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Cea Egaña

Estado, Gobierno y Derecho


Capítulo I

I. Diferenciación preliminar.

EL verbo gobernar no puede ser confundido con el sustantivo


gobierno, pese a lo ligados que ambos términos pueden estar.
Gobernar es una especie de actividad política que consiste en el
ejercicio de la soberanía o poder, por otro lado, el Gobierno posee un
sentido orgánico (órganos públicos que ejercen el poder), procesal
penal (obediencia a la Constitución y las leyes) y material,
sustantivo o de fondo (contenido de las decisiones políticas que
adoptan aquellos que ejercen la soberanía).

II. Definiciones.

A. Sentido Natural y Obvio: (acepción RAE) gobernar es


mandatar o regir, como así mismo, guiar y dirigir, a seres
humanos o cosas. De la palabra gobierno han surgido
extensiones inexactas refiriéndose a comunidades políticas
(Estado-Nación). Por razones de precisión de lenguaje se
utilizará el término gobernar exclusivamente al mando y
dirección de la Sociedad Política o Estado Soberano, en lo
concerniente al ámbito interno, sin considerar lo exterior a las
fronteras de esa sociedad.
B. Acepción política: La palabra gobernar desde el punto de
vista únicamente político, es definida como el ejercicio de la
soberanía del Estado y las relaciones entre los Estados. La
soberanía se proyecta en dos aspectos: mando de la Sociedad
Civil y conducción a los objetivos que ella se ha propuesto. Es
importante destacar el ejercicio del poder instrumental, es
decir el que debe ser funcional con los objetivos indicados.

III. Significado amplio y restringido.

El pensamiento clásico identifica gobierno y régimen político, esto


es, gobierno y ordenamiento de los cargos públicos, quienes los
ejercen y con qué finalidad. Esta es la perspectiva que adoptó
Aristóteles al hacer su tipología de formas de gobierno: la monarquía o
gobierno de uno; la aristocracia o gobierno de pocos; y la “política” o
gobierno de los más. A las que añadía otras tres formas, como
consecuencia de la degeneración de las primeras: la tiranía, la
oligarquía y la democracia.
En la tradición anglosajona el término gobierno (government) se
refiere al conjunto de poderes, lo que abarca un campo institucional
similar al del pensamiento clásico.
Una concepción más específica la palabra gobierno se refiere al
equipo formado por el Presidente de la República o la Corona; pero
esta concepción ha variado a lo largo del tiempo y de acuerdo a la
realidad de los países. Esta idea que predomina en Europa continental,
está asociada estrechamente a la idea jurídico-política del “poder
Ejecutivo” (para el surgimiento de un gobierno entendido como Poder
ejecutivo, debe haberse dado como requisito previo una centralización
del poder).

IV. Visión Orgánica y Funcional.

La perspectiva orgánica y funcional del gobierno hace referencia a


los órganos estatales que gobiernan y de la actividad de mando que
ellos realizan.

A. Pensamiento Clásico: tiene un sentido y alcance amplio, no


contrario al que se denomina el órgano y función ejecutiva.
Todas las actividades públicas de la época participan en esa
misión común a ellas, sin excluir ninguna.
B. Derecho Europeo Continental y Sudamericano: en esta
vertiente se refiere únicamente al Poder u Órgano Ejecutivo. Se
razona sobre la base de comparar la forma presidencial con la
parlamentaria de gobierno, siendo común en la última llamar
Gobierno al Primer Ministro con su Gabinete.

El Gobierno posee tres subfunciones: Subfunción ejecutiva (decretos,


resoluciones). Subfunción administrativa (otorgar servicios de manera
regular y continua) y Subfunción política (ejercicio de las soberanía de
todos los órganos públicos).

V. Doctrina Chilena.

Se limita la expresión de Gobierno a los órganos de la autoridad que,


en el Estado, tienen, en sus grados más altos, la Función Ejecutiva, por
parecer a los gobernados como la más ineludible tarea de regir la
sociedad política, aquella cuyo peso más directa e inmediatamente
sienten por estar dotada del imperio que moviliza la coacción al
servicio de sus mandatos. Así pues, en sentido estricto el Gobierno
equivale al poder ejecutivo. Lo anterior, deriva en un reforzamiento de
un régimen presidencial.
Por otro lado en un sentido más amplio se considera Gobierno, el
ejercicio todo del Poder supremo, es decir, la integridad del
movimiento de la soberanía dirigido al bien común, incluye entonces,
toda la gama de funciones que realiza la autoridad, la diversidad de
órganos y la infinidad de propósitos que se traza. En tal sentido,
gobiernan no sólo los cuerpos ejecutivos sino los legislativos, judiciales,
etc.

