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Variables a considerar en la función de eficiencia ambiental de las tecnoestructuras del hábitat.

Elio Ricardo Di Bernardo Centro de Estudios del Ambiente Humano FAPyD. UNR. Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario ediberna@unr.edu.ar

Riobamba 220 bis CP 2000. Rosario. Santa Fe TE 54 341 4808531 al 35

Desarrollo.

Introducción

La precisión del término que referencia las relaciones sociedad-naturaleza, es de interés para evitar malas interpretaciones. Medio, ambiente sin la coma, según sea

la acepción del término medio, puede resultar un pleonasmo o un reduccionismo, la

reducción confunde, simplificando, al soporte natural, con el conjunto amplio y complejo de elementos que interactúan como el verdadero “ambiente” del sistema de interés, en este caso, el sistema humano. Las Normas ISO son un ejemplo, cuando habla de la intersección de las esferas de lo social, lo económico y lo

ambiental, siendo lo social y lo económico partes componentes del ambiente del sistema humano.

Debemos llamar la atención sobre la deriva intelectual del término sustentable que se extendió a todos los ámbitos del uso cotidiano, transformándose en una suerte de conjuro mágico, que con su sola mención resuelve todos los problemas de la sociedad vinculados al uso racional de los recursos y a la adecuada distribución de los mismos entre fines alternativos presentes y futuros. (Naredo, José M. 2002)

En el territorio de esta ambigüedad se puede hablar de la sostenibilidad del capital

ampliado,.la sustentabilidad de la vida, en tanto alimento y bebida, la sustentabilidad del ser y estar y la sustentabilidad ecológica. (O’Connor, James. 1999)

A

menudo se sostiene que el problema es político e ideológico, antes que ecológico

y

económico, en realidad el problema es político-económico, si se opera con el

concepto de ideología como fundamento de un sistema de ideas, ésta se incorpora a

un contexto más amplio que sostiene el debate de la economía como “oikos” y no como crematística.

Las precisiones éticas obligan a distinguir el pasaje que conlleva el simple querer ser ético Kantiano con la necesidad del saber ético que plantea Jonas La naturaleza cualitativamente novedosa de nuestras acciones, fundamentadas en el desarrollo técnico-científico, han modificado en las dimensiones tempo espaciales (y al servicio del capital ampliado), la magnitud de las mismas. Estas acciones de alcances insospechados e inesperados, exigen un saber ético que supera el solo querer ser ético. (Jonas, Hans. 1999)

Eficiencia ambiental de las tecnoestructuras del hábitat.

En el marco de la necesaria desmitificación del concepto de sustentabilidad absoluta (en la búsqueda de reducir la deriva intelectual del mismo), es necesario remarcar que: toda acción humana de escala adecuada al soporte natural (más o menos antropizado) en el que se inserta produce un impacto, la magnitud del mismo, en correspondencia con la resiliencia y/o poliestabilidad de dicho soporte, da una medida de dicho impacto. De aquí surge la necesidad de plantear el concepto de sustentabilidad relativa, en función de la eficiencia ambiental del sistema, o de la acción, a instalar en dicho soporte.

En cuanto a la dimensión termodinámica de la sociedad, deberá analizarse la calidad y renovabilidad, o no, de la energía y la magnitud de los flujos necesarios. La capacidad de trabajo de la energía utilizada, da un parámetro del flujo necesario y fija límites al uso de recursos renovables, dada la magnitud de la matriz energética actual de la sociedad, brindando un nuevo argumento a favor del concepto de sustentabilidad relativa.

La pobreza fundamentada en la inequitativa distribución de la riqueza y en la desocupación estructural, que plantean la primer contradicción intrínseca del modelo de acumulación ampliada de capital, es otro de los fundamentos que aconseja hablar de sustentabilidad relativa.

En los sistemas balanceados o relativamente balanceados, los flujos de energía son totalmente renovables y los ciclos de materia perfectamente, o casi, circulares. En los sistemas antropizados, altamente simplificados destinados a la producción agropecuaria la producción de biomasa es menor y más especializada, parte del ciclo de materia sale del sistema, por lo que se necesita reponer la capacidad de nutrientes perdida. Los flujos de energía son en parte renovables y en parte no renovable. En los sistemas antropizados, consumidores, como los sistemas urbanos los flujos de materia, ya no ciclos, son prácticamente lineales, generando grandes cantidades de residuos sólidos. Los flujos de energía son fundamentalmente no renovables, dada la matriz energética de la civilización contemporánea.

Función de Eficiencia Ambiental de las Tecnoestructuras del Hábitat. (EATH).

EATH = f (CAC; CAF; CAMyR; CADyR; VU; SR)

CAC

Costo Ambiental de Construcción.

CAF

Costo Ambiental de Funcionamiento.

CAMyR

Costo Ambiental de Mantenimiento y Rehabilitación.

CADyR

Costo Ambiental de Demolición y Reciclado

VU

Vida Util.

SR

Satisfacción Residencial.

