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la 16 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático

(COP16)

“Si no empezamos a actuar ahora, si no hacemos a un lado las excusas, los pretextos y los argumentos que
nos impiden actuar con determinación, esto nos dañará a todos y condenará a algunos países, en especial a
las naciones insulares, a su desaparición”.
Los maratónicos trabajos terminaron a las seis de la mañana del sábado 11 de diciembre.

Los Acuerdos de Cancún son el fruto de dos semanas de encuentros bilaterales, mesas de trabajo, cabildeos,
y negociaciones de los 194 países participantes.
Se acordó:
- Dos grados centígrados es el tope máximo al que se permitirá que aumente la temperatura del planeta.
- Se creó un Fondo Verde para que los países subdesarrollados reciban a partir del 2020, cien mil millones de
dólares para combatir el cambio climático y el Banco Mundial administrará esos dineros.
- Se acordó una reducción voluntaria de emisiones de dióxido de carbono
- Se crearon varios esquemas de apoyo en favor de los países en desarrollo para que puedan financiar el
enorme gasto de utilizar energías no contaminantes.
- Se adoptaron mecanismos para reducir las emisiones por deforestación y degradación de suelos con
recursos directos a comunidades forestales e indígenas.
- Se anclaron las promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero plasmadas en el
Acuerdo de Copenhague.
- Se acordó un mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación plus en los bosques
de los países en desarrollo.
- El Protocolo de Kyoto quedó en veremos.

Bolivia dejó muy clara su inconformidad con que los Acuerdos de Cancún se hayan aprobado por mayoría y
no por consenso
las grandes potencias industrializadas no quieren bajar sus formas, parámetros de producción y consumo
aunque éstas sean altamente contaminantes. El clima no es una mercancía.
No hay otra salida: si los países no reducen por lo menos a la mitad sus emisiones contaminantes, el planeta
está condenado.
“Por culpa del cambio climático entre 75 y 100 millones de personas en África, padecerán sequías y la
producción agrícola caerá produciendo hambrunas”.
Los potencias industriales fueron a Cancún a defender los intereses de las grandes empresas extractoras de
carbón, petróleo y generadoras de electricidad a partir de combustibles fósiles.
El escritor brasileño Leonardo Boff dijo: “Los que están reunidos en el Moon Palace solo piensan en la
economía, no en la madre tierra a la que consideran un baúl lleno de recursos del que se pueden sacar
muchas cosas. No quieren aceptar que las sequías, las inundaciones, las temperaturas extremas son muestra
de que la tierra está enferma”.
las organizaciones exigieron que los gobiernos se comprometan a reducir de forma obligatoria en un 50% las
emisiones de gases con efecto invernadero para que la temperatura del planeta no aumente más de dos
grados centígrados.
Los dos contaminadores más grandes del planeta, Estados Unidos y China se negaron a reducir sus
emisiones de gases de efecto invernadero. También se negaron a suscribir cualquier acuerdo vinculante.
nadie sabe qué va a suceder con el PK cuya discusión quedó pendiente para la próxima COP en 2011 en
Durbán, Sudafrica.

Con compromisos de largo plazo, negociaciones prolongadas y diferencias entre países, COP-16 logró que
surgieran los “Acuerdos de Cancún”, un paquete de decisiones con que los participantes se comprometen a
realizar acciones para combatir el calentamiento global.

Pese a la oposición del Presidente de Bolivia, Evo Morales, se acordó diseñar un Fondo Verde en el que
tengan una participación igualitaria países ricos y pobres.
“Con este trabajo, la llama de la esperanza se ha revivido y la fe en el proceso multilateral se ve como un
resultado restaurado”, dijo y celebró que los gobiernos hayan mostrado signos de unidad a favor del futuro del
planeta.

“Han acordado rendirse cuentas entre ellos sobre las acciones que lleven a cabo para lograr sus metas, y lo
han expuesto de una manera en la que alientan a los países a ser más ambiciosos con el paso del tiempo”,
agregó.

Bolivia rechazó los acuerdos por considerar que no garantizan la continuidad del Protocolo de Kyoto y no
establecen los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero ni evitar el
calentamiento global.

El embajador Pablo Solón reprochó que se violaran las reglas de la ONU en las negociaciones, pues se
establecía que bastaba con el rechazo de un país para que no se aprobaran los acuerdos, como pasó en
Copenhague, y en esta ocasión no se respetó.

Por ello, advirtió que irán a instancias internacionales para acusar que la canciller mexicana Patricia Espinosa
adoptó los acuerdos pese a que Bolivia se opuso.

“El éxito mayor de estas Conferencias de las Partes, es que abren una nueva etapa de cooperación
internacional, una nueva etapa que nos permitirá no sólo tomar nuevos bríos, sino ir incrementando nuestro
esfuerzo común y perfeccionando nuestra mirada y nuestra lucha”, agregó.