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LA MASONERÍA Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA:

Sobre la influencia de los masones franceses dada en su famosa revolución gala, la


podemos hallar en un análisis objetivo, encarado sin la "tortura de los dogmas ni el
fuego de la inquisición ideológica", tal como lo propone el autor uruguayo Alfonso
Fernández Cabrelli en su obra "El Papel de la Francmasonería en la Revolución
Francesa", donde compara correspondencias entre escalas de valores de aquellas
Logias europeas del siglo XVIII y las que hoy asumen latinoamericanas de cuño liberal.
Un análisis de su obra fue publicado en la revista Anales, y se centra en la intervención
de la Masonería en la Revolución Francesa, realizada de hecho y por la vía de las ideas;
explica la imagen creada a la Masonería por quienes la combatieron, los gobiernos
absolutistas de Europa y la Iglesia; y, poniendo el acento en el ideario de la Masonería,
reevaluado, aún sin mencionar situaciones latinoamericanas, crea el autor un puente de
ideas, es decir: Defensa de los valores de la libertad, la tolerancia y la apertura en la
recepción de los diferentes estratos sociales, las religiones y las procedencias étnicas.

(Fernández Cabrelli, es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad del


Uruguay, fundador de la Junta Nacional y regional patrocinadora de Anales; dirige
“Hoy es Historia”, revista que se publica en Montevideo desde 1984, y es autor de
obras de “Historia del Uruguay y América Latina”, entre las cuales destaca “Iglesia
Ultramontana y Masonería en la transformación de la sociedad oriental desde 1990”).

Todo lo antes aseverado líneas arriba, es una gran prueba, que abate todo argumento u
elucubración que niega, por no tener fuentes escritas o por su desconocimiento del
caso, en no reconocer la participación decisiva de las Logias Masónicas o la de muchos
de sus integrantes, en la gestación intelectual de estos dos pasos decisivos para la
libertad del hombre, nos referimos a: La Declaración de los Derechos del Hombre y la
Revolución Francesa.

Asimismo la toma de la terrible prisión de La Bastilla fue un acto forjado por masones.
Montesquieu, Rousseau y otros destacados franceses de esos tiempos, fueron masones.
La consigna "Libertad, igualdad, fraternidad" es eternamente masónica. La letra del
himno nacional de Francia, conocido como “La Marsellesa” fue compuesta por un
hermano masón, de nombre Claude Rouget De Lisle.

Hija también de la Masonería Americana es la voluntad de independencia de España


que, como fruto de la perfidia personal y la impericia política del rey hispano
Fernando VII, se extiende por los virreinatos, capitanías generales, gobernaciones y
audiencias, tras la reimplantación en España del totalitarismo borbónico. Masones
Ibéricos y Americanos serían los inspiradores y líderes del proceso de independencia
de la América Hispana, figurando sus nombres en un puesto de honor entre los padres
de los nuevos países que irían surgiendo.

LOS MASONES INDEPENDENTISTAS DE AMERICA:

La simbología masónica, basada en el esoterismo, permitió el reconocimiento de sus


miembros, en todos los países con los que se reforzó la pretensión universal y
cosmopolita de su doctrina, que se dirigía a todos los hombres por igual sin distinción
de clases sociales, nacionalidades, razas, lenguas, religiones o ciencias políticas.

Esta pretendida uniformidad, sin embrago, desapareció en el siglo XIX cuando la


Orden sufrió una fuerte expansión por diversos países. Según las peculiaridades de

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cada uno y su situación político-religiosa surgieron varias concepciones tanto en los
rituales como en la proyección social y política.

George Washington, Benjamín Franklin, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, Pablo de Olavide,
Francisco de Miranda, Andrés Bello López, José de San Martín, Servando Teresa de Mier
(mejicano), Joaquín Olmedo (guayaquileño), Simón Bolívar, Antonio de Sucre, Hipólito
Unanue, Faustino Sánchez Carrión, Juan Manuel Iturregui, etc..., considerados luego
“padres de las futuras nuevas naciones”, todos ellos eran masones; pero también
fueron las mentes que planearon e iniciaron las revoluciones e independencia de las
colonias más importantes de toda América.