Esta función plantea diferentes niveles de inconmensurabilidad en cada una de las variables, por lo que la misma incluye necesariamente, un determinado grado de inconmensurabilidad. En los sistemas complejos, S. Funtowicz plantea el criterio de ciencia postnormal, aludiendo a la cuarta etapa de la propuesta de paradigma de Kuhn, que denomina ciencia normal. (Funtowicz, Silvio et alt. 1999). Ante las dificultades expuestas de inconmensurabilidad, cuando la magnitud del problema lo exija, la propuesta de Funtowicz, es recurrir, a una comunidad extendida de evaluadores, así como también al análisis multicriterio (Munda, Giusseppe. 2002)

En ciertos análisis del ciclo de vida (ACV) de materiales y sistemas, por razones de cuantificación, múltiples impactos que no tienen antecedentes son descartados por no poseerse valores de referencia, así como muchas agresiones al soporte natural terrestre no se contemplan por su inclasificabilidad. La necesidad de cuantificación resulta ineludible para la concepción científica actual, donde se busca fuerte conmensurabilidad, muchas veces a partir de la concepción de los análisis de costo- beneficio vigentes. Donde existe una fuerte irreductibilidad de valores la conmensurabilidad será débil. La inexistencia de una unidad común de medida no implica la imposibilidad de comparar decisiones alternativas sobre una base racional a través de una discusión razonada (Martínez Alier, Joan). En estos casos deben buscarse todos los parámetros posibles que vinculen el problema a otros aspectos más generales, como por ejemplo aquellos vinculados a la sustentabilidad fuerte global

Asumir la complejidad de problemas con parámetros de referencia variables y no reductibles a una única medida, descarta caer en la simplificación problemática. Simplificaciones que muchas veces pertenecen al territorio de la deriva intelectual que mencionamos al comienzo de la ponencia.

Costos Ambientales de Construcción (CAC).

En los costos ambientales de construcción se realiza una evaluación de la eficiencia ambiental del proceso que comienza en la extracción de la materia y culmina con su montaje en el sistema. Esta evaluación implica verificar los flujos de materia y energía y su impacto en el soporte natural terrestre, acuoso y aéreo, contemplando la resiliencia y /o poliestabilidad de dicho soporte, la difusividad de la acción impactante es diferente según cada uno de los medios. Esta evaluación completa, descarta la simple decisión de la adopción de materiales por el solo hecho de su disponibilidad local, como muchas veces se propone. La norma ISO 14.040, propone el siguiente proceso en el análisis del ciclo de vida:

definición, inventario. evaluación de impactos, interpretación. Generalmente se utilizan las siguientes categorías de impacto: Efecto invernadero (GWP), destrucción de la capa de ozono (ODP), acidificación (AP), eutrofización (NP), formación de ozono fotoquímico (POCP), toxicidad humana (HT), ecotoxicidad (ET), toxicidad permanente (PT), residuos peligrosos (RP), escorias y cenizas (EC), volumen de efluentes (VE), recursos energéticos naturales /Rec)

En la función de eficiencia ambiental propuesta (EATH) los costos ambientales de construcción se diferencian, en parte, del análisis del ciclo de vida de la norma ISO, especialmente en el hecho de que el proceso no concluye en esta variable sino que se integra a las demás variables hasta la demolición y el posible reciclado de la misma. Cuando ingresan un conjunto más o menos grande de materiales diversos con sus propios ciclos de vida la interacción de los mismos dificultan el análisis y obligan a una integración mayor. La diferente duración de cada uno de los materiales se vincula con la variable de mantenimiento. La duración de la vida útil no se determina a priori, resulta, en cambio, una variable vinculada a los puntos críticos de proyecto y producción y a la propia cuantía de la inversión de recursos en la construcción y en el mantenimiento.

El impacto sobre el soporte aéreo de mayor difusividad global es considerado prioritariamente en la norma ISO y solo plantea analizar el valor absoluto de la descarga, dada la saturación de los GEI. En la función EATH, las acciones sobre el soporte natural líquido o de la litosfera no se reduce a verificar solo si hay eutrofización, sino que contempla otros parámetros, que corresponden a impactos que no llegan a la misma, al analizar la capacidad de resiliencia del soporte natural; puede también ocurrir que el impacto produzca una poliestabilidad positiva (o inocua) del soporte natural, para el sistema humano.

La utilización del soporte natural de la litosfera como cantera para la extracción de materia, debe considerar otros aspectos, como por ejemplo:

El sitio geográfico y la especialización productiva y/o su interés para la biodiversidad y/o para el ciclo del agua. Otros usos posibles y prioritarios socialmente, asociados de manera directa o indirecta con mano de obra intensiva. Los impactos extendidos a otras regiones o ecosistemas. La extensión superficial de la extracción, por oposición a extracciones a mayor profundidad y menor extensión, El flujo oculto llevado a cabo para la extracción exigida, La posibilidad de la utilización completa de los flujos de materia. El resultado final del paisaje ambiental después de la extracción 1 .