VI. Estructura y Actividad.

El vocablo gobierno se emplea como sustantivo y como predicado.


Resulta así que en cuanto sustantivo la palabra posee un significado
subjetivo u orgánico, pues hace referencia a los sujetos,
instituciones u órganos, en tanto que como predicado, el término alude
a la actividad desplegada por los gobernantes, o sea, el desempeño en
el mando; por lo que su significado adquiere un sentido objetivo y
material. Gobierno coincide con los gobernantes, del mismo modo que
calza con la actividad.
VII. Gobierno personalizado e institucionalizado.

Puede hacerse otra distinción el la palabra gobierno: sentido común y


clásico, que corresponde a la etapa de poder personalizado o
identificado con la individualidad (un gobernante concreto), del mismo
modo el Gobierno es el conjunto de ciudadanos que ejercen la
soberanía; sentido técnico y moderno, que se identifica con el
fenómeno ulterior del Poder institucional alisado o despersonalizado (es
el sistema de órganos que ejercen la soberanía).

VIII. Origen.

Gobernar se ha presentado como una necesidad de las comunidades


políticas y, por lo mismo, en ellas el Gobierno ha existido en todos los
tiempos. De lo anterior se desprende el hecho de que si hay política ha
Gobierno y viceversa. No obstante lo anterior, el sentido estricto de
esos vocablos se aplica exclusivamente al Estado-Nación como una
especie de característica de la organización política, típica de la historia
moderna.
La política se manifiesta como un ordenamiento de actitudes en vista
a la consecución de un fin determinado. El orden político, por tanto,
debe tener por objeto fundamental establecer reglas y hacerlas
observar. Se puede considerar que un acto social debe su carácter
político a la asignación autoritaria de los valores en una sociedad dada.

Toda sociedad es una lucha contra la naturaleza, porque la


formación de las agrupaciones sociales ha sido provocada por la
incapacidad del hombre aislado para defenderse de ella.
Posteriormente, el hombre se aleja de lo necesario para pensar en lo
posible y las mismas fuerzas que se habían coligado contra los peligros
exteriores se dirigen contra la misma sociedad para obtener el
mejoramiento de las funciones colectivas que ésta desempeña; se
puede hablar de fuerzas políticas. (Poder)

IX. Gobierno Nacional y Supranacional

Al igual que ocurrió con la secularización de las instituciones políticas,


en la misma línea se halla el proceso de globalización y el
surgimiento de órganos y competencias transnacionales, regulados por
el aún incipiente Derecho Constitucional Supranacional e
intergubernamental.

X. Ligámenes con otros términos.

Se pueden establecer nexos entre Gobierno, Estado, Soberanía y


monopolio del uso legítimo de la fuerza, de hecho, puede decirse que la
desaparición de cualquiera de ellos se lleva consigo al resto. Sobre esta
idea es que se construyó la idea de Estado Moderno, de la democracia
y la positivización formalizada del Derecho. Ahora bien, la integración
mundial y regional, el respeto y la promoción de los derechos humanos
y de las acciones para cautelarlos, en fin, la injerencia de organismo
internacionales en Estados cuyos gobiernos despóticos cometen
crímenes reiterados de lesa humanidad.
XI. Modernización y Gobernabilidad

Estado, Soberanía, Gobierno, Derecho y monopolio legítimo del empleo


de la fuerza se integraron, por consiguiente, de manera inseparable a
partir de los tiempos modernos. El examen de cada unos de esos
conceptos y la trama compleja que existe entre ellos constituye la
médula de la Teoría del Gobierno. La cuestión estriba, en suma, en
revisar a fondo y críticamente los principios y conceptos configurativos
de esos términos. Esa labor es parte de la modernización del
Estado, específicamente concebida de una mayor y más justa.
Pacífica, participativa y solidaría gobernabilidad. (El tema de la
gobernabilidad, está fuertemente ligado al contexto y las condiciones
en las que puede consolidarse un proceso democrático en un territorio
determinado).

Finalidad, Cometidos y Funciones del Estado


Capítulo III

XII. Finalidad

La finalidad del Estado es contribuir a la realización del bien común, en


la mayor medida legítima que sea posible. Pero la materialización de
tal bien queda entregada a las condiciones históricas, recursos
disponibles, energías de líderes y población, voluntad abnegada de
aplicarla, determinantes culturales, procesos históricos y otros
elementos semejante, los cuales son en su mayoría, característicos de
cada Estado-Nación.