El primer chispazo de revolución en Norte América se planificó, en 1773, en una


placentera taberna de Boston llamada "El Dragón Verde" (Green Dragon). Allí se
reunía la Logia Masónica de San Andrés, o en ingles Saint Andrew (LENNHOFF
Eugen, “Los Masones ante la Historia”, Editorial Diana S.A., México, 1983, pág. 206).
La dureza de la corona inglesa a sus colonias había alienado a los pobladores, y la
sumisión de ellos, estaba llegando a su clímax; pero no había un liderazgo que
emprendiera una organizada revolución. La decisión de los ingleses de excluir las
colonias del negocio del té, rebasó la cólera y la indecisión de muchos.

En la taberna del Dragón Verde, no todos los miembros de la Logia apoyaban el


movimiento patriótico; pero los líderes masones como Paul Revere, John Hancock,
Samuel Adams y Joseph Warren trazaron el plan que inició las gestas revolucionarias
independentistas. Los líderes y miembros de la Logia del Dragón Verde se disfrazaron
de indios Mohawk y dirigieron el ataque a los barcos llenos de té en el puerto de
Boston, arrojando las cajas al mar. Con este golpe planeado y subrepticio se inició la
gesta revolucionaria en las colonias inglesas, que rápidamente se expandió al resto de
América en los siguientes 50 años. Actualmente existe en los Estados Unidos de
Norteamérica una fiesta patriótica llamada “Boston Tea Party” en conmemoración a
dicho acto heroico.

Pero esta primera guerra fue virtualmente una primera guerra civil. Todos los colonos
eran de raza blanca o "caucasiana". No hubo mestizos, ni indios, ni negros que
participaran significantemente en esa guerra de "independencia". La mayoría eran
criollos ingleses, pero también existían holandeses, alemanes, escandinavos, escoceses,
franceses, irlandeses... todos europeos.

En 1776, las colonias eran de un 97% de raza blanca y entre ellos un 3% chinos, semitas,
e indios nativos. eran una sola cultura, una sola religión. Las colonias británicas eran
una sociedad homogénea y buscaban también quitarles la tierra a los indios y llevarlos
a la orilla del exterminio, ese era su plan macabro y solución final ideal...

Para trabajar gratis la robada tierra a los pieles rojas, los colonos ingleses mandaron a
traer miles de negros del África, para el lado sur del territorio de sus 13 colonias, esta
situación a su vez creó la próspera, cruel y bárbara industria del "comercio de
esclavos"... que años más tarde se transformo en su famosa “Guerra de Secesión”.

Tres años duró la guerra norteamericana de la independencia de sus trece colonias que
tuvo a su vez, un gran impacto en toda América. Casi doce años después llegó la
Revolución Francesa que generó el republicanismo y divulgo los axiomas masónicos de
"Libertad, Igualdad, Fraternidad", cuyo eco atravesó el Atlántico llegando a exaltar,
fuerte e irresistiblemente, el espíritu revolucionario en las colonias españolas de
América...

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Entre los años de 1750 a 1800, toda la América Hispana ya era principalmente mestiza,
pero entre los mismos mestizos había una disparidad entre su emergente minoría de
ricos comerciantes y administradores de hacienda, y la aún más emergente mayoría
mestiza en la pobreza. En el último eslabón social estaban los indios nativos, que cual
indomables de espíritu, siempre acariciaban el día de su propia libertad, y guardaban
su odio al blanco al cual culpaban de todas sus tribulaciones.

Toda la masa mestiza e india comenzó a reclamar más compartimiento político y


económico en todo el territorio hispanoamericano a España, a veces por medio de las
armas... acordémonos de los levantamientos en el virreinato del Perú del masón José
Gabriel Condorcanqui “Túpac Amaru”, como también los movimientos insurgentes de
Mateo Pumacahua y Francisco de Zela, de los cuales se indica que algunos tuvieron
apoyo de masones británicos, pero que no lograron aquellos la ansiada independencia.

