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UNIVERSIDAD CRISTIANA LATINOAMEICANA

Escuela de Comunicaciones Tercer nivel


Historia de América Latina y el Ecuador. Jairo Chávez

El 30 – S

¿GOLPE CONTRA EL ESTADO O CONTRA EL GOBIERNO?

Varias interpretaciones se dan en torno a lo que para muchos significaría un día negro en la
vida del Ecuador, algo fatídico que no puede repetirse bajo las normas de la democracia y la
“libertad de todos”.

En torno a los acontecimientos se dan varias interpretaciones como Motín policial, Revuelta.
Semi-golpe, Casi golpe, Golpe de Estado fallido, Golpe ‘sin receta’ para poder identificar
cómo, cuándo y qué es o no es un golpe de Estado.

A esto lo que podemos acolar es que mas allá de un intento o no de golpe contra el gobierno,
estamos hablando de un golpe en contra de un estado, muchos acostumbramos a confundir
el termino gobierno con estado, si diferenciamos nos damos cuenta acerca de la diferencia
abismal que abarca el significado de uno y de otro.

Un estado está conformado por cada organización de la sociedad que permiten regir en un
territorio determinado, en otras palabras el estado se refiere a la soberanía ecuatoriana, a
cada uno de nosotros como ciudadanos que vivimos en él; en cuanto al gobierno es el
ejercicio del poder del estado, además se entiende por gobierno al órgano al que en nuestro
caso la constitución de forma democrática ha atribuido el poder ejecutivo ante la sociedad.

En este enfoque podemos ya comprender porque más allá de que el 30 de septiembre de


2010 significara o no golpe para el gobierno de turno, si significo un golpe para el estado
ecuatoriano ya que apartando los intereses podemos mirar claramente que los perjudicados
de todo esto fuimos nosotros cada ciudadano, cada habitante, cada ecuatoriano.

Por otro lado, pero sin dejar el interés en el sentido del golpe de estado, en torno al 30 de
septiembre se desarrollaron varios acontecimientos que inevitablemente se debían dar.

Una sublevación del poder policial habría desatado en cierta manera el caos en el país. La
toma del regimiento Quito, el más grande en el país, daría paso a lo que en pocas horas
significaría una revuelta que a más de salirse de control provocaría daños y perjuicios en la
población que no serían fáciles de superar.

El objeto de todo esto, supuestamente, fue la ley orgánica de servicio público donde entre
otras cosas muchos la interpretaron como una ley que les quitaba todos los beneficios a los
implicados, en este caso policías y militares que en pro de defensa de sus beneficios tomaron
medidas que más tarde ocasionarían disturbios y aun muertes de compañeros y ciudadanos.

Acto seguido lo que muchos calificaron como una actitud irresponsable e inmadura, para
otros fue un acto de valentía y como se dice en argot popular un acto de dar la cara; el
presidente Rafael Correa acudió al regimiento Quito para conocer lo que sucedía en ese lugar,
lo que ocasiono el malestar en muchas personas en especial de los policías que se
encontraban situados ahí.

“Si quieren matar al presidente, mátenlo…”, una frase que abrió la puerta a muchas
intensiones y conspiraciones además de interpretaciones que como ya mencionamos, se
califico de irresponsable y aun para muchos eso significaba la firma de su propia muerte.

Los humores se calentaban y cuando Correa intento salir, se hallaba en un lugar no muy apto
para su estado, ya que se encontraba a pocos días de haber sido operado de la rodilla, y que
eso significaba que debía guardar reposo, pero ante estos hechos no se detuvo a tomar un
descanso sino que fue a tratar de solucionar algo que no tenía una solución tan fácil mediante
la negociación o el diálogo.

Bombas le llovieron a él junto a sus guardias de seguridad quienes trataban de protegerle y


de evitar las bombas aun con sus propios cuerpos, muchos dicen que este acto se lo
denomino como un intento de asesinato en contra del presidente, es decir un magnicidio,
otros aluden que fue solamente un acto para impresionar a los simpatizantes del gobierno.
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En fin, ese acontecimiento terminaría con el presidente en el hospital policial donde recibió
atención médica para su rodilla y su condición también.

Es este hecho donde comienzan a darse rumbos diferentes acerca de esto, el presidente no
podía salir del hospital y eso fue calificado como un secuestro presidencial, donde aun el
mismo presidente decía que lo habían secuestrado, muchos miembros de la oposición como
Cintya Viteri cuestionaba que si el presidente estaba secuestrado cómo fue posible que haya
firmado el decreto, ya que en esa situación, el presidente firmo el decreto de Estado de
Excepción, lo cual le permitía tomar varias decisiones en torno a la situación del país y
además de establecer una autoridad en el poder de las fuerzas armadas.

Así muchos criticaban que esa actitud de Correa fue demasiado apresurada y que no cabía
además de que mantenían que el presidente no está secuestrado y que todo se maneja en
torno a un acto de popularidad.

Muchos intentaron ingresar al hospital para ver lo que sucedía con el presidente, pero en el
acto fueron agredidos y muchos impedidos de entrar.

Al calor de los hechos, entra una emisora que años antes había tomado un papel importante
ante el derrocamiento de Lucio Gutiérrez, Radio La Luna, que no se plegó a la cadena de
comunicaciones, inicio un llamado a la ciudadanía con una consigna “la revolución no la hace
un gobierno, la hace un pueblo organizado”, palabras de quien es aun asambleísta, Alberto
Acosta.

En esta radio se comenzaron a realizar llamado a acudir a las calles muchos mencionaban a
rescatar al presidente: “Hola, soy Paulina, estoy con unos amigos cerca al hospital. Veo
muchos policías que están quitando las cámaras y celulares, superagresivos, como siempre.
Durante la marcha, cuando lanzaron ese montón de bombas lacrimógenas, vi muchos
heridos, como 25.Están lanzando las bombas al cuerpo, sobre todo a la cara”.