XIII. Cometidos.

Cometidos estatales, deben ser entendidos como las tareas, trabajos o


misiones que, con el carácter de deberes, comisiones o encargados el
ordenamiento jurídico fija a los órganos estatales para cumplir
realmente sus finalidades. Estos cometidos varían de acuerdo con la
extensión y naturaleza de las tareas asignada, en concordancia a la
constitución y las leyes y, por supuesto a las demandas de la
población.
Así como en el siglo pasado predominó el Estado Guardián y en la
década del 1970 imperó en el mundo el Estado de Bienestar, en este
tiempo va abriéndose el campo del Estado Social. En este último el
aparato de órganos públicos se ha contraído o replegado, dejando en
su lugar, libre pero regulado, el despliegue de la acción de los agentes
económicos, sociales, culturales y científicos privados. En el Estado
Social los órganos públicos dictan las normas jurídicas aplicables a la
actuación social aludida, controlan el cumplimiento de ella y aplican
mecanismos de control. Prima el Principio de Subsidiariedad

XIV. Funciones.

Funciones del Estado son los medios de acción a través de los cuales
los órganos públicos cumplen los cometidos (ya explicados con
anterioridad), son denominadas también formas de actividad
estatal.
Clásicamente, en tiempos de primacía de la ley, se clasifican en tres
funciones: legislar, ejecutar la ley y juzgar los litigios mediante la
aplicación de las leyes. A lo clásico ahora pueden añadirse las
siguientes funciones: constituyente, electoral, monetaria y cambiaria,
de inteligencia y controladora o fiscalizadora. Incluso la nómina puede
ser extendida a: la tarea informativa, científica, técnica, consultiva y
contractual.

Hoy en día se va imponiendo la descentralización estatal, territorial y


funcionalmente concebida, abarcando tanto los ámbitos político como
jurisdiccional y administrativo. Tal descentralización integral o
regional no es sinónimo de federalismo, pero sí una dispersión
territorial y funcional del Poder.

XV. Paralelo entre los tres conceptos.

La finalidad gubernativas la idea de mayor importancia, pues estriba


en la realización del bien común en el Estado Nación y en la comunidad
internacional. El cometido es un concepto subordinado a la finalidad,
legitimado en la medida que se adecue a ésta. La función se halla
también supeditada a la finalidad, presentándose con el carácter de
forma o medio de ejecutar, prácticamente cada cometido, sea a través
de la ley, de la actividad administrativa.

Generalidades
Capítulo V

XVI. Criterios Orgánico, Formal y Sustantivo.

Las funciones estatales pueden ser consideradas desde los siguientes


puntos: orgánico o estructural, formal o procesal y sustantivo o
material. Esos ángulos pueden combinarse, como ocurre a menudo en
la realidad, resultando una visión técnico jurídica completa, cabal y
estricta de cada función estatal. También ocurre en la práctica que no
coinciden las tres dimensiones o sólo una de ellas, cumpliendo su
cometido (principio de la separación de los poderes estatales).

XVII. Definiciones

La función estatal en su sentido completo comprende estas tres áreas:

A. Orgánicamente, una función estatal debe ser desempeñada


sólo por el órgano al cual ha sido confiada, en virtud del texto
previo de la Constitución o las leyes. Cada función, en otras
palabras, es ejercida por un órgano determinado distinto de los
demás, independiente y separado de ellos. De lo anterior se
desprende el concepto de la certeza de la seguridad jurídica,
en referencia a la validez o nulidad de lo obrado.
B. Formalmente, ha de cumplirse una función estatal siguiendo
el procedimiento trazado al efecto por la constitución y las
leyes. Cada función, por lo tanto, se lleva a efecto con sujeción
a iniciativas, trámites, formalidades, publicidad, transparencia
o procedimientos específicos de ella, instancias de control y
otros requisitos. Una función se cumple entonces con sujeción
a un orden establecido. (Legitimidad y transparencia).
C. Sustantivo o material, una función estatal tiene que
realizarse reuniendo cualidades de contenido determinado y
para finalidades previstas en el ordenamiento jurídico. Las
normas jurídicas son las únicas que pueden crear
competencias , esto es en la medida exacta en que lo señala la
constitución y las leyes a cada órgano público. Claro está que
hay acuerdos o entes constitucionales autónomos y los
Tribunales de Justicia (Banco Central, Consejo de Seguridad,
etc.).

Las funciones del Estado Contemporáneo se hallan


preponderantemente adjudicadas, en términos de competencia a
ciertos órganos. Estos las llevan a cabo de manera cada vez más
compartida y menos excluyente y exclusiva, porque así lo exige
la complejidad científico-tecnológica de las políticas y decisiones del
Estado- Nación de este tiempo y del futuro. El Principio de Separación
de Funciones con Frenos y Contrapesos ya no resulta un axioma
absoluto en el Estado Contemporáneo.