La producción de biomasa puede considerarse una de las bases imprescindibles de la sustentabilidad fuerte global, dado que sobre ella se monta toda la cadena trófica de la biodiversidad, incluida la alimentación humana y la producción de fibras y maderas. Las zonas de gran capacidad para producir biomasa deben considerarse especialmente y su impacto negativo debe ponderarse de manera diferente a otros impactos. Por ejemplo la decapitación del horizonte “a” para producir ladrillos “comunes” en la Pampa Ondulada resulta sumamente perjudicial para la producción de biomasa por varias razones y a pesar de la simplificación, producto de la deriva intelectual descripta, que lo señala como un material local con baja incidencia del costo energético del transporte, esta dimensión debe ser ponderada de manera diferente en el contexto total. (Di Bernardo, Elio. 2005). La destrucción de suelo fértil por efecto de la expansión urbana, la industrialización, el aumento del flujo de transito vehicular, la erosión hídrica y eólica, etc. se está tornando severa y la presión alimentaria de una población planetaria creciente, vuelve muy conflictivo el tema. Los países con una gran acumulación de capital por efecto de la industrialización acelerada y gran cantidad de exportaciones, así como aquellos grandes productores de hidrocarburos o de “commodities” transitoriamente favorables, están comparando grandes extensiones de suelo fértil en otros países (Ramonet, Ignacio. 2009).

1 No se trata de evitar la ocupación y la modificación de los paisajes naturales, sino de que éstas deriven en estructuras paisajísticas compatibles con la conservación del 'microclima' a

nivel del sistema paisajístico

que implican una asociación de geoformas, régimen de humedad y temperatura, comunidades de plantas y animales, suelos y modelo de drenaje superficial e interno en un ámbito territorial donde ocurren procesos físicos y biológicos en íntima asociación con la dinámica socioeconómica (principalmente la asociada a construcciones humanas, población y actividades sociales productivas) (Sánchez, Roberto)

" "La

idea de paisaje permite definir escenarios concretos,

El resultado final del paisaje ambiental después de la extracción puede tener alteradas algunas de las dimensiones necesarias para su funcionamiento dinámico como paisaje, pero independientemente de esta dimensión esencial debe considerarse, por ser un valor humano importante, la formulación del criterio de Krutilla, llamado amenities, que no tienen un valor vital sino recreativo-cultural, que podríamos denominar paisaje escenográfico. Krutilla, como consecuencia de la amenaza de hermosos paisajes de gran singularidad, amenazados por proyectos hidroeléctricos, revalorizó el análisis costo-beneficio de estos paisajes a través del análisis del costo de viaje, análisis que debiera reformularse. (Krutilla, J. 1967).

Otras dimensiones a considerar en al análisis del costo ambiental de construcción (CAC), son los referidos al agua virtual, es decir aquella necesaria para la producción del sistema y que no necesariamente queda incorporada en parte o en su totalidad en el producto y la dimensión social, que se enmarca en la inequitativa distribución de la riqueza y en la desocupación estructural, producto del reemplazo de mano de obra por energía y procesos digitales,

Costos ambientales de funcionamiento (CAF).

Esta es una variable donde el flujo de energía es dominante en la función de eficiencia ambiental y representa un alto porcentaje de todo el consumo mundial de energía. Generalmente se relaciona el consumo de energía específica global por país con el índice de desarrollo humano (IDH) definido por la ONU, pero no necesariamente después de cierto umbral la correlación se mantiene proporcionalmente constante, pudiendo establecerse un valor límite en el orden de los 75 kWh/día por habitante, valor que debe reducirse a partir de nuevas pautas de consumo y del mejoramiento de la eficiencia ambiental de las acciones humanas. Por ejemplo Italia con IDH de 0,95 consume 105 kWh/día hab., mientras que Canadá con un IDH de 0,95 consume 325 kWh/día hab.; Argentina se encuentra con un IDH de 0,86 y su consumo es de 55 kWh/día hab

En nuestro país la energía utilizada en el CAF, corresponde a hidrocarburos, esencialmente gas y energía eléctrica. El consumo de energía eléctrica se está incrementando continuamente en los últimos años, a partir del incremento de los equipos de refrigeración, de los costos de movimiento en los edificios de gran altura y en los gastos energéticos de información. El análisis debe realizarse en términos de energía primaria, es decir remitiendo a ella la eficiencia de todos los procesos de extracción y mejoramiento de la calidad de la energía. Según la Secretaría de Energía la producción primaria por tipo en Argentina se estructura de la siguiente manera:

Gas

48%

Petróleo

42%

Hidroelectricidad

4%

Nuclear

3%

Otros

3%

La distribución de energía secundaria se divide de la siguiente forma. No se desglosa la energía base para la producción del hábitat, que está incluida en la industria.

Edificios

29%

Transporte

28%

Industria

25%

Agro

10%

No energético

8%

Según la Secretaría de Energía la distribución del uso del gas es el siguiente.

