ELÍSEO VERON

Semiosis de lo Ideológico y del Poder*
1. Producción del sentido. Materialidad del sentido. Dos "gramáticas". Se trata aquí de concebir a los fenómenos de sentido como adoptando, por una parte, siempre la forma de investiduras en conglomerados de materias sensibles que, a raíz de eso, llegan a ser materias significantes (investiduras susceptibles de resultar descriptas como conjuntos de procesos discursivos), y como remitiendo, por la otra, al funcionamiento de un sistema productivo. Todo sistema productivo puede considerarse como un conjunto de compulsiones cuya descripción especifica las condiciones bajo las cuales algo es producido, circula, es consumido. Otro tanto podría afirmarse respecto del sentido. Ahora bien, tales compulsiones, en lo que hace al sentido tal como puede localizárselo en las materias significantes que circulan en una sociedad, no constituyen ciertamente un conjunto homogéneo; las mencionadas compulsiones no brotan de una misma fuente, no tienen todas los mismos fundamentos ni remiten al mismo tipo de "leyes". Dicho de otra manera, hay sistemas diferenciados de funcionamiento de la producción de sentido, cuya descripción exige recurrir a conceptos y modelos diferentes. En este caso, nos interesa aquello que, entre esas múltiples compulsiones en la producción del sentido, remite a los vínculos que mantiene el sentido con los mecanismos de base del funcionamiento social, es decir por lo que respecta al orden de lo ideológico y al orden del poder. Pero esto no quiere decir que vayamos a ubicarnos en un nivel particular del funcionamiento social o que vayamos a tratar un tipo de materia significante. Todo lo contrario: el orden de lo ideológico y el orden del poder atraviesan a una sociedad de uno al otro extremo. Ya volveremos sobre ello. Si se mira el cuadro general de una teoría de la producción d é sentido, éste último aparece inevitablemente como resultado de un trabajo social (en una terminología^.ligeramente, diferente: .como engendrado por diversas prácticas). Por lo tanto, lo que se manifiesta bajo la forma de investiduras de sentido en múltiples materias, es el trabajo social, Sólo hay sentido en tanto incorporado a disposiciones complejas de materias sensibles. Incluso si se quiere hablar de "representaciones" o de "sistemas de representaciones"; éstos, para el análisis de la producción de sentido, no pueden tener otra forma de existencia que la de investiduras significantes en materias. El punto de referencia obligado de toda empresa empírica en este ámbito, son los fenómenos de sentido atestiguados, las disposiciones de materias' significantes portadoras de sentido, los conjuntos significantes que han sido extraídos, por las necesidades

* Este trabajo se propone como esbozo de una problemática extremadamente vasta y compleja, de ahí que las cuestiones sean presentadas, en el espacio disponible, de una manera muy esquemática. Se invita al lector a completar esta lectura, sobre todo en lo que concierne al problema de lo ideológico, con la de otros artículos: "Remarques sur l'idéologique comme production de sens", Sociologie et Sociétés; Montréal, 5 (2); 45-70, e "Idéologie et Communications de masse: sur la constitution du discours-bourgeois dans la presse hebdomadaire", Idéologies, littérature et société en Amérique Lattine, Editions de l'Université de Bruxelles, 1975: 187-226. La cuestión de lo ideológico en relación con el "discurso de la 'ciencia" se desarrolla detalladamente en "Fondations" (en una colección de textos prontos a aparecer).

