfecto, el acto precede a la potencia.

Y pone como ejemplo de esta precedencia de lo perfecto, el mando que ejerce nuestro entendimiento sobre nuestra sensibilidad.

En tal sentido, al desarrollarse el ser humano durante las etapas del crecimiento,

) no lo hacen

sino ya determinadas al servicio de las potencias superiores, como se ve que la nutrición prepara no cualquier cuerpo sino un cuerpo apto para la sensibilidad (al producir órganos para ello como el ojo, el oído, la piel, etc.). Y así la sensibilidad se prepara para la intelección. En tal sentido se puede interpretar este texto:

aunque primero aparezcan las potencias inferiores (las vegetativas

1º “

según el orden de la naturaleza, como las cosas perfectas

12 S.Th.I,q.76,a.3,inc.

13 S.Th.I,q.77,a.6,s/c.

14 S.Th.I,q.77,a.6,ad3.

el orden

de la naturaleza, las cosas perfectas son naturalmente anteriores a las imperfectas; se-

gún el orden de la generación y del tiempo, de lo im- perfecto se proce- de a lo perfecto.

«

según

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son naturalmente anteriores a las imperfectas; 2º según el orden de la generación y del tiempo, como de lo imperfecto se procede a lo per- fecto. Según el primer orden las potencias intelectuales son anteriores a las potencias sensitivas, y por eso las dirigen e imperan; así como igualmente las potencias sensitivas a las del alma nutritiva. El segundo es inverso, por cuanto en la marcha de la generación las potencias nutritivas preceden a las sensitivas, puesto que aquéllas preparan el cuerpo a las operaciones de éstas, que a su vez son anteriores a las intelectivas ”

15

.

6. Conclusiones de la Unidad II

Conocemos la vida por sus operaciones. Así llegamos a advertir la noción esen- cial de semoventia e inmanencia de las acciones vitales.

Y como la vida no puede ser explicada desde la simple composición de los

cuerpos, es preciso advertir que estamos en presencia de un principio especialísimo, dador de vida al cuerpo, a modo de su acto primero o forma sustancial.

Por las operaciones conocemos el alma y su jerarquía entre los vivientes. Distin- guimos sus potencialidades según el grado de perfección o universalidad al que tienden y las agrupamos en tres grados de vida: vegetativo, sensitivo y racional.

Esto nos permite ya tener una serie de nociones claves para interpretar la natu- raleza humana: el hombre es cuerpo y es vida.

A partir de ahora corresponde comenzar a elevarnos en la consideración de las

esferas más perfectas de la vida, que se hallan en el hombre, a saber, la vida sensitiva y la vida racional. No abordaremos detalladamente la vida vegetativa pues la consideramos de poca importancia a la hora de entender el rango ontológico del hombre.

Para este último cometido, que constituye el objeto principal de nuestro curso, tenemos que abordar de lleno los temas que descubren la espiritualidad humana, es decir, los temas del conocimiento y sus correspondientes apetitos.

15 S.Th.I,q.77,a.4,inc.

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LISTA DE PALABRAS QUE PUEDE HALLAR EN EL VOCABULARIO FINAL

Absoluto / Relativo

Abstracción / Individuación por la materia

Absurdo / Coherente / posible / pro- bable / idéntico

Acto / Potencia / Movimiento

Agente / Paciente

Alma / Espíritu

Apetito

Arte / técnica

Belleza

Bien / Mal

Causa / efecto

Certeza / Duda / Opinión

Ciencia / Sabiduría

Concepto / juicio / raciocinio

Conocimiento

Contingente / Necesario

Deducción / Inducción

Demostración

Ente / Ser

Esencia / Existencia / Sustancia / Forma / Naturaleza

Especulativo / Práctico

Espíritu

Evidencia

Filosofía / Teología (sobrenatural)

Forma / Materia

Género / Diferencia / Especie

Hábito operativo / virtud / vicio

Inmanente / transitivo

Intelecto / Inteligencia / Pensamien- to / Entendimiento / Razón

Intuición

Libertad

Método

Movimiento

Objeto / Sujeto

Obrar / Operar

Orden

Pasión (del alma)

Perfección

Persona

Potencias del alma

Principio / Fin / Finalidad

Sentidos

Ser

Singular / particular /

Universal

Sustancia / Accidente

Trascendental / les

Unívoco / Equívoco /

Análogo

Uno / múltiple

Verdad / error

Vida / viviente / inanimado

Voluntad

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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

Verneaux, R. Filosofía del hombre. Barcelona. Herder, 1967 u otra. Capítulo I: La vida; Capítulo XVII: el alma humana.