Industrial

32%

Residencial

28%

Usinas

24%

GNC

9%

Comercial y Público

5%

SDB

2%

Con lo que se estima que el consumo de gas en el hábitat es del orden del 36% del total. No debe despreciarse el flujo de materia que deja como saldo una gran cantidad de residuos sólidos, líquidos y gaseosos. Los residuos líquidos se recogen

indiscriminadamente en conjunto y se realiza su disposición final generalmente sin tratamientos de ningún tipo, cuando éste se realiza, la ausencia de separación obliga

al tratamiento de grandes caudales. Los residuos sólidos no están directamente

vinculados al proyecto del sistema, pero si a la forma de distribución de la materia, a las características de la vida urbana moderna y éstas al “supermercadismo” que se desarrolla en el país al unísono con la agricultura industrial. (Boy, Adolfo. 2005) Los flujos de energía y materia para sostener el funcionamiento del sistema a lo largo de su vida útil, están referidos a las siguientes funciones:

Confort higrotérmico. Esta dimensión está directamente ligada a la decisión material adoptada en base a lo discutido en el análisis de los costos ambientales de construcción y al proyecto de la envolvente con su coeficiente global de ganancias (cGG) o perdidas (cGP) y es dependiente del clima de la región (Di Bernardo, Elio. Et Alt 1985). La temperatura crítica media mensual para el consumo de gas, se ubica en el orden de los 9C. Las estadísticas del país indican que para una media mensual de 10C el consumo es del orden de 7m 3 /día pers. 2 , para 15C 4m 3 /dp, para

20C 1,7m 3 /dp y para 25C 1m 3 /dp. (Gil, S. 2009). La posibilidad del aprovechamiento de recursos renovables debe ser discutida en el contexto total de la función EATH teniendo en cuenta la compacidad edilicia, las resistencias térmicas y la solarización

y se relaciona el flujo energético de construcción con el de funcionamiento

higrotérmico a lo largo de toda la vida útil estimada del sistema. (Di Bernardo, et Alt.

1986).

El efecto de las condensaciones debe ser cuidadosamente analizado tanto desde la

dimensión de las resistencias térmicas, de las barreras de vapor adecuadas y su incidencia en la vida útil del sistema. La eficiencia energética de la refrigeración debe analizarse en el contexto de la dualidad centralización-distribución sectorial o por locales y asociándola con el aumento de la velocidad del aire a los efectos de optimizar la temperatura eficaz relacionando temperatura seca, temperatura húmeda, temperatura radiante y velocidad del aire.

2 Estos datos no tienen en cuenta el cGP ni la subvención al precio de la energía en el sur del país.

Confort lumínico. Según la función de los distintos espacios, la iluminación requerida puede ser diferente con mayores o menores exigencias luminotécnicas, en tanto nivel, uniformidad, contrastes, deslumbramiento, etc. Según las diferentes calidades exigidas la iluminación natural puede adaptarse con mayor o menor eficiencia cualitativa. Contrariamente a lo comúnmente considerado, la iluminación natural no puede considerarse como una dimensión de sustentabilidad per-se, pues tiene implícita un flujo de energía solar y según su aporte sea negativo, aumentando la carga de refrigeración o positivo disminuyendo las demandas de calefacción debe ingresar en el análisis (Di Bernardo, Elio 2007). La misma debe considerarse en función de:

La posición espacial del elemento captor. La altura y acimut del sol. El estado de la bóveda de cielo. Los reflectores externos. Las protecciones exteriores e interiores fijas y móviles. Las temperaturas secas y húmedas del día en cuestión.

La iluminación artificial debe considerar el rendimiento lumínico de las lámparas, la vida útil de las mismas, la eficiencia de las luminarias, la eficiencia del local y el rendimiento de color exigido a las lámparas. Según algunos datos en edificios públicos el uso de energía eléctrica para iluminación puede variar, en función del tipo de cielo y del proyecto de iluminación natural, entre el 21% y 40% del total. en estos edificios es necesario contar con la herramienta de la gestión de la energía y disponer de censores automáticos para el control de la iluminación.

Higiene. Los flujos de energía y materia necesarios para esta variable se refiere a todo el universo de la higiene en un edificio como ser:

Arrastre de agua para lavado, limpieza de pavimentos y descarga de artefactos y la posible recuperación central de polvos y partículas. La reutilización de aguas grises posibles para otros usos y la correspondiente separación de cada una de los distintos usos de agua para su diferente tratamiento y disposición final, así como el aprovechamiento del agua del ciclo pluvial, son fuentes de ahorro del flujo total. Los flujos de energía para el calentamiento de agua deben analizar, desde la dimensión de la eficiencia ambiental, el uso de sistemas con aprovechamiento de recursos renovables, así como la adecuada decisión respecto de los diferentes sistemas de calentamiento y la optimización del consumo de energía de los mismos.

Alimentación. La conservación y la cocción exige la utilización de artefactos de la mayor eficiencia posible y la adecuada calidad de la energía utilizada según la realidad ambiental local, regional y nacional. El uso de biomasa en la producción de energía para cocción debe considerarse en este contexto, considerando la dimensión negativa de una deforestación oportunista, no acompañada con la adecuada política de reforestación de ser ésta posible climática o regionalmente.