del análisis, del flujo ininterrumpido de producción- reduce a la dinámica del poder. En el universo socirculación-consumo de sentido, en un contexto so- cial del sentido, hay muchas otras cosas además de cial dado. Lo que aquí llamamos "investidura" hó es lo ideológico y del poder. Con esto pretendemos más que la puesta en espacio-tiempo de sentido, bajo señalar que "ideológico", "poder", remiten a dimenla forma de procesos discursivos. ,.-;, siones de análisis de los fenómenos sociales, y no a ! •"cosas" a "instancias" que tendrían un "lugar" en la Se plantea a q u í e l p r o b l e m a d e L e s t a t u t o d e üná multiplicidad de conceptos analíticos utilizados eri v topografía""social. Pero ya volveremos sobre esto. las ciencias sociales para estudiar los funcionamienAunque especifiquemos nuestra empresa focalizántos concernientes al poder y a las ideologías. Es evi-. dola en el funcionamiento del sentido en relación con dente que tales conceptos (por ejemplo: "instituciolos mecanismos de base de una sociedad, y por lo -nes", "relaciones sociales", "normas", "dominación" tanto en el orden del poder y el orden de lo ideoló"representaciones", y tantos otros) remiten a "lectu gico, la ubicuidad de estas dimensiones no facilita las ras" hechas por el sociólogo, por el antropólogo, dé cosas: lo cierto es que tenemos que afrontar toda "paquetes" extraordinariamente complejos de mate suerte de materias significantes. Ahora bien, es evirías significantes de todas clases. Una teoría de la dente que las articulaciones del sistema productivo . producción de sentido debe interrogarse por los fun-¡ no son de la misma naturaleza en los diferentes niveles damentos de tales "lecturas". Una teoría de la pro- del funcionamiento social. Uno puede "leer" lo ideolóducción social de sentido no puede dejar de fundar, gico en un sistema de comportamientos rituales, del mismo modo que puede hacerlo en la disposición de al mismo tiempo, su propia legitimidad epistemoló la gestualidad cotidiana: puede mostrarse cómo un gica, en tanto discurso (con pretensión científica) discurso de prensa, una conversación hogareña o un sobre el sentido socialmente producido. discurso fílmico se acoplan en una dinámica que conUn abordaje que se proponga aplicar a los fenó cierne al poder. En cada caso, las condiciones de menos de sentido el modelo de un sistema productivo producción, de circulación, de reconocimiento, implidebe postular relaciones sistemáticas entre conjun- can mecanismos diferentes, exigen la puesta en juetos significantes dados (atestiguados) por una parte, go de análisis. específicos. Si tratamos la circulación y los aspectos fundamentales de todo sistema pro evanescente de las palabras en situaciones sociales llaductivo: producción, circulación, consumo. El estu madas interpersonales, la producción de sentido no dio de tales aspectos impone la descripción de las resulta sometida, a las mismas compulsiones que si condiciones bajo las cuales tiene lugar su funciona- nos interesamos por una circulación más "extendida" miento. Puede hablarse así de-condiciones de pro- como,podría ser la que hace posible el sustento tecducción, de circulación, de consumo. A estas última, nológico para el discurso escrito. Con todo, pueden preferirnos lIamaflas~rcóñdiciohés'T3e. reconocimiento."' precisarse algunos elementos conceptuales propios del Tales condiciones son ciertamente exteriores al con modelo abstracto del 'sistema productivo de sentido •junto significante; dado (atestiguado) que se haya considerado en general. Son los que permiten defitomado como objeto de análisis, pero no pueden con nir el proceso de investigación desde el punto de siderarse extrañas al sentido en general: esta distin vista metodológico. ción entre sentido productivo y condiciones de pro ducción' no debe reproducir la vieja dicotomía in-. Describir el trabajo social de investidura de senfraestructura/superestructura, como si el sentido fue tido en las materias significantes consiste en analizar ra una "meseta" de la sociedad que tuviera "debajo" ciertas operaciones discursivas de investidura de senalguna realidad ausente de sentido. El fragmento tido. Tales operaciones resultan construidas (o posmás ínfimo de comportamiento social implica algúrí tuladas) a partir de las marcas presentes en la matetipo de sentido. Hay pues sentido a ambos lados dej ria significante. Dicho de otra manera, esas operaciola distinción conjunto significante/condiciones de producción. La intervención del análisis es la qué produce el corte. En el funcionamiento de una sociedad, nada es extraño al sentido; el sentido se encuentra en todas partes. Ahora bien, también lo ideológico y el poder se encuentran en todas partes. Dicho de otra manera: todo fenómeno social puede "leerse" en relación con lo ideológico y en relación con el poder. Decir que lo ideológico, que el poder, se encuentran en todas partes, es afirmar un principio de lectura y no la posibilidad concreta de llevarla a término: estamos muy lejos de poseer los instrumentos para mostrar la ubicuidad del poder y de lo ideológico. Al mismo tiempo, afirmar que lo ideológico, que el poder, se encuentran en todas partes, es radicalmente diferente a decir que todo es ideológico, que todo se
De los tres términos que designan los tres momentos, coneeptualmente distinguibles, de un sistema productivo el de consumo parece el más crudamente económico cuando se lo aplica al ámbito de sentido. Probablemente, esto obedece al hecho de que en los ensayos (muy variados) de transferencia del modelo "económico" a otros ámbitos, la instancia consumo precisamente ha merecido poca atención. Al no haber sido objeto de un trabajo de "metaforización" comparable al que se ha sometido a los otros dos términos, consumo continúa dando la impresión de ser un término "puramente económico". En la situafión actual, me ha parecido preferible reemplazarlo por el de reconocimiento, que por otra parte ha sido utilizado en lingüística para aludir al momento "recepción" del circuito del lenguaje, a pesar de que tengo en cuenta que esto produce cierto desequilibrio. Con todo, en el estado actual de las cosas, ,cierta vacilación terminológica me parece inevitable; por otra parte, la estabilización sólo podría surgir a partir de una decisión individual.
1