LA MASONERÍA EN LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ:

En el altiplano del Perú, y paralelamente a la insurrecciones antes nombradas, se


gestaron otros movimientos infructuosos como el de los hermanos Catari y el de
Julián Apaza, éste último en honor de Túpac Amaru y de los hermanos Catari, utilizo
un seudónimo, llamándose luego en el fragor de las luchas como “Túpac Catari”. Son
verdaderamente importantes conocer los comentarios del fallecido escritor masónico
peruano Eduardo Mendoza Silva, los cuales burila en su libro titulado “Masonería Pre
Republicana”, en su página número 72, dice: “Mucho se ha escrito y hablado de la filiación
masónica de Tomás Catari y de Túpac Catari, de los que lamentablemente no quedan
constancias. Sin embargo se debe apreciar el hecho de la presencia de masones ingleses en las
filas de ambos insurrectos, mencionado por varios escritores, los que llegan hasta describir una
ceremonia masónica celebrada en Tiquiña por Túpac Catari, tal como lo realiza el autor Martín
V. Lazcano en su obra Sociedades Secretas, Políticas y Masónicas” (Buenos Aires,
Argentina. Editorial El Ateneo, 1927).

Merece asimismo destacarse el siguiente testimonio coincidente con el autor antes


citado, que figura textualmente en la obra “Ampliaciones y Refutaciones” (Editorial
NOS. Madrid, España, 1956 pág. 108) del autor español Mauricio Carlavilla: “Las
sublevaciones acaecidas en el Perú y Venezuela las organiza el francés Piconert, apoyado por
sus hermanos de Francia, según dijo Alexander Von Humboldt, en sus memorias”.

Si a esto agregamos que fue precisamente el Gran Oriente de Francia, el que dio por
aquellas épocas, las Cartas Patentes a logias y Grandes Logias de Venezuela, Perú y
Chile, y que en todos los barcos donde viajaban ciudadanos franceses eran estos
propagandistas entusiastas de logias y de la difusión de sus ideas políticas y filosóficas
... (ONSARI, Fabián. “San Martín, la Logia Lautaro y la Francmasonería”. Supremo
Consejo del Grado 33 y Gran Logia de la Masonería Argentina. Buenos Aires,
Argentina. 1964, pág.74).

España se sintió entonces amenazada. Para empeorar la situación de descontento


popular, los altos cargos políticos, militar y religioso eran exclusividad de los
"peninsulares"; las tierras y producción podían ser de los criollos, pero el comercio
internacional eran exclusividad de España, como los principales cargos públicos
políticos. A los mestizos no se les permitía poseer propiedad privada, el más alto cargo
que un mestizo podía esperar era administrador de hacienda, los indios eran esclavos
sin derecho a poseer nada. Pero fue el menosprecio de los peninsulares hacia los

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criollos lo que procreó odió y envidia, razones suficientes para apoyarse y usar la causa
de otro para sus siniestros fines (la oligarquía).. Los criollos, imbuidos por sus
condescendientes de Estados Unidos, astutamente comenzaron apoyar las justas
aspiraciones de mejoría que pedían los mestizos e indios, y hábilmente agregaron una
idea más a propósito a sus intereses: Independencia de España.

Con este engañoso paso alcanzaban su principal y único objetivo, el cual era cuidar la
integridad y respeto de sus intereses político-económicos y heredar los privilegios que
gozaban los peninsulares...

Las justas aspiraciones de mestizos e indios, que enterados someramente de la


independencia de las Trece Colonias Británicas, y la filosofía de Libertad, Igualdad,
Fraternidad y la reciente formada República de los revolucionarios enciclopedistas
franceses, les motivó a expresar su malestar e inició la mecha por independencia de
España. Las masas estaban allí, dispuestas, pero no había planeamiento, ni líderes...
entonces fue que a iniciativa de algunos masones, empezaron las luchas
reivindicativas”

Por otro lado, vale la pena destacar que la famosa “Estatua de la Libertad” ubicada en
Nueva York, fue creada por el masón francés Anthony Bartholdi, y donada por el
pueblo francés en 1876 a los norteamericanos, al cumplirse el centenario de la
independencia de sus trece colonias, y para recordar asimismo la estrecha colaboración
de ciudadanos franceses en su mayoría masones en la lucha independentista
norteamericana. En el pedestal de la referida estatua, existe una placa recordatoria con
la grabación alusiva de un mensaje masónico.

