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Sin embargo, los efectos globales de estas interacciones sí pueden ser evaluados

a la luz de un modelo multiagente que simule un proceso de este tipo. En ese


sentido, presentaremos a continuación un breve análisis de un modelo planteado
por Zschaler et al (2013) que guarda amplias similitudes con las ideas batesonianas.

El comportamiento de los agentes en el modelo planteado por Zschaler et al (2013)


es el siguiente: los agentes están vinculados por vínculos bilaterales (en nuestro
caso concreto, a través de vínculos de lealtad). Cada agente tiene asignada una
opinión inicial A o B, donde se entiende que ambas posiciones son distintas y
opuestas, es decir, A→¬B & B→¬A. El modelo a cada iteración selecciona uno de
esos vínculos y lo evalúa. Si el vínculo es sostenido entre un par de agentes con
una misma posición ideológica, no pasa nada y el programa evalúa el siguiente
vínculo. Pero si el par de agentes vinculados tienen posiciones opuestas entre sí, el
vínculo tiene dos alternativas: cortarse o modificar la posición de alguno de los
involucrados. La selección de una u otra alternativa depende de la probabilidad
global p, donde p sería igual a la probabilidad de que el vínculo se corte, y 1 – p la
probabilidad de que el vínculo no se corte y exista un cambio de opinión en alguno
de los dos agentes. De la dinámica propuesta se deduce que el sistema sólo puede
alcanzar tres estados: de fragmentación, donde existen dos grupos con sólo un
enlace que los une, de disidencia 0, donde un grupo absorbe a otro, o bien un estado
en que todos los nodos cambian constantemente de posición sin alterar
mayormente la topología de la red. De acuerdo a lo planteado hasta aquí, podemos
suponer que p aumenta según presiones del entorno del sistema como el cierre del
registro pesquero, aunque no sabemos con exactitud cómo.

Antes de mostrar los datos del modelo, se debe considerar lo siguiente en su lectura:
(1) el modelo no considera la existencia de posiciones intermedias o acuerdos de
forma directa, sino sólo indirecta y limitada en tanto el sistema alcanza el estado de
modificación constante de posiciones, que podría interpretarse como un estado en
el que los antagonismos no alcanzan a intensificarse, haciendo posible el acuerdo;
(2) en los resultados del modelo no existe una lectura positiva sobre alguna de las
posiciones, esto es, no tenemos una preferencia por una u otra posición. De hecho,
para que el modelo funcione, sólo basta con que se consideren las posiciones como
opuestas, sin importar su contenido ni cómo este puede variar. Sin embargo, de
acuerdo a cómo hemos planteado las relaciones entre las propiedades de la red
que nos interesan (DGP y CH), resulta evidente que para el comportamiento global
del sistema, los estados de disidencia cercana a 0 o bien de intercambio constante
de posiciones estimulan su funcionamiento, mientras que la fragmentación lo
pueden llevar al colapso. Se debe recalcar que el análisis que haremos a
continuación es más que nada cualitativo, es decir, veremos cómo se relaciona un
mismo grupo de condiciones iniciales (cantidad de nodos, cantidad de enlaces y
nivel de disidencia inicial) con los estados que alcanza la red de acuerdo a (1) un
límite preestablecido de iteraciones y (2) un valor de p.

Nuestros valores iniciales son:

Cantidad de nodos = 100

Cantidad de enlaces = 400

Disidencia inicial = 50%

Límite de tiempo = 80.000 iteraciones.

Con estos valores, los estados de la red se ven gráficamente como el grafo 5:
Grafo 5: Estados posibles de la red.

Fuente: Elaboración propia en software Netlogo (Wilensky, 1999). Código de


autoría propia basado en Zschaler et al (2013).