44

nes son siempre operaciones subyacentes, restableci- cutor, problema de reconocimiento. Y resultaba imdas a partir.de marcas inscriptas en la superficie ma- posible inferir de manera lineal o directa, a partir terial.-En el modelo de un sistema productivo hemos :de una descripción del.hablaixlejín sujeto, desde el distinguido tres -aspectos: - producción, circulación, punto .-de vista del sistema - d e -las compulsiones en reconocimiento. Puede hablarse -de marcas cuando producción, ,el efecto de sentido de este habla sobre se trata de propiedades-significantes cuya relación, otro sujeto:|era indispensable tener en cuenta los ya con las condiciones de producción, ya con las con- rasgos neuróticos dominantes .en el interlocutor. Didiciones de reconocimiento, no se encuentra especi- cho de otro modo: un sujeto con dominante fóbica ficada. Desde ese punto de vista, por ejemplo, el no .-"reacciona": al discurso histérico de la misma malingüista trabaja sobre las marcas propias de la ma- nera que un rsujeto obsesivo. Las estrategias inteteria significante Ingüística.: Cuando resulta estable- raccionales (y .por ende, la puesta en juego .del cida la relación entre una propiedad significante y poder en la situación de interacción) aparecen así como una suerte de acople recíproco entre dos grasus condiciones de producción (o de reconocimiento) esas,marcas se convierten en huellas, de la produc- máticas, la del locutor productor de una palabra dada, la del interlocutor que, en reconocimiento, ción o del reconocimento. "retoma" esta palabra para producir otra.4 En efecto, esos dos conjuntos de condiciones nunca son idénticos: las condiciones de producción de Esta distinción ayuda asimismo (y se trata ahora un conjunto significante nunca son las mismas que del segundo ejemplo) a comprender la circulación las condiciones de reconocimiento. 2 La separación social de los textos, particularmente en lo que hace entre producción y reconocimiento es sumamente va- a las prácticas científicas. Con relación a la materia riable, de acuerdo con el nivel del funcionamiento significante lingüística, y en la medida en que trade la producción de sentido donde uno se ubique y tamos con compulsiones que brotan de los mecanisde acuerdo con el tipo de conjunto significante que mos del funcionamiento social, la separación entre uno estudie. En todo caso, siempre tratamos con dos producción y reconocimiento nos permite tocar la tipos de "gramáticas": "gramáticas" de producción cuestión de la historia social de los textos, es decir y "gramáticas" de reconocimiento. 3 Por el contrario, el conjunto de relaciones (sistemáticas pero cambianno existen hablando con propiedad, huellas de la cir- tes) que definen la distancia entre las condiciones (soculación: el aspecto circulación no puede hacerse "vi- ciales) t>ajo lascuales se ha producido un texto y las sible" en el análisis sino como separación, precisa- condiciones (que se "desplazan", si así puede decirse, mente, entre los dos conjuntos de huellas, las de la a lo largo del tiempo histórico) bajo las cuales ese texproducción y las del reconocimiento. El concepto de to es "reconocido". En el orden de la producción socirculación'sólo jes, de hecho, el nombre de dicha cial d^ conocimientos, esta distancia puede ser de separación. T Para ilustrar la importancia de la distindocenas de años. Como se ve, para un texto dado, ción entre los dos tipos de gramáticas, daremos dos se puede intentar reconstituir una gramática para dar ejemplos situados a niveles completamente diferen- cuenta de sus condiciones de producción, pero por tes .del funcionamiento social; ya que uno remite a el otro lado existirán de hecho una serie de gramálos procesos de interacción y el otro concierne a la ticas de reconocimiento, asociadas a diferentes mocirculación social del discurso escrito. mentos históricos en los cuales ese texto ha producido efectos (visibles en la práctica discursiva de una Hace tiempo, hemos intentado discernir algunas ca- ciencia, es deGir, 'visibles bajo la forma de otros texracterísticas discursivas que permitieran diferenciar tos con respecto a los cuales el primero fue a su vez el habla producida por determinados sujetos: habla una condición de producción). En consecuencia toque otro discurso (el de la psiquiatría y el psicoaná- do texto es susceptible de esta doble lectura. He lisis) refería a pacientes neuróticos graves: histéricos, intentado aplicarlo al caso, particularmente signififóbicos, obsesivos. Era así posible relacionar ciertas cativo, del Curso de lingüística general: a mi juicio propiedades significantes de su habla con los fun- son las condiciones de producción de la separación damentos dinámicos de cada tipo de "neurosis". La las que explican los fenómenos de emergencia de manipulación del relato sobre la enfermedad, el em- las prácticas científicas.5 pleo de conectores temporales para describir el episodio "originario" de sus problemas, el dispositivo de la enunciación centrado en el sujeto hablante se 2 vuelven así inteligibles, por ejemplo, a la luz de un La ausencia de esta distinción revela la "ilusión inmanentista" en el análisis de textos, característica de lo que modelo de la dinámica profunda de los sujetos histéricos. Desde ese punto de vista, se trataba de la re- he llamado la "primera semiología". Ver Remarques sur construcción de una gramática de la producción del l'idéologique comme production de sens, loe. cit. 3 El término "gramática" debería llevar comillas a lo largo discurso del histérico. Ahora bien, resultaba evidente de todo el texto. Para lo que sigue las hemos eliminado, con al mismo tiempo, que las propiedades discursivas de el propósito de no entorpecer la escritura. este habla eran, si es posible decirlo, una puesta en acto, en la situación misma de interacción, de las es4 E. Verán y C. E. Sluzki, Comunicación y neurosis, Buetrategias propias de la histeria: problema entonces nos Aires, Editorial del Instituto, 1970. del efecto de sentido de este habla sobre un interlo5 Al respecto véase "Fondations", op. cit.

45

Por lo'tanto se abren dos perspectivas fundamentales en una teoría del sentido en tanto engendrado por üñ-sistelria ^ f o d ü c t í v c T n ^ reconstrucción de gramáticas de producción, la otra está "consagrada a^la -reconstrucción' d e " gramáticas del reconocimiento. Ahora bien, tanto desde el punto de vista sincrónico 'coihó^ desde el diácfóiiico^ la producción social de sentido consiste en una red significante que resulta, a todos los efectos prácticos, infinita. En todos los niveles del fucionamiento social, tal red tiene la forma de una estructura de sucesivas intercalaciones. Tomemos un nuevo caso, el de los discursos sociales con soporte lingüístico. En la medida en que otros textos forman siempre parte de las condiciones de producción de un texto o de un conjunto textual dado, todo proceso de producción de un texto es de hecho un fenómeno de reconocimiento. E inversamente: un conjunto de efectos de sentido, expresado como una gramática de reconocimiento, sólo puede atestiguarse bajo la forma de un texto producido. En la red infinita de la producción de sentido, toda gramática de producción puede considerarse como resultado de condiciones de reconocimiento determinadas, y una gramática de reconocimiento no puede sino atestiguarse bajo la forma de un proceso de producción textual determinado: tal la forma de la red de la producción social en la historia. El término "determinado" es aquí decisivo: pues estas gramáticas no expresan propiedades "en sí" de los textos; más bien, ensayan representar" las relaciones de un texto o de un conjunto de textos con s u ^ ' ^ t r e d a d j con su sistema productivo (social). Y este ultimo es necesariamente histórico." , • Pero debemos subrayar, quejrio se ; puede inferir, de manera directa y lineal, Jlas reglas de reconocimiento (de los "efectos ,de sentido" a partir de la gramática "de producción. Esta_ última define un campo de efectos de sentido posibles, pero a la sola luz de las reglas de producción no es posible saber cuál es concretamente la gramática de reconocimiento que se aplicó a un texto en un momento dado. 2'. Lo -plural de los textos. La orientación discursiva. "Paquetes" significantes. •*•':