Millán Puelles, A. Fundamentos de Filosofía. Madrid, Rialp, 1969 u otra. Tercera parte, Capítulo XII, punto 2: el alma y sus potencias.

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

Estas actividades de aprendizaje que le proponemos son una guía para la re- flexión, relación, comprensión y aná- lisis de los temas desarrollados en esta unidad

1. Escriba tres frases que considere usted importantes en los siguientes temas:

VIDA:

ALMA:

POTENCIAS OPERATIVAS:

2. Consulte un manual de biología que se utilice en las escuelas de enseñanza

media (si puede acceder a un manual universitario mejor) y extraiga conceptos sobre la noción esencial de la vida que allí encuentre. Luego confróntelo con la noción estudiada en esta unidad.

3. Busque tres ejemplos que le parezcan adecuados para comparar el viviente

con el no viviente, según los conceptos estudiados.

4. Elabore una concatenación de acciones de distintas potencias del alma hu-

mana (al menos tres) que se hallen ordenadas desde la menos perfecta a la más perfecta.

5. Deténgase a observar su propio pensamiento, trate de captar la “semoventia

propia de la acción de pensar (impulso espontáneo, dominio del obrar, inmanen-

cia perfectiva).

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AUTOEVALUACIÓN

1)

a- El animal se caracteriza por la complejidad de su biología.

b- El animal se caracteriza por el movimiento local.

c- El animal se caracteriza por la vida sensitiva.

2)

a- El alma es esencialmente motor del cuerpo.

b- En un viviente corpóreo el alma es forma sustancial del cuerpo.

c- En un viviente corpóreo el alma es motor de algunos órganos importantes.

3)

a- Las potencias del alma son principios de acciones hacia fuera.

b- Las potencias del alma su principios próximos de operaciones.

c- Las potencias del alma son fuerzas para que el alma crezca.

4)

a- Las potencias inferiores sostienen a las potencias superiores.

b- Las potencias inferiores sirven a las potencias superiores.

c- Las potencias inferiores tienen vida independiente de las superiores.

5)

a- El cuerpo es la materia que recibe la vida del alma.

b- El cuerpo es el fundamento de la actividad del alma.

c- El cuerpo es la forma que recibe la vida del alma.

6)

a- El hombre tiene un alma por cada grado de vida.

b- El hombre tiene un alma y un grado de vida.

c- El hombre contiene en su única alma los tres grados de vida.

7)

a- El cuerpo y el alma están unidos por un órgano.

b- El cuerpo se une al alma por el pensamiento.

c- El cuerpo y el alma están unidos como materia y forma.

8)

a- La vida más perfecta implica mayor movimiento.

b- La vida más perfecta implica más dominio del propio obrar.

c- La vida más perfecta implica mayor cantidad de órganos.

Seleccione la afirma- ción correcta (sólo una) y luego verifi- que las claves de autoevaluación al fi- nal del módulo

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9)

a- Cada potencia del alma busca un objeto propio. b- Cada potencia del alma busca la perfección de algún órgano. c- Cada potencia del alma se busca a sí misma como fin.

10)

a- El hombre es cuerpo y alma espiritual. b- El hombre es cuerpo y sensaciones. c- El hombre es sólo un ser inteligible.

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Lea atentamente el texto, realice el práctico y enviélo al tutor

A continuación, usted encontrará una lista de profesiones o ámbitos científi- cos que estudian al hombre. Elija tres y luego procure una entrevista a personas que ejerzan esa profesión (una de cada rubro elegido) sobre el tema de “la comprensión que él ha obtenido del alma humana en la ciencia que ha estudiado” (qué es el alma humana, qué relación tiene con el cuerpo, qué importancia le otorga al tema en su profesión, y toda pregunta que usted crea conveniente). Después de la entrevista, realice una síntesis ordenada (distinguiendo los resulta- dos por profesiones) y envíela al profesor según fecha establecida.

LISTA DE PROFESIONES – ÁMBITOS CIENTÍFICOS: Medicina en gene- ral, Psiquiatría, Psicología, Sociología, Ciencias políticas, Filosofía, Ciencias de la Educación.