Información. Los flujos energéticos para esta variable crecen constantemente, fundamentalmente por las herramientas digitales para la comunicación electrónica el acceso a Internet y la TV. En edificios públicos de oficinas de entre 15.000 y 40.000 m 2 el consumo de energía eléctrica en computadoras puede ser de entre 10 y 20%

del total de acuerdo al equipamiento informático, por lo que debe preverse el apagado automático de los equipos. (Tanídes, Carlos. 2009)

Movimiento. El flujo de energía está referido al movimiento de materia, cargas y personas, puede ser horizontal, vertical o inclinado. El movimiento vertical se relaciona con la altura del sistema y ésta con la densidad urbana, de allí que el flujo de energía de movimiento, se vincula con el flujo de energía del transporte urbano y éste con la extensión o compacidad urbana. Una adecuada evaluación comparativa de estos flujos exige contemplar el flujo de energía del transporte, con el consumo de suelo en la ciudad dispersa. Por otro lado el límite de las densidades máximas posibles se vincula con la adecuada relación entre privacidad o comunidad social y estas con la diversidad urbana. Se pueden alcanzar densidades adecuadamente altas sin el gigantismo de las torres que compiten por el record mundial, esta competencia es el reflejo de una arquitectura reproductora del modelo, donde se despliega toda la problemática de la especulación inmobiliaria, el exhibicionismo tecnológico y la venta de imágenes de “modernidad” y acumulación ampliada de capital

Seguridad y domótica. La seguridad en el funcionamiento de todas las dimensiones de la variable, incluida la seguridad personal se vincula con la domótica o el control inteligente de todo el funcionamiento del sistema. El adecuado control del funcionamiento eficiente del edificio es lo suficientemente complejo como para necesitar algo más que un manual de electrodoméstico. Cambiar buena parte del control casual del usuario por un sistema programado, puede significar un considerable ahorro en el flujo de energía y materia. En edificios especialmente grandes y/o complejos debe contemplarse la función humana del gestor de la energía.

En las instalaciones eléctricas debe considerarse el potencial de ahorro posible al considerar las pérdidas por efecto Joule. La dimensión de los conductores en instalaciones de baja tensión, debe realizarse considerando la dimensión térmica, la máxima caída de tensión compatible con el funcionamiento de la instalación y el efecto Joule. Se optimiza así el costo ambiental de construcción con el de funcionamiento a lo largo de toda la vida útil del sistema, obteniéndose reducciones hasta del 4,9% en la demanda de potencia y del 1,1% en el consumo energético. (Tanídes, Carlos et Alt. “b”)

En una estimación directa de pesos, que incluye una valoración en términos de energía primaria. Puede estimarse:

CAFa y CAFt = CAFa x VU de manera que CAeba = CAFt + CACope / VU

Donde

CAeba = Costo ambiental energético bruto por año de funcionamiento. Ope = óptimo energético. Debe realizarse una evaluación energética de la pérdida de productividad del soporte alterado por la extracción de materia para la construcción del sistema.

Costos ambientales de mantenimiento y rehabilitación (CAMyR).

El adecuado mantenimiento colabora en el aumento de la vida útil del edificio y mejora las condiciones de funcionamiento con respecto a los flujos de materia y

energía. Los 250 empleados de mantenimiento del Empire State, aseguran que con un cuidado regular el edificio durará siglos. El mantenimiento está directamente relacionado con las calidades de producción y con la vida útil del sistema, es decir establece un puente que puede mejorar o disminuir la vida útil, ésta última depende de manera directa de las calidades de producción e indirectamente del mantenimiento. A mayores calidades de producción, que dependen de las inversiones energético-materiales y de la solución de proyecto de los puntos críticos, menores costos ambientales de mantenimiento. El mantenimiento y la restauración se continúan sin solución de continuidad, la oportunidad de realizar una restauración depende del estado en que se encuentra el edificio y del valor patrimonial del mismo, así como de la inversión energético- material de construcción. El criterio que se debe seguir para aconsejar la rehabilitación debe tener en cuenta los costos ambientales de mantenimiento y la relación de costos de construcción a los de funcionamiento. Un criterio posible plantea las relaciones entre los costos ambientales energéticos de construcción (CACe) y los costos ambientales de funcionamiento por año (CAFa) que tiene que ver de manera bastante directa con la eficiencia ambiental de la distribución de los recursos. El resultado del cociente entre los costos ambientales de construcción y los de funcionamiento por año es una medida indicada, cuanto mas alto el resultado del mismo, en principio, es más aconsejable la rehabilitación, a más bajo cociente menos aconsejable es la rehabilitación, a menos que la misma esté destinada al mejoramiento del funcionamiento energético del sistema.

Se podrá utilizar el concepto de costo ambiental neto por año de mantenimiento del sistema. (CAna) e incluirlo en las evaluaciones comparativas.

CAna = CAFt + CACop + CAMyR / VU

op =optimizado

Se pueden definir en principio tres alternativas diferentes de relación entre costos ambientales de construcción y los de mantenimiento:

Como decíamos al principio una producción costosa, en términos ambientales, pero de muy bajo mantenimiento, es decir que su curva de depreciación de calidad se mantiene horizontalmente en forma casi constante en el tiempo, o con una pendiente muy pequeña hasta llegar prácticamente a la obsolescencia.costos ambientales de construcción y los de mantenimiento: Un producto pensado para renovación periódica mediante

Un producto pensado para renovación periódica mediante mantenimiento programado, cada período de tiempo establecido. La calidad disminuye con una cierta pendiente luego se estabiliza brevemente, para caer más rápidamente hacia el momento de la rehabilitación y este proceso se repite a lo largo de la vida útil del edificio. Muchos edificios, como el Centro Pompidou por ejemplo, se han planteado con este criterio.muy pequeña hasta llegar prácticamente a la obsolescencia. Un proyecto equilibrado entre costos de mantenimiento y