el -marco de-los fenómenos relativos al lenguaje, una teoría de la producción social de sentido se propone -desarrollar iüñTprocesóT^é^myestígációrntotalmente distinto. Pues un texto, como lugar de manifestación de las compulsiones sociales de la producción de sentido, está lejos de ser un objeto homogén e a Todo texto es susceptible de una multiplicidad de lecturas, es un objeto plural, es el punto de pasaje de varios sistemas diferentes, heterogéneos, de determinación. En un texto, dicho de otra manera, hay diferentes tipos de huellas. Y una misma marca lingüística puede "leerse" como huella que muestra diferentes sistemas de determinación según el tipo de lectura que uno pretende hacer del texto. En un texto están, eventualmente, las huellas del autor, que remiten a un sistema histórico-biográfico y al universo de su "obra". Están asimismo las huellas vinculadas al trabajo de lo inconsciente. Están las huellas de los vínculos que mantiene el texto con las condiciones sociales bajó las cuales ha sido producido, y también las huellas de operaciones que permiten el acople del texto a una situación de poder, en una red de relaciones sociales determinadas. Y así sucesivamente. Por eso considero un grave error intentar trabajar sobre los fenómenos discursivos transfiriendo cierto proceso de investigación lingüística fundado sobre la noción de "lengua". Tal transferencia caracteriza l a ' "primera, semiología".6 Desde una perspectiva de esa índole, se trataría de hacer "el análisis cteZ^discurso", de constituir una suerte , de teoría universal de lo discursivo, dependiente\ y^complementaria de la teoría xle la lengua. Cuando uno se coloca en el nivel del funcionamiento discursivo, se encuentra én el plaño social, la producción discursiva de sentido (y nada hay que no sea discursivo) es enteramente social: uno trata con discursos y no con el discurso. No se trata de decir que cuando se. pasa al orden de lo discursivo, se pasa a lo social: de hecho, la lingüística como ciencia de la lengua," como ciencia extraña a lo social, sólo pudo constituirse sobre la base de un dispositivo metodológico destinado a expulsar lo social del lenguaje, reduciendo la actividad relativa al lenguaje ( siempre discursiva y siempre social) al modelo de la producción de oraciones por un "habknte-oyente ideal".7 Puede entonces verse por qué el discurso me parece un objeto ilusorio. Por el contrario, puede ensayarse constituir poco a poco una teoría de la producción social de los discursos (pequeño capítulo de una teoría de la producción social del sentido en general). Y para cada tipo de análisis hay que especificar el nivel de pertinencia de la lectura, el modelo del sistema productivo, en cuyo marco se ubicará un conjunto textual dado para ordenar en él ciertas operaciones.
6 "Remarques sur l'idéologique. . .", loe. cit. r No se pretende ciertamente negar la importancia histórica de tal dispositivo.

Lo dicho hasta ahora implica que todo análisis de un conjunto significante, cualquiera sea la (o las) materia(s) significante(s) en juego, es necesariamente heterónomo. El sentido producido sólo llega a ser visible en relación con el sistema productivo que lo ha engendrado, es decir en relación con esa "otredad" constituida por las condiciones de producción, de circulación, de reconocimiento. Los análisis que se quieren "inmanentes" se colocan en las prolongaciones de la lingüística tal como ha sido generalmente practicada hasta ahora: tomar un texto como una serie de enunciados que remiten a "la lengua". Ahora bien, y para permanecer todavía en

46

Es necesario entonces transformar, el objeto empí- cuentra "en alguna parte", como si lo ideológico,, rico del punto de partida (el o los textos) por medio dentro de una misma serie homogénea, estuviera "al i ^ d e una investigación que se oriente- al orden de la -lado" de lo económico y lo político.—^e—^ 7 discursividad. Definamos""dicho orden de la discuísi- Ahora bien, como ya hemos dicho, hablar de lo r vídad al menos por la negativa: no hay que tratar los ideológico y del poder es hablar de dos dimensiones textos como si consistieran en series (necesariamen- ^ n elanálisis del funcionamiento de una sociedad. —:te lineales) de enunciados, obtenidos por "normali- -Tratamos entonces con una doble orientación que zación" dei corpus (obtenidos, en otras palabras, por puede conducir a cualquier fenómeno social, a cual."vi":- destrucción de lo discursivo). 3 3 ^ 5 quier nivel del funcionamiento de una sociedad, Desde este punto de vista, el orden de lo discursivo cuando se trata de comprender a la vez su produc 9 remite a dos cuestiones importantes. La primera ción y su reproducción. Son pues dimensiones que concierne a lo que he llamado la materialidad del atraviesan de lado a lado a una sociedad. Se trata sentido. En efecto, la discursividad es un proceso de comprender la semiosis necesariamente investida de espaciotemporalización de la materia lingüística: en toda forma de organización social (aunque se la .exhibición espacial y puesta en secuencia temporal, designe, cuando se la describe independientemente, inextricablemente ligadas una a la otra. Contraria- desde su dimensión significante, o desde el orden mente a la opinión de Saussure, el orden del dis- de lo económico", de lo "político", de lo "cultural", curso no es lineal. La segunda cuestión concierne al de lo "ritual", etc.). Sin esta semiosis, no puede con-hecho de que, si se está interesado en el estudio del cebirse ninguna forma de organización social. Lo que sentido socialmente producido de conjuntos signifi- no quiere decir que esta semiosis que atraviesa a cantes atestiguados, no se trata prácticamente nun- la sociedad sea, en su conjunto, susceptible de desca con objetos significantes homogéneos: en los dis- cribirse a partir de un principio simple de coherencursos sociales, hay siempre diversas materias y por cia interna, sino todo lo contrario. Ya volveremos lo tanto diversos niveles de codificación que operan sobre esto. : simultáneamente: imagen-texto; imagen-palabra-texto Marc Auge señaló el problema con claridad: sonido; palabra-comportamiento-gestualidad, etc. Esos "paquetes" significantes complejos son los que re"Se trata ( . . . ) de repensar las consecuencias de i ¿1 corren Jas redes sociales del sentido.". . una verdad evidente, demasiado evidente acaso como para que uno la perciba siempre con claridad. Las r 3. ¡Lo ideológico, el poder ( D : la travesía de lo grandes líneas de la organización económica, social o política son el objeto de representaciones al mismo ''. ¿social (obstáculo marxista). título que la organización religiosa; más exactamente, organización y representación se dan siempre juntas; una organización no existe antes de ser re• Aunque sea cierto qué ninguna otra teoría ha sido presentada; tampoco hay razón para pensar que una tan decisiva en este dominio como la teoría marxisorganización represente otra, y que la verdad de ta, hay que reconocer que, actualmente, es ella la un "nivel", en el lenguaje de las metáforas verticales, que constituye el mayor obstáculo para el desenvolse encuentre situada en otro nivel"-10 Se plantea vimiento de una reflexión sobre el funcionamiento aquí un problema importante: el de determinar de lo ideológico (o, al menos, cierta versión de di(siempre dentro del contexto de sociedades concrecha' teoría). Agregaríamos asimismo que la tendentas) la naturaleza particular y las modalidades de cia a la reificación de los conceptos se ha acentuado funcionamiento de esta semiosis en el interior de particularmente en la teoría marxista contemporánea, las relaciones sociales que el sociólogo o el antropóen comparación con los textos "clásicos". La misplalogo describen como dependientes de lo económico, ced concreteness ha hecho estragos. Se ha retomado lo social, lo político. la dicotomía infraestructura superestructura, esta concepción geológica o más bien piramidal de la sociedad, que querría que esta última estuviera constis Yo en "Vers une tuida por "mesetas" superpuestas. 8 Se trata, cierta- logique mismo utilizaba aún esta terminología Comunications, naturelle des mondes sociaux", mente, de una metáfora, pero mucho es lo que dice 20: 246-278. sobre las otras propiedades de la teoría donde ella 9 No es azaroso que en el contexto de este pensamiento aparece: la "base" (extraña, como es obvio, a lo marxista "reificante" sólo haya lugar para una concepción ideológico, que se encontraría en otra parte) es "de- puramente reproductiva de lo ideológico. terminante en última instancia"; la superestructura, 10 Marc Auge, Théorie des pouvoirs et Idéologie, Taris, más o menos desligada, "sigue" a dicha base. O Hermann, 1975, p. XIX. Con todo pensamos que la noción bien: la superestructura puede llegar a ser relativa- de representación debe remitir a la semiosis, y por ende a mente autónoma de la "base", pero es cierto que lo la producción de sentido y a los procesos de investidura político se encuentra más "próximo" a la "base" que de materias significantes, si por una parte ese término aspira lo ideológico. El mismo espíritu de reificación ha a ser algo más que un término cómodo para designar un producido el curioso concepto de "práctica ideoló- problema sin resolverlo, y si por la otra se quiere evitar reintroducir la dicotomía infraestructura/superestructura bajo gica", como si lo ideológico fuera algo que se en- una nueva forma.