Dada la naturaleza estocástica del programa, hemos iterado su ejecución cien veces
por cada valor de p, iniciando su valor en 0.01 y aumentándolo en 0.01 para cada
grupo de ejecuciones. El resultado arroja que el estado de disidencia 0 no se
alcanza con los valores iniciales que hemos planteado para ningún valor de p, de lo
que se deduce que una red con un 50% de disidencia no es capaz de llegar al
estado de disidencia 0. A su vez, también establece que el estado de cambio
constante se alcanza en todos los casos cuando p se ubica entre 0.01 y 0.1. Sobre
p = 0.1, el estado que la red alcanza es siempre de fragmentación. En ese sentido,
al menos dos interpretaciones se pueden obtener del comportamiento del programa.
La primera es que si asumimos que el aumento de p está relacionado a la presencia
de inhibidores del entorno que detienen la movilización social en el sistema, una red
de estas características puede fragmentarse fácilmente cuando la identificación de
posiciones se relaciona a la identificación de intereses de clase, sobre todo si el
número de miembros de cada clase es igual (igual número de tripulantes y
armadores), composición que se aproxima bastante a la realidad fernandeciana
dada la tendencia generalizada a trabajar en parejas. Decimos fácilmente porque
no se necesita una probabilidad de desconexión demasiado alta: basta con que en
el 10% de las veces que dos posiciones distintas interactúan entre sí los miembros
del vínculo se desconecten, para que los vínculos de lealtad presenten una
topología fragmentaria con un DGP aproximado a 3.5. En segundo lugar, aunque
no contamos con una relación de equivalencia entre la presencia de inhibidores del
entorno y el valor de p, lo que sugiere el modelo es que este tipo de redes es
altamente sensible a procesos de diferenciación complementaria cuando los sujetos
aumentan su tendencia a optar por su posición por sobre su relación afectiva con
otros ideológicamente distintos. En ese sentido, si el mecanismo que propone
Terray (1977) a esta clase de procesos es correcto, se puede inferir que la reducción
de expectativas de movilización, causada por inhibidores en el nivel macro,
intensifica la disposición a mantener una posición ideológica asociada a los
intereses de clase. Esta “disposición a mantener” (p) no tiene que ser muy alta para
que la red se fragmente, y por ende las relaciones afectivas y de deuda moral estén
correlacionadas con las posiciones de los vinculados. Pero al mismo tiempo, si esa
disposición es menor a 0.1, el estado que mantiene el sistema es de constante
cambio de posiciones, no un estado de disidencia 0, lo que en términos concretos
puede significar que las posiciones ideológicas frente al sistema pueden ser
irrelevantes para su trayectoria cuando éstas no están estimuladas por condiciones
estructurales. En ese sentido, cabe la posibilidad de que el sistema sea capaz de
mantenerse funcionando con diversidad ideológica, si esta diversidad no está
correlacionada directamente con la división por clases y la pertenencia a una clase
es ante todo temporal. Por ende, aunque no sabemos con claridad cómo
representar la relación de equivalencia entre la disposición p y las condiciones
estructurales, lo cierto es que un contexto que estimula la disposición individual a
mantener una posición ideológica en el tiempo, por ejemplo, porque se considera
justa y las condiciones en que esa posición se considera justa no cambian, puede
llevar a la fragmentación sociológica.

Sin embargo, los datos nos dicen que frente al sistema de marcas en sí no existe
disidencia, aunque este rasgo no ha sido censado. Aun así, este dato verifica
parcialmente (por su poca validez estadística) que tal fragmentación no se ha
desarrollado. A su vez, hemos establecido que la preocupación por el
funcionamiento del registro pesquero es transversal, por lo que este inhibidor de la
movilización en particular probablemente será desactivado antes de que genere un
efecto considerable sobre ella. En ese sentido, los datos que tenemos nos permiten
establecer que el mecanismo que inhibe la proliferación de intereses de clase sigue
operando, o bien que, si dejó de operar, aún no se perciben sus efectos.

Siendo ese el caso, en la red con las características que hemos señalado y sin
disidencia, la cohesión de sistemas descentralizados arroja un valor de 0.0788. Sin
embargo, el problema con este valor es que considera como vínculos de
transferencia de información sólo los vínculos relativos a la red de lealtades. En
términos etnográficos podemos decir que a través de estos vínculos se transmite
información sobre el comportamiento de otros pescadores, pero no podemos
asegurar que sólo estos vínculos transmiten dicha información.