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Cómo manejar la crítica

No hay duda: la crítica hiere. Pero no importa lo que hagamos en la vida,


siempre estamos expuestos a la posibilidad de que se nos juzgue
desfavorablemente. Incluso si usted hace las del avestruz, si trata de
permanecer sin mucha exposición, evitando toda confrontación, usted siempre
tendrá que tomar decisiones –pequeñas tal vez pero decisiones en fin—con las
cuales no todos van a estar de acuerdo.

Así que, como vamos a recibir críticas no importa lo que hagamos, nos
conviene mirar más de cerca este ominipresente fenómeno de las relaciones
interpersonales, para ver cómo podemos manejarlo mejor y, si es posible,
sacarle beneficios.

Es conveniente dejar de hablar de “crítica”, especialmente cuando nos


comunicamos entre jefes y colaboradores. Prefiramos el término
“retroalimentación”. Porque la crítica, aunque le pongamos el calificativo de
“constructiva”, generalmente se dirige contra la persona. Mientras que la
retroalimentación se dirige hacia el hecho (no hacia persona) y tiene como
objetivo el que mejoremos.

Pero hoy sí vamos a hablar de la crítica. De ese fenónemo que tanto tememos y
que tanto nos duele cuando se dirige hacia nosotros.

La crítica a menudo no es más que el reflejo de una


preferencia personal.

Independientemente de lo que usted haga, siempre habrá alguien a quien no le


gustará. Así que aceptemos que las personas a nuestro alrededor tienen
diferentes preferencias, intereses, trasfondos, gustos, experiencias y
expectativas. No podremos complacer siempre a todo el mundo.

No lo tome personalmente.

Esto es más fácil decirlo que ponerlo en práctica. Apenas sentimos que nos
critican, nos ponemos a la defensiva, ¿verdad? Comenzamos a pensar que es le
caemos mal y que está atacándonos como persona. Sin embargo, quien critica
por lo general no está tratando de de probar que usted no tiene valor como
persona.

Lo que está haciendo es revelando su desacuerdo con su idea o la forma en que


usted hizo la tarea. Bueno, tienen derecho a tener su opinión. Sin embargo, es
usted, muy en el fondo, quien puede decidir si los comentarios de esa persona
van a molestarlo o no. Recuerde: nadie puede hacerle daño a usted con lo que
dice, si usted mentalmente no lo permite.

Intente aprender de lo que escucha.


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Trate de encontrar algún nivel de verdad en la crítica, aunque sea sólo un
poquito. Usualmente hay una buena cantidad de verdad en los comentarios
críticos. Puede que la persona no tenga mucho tacto para decirle las cosas, o
que sus comentarios sean exagerados, pero siempre habrá cierta cantidad de
verdad de la cual usted puede aprender.

Es tarea suya encontrar esa verdad y aprovecharla. Por ejemplo, suponga que
su superior le critica diciéndole que usted “nunca llega a tiempo a nada”. A
pesar de que la afirmación no sea totalmente correcta, siempre debería
considerar en qué formas, si es que las hay, podría mejorar su puntualidad.

No critique ni ataque a quien lo critica.

Si usted responde—tal vez sin pensarlo bien—con un ataque, es muy posible


que, ahora sí, la otra persona se ponga a la defensiva contra usted, como
persona. Tampoco es muy saludable aquello de que “cada cosa se toma de
quien venga” (o sea, considerar la fuente de la crítica).

Incluso en el caso de que alguien sea poco confiable, o que, por la razón que
sea, usted no se lleve muy bien con ella, eso no significa que sus comentarios
siempre carecerán complemente de méritos.

Así que resístase a la tentación de ponerse a discutir con el crítico. Aunque es


una reacción natural en el ser humano tratar de probar que usted tiene razón y
que la otra persona está equivocada, esto generalmente no lo llevará a ninguna
parte.

Por supuesto que llegan momentos cuando es oportuno dejar establecido que
usted no tolerará comentarios salidos de tono o abusivos contra su persona y
que usted merece ser tratado con respeto. Pero generalmente no es ese el
mejor camino. Así que use su sentido común.

Acepte que mucha gente se enfoca sólo en lo negativo.

La persona que critica raramente tiende a dar una evaluación objetiva y


completa. Generalmente se enfoca sólo en lo negativo, aunque haya mucho de
positivo que pueda decirse.

Reconozca que alguna gente no cree realmente que sea necesario decirle a
usted lo que hizo bien. Por lo tanto, sólo se enfocan en “ayudarlo” a usted, que
para ellos significa “corregirlo”.

Tenga presente también que los comentarios duros y las críticas con “golpes
bajos”, generalmente provienen de personas que están insatisfechas con ellas
mismas, que son infelices o inseguras. Sin embargo, como dijimos antes, aún
de ese tipo de gente podemos aprender.

Aproveche la crítica para mejorar.

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Si usted escucha la misma crítica venir de diferentes personas repetidamente, o
si últimamente la cantidad de crítica se ha incrementado, es mejor que se
detenga un momento y piense que tal vez ello no sea obra de la casualidad sino
de la causalidad (causa y efecto).

Si escucha la crítica repetidamente, puede que sus críticos tengan razón y que
sea hora de que usted se haga una sincera evaluación en ese punto. Así que,
aproveche la crítica para mejorar.

Recuerde: no todo el mundo estará siempre de acuerdo con usted, ni gustará


de las cosas que usted haga. Pero no permita que la crítica lo deje paralizado.

Acepte la crítica como un fenómeno social de necesaria retroalimentación, y


aprenda de ella. Y usted, enfóquese mejor en dar retroalimentación, y olvídese
de dar eso que llaman “crítica constructiva”.

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