Intentemos ahora caracterizar de una manera más precisa estos dos conceptos de lo '"ideológico" y del ducción de sentido, con la semiosis de una sociedad. Ya estamos en posesión de las referencias necesarias: tales conceptos^remiten a los dos tipos de gramáticas ya mencionados. . Lo ideológico _ es -él nombre del sistema de relaciones entreTun; conjunto significante dado y-sus condiciones sociales de producción. En las sociedades industriales capitalistas, tales condiciones hacen a la manera en que la red de la semiosis social se dinamiza en virtud de los conflictos de clase. Dicho esto, me parece imposible captar la complejidad de este sistema de relaciones por medio de nociones simplificadoras como la de "interés de clase" (aunque se intente definirlo "objetivamente"). La construcción de gramáticas de producción de discursos sociales puede, con facilidad, prescindir de tales nociones que implican, además, una teoría ingenua del sujeto. • Suponiendo que un día tengamos los instrumentos para reconstituir el conjunto de las condiciones de producción de un tipo específico de sentido producido, se podrá decir que una ideología, históricamente determinada (en el sentido en que se habla , de "fascismo", de "socialismo", de "stalinismo") no ; es ,más que ¡ una gramática de producción. O más bien: una familia de gramáticas, pues habrá que explicar cómo una ideología históricamente determinada puede investir a muy diferentes materias significantes (el discurso escrito, el comportamiento social, los filmes, el espacio —no se ha hablado acaso de la "arquitectura fascista", etc.). Ahora bien, las condiciones de tal investidura (el probeso de producción) no son las mismas para las diferentes materias. Cada m a t e r i a define ciertas compulsiones específicas impuestas a las operaciones discursivas de investidura de sentido. 11 Cuando se trata de dar cuenta, en el interior de un proceso determinado de circulación, de los efectos de sentido de u n conjunto significante dado, es decir cuando se mira deí lado del reconocimiento, enfrentamos la cuestión del poder, ha noción de "poder" de un discurso sólo puede designar los efectos de ese discurso en él interior de un teiido determinado de relaciones sociales. Ahora bien, tales efectos sólo pueden tener la forma de otra producción de sentido. Ya lo hemos dicho: todo reconocimiento engendra una producción, toda producción resulta de un sistema de reconocimientos. Si, por ejemplo, tal tipo de "mensaje" de los medios masivos tiene efectivamente un poder sobre los "receptores", ese poder sólo puede interesarnos en la forma del sentido producido: comportamientos, palabras, gestos, que definen a su vez las relaciones sociales determinadas mantenidas por los mencionados "receptores", y que se entrelazan así en la red infinita de la semiosis social. Esta manera de concebir los conceptos de lo "ideo-

