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TEMA 3:

SINODALIDAD,
CAPACIDAD
DE ESCUCHA
OBJETIVO ESPECÍFICO

• ABRIR EL CORAZÓN Y LA MENTE EN ESTE TIEMPO DE


GRACIA PARA ESCUCHAR A DIOS, AL HERMANO Y LAS
VOCES DE NUESTRA REALIDAD.
 CANTO: “SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR”

Señor, enséñanos a orar, Señor, enséñanos a orar,


a hablar con nuestro Padre Dios. a hablar con nuestro Padre Dios.
Señor, enséñanos a orar, Señor, enséñanos a orar,
a abrir las manos ante Ti. a abrir las manos ante Ti.

Orar con limpio corazón, Orar hablándote de Ti,


que sólo cante para Ti, de tu silencio y de tu voz,
con la mirada puesta en Ti, de tu presencia que es calor,
dejando que hables, Señor. dejarnos descubrir por Ti.

Orar buscando la verdad, Orar también en sequedad,


cerrar los ojos para ver; las manos en tu hombro,
dejarnos seducir, Señor, Señor, mirarte con sinceridad:
andar por tus huellas de paz. aquí nos tienes, háblanos.
 ORACIÓN INICIAL

Ayúdame a hacer silencio, Señor, quiero escuchar tu voz. Toma mi


mano, guíame al desierto, que nos encontremos a solas, Tú y yo.
Necesito contemplar tu rostro, me hace falta la calidez de tu voz,
caminar juntos… callar para que hables Tú.

Me pongo en tus manos, quiero revisar mi vida, descubrir en qué


tengo que cambiar, afianzar lo que anda bien, sorprenderme con lo
nuevo que me pides. Me tienta creer que te escucho, cuando escucho
mi voz. ¡Enséñame a discernir! Dame luz para distinguir tu rostro.

Llévame al desierto Señor, despójame de lo que me ata, sacude mis


certezas y pon a prueba mi amor Para empezar de nuevo, humilde,
sencillo, con fuerza y Espíritu para vivir fiel a Ti.
I. VER CON LOS OJOS DEL
PADRE
Dios nos habla de diferentes maneras. Dios siempre nos
habla, ahora lo importante es que nosotros sepamos
descubrir su voz.

Podemos decir que hay cuatro maneras de escuchar a Dios:

A) Directa y personalmente a Él.


B) A través de mi prójimo.
C) A través de la Creación.
D) A través de acontecimientos y situaciones.
 Nadie escucha

La incomunicación se agrava cuando nos colocamos los


audífonos para escuchar música, que vienen a significar
aquel dicho popular: “no oigo, soy de palo”. “No oigo
y no quiero oírte, déjame en paz en mi propio mundo”.
Pero el amor todo lo vence y vemos por ahí a una
parejita que comparte lo que escucha prestándose uno
de los audífonos. No sabemos, y no queremos, escuchar.
 Y todos necesitamos ser escuchados

• Dios bendiga a los taxistas, ¡cuánto bien hacen con


tan sólo escuchar nuestras quejas! En una ciudad
grande el taxista es anónimo.
• ¿Cuándo lo volveremos a ver? Garantizada la
discreción les soltamos las penas que cargamos
dentro.
• Algunos tratan de consolar o de orientar, y
realmente no importa cómo lo hagan; lo importante
es que suelen escuchar con simpatía.
PARA SABER ESCUCHAR

• DEJAR UN TIEMPO ESPECIAL PARA LEER LA PALABRA DE DIOS Y PARA HACER ORACIÓN.
• ASISTIR A LA EUCARISTÍA CON DISPOSICIÓN Y ATENCIÓN.
• ACOGER CON EDUCACIÓN Y SENSIBILIDAD AL QUE NOS HABLA.
• DARLE TIEMPO. NO MOSTRAR IMPACIENCIA. EN ESE MOMENTO ÉL ES LO MÁS
IMPORTANTE DE NUESTRA ACTIVIDAD.
• ESCUCHAR SIN PREJUICIOS. NO METER EN UN MOLDE LO QUE NOS ESTÁN DICIENDO.
• BUSCAR JUNTOS LAS SOLUCIONES. NO PENSAR QUE TENEMOS TODAS LAS RESPUESTAS.
PARA SABER ESCUCHAR

• TRATAR DE CONOCER LA SITUACIÓN PERSONAL DEL QUE NOS HABLA.


• DEJAR DE HACER CUALQUIER OTRA ACTIVIDAD Y MIRAR AL QUE NOS HABLA.
TAMBIÉN CON LOS OJOS SE ESCUCHA.
• APAGAR EL CELULAR, LA TABLET, LOS VIDEOJUEGOS CUANDO ESTAREMOS EN
ORACIÓN O EN UN ENCUENTRO FAMILIAR.
• DEDICAR MOMENTOS PARA “DESCONECTARNOS” DE TODO Y DESCUBRIR LA BELLEZA
DE LO NOS RODEA.
III. ACTUAR BAJO EL IMPULSO DEL
ESPÍRITU SANTO
• ¿Qué debemos cultivar en nosotros para una escucha más
consciente de Dios? …

• Para vivir una verdadera comunión y sinodalidad tiene que


haber indispensablemente una capacidad y práctica de
escucha.

• ¿Qué nos hace falta en el aspecto personal y como comunidad


para vivir esto? …

• ¿Qué acciones sencillas pero concretas podríamos realizar en


familia y parroquia para escucharnos más? …
 ORACIÓN FINAL
Señor de la Vida, abre nuestro corazón a tu Palabra. Queremos anunciar tu Reino y
construirlo con nuestras vidas. Queremos ser testigos de tu amor y tu proyecto para todos.
Ayúdanos a escuchar tu Palabra, a leer y rezar con la Biblia, a contemplar la vida y la
historia para descubrir Tu propuesta y caminar hacia Ti.

Tú, Señor, que aprendiste de la mano de María, la Virgen fiel, enséñanos a seguir su
ejemplo. Maestra de las cosas de Dios, quien guardaba en su Corazón lo que vivía, y
meditaba en el silencio lo que iba descubriendo.

María, Mujer sencilla, que no entendía todo pero se animó a decir “sí” a todo. Ella nos
enseña que para vivir la fe hay que escuchar mucho, hay que escuchar siempre... Tú, Señor,
que mostraste a los discípulos la necesidad del encuentro con Dios, única compañía que
acompaña todo, muéstranos cómo seguir tus pasos.

Ayúdanos a buscar momentos para el diálogo con el Padre. Enséñanos a percibir el aliento
del Espíritu que sopla en nuestras vidas. Amén.