TRABAJO PRÁCTICO Nº 1

E l hombre pertenece al género de los animales, cuya vida consiste en lo sensitivo, pero en la vida humana lo sensitivo no es lo último en el orden

del proceso perfectivo, por lo que toda la sensibilidad humana está naturalmente

al servicio del entendimiento.

En esta unidad trataremos en detalle la vida sensitiva del hombre. Sin duda veremos la sensibilidad como un modo de vida compartido con los demás ani- males, pero apuntaremos sobre todo a discernir el sentido de la sensibilidad al servicio del espíritu humano.

Y respecto de esto, en primer lugar nos preguntamos: ¿a qué aspecto de la vida

humana nos referimos al hablar de la “sensibilidad”? La respuesta puede ser

muy compleja, pues abarca una multiplicidad de fenómenos que experimenta-

mos cotidianamente: sensaciones de diversos tipos, emociones, capacidad para percibir en detalle las cosas (como cuando alguien dice tener más sensibilidad

para algo que otro)

En una primera aproximación, a modo de presentación fenomenológica, pode-

mos decir que la sensibilidad es esa dimensión vital que se pone primaria e inmediatamente en juego en todo nuestro conocimiento espontáneo y natural, en nuestro primer contacto con la realidad que nos rodea y que provoca en nosotros una serie de reacciones afectivas espontáneas que determinan nuestro estado de ánimo. Situémonos pues ante este fenómeno: percepciones, sensacio- nes, contacto inmediato con las cosas del mundo, emociones, atracción de lo que agrada, repulsión de lo feo o de lo que inmediatamente aparece como

inconveniente (malo)

De todos estos hechos no tenemos dudas, se verifican en

nosotros y podemos tener de ellos una primera y general caracterización al

alcance de todos.

A través de los “sentidos” “recibimos” el mundo con sus cosas en nuestra inte-

rioridad y nos hallamos afectados por esta percepción. Así, por ejemplo, al salir por la mañana a trabajar: cruzo un sector de la ciudad caminando, por ese

entorno de cosas, calle, automóviles, personas que van y que vienen, ruidos de motores, voces, aves que levantan vuelo, un perro que atraviesa la calle, el reflejo del sol, la promesa de un buen día, edificios, rostros más o menos cerca- nos, negocios, casas, los diversos olores de la ciudad, el frío o el calor, las

noticias, el café de la mañana

todo estas cosas y muchas más configuran el

paisaje cotidiano que recibo en mi interior en ese momento del día. Esta percep- ción es en principio puramente pasiva, es decir, receptiva. Recibo las cosas que pasan a estar adentro de mí, configurándome, determinándome. Dicho de otro modo, el mundo no resbala sobre mí sino que se instala en mí y me afecta con sus cosas, de tal manera que después de ese contacto experimento esta doble

sensación: algo en mí ha cambiado, aunque yo sigo siendo el mismo.

La sensibilidad presenta la modalidad de la “receptividad” del mundo tal cual es.

Y esa recepción de las cosas, que me salen al paso, provoca en mí reacciones

afectivas: agrado o desagrado de las condiciones del clima, la tranquilidad de

una plaza o la alegría del sol en invierno, los nervios por la tardanza del “micro”,

la alegría de encontrar amigos o la desazón de toparme con mis enemigos o con

personas desagradables, el impacto de las noticias cantadas por los canillitas, la sensación de fuerzas del primer café de la mañana

movimientos “apasionados”-emociones

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nuestra sensibi-

lidad no aparece “aislada” de nues- tro pensamiento y nuestra voluntad,sino compenetrada con estos dina- mismos de la es- fera superior del psiquismo huma- no.

Es una experiencia universal la imposibilidad que el hombre tiene de sustraerse por completo al propio entorno, lo cual no significa que el entorno lo determine totalmente. El hombre es libre, como veremos, y puede tomar distancia, pero

hasta cierto punto. La razón de esto está en que el hombre tiene como rasgo de su esencia el ser “sensitivo”. Y no queda otra posibilidad para la apertura del mundo interior del hombre que este contacto abierto y arriesgado con el mundo de las cosas concretas que le rodean. Si el hombre se siente agobiado por la ciudad, puede procurar para su vida el descanso de otros ámbitos como los paisajes natu-

rales, las jornadas de quietud y repliegue espiritual, las vacaciones, etc

pero esto

no le exime de recibir ineludiblemente, todos los días, su mundo circundante que le afecta el ánimo, empezando por el entorno que ha configurado en su propia casa.