lógico" y del "poder" implica algunas consecuencias. Me limitaré aquí a recordarlas rápidamente. 1 ?. ^[d^lógic^gnp3^|¡éT^Eml¿re^e3S|^^3^^^úS:o significante, por_ ejemplo un tipo de discurso que sería "el discurso ideológico". "Discurso ideológico": 'he aquí otro animal que forma parte de la fauna extravagante de cierto marxismo reificante. Una vez r má.s: lo ideológico es una dimensión susceptible de indicarse en todo discurso marcado por sus condiciones sociales de producción, cualquiera sea el "tipo". Una ideología no es un repertorio de contenidos ("opiniones", "actitudes", o incluso "representaciones"), es una gramática de generación de sentido, investidura de sentido en materias significantes. Una ideología no puede entonces resultar definida a nivel de los "contenidos". Una ideología puede (siempre de manera fragmentaria) manifestarse también bajo la forma de contenidos (tal como aparece acaso •en lo que corrientemente se llama "discurso político"). Pero el concepto de ideología (una ideología) no puede definirse en este nivel. De hecho, la relación de una ideología (históricamente determinada) con la producción de sentido que engendra es del mismo tipo que la relación entre la Lengua y la producción de habla, tal como ha sido formulada por ejemplo por Chomsky: es necesario darse los medios para describir un sistema finito (enumerable) de reglas de generación para dar cuenta de una producción de sentido que es infinita. Pues a partir de una ideología .se puede hablar derla ^totalidad del universo, "real", e "imaginario", y pueden utilizarse todas las materias significantes.~ El concepto dé "ideológico" nada tiene que ver con una noción de "deformación" u "ocultamiento" de un "real" supuesto. Se toca así la vieja cuestión "ciencia/ ideología". Digamos además que esta cuestión concierne a un pequeño fragmento del universo de la producción social de sentido: el orden del discurso escrito con pretensión jeferencial, siendo el discurso escrito la forma que siempre adopta el "conocimiento científico". Algunas observaciones, pues, referidas a este dominio restringido. El discurso "científico" es típicamente un producto social. Para los discursos sociales, no hay sentido que pueda ser "no-ideológico": tal cosa querría decir que uno,podría producir algún sentido fuera de toda compulsión a engendrar, lo que sería absurdo. Todo discurso social está sometido a condiciones de producción determinadas. Es posible, por el contrario, establecer una distinción a nivel de los efectos de sentido, entre el "efecto cientificidad", por una parte, y el "efecto ideológico", por la otra. Esta distinción es una cuestión de reconocimiento y no de producción. Dicho de otra ma11 Ver mi artículo "pour une sémiologie des opérations trans-lingüistiques", Cuaderni di Studi Semiotici, 4: 81-100, 1973, para una tipología de las reglas constitutivas de las materias significantes. 12 Se encontrará una discusión más detallada en "Fondations", op. cit.

48

ñera: la diferencia entre el efecto de sentido dis- de sentido, no habría ni mercancía, ni capital, ni - , ' , -;..;•' . .; :; ;: cursivo llamado "conocimiento" y el efecto "ideoló- p l u s v a l í a . ' : gico"-concierne al poder de los discursos.-rr-j——¡§P|| .- Esta última observación requiere algunos comentarios. El fundamento de la distinción entre las \dos gramáticas de reconocimiento (aquella en la que opera el "efecto de científicidad" y aquella donde se produce el "efecto ideológico") puede formularse de la manera siguiente: el "efecto de científicidad" reposa sobre una suerte de desdoblamiento: se reconoce al discurso como instaurador de una referencia a su referencia a lo "real" que él describe. Esa referencia doble puede obtenerse cuando un discurso que, como todo discurso, se encuentra sometido a condiciones de producción determinadas, se muestra precisamente como estando sometido a condiciones de producción determinadas. Dicho de otro modo: la referencia del discurso a su referente está marcada por la referencia del discurso a sus condiciones de generación- El "efecto ideológico" es por el contrario, el del discurso absoluto: discurso que se muestra como el único discurso posible sobre aquello de lo que habla. Pero uno y otro efecto de reconocimiento tienen necesariamente lugar en el interior de discursos que son ideológicos en producción.13 Puede verse cómo esta distinción se vincula con el poder de los discursos: para que un discurso tenga poder, debe poner en marcha una creencia. Las creencias implicadas por el "efecto ideológico" y el "efecto de científicidad" son nniy distintas. El paradigma del "efecto ideológico" es el discurso absoluto, él discurso de la religión. Inversamente"el modelo mismo del discurso del "conocimiento" es el de un discurso que no reclama la creencia absoluta, el de un discurso relativo. _. Acaso no sea inútil insistir en el hecho de que este problema (en una vieja fórmula: la cuestión "ciencia/ideología") es un aspecto extremadamente parcial del dominio de lo ideológico: la tendencia a reducir ese dominio a la mencionada cuestión se encuentra, desgraciadamente, muy difundida- El dominio de lo ideológico concierne en realidad a todo sentido producido sobre el cual hayan dejado huellas las condiciones sociales de su producción. Esa es, entre las lecciones de Marx, una que no hay que abandonar: él nos ha enseñado que si se sabe mirar, todo producto lleva las huellas del sistema productivo que lo ha engendrado. Esas huellas, están allí, pero no se las ve: son "invisibles". Cierto análisis puede hacerlas visibles: se trata del análisis consistente en postular que la naturaleza de un producto sólo es inteligible en relación con las reglas sociales de su generación. Por el contrario, si se aplica sistemáticamente ese postulado al estudio de la semiosis social, hay otro aspecto de la teoría marxista que no es posible retener. Las divisiones se derrumban, los compartimentos estallan: lo ideológico no es una superestructura, pues sin ideología, es decir, sin producción social

4V Lo ideológico, el foder ( í í ) : la red Múltiple s Qel obstáculo izquierdista): ~~-^^^^

, Pero, en resumidas cuentas, ¿qué es el poder? No podría decírselo mejor de lo que lo hace Foucault: " ( . . . ) el poder, no es una institución, ni una estructura, no es cierta potencia de la que algunos estarían dotados: es el nombre dado a una situación estratégica compleja, en una sociedad determinada". 14 Ahora bien, esas estrategias no existen fuera de los paquetes significantes que las contienen, no existen sin el acople, en las relaciones sociales, de los innumerables discursos que atraviesan la sociedad, no existen sin la intercalación de producciones de sentido y de reconocimento de sentido, en una semiosis que Pierce describió con justeza como infinita. Imaginemos ahora una sociedad donde, por hipótesis, un mismo y único conjunto de reglas productivas permitiera explicar la producción de sentidos (a) en todos los niveles del funcionamiento social; (b) en el interior de todos los tipos de "paquetes" significantes; (c) en todas las redes de circulación de sentido; (d) tanto en producción como en reconocimiento. Se tratarla del modelo de una sociedad enteramente , dominada por una jola gramática. Tal sociedad permanecería eternamente inmodificada: pasaría Isu tiempo histórico reproduciéndose _ apaciblemente, siempre idéntica a sí misma. Es sumamente dudoso que semejante sociedad haya existido alguna vez; es asimismo dudoso que alguna sociedad "primitiva" se parezca en algo a esta imagen. En todo caso, nada hay más alejado de este modelo que nuestras sociedades industriales capitalistas. Ahora bien,_ eferto pensamiento de izquierda intenta, desde hace algún tiempo, consumar la tarea imposible de explicarnos que vivimos en una sociedad de esa índole. Anunciando con estrépito sea "el