LA MASONERÍA HISPANOAMERICANA EN EL SIGLO XVIII:

En el siglo XVIII, en Londres, Gran Bretaña, se crea la primera asociación política-


secreta bajo el nombre de “Gran Reunión Americana” donde se iniciaron o afiliaron un
buen número de futuros próceres sudamericanos; fueron patrocinadores de ella
Miranda (venezolano), O’Higgins (chileno), Bello (venezolano), Mariño (venezolano),
Rocafuerte (ecuatoriano), Olmedo (guayaquileño), Caro (cubano) y otros más. Se indica
a través de la historia que los dos más grandes libertadores sudamericanos, nos
referimos, al Q:. H:. Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios, y
el R:. H:. José Francisco de San Martín y Matorras, prestaron un juramento ante esta
“asociación”, que era hacer realidad la causa de la emancipación de Sudamérica, a
pesar de que ambos paladines, tenían distintas personalidades, pero en ellos obraba la
misma sagrada misión.

Bartolomé Mitre (H:. masón argentino), en su obra “Historia de Belgrano y de la


Independencia Argentina”, Imprenta de Mayo, Buenos Aires, Argentina, 1859, Tomo
II, página 273, manifestó que: “Las sociedades secretas de los americanos, revestían
todas las formas de las Logias Masónicas; pero sólo tenían de tales, los signos, las
fórmulas, los grados y los juramentos”.

Prosiguiendo con nuestro trazado, en Madrid, España, se funda la filial de la “Gran


Reunión Americana”, pero con la atingencia de llevar la denominación de “Junta de
las Ciudades y Provincias de la América Meridional”, y en Cádiz, España, a iniciativa
del Q:. H:. Bernardo O’Higgins Riquelme, se crea otra, la que lleva el nombre de
“Sociedad de Lautaro”. O’Higgins escogió Cádiz, para sus propósitos, por ser el puerto
marítimo más frecuentado en aquella época, por los criollos americanos, logrando
consolidar rápidamente su agrupación.

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Sobre la Logia Lautaro, sostiene el autor argentino Vicente Fidel López (1815-1903), en
su obra “Historia de la República Argentina”, Buenos Aires, Argentina, 1912, Tomo VI,
pág. 305, lo siguiente: No fue como generalmente se ha creído, un título de ocasión
sacado acaso de la Leyenda Araucana del poeta y conquistador español Alonso de
Ercilla, sino una “palabra” intencionalmente masónica y simbólica, cuyo significado
específico no era “guerra a España” sino “expedición a Chile”: Secreto que sólo se revelaba
a los iniciados en al tiempo de jurar el compromiso de adherirse y consagrarse a ese fin.

El escritor colombiano Ismael López que escribía con el pseudónimo de Cornelio


Hispano en su obra “La Vida Secreta de Bolívar” (Editorial Bedout, Santa Fé de
Bogota, Colombia, 1944), menciona:

“Si el precursor Francisco de Miranda (hermano masón), hubiese iniciado solamente a Bolívar,
San Martín y O’Higgins, ello bastaría para justificar el titulo de Padre de la Independencia, que
con gratitud le prodigan hoy, los sudamericanos...”

(El comentario expresado líneas arriba, es realizado en forma adrede, debido a que
muchos francmasones actualmente creen que se le otorgaba este título a Sebastián
Francisco Antonio Gabriel de Miranda y Rodríguez, por ser el creador de las
primeras Logias Masónicas en territorio hispanoamericano, cosa nada cierta...).

Si verificamos bien la historia de América en general, y repasamos los pocos y antiguos


documentos existentes, entre ellos los de Cuadros Logiales, con júbilo notaremos que
en todas las naciones, ubicadas al Norte, Centro y Sur, los principales precursores,
próceres y héroes de las mil batallas o combates, llevaban junto a la espada, lanza o
fusil, el Mandil, la Escuadra y el Compás.

Según fuentes masónicas y de historiadores españoles, como Augusto Barcía Trelles,


San Martín había ingresado a la masonería en 1808 a la Logia “Integridad” de Cádiz
(centro del liberalismo español), y frecuentó durante su ostracismo europeo, Logias en
Inglaterra, Bélgica y Francia, como antes lo había realizado en Lima, específicamente en
la Logia “Paz y Perfecta Unión”. En Bélgica fue condecorado San Martín en 1825 por
los masones de las Logias “La Parfaite Amitié” y “Les Amis Philanthropos” con una
medalla que lleva su perfil, el único auténtico que se conserva con su verdadera
fisonomía, debido a la dedicación del grabador oficial del reino belga, que también era
masón, su nombre Henry Simon.

Con relación al viaje de San Martín y la de otros complotados para que llegaran a
América en 1812, vale la pena destacar la colaboración económica y pecuniaria del
dirigente masón londinense, James Duff, IV Conde de Fife. (Emilio J. Corbiére. “La
Masonería, Tradición y Revolución”, II Parte. Editorial Sudamericana, Buenos Aires,
Argentina, 2001, página 31).

Merece asimismo la atención resaltar la revolución o el levantamiento del masón


Rafael del Riego y Nuñez, en España el 1 de enero de 1820, hecho que evito
fortuitamente que un fuerte contingente de soldados españoles fuera embarcado con
destino a Sudamérica, en los albores de la independencia. (Carnicelli, op. cit. pág. 208).

“Tanto masón era Bolívar como Riego, y todos ellos y sus seguidores obedecían a una autoridad
omnipotente, al supremo y oculto poder masónico, aliado a los enemigos seculares de España:
A los pueblos anglosajones” (Carlavilla, Mauricio. op. cit. pág. 109).

CONCLUSIONES:

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La Masonería estuvo ligada a la revolución democrática burguesa de los siglos XVIII y
XIX; sólo los tontos, tal como lo asevera el escritor argentino Emilio J. Corbiére, pueden
negar esta realidad, los objetivos se cumplieron con las revoluciones democrático
liberales e independentistas. (Corbiére, op. cit. pág. 21).

El autor Ángel María de Lera, en su obra “La Masonería que Vuelve” (Editorial
Planeta, Barcelona, España, 1980, pp. 112 y ss.), nos confirma que el influjo de la
Masonería en la independencia de las colonias españolas de América fue puramente
ideológico y, como se diría ahora, coyuntural, puesto que los ideales masónicos, eran el
sustento espiritual de los progresistas, en una época en que el fracaso del viejo orden
autocrático y dogmático imponía la necesidad de dar al mundo un orden nuevo con
base en la libertad y la democracia. Eran la utopía de ese entonces...

Y, como indica la frase “En Enarge Et Logos” que significa “en un principio fue la
palabra”, las Logias Masónicas aportaron las ideas de sus principios y fundamentos
que inspiraron luego decididamente a sus miembros, para que cumplieran con su
“lote de trabajo”, para con el Supremo Hacedor del Universo, para con sus semejantes
y para consigo mismos, reafirmando por siempre el trilema masónico de Libertad,
Igualdad y Fraternidad.

Jueves, 19 de junio del 2003 e:. v:.

Bibliografía:

1.- Barcia Trelles, Augusto “Historia de San Martín”


2.- Carlavilla, Mauricio “Ampliaciones y Refutaciones”
3.- Carnicelli, Américo “La Masonería en la Independencia de América”
4.- Corbiére, Emilio J. “La Masonería, Tradición y Revolución”
5.- De Lera, Ángel María “La Masonería que Vuelve”
6.- Fernández Cabrelli, Alfonso “El Papel de la Francmasonería en la Revolución Francesa”
7.- Lennhoff, Eugen “Los Masones ante la Historia”
8 .-Hispano, Cornelio “ La Vida Secreta de Bolívar”
9.- López, Vicente Fidel “Historia de la Republica Argentina”
10.- Mendoza Silva, Eduardo “Masonería Pre Republicana”
11.- Mitre, Bartolomé “Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina”
12.- Onsari, Fabián “San Martín, la Logia Lautaro y la Francmasonería”