Se trata de un conocimiento y una tendencia que tienen que ver con nuestra experiencia inmediata de las cosas del mundo. Este dinamismo cotidiano es sin duda, muy conocido para nosotros en cuanto tenemos de él abundante experien- cia. Pero cuando queremos conocer la naturaleza de la sensibilidad y el detalle de

sus movimientos advertimos un proceso complejo (ojo, oído, imaginación

afec-

tividad). Esto da origen a la necesidad de una ciencia que se ocupe de la “piquis humana”.

Otra dificultad reside en que nuestra sensibilidad no aparece “aislada” de nues- tro pensamiento y nuestra voluntad, sino compenetrada con estos dinamismos de

la esfera superior del psiquismo humano. Nuestro mundo perceptivo y tendencial

incluye en forma espontáneamente articulada el concurso de todos los sentidos, del pensamiento y de todos los apetitos.

Tenemos que asumir ahora el desafío de la distinción, enumeración y caracte- rización de cada una de las facultades psíquicas que intervienen en este delicado y complejo proceso cognoscitivo-tendencial llamado “sensibilidad”.

Como las potencias del alma se definen por su objeto, habrá que establecer muy bien el objeto de cada potencia sensitiva del hombre.

Luego habrá que considerar todo esto en movimiento, según el orden natural de sus operaciones, y finalmente tendremos que tratar de contemplar el significa- do de conjunto que arroja la dimensión sensitiva en la totalidad de la vida humana.

Queremos que el alumno alcance a valorar la propia experiencia sensitiva en orden a la totalidad de la vida humana. Para ello tendrá que llegar no sólo a memorizar la teoría fundamental sino que es preciso que llegue a poseer la habi- lidad de interpretar la experiencia desde el discernimiento de los dinamismos sen- sitivo-afectivos.

En cuanto a la esfera del conocimiento sensitivo, el alumno debe ser capaz de superar el craso materialismo que tiene atrapada la mente de muchos científicos y parece hoy ser moneda corriente cuando se quiere explicar el conocimiento. Debe comprender con claridad el carácter “inmaterial” de todo conocimiento.

En cuanto a la esfera de lo afectivo o pasional, el alumno debe ser capaz de

distinguir una pasión de otra, expresar el orden esencial que hay entre las pasiones

y esbozar los principios generales que ordenan el gobierno humano de las mis- mas.

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Objetivos de Aprendizaje

1. Desplegar el panorama de la sensibilidad humana, distinguiendo las faculta-

des psíquicas que la constituyen y mostrando cómo se articulan sus dinamismos

respectivos.

2. Incorporar el lenguaje propio de la realidad cognoscitiva y tendencial de la

sensiblidad humana, aprendiendo fundamentalmente a distinguir las operacio- nes de este nivel de vida respecto de la esfera racional.

Temario de la Unidad III

1. La actividad de los sentidos externos.

2. Distinción y comparación de los sentidos externos y sus objetos.

3. El problema del error en los sentidos externos.

4. La actividad de los sentidos internos.

5. Las pasiones del alma.

MAPA CONCEPTUAL

P A

S I

O

N E

S

S

D

E L

A

L

M

A

APETITO CONCUPISCIBLE (de lo fácil)

APETITO IRASCIBLE (de lo arduo o difícil)

De lo bueno

De lo malo

De lo bueno

De lo malo

presente o ausente AMOR

presente o ausente ODIO

acercándose

lejano

ESPERANZA

TEMOR

ausente

ausente

alejándose

cercano

DESEO

FUGA

DESESPERANZA

AUDACIA

presente

presente

presente

GOZO

TRISTEZA

IRA

cercano D ESEO FUGA DESESPERANZA AUDACIA presente presente presente GOZO TRISTEZA IRA

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SENTIDOS

EXTERNOS

SENTIDOS

INTERNOS

SENTIDOS

* TACTO: temperatura, rugosidad dureza, humedad

* GUSTO: sabores

* OLFATO: olores

SENSIBLESdureza, humeda d * GUSTO: sabores * OLFATO: olores PROPIOS * OÍDO: sonidos * VISTA: colores

PROPIOS

humeda d * GUSTO: sabores * OLFATO: olores SENSIBLES PROPIOS * OÍDO: sonidos * VISTA: colores

* OÍDO: sonidos

* VISTA: colores

SENSIBLES COMUNES: número, tamaño, movimiento, figura.

