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Lección 11 para el 16 de marzo de 2013

La lección de esta semana intenta


responder tres preguntas importantes
acerca del sábado:
A. ¿Por qué debemos guardar el sábado?
1. Por Creación.
2. Por Redención.
3. Por Santificación.
B. ¿Cómo debemos guardar el sábado?
C. ¿Qué relación tiene el sábado con los
tiempos finales?
“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que
hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra
que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo
santificó, porque en él reposó de toda la obra
que había hecho en la creación” (Génesis 2:2-3)

“El séptimo día” Dios concluyó el proceso de Creación


que duró, por tanto, una semana completa.
Posteriormente, al redactar el cuarto mandamiento
(Éxodo 20:8-11), Dios identificó claramente la semana de
la Creación con nuestra semana actual.

Al igual que nosotros debemos trabajar seis días


literales y descansar el séptimo, Dios creó el
mundo en seis días literales y descansó el séptimo.
Cuando Dios dijo: “Acuérdate del sábado”, añadió: “porque en seis días hizo Jehová los
cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día;
por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó” (Éxodo 20:8, 11)

Dios no hizo el sábado


solamente para el
pueblo judío (como
algunos enseñan), sino
para toda la
humanidad. Desde
Adán, en el Edén, hasta
nuestros días, todos los
hombres son llamados
a observar el sábado.

“Si el sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos e


inclinaciones de los hombres se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de
reverencia y adoración, y nunca habría habido un idólatra, un ateo, o un
incrédulo. La observancia del sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, “que
hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua.” Resulta pues que el
mensaje que manda a los hombres adorar a Dios y guardar sus mandamientos,
los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento”
E.G.W. (El conflicto de los siglos, cp. 26, pg. 490)
EL SÁBADO Y LA REDENCIÓN
“Acuérdate de que fuiste siervo en tierra
de Egipto, y que Jehová, tu Dios, te sacó
de allá con mano fuerte y brazo extendido,
por lo cual Jehová, tu Dios, te ha mandado
que guardes el sábado” (Deuteronomio 5:15)

La historia de cómo Dios


sacó a Israel de su
esclavitud en Egipto y lo
llevó a la tierra prometida
es un símbolo de la forma
en la que Dios nos ha
redimido de la esclavitud
del pecado, cambia
nuestras vidas y nos da la
vida eterna.

Dios nos pide que guardemos el sábado recordando que cada


uno de nosotros fuimos esclavos del pecado y Él nos libertó con
gran poder.
El sábado es un tiempo para recordar la obra de Jesús en la cruz.
“Y les di también mis sábados, para que
fueran por señal entre yo y ellos, para
que supieran que yo soy Jehová que los
santifico” (Ezequiel 20:12)

La observancia del sábado es un testimonio


(señal) de que Dios ha transformado al
creyente, lo ha santificado, ha creado en él un
nuevo corazón.

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de


vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26)
“Así como el sábado fue la señal que distinguía a Israel cuando salió de Egipto
para entrar en la Canaán terrenal, así también es la señal que ahora distingue
al pueblo de Dios cuando sale del mundo para entrar en el reposo celestial. El
sábado es una señal de la relación que existe entre Dios y su pueblo, una señal
de que éste honra la ley de su Creador. Hace distinción entre los súbditos leales
y los transgresores.
Desde la columna de nube, Cristo declaró acerca del sábado: “Con todo eso
vosotros guardaréis mis sábados: porque es señal entre mí y vosotros por
vuestras edades, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.” Éxodo
31:13. El sábado que fue dado al mundo como señal de que Dios es el Creador,
es también la señal de que es el Santificador. El poder que creó todas las cosas
es el poder que vuelve a crear el alma a su semejanza. Para quienes lo
santifican, el sábado es una señal de santificación. La verdadera santificación es
armonía con Dios, unidad con él en carácter. Se recibe obedeciendo a los
principios que son el trasunto de su carácter. Y el sábado es la señal de
obediencia. El que obedece de corazón al cuarto mandamiento, obedecerá
toda la ley. Queda santificado por la obediencia”
E.G.W. (Joyas de los testimonios, t. 3, pg. 16-17)
¿CÓMO DEBEMOS GUARDAR EL SÁBADO?
Siendo que el sábado fue dado al hombre
antes de que éste pecara, sería bueno pensar
en cómo guardaron Adán y Eva el sábado en el
Edén. De esta forma, aprenderemos cómo
debemos observarlo nosotros también.

