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Introducción.

En el presente trabajo se hablará la importancia de los bioelementos dentro del


cuerpo humano por los beneficios que aportan, en qué cantidad se encuentran en
el cuerpo y donde podemos encontrar sus nutrientes. También se muestra que en
la mayoría de los alimentos cotidianos están presentes; ya sea el huevo, las frutas,
el azúcar o la leche.
Los compuestos existentes en los organismos se les llama biomoléculas, se
forman a partir de los bioelementos y las funciones de cada una de estas en los
seres vivos son muy importantes, ya que intervienen en procesos metabólicos,
contribuyendo así a la realización específica de las diversas reacciones químicas,
ciertamente están bastante marcadas en nuestra vida cotidiana, ya que son el
combustible que utiliza el organismo para proveerse de energía. Se conocen
aproximadamente 113 elementos y sólo unos 70 estructuran la materia viva.
Los bioelementos se agrupan en:
- Primarios: Son los elementos mayoritarios de la materia viva, son indispensables
para la formación de las biomoléculas fundamentales como: Carbohidratos,
lípidos, proteínas y ácidos nucleicos. Los elementos que constituyen
aproximadamente 97% de la materia viva y son: Carbono (C), hidrógeno (H),
oxigeno (O), nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S).
El carbono, hidrógeno y oxígeno constituyen la estructura básica de las moléculas
orgánicas. Siempre están presentes en las biomoléculas ya sea en grandes
cantidades o en pocas, porque son indispensables para nuestra existencia. El
fosforo forma parte de los fosfolípidos, ácidos nucleicos y fosfatos. El azufre y el
Nitrógeno forman parte de los grupos aminos, presentes en las proteínas y el
nitrógeno también se haya en los ácidos nucleicos.
-Secundarios: En forma iónica componen el 4,5% de los fundamentales y
desempeñan funciones vitales para el funcionamiento correcto del organismo. Son
el magnesio, calcio, sodio, potasio y cloro.
El calcio (Ca) que ayuda a la integración de carbonato de calcio en estructuras
esqueléticas, el sodio (Na) y potasio (K) son necesarios para la función del
sistema nervioso, ya sea para la conducción o el impulso nervioso y para la
contracción muscular. El Magnesio (Mg) es integrante de la molécula de clorofila,
imprescindible en la fotosíntesis, además como ion actúa junto con las enzimas en
muchas reacciones químicas del organismo. El Cloro (Cl) resulta necesario para
mantener el balance de agua en la sangre y en el fluido que se encuentra entre
unas y otras células en los tejidos.
Los glúcidos (Carbohidratos, hidratos de carbono o sacáridos) son biomoléculas
compuestas por carbono (C), hidrógeno (H) y oxígeno (O), cuyas principales
funciones en los seres vivos son el brindar energía inmediata y estructural. Sus
funciones varían desde energética; principal función, reserva de almidón y
glucógeno; que almacenan la energía para ser utilizada posteriormente y
estructural; forman parte de la celulosa, quitina y membranas bacterianas.
Los glúcidos se clasifican en primer lugar, teniendo en cuenta el número de
unidades constitutivas: Monosacáridos, oligosacáridos y polisacáridos.
Los lípidos son un grupo diverso de moléculas biológicas cuyas propiedades
básicas y comunes son su capacidad para disolverse en solventes orgánicos,
como el cloroformo o el benceno, y su incapacidad para disolverse en el agua (no
polares), esta propiedad explica muchas de sus funciones biológicas variadas;
sirven como depósitos de energía, como protección de los órganos, aislamiento
del frío, transporte de las vitaminas liposolubles disueltas en las grasas y para
aportar ácidos grasos esenciales, además el cuerpo humano necesita de estos
lípidos para poder realizar la síntesis de ciertas hormonas, como la testosterona.
Los lípidos importantes en la función celular incluyen a las grasa, esteroides y
fosfolípidos.
Las proteínas son macromoléculas formadas por cadenas lineales de
aminoácidos, son una de las moléculas orgánicas más abundantes en los
sistemas vivos y son mucho más diversas en estructura y función que otras clases
de macromoléculas. Una sola célula puede contener miles de proteínas.
Se unen entre si mediante enlaces peptídicos luego de una condensación, durante
la síntesis de proteínas. Por sus propiedades fisicoquímicas, se pueden clasificar
en proteínas simples, proteínas conjugadas y proteínas derivadas.
Estas macromoléculas son necesarias para la vida, sobre todo por su función
plástica (constituyen el 80 % del protoplasma deshidratado de toda célula), pero
también por sus funciones específicas como enzimas: aceleran la velocidad de las
reacciones, estructurales: proveen apoyo mecánico tanto dentro de las células
como fuera de sus perímetros, hormona: factores de crecimiento, receptores de
membranas y transportadores.