SENSIBLES PER ACCIDENS: sustancia.

SENTIDO COMÚN: las sensaciones mismas

IMAGINACIÓN: representación sensitiva intencional

(fantasma)

ESTIMATIVA COGNITATIVA: lo útil o nocivo

MEMORIA: lo pasado según el antes y el después

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LA ACTIVIDAD SENSITIVA DEL HOMBRE

1. La Actividad de los Sentidos Externos

Los sentidos externos “reciben” las formas del mundo circundante mediante un

proceso de alteración de los órganos del cuerpo, según el objeto de cada sentido (por

sus actos no pueden realizarse

sin esta presencia inmediata que los afecte. Expliquemos un poco este proceso de “alteración”:

Hay tres tipos de cambio en los cuerpos: cambio de lugar (locomoción), cambio de cantidad (aumento o disminución) y cambio de cualidad (alteración). Para en- tender lo que sucede en el acto de los sentidos externos tenemos que prestar aten- ción a los procesos de alteración, como cuando algo cambia de color o de figura, o de temperatura

los colores, la vista; por los sonidos, la audición

);

Pero la alteración en los cuerpos se produce según las cualidades llamadas de la “tercera especie” o “cualidad pasible”: cambios de color, o temperatura, por ejem- plo.

“ no todos los accidentes tienen de suyo influjo inmutativo (de

alteración o cambio de cualidad), sino solo las cualidades de la tercera

especie (color, sonido, etc

1 ), según las cuales sobreviene la altera-

ción: las únicas, por ello, que son objetos de los sentidos

2 .

Las sensaciones requieren para su acto de la presencia de las cosas del mundo ante las facultades (sensitivas), con sus cualidades en acto (cualidades de la tercera especie) ejerciendo su influjo inmutativo (alterante) sobre el órgano del sentido. Así, por ejemplo, en cuanto cierro los ojos o desaparece la luz, productora de los colores, la visión cesa por no disponer ya de la presencia de su objeto ante ella.

El objeto de los sentidos externos es siempre algo actualmente presente en una cosa externa, del mundo material, capaz de afectar el órgano correspondiente al sentido de que se trate, como lo es el color para la vista, pues el órgano de ésta, que es el ojo, recibe la alteración del color.

A partir de esta inmutación se inicia nuestro conocimiento sensitivo. Cada senti- do externo dispone de un órgano muy bien determinado, apto para ser alterado por determinada cualidad: Ej. el ojo respecto del color, producido por la luz; la piel respecto del calor, etc. A esas cualidades capaces de mover o alterar nuestros senti- dos les llamamos “cualidades sensibles” o simplemente “sensibles”.

Pero para captar el sentido “cognoscitivo” de estas alteraciones hay que distin- guirlas del modo propio de las alteraciones físicas, que se verifican en las sustancias corpóreas.

1 La cualidad es un accidente –forma accidental- que determina a una sustancia y puede ser de cuatroespecies(consultaruntratadodeFísicayMetafísicatomista).Laterceraespeciesellama “cualidadpasible”yallíseagrupanlascualidadesquedeterminanla“alteración”deunente físico(porloquesedicequehapadecidoalteración),comoelcambiodecolorodefigura.En estascualidades,laaparicióndeunanuevacualidadimplicaladesaparicióndesucontraria, como cuando se adquiere un color, se pierde otro. Cfr. Millán Puelles, A. Fundamentos de

Filosofía.Madrid,Rialp,1969.pp.263-266y508.(CapítulosXyXVIII,respectivamente).

2 S.Th.I,q.78,a.3,ad1.

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lo propiamen-

te cognoscitivo de las sensacio- nes consiste pues en llegar a poseer la forma de lo otro sin su mate- ria.

Se observa una alteración común con los demás cuerpos del mundo, en la cual

el paciente es asimilado a la forma del agente, como cuando el fuego asimila por el

calor a un leño. En este tipo de alteración, llamada “alteración o inmutación física”, el sujeto alterado (paciente) pierde su forma anterior, en mayor o menor medida, según la intensidad del influjo del agente. Así el calor va calentando el leño hasta que, finalmente le hace perder su figura y hasta su forma sustancial, transfor- mándolo en cenizas. Lo mismo ocurre cuando un cuerpo cambia de un color a otro;

si pasa, por ejemplo, de amarillo a verde, es necesario que pierda el amarillo para

ganar el verde, siempre hablando del mismo cuerpo o extensión corpórea, claro.

Pero este tipo de alteración o inmutación sólo es el inicio del proceso cognoscitivo “sensorial”. Podemos observar, por ejemplo, cómo se produce en la sensación del

tacto, respecto del calor: el calor (objeto del tacto) altera la piel (órgano del tacto);

y mientras más se prolonga el influjo o más intenso es más alterada se ve la piel,

perdiendo la forma que tenía (el grado de calor o incluso la figura, para ganar una

nueva cualidad).

Sin embargo, esto es sólo la antesala del conocimiento. No podemos reducir el conocimiento a un proceso “físico”. Con una argumentación muy sencilla lo probamos: si el conocimiento en cuanto tal consistiera en una alteración física, todo cuerpo que se altera se diría “cognoscente” (por ejemplo, el agua que se calienta), lo que resulta absurdo.

Demos el paso decisivo: lo propiamente cognoscitivo de las sensaciones consiste pues en llegar a poseer la forma de lo otro sin su materia. Se trata de una recep- ción “inmaterial”; al menos en algún grado de desprendimiento de la materia. Es éste un tema arduo que debemos entender muy bien, para avanzar en nuestro estudio del conocimiento y la espiritualidad del hombre.

Que yo conozca el “árbol” significa que he incorporado por mi sensibilidad su

forma, pero ésta no se halla en mí “hecha de madera y otros tejidos”. No ingresa en

mi interioridad la materia concreta e individual de ese árbol, sino su forma, en algún

grado ya desprendida de su materia, al menos, de su materia individual y concreta 3 .

Y observamos además, que la forma del árbol no es recibida como la materia

recibe a la forma sino que se recibe tal cual es, sin la limitación propia de individua- ción de una materia cuantificada concreta.

Si no advertimos esta “inmaterialidad” en las sensaciones, no podemos explicar

que se trate de un “conocimiento”, pues reducir la recepción sensorial a un proceso

de pura alteración física es quedar en el plano de las acciones entre cuerpos y no

descubrir el ente “cognoscitivo” que ya aparece aunque se trate de un ínfimo grado

del mismo.

3 Los grados de inmaterialidad manifestarán los grados del conocimiento, como iremos viendo en el avance de los temas.

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Pensemos el siguiente caso: si mis sensaciones no recibieran el calor más que materialmente, yo no podría decir que conozco el calor, sino sólo que me estoy calentando (la piel, el cuerpo, en general), pues éste es el modo de recibir una forma en una materia, de modo individual: mi cuerpo individual calentándose al recibir la forma “calor”, la cual, a su vez, será recibida en mi cuerpo según el límite que le ofrece mi materia concreta. Pero la experiencia me dice que no sólo ocurre este tipo de alteración, sino que llego a “conocer” lo que es el calor, y esto implica que aun después de ser calentado mi cuerpo o mi piel, es decir, cuando el calor ya no está “materialmente”, yo conservo el calor como algo conocido; y esto no se podría hacer, si yo no recibiese, junto con la alteración física, la forma de lo conocido sin materia, de tal modo que en cierto punto ya no necesite de la presencia actual del objeto “inmutante”.

Es cierto que el acto de los sentidos externos no se produce sin la presencia actual de las cosas externas inmutando a través de sus cualidades sensibles; pero si esas facultades no tuviesen además la capacidad de “recibir las formas sin la mate- ria”, nada podríamos incorporar y retener como conocimiento de las cosas, ya que una nueva alteración haría desaparecer la anterior (como la sucesión de un sonido por otro).

Así, por el tacto se percibe el calor de algo o su figura y ésta recepción pasa a la intimidad del sujeto, permaneciendo aún después de que ha cesado la alteración física del órgano. El sujeto cognoscente no acumula “materialmente” el calor por el hecho de que tenga en su memoria muchas percepciones de cosas calientes. A esa recepción sensible, pues, de las formas de las cosas que consiste en el enriqueci- miento inmaterial del cognoscente sensitivo se le llama “alteración o inmutación espiritual”, en lo que consiste la recepción propiamente cognoscitiva:

empero dos clases de inmutación o alteración: una