1. El sábado es un día para renovar nuestra relación con Dios. Un día de compañerismo
íntimo entre Dios y la humanidad.
2. Al dejar nuestras actividades cotidianas, como ellos dejaban de cuidar el jardín el
sábado, nos ayuda a mantener nuestras prioridades en el orden correcto: La comunión
con Dios es más importante que el trabajo o la satisfacción de nuestras necesidades.
3. Al reunirse Adán y Eva con Dios especialmente el sábado, aceptaban la soberanía de
Dios sobre sus vidas y evidenciaban su disposición a obedecer todas las leyes divinas.
Esto es igualmente válido para nosotros hoy día.
“También les dijo: -El sábado fue ¿CÓMO DEBEMOS GUARDAR
hecho por causa del hombre, y no el
hombre por causa del sábado” (Marcos 2:27)
EL SÁBADO?
EL EJEMPLO DE JESÚS

Los dirigentes judíos pensaban que las leyes con las


que habían recubierto el sábado eran más
importantes que las necesidades humanas. Jesús
aclaró las prioridades indicando que el sábado debía
ser un día de bendición y regocijo para el hombre.
En otras ocasiones, Jesús mostró con su ¿CÓMO DEBEMOS GUARDAR
ejemplo que el trabajo hecho en sábado EL SÁBADO?
para ayudar a aliviar el sufrimiento humano EL EJEMPLO DE JESÚS
no viola el día de reposo.

Sanó a un Liberó a Sanó a Sanó a un Sanó al Devolvió


hombre endemo- una enfermo paralí- la vista a
con la niados mujer de hidro- tico de un ciego
mano (Mr. 1:21- encor- pesía Betesda usando
tullida 26) vada (Lc. 14:1-6) (Jn. 5:1- lodo
(Mt. desde 17) (Jn. 9:1-
12:9-13) hacía 18 13)
años
(Lc. 13:10-
16)
“Bueno es alabarte, oh Jehová, Porque he aquí tus enemigos, oh
Y cantar salmos a tu nombre, oh Jehová,
Altísimo; Porque he aquí, perecerán tus
Anunciar por la mañana tu enemigos;
misericordia, Serán esparcidos todos los que hacen
Y tu fidelidad cada noche, maldad.
En el decacordio y en el salterio, Pero tú aumentarás mis fuerzas como
En tono suave con el arpa. las del búfalo;
Por cuanto me has alegrado, oh Seré ungido con aceite fresco.
Jehová, con tus obras; Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;
En las obras de tus manos me gozo. Oirán mis oídos de los que se
¡Cuán grandes son tus obras, oh levantaron contra mí, de los
Jehová! malignos.
Muy profundos son tus pensamientos. El justo florecerá como la palmera;
El hombre necio no sabe, Crecerá como cedro en el Líbano.
Y el insensato no entiende esto. Plantados en la casa de Jehová,
Cuando brotan los impíos como la En los atrios de nuestro Dios
hierba, florecerán.
Y florecen todos los que hacen Aun en la vejez fructificarán;
iniquidad, Estarán vigorosos y verdes,
Es para ser destruidos eternamente. Para anunciar que Jehová mi fortaleza
Mas tú, Jehová, para siempre eres es recto,
Altísimo. Y que en él no hay injusticia”
David, en su cántico para el sábado:
 Alaba a Dios y agradece por su
bondad y fidelidad.
 Reconoce a Dios como Creador.
 Indica que el juicio siempre es a favor
de los justos.
 Nos enseña que el sábado es un
tiempo para:
 Deleitarnos en el Señor.
 Regocijarnos en Él por todo lo
que ha hecho.
 Regocijarnos en Él por todo lo
que ha prometido hacer por
nosotros.
Todo el salmo es de alabanza,
gozo y felicidad.
¿De qué forma podemos aprender a
regocijarnos en el sábado como lo hace
el salmista aquí?
Esta relación se establece en dos áreas distintas: Su relación con
las teorías evolucionistas y su papel como señal de lealtad a Dios.
Pedro nos dice que “en los postreros días”, los hombres
dirán que “todas las cosas permanecen así como desde
el principio de la creación” y que “ignoran
voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron
hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la
tierra” (2ª de Pedro 3:3-6). Estas expresiones definen
muy bien los conceptos filosóficos que mantienen el
evolucionismo: el uniformismo y el rechazo de Dios
como Creador.
Recordar cada sábado que Dios es nuestro Creador nos
ayuda a evitar las falsas teorías evolucionistas.
“En la guerra que se librará en los últimos días
estarán unidos, en oposición al pueblo de Dios, todos
los poderes corruptos que han apostatado de su
lealtad a la ley de Jehová. En esta guerra, el sábado
del cuarto mandamiento será el gran punto en
discusión, pues en el mandamiento del sábado el
gran Legislador se identifica a sí mismo como el
Creador de los cielos y la tierra”
E.G.W. (Eventos de los últimos días, cp. 9, pg. 127)