Un proyecto equilibrado entre costos de mantenimiento y envejecimiento aceptable, la curva de depreciación se inicia de manera parecida al caso anterior, pero en vez de acentuarse como esta se equilibra llegando a un valle, donde aparece el mantenimiento que lo recupera de manera suficiente hasta llegar a la obsolescencia.de la vida útil del edificio. Muchos edificios, como el Centro Pompidou por ejemplo, se han

calidad

calidad tiempo Curva 1.Diseño y construcción de muy buena calidad con bajo o nulo mantenimiento Curva

tiempo Curva 1.Diseño y construcción de muy buena calidad con bajo o nulo mantenimiento Curva 2. Diseño y construcción de calidad moderada con mucho mantenimiento Curva 3. Diseño y construcción de buena calidad con bajo mantenimiento

Costos ambientales de demolición y Reciclado (CADyR)

El final de la vida útil puede llegar de diversas maneras, por obsolescencia funcional, tecnológica, de uso, social y/o por ruina material. Reducir la vida útil de muchos productos, para ser reemplazados permanentemente y sostener así el consumo y la expansión del capital, es una tarea fundamental que desarrolla en muchos casos la publicidad, creando la disposición a pagar por nuevos productos, como el caso paradigmático de los automóviles. La demolición de edificios significa sumar un nuevo costo ambiental a todos los costos ambientales que han constituido el total del edificio. Con esta inversión se desmantelan las inversiones en recursos hechas durante la construcción, y los mantenimientos y rehabilitaciones habidas, los flujos energéticos y de materia durante el funcionamiento no deben contemplarse en este balance, aunque las calidades de construcción y mantenimiento hayan influido en los mismos. Para esto no es suficiente un análisis económico crematístico sobre la pura conveniencia de la inversión de capital, es muy probable que el sistema esté amortizado y haya una “oportunidad del capital”, más conveniente que continuar con el edificio. Esta amortización ha supuesto una conmensurabilidad de todos los recursos invertidos, a los que se le ha adjudicado un único valor de comparación, el precio. El análisis ambiental, de comparabilidad débil, exige introducir otras variables, que conducen al concepto de ruina ambiental. En los procesos de demolición y reciclado, la posibilidad de recuperación de partes o elementos, está directamente vinculado al proceso con que se realiza la demolición y a la manera en que ha sido producido el sistema. En un automóvil por ejemplo deben separarse todos los materiales diferentes para poder optimizar el reciclado, si los mismos son compactados y fundidos en bloque la recuperación resulta muy parcial. Los desarmaderos de automóviles de los países “subdesarrollados”, son en principio un rasgo de “modernidad ambientalista”, justamente por no participar plenamente de las características sobresalientes del consumo y la obsolescencia. De cualquier manera la recuperabilidad de materia en un sistema antropizado no puede ser total y esto debe ser tenido en cuenta en el proceso de análisis correspondiente. Si un edificio se demuele mediante una explosión, la posibilidad de recuperación de materiales, elementos o partes, será muy distinta que si se lo hace con un péndulo desde una grúa, o con mano de obra cuidadosa, que va separando los distintos elementos. La característica del proceso se define siempre sobre la base de un análisis de conveniencia económica crematística, donde el mismo es considerado en términos de capital y no de recursos.

Los edificios producidos a través de técnicas y materiales pesados, macizos y porosos, tienen una posibilidad de recuperación diferente de aquellos construidos mediante sistemas livianos, delgados e impermeables. La recuperabilidad de materia de las partes más o menos masivas de los edificios, termina siempre como materia degradada, ya no es posible volver a utilizar el hormigón o los ladrillos en la misma función que inicialmente, si se vuelve a utilizar se lo hace en otro orden constructivo diferente, y generalmente después de

procesado mediante un consumo de energía más o menos grande. En el caso de los muros de ladrillos, la recuperabilidad como molienda es alta y puede ser utilizada en otros edificios, pero no puede recuperarse como suelo fértil de donde provino. Las partes posibles de recuperar podemos identificarlas como secciones de elementos más grandes, estas partes deben armonizarse con el resto de las partes del mismo tipo recuperadas. Los componentes son elementos con suficiente unidad en si mismos, como para ser recuperados y utilizados de distinta manera en otros

La calidad material en tanto estabilidad dimensional y permanencia

inalterada en el tiempo, son aspectos importantes de estos elementos o partes constitutivas de los edificios. En el caso de aberturas de aluminio, por ejemplo, uno de los materiales con mayor contenido energético de producción, su gran estabilidad material en el tiempo justifica la inversión, tanto durante la vida útil en el edificio como, especialmente, en su posible reutilización, como elemento completo, al final de la vida útil del sistema o reciclado. La coordinación modular y la posibilidad de desarmabilidad, juegan un papel