“Mi nombre es María, soy madre. Trabajo y pago siempre mis impuestos, cómo me explican
que con mi plata mantengan a los policías para que ahora nos estén disparando, porque no
lanzan sólo bombas lacrimógenas sino que disparan. No es justo”.

“Soy Miguel, soy migrante; regresé por el plan retorno de Correa, veo que las cosas han
cambiado y quiero que eso siga, por eso quiero decirles a los del barrio La Floresta que nos
estamos reuniendo en la Avenida Mariana de Jesús para tratar de llegar al Hospital. Hay que
rescatar al Presidente”.

“Estoy llamando desde el Parque La Carolina, me llamo Antonio, acaban de pasar unas
camionetas con vidrios polarizados y dicen que nos subamos para ir hasta el hospital donde
está el presi. Tengan cuidado… son policías vestidos de civil”.

Esto sacaría a un número considerable de ciudadanos a las calles que armados con lo que
tenían, piedras, palos, se enfrentaban a las bombas y balas perdidas de los policías que se
atrincheraron en los alrededores del hospital donde se encontraba Correa el cual en ese
momento ya era impedido de salir.

Las horas de la noche llegaban y ese lugar se había convertido en un mini-campo de batalla,
donde se había desarrollado una guerra civil donde las de perder las llevaban los ciudadanos,
pues la única defensa que podían tener eran los escondrijos implementaos en ese momento.

Ya para la noche se había dispuesto el rescate del presidente por parte de las fuerzas
armadas, ya que en horas de la tarde, el ejército había indicado su apoyo al presidente
adoptando el decreto de Estado de Excepción.

El rescate se da en medio de un ambiente hostil, los militares se enfrentaron con policías con
armas de fuego que, erróneamente un canal de televisión de señal abierta aseveraba que
eran balas de goma, a lo cual las imágenes mostrarían lo contrario.

A la salida del presidente el Grupo de Operaciones Especiales de la policía (GOE) protegió el


auto que contenía en su interior al presidente, en ese momento se produce una balacera que
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en provoca la caída estrepitosa de uno de los miembros policiales que protegían el vehículo
cayendo muerto en la acera.

La balacera continuó por varios minutos, ya que aun había civiles en los alrededores y aun los
mimos militares, seguían en el lugar del enfrentamiento.

Al final de la jornada se preveían varios muertos y cientos de heridos.

En Carondelet a la llegada del presidente, pronuncia un discurso en el que promueve a una


defensa ciudadana y a una defensa de la “Revolución Ciudadana”, dando énfasis en lo que
hasta el día hoy no a parado de darse, “Ni perdón ni Olvido”.

Los hechos del 30 de septiembre, no solo que dejaron víctimas mortales de las cuales se
tiene cuenta y creo que más adelante serán los próximos héroes, claro está si es que estaban
en el bando correcto.

Pero también debemos recordar que este hecho, ocasiono varios daños a nivel nacional, la
toma de los aeropuertos, los saqueos, la inseguridad generada por la falta de patrullaje en las
calles, etc.

Un día trágico, lleno de confusión y dolor para muchos de los ecuatorianos, no se borrará tan
fácilmente de la mente cada uno de nosotros y peor aun quedará en la impunidad.

En una conclusión a criterio personal debo mencionar una vez más, que lo ocurrido el 30de
septiembre fue un golpe de estado, porque a todos nos afecto.

Es verdad que muchos de los que ese día murieron o quedaron marcados físicamente, serán
galardonados como una especie de héroes que dieron el todo por su patria, además de que
desde ya muchos consideran la actitud del presidente como una actitud heroica llena de amor
por la patria y de valor.

Pero la pregunta real es que pasa con aquellos a quienes no se visibilizo, aquellos que desde
sus hogares miraban como su patria era destrozada, aquellos que veían como sus hermanos
ecuatorianos eran abatidos en un campo de batalla.

¿Qué de aquellos que perdieron a su familiar querido, que perdieron al sustento de su casa y
que perdieron a su padre, esposo, hijo, hermano?

Si bien es cierto esto quedará en la historia de nuestro Ecuador como muchos dicen: “algo
que no debe repetirse”, en lo profundo de la frase tomo parte con ella, deseando que aquella
gente que salió y se enfrentó a los hechos más que a la policía, porque no querían que su
patria fuese ultrajada, también sean tomados como parte de la historia de los hechos.

Que la ciudadanía que también protestaba a través del silencio también sea visibilizada; se
mencionó que en Quito hubo la movilización para rescatar al presidente, pero no se mencionó
que a nivel nacional también hubieron marchas simultaneas, uno de los ejemplos fue
Cayambe, donde se congregaron cientos de personas.

Este hecho de dolor para toda la nación, es verdad que ocasionó conmociona no se si a nivel
mundial, pero si a nivel latinoamericano, pero más aun causó conmoción a nivel de estado, a
nivel de pueblo, a nivel de nosotros como ecuatorianos.

El 30 de septiembre no solo fue más que un intento de golpe al gobierno, fue un golpe al
estado de todos porque por ley nos pertenece, y como bien mencionaba el asambleísta
Acosta “la revolución no la hace un gobierno, la hace un pueblo organizado”, es hora de
hacer visibles a aquellos que también tomaron parte en la defensa de la soberanía
ecuatoriana, aquellos que pedían paz, aquellos que querían dialogo.

Estamos aquí para hacer esa diferencia en la revolución, no el gobierno, sino un pueblo
organizado, para que estos hechos no se vuelvan a dar.