13 Considero que allí reside el fundamento de la distinción entre esas dos gramáticas del reconocimiento, la de la "científicidad", y la del "efecto ideológico". No se trata ciertamente del único elemento. Habría que agregar que el concepto de un efecto de sentido y aquellos conceptos concernientes a los tipos de discurso deben mantenerse, a mi juicio, perfectamente separados. Dicho de otra manera no hay que imaginarse que todo discurso producido por las instituciones llamadas "científicas" es un discurso en el que se produce, necesariamente, el efecto de "científicidad". Nada de eso. Nos encontramos ante una cuestión que no depende solamente de las propiedades de los discursos considerados en "sí mismos" sino de las relaciones entre los discursos y las condiciones de producción, circulación y reconocimiento. 14 Michel Foucault, Histoire de la sexualité, I . La Volonté de savoir,Paríí, Gallimard, 1976, p. 123.

49

u

:

fin de la producción 15 sea "el estadio cibernético",16 tal discurso nos muestra cómo una misma y única r:r =T= T lógicá está o b r a n d o é h t o ^ ^ p a r t e s : larde la forma/ objeto, la de la forma/signo, la del "principio, de simulación", en Baudrillard; la del discurso del poder (no en tanto dimensión analítica, sino en tanto el poder c^ncrétó7ünicó7rqúe de"arriba"abajo domina todo) én Franklin. Curiosa paradoja en este pensamiento, que por otra parte muestra a las claras la complejidad de la producción-reconocimiento de sentido en nuestras sociedades capitalistas. Hace . ya tiempo el funcionalismo sociológico proclamaba alegremente "el fin de las ideologías".17 Un poco más tarde McLuhan, el profeta de la era electrónica, disfrutaba al explicarnos que nos estábamos convirtiendo, de nuevo, en una "tribu" integrada por el poder de los medios masivos.18 Cierto pensamiento de izquierda ha invertido, pura y simplemente, el signo de estos temas, retomándolos en su totalidad y dejándolos intactos. Todo esto arrojó como resultado un discurso apocalíptico sobre la unificación absoluta de la dominación, que ya no tiene necesidad, según parece, de ser ejercida: el sistema se reproduce automáticamente. He aquí la paradoja: es evidente que para comprender las condiciones de producción de este discurso, hay que referirse inevitablemente al discurso del poder: no a cualquier discurso,'no a todo discurso, sino a un discurso bien preciso: el del poder tal como se plantea dentro de las sociedades capitalistas. Se diría que ese discurso ha tenido un resonante éxito en la izquierda: algunos se han convencido de la homogeneidad y la coherencia "total de nuestras sociedades. " P o r otra parte, este efecto paradojal, en la izquierda, del discurso (o más bien de los discursos) de la clase dominante no es nuevo- Un autor como Marcuse ya había recorrido todo este círculo: partiendo de un radicalismo marcado aún por el pensamiento marxista, ha concluido con la proclamación de un "socialismo biológico". Eclosión de lo irracional puro en el interior de un discurso de izquierda: se trata del retorno de lo reprimido. Los síntomas abundan: el buen tiempo de antaño, era el de las sociedades "primitivas"; los "primitivos" sólo conocen el "intercambio simbólico", ni siquiera conocen el Inconsciente. 19 Un discurso terrorista-apocalíptico asociado a la nostalgia de un pasado imaginario, perdido para siempre: esto debe decirles sin duda alguna, algo. Cuanto más compleja es una sociedad, más complejas es la semiosis que la atraviesan. Lo ideológico y el poder están en todas partes, en tanto "grillas de inteligibilidad del campo social", para retomar la expresión de Foucault. Esta ubicuidad no remite pues a la homogeneidad de una coherencia global que produciría la unificación significante de una sociedad en su conjunto. "Omnipresencia del poder: no en tanto tendría el privilegio de reagruparlo todo bajo su invencible unidad, sino en cuanto se pro-

duce a cada instante, en todo lugar, o más bien en toda relación entre un lugar y otro".20 : ^ r ^Cualquiera-sea el nivel de la producción de s e n tido en el que nos ubiquemos, cualquiera sea la longitud de tiempo histórico que recortemos,-nunca, como hemos dicho, coinciden exactamente las g r a - — máticas de producción y las gramáticas de reconocimiento. Lo ideológico y el poder son estas redes de la producción social de sentido perpetuamente sacudidas por los mecanismos dinámicos de la sociedad; y por lo tanto, siempre más o menos desfasadas una en relación con la otra: producción y reconocimiento sociales del sentido están, en cada nivel, en cada momento del tiempo histórico, en cada zona del funcionamiento social, sometidos a un proceso perpetuo de desorden y reajuste. En la medida en que el tejido de la semiosis social no es más que la dimensión significante de la organización social, resulta necesariamente dinamizado por los conflictos sociales; en nuestras sociedades industriales capitalistas, ante todo y sobre todo por los conflictos que brotan de la lucha de clases. 5 . Del lado del sujeto.