importante en la reutilización de partes o elementos constitutivos de los edificios. Todas estas consideraciones deben ser tenidas en cuenta y evaluadas dentro del conjunto de variables comprometidas con la sustentabilidad del hábitat. La particularidad de los conceptos sustentados esta fundada en la necesidad del reconocimiento del valor ético de las ideas y conceptos planteados, por encima de su “modernidad”. Esto se opone, a la inquietante necesidad de crear más, de seguir creando el mundo infinitamente, también se opone a la idea de globalización, que en este estadío del desarrollo del capitalismo avanzado, se pretende imponer como tabula rasa de las identidades locales. Es así como las proposiciones de lo más moderno, las tecnologías más sofisticadas, las tecnologías de punta, dejan de tener un valor positivo por si mismas, si no están referidas a un contexto más amplio. Con la finalidad de introducir un criterio cuantitativo podemos considerar el costo ambiental de producción por año de vida útil del sistema (CApr.a)

edificios

(CApr.a) = CACop + CAMyR + CADyR / VU

En los sistemas antropizados existe actualmente una tendencia hacía la entropía que se agrega a la implícita del sistema, una razón entre otras es la necesidad económica de la rápida obsolescencia del producto, el mecanismo consiste en disminuir la vida útil para acelerar los tiempos de producción y de acumulación de capital

Vida Util.

El aumento de la vida útil es favorable al aumento de la eficiencia ambiental, incluso para aumentos relativos de los costos ambientales de construcción. Una curva

sigmoidea vincula estas variables estableciendo diferentes óptimos, según el criterio g que representa un valor real de comparación Esta curva sigmoidea que sigue una función como la indicada en la figura siguiente y que podemos llamar curva de eficiencia y saturación, donde en el eje de las abcisas se representa la inversión ambiental o el esfuerzo realizado y en el eje de las ordenadas las ganancias ambientales o resultados obtenidos.

(Y) Ganancias o Resultados (G)

o resultados obtenidos. ( Y) Ganancias o Resultados (G) x x 1 x o p 1

x x 1 x op1

Inversión o esfuerzo (X)

A partir de una cierta inversión “x” se obtiene un dado resultado o beneficio “y” por ejemplo una construcción de calidad baja, si se agregan a estos esfuerzos o inversiones un plus para llegar a “x1” se obtiene “y1” beneficio que es proporcionalmente mayor al incremento de la inversión realizada y que aumenta la calidad y la eficiencia del producto. Seguimos así hasta obtener una inversión x óptima x op1, según el criterio g utilizado. Aquí surgen dos preguntas:

¿Cómo puede estimarse el tiempo de vida útil a partir de un conjunto de decisiones de proyecto y de controles de calidad de producción, apoyadas con el adecuado mantenimiento y la oportuna rehabilitación?.el criterio g utilizado. Aquí surgen dos preguntas: ¿Cuando debe decretarse o estimarse que se ha

¿Cuando debe decretarse o estimarse que se ha llegado al fin de la vida útil?.el adecuado mantenimiento y la oportuna rehabilitación?. Respecto de la primera pregunta la respuesta consiste en

Respecto de la primera pregunta la respuesta consiste en resolver de la manera más satisfactoria posible, apoyadas en ensayos, investigaciones y experiencias previas, los puntos críticos de durabilidad material. Respecto de la segunda debe considerarse la relación entre la vida útil y la obsolescencia del sistema, que no solo puede ser material, sino además energética, funcional, tecnológica, urbana, social y expresiva o representativa. La obsolescencia ambiental está vinculada al conjunto complejo de dimensiones involucradas, pero algunas de las dimensiones estratégicas están vinculadas al alto costo ambiental de funcionamiento en relación con el costo de rehabilitación, una relación energética desfavorable puede aconsejar la declaración de ruina ambiental o energética para el reemplazo del sistema, a pesar de la inversión en construcción que puede asegurar todavía duración material. La obsolescencia funcional puede referirse a las cuestiones vinculadas al funcionamiento higrotérmico, acústico, de movimiento y mecánico del edificio y/o a la organización espacial del mismo y a su capacidad para albergar funciones diferentes. La obsolescencia funcional está en muchas oportunidades asociada

íntimamente a la obsolescencia tecnológica y ambos aspectos pueden estar relacionados con la robustez o cierta indeterminación formal. Una solución a la obsolescencia tecnológica, consiste en resolver el problema a partir de espacios técnicos de máxima flexibilidad en su interior.

Es posible que aunque el edificio no haya llegado a la obsolescencia y su vida útil pueda extenderse bastante tiempo todavía, un análisis de la economía de los flujos de materia y energía asociados al funcionamiento urbano, indique la necesidad del reemplazo edilicio. Esta obsolescencia urbana se fundamenta en incrementar densidades, para reducir la extensión de la ciudad con el conveniente ahorro de suelo productor de biomasa, por ejemplo, y reducir los flujos de movimiento asociado al transporte en una ciudad más extendida, esto puede llegar a significar una eficiencia mucho mayor que las pérdidas materiales y energéticas producidas por la demolición.

Satisfacción residencial (SR).

La variable de la satisfacción residencial involucra un universo muy amplio y por lo tanto su amplitud cualitativa, introduce un alto nivel de inconmensurabilidad. En una primera etapa, a los efectos de reducir ésta inconmensurabilidad, reducimos la variable a los patrones de habitabilidad, de esta manera establecemos un parámetro de comparación, en las evaluaciones de proyectos, para las otras variables dependientes. La calidad de la habitabilidad física está vinculada a un conjunto de factores entre los que debemos destacar confort higrotérmico, confort acústico, confort lumínico, calidad de instalaciones y calidad de equipamiento. Todos estos factores tienen un rango más o menos amplio entre los que se ubican las preferencias o los márgenes de tolerancia. La calidad y cantidad de equipamiento no tiene un techo previsible pues se vincula fuertemente con el consumo y la disposición a pagar creada artificialmente Los aspectos de confort higrotérmico, acústico y lumínico son imprescindibles y deben quedar comprendidos dentro de márgenes aceptables por las normas generales en tal sentido. A más bajo nivel socioeconómico, mayor deberá ser la prestación de confort pasivo de la vivienda, de lo contrario se fuerza al usuario a vivir por debajo de niveles mínimos de confort.

La hipótesis sostenida en este aspecto vincula directamente la vida útil a la satisfacción residencial, es decir una larga vida útil es concurrente con una mayor satisfacción residencial. El barrio se construye en el tiempo, innumerables ejemplos demuestran la importancia que tiene la apropiación del espacio por un determinado grupo social y la construcción que se realiza a partir de la misma, tanto en el territorio de lo privado como de lo público. Refiriéndose a la noción de apropiación M. J. Chombart de Lauwe da una definición clara de la misma, que se relaciona con el espacio “Apropiarse de un lugar no es hacer de él una utilización reconocida, es establecer con él una relación, integrarlo a las vivencias propias, enraizarse, dejar en él la huella propia y convertirse en actor de su propia transformación”

El mantenimiento y la rehabilitación es también una función de alta importancia en la satisfacción residencial, innumerables ejemplos de “planes de vivienda social” representan un ejemplo irrefutable.

La satisfacción residencial hace a la calidad de vida, pero ésta no se agota con ella, el concepto de calidad de vida está asociado a un determinado universo ideológico y

a factores objetivos y subjetivos, tangibles tanto como intangibles, y por lo tanto es imposible definirlo taxativamente para todos y de una vez para siempre. Pero podemos aproximarnos al concepto a partir de entenderlo como “holgura dimensional” tanto espacial, como temporal y espiritual.

En la variable de satisfacción residencial, tanto en su significación personal como social, debemos incluir la dimensión de la calidad formal y espacial del objeto individual y del resultado urbano, en tanto cada sociedad construye un ámbito urbano representativo de la misma. Calidad en este caso está significando producir con el objetivo de un saber ético que priorice la relación sociedad-naturaleza.

Conclusiones. La función de Eficiencia Ambiental de las Tecnoestructuras del Hábitat (FETH), contiene una serie de variables que incluyen diferentes niveles y grados de inconmensurabilidad en cada una de ellas, por lo que la función que las vincula trata de un problema de comparabilidad débil. Debemos destacar que el trabajo no pretende una complejización a ultranza, pero es necesario que un trabajo que pretender cubrir todo el territorio en su complejidad real, para reducir la deriva intelectual del término sustentable, trate el problema de manera integral, independientemente de su aplicación práctica y sus oportunas o necesarias limitaciones. En este contexto no se desconoce que: “A medida que aumenta la complejidad de un sistema, nuestra capacidad de hacer una afirmación precisa y significativa de su comportamiento disminuye hasta que se llega a un umbral debajo del cual la precisión y la trascendencia (o relevancia) se convierten en características casi mutuamente excluyentes.” (Zadeh, en Munda. G op. cit) Por lo que para evitar que el problema se transforme en un sistema continuo, debemos considerar reducciones éticamente compatibles, como por ejemplo, desarmar el concepto clásico de desarrollo como crecimiento económico puro, o bien dimensiones operativas como ser la reducción de variables que se introducen en un análisis local, la posibilidad de recurrir a la comparación dos a dos en una estimación directa de pesos (método de la tasa de intercambio trade-off-), el análisis contingente en términos de energía primaria, etcétera.

Se puede describir un problema multicriterio discreto de la siguiente manera:

A es un conjunto finito de n acciones (o alternativas) viables; m es el número de diferentes puntos de vista o criterios de evaluación, m es considerado relevante en un problema de decisión, m es una función de valor real que representa el criterio g, según una preferencia no decreciente, mientras que la acción a es evaluada como una mejor acción (o alternativa) que la acción b según el punto de vista g. De esta manera se puede representar un problema de decisión en forma de tabla o de matriz. Dados los conjuntos A (de alternativas) y G (de criterios de evaluación) y suponiendo la existencia de n alternativas y m criterios, es posible construir una matriz P n x m denominada matriz de evaluación o de impacto cuyo elemento típico pij (i = 1, 2,…m; j = 1, 2,…n) representa la evaluación de la alternativa j por medio del criterio i. La matriz de impacto puede incluir información cuantitativa, cualitativa,

o ambos tipos de información. (Munda op cit).

El modelo puede establecer restricciones, fijando por ejemplo umbrales mínimos

para ciertos criterios. La definición de un umbral es difícil y es a veces un poco conflictivo definirlo a priori, pero es lo que hay que hacer en este tipo de modelización. Aquellas relaciones cuantitativas, que establecen una situación de dominio directo debemos expresarlas adecuadamente vinculadas

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