Entre el sentido investido y las condiciones de esta investidura, entre las materias significantes y las compulsiones que definen la naturaleza del trabajó de investidura," se encuentran los agentes de los procesos de producción y de reconocimiento: los sujetos. "El '/concepto "de r "süjeto" designa pues, :-É desde esta perspectiva, la mediación necesaria entre condiciones de producción y proceso de producción, entre condiciones de reconocimiento y proceso de reconocimiento. El rj;'eto es pues para nosotros punto de pasaje de las reglas operatorias de la producción y del reconocimiento, dicho de otra manera, es el lugar de ^manifestación de una legalidad que sobrepasa toda "00006003" que el sujeto pueda tener del sentido. Ahora bien, el sujeto no constituye, ciertamente, un "medio transparente", todo lo contrario. Dicho sujeto es a su vez fuente de compulsiones que definen su funcionartientD en tanto "sujeto". Conside-

15 Jean BctuL-zZcrd. L*Echange Symbolique et la Mort, París, GdUmard, 2976. 16 Jean FrariUm, Le Discours du Pouvoir, París, col. "10/ 18", 1975. 17 Daniel Ztefl, 01 tu clásico libro The End of Ideologv, N. Y., 1960. 18 McrsksH iícLü-.-n, Understanding media: the extensions of vean, K. Y., McGrawhill, 1964. 19 jean Bmadi&Lzrd, I/Echange Symbolique et la Mort, op. cit., p. 210. 20 3/. Fcmcaidt, La Volonté de savoir, op. cit., pág. 122.

50

;;TO que aquí encuentra el psicoanálisis su punto de en el cine en comparación con la imagen televisi/^articulación" con una teoría de la producción social va). 2 2 En la diacronía, toda separación significativa //-/de asentido. Pero el término -"articulación" puede —entre producción y-reconocimiento de conjuntos-textambién engañarnos: con"eí ^psicoanálisis^lo mismo tuales determinados implica un cambio en la posi•que con lo ideológico y con el poder, nos encontra- ción del sujeto." ~~-í ~mos en presencia de un nivel de lectura. Pues lo En relación con dicho "encuentro" de una teoría —inconsciente también está en—todas partes.~Gierta- del sujetó - con üná^ teoría de la producción social mente, no existe discurso que no esté tejido al or- del sentido, hay que subrayar la importancia deciden simbólico: es una trivialidad decirlo-'Pero una siva de un estudio que viene progresando durante trivialidad que encierra también un peligro, el de estos últimos años: el de los dispositivos de la enunp r o n u n c i a r l a propósito de cualquier cuestión, un ciación. "Considerarlos en general plantea enormes mismo discurso universalizante; un discurso que se problemas pues si algo sabemos sobre su funcionacontentaría con encontrar a cada momento, la cas- miento en el interior de la materia lingüística, la tración, el padre, el falo. La "contribución" del psico- teoría de esos dispositivos tal como toman forma en análisis se convertiría entonces en esa "nueva retó- otras materias distintas de la del lenguaje está enrica" denunciada por Michel de Certeau con refe- teramente por hacer. A esto se agrega que lo disrencia a la historia: "El recurso a la muerte del pa- cursivo, la combinatoria particular propia de los dre, al Edipo o a la transferencia, sirve para cual- "paquetes" significantes, afecta el dispositivo de enunquier cosa. Al considerar que esos conceptos freu- ciación en el interior de cada materia. Es evidente dianos son útiles para todo fin, no es difícil hincar- que este dispositivo, tal como funciona en la matelos en las regiones obscuras de la Historia ( . . . ) . ria lingüística que puede tomar parte en el discurso Se los acomoda allí donde una explicación econó- fílmico, por ejemplo, ya no es más el mismo que mica o sociológica deja un resto. Literatura de la caracteriza a la enunciación en la actividad relatielipsis, arte de presentar los desechos, o vago sen- va al lenguaje propiamente dicha, sea oral o escrita. timiento de un enigma, sí; pero análisis freudiano, Aún permaneciendo dentro de los límites del disno".21 No se trata pues, en relación con un conjun- curso lingüístico, la importancia del análisis de la to significante dado, de recoger alegremente, de enunciación es decisiva, con la condición de comaquí y de allá, las huellas del orden simbólico y de prender que, en última instancia, este análisis no sus relaciones con lo imaginario para recomponer concierne a un "aspecto" del discurso; no se refiere un modelo, que permanecería siempre igual en la a un "nivel" de funcionamiento de la discursividad disposición fundamental de sus elementos. Aún su- sino, por el contrario, entraña (o en todo caso, deponiendo qué las "reglas de juego" para alcanzar bería entrañar) una transformación global y profunda dicha Trécomposición fueran explícitas (lo qué rara- de la concepción de la actividad relativa al lenguaje. mente ocurre) y no adaptadas ad hoc según las ne- Entrelazado por doquier a las operaciones discursicesidades circunstanciales del análisis (lo que ocu- vas, afectando continuamente, por ese hecho, al marre con frecuencia), tal empresa no podría satisfa- terial lexical, el dispositivo de la enunciación es esa cernos. La puesta en relación del orden de lo ideo- red de huellas por la cual lo imaginario de ,1a histológico, .del. poder y de lo inconsciente implica re- ria se inserta (siempre de manera fragmentaria, siempresentarse una trama tejida a la vez por esas tres pre de manera parcial, en cada proceso de produceconomías.'. Ya hemos intentado sugerir por qué el ción o de reconocimiento) en estructuraciones deterorden de lo ideológico y del poder no son idénticos, minadas del orden simbólico- . por qué remiten a problemáticas ¡ estrechamente ligadas pero distintas. Estos dos órdenes tampoco podrían reducirse a la cuestión del sujeto. Ahora bien, 21 Michel de Certeau, L'Ecriture de l'Histoire, París, Guiel "encuentro" entre estas tres economías es un fe- llimard, 1975, pág. 292. • '..:/,.. nómeno histórico, y la trama que producen revela, 22 Subrayemos, desde ese punto de vista, la importancia en momentos diferentes, en "lugares" diferentes de de los pasos realizados en la búsqueda de una configuración la sociedad, trazados diferentes. Lo interesante es específica del sujeto en él interior de la institución cinemala señal de esas configuraciones diferenciales. Cada tográfica (aunque no se toque allí explícitamente la cuestión disposición de materias significantes ("normalizadas" de lo ideológico) en el regiente número de Communications sobre Psicoanálisis y Cine (23). en los medios masivos, por ejemplo), implica una Nota: (Este trabajo ha sido traduedo por Juan Carlos Gorlier posición del sujeto que le es específica (pensemos y revisado por Mariana Podetti; publicado originalmente en
la revista Communications N? 28, 1978).

51

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful